Ann: ¡WIIIII ACTUALIZACIÓN º¬º! Y como lo prometí, en un mes n0n
Ro: Te demoraste algunos días u.u
Ann: No importa ¬¬, lo importante es que mantuve mi promesa º¬º, soy asombrosa XDDD ¡I'm Batman XDDDDD!
Ro: XDDDD
(Turba enfurecida ahora sin saber que hacer o.o)
Ro: Ne, confundiste a las personas u¬uUU, ¿Quién diría que ibas a cumplir XD?
Ann: Soy una persona de palabra cuando me comprometo u.u.
Ro: Hai n—n. Ok, he aquí la actualización n-n, les recuerdo que esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes Ne o.o, esta es la primera vez que Ann intenta algo así o.o.
Ann: También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque "digo" que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u.
De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
SEGUNDO PASO: ¿LE GUSTA ALGUIEN?
Soleado viernes en la mañana. El tiempo era perfecto para buscar el fresco alivio de una heladería, o el húmedo resguardo de la piscina; fue por ello, que los equipos de Beyblade no necesitaron de otro incentivo para realizar un pequeño paseo al parque acuático.
—Hn
Indiferentes ojos carmín, se mostraron aburridos en cuanto su dueño apoyó el rostro en la mano y el codo en la mesa. La extremidad libre movió el pitillo del refresco, mientras Kai Hiwatari le dio un escueto y resignado vistazo a la chica a su lado. El vago recuerdo de haber sido tirado de la cama (con todo y colchón), ylevantarse del suelo luego de aterrizar en él, consiguió que afilara la mirada. Pero Mariam no pareció notarlo, estaba muy ocupada divagando en su extraño mundo como para importarle la inconformidad ajena.
Ambos estaban sentados en una de esas mesas redondas, cuya sombrilla los protegía del sol, y sus intensos rayos dorados que forzaban a las personas a ocultarse. Cerca de ellos había una monumental piscina, con dos prolongados toboganes que era motivo de apagados griticos, y fuertes chapuzones que no alcanzaban a tocarlos.
Mariam tenían un bonito bikini azul cielo, y un guarda baño en la cadera que le cubría parte de los muslos, aunque dejaba una coqueta abertura a un costado. Por ahora cruzó las piernas, mientras bebía constantemente su jugo de naranja, como si fuera su manera de controlar la inexplicable ansiedad.
El bicolor aprendió a ignorarla. Apático, bebió de nuevo antes de observar los alrededores. Matilda, Mariah y Hilary jugaban en la piscina con un pequeño balón; pero, Tyson y Max, y Enrique y Oliven, bajaban a toda velocidad en esos flotadores que era en parejas. Aparentemente competían para ver quien conseguía llegar primero, pues cada "equipo" en su respectivo tobogán, se veía de reojo.
—Hn- suspiró. El sonoro "SPLAASSSSHHHHHH" salpicó a las chicas, pero no se molestó en averiguar cómo terminó, lo que se transformó en una pelea.
—¡Ganamos!- exclamó Enrique.
—¡¿De qué hablas? Obviamente ganamos nosotros, ¿Acaso estas ciego?- demandó Tyson.
—¡Repite eso!
—¡Oigan!- reclamó Hilary- ¡¿Podrían poner más atención? ¡Nos empaparon!
—Atención nena, estamos en una piscina, se supone que te mojes- dijo Enrique.
Oliver, Max y Matilda intentaron calmar al explosivo trió que comenzó una guerra de agua; pero no tuvieron mucho éxito.
—Mira…-indicó Mariam; no necesito otra cosa para desvanecer sus pensamientos, así que se acercó disimuladamente en el asiento- Ya está solo.
—Nh- indiferente, Kai alzó un poco la mirada y alejó el rostro de la mano para ver hacia donde ella le señalaba.
A una considerable distancia, había una delgada figura pelirroja sentada en una mesa similar a la suya. Lo peculiar en él era el cabello mojado y las pequeñas gotas de agua que delineaban el camino del torso, y remarcaban los músculos. La pantaloneta de baño negro de Yuriy Ivanov estaba naturalmente mojada (seguramente estuvo nadando) Mas, los demás rusos apenas se alejaban con despedidas secas, y leves movimientos de la mano o la cabeza.
Por reflejo, los ojos carmín miraron en otra dirección. Resultaba incomodo centrarse en él; esto seguía siendo nuevo y no se acostumbraba a tenerlo en ese estado tan carente de ropa. Inevitablemente su corazón saltó y experimentó un inusual cosquilleo en la boca del estomago. Claro que, al final frunció el ceño y maldijo por lo bajó.
—Concéntrate- se rió la peliazul.
—Cállate- gruñó de mala gana.
—Bien, este es el plan- sonrió divertida- Hay que averiguar si le gusta alguien. Dependiendo de su respuesta, usaremos uno de estos dos planes.
Con orgullo mostró dos paquetes de hojas, pero antes que Kai pudiera alcanzarlos, los guardo de nuevo en su bolso de ir a la piscina. Él a veces olvidaba que trataba con una chica, y como tal, debía tener un lado femenino.
—¿Estuviste esperando que se quedara solo?
—Por supuesto- dijo ella- No podía preguntarle con los demás Blitzkrieg Boys a su lado. Esto es personal. Tú espera aquí, si vamos juntos seria sospechoso.
—No pensaba acompañarte, y tú tampoco iras- enfatizó al tomarla de la mano. Cuando la vio incorporarse bastó con jalarla para que no fuera lejos- Ya es muy extraño que quieras hablarle.
Bonitos ojos verdes parpadearon por verse tan cerca del ruso-japonés. Kai todavía tenía puesta una camisa blanca que le quedaba un poco grande, y la pantaloneta azul oscura que permanecía seca.
—¿De qué otra forma vamos a averiguarlo?- refutó Mariam. Un gracioso mohín de enojó infantil relució en cuanto el otro se puso de pie, y la sujetó de la cintura. No fue agresivo, pero albergaba una amenaza implícita que le fue indiferente- Debes interesarte por las cosas de Yuriy ¿sabes? Conocer ese tipo de información nos ayudaría, sin mencionar que te facilitaría entablar una conversación.
—No vamos a hacerlo. No-haremos-nada- puntualizó serio.
—…
La peliazul pronto adoptó un semblante de repentina neutralidad, no parecía pensar en nada en particular, pero el bicolor comprendió que quizás esa expresión no era por él. Lo comprobó cuando una mano lo haló desde atrás, por la cintura.
—Hola Kai.
Un par de orbes verdes entraron en su campo de visión, una vez chocó contra el pecho firme de un pelinaranja que era mucho más alto que él, y que terminó inclinándose para poder hablarle.
—Brooklyn- saludo la chica sin una emoción en la voz, como usualmente era con los demás. Hiwatari no la soltó, por lo que, gracias a la posición debió recargarse completamente en su amigo. Estar tan cerca no le molestaba, pero tuvo que acomodar las manos en los hombros ajenos.
Ahora los tres terminaron haciendo un extraño sándwich, donde el bicolor estaba en la mitad.
—Quiero hacerte una propuesta- dijo Brooklyn. Los otros dos lo miraron curiosos, mientras pedían una silenciosa explicación que justificara la irrupción de la extorción del momento.
Fue entonces, que la expresión de la chica brilló con la llegada de una nueva idea. Sin dudar se fue hacia atrás. Resulto perfecto, las manos se deslizaron por su cadera sin oponer demasiada resistencia; aunque Kai la miró con un deje de duda, ya que apenas podía rozarla.
—Los dejó para que hablen- dijo Mariam.
—¿Qué?- masculló Kai, pero ella fue más rápida.
No negaría que intentó detenerla, incluso quiso dar un paso hacia adelante para atraparla de nuevo, pero algo frenó su avance. El brazo que lo rodeaba de la cintura lo atrajo hasta conseguir que chocara contra el otro. Mosqueado, levantó la mirada, para encontrar la amable sonrisa se inclinó un poco más cerca.
—Nos vemos chicos- dijo Mariam con una leve sonrisa.
Instintivamente, volteó hacia la loca Blade luchadora que le hizo entreabrir los labios, quizás para decir algo que la detuviera. Pero era inútil, su amiga se alejó y no había nada que pudiera hacer o decir para que volviera. Grandioso. Resignado, resopló justo cuando dejó caer los hombros. Sin embargo, los brazos que se amoldaron alrededor de su cintura, lo sacaron del estupor.
—¿Qué quieres?- preguntó Kai al apartarse, tal vez un poco mas brusco de lo normal debido a la forma en que era abrazado. Pero al final, terminó adoptando la misma neutralidad de siempre tras sentarse en la mesa. Claro, eso no evitó que viera de reojo como Mariam se acercaba a su "Taichou" ("Capitán")
Oficialmente, su vida era un maldito infierno. Ariscó, y mascullando algunas incongruencias subió una pierna al asiento, y la flexionó contra el pecho. En ese momento, estaba siendo inusualmente flexible en permitir la compañía de Brooklyn, pero, se trataba de un acto casi inconsciente debido a que toda su atención estaba puesta en la desquiciada peliazul.
El líder de BEGA pareció notar el extraño letargo, pero no le importo demasiado aprovechar la situación para sentarse junto a él. Después de todo, el bicolor lo permitía.
—Hn.
A lo lejos, pero no del todo ajeno a la situación. Un par de orbes azules se desviaron disimuladamente hacia la mujer que se acercaba.
—Hola- saludo Mariam al sentarse sin titubear.
—¿Quién dijo que quería compañía?- cuestionó Ivanov con frialdad. Había un ligero fastidio que lo acompañaba, pero no sabía de dónde provenía.
—Tan encantador como siempre.
Desinteresado, el pelirrojo le dio un rápido vistazo, antes de centrarse en su segundo al mando. Esta vez no disimuló que lo veía directamente.
—Parece que alguien va tras tú novio.
Mariam viró, justo cuando Brooklyn y Hiwatari se sentaron relativamente cerca, uno del otro.
—Yo no me preocuparía por él- dijo. Sólo necesito encogerse de hombros para restarle importancia al asunto- Y no somos novios ¿Por qué te importa?
Si podía sacarle cualquier información que demostrara que le gustaba (aunque sea un poquito) ella sería muy feliz, ya que facilitaría su plan de juntarlos.
—No me importa- repuso Yuriy impasible. Aunque, fieros ojos azules recayeron en su interlocutora- Pero si se distrae en las batallas, te culpare a ti.
"Que romántico"
La peliazul bufó, pero no se desanimo. Con una sonrisa interna, acercó más la silla, y apoyó los codos en la mesa en una actitud resuelta.
—Quiero preguntarte algo- dijo ante la aburrida mirada del ruso- ¿Te gusta alguien?
—…
De acuerdo, finalmente tenía toda su atención. Yuriy enarcó una ceja, pero Mariam no cambio su semblante sereno. Ella sabía que debía preguntar rápido antes que el pelirrojo se cansara y decidiera irse. Además, hablar con rodeos no era su estilo.
—Ese no es asunto tuyo.
—Conozco a alguien que…
—No es asunto tuyo- repitió esta vez un poco más duro. Sus ojos se entrecerraron, y el tono de voz fue extrañamente agresivo, como si estuviera enojado- Sólo porque tú ya tienes a alguien, no significa que todos necesitamos compañía.
—¿Eso quiere decir que no te gusta nadie?
—¿Me estas escuchando?- reclamó Yuriy. Incluso golpeo la mesa con una mano- No te entrometas, si lo haces yo mismo te apartare.
En verdad estaba siendo más grosero de lo usual. Rápidamente Mariam hizo recuento de sus cortas interacciones, para averiguar si hizo algo para enfadarlo. Al no encontrar nada, enarcó una ceja en confusión. No recordaba que él fuera tan cortante.
—…
—¿Uh?- musitó la integrante de los Saint Shields por la mirada que se desvió un poco hacia la derecha. Fue un gesto simple y disimulado, pero se convirtió en algo más al teñirse con sorpresa. Eso fue suficiente para mirar sobre el hombro—…
Oh, esto era nuevo, y definitivamente interesante. Kai Hiwatari sonrió un poco, quizás por algo que dijo Brooklyn, pues el pelinaranja parecía complacido con el resultado.
—Hn
Lo curioso del asunto, y tal vez el detonante final, fue la presencia de Hiro Kinomiya que se acercó sin prisa. Ahí Yuriy finalmente se incorporó algo mosqueado. Por reflejo, Mariam lo imitó y pronto se vio siguiéndolo presurosa, casi tuvo que trotar a su lado, por los largos pasos que la conducían con el trió.
Con ello, atraer la atención de los ojos carmín fue fácil. Lo-que-sea-que-Hiro-iba-a-decir fue ignorado cuando el bicolor vio a su capitán. Él lucía molesto, por lo que pensó que la loca muchacha, hizo o dijo, algo para enojarlo y ahora venía a reclamarle. Habían pocas razones por las que Ivanov hiciera algo así, lastimosamente nada en lo que pudiera pensar sonaba muy alentador, de hecho, considerando su desgraciada suerte, esto sólo lo empeoraba.
Inquietó, se puso de pie como si supiera que iban a pelear. Hiro y Brooklyn se limitaron a observar atentos.
—Kai…- llamó Mariam a manera de llamar su atención y calmarlo un poco. El efecto fue totalmente el contrario, el ruso-japonés se tensó, así que se vio obligada a apresurar el paso. Evitar que discutiera cada vez que se veían, sería un logro importante, por eso sobrepaso al pelirrojo.
—…
No obstante, varios pares de ojos se abrieron un poco más, por verla irse hacia adelante una vez tropezó. Incluso, la misma Blade luchadora lucía aturdida.
SPLLLAAASHHHHHH
Brooklyn entrecerró un ojo, y se encogió un poco en su puesto, por el agua que salpico luego de la graciosa caída. Fue interesante la forma en que Kai reaccionó para atraparla. No se movió, aunque pudo hacerlo para dejarla a su suerte, sin embargo, lo vio abrir los brazos con la indecisión de irse o quedarse.
Divertido, el pelinaranja apoyó un brazo en la espalda de la silla para ver mejor. En un intento por no caer, Hiwatari sujetó a Hiro, que definitivamente no fue de mucha ayuda. Y no es como si el mayor de los Kinomiya fuera torpe, pero parecía más centrado en sus pensamientos que en la joven pareja. Debía tratarse de algo muy intenso, porque muy pocas veces lo habían tomado por sorpresa.
—¿Están bien?- preguntó sin real interés.
De la piscina salió un empapado bicolor, cuyos los mechones de cabello le obstruían la vista. A su lado emergió Mariam que se erizó con el cambio brusco en la temperatura. El agua no estaba particularmente fría, pero ella no estaba preparada para recibirla. Hiro por otro lado, salió un poco más lejos, se tomó su tiempo en flotar, como si ser lanzado no lo perturbara.
—Tks- chasqueó Kai en fastidio. Después miró acusadoramente a la peliazul, mientras se quitaba el cabello de los ojos.
—Te compensare- dijo Mariam. Esa era su manera de disculparse por la playera mojada. Por fortuna él tenía su traje de baño puesto, o de lo contrario se hubiera enojado enserio.
—Hn- resopló al comenzar a nadar hacia la orilla. El impulso y el duro golpe del cuerpo femenino, lo llevaron lejos- ¿Estás loca? No puedes lanzarte así sobre las personas. Es peligroso.
—Ya me disculpe- refunfuñó. A ella también le dolió, pues el agua no disminuyó el choque entre ambos. Con fastidio, e intentando que su corazón palpitara con normalidad, aceptó la ayuda ofrecida por la mano de Brooklyn.
Kai salió solo, su camisa mojada chorreo agua y lo hizo más pesado, pero no le restó movilidad. Al incorporarse, la prenda se le pegó al cuerpo. Con un gruñido la escurrió, antes de comenzar a quitársela. Cuando finalmente la tuvo en las manos, la sacudió un par de veces mientras la muchacha se acomodaba.
—¿Sabes lo que dicen Mariam?- preguntó Hiro una vez nado hacia ellos. Con tranquilidad, apoyó los brazos en la orilla sin la intención de salir todavía. La aludida lo miró suspicaz, incluso entrecerró los ojos al mirarlo sobre el hombro- El que la hace la paga.
Ese Kinomiya no le daba buena espina. Recelosa, volteó por completó para ver la sonrisa descomplicada que activó todas las alarmas en su cabeza ¿Qué estaba planeando?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Aún no era medio día, pero el sol en lo alto del cielo se vía libre de su prisión de nubes. Ciertamente era perfecto para ir a nadar, pero el clima ideal, el sol, o esos endemoniados pajaritos en los arboles cercanos, se veían amenazados por el aura siniestra de una persona en particular.
—Aquí tiene.
Cerca de un puesto de helados, un pequeño grupo de cuatro muchachos y una atractiva joven, consiguieron que el vendedor sonriera forzosamente mientras le entregaba su cono de nieve a Brooklyn.
—¿Algo mas n¬nUU?- preguntó tan cortés como pudo. Pero es difícil concentrarse cuando la única mujer es envuelta por la penumbra. Lucía como un espectro a punto de ir tras su presa, además le brillaban los ojos y estaba seguro que lo miraba como si tuviera la culpa de algo.
—Sí, un refresco de mora para ella- dijo Hiro.
Mariam se erizó, las sombras a su alrededor revolotearon peligrosamente como si tuvieran vida propia. Y en respuesta, el pobre hombre sudo frio.
—Si señor TT-TT
—Mandarina- interrumpió Kai con un helado de vainilla en la mano- No le gusta la mora.
Eso fue interesante para los demás, pero no para el desdichado tipo que no entendía como una chica tan bonita podía verse como un asesino en serie, o en porque sólo él parecía notar su funestó estado.
—Mandarina entonces- corrigió.
—Aquí tiene ¿Algo más?
—No, así está bien- sonrió Hiro- Mariam, págale.
Igual de encantadora que un zombi, la integrante de los Saint Shields apareció "mágicamente" con vendedor que gritó tan varonilmente como lo haría una niña de 5 años. Está bien, ella entendía que los afectados en caer en la piscina quisieran una remuneración, pero eso no explicaba porque debía gastarle a Yuriy y Brooklyn.
—Una mujer tacaña no es atractiva ¿sabes?- señaló el pelinaranja con una sonrisa amable.
—Tampoco lo son los chicos aprovechados- áspero Mariam luego de fulminarlo con la mirada.
Ajeno a la discusión, Kai lamió despacio la crema mientras observó de reojo su camisa abandonada en un asiento. No podía ponerse la prenda mojada, es incomodo, aunque estar sin ella no le importó demasiado.
—Hn
Mas, sus pensamientos se disiparon una vez Hiro le entregó el refresco de la peliazul. Ella aun mascullaba incoherencias y asustaba al vendedor, por lo que terminó aceptándolo sin objetar. Posteriormente, volvió a centrarse en el helado; pues aunque las cosas dulces no fueran de su agrado, ahora hacía calor, así que estaba bien. Por ello, volvió a lamer lentamente hasta que se sintió observado. Lastimosamente, los endemoniados ojos carmín no encontraron un culpable.
Receloso en un principio, terminó distrayéndose justo cuando Julia y Bryan se acercaron. La rubia corrió para abrazar a su amiga. Ambas casi terminan en el suelo, pero no pareció importarles cuando empezaron a reír.
—¿Dejas que tú novia pague la cuenta? Eso no es muy caballeroso- dijo Bryan. Una leve sonrisa curvó sus labios una vez que el bicolor probó de nuevo la crema.
—No es mi novia- repitió apático por millonésima vez.
—Sostén esto- indicó Hiro tras estirar su propio helado. Aparentemente estaba buscando algo en uno de los bolsillos de la pantaloneta, por lo que no le importó interrumpir la conversación.
Hiwatari lo observó dudoso. No podía sostener tres cosas al mismo tiempo, pero antes de decir que se lo diera a otra persona, Yuriy se acomodo a su lado y extendió una mano para ayudarle. Eso, además de curioso, fue lo más extraño que había visto últimamente. Dudoso, le entregó su propio helado como un autómata. Por fortuna, alcanzó a reaccionar al voltear hacia Hiro y así recibir el cono. De mirar a su capitán con incomprensible asombro, terminaría pareciendo un idiota.
—Tks.
De mala gana chasqueó la lengua. Debía alejarse discretamente o comenzaría a sentirse nervioso.
—Tienes vainilla aquí.
—…
…seguramente, algo tan simple lo hubiera hecho reaccionar, pero culpaba a ese estúpido pelirrojo por su estado, porque cuando quiso darse cuenta, Bryan ya estaba a un palmo de distancia. Kuznetzov lo sujetó por la mandíbula y luego lo tomó por el brazo para acercarlo. De esa manera, le lamió la comisura de los labios con una innecesaria lentitud en la que remarcó gentilmente el húmedo y cálido trayecto, que consiguió erizar a Kai sin aviso.
Intuitivamente, se fue hacia atrás, su espalda se apoyó contra el pecho desnudo de Yuriy, que tuvo que alzar las manos para no tirar los conos.
—Por cierto Kai ¿No quieres regresar a la BBA-Revolution?- preguntó Kinomiya sin interés en el "incidente"
El descolocado ruso-japonés, ahora con las mejillas levemente teñidas de carmín y la respiración pesada por el susto, lo miró como si fuera un extraterrestre o le hubiera hablado en otro idioma.
PUM
Sólo reacciono gracias a ese sonido. Con cuidado, vio sobre el hombro, ya que el abandono de su soporte no fue atendido hasta que Yuriy estuvo lejos. Así pudo ver como arrojó ambos helados en la basura sin decir nada. Nadie pareció interesado en ello, salvo por los ojos carmín que lo observaron hasta que su dueño resopló cansado, y volvió la atención en el pequeño grupo.
Mariam también bufó, por lo que terminó rodando los ojos. El plan se estaba complicando.
—Vamos, es hora de almorzar- sonrió Julia al sujetarle la mano.
—Kai- llamó la peliazul para que las siguiera.
—…
Hiwatari titubeó un instante, estuvo tentado a alejarse pero tenía hambre. Con una mirada impasible, comenzó a caminar. No sabía que sucedió con Ivanov, pero tampoco le importó demasiado; después de todo, se trataba de una persona extraña, con acciones particularmente anormales.
…Suspiró. Definitivamente su vida se complico demasiado con algo tan estúpido.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hacía calor, el sol de las dos de la tarde estaba en su máximo furor; calcinaba a cualquier idiota desprevenido que se paraba por más de dos minutos bajó su intenso dominio. Sin embargo, ahora podía aparecer el mismísimo Santa Clause preguntando la dirección al polo norte, y Mariam lo hubiera ignorado.
—¿Uh?
Por alguna absurda razón, estaba rodeada de Blade luchadoras. Apenas había tendido tiempo para extender un par de toallas en el pasto (a esperar los almuerzos que Kai y Julia traían), cuando fue acorralada y obligada a sentarse en el centro.
—¿Y bien?- sonrió Mariah.
—Nani? (¿Qué?)
Ella no entendía porque las demás la observaban con ese brillo soñador, o porque se acercaron como si contemplaran a un dios.
—¿Hace cuanto que salen juntos?- secundo Matilda con una pequeña sonrisa.
—¿Cómo?
—Nunca pensé que Kai se fijaría en alguien como tú- áspero Hilary algo molesta.
—Sólo esta celosa- dijo Emily sin prestarle atención a sus berrinches.
—Wow, wow, esperen, Kai y yo no…
—¡¿Cómo fue?- exclamó Ming-Ming con estrellas en los ojos, y un fondo rosa tras la espalda- ¿Ya son novios? ¿Quién dio el primer paso? ¿Cómo te diste cuenta que te gustaba? ¿O fue él, el primero en darse cuenta que te amaba?
—¿Amor?... – repitió la peliazul descolocada. Después fue cuestión de gruñir entre dientes, y afilar la mirada para retomar el hilo de la situación- ¡Nosotros no…!
—Se ven muy lindos juntos- apoyó Matilda con una sonrisa encantadora.
—¡Escúchenme!- reclamó- ¡Kai!
Antes de poder explicarse, el bicolor junto a Julia, llegó con los Obentos. Aunque, fue suficiente reparar en el mar de hormonas femeninas y las sonrisas de ojos brillantes, para que le entregara a la rubia los jugos que traía.
—¡Espera!- pidió Mariam por verlo alejarse.
Pero él ni de chiste regresaría, así que con su obento en la mano, se dispuso a buscar un lugar donde descansar.
Julia no le dio mucha importancia. Con cuidado, hizo equilibro para no tirar la comida. Luego, infló las mejillas algo molesta porque la integrante de los Saint Shields fuera acosada de esa manera.
—Muy bien, se acabo el Show, es hora de almorzar- dijo la rubia.
De la nada, las demás sacaron sus respectivos almuerzos por lo que suspiró derrotada. Siempre podía apartarlas por la fuerza, pero eso sería problemático.
—¡¿Qué parte de: "no estoy saliendo con Kai" No se entiende?
…esto iba a demorarse.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
A una considerable distancia (específicamente, al otro lado del parque acuático) Hiwatari se sentó en una cómoda mesita, que es usada para los picnics, bajó la sombra de un alto árbol. Con indiferencia, destapó su almuerzo y comenzó a comer. Al menos estaba solo, últimamente no podía disfrutar del silencio.
—Hn.
La desquiciada muchacha y sus absurdos planes, dificultaban su existencia. Adusto, frunció el ceño. Quizás no comprendía la conducta de ella, pero era injusto reclamarle cuando ni siquiera entendía su propio comportamiento.
Antes de darse cuenta, ya estaba jugando con la comida. ¿Qué tenía Yuriy Ivanov de especial? No se llevaban bien, discutían cada vez que hablaban, y no podía decir que le parecía atractivo porque no era así.
—…
…¡Enserio! Ni siquiera sabía que le veían sus locas Fans. Porque aceptémoslo, el pelirrojo era terco, arrogante, un verdadero idiota, sin mencionar bastardo y petulante (pero no iba a entrar en detalles) Y para mejorar su situación, no lo quería en el equipo.
—Hn
Refunfuñando, dejó la comida de lado. No es como estuviera enamorado, sólo le gustaba…un poquito.
—Cochino infierno- áspero al agachar la mirada, por sentir el rostro un poco más caliente de lo normal.
No entendía nada, aunque tampoco creía encontrar la respuesta en ese instante, después de todo había pasado semanas divagando sobre ello. Obviamente eso no quiere decir que estuvo pensando en Ivanov todo ese tiempo.
—Yeb (maldición)- protestó en cuanto apoyó el codo en la mesa y escondió el rostro en la mano. Mechones de cabello le obstruyeron la mirada, pero no se molestó en apartarlos.
Después del torneo de BEGA, los equipos de BleyBlade necesitaron un par de semanas para recuperarse, luego se concluyó que unas vacaciones no les vendrían mal. Kai aun no había decidido que hacer. Volver a Rusia no sonaba tan atractivo cuando el capitán del equipo no lo quiere cerca, y aunque eso anteriormente lo tuvo sin cuidado, ahora no había una razón para forzar su estancia, dado que ya cumplió su objetivo de batallar con Tyson.
Pero quedarse tampoco era precisamente llamativo. Suspiró antes de estirar un brazo, con la intención de apoyar la cabeza en él. Tal vez debía retirarse un tiempo. Durante la Batalla contra Brooklyn se sumergió en una abrumadora oscuridad. Dranzer estaba bien, pero no podía decir lo mismo de su propio estado; tal vez las heridas ya habían sanado, pero el poder del pelinaranja se extendía a algo más llano que el daño físico.
Aún sentía un peso en los hombros, y el letargo que apagaba sus ojos cuando estaban solos. Era como si una parte de su ser siquiera hundiéndose en ese mar de sombras. La diferencia es que esta vez no tenía un motivo para salir de ahí. Él siempre había lidiado con su propia oscuridad, por lo que no le importaba dejarse abrazar por ella. Quizás ahora no se sentía como si hubiera caído, pero en la penumbra no estaba precisamente de pie, y por el momento no tenía intenciones de incorporarse.
Aburrido bufó. Despacio se irguió en su puesto y tapó de nuevo el almuerzo. De todas maneras no tenía hambre. Lo mejor era irse, si tenía suerte Mariam aun estaría ocupada con el interrogatorio de las Blade luchadoras, así que podría dormir un poco. Desganado tomó el obento y comenzó a caminar hacia los restaurantes, que a pesar de estar lejos de su posición actual, era la forma más rápida para llegar a las piscinas donde tenía sus cosas.
PUM
…lástima que en la esquina de los baños, choco contra alguien. Para resguardar el equilibrio, tuvo que dar unos cuantos pasos hacia atrás. No estuvo seguro si hubiera caído, pero igual, una mano lo jaló de la muñeca para evitar que visitara el suelo.
—¿Uh?
Ojos carmín parpadearon en incomprensión cuando encontró una mirada azul. Tropezar con Yuriy Ivanov parecía muy fácil últimamente. Pero, ahora ambos guardaron silencio sin dejar de mirarse o deshacer esa expresión de confusión.
—Oh, qué bien, te buscábamos.
Bryan que llegó con Yuriy, se dio cuenta que si es posible desaparecer "mágicamente" de un lugar. Pues, sus palabras consiguieron que los otros dos se alejaran, mientras el pelirrojo soltaba la muñeca contraria.
Esta vez fue el turno de del bicolor de observarlos. En especial a Ivanov, a quien analizó con especial desconfianza.
—No encontré a Hiro- dijo Yuriy como si eso justificara toda la situación.
—¿Y?- repuso Kai tras enarcar una ceja.
El ruso desvió la mirada como si buscar algo que explicara su presencia (casi podía jura que lo hizo) Mas, al final chasqueó la lengua, y se cruzó de brazos en la terca actitud de quien no va a decir nada. Kai arrugó la nariz en disgusto, pero antes de irse, Kuznetzov le señaló el obento con una expresión divertida.
—¿Fuiste a comprarle a Mariam su almuerzo?
—Eh…No, ¿Lo quieres?
De todas las respuestas posibles a sus intentos de burla, esto era lo menos esperado. Extrañados, sus dos compañeros de equipo lo examinaron en silencio.
—¿No lo quieres?- áspero con frialdad.
—Si…si, lo quiero.
Descolocado, e inseguro en un principio, Bryan extendió las manos para recibir el recipiente. Ser partícipe de una actitud desinteresada de Kai Hiwatari era bastante inusual, pero increíblemente agradable. El pelilavanda medio sonrió mientras el más bajito le comentaba en qué consistía la comida, aunque siendo sincero, no le prestó demasiada atención, estaba más pendiente en remarcar cada uno de sus gestos mientras hablaba, o en la manera en que se expresaba en un tema totalmente ajeno al BeyBlade. Lograr (sin proponérselo) abstraer toda su atención, lo hizo sonreír un poco, ya que esa faceta lo hacía ver…muy bonito.
—Hn
Yuriy frunció el ceño, esta vez fue su turno de desaparecer. Era como si hubiera dejado de existir y ahora ellos se miraban entre si, en ese tipo de intimidad que lo mosqueo.
—¿Nh?... Nani? (¿Qué?)
…antes de poder terminar de hablar, Kai fue jalado de la mano por su capitán, que sin decir nada, lo llevo lejos de Kuznetzov. Y no es como si a Bryan le interesara la reacción, así que se limitó a observarlos con un deje de diversión.
Pronto, Hiwatari tuvo que trotar a su lado, incluso tropezó en un par de ocasiones para intentar mantener el paso. El pelirrojo lo guiaba con atropellada prisa hacia-sabrá-dios-donde. Considerando que era más alto, y sus piernas notablemente más largas, le costaba un poco seguirlo, en especial porque no lo soltaba.
—Ivanov…-se quejó confundido, pero sin intentar alejarse o zafarse. Fue ese silencio el que consiguió que caminara durante un par de minutos más, hasta que se detuvieron en un pequeño puesto de comida.
—Dos helados de vainilla.
—…
Aturdido, Kai reparo en la muchacha que no tardo en regresar con el pedido. En realidad, por sentirse descolocado, recibió el vasito de helado en completo silencio, mientras el otro pagaba.
—Uh
Esta debía de ser su forma de disculparse por haber tirado su cono. Era curioso, pero ya sintiendo la mente despejada en comprensión, giró sobre los talones y fue a sentarse en una banca. No había nadie cerca, y estaba lo suficientemente alejado del puesto como para sentirse cómodo. Después, luego de llevarse la cucharita con crema a la boca, vio que Yuriy se sentaba a su lado.
—…
Esto comenzaba a ser extraño ¿se supone que debe decir algo? Molestó, resopló por lo bajó y se concentro en el helado. Todo es por culpa del idiota Ivanov-Taichou (Capitán Ivanov)
—Mariam habló hoy conmigo.
—Hmmm- masculló Kai en aparente desinterés. Aunque en realidad se tensó un poco, en respuesta a lo que la loca muchacha hubiera hecho.
Yuriy estudio atentamente sus reacciones, pero es difícil saber lo que piensa cuando no lo está mirando a los ojos. Por ello, terminó haciendo un gracioso mohín de disgusto, y aun cuando frunció el ceño, no dejó de mirarlo de reojo.
—Quería saber si me gustaba alguien.
Definitivamente debía dejar de comer mientras hablaba con alguien (que sabia iba a salir con algo absurdo) Kai casi se ahoga, pero se las arreglo para carraspear y fingir demencia de la situación. Mas, el pelirrojo notó su mirada afilada en fastidio, quizás en enojó con la peliazul.
—Lamento eso- gruñó el bicolor- Te dejara en paz si le dices lo que quiere.
Como si se refiriera a una mascota malcriada, hizo un ademan con la mano para mostrarse impasible.
—Ella no tiene derecho a meterse en mi vida personal- refunfuño Yuriy. Sus ojos se entrecerraron en cuanto lo escuchó disculparse por la chica. Él ni siquiera lo hacía en su nombre, así que jamás creyó que lo haría por otra persona.
—Cierto, pero eso no evitara que te siga hasta que consiga lo que quiere.
Hablar sin trabas, y con el desinterés de quien no quiere pleitos, logro que Kai lamiera la cucharita. Esto era nuevo, nunca había mantenido una conversación con él que no implicara discutir, o tratar temas de BeyBlade.
—Pues dile que me deje tranquilo.
—No me hará caso- aseguró sin dejar de comer.
La indiferencia no le hizo gracia. Ivanov rodó los ojos, pero comenzó a comer (algo enfurruñado) antes que el helado se derritiera.
—Hn…no hay nada que decir.
—…
Oh, eso fue interesante, aunque Kai no sabía si tenía algún significado en particular. Tal vez no era nada más que una manera de expresar el fastidio, o tal vez era la respuesta que Marian estaba buscando, y el ruso no estaba interesado en nadie. Como fuera, comenzó a sentirse incomodo.
Hiwatari intentó no fruncir el ceño al centrarse en el vasito; luego movió la cucharita en el interior con la intención de remover los últimos rastros de crema. Estar en esta situación era perturbarte, su corazón pareció saltar. Se sentía estúpido. Por ello se puso de pie, y miró de mala gana a su "capitán" que con el helado a la mitad, lo observó con desdén. Yuriy supo por su expresión, que hizo algo para enojarlo.
Los orbes carmín tuvieron un discreto brillo difícil de explicar; y aunque su rostro seguía igual de inexpresivo que siempre, Ivanov entrecerró los ojos para intentar descubrir que ocurría.
—¡Kai!
…pero si los labios entreabiertos del ruso-japonés iban a decir algo; la exclamación de Tyson lo distrajo. Antes de siquiera poder moverse, el peliazul le saltó por detrás para colgarse de su cuello.
—Aquí estas, te habíamos estado buscando- dijo Ray al llegar por la espalda.
—Bájate Tyson- gruñó Kai. Bastó con darle un codazo (no demasiado fuerte) para apartarlo y así poder girar.
Max, Hilary, Kenny y Daichi venían un poco más atrás con un balón en las manos.
—Vamos a jugar a la piscina- ofreció la chica mientras el rubio le lanzó la pelota a Yuriy.
Ante la falta de interés y la segura negativa, el pequeño grupo los jaló de los brazos para obligarlos a caminar. Necesitaron de unos cuantos pasos, tirones y risas alegres, para opacar los reclamos de ambos Blitzkrieg Boys.
—Me deben un helado- áspero el pelirrojo cuando fue forzado a soltar el suyo.
Sin embargo, una vez estuvieron cerca de la orilla, nadie pareció escucharlo; tenían unas absurdas sonrisas de satisfacciones que le hicieron enarcar una ceja en duda.
—¡A la piscina!- declaró Tyson. Sin aviso les saltó encima, con la intención de derribarlos.
Kai y Yuriy se movieron rápido, tuvieron que separarse (ya que habían estado caminando juntos) para evitarlo. Cuando Daichi hizo lo mismo, fue cuestión de tener los reflejos en alto, pero en el instante en que Max y Ray se les unieron, todo se complico un poco más. Eludirlos no fue fácil como lo hicieron parecer, pero con cada uno que esquivaban, los hacían tropezar y así conseguían varios chapuzones.
—Eh- musito el bicolor al abrir grandes los ojos. No advirtió la presencia de la chica hasta que Hilary enroscó los brazos alrededor de su cuello, y su pecho femenino lo presionó.
El cuerpo suave y el hecho de oírla reír mientras se iban hacia atrás, le hizo ver que no había nada que pudiera hacer (a menos que empleara la fuerza, claro está) Con las manos en alto, por no saber dónde ponerlas, ambos se hundieron en la piscina con un sonoro: "SSSPPLLLAAASSSHHHHH"
Mas, ver a su segundo al mando caer, fue suficiente para que Yuriy lo observara casi sorprendido.
—Hilary, no seas tan brusca- reprendió Tyson al acercarse a la pareja que emergió.
—¡No lo soy!
Estaba algo apenada porque Kai pensara que se le paso la mano; pero, de todas formas frunció el ceño y le ladró una respuesta a Kinomiya. No obstante, permaneció cerca del bicolor que comenzó a quitarse la camiseta mojada. En cuanto la tuvo en las manos, se acercó a la orilla, con la prenda bajo el agua.
—¿A dónde vas?- preguntó el peliazul, que sin dudar lo sujetó del hombro para hacerlo retroceder. Después deslizó hábilmente una mano por su cintura.
El húmedo roce no fue atendido por Hiwatari, que terminó apoyándose en el pecho desnudo. Por su expresión mosqueada, era evidente que no iba a huir. Pero Tyson sonrió divertido, sin intenciones de alejarse, de hecho lo abrazó con fuerza.
—Quítate- reclamó Kai. No forcejeo demasiado porque, después de todo, era algo así como su amigo, pero eso no evitó que afilara la mirada.
—Estarás en mi equipo- declaró Kinomiya. La mano que permanecía en su hombro, lo rodeo por el pecho, donde la otra extremidad forzó el agarre alrededor de la estrecha cintura.
Ahora Kai si se molesto, no le gustaba que invadieran su espacio personal de esa manera, en especial cuando el agua hacia el contacto algo más íntimo, y definitivamente vergonzoso por la forma en que lo sujetaba.
—Hn
Sin pensar se zafó luego de darle un golpe en las costillas.
PUM
…cosa que en realidad importó muy poco, gracias al balón que se estrello violentamente contra su rostro. Por suerte el material era blando, pero no disminuyó totalmente el impacto que casi le rompe la nariz y lo envió hacia atrás, para hundirlo de nuevo.
—o.o
Tyson parpadeo en incomprensión, mientras Kai volvió a salir. Por el cabello que caía en mechones sobre su rostro, y la mirada endemoniada que relució como un infierno, fue fácil deducir que no estaba contento. Por el momento, el bicolor debió limitarse a llevar una mano a la nariz, dado que la zona afectada comenzaba a enrojecer.
—Se me resbaló- dijo Yuriy con frialdad cuando las miradas recayeron en él. Kenny a su lado, lucía asustado de la repentina agresividad.
Los ojos carmín bien pudieron matarlo, aunque el pelirrojo no se inmutó; tampoco dio algún indicio de querer explicarse, por lo que el maldito estoicismo comenzó a enojarle.
—Quiero a Yuriy en nuestro equipo- dijo Ray. Max a su lado sonrió en aceptación.
—Bien, entonces tengo a Daichi y Hilary en el mío- dijo Tyson al acercarse a ellos.
—Eso nos deja con Kenny- divagó Max.
Aun inseguros con la distribución, comenzaron a replantear el asunto. Mientras que ambos miembros del equipo rusos se miraban fijamente, el capitán seguía serio y neutral, pero el otro lucía bastante enojado.
Él definitivamente iba a golpear a Ivanov. Sabía que lanzarle el balón ahora era inútil, porque lo eludiría, y hubiera ido a enfrentarlo, pero estar en la piscina lo podía en desventaja.
—Hn
Kai entrecerró los ojos en amenaza. Definitivamente no le gustaba, estaría loco si se interesaba en ese desgraciado.
—Tks- el pelirrojo chasqueó la lengua, rodó los ojos en fastidio y se cruzó de brazos.
Hiwatari tuvo un pequeño tic en una ceja por la indiferencia y el contacto visual que se rompió cuando empezó a ignorarlo. Ariscó, y erizado como un gato enfurruñado, apretó los puños.
…i.b.a a m.a.t.a.r.l.o
Segunda parte: Saber si le gusta alguien.
Éxito en la misión: 0.9%?
Misión fracasada (de nuevo T-T)
*Nota adicional: Problemas de comunicación, y discusiones sin sentido u¬uUU.
CONTINUARÁ:
Ann: ¡YEAH BABY I'M FINISHED º¬º! Ne, este capítulo quedo un poco más largo que el anterior n-n así que espero que igual les guste n—n
Ro: Ann aun no se acostumbra a manejar a Kai desde esta perspectiva o.o, por lo que hace su mejor esfuerzo para mantener su personalidad n.n
Ann: Puede ser difícil TT¬TT
Ro: Ok, quizás la idea todavía sea un poco extraña pero sean pacientes Ne n—n, sólo esperamos que les guste el rumbo de los hechos n—n
Ann: Hai TT0TT. Recuerden que este Fic es un experimento para ver si soy capaz de actualizar una vez al mes oO, así que nos vemos más pronto de lo que creen n¬ñ
Ro: Vas a asustar a alguien u¬uUU, o tal vez el mundo si se va a acabar si logras mantener tú promesa ñ-ñ
Ann: No sabes cuánto agradezco el apoyo ¬¬
Ro: Sheeee, yo sé que me amas n-n.
Ann: Da ¬/¬. Aunque ¿Quién pensaría que en verdad el Fic iba a tener tanta aceptación oO?
Ro: n—n. De acuerdo, hasta aquí llegamos n—n.
Como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección (que viene siendo lo mismo o.o): h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /
Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n
Se despiden:
Ann: Tengo sueño x¬x
Ro (abrazándola) Siempre tienes sueño n¬n
