Ann: ¡Fic nuevo º¬º!
Ro: Ni siquiera has terminado los otros u¬uUU. Eso podría ser problemático.
Ann: Sabes que si no escribo mis ideas, después no me dejan dormir oO
Ro: Hai, Hai, te acechan por las noches XDD
Ann: Además este Fic es diferente º¬º, e igual de extraño que mis otras "grandiosas" ideas.
Ro: n¬n
Ann: Bien, como el título lo dice, serán sólo diez capítulos que espero actualizar cada mes oO. Es un nuevo experimento que hago n—n.
Ro: Queremos ver si es capaz ¿Quién apuestas ñ¬ñ?
Ann: ¬¬…Ok, les recuerdo que esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes Ne o.o, esta es la primera vez que intento algo así o.o.
Ro: También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann "dice" que esto contiene humor ¬¬UU, no puede asegurarlo u.u.
Ann: Hai TT¬TT
Ro: (abrazándola de repente) n—n
Ann: ¿Qué haces ¬/¬?
Ro: Bueno, ya que se acerca tú cumpleaños y este es uno de los Fics que escribiste para la ocasión, sabes que no te soltare n-n
Ann (intentando zafarse de Ro): De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
PRIMER PASO: EL PLAN
Suaves corrientes de aire danzaron alrededor con un efímero e insuficiente gesto, que no lograba opacar el intenso calor de ese sol en lo alto del cielo azul. Quizás todo ese sofocante letargo consiguió que los ojos carmín tuvieran ese tinte de fastidio. Aburrido reparo en la ausencia de nubes en el firmamento. Comenzaba a dolerle la cabeza.
—¿Me estás escuchando?
…la jaqueca no iba a desaparecer pronto. Indiferente, Kai miró de soslayo a Mariam, antes girar nuevamente hacia la ventana de su lado. Los arboles no daban la sombra necesaria para cubrir a los transeúntes que huían de ese pequeño infierno terrenal.
—Nhh- masculló en afirmación sin dejar de ver su reflejo en el vidrio.
—Bien…- sonrió la chica complacida- ¿Cuál es el plan?
Ambos estaban sentados en una mesa de dos puestos. El restaurante era tranquilo, elegante y por el momento se encontraba un poco vacio, así que tenían la privacidad necesaria para hablar en esa mañana de miércoles. Había una sencilla razón que explicaba esta situación…
—…
…
…
…
…de acuerdo, tal vez no era tan sencillo. Kai bufó sin ganas. Después, colocó despacio el codo en la mesa y el mentón en la mano. Los demás equipos de BeyBlade exigieron vacaciones luego de realizar algunas estrategias comerciales (como amenazar con abandonar el deporte y hacerles perder millones a la BBA con ello) Por lo que,consiguieron alojarse en un hotel que no era cinco estrellas, pero la comida era buena y el techo no se les venía encima, así que estaba bien.
—¿Cual plan?- indagó apático. Algunos blade luchadores estaban distribuidos por el comedor, mezclados entre los huéspedes, así que podía imaginar que eran observados con particular interés; lo cual es comprensible considerando lo inverosímil de verlos desayunando juntos.
Mariam rodó los ojos, tomó una hogaza de pan y la mordió sin elegancia, casi en frustración. Dios, hablar con él resultaba más difícil de lo que pensó. Enfadada frunció el ceño con un pequeño tic en la ceja.
—¿Cómo diablos vas a decirle a Yuriy que lo amas?
Aventurarse a beber café en ese momento no fue lo más inteligente que pudo ocurrírsele al bicolor, claro que tampoco esperaba la descarada y directa pregunta, que, lo hizo toser luego de ahogarse con el liquido. Por fortuna no lo escupió.
A pesar que no fue un gesto muy llamativo, de todas formas desde la distancia, un par de ojos azules los observaron de reojo (pero no con menos atención) Hiwatari se alteró sin razón aparente. Lo vio encarar a la peliazul con un mal contenido sobresalto, en el que no llego a alzar la voz pero si distinguió la mandíbula apretada, por lo que pudo saber, que le hablaba entre dientes.
—Últimamente pasan mucho tiempo juntos, ¿no crees Yuriy?- Bryan Kuznetzov se inclinó para ver hacia donde el otro lo hacía.
—¿De qué hablas?- masculló el pelirrojo con indiferencia. Despacio, volvió toda su atención en el olvidado desayuno.
—Kai y Mariam
—No lo había notado
El pelilavanda enarcó una ceja, pero decidió guardar silencio. Tampoco es como si le importara demasiado la eterna negación de su amigo. Desinteresado, tomó su taza de café y la acercó a los labios sin beber.
—Parecen muy animados- señaló aburrido.
—…
Yuriy frunció el ceño, pero inconscientemente se atrevió a mirar de nuevo para corroborar él mismo la situación. Kai se inclino sobre la mesa como si fuera el único impedimento para lanzarse sobre la chica. Se veía molesto, mantenía el ceño fruncido y las palabras a pesar de verse duras y demandantes por la forma en que apretaba los labios, Mariam de todas formas reía divertida en una mezcla de pícaro entretenimiento que enojaba más a su acompañante. Sin embargo, el capitán ruso chasqueo la lengua y miró en otra dirección. Estar husmeando en la relación de otras personas no le gustaba ni un poquito
—Eres tan lindo- rió la peliazul.
—…
No había caso, lidiar con ella era imposible. Abrumado, Kai chocó la cabeza contra la mesa en un golpe suave. Esto era vergonzoso, frustrante, y de haber tenido la oportunidad, hubiera preferido que algún genio malvado quisiera conquistar el mundo a tener que soportar esto ¿Dónde demonios esta Boris cuando se le necesita?
—Cállate- masculló sin alzar la mirada. Ya no tenía ganas de seguir discutiendo.
—De ninguna manera- contradijo Mariam. Una sonrisa desenvuelta curvo sus labios haciéndola ver más bonita- Tienes que decirle. Pero necesitamos un plan.
Pensativa, mordió el pan e ignoró olímpicamente la actitud del blade luchador. Anteriormente su pregunta lo alteró por la desvergonzada y ruda manera de abordar el tema, cosa que en realidad no le importo. Pues por azares del destino (Kai lo llamaba maldición) lo había estado persiguiendo desde hace algunas semanas.
Harto, el bicolor giró un poco la cabeza para ver la mesa de los Blitzkrieg Boys que le hizo fruncir el ceño. Todo era culpa de su bastardo capitán ¿Por qué demonios sigue comiendo tan tranquilo cuando es el responsable de su desgracia?
—Imbécil- susurro en un inentendible hilo de voz.
Estúpidamente termino… Demonios, ¡No iba a decirlo! Suficiente tenia con sentir su corazón latir más rápido, o a las malditas mariposas en la boca del estomago, como para repetir las palabras en su mente. Además Mariam se encargaba de mencionarlo todo el tiempo (aunque exageraba un poco)
—Ahhhh…-dijo la chica con el placer malicioso de quien tiene una buena idea- Ya se.
Kai finalmente alzó la mirada con un gesto escueto y resignado, en el que apenas se movió. La sonrisa femenina no lo hizo sentir más cómodo, de hecho activo todas sus alertas de peligro. Así que, en respuesta afiló la mirada con cautela, pero no consiguió amedrentarla.
—¡Invítalo a salir!
—¡¿Uh?
Al principio tardo un poco en comprender la descabellada idea. Luego, sus ojos fueron abriéndose cada vez más grandes por el aturdimiento que alcanzo niveles insospechados, gracias a la loca muchacha que lo jaló de la mano para obligarlo a incorporarse, y así llevarlo (casi arrastrado) a la mesa de los rusos.
—Mariam…-llamó un poco alterado, también alzó la voz, lo suficiente para que cualquiera pudiera escucharlo.
La blade luchadora para evitar cualquier escape, entrelazó sus dedos y continuo caminando, pese a la renuencia y los constantes tirones que pretendían alejarlo de lo que iba a suceder. Mariam era la única que sabía de su estúpido predicamento. Ignoraba cómo eso era posible, considerando que él no era precisamente un tipo emotivo, menos con un tema tan complejo como ese. Ella tampoco le explico cómo se entero, sólo llego un día de hace dos semanas diciendo: "Se que te gusta Yuriy, así que te ayudo"
A pesar de haberlo negado, no pudo evitar que se le pegara como un chicle. Cuando despertaba se le lanzaba encima sin ninguna delicadeza, lo cual es una graciosa manera de despertar…por así decirlo (desconocía de dónde salía o como se metía a su habitación) eso sin mencionar que también lo seguía a todas partes. En algunas ocasiones lograba perderla, pero la integrante de los Saint Shields le demostró ser una digna representante de su equipo, al encontrarlo en un rango de 40 minutos a 1 hora, lo cual era insuficiente para poder sentirse descansado, o al menos tranquilo. Admirar su capacidad para rastrear sería más fácil si no le fastidiara que lo hiciera.
—¡Oye!- reclamó con un gruñido.
Podía usar la fuerza, pero eso llamaría más la atención, de lo que ya lo hacían por estar tomados de las manos. Cansado chasqueo la lengua. La peliazul lo acosó hasta el punto en que no lo dejaba dormir; se volvió su sombra, una asechadora personal que tenía a su lado las 24 horas del día. Al final la presión físico/psicológica funciono, jamás lo admitió pero cada día permitió que se acercara un poco más, de esa forma termino envuelto en esta inverosímil situación.
—Hola chicos- saludo jovial la joven.
Desde hace algunos días tiene la loca idea de ayudarle a confesarse, cosa que definitivamente no está dentro de sus planes. Casualmente, como si se tratara de un chiste cruel del destino, acepto lo que sentía el mismo día que Mariam empezó a perseguirlo, lo cual aun es confuso, no está acostumbrado a las nuevas emociones ni mucho menos a la compañía femenina.
—Hn- saludaron los rusos secamente.
Disimulado, Yuriy bebió de su jugo de naranja mientras veía como las manos de ambos se sujetaban. Que los dedos estuvieran entrelazados le daba un significado totalmente diferente al asunto.
—¿Vienen a anunciarnos su compromiso?- pregunto Ian sin tacto.
La mordaz indiscreción, hizo sonreír a Bryan antes de girar hacia la descolocada pareja. La reacción no fue igual para Ivanov que casi escupe el jugo; pero, los demás estaban muy concentrados en la respuesta como para importarles que su capitán se ahogara.
—¿Qué? No, claro que no- dijo Mariam despreocupada. A manera de acompañar la frase, movió la mano libre de un lado a otro para quitarle importancia al asunto.
Sus manos no se soltaron, por lo que la respuesta fue poco convincente. No obstante, no podía arriesgarse a dejarlo ir, estando tan cerca de sus compañeros de equipo sabía que calcularía sus movimientos o de lo contrario ellos terminaran dándose cuenta que algo no iba bien. Quizás por ello Kai no miraba al pelirrojo. Aunque al final termino frunciendo el ceño con enojo, pues al acercarse terminaron a su lado. Pero aun cuando se sentía incomodo, de todas formas se mantuvo tan neutral como siempre.
—Hiwatari…
…pensando en el diablo, Yuriy Ivanov se puso de pie, no tuvo que moverse mucho para mirarlo directamente a los ojos. Bastó con un paso para quedar al frente, y así el más bajito debió alzar un poco la cabeza.
—Blade batalla conmigo.
No era una pregunta, ni siquiera una propuesta. Su voz era dura y demandante, pero Kai se limito a mirarlo con un deje de curiosidad, que se deshizo cuando Yuriy se acerco en busca de la presión necesaria para convencerlo. Eso consiguió que soltara la mano de Mariam para encarar la firme postura.
La chica sonrió complacida, esto era perfecto, ellos ni siquiera tuvieron que hacer algo y ahora iban a salir juntos.
—No
…de haber sido posible, hubiera jurado que le cayó una baldosa en la cabeza o se le vino el techo encima. La respuesta seca de Kai abrió grandes sus ojos.
Yuriy frunció el ceño, pero el otro no cambio de semblante. No dudo o titubeo, ni siquiera lo pensó, por lo que su facilidad al responder podía ser malinterpretada como arrogancia. Sin embargo, él de verdad tenía una buena razón para no querer luchar, cuando lo hacían terminaba ganándole (no era petulancia sino un hecho) y perder a propósito sería un insulto para ambos. Ivanov se daría cuenta, además cada vez que batallaban terminaban discutiendo hasta alcanzar niveles duros y agresivos, que ese día no tenía ganas de repetir.
—Hn
Ojos azules lo fulminaron y obtuvieron un gesto igual. El ambiente se volvió tenso, los demás rusos dejaron sus desayunos para mirarlos de reojo. Que empezaran a discutir en ese lugar podía ser un problema, no porque les importara los demás huéspedes o los destrozos que pudieran ocasionar, si no que finalmente tenían un lugar lindo y agradable donde descansar, y ese par de idiotas no iban a echarlo a perder.
—¿Acaso tienes miedo?
Hiwatari entrecerró la mirada, Yuriy sonrió con insolencia y un deleite difícil de interpretar. Para él, resultaba divertido tener toda su atención y alterarlo hasta que todo lo demás dejara de existir.
—No- puntualizó serio.
Mariam los observo atenta, primero a uno y luego a otro. Ambos lucían como si estuvieran a punto de lanzar sus bestias bit por todo el comedor. Considerando que el plan era que se enamoraran, esto no estaba tomando la dirección adecuada.
—Pero miren la hora- dijo tras forzar una sonrisa. Sin titubear envolvió el brazo del bicolor y lo atrajo delicadamente, por lo que consiguió toda la atención de Ivanov y los demás miembros del equipo- Ya tenemos que irnos. Los vemos luego.
Tan rápido como pudo, pero sin perder gracia y encanto, lo sacó del lugar bajo la atenta mirada de un pelirrojo que se veía igual de indiferente que siempre.
—¿Te has dado cuenta que cuando hablan, lo hacen en plural?- señaló Bryan al apoyar los codos en la mesa.
—Tishe (cállate)- bufó Yuriy. De mala gana se sentó. Los otros finalmente volvieron a sus desayunos. No se veían realmente interesado en la leve molestia de su capitán por haber sido rechazado en un duelo.
…mas, los ojos azules tuvieron un destello asesino. Hiwatari definitivamente era un imbécil.
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Duros pasos resonaron por un pasillo poco transitado. Los huéspedes cercanos, se apartaban para que esa bonita peliazul pudiera desquitar su inexplicable ira con el suelo. A su lado, un atractivo bicolor la ignoraba olímpicamente como si no fuera su problema, o no viniera con ella.
—¡¿Por qué demonios no aceptaste?
Finalmente, luego de estar mascullando incongruencias durante 6 minutos, Mariam viró hacia la persona que iba unos pasos más atrás. Kai se mostro impasible y no respondió. A ella no pareció importarle, estaba acostumbrada a su falta de comunicación, así que de nuevo giró para empezar un nuevo monologo que era común estando juntos.
—Ya lo teníamos, ni siquiera tuvimos que esforzarnos. Diablos, ahora debemos buscar otra oportunidad.
—No te pedí que hicieras esto.
La chica se detuvo en seco. Suspicaz, lo encaró tratando de identificar su inusual intercambio de palabras. Cosa que en realidad no era nada fácil. Por ahora lo vio cruzarse de brazos y fruncir el ceño mientras ella suspiro agotada.
—Escucha…-áspero Hiwatari- …Ivanov y yo no nos llevamos bien. Por si no te has dado cuenta, no podemos estar solos sin discutir o intentar matarnos.
Claro, a no ser que se aburran y cada uno decida ir por su lado, pero no iba a entrar en detalles. La blade luchadora analizó la información, su semblante fue neutro y pensativo. Era inusual que hablara tanto, por lo que esto tenía que ser importante.
—Lo que dices es que no sabes si le gustas.
—No- gruñó Kai. Tuvo que removerse incomodo por la mención del absurdo planteamiento - Escucha lo que te digo….
—Debemos replantear el plan.
—Mariam
Esta vez alzó un poco la voz. La repentina seriedad la sorprendió un poco, dado que tenía una advertencia implícita al decir su nombre. Durante las dos semanas que habían estado juntos era la segunda vez que usaba ese tono.
—Esto no es un juego. Olvídalo- puntualizó serio. Sin dudar, la sujetó de la muñeca y la jaló más cerca para asegurarse que entendiera.
—No me voy a ir- recalco decidida.
—¿Qué ganas con esto? No nos conocemos tanto.
Mariam frunció el ceño, pero igual término relajando las facciones hasta que suspiró. Despacio, entreabrió los labios justo cuando sus ojos tuvieron un brillo especial. Kai pareció curioso, sin pensar se relajo y sólo aflojo el agarre cuando creyó verla sonrojarse.
—Yo…a mí…a mí en realidad me…-empezó la peliazul al arrugar graciosamente la nariz para ocultar sus emociones.
—Hn
Sin embargo, ambos se sobresaltaron un poco por el repentino sonido. Es como si hubieran olvidado que estaban en la mitad del pasillo, donde cualquiera podía verlos. Aturdidos, miraron hacia la izquierda donde un par de fríos ojos azules los recibieron.
—Búsquense una habitación- dijo Yuriy cortante.
—¿Eh?
La pareja se miró para notar por primera vez lo cerca que estaban. No fue intencional, pero a pesar de eso, no intentaron apartarse demasiado; únicamente dieron un paso hacia atrás. La mano de Kai soltó la muñeca femenina en un gesto suave, en el cual rozó sus dedos con inusual gentileza. Ivanov los observo con desdén antes de caminar hacia una puerta que abrió con apático desinterés.
A Mariam le tomó un momento sonreír con ese brillo de picara diversión que casi la hace saltar de la emoción.
—¡Yuriy!- exclamó tan rápido como lo vio entrar en la habitación. De inmediato sujetó la mano del bicolor, y lo obligo a caminar cuando el pelirrojo medio giró para verlos.
—…
—Uh…
Ojos azules y carmín se abrieron un poco mas grandes cuando la chica "tropezó". Ambos hubieran notado que fue perfectamente intencional de no ser por la trayectoria que estaba tomando el asunto. Ella empujo a su amigo contra Yuriy, que no sabía si apartarse o atraparlo.
PUM
Desgraciadamente no tuvo tiempo de pensarlo. El suelo los recibió con los brazos abiertos, cuando su segundo al mando le cayó encima.
—Hn- se quejo Ivanov por el peso que le saco el aire, y el duro golpe que se dio tras la cabeza.
TAZ
Ambos se movieron adoloridos, quizás un poco torpes y enredados por el nuevo golpe de la puerta que se cerró bruscamente tras ellos. Kai tardo un momento en ponerle orden a sus pensamientos; miró dudoso sobre el hombro, tratando de descifrar los extraños motivos de la loca muchacha, sin embargo cuando sintió el movimiento contrario todo se fue al mismísimo infierno.
Sorprendido, vio cuando el pelirrojo se apoyó en los codos y termino a un palmo de distancia. No fue premeditado, era un acto reflejo que buscaba una posición más cómoda que no implicara tener los pulmones aplastados. Tal vez Hiwatari puso algo de distancia, pero no era suficiente para que pudiera respirar con normalidad.
—…
En el instante en que ambos pares de ojos quedaron ridículamente cerca, su corazón dejó de latir. Por la forma en que las largas piernas se enredaron entre las propias, Yuriy pudo detallar en el delgado cuerpo que rozaba el suyo; y en una de las extremidades que se flexiono a un costado de su cadera de manera casi pecaminosa. Los brazos del más bajito a los lados de la cabeza, le permitan ver los mechones de cabello desorganizados que le hacían cosquillas por la cercanía. Claro que lo curioso y lo que quizás lo aturdió, fueron los orbes de fuego que tenían un brillo intenso.
Descolocado, parpadeo un par de veces y se acercó para intentar descifrar lo que ocurría con él. Había algo que no le decía, algo oculto que por un momento creyó ver en su mirada. Más, su análisis fue interrumpido cuando Hiwatari se aparto. El abandono de la suave presión y el cálido roce, genero una leve y molesta sensación; como un vacio en la boca del estomago.
Kai se incorporo con movimientos cuidadosamente estudiados. Termino cerca de la puerta, así que intentó disimular su sobresalto una vez se volteó hacia ella.
—¡Cielos!- exclamo "su amiga" desde el pasillo- ¿Están bien?
—Mariam- llamó el ruso-japonés al sujetar la perilla y girarla un par de veces sin conseguir abrirla- Abre la puerta.
A pesar de ver únicamente su espalda, el pelirrojo que apenas se puso de pie, lo notó peligrosamente enojado. Detalle que en verdad era molesto, por lo que Yuriy frunció el ceño. El desagrado contrario seguramente era por quedarse solos.
—¿No tienen ustedes la llave?
Por su tono de voz, posiblemente ella la tenia, así que lo más factibles es que estarían encerrados hasta que quisiera liberarlos. Cuando la escucho reír con encantadora diversión, el bicolor gruñó arisco.
—Voy por el encargado- dijo Mariam animada.
Fríos ojos carmín miraron por algunos segundos la puerta, hasta que dejó de escuchar los pasos contrarios. Cansado suspiro, y sólo por un momento cerró los ojos en busca de tranquilidad. Esto era patético, no podía estar tan inquieto por estar solos.
—Puedes usar la ventana para ir por ella- indicó Yuriy algo mosqueado.
No verlo de frente, no significaba que no advirtiera la tensión mal disimulada y lo que parecía un dudoso deseo de querer estar con la integrante de los Saint Shields. No es como si le importara, pero si tantas ganas tenía de seguirla, bien podía saltar por la ventana. Que estuvieran en el quinto piso seguramente sería una nimiedad.
Kai finalmente giró al oírlo hablar. Aunque no se centro demasiado en él, de haberlo hecho hubiera notado el pequeño Tic en la ceja pelirroja, en cuanto dio un rápido vistazo hacia la ventana como si de verdad considerara la posibilidad.
—Hn
Dios, Ivanov rodó los ojos hastiado. Si ese imbécil quería saltar no iba a impedírselo. Molesto, viró sobre los talones y caminó hacia una cama donde se acostó a lo ancho por lo que sus piernas quedaron colgando de un costado.
Hiwatari lo observo de reojo, antes de ver por última vez la puerta para convencerse que iba a estar encerrado, a no ser que la derribe o salté del quinto piso. Ninguna de las dos opciones le apetencia porque además de ser muy notorias, no deseaba pagar los destrozos que el hotel le cobraría, ni le daban ganas suicidarse ese día.
Paulatinamente termino suspirando un poco incomodo. No había mucho que hacer, el cuarto no tenia televisión. Inmutable, le dio un rápido vistazo a la modesta y bonita habitación cuya cama vacía llamó su atención. Sólo debía esperar, no creía que Kuznetzov (la persona que compartía la habitación con su capitán) le importara si usaba su cama y si lo hacía… pues igual no le importo, de todas formas se sentó en ella.
—Nh…esa es mi cama- señaló Yuriy sin moverse. De hecho ni lo miró, sólo alzó un brazo para hacerse notar.
Kai frunció el ceño. El otro no volvió a moverse salvo para dejar caer la extremidad a lo largo del colchón. La actitud desinteresada no fue tomada en cuenta, así que subió por completo los pies en forma india. Durante unos minutos permaneció sentado, hasta que el tiempo pasó y la inactividad comenzó a aburrirle. Perezoso entrecerró los ojos; de vez en cuando miraba a Yuriy, que parecía dormido. De no ser porque veía el pecho subir y bajar de manera regular, se hubiera asustado de su inercia.
Claro que no podía verlo fijamente o llamaría su atención. Pero eso no evitaba que lo hiciera cada cierto tiempo, durante esporádicos segundos. No obstante, cada vez que lo hacía fruncía el ceño. Reparar en la forma en que sus piernas caían, o en los pliegues de la ropa que se le ajustaba perfectamente no le hacía gracia, así que gruñó por lo bajo al irse hacia atrás con tal de no verlo más. Aburrido, se centro en el techo blanco. Esta inverosímil situación amenazaba con ponerlo de mal genio. Una expresión de enojo lo acompaño al sentir las mejillas calientes. Esa cama tenía el aroma del pelirrojo.
Negó un par de veces la cabeza para intentar relajarse y no pensar en cosas tan incomodas. Aprovechando el sopor, se enfocó en la suavidad del colchón que lo hundía gentilmente, y enviaba deliciosas corrientes de bienestar por todo su cuerpo.
Estiro las piernas cuando sintió que comenzaban a dormirse, y eso fue lo último en lo que reparo. Inconscientemente aspiró hondo; se relajó hasta que su campo de visión comenzó a reducirse, y todo se convirtió en el vago recuerdo del instante en que se quedo dormido. Lánguidos y borrosos destellos surgían cada vez que entreabría los ojos; la realidad quería sacarlo de su idílica perfección. Adormilado se movió en busca de una posición más cómoda, vagamente notó que la luz había disminuido un poco, pero no lo suficiente como para alterarlo.
—Nhh
Olía delicioso, complacido se agazapo un poco. No hacía calor ni frio, la temperatura era sencillamente perfecta para poder sentirse a gusto. Mas, había algo que no iba bien. Entre sueños sintió una presión intrusa, que vino acompañada por una repentina calidez. Inquieto, se obligó a abrir los ojos, especialmente porque una extremidad lo rodeó de la cintura.
Entrar en shock resulto ridículamente fácil. Ahora debía ser medio día, pero ese era el menor de sus problemas. Con los ojos bien abiertos por la impresión, se vio así mismo envuelto en una situación absurdamente desconocida. Tensó, su cerebro colapso por no saber qué hacer.
—Nhh
Esa respiración que no era suya lo congelo. El suspiro ajeno, vino acompañado de un par de labios sobre su cabello. El brazo que lo rodeaba, genero una escueta presión que situaba su espalda contra el pecho contrario. Podía soltarse si quería, pero estaba lo suficientemente aturdido como para contemplar la idea. Su corazón palpito frenético por el pelirrojo que estaba en la misma cama. En este punto ignoraba si Ivanov fue el que se acercó, o si fue él quien lo hizo (la última opción no sonaba muy alentadora)
Un nuevo suspiro lo erizó, Kai aguanto la respiración por el nuevo tirón que lo dejo a un palmo de distancia. La insinuante cercanía dejó su trasero contra la cadera contraria. Sencillamente pudo explotar, estaba seguro (pero muy ocupado para notarlo) que estaba más que sonrojado. Yuriy se removió, la mano que descansaba sobre su abdomen se movió en un gesto involuntario, así que termino rozando el plano vientre sobre la camisa. Pero, cuando lo jaló más cerca todo se fue al mismísimo averno.
PUM
—¿Uh?
Adormilados ojos azules se entreabrieron. Se sentía aturdido por el abandono de algo que su cerebro, no fue capaz de identificar, también creyó sentir que lo empujaban, pero no podía asegurarlo. Fue el sonido de un cuerpo que cae, lo que lo obligo a conectar hechos lógicos; perezoso se apoyó en los codos para ver a Kai Hiwatari incorporarse del suelo.
Él estaba algo despeinado, con la ropa un poco desarreglada y lo suficientemente sonrojado como para que se despertara por completo. Inconscientemente, el pelirrojo abrió grandes los ojos por la sorpresa ¿Así se ve el bicolor cuando se ruboriza? Despacio, separó un poco los labios por la imagen que lo golpeo sin aviso, incluso Kai lucía un poco asustado y confundido; la mezcla perfecta para que tuviera ese tinte de falsa vulnerabilidad. En ese estado se veía absolutamente…
—¡¿Qué demonios haces?- reclamó con el ceño fruncido y la mirada afilada en amenaza.
—¿De qué hablas?- áspero Yuriy de mala gana por el alza de voz, y la advertencia tácita en sus palabras. Últimamente no estaba de humor para estas situaciones, en especial con alguien que lo sacaba de quicio con tanta facilidad.
Ambos pares de ojos destellaron. El contexto se complico en el instante en que comenzaron a discutir.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Frente a la habitación del capitán ruso, un suspiro apagado resonó. En el pasillo una bonita peliazul, estaba pegada a la puerta, con un oído puesto en ella y las manos a la altura de la cabeza para escuchar mejor. Las personas que pasaban cerca la veían en cuclillas, en una posición bastante graciosa. Incluso algunos niños indiscretos la señalaban al pasar.
—Hn
Mariam bufó desilusionada. Esto no iba bien, ambos eran personaba más agresivas de lo que recordaba o contemplo en un principio. Cansada, se dejó caer de espaldas a la puerta. Kai tenía razón, los dos no se llevaban bien. Ni siquiera sabía lo que sentía Ivanov, fue muy complicado darse cuenta de lo sentimientos del dueño de Dranzer como para tener que averiguar lo del otro ruso.
—…
Ojos verdes se alzaron hacia el techo. Debía buscar otra manera de saber si se gustaban. No era su intención lastimar a Hiwatari a un nivel emocional. Despacio cerró los ojos, antes de abrirlos con esa chispa de picara vitalidad. Sonrió arrogante, casi divertida.
¡Iba a averiguarlo! Decidida, se incorporo con un puño en alto a modo de acompañar la emoción. Haría que ambos se confesaran.
PUM
—…
Pero primero tenía que lograr que no se mataran en el proceso. Respiró hondo en busca de paciencia, después giro sobre los talones. Llena de determinación, inflo el pecho como si fuera a un campo de batalla, o si guardara el mismo valor de alguien que está a punto de entrar a una jaula de leones. Sin dudar sujetó fuerte la perilla y frunció el ceño…
…Bien, que comience la batalla.
Primera parte: Elaboración de plan.
Éxito en la misión: -0%
Misión fracasada.
CONTINUARÁ:
Ann: ¡TERMINE n0n! Sé que es un poco extraño o/o, pero últimamente me dieron ganas de escribir algo así o/O
Ro: n-n
Ann: Gomen si está muy raro TT¬TT
ZAPE
Ann: ¬¬XXX Eso duele
Ro: Mejor n—n (abrazo asfixiante de oso)
Ann: x¬x… De acuerdo, hasta aquí llegamos n-n, esperamos esto no sea un total fracaso, y si lo es o.o, como siempre, podemos culpa a Ro de ello XD
Ro: ¡Oye ¬¬!
Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n
Se despiden:
Ann: ¡Suéltame de una maldita vez ¬/¬!
Ro: ¡No quiero n0n! (pegada como garrapata)
