Diabolik Lovers, al igual que todos sus personajes son propiedad de Reject.

Este capítulo tiene situaciones con contenido sexual explicito, no recomendado para personas menores de edad.


Raito se dirigió a la mansión con paso desesperado, el corazón parecía querer escapar de su cuerpo al igual que el contenido de su estómago, todo a su alrededor daba vueltas, mezclando formas y colores en un torbellino interminable de imágenes distorsionadas. Realmente no sabía a donde se dirigía y aun así sus pies avanzaban uno detrás del otro tratando de alejarlo de aquel despiadado infierno lleno de sonrisas burlonas y cabellos violáceos.

¿Cuánto tiempo había pasado?, el castaño no tenía la menor idea, parecía una eternidad y al mismo tiempo sentía que solo había transcurrido un segundo, ahora se encontraba frente a la puerta de su habitación, sin noción de cómo había encontrado el camino. Leves ruidos de objetos moviéndose se escurrían a través de la puerta, siempre acompañados con el murmullo de un par de tacones bajos corriendo de un lado al otro, era realmente molesto el solo escucharlo… era aún más detestable pensar que tenía que mirar a tan desagradable criatura en su habitación estando en esas condiciones.

Abrió rápidamente la puerta y observo la silueta de aquella chica. Realmente no tenía ningún rasgo remarcable, era simplemente una mujer más. Por su cabeza paso la imagen de Cordelia desnuda en la bañera, deseo que aquella sirvienta se pareciera más a su madre… que algún rasgo de ella se viera reflejado en una mujer diferente para así poder aferrarse a ello y olvidar los ojos verdes que tanto daño le hacían.

Al ver al castaño, la chica se congelo en mitad de la habitación, la cara del joven amo lucia mucho más pálida, y por su expresión se podría decir que todo el peso del mundo se encontraba sobre él. Era verdad que aquel chico siempre había parecido aterrador, sus facciones casi felinas le daban un aire de depredador, y sin embargo había algo en el que le atraía con un sentimiento casi magnético. Lo miro detenidamente, no sabía que era, pero al clavar su mirada en aquellos hermosos ojos, pudo notar como algo había cambiado, algo realmente importante se había desvanecido en el interior de aquel chico de tez blanca.

Raito dio un paso al interior de la habitación, cerrando la puerta tras de sí y colocando el seguro. Su cuerpo temblaba levemente debido a la rabia contenida, era verdad que no había ningún asomo de la mujer que amaba en el cuerpo que se encontraba frente a él, pero… aún faltaban muchos lugares por explorar.

Haciendo uso de su velocidad, alcanzo a la chica antes de que esta siquiera se diera cuenta, la estrecho contra su cuerpo, dirigiéndole una leve mirada. Podía sentir el calor manando de la mujer entre sus brazos, el corazón palpitante que cada vez aceleraba más su ritmo, y el dulce aroma de la excitación que lo llenaba de placer; era delicioso… si no podía tener a la mujer que amaba, entonces tendría a esta... no, no solo a ella… las tendría a todas, todas aquellas que se pusieran en su camino serian tomadas como anestesia, y quizás en algún futuro encontrara algo que llenara el hueco que Cordelia había abierto en su corazón.

Los ojos oscuros de la chica estaban clavados en los suyos, el rubor en su rostro le daba una apariencia "apetecible".

-Fufu~ -rio mientras imaginaba todo lo que podría hacer con ese cuerpo.

Raito acerco lentamente sus labios contra el aterciopelado cuello de la chica y clavo los colmillos de manera suave y placentera, haciendo que un espasmo cruzara por el frágil cuerpo entre sus brazos. Luego de un par de sorbos se retiró, solo para susurrar unas palabras en aquellos oídos.

- Nfuu~, de ahora en adelante serás mi Bitch-chan. –La chica asintió levemente mientras se estremecía. –Voy a hacer que me ames tanto que empezaras a odiarme, Bitch-chan. –susurro en tono seductor.

Poco a poco aflojo el abrazo en que sostenía aquel cuerpo ya debilitado por la pérdida de sangre, observo nuevamente el rostro de aquella mujer; parpados apretados, rubor en las mejillas, pequeñas y perladas gotas de sudor cubrían la suave piel, mientras los labios formaban una expresión irreconocible entre el dolor y el placer.

Raito deslizo sus manos sobre aquel horrible traje de servidumbre y acaricio uno de sus pechos por encima de la tela.

-Esto no será necesario, ¿no? –pregunto en tono burlón mientras desgarraba de un tirón las vestimentas.

Las piernas de la chica no dejaban de temblar, y al sentirse desnuda no pudo evitar levantar las manos para intentar cubrirse mientras soltaba un pequeño grito.

- Nfuu~, que cuerpo tan lascivo tienes Bitch-chan, con solo tocarte un poco ya estás en ese estado.

-Po… por favor… amo Raito no me haga daño… prometo que no le diré a nadie… pero no me lastime. –Suplico.

- Nfuu~, no planeo hacerte daño Bitch-chan… solamente quiero hacerte sentir mi amor.

La sonrisa dibujada en los labios del vampiro podía hacer que cualquiera callera rendida a sus pies, el leve sonrojo de sus mejillas y la mirada seductora, sumergían cada vez más a la pobre chica en un erótico tormento, mientras su interior luchaba consigo misma intentando frenar todos los deseos carnales que el joven amo despertaba en ella, por mucho que tratara de resistirse su cuerpo empezaba a reaccionar a las caricias del castaño.

Las manos de Raito rápidamente encontraron su camino a través de la poca ropa que le quedaba a la joven, la cual fue lentamente desprendida de su cuerpo. Acerco nuevamente sus labios al oído donde antes había susurrado, y mordió suavemente aquella tierna carne, paseo su lengua por la piel magullada lamiendo la sangre y recorrió la cavidad auditiva, un sabor semi-amargo se mezcló con el salado de la sangre y el sudor. La chica temblaba con más vehemencia, mientras su piel se erizaba por toda la espalda, incluso los pechos con los que sus manos jugueteaban se habían endurecido bajo su tacto.

Arrojo violentamente a la chica en dirección a la cama, haciendo que callera de espaldas contra el mullido colchón. Al verla completamente indefensa y deseosa no pudo evitar sonreír, empezaba a entender lo que Cordelia le había dicho alguna vez, el placer es realmente lo mismo que el amor, y no hay nada más placentero que tomar de otro cuerpo todo lo que te apetece.

El castaño se desprendió de su amada fedora y comenzó a desabotonar su camisa, mostrando su torso desnudo, la blanca piel tensada levemente sobre los músculos bien torneados le daban una imagen de mármol viviente. La joven no podía apartar la vista, estaba completamente a merced de aquel ser casi celestial, por mucho que intentara voltear la mirada, sus ojos regresaban al punto de inicio intentando devorar ávidamente aquella imagen. Pronto se percató, el castaño sonreía dejando entrever un par de afilados colmillos y una mirada felina, mientras bajaba la cremallera del pantalón y dejaba caer la prenda al suelo junto con el resto de su ropa. Una oleada de calor ataco su cuerpo haciendo latir aún más rápido su corazón, ya no había manera de detenerse, por mucho que intentara luchar contra sus instintos, esto terminarían ganando y si no, lo haría ese ángel castaño con piel de terciopelo que se mostraba desnudo ante ella.

- Nfuu~ que expresión tan erótica, Bitch-chan. Parece que no puedes dejar de mirarme, -Comento burlonamente. –eso es bueno, quiero que graves en tu cuerpo y en tu mente todo lo que voy a hacerte.

Raito se dirigió a la cama, donde lentamente se colocó por encima de la chica. La estúpida expresión de deseo en aquel rostro, solo lo hacía querer jugar un poco más, quería que esa mujer lo deseara aún más, que lo amara tanto como él amaba a Cordelia, quería que ese cuerpo solo reaccionara a él, que incluso el mas mínimo rincón de el fuera solo suyo. Oprimió sus labios contra los de ella, profundizando el beso lentamente, su lengua se abrió camino al interior de la boca contraria, haciendo que la humedad pasara de una cavidad a otra a través de sus lenguas, entre más profundo se hacia el beso, podía notar la falta de aliento en el pecho de la chica, rio para sus adentros pensando "así que ni siquiera sabe que tiene nariz para respirar". Era divertido, por decirlo de alguna manera, el ver como un cuerpo extraño reaccionaba para él.

Deslizo su mano derecha por el torso de la chica, la piel lisa y sedosa era agradable al tacto, sus pezones se habían puesto completamente erectos, dándoles una sensación rugosa, al sentir ese tacto en sus manos, pudo imaginar por un instante el cuerpo de Cordelia y cerró los ojos, realmente no era tan diferente la sensación, al pensar en ello su cuerpo se encendió como lo había hecho hacía ya algún tiempo, en aquella misma habitación, mientras disfrutaba del cuerpo de su amada. Con esa imagen en mente, se apresuró a romper el beso y ataco los pechos de la joven sin piedad, su lengua recorría el pezón izquierdo lamiéndolo rápidamente mientras su mano jugaba con el derecho. Succionaba aquella piel rugosa mientras su mente evocaba los recuerdos de Cordelia; clavo los colmillos en la suave piel dejando que la sangre fluyera a su boca, el sabor no era el mismo, tampoco el aroma, pero la calidez que manaba de aquel néctar carmesí, era exactamente igual que el de aquella mujer. Ágilmente movió su mano sobre el abdomen y continuo resbalando por su vientre, los gemidos cada vez más intensos de la joven lo excitaban, con una mano la obligo a abrir las piernas, mientras disfrutaba cada trago de sangre que ese cuerpo le brindaba, podía sentir su sexo, cálido y húmedo, contrayéndose con pequeños espasmos, Raito sabía lo que ese pequeño rincón deseaba, y estaba dispuesto a complacerlo, pero se tomaría su tiempo, aun quería jugar un poco, hacer todo lo que siempre había deseado.

El castaño coloco sus dedos sobre aquella cavidad, masajeándola rítmicamente, mientras la chica intentaba ahogar su gemidos, tapando su boca con las manos, Raito dejo de succionar el pecho al que se había aferrado, y se puso de pie frente a la cama, tomando a la chica por los tobillos y jalándola para que quedara justo en la orilla, abrió aún más sus piernas, colocándose entre ellas, nuevamente llevo la mano a su entrepierna, palpando cuidadosamente aquella piel rosácea y sonrió.

-Bitch-chan, apenas te he tocado y ya te encuentras en un estado tan deplorable, Nfuu~.

La chica no contesto, simplemente se limitó a mirarlo mientras intentaba ocultar el deseo dibujado en sus ojos, Raito se puso de rodillas entre sus piernas, acercando la punta de la lengua al punto más sensible de la chica, la cual se retorció dejando salir varios gemidos. Eso era música para los oídos del castaño, el cual continuo usando toda su boca para conseguir la excitante melodía, quería hacerla gritar y jadear hasta que no pudiera más. Paseo su lengua por el clítoris endurecido de la joven, mientras introducía uno de sus dedos en la pequeña cavidad, lo cual trajo una nueva sacudida consigo, podía sentir como su dedo era absorbido y aplastado por el interior de ese cuerpo, un segundo dedo siguió al primero, y juntos comenzaron frotar el interior, intentando encontrar aquel lugar que la hiciera perder la razón. No tardó mucho en obtener resultados, tanto su lengua como sus dedos se movían acompasados, haciendo que el interior de la chica palpitara frenéticamente, pocos segundos después un líquido cristalino broto del interior de la joven, mientras esta soltaba un alarido que seguramente resonaría en toda la mansión.

Raito la miro complacido mientras limpiaba los restos de fluidos en sus labios con su propia lengua.

- Nfuu~ después de todo eres una chica bastante sucia, Bitch-chan~. –dijo mientras observaba a la joven completamente exhausta y con respiración entrecortada. -¿Ne? Bitch-chan… aun no termino contigo, y ya luces tan cansada…

-Yo… lo lamento... amo Raito. –dijo la chica desviando la mirada y tratando de cerrar la piernas.

- Nfuu ~Bitch-chan~, no es necesario que te avergüences de esa manera, -dijo con una sonrisa pícara mientras abría nuevamente las piernas de la chica. –aún tenemos tiempo para seguir jugando, y no puedes ser la única que se sienta bien, ¿no?

-A...amo Raito… yo…

- Nfuu~, no tienes por qué actuar así, tu cuerpo me dice que solo eres una pequeña y sucia puta, no tienes que seguir fingiendo Bitch-chan, así que debes hacerte cargo de esto. –Dijo mientras le mostraba la erección entre sus piernas. –Así que… bitch-chan, es tu turno de hacerme sentir mejor, Nfuu~.

Dicho esto último, tomo a la joven bruscamente por la muñeca, obligándola a sentarse en la orilla de la cama, al hacer esto, más fluidos salieron de su interior y resbalaron por las ya manchadas sabanas. Raito puso la mano de la joven sobre su miembro, haciendo que lo sujetara con firmeza, puso su mano sobre la de ella y comenzó a guiarla de arriba abajo, cerró los ojos y recordó aquellos ojos verdes que lo enloquecían, provocando que su miembro se hiciera aún más grande. Quería sentir más y fingir que aquella que le daba placer no era otra sino su madre. Poso su pulgar derecho sobre los labios de la chica, obligándola a abrir la boca y la miro detenidamente mientras le dirigía una sonrisa excitada.

- Veamos que puedes hacer con estos hermosos labios, Bitch-chan. Pero… si te atreves a morderme, es muy probable que mueras, Nfuu~.

Al decir eso se colocó en la boca de la chica, la cual abrió los ojos como platos, mientras empezaba a caer en la desesperación.

- Nfuu~ eres tan sucia, Bitch-chan, ni siquiera recuerdas como respirar mientras pruebas mi cuerpo. Sera mejor que te ayude.

Acto seguido, dio una estocada en la húmeda boca de la chica, la lengua de esta reacciono tratando de empujarlo sin ningún éxito, la saliva corría por sus barbilla, sin manera de detenerla, podía sentir como se ahogaba sin poder respirar correctamente, y a cada estocada le seguía un espasmo de nauseas, incluso sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas y su estómago parecía dar arcadas intentando expulsar el cuerpo extraño de su interior, aun así sus ojos miraban suplicantes al castaño, el cual había tomado su cabeza entre sus manos y la movía a su voluntad, mientras soltaba sonoros gemidos de placer. No sabía si estaba bien o mal, pero aun con todo lo que sucedía, se sentía feliz, deseaba ser poseída por aquel castaño, aun cuando la humillara de esa forma, ella le daría todo lo que el deseara.

Las estocadas contra su garganta se detuvieron y un sabor amargo lleno su boca, al mismo tiempo que un líquido espeso se derramaba en su interior, su mente se quedó en blanco por un instante, mientras empujaba el cuerpo del vampiro lejos de sí. Cayó de rodillas al piso, escupiendo todo el blanco líquido, tosía de manera incontrolable y su estómago parecía querer sacar todo su contenido.

-Jajajajajaja, Bitch-chan realmente eres muy divertida, deberías agradecer que te de un obsequio como ese y no ahogarte mientras lo recibes. Tendemos que entrenarte para que no hagas este tipo de desastres.

-¿Entrenarme? –pregunto la chica tratando de limpiarse la boca con la muñeca.

- Nfuu~, así es Bitch-chan, tendrás que venir aquí cada noche y repetiremos esto una y otra y otra vez hasta que tu cuerpo aprenda a satisfacerme y recuerde que me pertenece solo a mí. –Raito le dirigió una sonrisa.

Un par de lágrimas rodaban por las mejillas de la joven, realmente había estado a punto de ahogarse, pero eso a él no le importaba, a decir verdad solo era un pedazo de carne con el cual entretenerse, solo quería las sensaciones que le brindaba su cuerpo, para poder imaginar que estaba con otra, no era necesario sentir pena por esa pobre niña estúpida, después de todo ella debía haber pensado en eso antes de entrar al servicio de una mansión plagada de vampiros, y agradecer que le permitiera vivir.

La tomo por el cuello, levantándola y colocándola contra la pared, las pequeñas manos de la joven intentaron abrir la mano que rodeaba su cuello, con inútiles resultados, Raito pego su cuerpo contra el cuerpo de ella y con la mano que le quedaba libre la obligo a alzar una de sus piernas y rodear su cadera, mientras la otra pierna seguía el ejemplo. Soltó el cuello de la chica y la beso nuevamente, los brazos de ella rodearon su cuello para estrecharlo mientras sus lenguas danzaban una sobre la otra, al imaginar los afilados labios carmesí cuyos besos lo hacían estremecer, sintió como recobraba la dureza perdida algunos instantes atrás. El deseo lo quemaba por dentro, al cerrar los ojos y perderse en ese beso apasionado podía sentir que era suya, que finalmente había logrado poseer a la mujer que amaba, aun cuando el cuerpo fuera de otra, en su mente solo se encontraban las carisias de aquella mujer que tanto dolor le había causado. Tomo su miembro con una mano y lo coloco dentro de la chica, quien respondió con gemidos ahogados por el beso. Una y otra vez embistió contra aquel cuerpo hasta quedar satisfecho, obligando a la joven a soltar sonoros gemidos de placer, esa era su noche y quería escuchar cada erótico sonido que ella pudiera brindarle, cada pizca de deseo contenido dentro de ella seria suyo, y esperaba que todos en la mansión se dieran cuenta de ello. No importaba el resto del mundo, esa noche lavaría cada pena sufrida por culpa de su madre en aquel cuerpo mortal, esa noche, aun cuando no fuera real, se permitiría imaginar que había logrado conquistar el cuerpo y el corazón de Cordelia, no importaba si era o no la misma sensación, siempre y cuando pudiera encontrar refugio en su mente e imaginar que realmente estaba con ella, mientras pudiera hacer eso, lo demás no importaba. Algún día esa mujer seria suya y la haría gritar y gemir de la misma manera, mientras tanto, podía aprender a vivir así, exprimiendo cada pizca de placer de otros cuerpos y hundiéndose en esta cálida sensación que le brindaba alivio.


Hola, hola!

Justo acaba de pasar el cumpleaños de mi queridísimo Raito, y me dije… ¿Por qué no darle una "buena noche"? después de torturarlo tanto se merecía un lindo regalo de cumpleaños ¿no?

Espero que les gustara este capítulo, es un poco diferente de los demás (supongo) y creo que por primera vez no he dejado a mi trillizo favorito frustrado, dolido ni deprimido, eso es bueno (creo).

En fin, muchísimas gracias por leer este Fanfic, sus comentarios siempre me dan ánimos para seguir con las historias, y realmente espero que les esté gustando, muchísimas gracias por leer lo y claro, todas las dudas, preguntas, quejas, comentarios, críticas y sobre todo sugerencias, todas son bienvenida! Si lo odian díganmelo y si lo aman también!

Nos leemos pronto!