Diabolik Lovers, al igual que todos sus personajes son propiedad de Reject.

Este capítulo tiene situaciones con contenido sexual explicito, no recomendado para personas menores de edad.


Podía sentir la humedad envolviendo su cuerpo prácticamente helado, la fría y dura piedra había absorbido el poco calor que alguien como él hubiera podido poseer y lentamente había bajado su temperatura al mismo nivel de aquel horrible calabozo, a decir verdad ya no le importaba. Al principio la sensación de humedad metiéndose en sus poros fue altamente desagradable, pero lentamente se convirtió en algo sumamente trivial, como si fuese una verdad absoluta e irrefutable; no valía la pena seguir luchando... el frio y la humedad se abrirían camino al interior de su cuerpo y nada podía detenerlos, de igual manera no había escapatoria de ese lugar.

Por un instante una leve sonrisa se dibujó en sus labios (o por lo menos eso creía), al principio había gritado, una y otra vez grito con todas sus fuerzas mientras golpeaba cada uno de los pesados bloques de piedra que lo rodeaban, al final lo único que consiguió fue romperse un par de dedos. La loca esperanza de que aquella mujer lo rescatara se desvanecía lenta e innegablemente, pero aun así persistía.

El abrumante silencio consumía todo a su paso, dejando solo los pequeños murmullos de agua filtrándose y criaturas rastreras escurriéndose de un lado al otro en busca de comida. Era desagradable. A decir verdad estaba completamente asqueado de esos estúpidos bichos, aunque ya no poseía la fuerza para luchar contra ellos. Podía sentirlos… pequeñas patas puntiagudas recorriendo su mojado cuerpo, escabulléndose entre los pliegues de la ropa y mordisqueando su blanquecina piel. Era realmente asqueroso, deseaba matarlos o por lo menos poder correr de ellos… correr…si eso era lo que quería… correr, pero no existía ninguna manera de hacerlo, no en ese horrible lugar, así que ya no importaba, simplemente se quedaría tumbado en ese lugar, esperando a ser devorado por aquellas alimañas.

Cerró los ojos lentamente intentando conciliar el sueño, aunque era bastante difícil distinguir el momento en que abría o cerraba los ojos. Con esa abrumante obscuridad empezó a perder conciencia de cuando se encontraba dormido o despierto, pasaba de un estado a otro en una imperceptible transición.

¿Días?, ¿horas?, ¿meses?... ¿cuánto tiempo había pasado? Y más importante… ¿Cuánto tiempo más debía pasar? ¿Acaso el idiota de su padre tenía planeado dejar que se pudriera en ese calabozo?

Cientos de pensamientos venían a su mente, preguntas atropellándose unas con otras sin una razón aparente. Él no la amaba… no la amaba… eso era una realidad, no la amaba… jamás la había amado… jamás la amaría… no… jamás. Lo único que buscaba con este estúpido castigo era dejar en claro quién era el más fuerte, ella no le interesaba en lo más mínimo, pero no pensaba dejar que nadie tocara lo que le pertenecía, sin importarle una mierda el amor que el sentía por Cordelia.

-"Cordelia"-el ronco sónico que surgió de su garganta sonaba más como una hermosa suplica que como un nombre.

El simple hecho de escuchar esa palabra hacia que una pequeña flama ardiera dentro de él, sin importar lo que hubiera pasado o cualquier cosa que pudiese pasar, estaba seguro de que en algún momento la haría completamente suya. Extrañaba aquellos cabellos violáceos y la feroz y sensual mirada que poseía su amada; las caricias que le brindaba y el fuego que encendía dentro de él cada vez que irrumpía en su habitación demandando ser consumida por la pasión y el deseo.

Si tan solo aquel hombre no se hubiera metido en su camino esa noche, nada de esto estaría pasando… Cordelia lo había llamado a su habitación, y como siempre habían disfrutado el uno del otro sin reparo, para lograr saciar sus deseos, sin embargo esa noche fue diferente. Al llegar al clímax lo que salió de los labios de su amada no había sido su nombre, sino aquella risa burlona y excitada seguida de una terrorífica frase que Raito jamás olvidaría…

"Bienvenido a casa, querido."

Al escuchar aquellas palabras la sangre del pelirrojo se helo, mientras sus ojos se abrían de par en par, lentamente recorrió la habitación con la mirada. Justo en la puerta pudo ver esa repugnante silueta revestida de negro; los cabellos plateados ondeaban como si una corriente invisible de aire los removiera levemente y la mirada rojiza se clavaba profundamente en su cuerpo desnudo. Luego de eso no hubo muchas palabras, en unos pocos segundos había sido arrastrado a aquella obscura cela y despojado de toda su fuerza, el "rey" había hablado y debía obedecerse su mandato.

Justo cuando rememoraba el primer instante en que la obscuridad se había cerrado sobre él, el sonido de una pesada puerta rechinando lo sobresalto. Alguien se acercaba.

Pasos… el sonido de las pisadas se hacía cada vez más fuerte y no había duda de que se acercaban. Nuevamente un rechinido se escuchó, y la potente luz se abrió camino hasta sus ojos, cegándolos por un instante.

- Fufu, -la empalagosa y burlona risa corto el silencio que hasta el momento había parecido inquebrantable.

El corazón de Raito dio un vuelco, mientras sus manos se restregaban contra sus ojos intentando recobrar la visión. Buscó lentamente con la mirada aquella borrosa silueta que se recortaba contra aquel resplandor, lentamente sus ojos se acostumbraron a la luz, permitiéndole diferenciar los maravillas contornos de aquella mujer, sus labios afilados, la piel de porcelana y el sedoso cabello violáceo que inundaba sus sueños. ¡Finalmente había venido a salvarlo!

Con ese pensamiento creciendo tanto en su mente como en su corazón, se arrastró lentamente en dirección a Cordelia añorando el momento de romper los pesados barrotes que lo separaban de su amada.

*Ella vino…

Vino a salvarme a pesar de todo…

Se enfrentó a él…

Ella…

Ella...

Ella me ama…*

Los pensamientos de Raito resonaban tan fuerte en su cabeza que prácticamente podría haberlos estado gritando en su oído, en ese instante podía haber jurado que no procedían de su interior. Su añorante mirada no podía apartarse de la diosa frente a él y el deseo de tocarla se hacía insoportable a cada momento, quería decirle que la amaba, que todo lo que habían pasado ya no importaba, que simplemente debían huir de ese lugar, de ese maldito infeliz que lo había encerrado y empezar nuevamente, en un mundo donde solo fueran el uno del otro sin que otros interfirieran.

Quería decirle tantas cosas… pero todas se atoraban en su garganta.

- ¿Esto está bien? –Una voz profunda y serena voz resonó contra los muros de la celda.

Los ojos de Raito se abrieron de par en par mientras una figura masculina entraba por la puerta, Richter lo miro por un segundo con una grotesca mueca de asqueroso regodeo.

- Fufu, ¡por supuesto que está bien! Así que date prisa y ven aquí –respondió Cordelia con voz sugerente. –No creo que a Raito le disguste ¿no es así? -pregunto dirigiéndole una sensual mirada mientras tomaba a Richter por el brazo y lo atraía hacia ella.

Raito intento responder pero ningún sonido surgía de su garganta, ¿Qué demonios pasaba? ¿Por qué estaba ese malnacido aquí?

- Se un buen niño Raito, te dejare quedarte a mirar. –dijo sonriendo mientras comenzaba a acariciar el cuerpo de Richter.

El pelirrojo no podía asimilar lo que sucedía, eso estaba mal… simplemente mal, las cosas no deberían haber terminado de esa manera, y lo peor esa que no podía hacer nada, toda la desesperación que había experimentado encerrado en esa celda, no era nada comparado con lo que se sentía estar encerrado dentro de su propio cuerpo en ese momento. Lo único que deseaba era morir.

Los labios de ambos seres frente a él se unían de manera salvaje, las manos de su tío recorrían el cuerpo de su amada como si intentara arrancar lo más profundo de su ser, de un segundo a otro desgarro el fino vestido negro que Cordelia portaba, dejando al descubierto esa piel blanca como la leche. Richter tumbo a Cordelia en el piso dirigiendo una mirada retadora a su sobrino el cual no podía apartar la mirada llorosa de la escena, de la misma manera en que no podía ocultar la erección entre sus piernas.

Todo era confuso… Cordelia se encontraba sobre Richter, el cual bebía insaciable la sangre que caía lentamente desde su cuello y bañaba sus pechos; ella gemía plácidamente moviendo rítmicamente sus caderas intentando que el miembro del peliverde entrara cada vez más en su interior. El mayor de los trillizos no tenía plena conciencia de lo que sucedía, era como una secuencia de imágenes distorsionadas sin lógica alguna, lo único que parecía real era el placer que recorría su cuerpo en ese momento. Sentía dolor, sí, eso no podía negarlo pero por alguna extraña razón el placer era más fuerte; el calor inundaba cada rincón de su cuerpo en oleadas continuas, pero ¿de dónde provenía esa sensación? por mucho que intentara, no podía determinarlo, era placenteramente doloroso el ver a la mujer que amaba siendo tomada de aquella manera y sin embargo había algo más. Sus ojos que no habían podido apartarse de la sensual escena pronto se encontraron buscando ese "algo más", finalmente lo comprendió. Su cuerpo le había jugado una buena… sin conciencia alguna, sus manos se habían deslizado para liberar el miembro antes oprimido por el su pantalón, y ahora se encontraban envolviéndolo mientras intentaban complacerlo moviéndose de arriba abajo con tanto vigor que estaba a punto de estallar.

Todo termino…el piso frente a él había quedado cubierto de un espeso liquido blanco que desprendía un fuerte olor, de igual manera la pareja al otro lado de los barrotes había concluido con su acto con lo que se desvanecieron como si nunca hubiera pasado nada en ese lugar, aun así el aroma del sudor y los fluidos permanecía en el aire. Por mucho que deseara lo contrario, lo que había pasado era real… muy real… y a decir verdad, no había sido tan malo.


Hola todas/os

Quisiera pedirles una enorme disculpa por todo el tiempo que esta historia estuvo abandonada. No es que pensara dejarla faltando tan poco para el final… pero digamos que por muchas situaciones no había podido darle continuidad. Es posible que el cap lo sientan un poco forzado… hice varios borradores pero ninguno termino de convencerme, tengo algunas dudas de lo que puedan pensar sobre lo que acaban de leer, así que espero puedan dejarme algunos comentarios.

Como ya había mencionado anteriormente, la historia llega a su fin, el próximo va a ser el último capítulo, prometo esforzarme para que sea algo digno de ser un final, creo que nuestro querido Raito se lo merece, ya toco fondo y ahora lo único que le queda es una probadita de "amor" por decirlo de alguna manera ya que ese es el título que llevara nuestro desenlace.

Y como siempre, muchísimas gracias por leer este Fanfic, sus comentarios siempre me dan ánimos para seguir con las historias; y claro, todas las dudas, preguntas, quejas, comentarios, críticas y sobre todo sugerencias, todas son bienvenida! Si lo odian díganmelo y si lo aman también!

Nos leemos pronto! (lo prometo)