Ann: ¡We're back baby XD!

Ro: Con un retraso de dos meses u¬uUU

Ann: oÔ…no puedes ser feliz y dejarme olvidarlo ¿verdad ¬¬?

Ro: Es divertido molestarte ñ-n

Ann: ¬¬…bueno, antes que llegue la turba enfurecida u¬uUU, dentro de poco habrán actualizaciones en mi Blog º¬º, así que dense una pasadita Ne n—n

Ro: Ok, he aquí la actualización n-n, les recuerdo que esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes Ne o.o, esta es la primera vez que Ann intenta algo así o.o.

Ann: También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque "digo" que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u. Además, queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º

De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO CUATRO: COMPATIBILIDAD.

Quizás estar tranquilo no estaba escrito en su destino, o probablemente hizo algo en su vida pasada, y ahora el karma lo acechaba como una sombra, o alguna maldición andante. En realidad Kai no sabía. Después de todo, él no era "tan" mala persona; tal vez algo arrogante, prepotente, cínico, irónico, y sí, un poco bastardo cuando se lo proponía, pero en resumidas cuentas, no era "tan" malo. Por eso se preguntaba porque demonios vivía rodeado de sucesos anormales, y perjudiciales para su salud psicofísica.

—Hn- gruñó con una infernal mirada, y un humor de los mil demonios.

Ahora estaba completamente empapado, donde algunas gotas de agua se escurrían por el cabello, y delineaban cada una de sus facciones. Apenas anochecía, y el atardecer teñía el cielo de rojo sangre, y tonos oscuros.

El bicolor estaba esperando que el semáforo cambiara a verde para poder pasar; tras su espalda, se encontraba el parque del que acababa de salir, por lo que las pocas personas en los alrededores, lo miraban de reojo y con mal disimulado interés.

Incomodo, afiló la mirada, y de vez en cuando un pequeño tic en la ceja lo acompañaba. Todo el maldito día fue el centro de atención, gracias a la persona que estaba a su lado, y a la que le debía agradecer el tener la ropa mojada.

"Estúpido Ivanov"

Refunfuño en su mente al mirar de reojo al pelirrojo, que tal vez permanecía seco, pero no estaba en mejores condiciones. Había restos de pasto y ramas en su ropa. Sin embargo, los golpes que marcan la piel nívea, serian realmente visibles con más luz.

—Nh- suspiró Kai.

…pensándolo mejor, todo era culpa de Mariam. Definitivamente su vida se tornó más complicada, desde que ella se le acercó.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Dormir es un placer delicioso, para quienes saben apreciar una buena noche de sueño reparador. El cuerpo parece flotar entre la delicada y efímera línea de perfección y sosiego, que aseguran que todo en la vida está y estará bien, mientras no abra los ojos.

—Hn.

Pero cierto bicolor de ojos carmín se quejó entre dientes, al oír el lejano timbre de su celular. Un nuevo gruñido resonó mientras tanteaba en la mesita cercana. Una vez alcanzó el aparato, miró la hora antes de acostarse boca arriba. Ahí colocó un brazo contra los ojos, y respiró hondo antes de contestar. No fue necesario ver el número para saber quién era, el ring-tone era suficiente.

—Mariam…-áspero con frialdad- Son las tres de la mañana, ¿Qué demonios quieres?

¡Kai!- gritó la chica del otro lado, por lo que tuvo que alejarse un poco. Se oía agitada y sumamente exaltada.

—¿Qué ocurre?- preguntó adormilado.

¡Kai, recuerda que te quiero mucho! ¡¿Lo sabes, verdad?

Sonaba como si estuviera corriendo. Había pasos de fondo que hacían eco, y su voz tenía un tono discordante.

—Habla rápido- musitó sin interés. Adormecido, soltó el celular y dejó que la almohada lo sostuviera. Eso le impedía escuchar bien, pero no pudo importarle menos.

No te vayas a enojar- pidió en voz alta. La respiración agitada, la obligaba a hacerlo- Yo hice algo, es… ¡Oh Dios!

—Hn.

Esta vez, Kai entreabrió los ojos debido a los ruidos extraños. Era como si alguien la estuviera persiguiendo; pero Mariam ya no hablaba. Lo único que escuchó fue un par de saltos; luego siguió corriendo hasta que dejó de moverse.

—…

Aun cuando fueron un par de minutos, el bicolor volvió a dormirse. No estaba preocupado por lo que su loca amiga estuviera haciendo, si en verdad necesitara ayuda, lo hubiera mencionado en un principio. Como no lo hizo, suponía que no podía ser tan malo.

Creo que ya se fue- susurró la peliazul.

—Nh- musitó Hiwatari sin escucharla.

¡Despierta!

—¿Qué diablos quieres?

—…espera, espera.

Un nuevo silencio se instauró. Ella seguramente se estaba cerciorando que quien la seguía, efectivamente se hubiera ido.

—Adiós- bufó Kai.

¡No!- exclamó Mariam en voz baja, pero fue demasiado tarde, Hiwatari colgó y apagó el celular para poder dormir.

Indiferente, arrojó el aparato en la mesita. Después, necesito de unos cuantos minutos para sentir el agradable adormecimiento que el mundo de Morfeo le ofrecía.

—Hn- masculló el ruso-japonés al acostarse de lado, y agazaparse para encontrar el punto exacto donde su cuerpo pudiera relajarse.

Al final respiró hondo. No estaba totalmente dormido, aun abría los ojos por momentos, y cuando lo hacía, notaba los cambios de luz. Pronto amanecería, así que maldijo a Mariam por ser la responsable de todo…Nhh…Aunque, ella dijo que hizo algo ¿Cierto? Quizás debía preocuparse, quién sabe si eso podría perjudicarlo.

PUM

—¡HIWATARI!

Con un rudo gesto, alguien azotó la puerta de su habitación. Por reflejo giró para apoyarse en los codos, e intentó enfocar a la persona, que estaba en contraluz.

—¿Qué…?

—¡¿Dónde está?

—¿De qué estás hablando Ivanov?

Aun atontado, Hiwatari se sentó mejor para ver lo que en un principio, fue la borrosa figura de Yuriy Ivanov; que luego de entrar como una bestia enfurecida, se paseo por la habitación como si buscara algo. Tenerlo cerca logro despertarlo casi por completo, pero sin saber qué hacer, Kai esperó para que los ojos azules lo miraran.

—Mariam- exigió con voz demandante- ¿Dónde está?

Finalmente, el pelirrojo se quedo quietó, y desde el final de la cama, miró fijamente al otro. Él tenía una apariencia desaliñada, estaba más despeinado de lo normal, y los usualmente mordaces ojos carmín, perdieron ese tinte endemoniado por estar entreabiertos. Ciertamente, ese aspecto lo dotaba de una falsa vulnerabilidad, que borraba todo rastro de arrogancia o superioridad.

Aunque sólo duro una fracción de segundo, ya que el más bajito volvió a poner su expresión neutra en marcha. Quizás nadie podría notar ese leve instante, pero esta no es la primera vez que Yuriy irrumpía en su cuarto, ni lo despertaba con tanta agresividad. Al principio, ver esa faceta lo descolocaba hasta el punto en que olvidaba porque estaba tan enojado, pero Ivanov se las arregló para mantener la compostura aun cuando su mirada se turbo un momento.

—¿Cómo demonios voy a saberlo?- gruñó Kai por la ruda intromisión. El susto inicial, pasó a enojo y terminó en fastidio, por descubrir que se trataba de una estupidez.

—Ella se llevó a Wolborg.

—…

eso explicaba muchas cosas. En silencio, pero más tranquilo, observó a su capitán cruzarse de brazos. También lo vio enarcar una ceja, quizás curioso del mutismo, ya que a Ivanov le pareció interesante la manera en que su segundo al mando se relajó. Quizás por eso, su molestia gradualmente se deshizo, para dejarlo como estaba: neutro y reflexivo.

—Hn- musitó Kai tras moverse y tomar su celular. Aburrido, lo prendió y vio cinco llamadas perdidas y un mensaje de texto.

"Llámame, y no vuelvas a colgarme, idiota; esto es importante"

Tan encantadora como siempre. Sin embargo, el ruso-japonés frunció el ceño por verse envuelto en un problema tan absurdo. Aburrido, se sentó en el borde de la cama mientras marcaba el número.

¿Por qué te demoraste tanto?-reprendió Mariam al contestar.

—Ivanov quiere su bestia Bit- dijo Kai luego de llevarse una mano a la cabeza, con la intención despertarse por completo, no obstante lo único que consiguió fue despeinarse otro poco.

¿Ya está ahí?se rió la chica- Fue más rápido de lo que pensé.

—Quiero saber porque se llevó mi blade- exigió el pelirrojo, que sin dudar se acercó para sentarse a su lado. Una vez se apoyó para escuchar mejor, Kai sólo pudo tensarse.

—Mejor te lo paso, está aquí al lado.

Yuriy se alejó lo suficiente para recibir el celular, pero la risa de la peliazul consiguió que se acercara de nuevo.

¿Lo tienes cerca?- preguntó divertida, por imaginar la incómoda situación. Al menos, su amigo le comunicó entre líneas que no podía hablar de nada extraño- No voy a entregarle a Wolborg, hasta que responda la encuesta- se negó infantil.

—¡¿Todo esto es por esa estupidez?- reclamó el ruso.

Definitivamente no estaba feliz de la intromisión nocturna; sus sentidos se dispararon en alerta por la bestia bit que azotó la puerta de la habitación, y los golpeó (a Bryan y él, que compartían el cuarto) hasta lanzarlos contra la pared. Después, una delgada figura cubierta por las sombras tomó a Wolborg (ignoraba cómo sabía donde lo guardaba) y salió corriendo.

Seguirle el paso fue difícil. Pero con Bryan se las arreglo para no perderla de vista. Así, los tres salieron del hotel, para transitar por las solitarias calles hasta que llegaron a una zona comercial, que ya comenzaba a ser circulada por trabajadores que madrugaban.

En esas, el intruso saltó una valla sin dejar de correr. Kuznetzov intentó usar a Falborg, pero el ladrón se las ingenió para no crear ángulos abiertos. Siempre estaba cerca de una persona, u otro obstáculo que le impedía un golpe limpio. Más, cuando la capucha se fue hacia atrás, delgados y finos mechones de cabello azul fueron visibles. Sin mencionar que ver el perfil de la chica le ayudo a descubrir quién era.

No me importa si te parece tonto- repuso Mariam. Por la cercanía podía oírlo.

—¡¿Qué interés tienes en inmiscuirte en mi vida personal?- reclamó Yuriy. Determinado, apoyó una mano en el hombro contrario para que la muchacha pudiera oírlo.

—Hn- dijo Kai al pasarle el celular. Una vez su capitán recibió el aparato, se apartó lo suficiente para sentirse cómodo, aunque no llego a ponerse de pie.

—¡Devuélveme a Wolborg!... ¡¿Cómo que por donde entre? ¡Pues por la puerta principal! ¿De qué otra manera entraría a la casa de Tyson?

mientras ellos discutían, el bicolor se fue hacia atrás. Se acostó sin tener ningún pensamiento en particular, salvo por esa presencia pelirroja. Esto era sumamente ridículo, pero para mantenerse centrado, fingió desinterés al observar fijamente el techo.

—¿Qué?... ¿Para qué quieres…?... Bien, bien, Hiwatari tiene….

Ojos azules buscaron la delgada figura; donde los orbes de fuego lo siguieron de inmediato.

—…una camisa blanca, y los pantalones negros.

—…

Esta vez Kai frunció el ceño. Claro que eso no evitó que un tenue rubor le hiciera chasquear la lengua, así que sin dudar se incorporó, y le arrebato el celular de mala gana.

—¿Qué demonios le estas preguntando?- ladró enojado.

Sólo quería saber qué tenias puesto- sonrió Mariam con picardía desde el otro lado.

Como Yuriy quería estar al tanto de la conversación, también se puso de pie para poder refutar. Así, volvió a quedar a su lado.

Acompaña a Yuriy para que responda la encuesta. Quiero que lo haga bien. Dejé las hojas en la habitación del hotel, cuando terminen les devolveré a Wolborg.

—Hn.

Protestando, Ivanov se alejó para comenzar a maldecir en cuanto idioma se sabía. Por lo que su compañero de equipo le dio la espalda.

Algo de tiempo juntos no les vendría mal.

—Ya no te escucha- bufó Kai, mientras ignoraba los reclamos ajenos.

¡Genial! Este es el plan: Intenta llevarte bien con él, encuentra puntos en común que los hagan hablar por más de dos segundos (de otra cosa que no sea el BeyBlade), y por el amor de Dios, NO discutan, ni se maten. Hoy no tengo ganas de salir a recoger cadáveres.

—Hn- mascullo indiferente. Descuidado, se dirigió al armario para buscar ropa. Como ya no había ninguna posibilidad de seguir durmiendo, quería bañarse.

Al menos podrías agradecerme por conseguirles este día juntos. Fue difícil robarme su Blade ¿Sabes?

—Hn.

¡¿Me estas escuchando?

—Da (Si)- dijo luego de sacar la ropa y cerrar el armario. Ni siquiera le importo hablarle en otro idioma.

No sé porque me molesto- suspiró - Incluso tuve que saltar de una azotea (no me preguntes como llegamos ahí) como sea, disfruta de tú cita.

—¿Cita?- repitió levemente contraído, por lo que la blade luchadora se rió por lo bajo.

Mas, sentado en la cama, Yuriy fingió apatía en la conversación. Pero no pudo evitar hacer un gracioso mohín de disgusto, porque quizás Mariam y Kai iban a salir, y estar escuchando sus planes no resultaba muy cómodo.

—Tks- chasqueó la lengua por esa molesta sensación en el pecho.

—Hn, adiós- dijo Hiwatari, mientras giraba hacia el otro, con la ropa debajo del brazo- Después de desayunar iremos al hotel.

—No- contradijo con seriedad Yuriy. Sin dudar se puso de pie- Iremos ahora.

Ojos carmín lo observaron impasibles, no es como si tuviera hambre (era muy temprano) pero no iría a ninguna parte sin comer. Especialmente porque su "taicho" (capitán) le ordenó lo contrario, y hacer lo opuesto a lo que el otro quería, era casi como una obligación.

—Desayuno primero.

—Hn

El pelirrojo gruñó en respuesta. Pero antes de comenzar a discutir, su segundo al mando dio media vuelta y salió del lugar. El ruso-japonés definitivamente era un idiota. Maldito imbécil. Si pudiera, iría por la estúpida encuesta, pero evidentemente Mariam no confiaba en él, cosa en la que tenía toda la razón; pero no por ello se sentía mejor.

En un principio pensó en llenar las hojas lo más rápido que pudiera, y eso implicaba NO leer lo que habría en frente. Pero ahora tenía un guardián.

—Yeb (maldición)- áspero al acostarse boca arriba en la cama- …

claro que luego frunció el ceño, y fingió demencia del tenue rubor en las mejillas. El colchón mantenía el aroma de Kai. Y eso en verdad, es fastidioso.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

A las nueve de la mañana, dos miembros de los Blitzkrieg Boys caminaban por la calle, en completo silencio. Ninguno estaba precisamente feliz, ya que habían olvidado lo que ocurría cuando estaban juntos. Ni Kai o Yuriy eran distraídos, pero se volvían un poco torpes estando cerca.

—Hn- gruñeron en disconformidad.

Ir por la encuesta no fue difícil, pero tuvieron que esperar que los Saint Shields se levantaran. No sirvió de nada que Ivanov casi derribara la puerta, porque Dunga salió con una expresión homicida y los obligó a sentarse en el pasillo. Por ello perdieron un par de horas, en las que algunas distraídas mucamas tropezaron con ellos, y los cubrieron con toallas. Además, en una ocasión casi los arrolla el carrito de la limpieza.

Sin embargo, cuando finalmente consiguieron la encuesta (que el enorme rubio les tiró en la cara), salieron del hotel, y ahora caminaban hacia un parque cercano. Pues, como si se tratara de un muto e individual acuerdo, ambos sabían que ser encontrados con algo tan molesto como una encuesta (seguramente para niñas, ya que fue hecha por una), no les hacía mucha gracia.

PUMMM-PUMMM

TRASSSSHHHHHHHHH

Y así, de la nada, Kai apenas tropezó un poco y empujó a Yuriy por reflejo. Seguramente algo tan pobre e insignificante, resultaba insuficiente para derribarlo, en especial cuando sólo necesitaba de un par de pasos para recobrar la compostura…

CRRASSSSHHHHHHHHHHHH

cosa que definitivamente hubiera sido posible, si ese puesto de flores no hubiera estado en medio. El pelirrojo no se cayó, pero no hubo necesidad cuando tras un leve golpecito, consiguió una reacción en cadena. Ahora, ambos cerraron los ojos, por las materas que crujieron al hacerse pedazos, y los trastes con agua que se vertieron en el suelo. Esa mezcla de tierra y agua, terminó tapizado con las flores, y los restos fragmentados.

—¡MIS FLORES!- chilló el vendedor en cuanto salió del pequeño local- ¡¿Qué rayos paso?

—Fue él- señaló Yuriy descarado.

—¿Qué?- dijo Kai con los ojos entrecerrados.

—¡¿Quién va a pagar por esto?

—Bueno, ya que él fue quien lo hizo, entonces él debería pagarle- acotó el ruso, con ese tono apático que le restó importancia al asunto.

Hiwatari bien pudo acribillarlo en ese mismo instante, pero el colérico vendedor podía ponerse violento, así que de mala gana sacó la billetera del bolsillo. Una vez todo su dinero le fue arrebatado, Ivanov sonrió divertido.

—Hn- bufó Kai luego de fulminar a su "capitán" con la mirada. Al aludido no le importó en lo más mínimo, así que comenzó a caminar.

—Técnicamente fue tú culpa por tropezar conmigo- dijo el pelirrojo, una vez estuvieron lo suficientemente lejos del hombre.

—Apenas te toque. Eres bastante enclenque si tropiezas con eso.

—No eres para nada amable ¿lo sabías?- suspiró Yuriy.

—Y tú eres el idiota que me debe dinero.

—El tipo casi te golpea- rió por lo bajo, e ignoró lo que el bicolor le decía- Las flores lo alteran con facilidad.

Ok, este rudo intercambio de palabras, es lo que se llama una conversación amable. Considerando que en ese momento no discutían muy fuerte, ni con tanta agresividad, resultaba casi normal. Después de todo, ninguno conocía otra manera para hablar, que no implicara fastidiarse; a veces guardaban silencio, pero cuando eso ocurría sencillamente cada uno partía por su lado.

Mas, en ese momento, Kai Hiwatari estaba lo suficientemente mosqueado como para querer venganza. Distraído en ello, siguió caminando a pesar que el ruso debió quedarse atrás debido a un grupo de personas que le obstruían el paso. Apenas estaban entrando al parque. Había muy pocas personas por tratarse de un día de semana; así que vagamente distinguió a algunas madres, y niños muy pequeños como para asistir a la escuela.

—Nh

Aunque a Kai se le desdibujo el mundo, cuando un brazo lo rodeo por detrás, y le sujetó la cintura. La otra mano descansó en su hombro, mientras el pecho ajeno se pegó a su espalda.

—Tropecé- resopló Yuriy cerca del oído. Despacio, comenzó a alejarse, por lo que su mano rozó ligeramente la estrecha curvatura de la cintura.

Kai sintió el rostro un poco más caliente de lo normal, gracias al cuerpo que se recargó contra el suyo. Claro que eso no evitó que notara a las personas, que los miraban con mal disimulado interés. Lo cual es comprensible, debido al par de atractivos muchachos que se estaban ¿abrazando? en plena entrada.

Pero, el peso que no estaba preparado para sostener, consiguió que se fuera hacia adelante.

—Guau, Nhhhh

por eso no vio al perrito, que piso sin querer. El cachorro se apartó luego de ladrarle, y salió corriendo asustado hacia su dueña.

—Hn- masculló entre dientes. Ivanov ya se había alejado, sin embargo, los ojos carmín se centraron en la pequeña castaña que se acercaba corriendo, por haber oído a su mascota chillar.

De hecho, eso fue lo único que necesito para que su mente se iluminara con un pensamiento: Venganza. Internamente sonrió arrogante, pero por fuera se mantuvo igual de neutral que siempre.

—Dios, Ivanov ¿Por qué pateas al perro? Sólo te ladro.

Él no gritó, pero si alzó la voz lo suficiente para que cualquiera pudiera oírlo. Y como si hubiera dicho que había un pervertido cerca de su hija, la madre salió como una leona para ver porque la pequeña estaba a punto de llorar.

—¡¿Qué ocurre tesoro?

—Patearon a Shiny.

en cuanto la niña lloriqueo, Kai intentó no sonreír por la expresión de su Taicho (capitán) que abrió un poco más los ojos. Ahora la mamá, poseía el mismo encanto que un zombie hambriento, y quizás tenía las mismas ganas de lanzársele encima.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Entre el amable resguardo de las ramas de los arboles; dos delgadas figuras se mantenían alejadas de los juegos infantiles, y las risitas encantadoras de las pocas personas del parque.

—Hn- resopló Yuriy.

Habían encontrando un buen lugar en esas mesas de picnic. El parque era lo suficientemente grande para tener diferentes zonas, sólo que internarse más allá les tomaría tiempo, y entre más rápido terminaran con la encuesta, mas rápido podrían separarse.

—Yeb (maldición)- se quejó el pelirrojo mientras se sobaba la cabeza.

La sobreprotectora madre, resulto ser más violenta de lo que pensó en un principio. El golpe con la cartera así lo comprobaba; también estuvo seguro que lo hubiera hecho un par de veces más, si no fuera porque debió alejarse. Ser partícipe de un escándalo no suena tan glamoroso como parece.

De esa manera, y sin poder concentrarse en las cinco hojas que colocó sobre la mesa, alzó la mirada en un gracioso gesto, donde terminó frunciendo el ceño. Kai no pareció interesado en su enojo, de hecho se mostró igual de altivo y arrogante que siempre. Idiota. Esto definitivamente era guerra, y los dos lo sabían. Por ello, un aura de cínica diversión y enojo asesino los envolvió. El estado de ánimo rotaba dependiendo de la posición que ocupaban (atacante o victima)

—¡Mira mami, un pajarito azul!

Por ahora, los planes homicidas del pelirrojo se dispersaron debido a la exclamación de un niño moreno, que se acercó corriendo con un helado en las manos. Como el ave que pretendía atrapar salió volando, quedo junto a su mesa.

Fue entonces que Yuriy sonrió con malicia, y Kai afiló la mirada en respuesta. Lastimosamente, no pudo adivinar sus intenciones a tiempo, ya que antes que el niño seguirá su camino, tropezó "casualmente" (que Ivanov pusiera el pie, no tenía nada que ver con ello) Así que le tomó una fracción de segundo decidir qué hacer. Si lo dejaba caer, probablemente el bastardo le echaría la culpa, y ser golpeado por una mamá no sonaba nada divertido.

—¿Cariño, estas bien?- preguntó una mujer joven, por ver a su niño en brazos de un extraño.

Ella lo vio trotando. Se distrajo sólo un instante, por lo que en cuando dio nuevamente con él, lo vio caer, ya a punto de tocar el suelo. No obstante, suspiró aliviada por ese atractivo bicolor que lo socorrió.

—Hn- Kai de todas formas frunció el ceño; por sentir el frío contacto del helado, que traspaso su camisa.

—Estoy bien- aseguró el infante.

—No vallas muy lejos- dijo la mujer cuando lo vio correr de nuevo.

Agradecida con el salvador, sonrió un poco apenada, por la crema de chocolate que manchó la prenda.

—Oh, cuando lo siento joven. Permítame; por allí hay un puesto de helados, quizás tengan agua mineral para limpiar.

—…

Con un mudo asentimiento; el bicolor accedió a acompañarla, ante la expresión entretenida del estúpido ruso. La mujer se adelanto, mientras ellos se miraron en silencio.

—Eso fue infantil- reprendió Kai, aunque el otro se encogió de hombros para restarle importancia- Vamos.

Señaló antes de tomarlo de la mano, y lograr que se incorporara. Se supone que lo vigile para que no haga trampa con la encuesta. Ivanov no pareció importarle su desconfianza, porque estaba satisfecho con haberlo fastidiado. Él no pretendía lastimar al mocoso, sabía que el idiota lo atraparía antes que se hiciera daño; después de todo, esa es su naturaleza. Llena de esa estúpida y desinteresada actitud que rara vez mostraba delante de alguien.

Más, hubo algo curioso en todo el asunto. Su atención se desvió lentamente hacia la mano que sujetaba la suya. Si ambos no tuvieran los guantes puestos, sería más fácil notar el suave contacto, pero debía conformarse con el sutil roce entre sus dedos. Y los leves segundos que duro, ya que el más bajito lo soltó para intentar quitarse algo del helado. Él estaba tan concentrado en ello, que no notó como Yuriy se turbo con la desaparición de su tacto.

—Tengo el agua- sonrió la mamá con alivio. Sin dudar, humedeció unas servilletas y comenzó a limpiar la camisa. Para eso, colocó una mano bajo la prenda, en busca de una posición más cómoda, para no limpiar directamente sobre su abdomen.

Kai se dejó hacer, sin importarle demasiado el tono carmesí que tiñó las mejillas femeninas, o las sonrisas amables que ella le brindaba cada vez que la descubría mirándolo.

—Hn

Claro que, Yuriy intentó no rodar los ojos, porque siempre era lo mismo con él. No entendía como alguien podía interesarse en una persona como Kai Hiwatari.

—Iré por mas servilletas- dijo la mujer luego de dar un rápido vistazo para asegurarse que su hijo estaba cerca- Sostén esto.

Concluyó al pasarle la botella de agua, y así trotar hacia el puesto de helados que no estaba lejos. Su partida, le permitió a Kai bajar abiertamente la mirada, para comprobar que ahora no sólo tenía la camisa manchada, sino que estaba mojada.

—¡Oye!

así que en venganza, y sin mirar a su compañero, vertió parte del agua en sus pantalones. El ruso se apartó por reflejo, pero no evitó la humedad.

—¿Uh?

La mamá que volvía con las servilletas, deshizo su sonrisa tras reparar en el pelirrojo, cuyos pantalones estaban mojados en la entrepierna.

—¿No tendrán pantalones limpios?- preguntó Hiwatari tan neutral como siempre- Mi amigo acaba de tener un pequeño accidente.

Yuriy bien pudo matarlo por la insinuación, pero la contraída mujer masculló un "No creo" antes de girar nuevamente sobre los talones, y decía que iba por más servilletas, y quizás algunos trapos (si es que tenían para vender).

—Hn

Enojado, esta vez fue Yuriy quien tomó la mano de Kai, y tiró de él en dirección contraria antes que la señora decidiera volver. De ninguna manera iba a participar en una situación tan vergonzosa; así que se alejó casi corriendo.

El bicolor sonrió divertido. Ellos no eran chicas, tratarse con suavidad no estaba dentro de sus planes. Especialmente, cuando la agresiva interacción era la única forma que conocían para hablar. Podían ser algo idiotas, y bromear con la intención de avergonzar al otro; porque a pesar de no aceptarlo, ambos se conocían lo suficiente para saber donde atacar. Pero sobre todo, se conocían lo suficiente para saber hasta dónde llegar. Y mientras no lastimaran a nadie, podían seguir siendo tan imbéciles como quisieran.

—Tks.

Adusto, el ruso lo llevó hacia el sendero donde los deportistas corren alrededor del parque. Habían pocas personas a esa hora, pero distinguió a un grupo de la tercera edad, que caminaba rápido (quizás trotar sea demasiado para ellos).

Ambos Blitzkrieg Boys venían prácticamente corriendo, y pasaron casi a su lado. A un costado del camino, había un enorme lago que alberga unos cuantos patos que nadaban cerca, y eso hacía del paisaje algo sencillamente llamativo.

—¿Nh?

SSSPPPLLLAAASSSSHHHH

Esto no fue intencional. Como ya se había dicho, los dos podían ser inexplicablemente torpes cuando estaban juntos, por lo que Yuriy tropezó con-sabrá-dios-que. Y lo único que hizo fue empujar a Kai contra una ancianita. Ya que todavía estaban tomados de las manos, no fue muy difícil hacerlo.

La pobre mujer no pudo mantener el equilibrio y se fue hacia un lado. Para evitar que se hiciera daño, el bicolor la empujó en una maniobra imposible, en la dirección contraria. Yuriy la atrapó antes de causar un accidente con los demás. Pero su segundo al mando no tuvo tanta suerte.

Los ojos azules miraron fijamente, cuando Hiwatari entrecerró la mirada. Su expresión podía ser bastante graciosa, pues estaba sentado cerca de la orilla, donde el agua lo cubría hasta el pecho. Sin embargo, eso no evitó que se mojara por completo, debido al agua que salpico.

—¡Ten cuidado jovencito!- rugió la ancianita- Muchas gracias por salvarme querido.

Le dijo al pelirrojo, que la soltó, y se limito a asentir en silencio. Después, siguió regañando al "maleante", con el apoyo de su grupo.

Indiferente a los reclamos, Kai suspiró sin moverse. Seguramente si salía lo golpearían, así que permaneció un momento más; después de todo, no es como si fuera a mojarse más de lo que ya estaba. Inmutable, miró hacia donde las ramas de los árboles le impedían ver plenamente el cielo.

"Parece que va a llover"

Pensó por un fugaz instante; después se centró en el grupo que empezó a alejarse, mientras despotricaban sobre la juventud de hoy en día, y su falta de respeto hacia los mayores. Yuriy también los vio durante un breve instante, pero volvió su atención en el bicolor que se puso de pie. Eso había sido peligroso, quizás no para él, pero la mujer pudo haberse lastimado.

Tal vez fue un accidente, pero no significaba que iba a disculparse. Claro que su neutralidad titubeó, en cuanto Kai comenzó a caminar hacia la orilla con algo de dificultad, debido al suelo blando. Era como maniobrar en el lodo, igual de incomodo, y con el mismo peso que lo adhería a la irregular consistencia.

—Uh

Pronto, la ropa se pegó a su cuerpo, y remarcó la fina silueta. Así que, antes de siquiera ser consciente, Yuriy carraspeó, e intentó ignorar los fieros ojos carmín, que con la húmeda apariencia, hacían que su dueño se viera jodidamente sexy. Incluso, debió removerse incómodo por los mechones de cabello, que escurrieron gotas de agua y delinearon su rostro. La luz de trasfondo, empeoro las cosas al dotarlo con esa sensual apariencia.

esto definitivamente se estaba complicando, por eso no pasaban mucho tiempo juntos, porque aunque nada raro ocurría cuando se tratara de Beyblade; las cosas parecían complicarse al interactuar de otra manera. Era como si tuvieran una maldición encima. Donde enojarse resultaba mucho más fácil, ante la inusitada torpeza y la absurda distracción. Detalles como esos, eran los que ocasionaban los accidentes.

—Idiota- áspero Kai mientras se quitaba la bufanda.

—Tishe (Cállate)

A pesar del frío tono en su voz, Ivanov terminó sonriendo de medio lado, por verlo pelear con la ropa. Caminar mojado no era cómodo, mucho menos si tenía encima una docena de miradas curiosas. Pero sí a Yuriy esto le parecía divertido, entonces Kai le mostraría algo mucho más entretenido. Porque oficialmente esto era la guerra.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Así pasaron la mañana, envueltos en ese infantil juego, que lentamente fue convirtiéndose en una batalla personal. Por lo que fueron derribados, golpeados, e incluso en un par de ocasiones, manoseados por los extraños que se veían arrastrados en las extrañas circunstancias.

—Hn.

La ropa de Hiwatari seguía húmeda. Más, por el momento, se distrajo con las ramitas en el cabello. El ruso que permanecía a su lado, tenía rasguños de un gato en el cuello (la historia era muy ilógica para contar) y su ropa se rasgo un poco cuando cayó en unos arbustos, que lastimosamente lo llevaron a rodar cuesta abajo en una pequeña colina. Esta vez, ambos refunfuñaron entres dientes, mientras las personas que pasaban cerca los observaban con peculiar interés.

Eran más o menos las cinco de la tarde, así que las calles se volvieron concurridas, tal vez porque parecía que iba a llover. Los integrantes del equipo ruso, decidieron irse del parque por dos razones: la primera, y tal vez la más importante, es que su deseo de fastidiar al contrario había interferido con la encuesta (que por cierto, Ivanov no había empezado); y la segunda, que iba a llover, y si se mojaban las hojas, podía despedirse de Wolborg.

—…

Ninguno de los dos se miraba, era como si se repelieran. Por eso, Kai se distrajo con dos chicas que se acercaban tomadas de la mano. No era nada inusual, ni particularmente extraño, pero cuando las vio reír con ese tipo de intimidad cómplice, la situación tuvo otro significado.

De esa manera, los cuatro terminaron esperando que el semáforo cambiara. Pero, cuando una de ellas deslizó delicadamente un mechón de cabello, tras la oreja de su compañera; las facciones del bicolor se relajaron, casi hasta el punto de conseguir una sincera expresión de curiosidad. Yuriy lo notó, por lo que antes de darse cuenta, lo estaba mirando directamente, con esa mezcla de duda e interés que llamó la atención de los ojos carmín.

—Hn

Sintiéndose inquieto de esa profunda mirada, el ruso-japonés adoptó nuevamente su eterna neutralidad. Pero, una vez su capitán se acercó para ver qué demonios ocurría con él, todas las alarmas en su interior se encendieron.

—¡Ay!- se quejó una voz femenina.

…cuando el pelirrojo estiró una extremidad para sujetarlo, Hiwatari le dio un manotazo. El efecto no fue muy caballeroso para una de las chicas (que estaba frente a ellos), ya que Yuriy acababa de tocarle el trasero por accidente.

—¡Oye! ¡¿Qué demonios haces?- le reclamó la novia, a un descolocado pelirrojo.

—…

No hubo necesidad de palabras; la ruda expresión de la muchacha y el hecho de alzar una mano para golpearlo, logro que Ivanov se fuera hacia atrás. Sin embargo, en cuanto vio que ella no pretendía retroceder, bastó para que tomara la mano de Kai para comenzar a correr.

El más bajito miró sobre el hombro. Atrás venia la joven; su novia iba mucho más atrás, gritándole que se detuviera, pero no dio señales de querer escucharla, así que Kai suspiró. Definitivamente, este día se volvía cada vez más, y más raro. Y antes de siquiera preverlo, estaba corriendo entre un tumulto de gente, porque llegaron a una zona transitada. Esquivarlos no fue difícil, pero se distrajo en el mismo instante en que una gota de agua golpeo su nariz. Instintivamente, alzó la mirada hacia ese cielo gris, del que comenzaron a descender, pequeñas y pausadas chispitas.

…claro que considerando su situación actual, ese era el menor de sus problemas. Y para cuando quiso darse cuenta, el pelirrojo lo jaló a un sórdido callejón.

—Hn.

Quejarse fue necesario, una vez el idiota lo lanzó contra una pared, y su cabeza se golpeó tan fuerte, que tuvo que cerrar los ojos.

Aunque…seguir el hilo de la situación resulto imposible, una vez Yuriy lo encerró entre los ladrillos y su cuerpo. Ahí, una pierna se deslizó concienzudamente entre las suyas, y rozó sus muslos sin culpa. Además, el otro por ser más alto, debió inclinarse para esconder el rostro entre la curvatura del cuello y el hombro. Sentir su respiración y los labios entreabiertos, lo tensaron. Por lo que frunció el ceño, y a punto estuvo de empujarlo (como acto reflejo) hasta que vio por el rabillo del ojo, como la agresiva joven los buscaba entre la multitud.

Ya más tranquilo por comprender que ocurría, Kai resopló y cerró los ojos. Debía calmar su agresivo temperamento (que frente la persona que le gustaba, explotaba con facilidad) Por eso, decidió centrarse en los brazos que se acomodaron a cada lado de su cabeza; con la intención de buscar la encuesta que aun llevaba consigo.

—Esto es molesto, idiota- dijo el bicolor cerca del oído, debido a la posición.

Yuriy casi pudo temblar, por oír la voz grave y las palabras que lo rozaron sutilmente.

—Cállate imbécil.

Devolvió, y pronto se vio sonriendo por la reacción, de quien se removió por los labios que tocaron sutilmente la piel de su cuello. No es como si lo hubiera hecho a propósito, es sólo que…

—¿Eh?

…más tarde buscaría una respuesta. Por ahora vio de reojo, como el otro alzaba las manos para tomar las hojas de la encuesta. Después, el bicolor básicamente lo rodeo por el cuello. Claro que lo hacía para cubrirlo con los papeles, aunque eso no evitó que su corazón saltara.

—Eres patético ¿Qué haces huyendo de una niña?- dijo Kai a manera de distraerse.

—No recuerdo haber perdido tú opinión- asperó Yuriy, mientras deslizaba las manos hacia la estrecha cintura. Rodearlo no fue difícil, en menos de un segundo tenía el delgado cuerpo contra el suyo. Entre más cerca lo tuviera, mas difícil seria que la loca chica lo reconociera.

—No necesito tú permiso para hablar- dijo antes de ser halado.

Sonrojarse resulto ridículamente sencillo. Era casi incómodo sentir esa mezcla de ansiedad e impaciencia, que no creía haber experimentado antes. La forma en que sus brazos lo sujetaron de la cintura, y la pierna que seguía presionando el interior de los muslos de manera casual, consiguió que su corazón saltara. Pero lo verdaderamente inquietante, fue la presión del pecho ajeno. La cercanía le permitía sentir los rápidos latidos de Ivanov, seguramente por la carrera. Pero en él no era igual, y de seguir así, el ruso terminaría dándose cuenta que algo pasaba.

—No te acerques tanto.

—Quédate quieto. Tampoco es como si quisiera abrazarte.

—…

Eso era tan cierto, que al final, Hiwatari dejó de moverse. No es como si no lo supiera, después de todo, él no era una de las personas favoritas del pelirrojo. Pero oír decirlo, hacia que sintiera un extraño vacío en la boca del estomago.

—Yeb (maldición)- bufó Kai tras alzar la mirada, habló tan bajito que no fue escuchado. No paso mucho tiempo para que las gotas de agua comenzaran a caer cada vez más fuerte, así que se vio obligado a cerrar los ojos.

—…

Yuriy se atrevió a apartarse un poco para verlo; no le importo si la pareja de chicas lo veía. Su segundo al mando no estaba peleando por espacio, incluso su cuerpo se relajó como si no le importara la situación.

—Hn

Su indiferencia era molesta, era como si lo estuviera ignorando, y había notado que últimamente lo hacía mucho. Sus discusiones eran cada vez menos frecuentes, mientras que en personas como Brooklyn, o Bryan, mantenía el mismo nivel de agresividad. ¿Acaso eso significaba que Kai Hiwatari lo estaba apartando? Sabía que nunca fueron muy unidos, pero discutir con él implicaba atraer toda su atención.

Como en el parque; sinceramente eso le recordó algo que era habitual en ambos. Porque de esa manera atraía toda su atención (cosa que definitivamente no era sencillo), y era capaz de verlo alterado con cualquiera de sus comentario. Incluso, influía en sus emociones, hasta el punto en que nada ni nadie más existía. Y en el extraño lenguaje que Yuriy descifró, eso quería decir que era lo suficientemente importante como para discutir y perder los estribos.

…pero ahora el bicolor ya no peleaba. Descolocado por el descubrimiento, abrió un poco más los ojos. Así que no fue consciente del momento en el que el ruso-japonés lo empujo despacio, para tener algo de espacio. Después de todo, la lluvia había ahuyentado a las personas.

—Kai/VamosalacasadeTyson…¿eh?

Cuando hablaron al mismo tiempo, ambos pares de ojos se encontraron de inmediato. Quizás por ello, Ivanov dio un paso hacia atrás, un poco sorprendido. ¿Acaso lo acababa de llamar por su nombre? Algo tan llano y sencillo, quizás no era importante, pero obstinados como ellos sólo pueden ser, ese nivel de familiaridad resultaba incómodo.

—Andando- dijo Yuriy fríamente, al comenzar a caminar. Aun algo dudoso, Kai lo siguió casi de inmediato; quizás entendió mal.

Pero Yuriy gruñó entre dientes por el estúpido asunto, ¿Qué se supone que le iba a decir? ¿Iba a preguntarle porque no le gritaba? Demonios, incluso sonaba como si fuera alguna especie de masoquista.

…maldito Hiwatari, lo hace discordante e impulsivo. Ciertamente él era el tipo de persona que podía odiar con facilidad. Sin embargo, cuando lo observó de reojo mientras intentaba que las hojas no se mojaran, inevitablemente sonrió un poco…el bastardo podía verse bonito cuando quería.

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Lo que en un principio fue una sosegada lluvia, se transformo en una tormentosa tarde, que iluminaba el cielo con el ruido de los destellos, que podían ponerle la carne de gallina a cualquiera. Dos empapados rusos, estaban afuera del dojo Kinomiya, mientras uno de ellos buscaba las llaves de la casa en los bolsillos del pantalón.

Una vez la puerta se abrió y pudieron entrar, se sacudieron el agua que les escurría de las manos. Kai fue el primero en quitarse los zapatos (como la costumbre lo indicaba). Yuriy, tras su espalda, lo imitó. No paso mucho para que su compañero sacaras las hojas, que en un inútil y temporal intento, quiso proteger bajo la camisa. Por lo menos, algunas estaban secas.

—¿Uh?

Antes de poder ir muy lejos, el celular de Yuriy sonó. Desinteresado lo sacó para ver el número desconocido, que apenas consiguió que enarcara una ceja.

¿Yuriy?- divagó una voz del otro lado.

—¿Mariam?- imitó el aludido- ¿Cómo conseguiste mi número?

Lo saque del celular de Kai, mientras dormía- repuso la peliazul con poco interés. Aunque al otro no le gusto mucho el comentario ¿Qué estaba haciendo ella, mientras el bicolor dormía?- Por cierto ¿Por qué él no me contesta el celular? ¿Qué le hiciste?

—No le hice nada, su celular se mojó y tuvo que sacarle la batería antes que se dañara.

¿Por qué…?

Cuando el aparato le fue arrebatado, no supo como terminó la pregunta.

—¡Oye!- se quejó Yuriy, cuando Kai se alejó sin dejar de caminar.

—Hey…- musitó Hiwatari a modo de saludo.

Hey…-imitó la chica con una sonrisa- Los alcanzo la lluvia ¿Uhu? ¿Qué le paso a tú celular?

—Un pequeño accidente.

¿Estuvieron discutiendo?

—…

Debí imaginarlo- resopló- ¿Terminaron la encuesta?

—Las hojas se mojaron.

—…

—¿Mariam?

El silencio no era buena señal. El bicolor se detuvo, y Yuriy se acomodó de inmediato a su lado para poder escuchar. Gracias a la lluvia, realmente tuvo que acercarse, así que casi lo estaba abrazando por la espalda.

Dile que se olvide de Wolborg.

—¡Eso no es justo!- reclamó el capitán de los Blitzkrieg Boys, luego de arrebatarle el celular- ¡¿Cómo iba a saber que llovería?

Vuelve a hacer la encuesta, tengo una copia en el hotel.

—Aun tengo algunas hojas- suspiró cansado. Enojarse con ella no era lo más inteligente que pudiera hacer.

Por otro lado, Kai frunció el ceño, por lo que volvió a tomar el celular. Causarle ese tipo de problemas no le interesaba. No importaba si eso le ayudaba a acercarse a él.

—Mariam…-dijo con calma, mientras retomaba su camino por el pasillo- Devuélvele su Blade.

Pero…

Se quejó la peliazul, y él gruñó en respuesta. Yuriy que iba sólo un poco más atrás, lo miró casi con sorpresa. Aunque conociera esa actitud desinteresada, seguía siendo extraño presenciarla, por lo que su corazón saltó en respuesta, y se agitó un poco más en su pecho. En busca de distraerse, observó en otra dirección.

El lugar por donde iban, mostraba el patio que era tamizado por una fina capa de niebla. La lluvia repiqueteaba contra el techo, y los arboles del patio. Sin embargo, resulto imposible no mirarlo de reojo mientras discutía con Mariam. Sabía que Hiwatari no era tan bastardo como aparentaba. Lo había comprobado en un par de ocasiones, y también lo vio con la BBA-Revolution. Demonios, el idiota podía morirse por ellos (sólo por ellos), yeso incluía al Neko de los White Tigers X, y el rubio-amante-de-los-dulces de la PPA-All Starz. Cosa que de verdad podía ser fastidiosa, hacia que se molestara sin razón aparente.

—¿Cuántas hojas?- dijo Kai al detenerse. Despacio, reparó en Yuriy que se acomodó a su lado.

—Una y media- masculló mientras sostenía el papel con cuidado para no mojarlo más.

—Te llamare cuando termine. Adiós.

Ivanov no sabía si la Blade luchadora escucho lo de las hojas, pero tampoco pareció importarle. Por el momento, el más bajito, abrió la puerta, de la que vagamente identificó como su habitación, y entró para arrojar el celular a la cama.

—Puedes bañarte ahí- dijo el bicolor al señalar la puerta que estaba al otro lado del lugar.

La costumbre de darse un baño caliente luego de mojarse, aun le parecía extraña; pero el pelirrojo no objetó en cuando dio un par de pasos cerca de la cama, mientras el otro fue hacia el armario que abrió.

—No creo que tu ropa me sirva- inquirió apático. Después de todo, la diferencia de estaturas resultaba evidente.

—Esto no es mío- dijo distraído- Es de Hiro.

—…

De inmediato, curiosos ojos azules dieron un rápido reconocimiento del lugar, como si fuera la primera vez que lo veía.

—Compartes la habitación con Hiro- dijo una vez su compañero de equipo viró con una camisa negra, y unos pantalones oscuros en las manos.

Esa no era una pregunta, aunque Kai se limitó a asentir en silencio. No había mucho que decir sobre ello, por lo que tomó una toalla y comenzó a acercarse. La casa de Tyson era grande, pero no lo suficiente como para que todos tuvieran habitaciones separadas. Y a pesar de la sugerencia de quedarse en un hotel, el menor de los Kinomiya se rehusó rotundamente.

Por eso, Ray, Max, Daichi, y él, se sumaron al grupo de personas que vivían en el lugar. Donde, la constante presencia de Kenny y Hilary, terminó por reducir el espacio.

—¿Y…duermen en la misma cama?

De acuerdo, no hubo necesidad de otra cosa para llamar su atención. Kai se detuvo a pocos pasos, y lo miró dudoso, aun sin entregarle las cosas.

—A veces, pero Kai suele dormir en un futon.

Con total neutralidad, y sin expresar el sobresalto de oír una voz intrusa en la puerta; ambos Blitzkrieg Boys, vieron a Hiro mantener una expresión tranquila en el rostro.

—Pensé que no había nadie- dijo Hiwatari.

—Acabo de llegar, aunque voy a salir otra vez… ¿Esa es mi ropa?

El menor asintió impasible, y él pareció conforme con ello. Luego, durante un momento, la expresión de Kinomiya fue neutral una vez se centro en el pelirrojo, pero al final sonrió un poco.

—Tú también debes darte un baño Kai- dijo- Ven.

En silencio, Hiwatari, le entrego la ropa a Yuriy, y siguió al mayor sin decir nada.

—Yeb (maldición)- resopló el ruso.

Sabía que el idiota era independiente, pero por alguna absurda razón, los Kinomiya influían en sus decisiones. Fue por eso que en el parque acuático lo buscó luego de escuchar que Hiro lo quería de vuelta en el equipo. Bastó con perder de vista al peliazul para ir por Kai antes que fuera "raptado". Y si, podía sonar algo paranoico, pero el imbécil Hiwatari tenía cierta fascinación para desaparecer sin decir nada.

Además, si comparaba el poco interés que tenia Kai en seguir sus ordenes, con la facilidad con que hacia (a su ruda manera, y sin aceptarlo realmente) lo que el hermano de Tyson decía; podía irritarle bastante.

—Maldita sea- áspero enojado. De mala gana, y refunfuñando algunas incongruencias, se dirigió al baño.

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Aun llovía, gruesas gotas de agua tamborileaban contra el trecho, en una sonora sinfonía. No hacia tanto frio como debería, o como se esperaría debido a la niebla en el patio. Pero siendo sincero, eso no es algo que le importara a cierto bicolor de ojos carmín. Él tenía asuntos más importantes ocupando su cabeza; como por ejemplo, la maldita situación que se le salió de las manos. Claro que, debía admitir que jamás pensó que Mariam llegaría tan lejos. Que robara a Wolborg, para obligar a Ivanov a seguir sus desquiciados planes era…divertido.

Una leve sonrisa curvó sus labios, sin que pudiera evitarlo. Ella definitivamente estaba demente. Aunque, el gesto duro muy poco, porque una parte de su mente, le recordaba lo patético que era recurrir al chantaje, sólo para tener a Yuriy cerca.

—Tks.

Esta vez chasqueo la lengua. Últimamente sus emociones cambiaban con una facilidad aterradora, por lo que afiló la mirada. Con una última maldición, siguió moviéndose por la cocina. Había sacado un par de ramen's instantáneos, y vertió el agua caliente sin apenas mirarlos. Posteriormente, fue por un paquete grande de papitas, por si les daban ganas mas tarde.

Tal vez esta "amabilidad" era un poco inusual, pero en realidad se trataba de una conducta social de protocolo. Él tenía hambre, porque no había almorzado, y no pretendía comer delante de una persona que estaba en la misma condición. Además, esta era su forma de disculparse por la conducta de Mariam (con ramen y frituras empaquetas) Sin mencionar, que tampoco pretendía preparar otra cosa, y si a Ivanov no le gustaba, pues sencillamente que cocine algo.

…aunque, el Té era la única cosa fuera de lugar. Pero eso debía agradecérselo a Hiro, él lo preparó antes de irse. También secó las huellas de agua que ellos dejaron al entrar, por lo que fue bastante útil. Eso no resultaba particularmente anormal en el primogénito de los Kionomiya, después de todo, lo que menos quería era un accidente por el agua. Si el abuelo se caía, podría ser problemático.

—¿Uh?

Lo curioso del asunto, era la nota que dejó junto a la tetera.

"Considera quedarte en Japón, lo decía en serio"

Con una mirada imperturbable, Kai guardó el papel en el bolsillo del pantalón. Sabía que hablaba en serio. De hecho, que lo dijera delante de Yuriy, le mostraba directamente al capitán ruso sus intenciones. Al peliazul no le gustaban los rodeos, ni los malos entendidos.

—Hn

Suspiró cansado, e indiferente por el momento, colocó las cosas en una bandeja. Después, se movió con cuidado, porque no quería tirar nada, y caminó hacia su habitación. En cuanto tomó el pasillo que mostraba parte del patio, vio el cielo gris y la lluvia que no daba señales de cesar pronto.

—…

Pero, antes de poder lograr su cometido, debió retroceder un poco, gracias a la figura pelirroja que se atravesó en su camino.

—Hn- gruñó debido a las tazas de Té, y el líquido que se derramo un poco- Pon atención idiota.

Yuriy hubiera podido responder el insulto, resultaría sencillo hacerlo, ya que le salía muy natural ese tipo de agresividad. Pero se distrajo en el mismo instante en que reparó en la bandeja con comida.

—¿Tú hiciste esto?- preguntó un poco descolocado ¿Kai Hiwatari acaba de cocinar para él? Gracias a los ojos fuego que se entrecerraron, no fue difícil dar con la respuesta, así que medio sonrió.

…demonios, este irreal e inverosímil suceso era casi…bonito.

—Si no te gusta, no te lo comas,

…encantador como siempre. Pero Yuriy estaba entretenido con la faceta que jamás había visto, y no creía que tampoco nadie (nunca jamás, en esta vida) conociera. Así que con esa inusual emoción en el pecho, siguió a su segundo al mando, que entró en la habitación, y se sentó en el suelo.

—No tengo problema con lo que preparaste- dijo Yuriy luego de acomodarse a su lado. Así, ambos pudieron apoyarse en el respaldo, al final de la cama.

En silencio, el bicolor le extendió el Ramen, y el Té. Pero antes de tomar los suyos, se arrodilló para alcanzar las hojas que descansaba en la cama. Apenas las miro, por lo que las dejó en el suelo.

—¿Qué tipo de personalidades te atraen?- preguntó Kai sin mirarlo.

—…

Bien pudo pasar Volter gritando que iba a conquistar el mundo, y el pelirrojo lo hubiera ignorado, incluso si Boris le seguía entre gritos, que planeaba unirse a Green Peace, para salvar a las ballenas.

—¿Eso está en la encuesta?- indago dudoso, sin lograr que el otro dejara de comer.

—Net (no)- respondió con calma, y esa neutra seriedad- Pero, es algo que Mariam te preguntó de las hojas que se arruinaron.

Refutar fue imposible, además de inútil. Pero antes de darse cuenta, Yuriy estaba frunciendo el ceño de nuevo.

—Bien, yo respondo si tú también lo haces.

Lograr que lo mirara, fue fácil después de eso. Kai enarcó una ceja, con un deje de desconfianza, que hizo a su compañero de equipo sonreír autosuficiente.

—No puedo ser el único que pierda, en todo este maldito asunto.

—…

Comprensible, molesto, pero comprensible. Hiwatari dejó de mirarlo, y suspiró apático. Podía negarse, pero eso lo complicaría todo. Sabía que Yuriy no cedería, en especial cuando no entendía como terminó envuelto en todo esto. Sin mencionar que retener a su bestia Bit, paulatinamente se convertiría en un problema mucho más grande.

—De acuerdo- accedió con calma. Descuidado, jugó con los fideos en el vaso de icopor.

Con la pequeña victoria personal, Yuriy se relajó un poco. Estaba preparado para irse ante la más mínima señal de rechazo; porque no le importaba causar una batalla con los Saint Shields con tal de recuperar a Wolborg. Sin embargo, acepto este ridículo juego para descubrir qué ocurría. Sólo necesitaba algo que justificara las acciones de Mariam, cualquiera cosa que le ayudara a descubrir porque insistía tanto con las estúpidas hojas. Pero al leer las preguntas, no encontró nada más que los mismos parámetros para encontrar pareja.

¿Acaso ella lo veía tan desesperado de compañía, que le estaba buscando a alguien?

—Hn

Enojado, frunció el ceño. Ya le había dicho que no necesitaba a nadie. Pero quizás estar con Hiwatari, le hizo ver lo maravilloso de estar enamorada, y todas esas cursilerías que le hicieron resoplar por lo bajo, antes de volver a comer.

—Imbécil- musitó en un hilo de voz. El insulto iba dirigido al bicolor, porque de alguna forma, sabía que tenía la culpa, aunque eso no sonaba muy razonable.

—¿Qué?

—Nada.

Kai lo analizó en silencio, hasta que perdió interés. Impasible, dejó el recipiente vacío a un lado, y colocó la bolsa de papitas en la mitad de los dos, por si alguno quería abrirla. Luego, apoyó la cabeza contra el respaldo de la cama, y se centro en algún punto de la nada.

—Hn, me gustan las personas con una personalidad fuerte, y decidida. Que no les importe alcanzar sus metas, ni les de miedo intentarlo. Que sean resueltas y descomplicadas.

Bueno, ser el primero en hablar sonaba casi justo. Pero aun así no miró al ruso, todo sería más complicado si lo hacía. No quería ni siquiera pensar en mentir, porque no sonaba muy lógico, cuando tenía intenciones de acercarse a él.

—Nh- musitó Yuriy. Despacio, bajó la cabeza para ver el ramen. Indiferente, se llevó los palillos a la boca, en una actitud pensativa.

La respuesta estuvo bien…es decir, era bueno saberlo, no porque le importara pero… ¡Argh! Al demonio, sólo sabía que la respuesta casi hizo saltar su corazón (admitir que sí lo hizo, resultaría muy problemático)

—A mi también…-musitó bajito, y como quien lo quiere la cosa, incluso carraspeó para hablar mejor-…a mí también me gustan las personas fuertes y decididas, de hecho, básicamente es igual.

—¿Cuál es la diferencia?

—Amabilidad desinteresada- dijo antes de dejar el recipiente del ramen a un lado.

De acuerdo, un avance. El bicolor pareció curioso de la definición, pero no se centro en ella una vez tomó las hojas. Cansado, se deslizó un poco en el suelo, de tal forma que su espalda se doblo en una posición momentáneamente cómoda.

—En una relación, ¿Te gustan las personas tiernas como Max y Matilda?

—¿Ahí dice eso?

No es como si no le creyera, pero le resultaba tan extraño que tuviera esas especificaciones, que se acercó para ver como el ruso-japonés le extendió la hoja, con la intención de mostrarle que leyó textualmente.

—No, no me gustan.

—¿Por qué?

Yuriy rodó los ojos, gracia a la extraña pregunta.

—Parecen muy frágiles.

—Son fuertes- contradijo Kai mientras se estiraba de nuevo hacia el colchón, donde había caído el lapicero.

—¿Qué quieres que te diga? No lo parecen, y en verdad lucen muy empalagosos para mi gusto.

—Hn, estoy de acuerdo- áspero Kai con poco interés.

Todavía no se miraban, ya que este tipo de conversaciones no era cómodo tenerla con una persona que lo "odiaba", pero cuando quisieron darse cuenta, el leve roce entre ambos consiguió que se turbaran un poco. Ni siquiera se habían dado cuenta de la cercanía.

—¿Las personas cínicas como Bryan y Julia?- leyó Kai, sin dejar de escribir la respuesta anterior.

—No.

—¿Pachemu? (¿Por qué?)

—Hn- suspiró el pelirrojo- Parece que siempre esconden algo.

—Cierto- concordó luego de doblar las piernas, para usarlas de apoyo mientras escribía.

—Tú respondes la próxima- señaló Ivanov.

El fastidio en su voz era comprensible. Para Kai tampoco era cómoda esa ¿intimidad? Pero se las arreglo para no gruñir una respuesta. Si mostraba la mas mínima señal de emoción, el idiota se daría cuenta que algo pasaba; así que intentó no verse afectado por el intercambio de palabras, o la leve cercanía que disparó su corazón.

—Tks- áspero- ¿Las personas tranquilas como Brooklyn y Hiro?

Teóricamente, le gustaba alguien tranquilo; y si se centraba sólo en eso, entonces podía decir que esta parte de ellos, en verdad le gustaba.

—Si- dijo luego de pensarlo un momento.

—A mi no me gusta- bufó Yuriy- Es exasperante esa eterna tranquilidad.

Seguramente había personas más adecuadas para definir la palabra, incluso Emily o Ian funcionaba como ejemplos, pero el capitán ruso no estaba seguro si no le gustaban la comparación, o le hecho que a Kai si le gustara.

—¿Eres seme o uke?

—¿Quees/seme...¿eh?

Por segunda vez en ese día, hablaron al mismo tiempo; así que se miraron de inmediato. Quizás por estar distraídos, y porque comenzaron a acostumbrarse a las preguntas; pero, por el momento adoptaron un semblante de confusión, en el que intentaron descifrar que dijo el otro.

—¿Seme? (¿Atacante?)- repitió Kai sin comprender la palabra.

Ah no, él no iba a explicarle algo tan vergonzoso. Ya suficiente tenía con que Julia le diera una gran gama de definiciones, debido a su naciente afición hacia el Yaoi.

"Maldita sea"

Gruñó el pelirrojo mentalmente, aunque no pudo entretenerse demasiado, debido a la expresión que pedía una silenciosa explicación. Casi asustado, frunció el ceño.

—Siguiente pregunta- exigió con frialdad.

—¿Por qué?

—¿Acaso tienes cinco años? No tengo porque darte las definiciones de las palabras. Se supone que has vivido aquí mucho tiempo, deberías conocerla.

—Hn.

Oh, esta vez Kai tuvo un semblante molesto. Pero a su capitán lo ignoró por completo, ya que necesitaba una manera de zafarse de la molesta situación. Por lo que viendo la inutilidad de seguir insistiendo, el bicolor bajó la mirada a regañadientes, con la intención de seguir leyendo.

—Dependiendo de la respuesta anterior, ¿Cómo te gustaría que fuera tú pareja?

—…

Antes de poder responder, un rayo rugió en el cielo. La luz se fue automáticamente, luego de escuchar como un transformador estallo. Los ojos carmín se desviaron hacia la puerta abierta. El paisaje seguía gris, pero sus matices comenzaban a oscurecer. Dentro de poco no podría seguir leyendo.

—Nh

Ni siquiera habían terminado la primera hoja. Sin ganas, vio las preguntas, por lo que examinó ambas hojas. Quizás si iba por unas velas a la cocina, podría terminar con todo antes de anochecer.

—Hn- suspiró. No tenía la necesidad de ver a Yuriy, para saber que no quería seguir con nada de esto- Responde.

Incitó luego de ponerse de pie, y caminar hacia la cama, en la que se acostó boca arriba. El pelirrojo lo observó atento. Aparentemente el bicolor, no iba a volver a moverse en un rato. Sin embargo, cuando lo vio dejar las hojas en la cómoda cercana, sonrió sin aviso.

No necesito de otra señal para saber que ya no iban a seguir con el interrogatorio, y eso en verdad era un alivio.

—Me gusta que no tema expresarse, y que defienda su posición, sin importar lo demás. Que sea independiente, y no necesite decirle constantemente como me siento; aunque eso no significa que lo quiera lejos.

—…

Realmente, esto comenzaba a ser molesto. Kai intentó mantenerse imparcial, y no hacer conjeturas influenciadas por su reciente interés por Yuriy Ivanov. Necesitaba pensar con frialdad, o de lo contrario perdería el control de sus emociones. Por el momento, miró de reojo las hojas. Como no conocía los parámetros que restringían la pregunta, guardo silencio. Tampoco le importaban dejar de lado la encuesta, con la información reunida debía bastar, porque no pensaba seguir con el ridículo juego.

—¿Esto es suficiente para que Mariam me devuelva a Wolborg?- preguntó Yuriy al acercarse. Tuvo que darle un golpecito en la pierna, para que se hiciera a un lado.

Hiwatari se movió para hacerle espacio.

—Hablaré con ella- dijo indiferente. Despacio, extendió una mano, para que le entregara el celular y así podría llamarla.

—…

El ruso lo pensó un momento. Su semblante fue imparcial en cuanto se centro el paisaje gris. La tormentosa lluvia no iba a calmarse pronto, y el impulso de ir a buscar su bestia bit fue menguando cada vez con más fuerza.

—Iremos cuando deje de llover.

Eso fue curioso para Kai, no particularmente anormal, pero si muy curioso. Pensaba que tenía muchas, MUCHAS ganas de tener su Blade. Pero como ese no era su problema, no dijo nada, sólo se movió un poco incomodo, porque ¿Qué se suponía que iban a hacer mientras esperaban?

Sin querer darle mucha importancia, fingió apatía en el asunto. De esa manera pasaron los minutos, envueltos entre el sosegado ritmo de las gotas de agua. Inevitablemente entrecerró los ojos por la deliciosa quietud que lo envolvió. Perezoso en un principio, dio media vuelta para acostarse de lado. No se había dado cuenta de lo cansado que estaba, hasta que su espalda toco el colchón.

Desde que Mariam lo "ayudaba", sus horas de sueño se habían reducido, por lo que antes de darse cuenta, ya se había dormido.

Yuriy lo observó al escuchar la respiración acompasada. Dudoso, enarcó una ceja. Como el bicolor le daba la espalda, debió inclinarse un poco para comprobar si estaba dormido.

—Uh

¿Quién lo diría? Esta es la primera vez que lo veía en ese estado. Si bueno, es cierto que compartieron habitación durante el torneo de BEGA, pero esto era diferente, se había quedado dormido por estar agotado (sabía que era por eso); y él nunca mostraba ese tipo de emociones…

Aunque, ahora entendía porqué; sus ojos se abrieron un poco al encontrar ese semblante relajado, sin rastro de ironía o arrogancia. Sólo era una bonita expresión, de cejas perfiladas y parpados cerrados. Ellos lo llevaron a remarcar las pálidas mejillas que no tenían las marcas usuales (seguramente se las quitó cuando se baño); así que pudo reparar en la aparente suavidad de la piel descubierta.

Si estiraba una mano podría tocarla. Pero como si el aire le faltara, respiró hondo, y dio algo parecido a un suspiro ahogado. Quizás por ello, sus ojos siguieron el recorrido para centrarse en el par de labios sonrosados…

…invitantes, y entreabiertos labios sonrosados.

— Hn

Tenso, Yuriy se alejó de inmediato como si hubiera sido jalado por un brazo imaginario. Por eso, volvió a estar con la espalda contra la cabecera de la cama. Y frunció el ceño casi por reflejo, luego miró en otra dirección, mientras un tenue rubor tiño sus mejillas.

En ese momento decidió no volver a moverse, hasta que dejara de llover. Pero, la inquietud le hizo maldecir entre dientes, hasta que el ruso-japonés giro. Ahí pudo ver esa expresión apacible que lo erizó, sin razón aparente.

Un nuevo gruñido escapo de sus labios, al obligarse (otra vez) a ver a otro lado. Sin embargo, ese maldito y desconocido impulso, consiguió que lo mirara de reojo. En verdad se sentía incomodo, incluso sentía una incierta sensación en el pecho. Dudoso, le dedico una fría expresión a esa "vulnerable" silueta (sabía que si el bicolor se sentía, aunque sea un poco amenazado, despertaría con una fiera actitud, y una endemoniada mirada que podía matar con sólo verla)

—Hn- esta vez sonrió. Presenciar esa actitud no-bastarda de Kai era inusual, pero esta vez estuvo seguro de algo.

…eso era algo que de verdad le gustaba en él.

Cuarta parte: Compatibilidad.

Éxito en la misión: 50%? (Seria más, si dejaran de fastidiarse ¬¬)

Misión exitosa TT-TT (aunque el porcentaje es predecible considerando que son capaces de blade batallar en pareja…hasta más investigación, este resultado no es concluyente u¬u)

*Nota adicional: Replantear los problemas de comunicación, y las discusiones sin sentido. Parece que es la única manera que conocen para hablar o.o.

CONTINUARÁ:

Ann: ¡Termine º¬º! ¡I'm amaizing, I'm batman XD!

Ro: Creo que es el capítulo más largo hasta ahora n—n

Ann: Igual espero les guste n—n. Finalmente ambos tuvieron algo de tiempo a solas º¬º

Ro: Aunque siguen siendo algo tercos XDD

Ann: Naaa, no es nada que un par de empujoncitos no pueda solucionar XDD.

Ok, hasta aquí llegamos n—n. Como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección (que viene siendo lo mismo o.o): h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n0n.

NOTA: PERSONAS QUE ESTAN REGISTRADAS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR!

Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann: Antes que lo olvide, para las chicas ¡Espero hayan pasado un feliz día de la mujer n0n!

Ro: Un poco tarde , pero la intención es lo que cuenta n—n. Siempre les deseamos lo mejor n0n.