(Turba-no-tan-enfurecida- tomando té en la casa de Ann)

Ro: o.o…u¬uUUU…. ¿Qué hacen aquí?

Ann: Es molesto que vengan y vallan cada vez que actualizo u¬uUU, así que básicamente viven aquí… supongo que es presión psicológica Ne.

Ro: ¿Funciona oO?

Ann: Algo TT¬TT

Ro: n¬nUUU. De acuerdo, lamentamos muchisisisisisimo la demora o.o, esto se suponía que estaba listo para el mes pasado oO

Ann: Pero hubo algunos problemas…

Ro:… ¡Que mencionaremos al final del Fic xDD!

Ann: ¡Hey ¬¬!

Ro: No es cierto xDD, Ok he aquí la actualización n-n, les recuerdo que esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes Ne o.o, esta es la primera vez que Ann intenta algo así o.o.

Ann: También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque "digo" que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u. Además, queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º

De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO SEIS: HABLAR.

Una de las ventajas de levantarse cuando el sol aun no sale, es poder apreciar el precioso amanecer y el cielo despejado, que aleja las sombras con sus tonos pastel. Parecía que éste iba a ser un buen día, pero Kai miró fijamente el cielo y las curiosas formaciones de las nubes, antes de resoplar por lo bajo.

Apático, vio a su derecha, donde Mariam era un gracioso bulto de sacos y bufandas, cuyo mayor adorno era ese gorrito verde y los guantes rojos para el frío. Compararla con un árbol de navidad fue fácil y divertido, aunque la muchacha lo fulmino con la mirada apenas lo menciono.

—¡ACHOOOO!-estornudo la peliazul. El resfriado empeoró tras la salida anterior. El frío de la noche en el festival, definitivamente no fue una buena combinación.

—Debiste quedarte- dijo Hiwatari debido al rubor de la fiebre, y los ojos pequeños por el cansancio.

—Si…snif…si no venia, tú te hubieras quedado. Tengo que cerciorarme de que todo salga bien ¡Achooo!

Su voz nasal no ayudaba a mejorar la deshecha apariencia. Pero el bicolor la ignoró por el momento, ya que le dio un rápido vistazo de los demás equipos. Ahora los Blade luchadores esperaban un tren que los llevaría a las montañas; ahí se hospedarían en un modesto hotel con termales. Por eso, todos se veían muy emocionados, (con algunas excepciones) Pero él no pudo entretenerse demasiado con ello, cuando su propio estado le inquietaba.

Digamos que la batalla con Brooklyn no dejo ninguna herida grave, pero sus músculos dolían terriblemente; tanto así que no podía caminar mucho, y la mochila que llevaba terminó en el suelo. Durante la noche se tomó dos relajantes musculares, pero evidentemente (además de sentirse aún adormecido) no hicieron efecto.

—¡Achooo!

El nuevo estornudo, vino acompañado por la mochila de Mariam que cayó con un sordo golpe. Kai se agachó y la recogió, porque ya venía el tren, y ayudarle no le molestaba en lo más mínimo.

—Yo la llevo- le dijo a la muchacha que sonrió en agradecimiento.

…claro que, el detalle no paso desapercibido por un grupo de Blade Luchadoras, y de cualquiera que estuviera interesado en ver al ruso-japonés, cargando un bolso de niña.

—Oh, que romántico- suspiró Ming-Ming con ojos soñadores.

A Hilary no le hizo mucha gracia, por lo que chasqueó la lengua de mala gana, mientras veía a la pareja hablar. Mariam o Kai sonreían de vez en cuando, en respuesta a lo que el otro decía. Siempre con esa fastidiosa muestra de afecto, que le hizo afilar la mirada.

—¡El tren!- exclamó la castaña. Sin dudar corrió hacia ellos- ¡Vamos que nos deja!

Con una sonrisa, "los novios" fueron empujados de la espalda, y obligados a caminar en cuanto las puertas se abrieron. Hilary creía que si los separaba no crecería esa chispa de romance, o al menos lograría apagarla.

—Siéntate con nosotras- dijo Emily con una fingida sonrisa, tras jalar a su "amiga" del brazo.

—Sí, vamos allá ñ¬n- apoyó Mariah una vez sujetó el brazo contrario. Así ambas se la llevaron lejos, casi arrastrándola.

—¡Noooo!- reclamó Hilary.

Ninguna de las chicas dejaría que ella interrumpiera a la bonita pareja, así que la sentaron en la mitad, donde podían vigilarla.

—¿Qué les pasa?- preguntó Mariam desconfiada, una vez afiló la mirada.

Kai no sabía, ni tampoco le interesaba. Ser obligado a caminar mientras era empujado, no le hacía bien a su cuerpo adolorido. Lo que necesitaba era relajarse un poco, o al menos conseguir analgésicos más fuertes.

—Sentémonos ahí- señaló la Blade luchadora, por lo que ambos se acomodaron en una hilera vacía.

—Con permiso- dijo Dunga.

—¿Están ocupados?- divagó Joseph en cuanto se sentó entre los dos, acompañado por el rubio grandote.

—¿Qué demonios están haciendo?- reclamó Mariam. Desde que vio a Kai, no había podido hablar a solas con él, debido a altercados similares.

—Nos gusta la vista de este lugar- dijo su hermano con simplicidad.

—Cierto- apoyó el rubio al cruzarse de brazos y cerrar los ojos. De esa manera demostraba, que no había poder humano que lo moviera.

Ellos no eran my honestos, de hecho habían comenzado a actuar sobreprotectores con la "pequeña e indefensa" peliazul, como lo haría un padre celoso que no quiere que su hija tenga novio. Quizás por ello, ambos Saint Shields miraron de reojo a Kai. Sus expresiones tenían el mismo encanto de un asesino en serie, o un psicópata sediento de sangre, y aunque el bicolor hubiera podido fingir indiferencia, no es cómodo que alguien te observe con ese tinte homicida. Por ello se puso de pie, y le cedió su puesto a alguien más.

Aun era temprano, pero gracias a las vacaciones el tren se lleno en un segundo. No tanto como para que las personas estuvieran pegadas a las ventanas, mientras peleaban por oxigeno; pero si lo suficiente para no haber puestos libres. Estoico, el ruso-japonés se apoyó en una puerta (que no estaba lejos de su anterior puesto) y cruzó los brazos, mientras observaba el paisaje.

Estar de pie no era precisamente agradable, sin embargo respiró hondo e intentó relajarse un poco. Sólo esperaba que el agua de los termales le ayude, o tendría que tomar más relajantes, y el detalle no le emocionaba demasiado.

Al final se removió, pero dejó de pensar en cuanto se perdió en la imagen de las montañas, y el cielo que comenzaba a despertar. Eso bastó para mantenerlo impasible, incluso cuando el tren paro y los pasajeros redujeron el espacio…

PUM

…claro, eso fue hasta que un cuerpo lo golpeara. Enojado alzó la mirada para encontrar un par de ojos azules, que se veían sorprendidos por el encuentro. Aunque, la cercanía hizo que sus músculos gritaran por la inesperada tensión.

Por reflejo miró en otra dirección, para que nadie notara que estaba lastimado; donde ese gesto de neutra apatía, lo llevo a observar de nuevo el paisaje. Yuriy que había colocado los brazos a cada lado de la cabeza del bicolor, arrugó la nariz en disgusto por ver que lo estaba ignorando.

—Nh.

Sin embargo, eso importo muy poco, ya que comenzó a encerrarlo contra la puerta del tren.

—¡Oigan, tengan cuidado!- reclamó el pelirrojo tras mirar sobre el hombro. Ahí un grupo de personas lo estaba aplastando, por lo que debieron moverse trabajosamente para darle algo de espacio.

Mientras se iba hacia atrás, gruñó por lo bajo. Mas, hubo algo curioso; hasta ahora Hiwatari no había dicho nada, y para este punto esperaba que lo hubiera empujado, o al menos insultado por invadir su espacio personal. Curioso por el detalle, lo observó durante unos minutos. Él seguía viendo por la ventana, sin ni siquiera dedicarle un vistazo a pesar de la corta distancia entre ambos. Esto definitivamente no era normal, al menos no entre ellos. Este nivel de indiferencia sólo se lo había visto en personas como Miguel, Emily o Mariah, (entre otros) que eran intrascendentes para el ruso-japonés. Entonces…eso significaba ¿Qué dejo de ser importante para el bicolor?

—Hn.

Ese despectivo sonido atrajo su atención como un imán. Kai finalmente alzó esos bonitos ojos carmín, pero no cambio su semblante estoico.

Bueno, siendo justos, Kai no había tenido tiempo de insultarlo, porque estaba demasiado ocupando intentando sobrellevar la situación. La cercanía lo tenso hasta que el punto en que debió bajar la mirada, y algunos mechones de cabello le cubrieron los ojos. Además, se mordió los labios con el apretado contacto, que afortunadamente duro poco.

Después, cuando tuvo algo de espacio, inhaló hondo. Necesitaba regular su respiración para hacerlo más llevadero. Que no doliera tenerlo cerca, pero es imposible hacer que su corazón palpite más despacio, o que esa estúpida emoción en el pecho disminuya. Para este punto era un milagro que su adolorido cuerpo no lo hiciera desmayar.

—¿Y bien?- preguntó el más bajito con neutralidad- ¿Qué quieres?

Este era un tren largo, grande, y lo suficientemente espacioso como para que no tuvieran que verse, ni estar cerca. Intentar que pensara que era casualidad sonaba ridículo, así que Yuriy arrugó la nariz antes de hablar.

—Quiero preguntarte algo de Mariam- soltó sin rodeos.

Su expresión no flaqueo ni por un segundo; pero Hiwatari supo que este no era un buen momento para hablar, no cuando lo tenía tan cerca y los ojos azules lo examinaban con cuidado.

—Ve a hablar con ella- áspero sin interés luego de desviar la mirada, porque esto ciertamente no era bueno para su salud.

—Ya lo hice- dijo el pelirrojo.

Cuando los orbes carmín lo vieron de reojo, Ivanov casi sonrió arrogante, por tener toda su atención. En ese mudo lenguaje entre ambos, el otro le decía que estaba dispuesto a escuchar, y podía continuar.

—Me preguntaba porque está obsesionada con la estúpida encuesta, y con querer que responda, así que fui a preguntarle.

—¿Eso que tiene que ver conmigo?

¿Acaso la desquiciada muchacha lo traiciono? ¿Fue capaz de decirle al ruso lo que sentía? Kai debió gruñir por lo bajo, y apretar una mano, dado que definitivamente no conocía este nivel de stress. Sus músculos se contrajeron, y casi podía jurar que su corazón se detuvo.

—Bueno, Mariam dijo (y cito textualmente sus palabras): "Te verías lindo con alguien. Si quieres puedo conseguirte una cita…" y ahí deje de escuchar, porque sinceramente perdí interés en lo que decía.

Después de todo, la actitud discordante de la mujer, le parecía ese tipo de gestos cursis que el sexo femenino suele tener.

Crack

"Ay!"

Kai por otro lado, estaba seguro que acaba de desacomodarse algo. Por lo que mientras intentó verse inmutable, enarcó una ceja con desdén. ¿Una cita? ¡¿Acaso estaba loca? ¿Qué hacia ella diciéndole esas cosas a Yuriy?

—Entonces…- prosiguió el capitán ruso.

Esta vez se acercó voluntariamente. La diferencia de estaturas, y el hecho que el bicolor estuviera recargado en la puerta, consiguió que se viera más bajito de lo que en realidad era. Por eso, sus manos se encontraron sobre la cabeza contraria, mientras agachó un poco la mirada. De esa manera, lo tenía completamente encerrado, incluso el otro debió tirara la cabeza hacia atrás, para mantener el contacto visual.

—… ¿Dónde entras tú en todo este ridículo asunto? ¿Por qué la ayudas?

La idea de que en verdad fueran pareja, sonaba cada vez más factible. Pero la posición lejos de intimidar a su ex-compañero de equipo, lo hizo encogerse de hombros.

—Es complicado.

—Simplifícalo.

Durante un momento Kai pensó en lo siguiente que debía decir, pero al final se dio cuenta que no necesitaba hacerlo. Básicamente porque no podía, cualquier respuesta lo pondría en una comprometedora y evidente situación. Así que como mecanismo de protección, afiló la mirada y Yuriy lo imitó.

Eso apenas duro un instante, porque hubo algo curioso. El ruso-japonés sintió algo extraño, que atrajo instintivamente su atención.

—¿Uh?

Ian y Spencer miraban en direcciones contrarias a ellos, pero le resulto evidente que los estaban espiando. Bryan estaba cerca, pero por el momento hablaba con Julia; donde uno de sus brazos estaba sobre los hombros de la chica, que al verse observada movió una mano a modo de saludo.

—¿Qué les pasa?- preguntó Kai.

El pelirrojo giró para descubrir que ocurría. Sin embargo al darse cuenta del motivo, estuvo tentando a rodar los ojos.

—Nh…la noticia de Bryan los dejo algo conmocionados. No se habían dado cuenta que salía con Julia, así que ahora creen que deben reinterpretar la información.

—¿Eso qué quiere decir?- indagó mientras su capitán se apartaba. Yuriy también hizo un gesto escueto con la mano, como si le restara importancia al asunto.

—Bryan esta con Julia, sin embargo parecían amigos. Entonces tú que pareces estar con Mariam, tal vez si sean amigos. Y yo que estoy solo, debo estar en…

¿En…? ¿Eso era un intento de palabra, o algo llamo su atención? Hiwatari dio un disimulado vistazo, pero no encontró nada inusual, así que parpadeo en curiosidad tras centrarse en el ruso.

—No importa- declaro Yuriy.

—Uh.

Impasible, Kai miró de nuevo a sus ex-compañeros de equipo. En verdad no hacían un buen trabajo de "espionaje" Incluso estaba seguro que si los vieran con un par de anteojos, gabardinas, sombreros, y periódicos con agujeros en los ojos, no los notaria tanto como ahora.

Aunque pensándolo mejor, no tenía sentido que los observaran ¿Qué iban a descubrir estando con Ivanov? A no ser que esto tenga que ver con su renuncia al equipo, y los intentos de reconciliación. Si era así, Kai volvió su atención en el pelirrojo, sólo que esta vez estaba algo mosqueado.

—….

Pero sus ojos se abrieron un poco más grandes, cuando el más alto lo empujo hasta anular cualquier espacio entre ambos. Sorprendido por verse encerrado, alzó las manos y las colocó en los hombros contrarios. Luego, los orbes carmín sencillamente se cerraron, porque dolía. Sus músculos reclamaron, y por un insignificante segundo, su mirada fue casi suplicante.

—Hh, Yeb (maldición)- farfulló Yuriy en su oído. De inmediato miró sobre el hombro, y comenzó a insultar al obeso hombre que lo obligaba a permanecer en esa vergonzosa posición.

No obstante, hubo algo que lo distrajo tan rápido, que se asusto cuando su mente dejó de pensar, y se centro únicamente en el calor del cuerpo contrario, el agradable aroma, y el corazón que se agitó sin razón. Atraído por ello, Ivanov olvido al hombre, y se separo un poco para ver al ruso-japonés.

La cercanía le permitía sentir ese agitado y descontrolado palpitar, que se le antojo sencillamente llamativo. Sin embargo, antes de siquiera poder verlo a los ojos, el tren se detuvo, y Yuriy casi se cae. Pero con la intención de mantener el equilibrio, terminó deslizando una de sus piernas entre las contrarias. Ahí rozó el interior de los muslos, y creó una ligera presión con la entrepierna de Hiwatari.

—Tú…-masculló Kai- ¡¿Qué estás haciendo estúpido Ivanov?

No había gritado, pero no hubo necesidad cuando lo golpeo. No fue nada delicado, incluso lo derribo y lo envió contra el hombre tras su espalda.

"¡Ay!"

…finalmente el dolor de un músculo desgarrado lo obligó a bajar la mirada. Adolorido apretó una mano, ya que su brazo derecho definitivamente dejó de funcionar. Realmente no podía moverlo, a no ser que quisiera experimentar un dolor agudo.

—Vamos Kai- llamó Mariam.

Ya habían llegado, y sin interés en el pelirrojo que se levantaba del suelo; el bicolor le dedico una última mirada antes de ir con su amiga. También ignoró a los demás Blade luchadores, a los pasajeros, y la expresión de Ian que parecía a punto de sufrir un infarto; porque no sólo dijo el apellido de Yuriy, sino que lo golpeo, y eso destruía por completo la imagen social y amigable que pretendían venderle a los patrocinadores.

Pero como nadie quería involucrarse con el equipo ruso, los demás salieron del tren, dándole disimuladas miradas al capitán de los Blitzkrieg Boyz, que apenas se incorporaba.

—Hn.

Contrario a lo que se pensaba, Yuriy sonrió de medio lado, en un gesto más arrogante propio de su personalidad. Pues, por lo menos sabía que Kai no lo estaba ignorado tanto como parecía, o no al grado de mostrarse indiferente a sus acciones. Por el momento eso estaba bien, pero quería averiguar qué ocurría.

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El aire de las montañas puede ser increíblemente refrescante. El sol se filtra entre las ramas de los árboles, y juega entre el viento y el cantar de la naturaleza.

—Hn.

Cosa que los Blade luchadores notarían, e incluso apreciarían, si no lucieran como un puñado de asesino en serie o alguna secta suicida. Su humor era visible entre el aura oscura que los acompañaba, y la nube que estaba a punto a aparecer para lloverles encima. Aunque, eso ayudaba a decorar la ropa llena de tierra, las ramas en el cabello, y los leves raspones en las manos, las piernas y toda porción de piel visible. Incluso Lee perdió una manga de la camisa.

—Bienvenidos- dijo una mujer de edad, que se vio obligada a sonreír.

Los pobres desafortunados en cuestión, caminaron durante dos malditas horas en el bosque (principalmente porque se perdieron) debido a las estúpidas, e imposibles indicaciones del Señor Dickenson. Estaba claro que el endemoniado anciano quería deshacerse de ellos, por eso casi se caen por un barranco (debido a la maleza) fueron correteados por un oso, y Matilda con Garland se hundieron en arenas movedizas. Claro, esos sólo fueron algunos de los muchos incidentes que sufrieron; y ahora, como un grupo de zombies hambrientos, siguieron a la pobre posadera que los invito amablemente a entrar.

—¿Estás bien?

La voz de Mariam no fue escuchada por los demás, ya que se encontraba al final del grupo. Pero Kai la miró de reojo.

—Nh- musitó en afirmación.

Su brazo no había mejorado, de hecho sería valido afirmar que todo empeoró. Subir por las faldas de la montaña, no fue precisamente placentero. Pero con un suspiró vio el cielo despejado. Ya antes se había excedido en una batalla, por lo que el desgaste físico le resultaba familiar. Sin embargo, considerando que no finalizó el encuentro, estaba casi seguro que Brooklyn hizo algo extraño. Algo que lo dejó en ese incomodo estado de no poder moverse, sin que tuviera que pensar en otro desgarre.

—Uh- dijo Mariam sin creerle. Desconfiada, entrecerró los ojos como si así pudiera descubrir que ocurría. Desde esta mañana el bicolor actuaba un poco diferente a lo usual. Su "encantadora" personalidad seguía intacta, pero había algo que no cuadraba- ¡Achooo!

Como fuera; la gripa no la dejaba pensar con tranquilidad. Cansada, siguió a los demás junto con el ruso-japonés. Pero antes de prestarle atención a la posadera, se acercó a él para quitarle unas ramitas del cabello. Cuando Hiwatari vio lo que hacía, le resto importancia y se dejo hacer.

—¡Oigan! Los enamorados de atrás; estamos hablando- dijo Emily.

Eso bastó para que la joven "pareja" se mostrara tan fría e indiferente como siempre, así que entre los dos, les regalaron una gélida mirada.

—No estamos enamorados- áspero Mariam con voz ronca.

—Aja- dijo alguien, pero en realidad no supieron quien.

Cada vez era más difícil hacer que los demás entendieran que NO estaban juntos, pero momentos como estos no ayudaban. Kai estuvo con Mariam desde que se bajaron del tren, y le ayudo cuando lo necesito. Considerando que la pobre muchacha estaba enferma, no caminaba precisamente rápido, aunque eso le evito algunos incidentes. Mas, no hay que olvidar que casi le cae un nido de abejas encima, y el bicolor tuvo que apartarla antes que el oso la alcanzara.

Quizás Hiwatari estuvo cerca, porque no era tan bastardo como para dejarla por su cuenta. Sin embargo, también era por su propio beneficio. Después de todo, no podía caminar tan rápido sin lastimarse, y entre menos esfuerzo hiciera, sería mejor.

—Estábamos discutiendo sobre las habitaciones- dijo Miguel, ya que los "novios" no parecieron notar el momento en que la posadera se fue, y les indico donde dormirían.

—¿Qué hay que discutir?- preguntó Mariam, ya que ella obviamente estaría con Julia, porque así lo acordaron con anterioridad.

—Con la intención de crear nuevos lazos, pensamos que sería divertido cambiar un poco- sonrió Ming-Ming.

—Como por ejemplo, tú puedes compartir la habitación con Kai- dijo Mariah como quien no quiere la cosa.

—… ¿Nh?

De acuerdo, hubo algunos que se sonrojaron, pero otros no estuvieron tan contentos con la sugerencia. Más, los aludidos en cuestión, se mostraron tan descolocados como si el cielo fuera verde. No porque les importara estar en el mismo cuarto, si no que resultaba extraño el rumbo que estaban tomando las cosas.

—¡NO!

Como buenos "padres" que eran, Joseph y Dunga saltaron para salvar a su "pequeña hija" de las garras depravadas de la juventud. Y antes de poderlo anticipar, Mariam quedo envuelta en un apretado abrazo, donde apenas podía moverse.

—Si las cosas son así, yo quiero la habitación con Julia- dijo Bryan con aire desenvuelto, pero Raúl estuvo a punto de desmayarse.

—Yo no quiero la misma habitación que un chico- lloriqueó Matilda ligeramente sonrojada.

—…tampoco hay suficientes chicas para hacer algo equitativo- señaló Lee.

—Argh! De acuerdo (y porque yo tampoco quiero compartir la habitación con un hombre)- dijo Hilary- Entonces que sea un cambio de equipo.

—¡Genial! Yo voy con Kai- dijo Tyson tras jalar al ruso-japonés del brazo, y colocarlo a su lado.

—¡Ah no señor! Kai viene con nosotros- interrumpió Ian, y con ayuda de Spencer sujetó al bicolor para apartarlo de Kinomiya.

—Ustedes son del mismo equipo- refutó el peliazul de mala gana.

—Pero él siempre se queda en tú casa- áspero Ian.

Muy bien, Kai estaba oficialmente perdido. No entendía que pasaba, así que miró a Bryan que le sonrió divertido, y luego a Yuriy que realizó un gesto más escueto con la mano. Como si le indicara sin hablar, que no se metiera.

—Oh bueno, entonces yo dormiré con él- sonrió Brooklyn, tras pasar un brazo por los hombros de Hiwatari.

Había algo en la forma como pronuncio esas palabras, que no sonaba del todo bien. Incluso el aludido lo analizó con desdén, y esa fría actitud por tenerlo cerca. Pero los rusos fruncieron el ceño, y antes de siquiera anticiparlo, el bicolor terminó en la habitación con su capitán.

TAZ

Se escucho cuando azotaron la puerta tras ellos. Afuera se oían algunos reclamos, que paulatinamente cesaron. Así que luego de algunos minutos de silencio, en los cuales observaron la habitación como si fuera algo muy interesante; Kai reparó en el pelirrojo, en busca de alguna explicación.

—Esto no fue idea mía- aseguró Ivanov sin mirarlo.

No es como si no lo supiera. De hecho, conocía las pocas ganas que tenía el otro de compartir el mismo cuarto. Y lo único que pudo pensar, es que este era otro plan para que arreglaran las diferencias, y regresara a Rusia.

—Nh- suspiró.

El asunto era casi desalentador; forzarlo para que estuviera con él, sólo le recordaba que Yuriy no lo quería cerca. Resoplando, arrojó la mochila contra la pared.

A Ivanov no le importo, pues cuando lo vio sentarse en el marco de la ventana, perdió interés, así que se dedicó a desempacar. Durante el último torneo habían compartido habitación, por lo que sabía cómo comportarse para no discutir…demasiado. Aunque, considerando lo indiferente y apático que había estado su ex-compañero, sus pleitos ya no existían, a no ser claro está, que el mismo los provoque.

Kai por otro lado, se encontraba pensando en un plan. Estaba adolorido, así que lo mejor sería ir a los termales, y en la noche tomar algunos relajantes. Debía ser cuidadoso, porque esos daban sueño. Claro que tratándose del ruso, no debía preocuparse por sumergirse en un estado de inconsciencia voluntario.

Pero, tal vez ir directamente a los termales era un poco sospechoso. Arisco, chasqueo la lengua porque en verdad odiaba cuando alguien lo veía en ese estado casi vulnerable. Afortunadamente, Yuriy no noto el momento en que frunció el ceño.

—Uh.

…mas, hubo algo que rompió el mutismo del lugar. El celular del ruso-japonés, sonó con el tono que indicaba que tenía un mensaje de texto. Descuidado, y sin usar su brazo lastimado, sacó el aparato, del bolsillo trasero del pantalón.

"¡Háblale n¬n!"

Era de Mariam, pero le hizo enarcar una ceja mientras se incorporó despacio. Aun sin alejarse del todo de de la ventana, adopto una suspicaz mirada al examinar el pequeño cuarto, y parte de los árboles de afuera. Cuando no encontró nada, caminó con cautela, y todo el silencio que aprendió años atrás, hasta que llego a la puerta y la abrió.

Yuriy lo vio de reojo con un deje de interés. Los pasos contrarios remarcaban la fluidez y la pericia, que emplearía un felino para atrapar a su presa.

—Nh.

…pero cuando Hiwatari abrió, se escucho un quejido femenino, y el golpecito de un cuerpo que chocó contra su pecho. Mariam se fue hacia adelante, debido a la partida de su soporte, pero Kai no se inmuto.

—He…Hola- sonrió la peliazul al alzar la mirada.

—¿Qué estás haciendo?- preguntó con la característica indiferencia de siempre.

—Hola Yuriy.

Considerando que el pelirrojo le hacia la misma pregunta sin hablar, era mejor distraerlo. Por eso la chica lo saludo, y en respuesta, Ivanov realizó un gesto escueto con la cabeza antes de volver a sus propios asuntos.

—Vete a tú habitación, todavía estás enferma.

—Tenía que ver cómo te iba- le susurró Mariam- No puedes desaprovechar esta oportunidad. Además, es bien sabido que la plática es el mejor camino para iniciar una relación estable. Ya sabes, muestra interés por sus cosas y no discutan; así al menos podrían ser amigos.

—Vete.

La Blade luchadora rodó los ojos, y estornudo un par de veces, pero al final le regalo una aburrida expresión. Aun se sentía terriblemente congestionada, y estaba lo suficientemente cansada como para no querer discutir con él. Con un suspiro cerró los ojos, para intentar controlar la pesadez que sólo la gripa puede ocasionar.

—Bien, me voy. De todas formas pensaba ir a los termales.

—Te acompaño.

Eso fue extraño. Mariam lo vio como si le hablara en otro idioma, porque hasta este momento en su inusual amistad, esta era la primera vez que Kai se ofrecía voluntariamente a acompañarla, sin que hubiera amenazas, chantajes, o trucos sucios de por medio.

—¿Por qué?- indago curiosa. Para ello, debió acercarse hasta que terminó a un palmo de distancia, como si intentara ver que escondía.

—Hn.

Sin embargo, ese gruñido ajeno la distrajo y la forzó a mirar a Yuriy. Incluso el bicolor giró un poco para verlo sobre el hombro.

Ciertamente, era incómodo para Ivanov escucharlos murmurar; especialmente si estaban tan cerca, parecía que se estuvieran abrazando o algo así. Lo cual estaría totalmente bien, si él no estuviera presente y tuviera que ver ese cursi amor adolescente…bueno, en realidad no estaría bien ni aun cuando no estuviera presente.

—No te pongas celoso- dijo Mariam con diversión a pesar del tono nasal- Ya me iba.

—No estoy celoso- puntualizó el pelirrojo de mala gana.

La integrante de los Saint Shields sonrió, e hizo el amague de querer tocar el brazo de su amigo para despedirse; pero no contó con que él se alejara. Fue disimulado y muy cuidadoso para hacerlo, pero quizás por ello lo jaló de la bufanda, y lo puso tan cerca, que podía verse reflejada en sus ojos.

A Kai no le intereso la proximidad, aunque no pudo anticipar sus movimientos. Ella estaba agripada, y leer sus gestos resultaba un poco más difícil de lo normal. Sin mencionar que su propio estado le impedía reaccionar tan rápido como debería.

—¡Hey! Si van a comenzar a besarse, mejor vallan a otra parte- intervino Yuriy, luego de acercarse por la espalda del ruso-japonés. Donde bastó con tirar de su hombro para que se fuera hacia atrás, y así alejarlo de la peliazul.

Eso consiguió, que los ojos carmín flaquearan por una mísera fracción de segundo, y Mariam sólo pudo parpadear en incomprensión. ¿Qué ocurría con él?

—¿Sabes? Creo que me llevare a Kai un momento- dijo Mariam- ¿Por qué no traes por tus cosas, y vamos a los termales?

—Hn.

Haciéndolo parecer como una invitación casual, la chica ocultó el inusual deseo del bicolor por acompañarla. Y aunque Yuriy no vio su expresión, noto que el cuerpo contrario se tensó apenas lo tocó, así que ligeramente descolocado, frunció un poco el ceño al ver la facilidad con que Hiwatari accedió a la invitación. Por eso, en menos de un minuto, la pareja salió del lugar.

…seguramente por ello chasqueo la lengua en fastidio. Esas empalagosas escenas entre Kai y Mariam era cada vez más frecuentes, y no sabía si lo hacían a propósito cuando él estaba cerca, pero era muy, muy molesto. ¡Y si! No le gustaba verlos juntos. Pero ahora tenía que buscar alguna manera de distraerse, porque no quería buscar razones para justificar su desagrado.

—Hn.

Estúpido Hiwatari, todo es su culpa; siempre pone su mundo de cabeza, y hace que sus gestos sean discordantes.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

La cálida tarde, tarareó una amena melodía entre los árboles. La hora del almuerzo ya había pasado, pero Kai no se molestó en moverse. El sol relucía en lo alto, donde gracias al frío natural de la montaña, no sentía su abrazador calor; además, el techo destapado de los termales, contaba con algunos árboles que le daban sombra.

Por ello, Kai Hiwatari era un hombre feliz y relajado en ese momento. El agua que lo cubría casi hasta los hombros, humeaba y le hacía suspirar complacido. A esa hora no había nadie, por lo que tenía todo el lugar para apaciguar el dolor físico.

—Nh- suspiró complacido.

Había llevado la cabeza hacia atrás, para apoyarla contra el borde; mientras una toalla húmeda sobre los ojos, impedían la entrada de luz.

—¿Kai?... Voy a entrar.

Una leve vocecita se escucho cuando la puerta de la sección de hombres fue abierta. Con cuidado, el bicolor apartó la toalla que le obstruía la vista, y se centro en la precavida peliazul.

Ella no sabía si había alguien más, y lo que menos quería era provocar alguna desagradable escena con algún desconocido. Aunque, era gracioso verla así, encorvada y alerta de cualquier movimiento sospechoso que prometía una huida con los ojos cerrados. Sin ser consciente, una ligera sonrisa curvo sus labios.

Mariam no le había preguntado que le ocurría, o porque quería ir a los termales, sólo lo acompañó hasta el lugar, y se despidió al entrar en el baño de mujeres.

—Ahí estas- dijo la Blade luchadora desde la orilla. Si quería, podía rodear para llegar con él (dado que estaba al otro extremo) pero prefirió no hacerlo- Vamos, no puedes quedarte todo el día aquí. Te arrugaras como una pasa.

Señaló con una suave risita, mientras Kai se encogió de hombros. Él estaba acostumbrado a las altas temperaturas gracias a Dranzer, pero tampoco pensaba pasar toda la tarde en el agua. Así que con una actitud impasible, asintió en silencio, y la muchacha sonrió ampliamente.

—Te espero afuera- dijo tras girar sobre los talones.

Cuando escucho la puerta abrir y cerrarse; se acercó con pereza al otro extremo. Por lo menos cumplió su cometido; su cuerpo ya no dolía como antes. Ahora sólo necesitaba colocar una compresa fría sobre el músculo lastimado, y estaría bien. Además claro, de los relajantes que pensaba tomar más tarde. Si no se sintiera tan adolorido, ni siquiera pensaría en el medicamento, pero era mejor arreglar esto antes que se vuelva un molesto problema.

Casi aburrido, llego al mueble donde dejó su ropa. Por el momento sólo llevaba una toalla alrededor de la cadera, así que tomó otra y comenzó a secarse el cabello; después siguió con lo demás. Al final terminó colocando la toalla sobre los hombros.

Tal vez pasaría el resto del día afuera, acostado en algún lugar lindo y tranquilo, que no tuviera a los demás Blade luchadores en un radio de 30 kilómetros. Aunque todavía no había decidido muy bien su siguiente movimiento, lo único que sabía es que primero dejaría a Mariam en su habitación.

—Nh.

Ella no estaba mejorando, y su resfriado podría complicarse si no se cuidaba. Con un suspiro se colocó los pantalones, y puso una de las toallas en el mueble.

¡Te digo que entres!

¡No quiero! ¡¿Por qué demonios tengo que hacerlo?

¡No seas terco!

…Uh…esas… ¿No eran las voces de los Blitzkrieg Boyz? Sin llegar a abrocharse el pantalón, Kai enarcó una ceja en curiosidad; pero cuando todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, no logro entender que ocurría.

Claro que eso fue hasta que la puerta se abrió, y algunas manos empujaron a cierto pelirrojo ruso al interior. Luego, la puerta volvió a cerrarse con la misma agresividad, y Yuriy que ingresó a la fuerza, debió dar un par de pasos para mantener el equilibrio. Ser empujado casi le consigue una vista al suelo, pero se las arreglo para mantenerse en pie.

Durante un breve e insignificante segundo, estuvo tentando a maldecir en voz alta, e ir a golpear a sus idiotas amigos, pero Ivanov definitivamente olvido sus planes homicidas, una vez reparo en la única persona del lugar.

Kai lo observaba atento. No estaban tan lejos, por lo que pudo ver claramente que no tenía la camisa puesta, y los pantalones desabrochados mostraban el elástico del bóxer. Además, la estrecha cintura se remarcaba deliciosamente fuera de la prenda, y el cuerpo aun húmedo, era acariciado por algunas gotas que resbalaban del cabello.

…se veía jodidamente sexy.

—Escucha Hiwatari…-bufó de mala gana, quizás un poco enojado por todo el maldito problema-…tenemos que hablar.

—Te escucho- repuso con poco interés, mientras el ruso comenzó a acercarse.

En realidad, no escuchaba. Estaba más ocupado tratando que no le afectara su presencia, ya que no tenía camisa, y se encontraba semi-desnudo frente al bastardo que le gustaba.

—Los chicos creen que es mejor solucionar este asunto- comentó el pelirrojo. Descuidado, señaló la puerta, e hizo un ademán para mostrar que fueron ellos quienes lo empujaron.

—No regresare al equipo- dijo cortante.

Ivanov frunció el ceño justo cuando se detuvo frente al otro. Pese a su disgusto, sus ojos viajaron inconscientemente por el pecho descubierto; donde vio una gota de agua delinear el abdomen, y resbalar hacia los pantalones abiertos, hasta que se perdió en el bóxer.

Fue casi como si acariciara la pálida piel…o la lamiera muy despacio.

—Hn- carraspeó luego de mirar en otra dirección- Mira…se que tenemos nuestras diferencias…

Ojos carmín le dieron una mirada significativa, que el capitán ruso comprendió. Después de todo, seguramente esa no era la palabra más adecuada para describir su problemática relación, especialmente cuando el día anterior lo estrelló contra un árbol, sin razón aparente.

—De acuerdo…-resopló Yuriy, e intentó no rodar los ojos, mientras buscaba la forma de abordar el tema desde otro ángulo- No voy a disculparme. No es mi culpa que seas un idiota, pero los demás no tienen que sufrir por nuestra culpa.

—Primero, no soy un idiota. No me confundas contigo. Y segundo, no voy a volver, no tengo motivos para hacerlo.

—Hn.

Rogar no era lo suyo, incluso Yuriy se preguntó porque demonios seguía en el mismo lugar que el bajito. Enfadando, miró la puerta y frunció el ceño. Después intentó calmarse, respiró hondo y contó hasta diez, mientras tomaba nota mental sobre acribillar a sus amigos más tarde.

—Oye…

Empezó de nuevo, sólo que ligeramente irritado, prácticamente impaciente por no lograr que lo entendiera. Así que distraído, dio un paso hacia adelante.

—¿Uh?

…acaso… ¿acaso Kai acababa de retroceder? Fue sutil, suave y muy disimulado. Cualquiera no lo notaria, de hecho él mismo dudo; pero para estar seguro, dio otro paso… Ok, definitivamente no estaba imaginando cosas, el bastardo se estaba alejando.

—¿Qué demonios te pasa?

Oh, ahora su voz tuvo ese toque ácido antes de una pelea. De hecho Kai afiló la mirada, pues no quería que se le acercara. Suficiente tenía con un brazo inservible, como para que el otro también dejara de funcionar, si acaso se enfrentaban.

—Hn.

El bicolor gruñó, no es como si tuviera miedo pero su cuerpo reacciono ante la presión en el ambiente. Yuriy estaba enojado, y en ese momento estaba en desventaja. Aunque sinceramente se pregunto cómo demonios terminó envuelto en circunstancias tan absurdas.

Por otro lado, el pelirrojo le dio un rápido vistazo como si intentara descubrir porque retrocedía. Así no se supone que sea el ruso-japonés; si tenía un problema con él ¿por qué sencillamente no se lo decía? Siempre lo hacía, ¿Qué demonios cambio?

—No tengo tiempo para estos estúpidos juegos- determino Kai con el ceño fruncido. Harto del asunto, se acercó a sus cosas, y tomó la camisa.

—¿Quién está jugando?- gruñó Yuriy, tras estirar una mano y sujetarle el brazo derecho.

Kai le daba lo espalda, por lo que sus ojos se abrieron un poco más, debido a la corriente de dolor. Sin embargo, el silencio que le sucedió, logro que Ivanov enarcara una ceja. Sabía que el más bajito se tenso, podía asegurarlo debido a la manera como sus hombros se encogieron sólo un poco. Ese lenguaje corporal resultaba familiar, ya que el imbécil era de pocas palabras, y era lo único que podía hacer para saber lo que pensaba.

Claro que bastó con que Kai girara, para soltarse con brusquedad. Ahí vio los orbes carmín flaquear, así que lo soltó casi sorprendido y no dijo nada.

—Imbécil- áspero Hiwatari de mala gana.

—…

Inconscientemente, el ruso se movió una vez lo vio alejarse. Sin dudar, alargó una mano con la intención de sujetarlo de nuevo, sólo que esta vez Hiwatari fue más rápido, y se aparto. No es como si las acciones de Yuriy fueran inusuales, él creyó ver un rastro de dolor en su mirada, así que quería cerciorarse. Por el momento no veía ninguna herida grave, salvo por los cortes y hematomas que marcaban la pálida piel…pero, nada de eso era delicado.

—¿Qué quieres?- preguntó Kai arisco.

—Déjame tocarte- declaró sin dudar, y Hiwatari debió mirarlo como si le hubiera dicho que estaba enamorado de Boris, de hecho, necesitó un par de minutos para procesar sus palabras.

—… ¿Qué?...De ninguna manera.

Sin darse cuenta, comenzó a sonrojarse, y automáticamente retrocedió justo cuando el otro avanzó. Yuriy no quería tocarlo (no realmente), pero no creía que preguntarle si estaba herido fuera útil con ese infernal carácter. Pero si el bastarlo lo estaba, eso explicaría porque se apartaba.

—Ven aquí.

—¿Estás demente? Claro que no- dijo Kai con un tinte amenazante en la voz.

Ambos fruncieron el ceño, su tono de voz seguía ácido y neutro; pero por alguna estúpida razón, terminaron envueltos en un juego de huir y atrapar.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Al otro lado de la puerta del baño, los Blitzkrieg Boyz estaban pegados a ella para escuchar cómo iban las negociaciones. Los rusos podías ser un equipo rudo y orgulloso, pero no eran estúpidos, Kai era su boleto para conseguir que la abadía fuera habitable de nuevo. Y quienes no han sido correteados por una familia de pingüinos, no tienen derecho a opinar.

Además, si Hiwatari necesitaba un "sacrificio humano" para volver a Rusia, entonces Yuriy era el adecuado porque era el capitán, también porque fue su culpa, y… ¡ah sí! Mejor él que ellos.

Déjame tocarte- escucharon a Ivanov decir, del otro lado.

—….

…eso definitivamente no estaba dentro de los planes. Mariam que se mantenía al margen del asunto, saltó en su puesto, y se pegó a la puerta sin titubear.

—o/o

Además de la rotunda negación de Kai, pronto comenzó a escucharse un forcejeo que terminó con un golpe.

¡No seas idiota! Sólo es un momento.

¡Quítate!

¡Quédate quieto!

De acuerdo, los presentes abrieron grandes los ojos, casi escandalizados mientras se sonrojaron al imaginar que ocurría. Al final, y sin mirarse, se acercaron tanto que parecían querer fundirse con la puerta…o en el peor de los casos, derribarla con el exceso de peso.

Nh.

… ¿Eso fue un quejido lastimero?

¿Te duele si hago esto?

¡WWAAAAAA! ¡¿Qué demonios le estaba haciendo Yuriy? Casi como si estuvieran a punto de ebullir de vergüenza, el pequeño grupo se quedó en una pieza con el nuevo quejido.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El ridículo juego del gato y el ratón, culminó cuando Yuriy sujetó su brazo adolorido y lo forzó a acercarse. Aunque, ya que ambos son algo torpes juntos, Kai resbaló con el agua.

—Hn- dijeron por el golpe que los dejó en el suelo.

Aprovechando la situación, Ivanov soltó a Kai, y lo giró para que se acostara en la espalda. Después, se subió sobre su cadera para que no se alejara.

—… ¿Qué estas…?...- forcejeó el bicolor. Encontrarse en esa posición, hizo que su corazón comenzara a latir como loco. Además, los fieros ojos azules que lo miraban fijamente, lo erizaron tras sentir el sutil roce de sus caderas.

—¡No seas idiota! Sólo es un momento- reclamó el pelirrojo en un intento por que se quedara quieto. Cuando no lo consiguió, debió inmovilizarlo rápido antes que lo golpeara; después de todo, el idiota era bueno en defensa personal.

—¡Quítate!- ordenó Kai por las manos que sujetaron sus brazos.

—¡Quédate quieto!- demandó al apretar las extremidades.

—Nh.

—…

El capitán ruso se quedo en blanco tras oír ese suave gemidito. Sin poderlo evitar, sus ojos se abrieron un poco más grandes, y antes de siquiera notarlo, también entreabrió los labios por ver como los contornos contrarios se fruncieron para reprimir ese sonido.

Por un momento, Yuriy estuvo tentado a soltarlo, así que aflojó un poco la presión, pero no se bajó de su cuerpo.

—¿Te duele si hago esto?- preguntó y apretó un poco más el brazo izquierdo. Cuando no hubo reacción, hizo lo mismo con el derecho.

—Nh.

Kai seguía tan neutro como siempre, pero tenía un brillo asesino en su mirada, debido a la invasión de su espacio personal. Sin embargo, a pesar de la indiferencia, Ivanov notó el momento en que su mirada se turbo, y el bajito debió morderse los labios.

—Estás herido- dijo en voz baja. No pareció decírselo a alguien en particular, sólo estaba estableciendo un hecho.

—Tks, no te importa- repuso en el mismo tono de voz, pero con ese toque gélido que lo caracterizaba- Ahora quítate.

Verse vulnerable no le agradaba, mucho menos tratándose del imbécil. La inquietud de tenerlo cerca, y sobre su cuerpo, hacia que mantenerse imparcial fuera todo un reto.

—Hn- masculló Yuriy, luego de apretarle un poco más el brazo debido a sus intentos de fuga.

¿Qué había hecho Brooklyn para herirlo? No veía ninguna marca importante en la nívea piel. Mosqueado, entrecerró los ojos al contemplar la única posibilidad, la cual tenía que ver con que el capitán de BEGA usara la oscuridad de Zeus. Aunque pensar en eso no le hizo mucha gracia.

—¿Uh?

No obstante, debía admitir que se distrajo en el mismo instante que sintió ese cuerpo moverse bajo el suyo. En esa posición, pudo ver como la cremosa piel a un lado de la cadera era de otro color. Sus ojos se deslizaron por la estrecha cintura, con la intención de reparar en ese golpe que era visible gracias al violeta oscuro.

—¿Qué…?

Esta vez Kai se horrorizó, por sentir el roce de los dedos del pelirrojo sobre su abdomen. Eso le puso la piel de gallina, y ni siquiera pudo evitar un furioso rubor en las mejillas, cuando las yemas de los dedos trazaron un leve recorrido hacia su cadera.

—Espera… no toques ahí- reclamó debido a la leve presión, y el dolor aun presente.

…como si eso fuera algún tipo de señal, la puerta se azotó. El resto del equipo ruso apareció, ya que no necesitaron mayor incentivo para interrumpir, que la leve declaración de Hiwatari. Ahí, sólo pudieron abrir grandes los ojos, debido a la escena: Su capitán estaba sobre Kai, sus piernas permanecían a cada lado, mientras una mano sujetaba el brazo del más bajito (posiblemente para forzarlo a estarse quieto.)

Sin embargo, lo verdaderamente alarmante, fue ver los pantalones abiertos, y cómo los dedos de Yuriy se encontraban en la cadera, seguramente para seguir quitando la prenda que estaba ligeramente más bajo de lo normal. Así debía ser, porque Hiwatari le sujetaba la muñeca para impedirlo.

—¡Idiota! Te dijimos que hablaras con él, ¡no que lo violaras!- dijo Ian, que fue el primero en reaccionar.

—¿Qué?- preguntó el pelirrojo completamente descolocado.

—Nunca imagine esto de ti Yuriy- tachó Spencer, tras negar con la cabeza.

—Hombre, abusar de alguien no es el mejor camino para demostrar tu amor- sonrió Bryan divertido del asunto.

—¡¿De qué demonios están hablando?- gruñó el aludido.

En busca de una respuesta, miró confundido a Kai. Por eso, ambos pares de ojos se encontraron, y el ruso finalmente pareció comprender la situación. Aunque lo único que pudo hacer, fue sonrojarse al notar algo que antes había pasado por alto.

El bicolor tenía ese semblante confuso que borró todo rastro de indiferencia. El cabello todavía húmedo albergaba esas gotas de agua, que momentos atrás resbalaron por su pecho. Hiwatari seguía algo mojado, y tenerlo tan cerca y sometido, hizo saltar su corazón. Además, la proximidad de su mano con el bóxer, consiguió que tragara saliva.

PUM

…pero admitía, que debió prever ese golpe que lo envió contra el mueble. Kai entrecerró los ojos, porque quizás el bastardo le gustaba, sin embargo conseguía cambiar sus emociones tan rápido, que enojarse resultaba increíblemente fácil.

—Hn- bufó mientras Mariam le preguntaba si estaba bien.

El pelirrojo sólo quería cerciorarse que estaba herido, pero debido a la terquedad de ambos, terminaron en esa vergonzosa posición. Claro que por el momento, suprimió un quejido cuando su amiga le sujetó el rostro con ambas manos.

Fue un gesto suave, las manos de ella estaban frías y se sentía tan bien, que dejó que la blade luchadora lo acunara. Por ello, olvido el absurdo e inverosímil planteamiento de ser una "víctima de abuso"

Ahí Mariam lo vio dar un largo parpadeo; sus ojos se mantuvieron fijos en él, porque Kai lucia sólo un poco más pálido de lo usual. Incluso se recargo un poco más en ella, y no sabía si el bicolor fue consciente de ello, pero durante una fracción de segundo, se vio realmente cansado.

—Andando- dijo decidida, luego de tomarlo de la mano.

—Espera, tenemos que hablar con Kai- dijo Ian. Sin dudar se colocó al frente, para impedir el avance.

—Nos vamos- puntualizó seria y decidida. La peliazul no se movió ni un centímetro, donde a pesar de la congestión, su porte fue imponente.

Kai sonrió antes de recobrar la compostura, y colocarse delante de ella. Era una postura amenazante, para que el ruso se moviera y no se metiera con su amiga.

—Hn.

Tal vez por eso el bajito se hizo a un lado, y nadie dijo nada cuando ambos salieron del lugar. Hiwatari no miró a nadie en particular, y eso consiguió que un par de ojos azules se afilaran en fastidio. Claro que todo lo concerniente a los Blitzkrieg Boyz resulto irrelevante, una vez la pareja comenzó a caminar por el pasillo.

—¿Estás bien?- preguntó Mariam luego de un largo silencio.

Todavía estaban tomados de la mano, pero era el bicolor quien la guiaba lejos de los termales. La muchacha ignoró como los huéspedes los observaban con peculiar interés, ya que Kai no llevaba camisa, y su cabello seguía goteando. Eso sin mencionar que sus pantalones todavía estaban desabrochados.

—Da (si)- musitó apático.

—Hn- dijo Mariam inconforme. Así que se detuvo y tiró de su mano.

Considerando el dolor en ambas extremidades, Kai se vio obligado a parar y encararla.

—No pareces estar bien- señaló- ¿Qué te pasa? ¿acaso Yuriy te hizo algo? Porque voy a matarlo si lo hizo.

—¿Qué? No, claro que no- la sola mención hizo que se sonrojara de nuevo.

—¿Estás seguro?- presionó la integrante de los Saint Shields al entrecerrar los ojos.

—Muy seguro- puntualizó, por lo que la chica resopló aliviada, mientras colocó las manos en la cadera.

—¿Entonces qué es?

Kai mentiría si digiera que no pensó marcharse sin decir nada, pero ahí estaba esa loca muchacha que se había enfermado por ayudarle. La misma que hacia cualquier cosa para que estuviera con Ivanov, y quien lo había apoyado sin chistar, aunque eso involucrara robarse a Wolborg, o conseguir una neumonía en el proceso.

Por ello suspiró por lo bajo; y ya sin nada que perder, se llevó una mano tras la cabeza, como si pensara en lo siguiente que debía decir.

—No es nada- repitió como si no fuera gran cosa- Sólo estoy cansado.

—¿Por qué?- presionó seria.

—Por la batalla con Brooklyn.

Como si eso fuera totalmente diferente, Mariam se relajó de golpe por la sorpresa ¿Cómo no se le había ocurrido eso antes? Sus ojos viajaron presurosos por el pecho descubierto, pero al no encontrar nada, sólo pudo pensar que el problema estaba en otra parte.

—¿Qué tan cansado estas?

—Sólo necesito dormir, no es nada.

—¿Quieres que te de un masaje? Soy bastante buena.

Una leve sonrisa curvó los labios femeninos, por lo que Kai la imitó antes de suspirar.

—¡Nooooo!

Pero antes de siquiera poder responder, Dunga y Joseph salieron de la nada, y apartaron a Mariam con un posesivo abrazo.

—Nada de "masajes"- regañó su hermano- ¡Aun estas muy joven para eso!

—¡¿Qué demo…?

—¡Tienes que pensar en tú futuro!- apoyó Dunga.

—¡¿Qué están insinuando par de idiotas?

Ninguno de los dos le respondió, aunque sí pudo sentir que se tensaron un poco, una vez analizaron la comprometedora apariencia del ruso-japonés. Él les dedico una mirada altiva, sin dejarse inmutar por las escandalizadas expresiones.

—Te estaremos vigilando Kai- amenazaron ambos Saint Shields, mientras se alejaban con la peliazul en brazos.

—¡Bájenme! ¡Bájenme les digo! Cofcofcof.

—…

Eso fue extraño, pero luego de ver al trío desaparecer, Kai esperó un par de minutos antes de moverse. Los huéspedes cercanos lo observaban con mal disimulado interés, pero no era nada que una mortal mirada no pudiera arreglar.

—Hn.

Cuando dejó de ser el centro de atención, se abrochó los pantalones y se colocó la camisa para ir a su habitación. Su cuerpo dolía, y todo el tiempo de relajación que paso en los termales, se fue al diablo en el mismo instante que Yuriy Ivanov terminó en el mismo lugar que él. Así que ahora se sentía mucho peor que en un principio.

Existir dolía…y mucho, por lo que la inconsciencia sonaba más atractiva, que cualquier otra cosa. Por eso, estaba dispuesto a tomarse los relajantes, aun cuando todavía no había anochecido. Con eso en mente, llego a su habitación y cerró la puerta tras de sí, para luego ir por su mochila y sacar lo que necesitaba.

—Nh.

Durante un minuto dudo. Mantuvo la mirada fija en la cajita, hasta que al final sacó tres pastas. No creía que Ivanov volviera pronto; siempre que discutían se alejaban para calmar las cosas. Quizás esto no fue precisamente una discusión, pero se parecía a una.

Además, no era tan extraño que durmiera durante el día. Sólo que usualmente lo hacia afuera, donde estaba la naturaleza.

—Tks- chasqueó la lengua. Estaba pensando demasiado en esto, y en verdad no era tan complicado.

Ya sin dudar, fue al baño por agua y se tomó los relajantes. Por experiencia sabía, que no debía esperar mucho antes que el sueño apareciera. Cansado, vio su reflejo en el baño; el leve nacarado todavía acariciaba sus pálidas mejillas. Pero el recuerdo de estar bajo Ivanov, logro que frunciera el ceño.

—Idiota- murmuró al bajar la mirada. Se sentía intranquilo, y no le gustaba no poder dejar de pensar en él. Era casi inevitable que cada tres de cinco pensamientos giraran en torno al bastardo. Así que con fastidio, gruñó entre dientes y salió del baño.

—¡Kai!

…mas, debía admitir que no esperaba la efusiva entrada de Tyson Kinomiya, junto a Max y Ray. Ellos se acercaron presurosos para sujetarle los brazos, y jalarlo fuera del cuarto.

—Vamos a un festival- sonrió el rubio a modo de explicar la situación.

—Será divertido- apoyó Ray.

—No quiero- refutó molesto.

—Oh vamos viejo, hace mucho que no hacemos nada juntos- dijo Tyson en la cabecera del grupo- Siempre estas con otras personas, esta vez sólo seremos nosotros (además de Kenny, Hilary y Daichi, obviamente), por los viejos tiempos.

—Mariam no se enojara si te escapas un rato- dijo el Neko, con una sonrisa divertida.

—Nosotros no somos…. ¡Escúchenme!

Indiferentes a lo que fuera a decir, los tres lo guiaron por el pasillo. Ninguno de ellos pareció notar la poca resistencia que estaba poniendo (debido a la droga) Aunque Kai sabía que a este paso, iba a caer desmayado en cualquier momento. Por ello, respiró hondo e intentó pensar mientras el adormecimiento comenzó a marearlo. Algo aturdido, se vio obligado a cerrar un momento los ojos, y negar la cabeza, como si así pudiera ponerle algo de orden a su mente.

—¿Qué es eso?- preguntó como quien no quiere la cosa, tras señalar con la cabeza.

—¿Qué?

Los demás miraron de inmediato. Y muy tarde se dieron cuenta de las intenciones de Kai, ya que se soltó y los empujo antes de salir corriendo. En el proceso los golpeo, pero no lo hizo muy fuerte, porque no podía, sin embargo al menos logro que lo soltaran.

Sin detenerse, miró sobre el hombro. Como los demás cayeron en el suelo, se les dificultaba pararse, pero no paso mucho para que viera que tenían toda la intención de seguirlo. Con un resoplido, rodó los ojos. Aunque no pudo entretenerse demasiado, pues, sus parpados no eran el único problema al cerrarse sin permiso, sino que el letargo y el sopor, combinado con la pesadez, hacia que el mundo se moviera en una vertiginosa sensación.

Todo ocurría más lento de lo normal (¿o era al revés?), y se veía más borroso de lo que debería. Así que se tambaleo y tuvo que apoyarse en una pared. Después se llevo una mano a la cabeza, y respiró hondo en busca de fuerzas para continuar.

…no obstante, chocar con alguien no estaba dentro de sus planes.

¡Kai!

Tras la espalda se oían las voces de Tyson, Max y Ray (y seguramente Hilary, con Kenny y Daichi), pero no pudo distraerse demasiado ya que su atención estaba puesta en ese par de ojos azules.

Yuriy había salido de una esquina; se veía algo sorprendido de encontrar a Kai tan pronto. Sin embargo no pudo pensar en ello, porque el bajito se aparto tan rápido como pudo. Lo cual no fue mucho…incluso parecía algo torpe.

¡Kai!

Curioso por el llamado, el pelirrojo alzó la mirada. Oía a la BBA-Revolution acercarse, por eso sabia que dentro poco saldrían por esa esquina, al final del pasillo. Mas, cuando su segundo al mando abrió una puerta cualquiera y entró sin dudar, sólo pudo parpadear en desconcierto.

—Hn.

Hiwatari suspiró al apoyar la frente en la puerta de madera. Esto era estúpido. Seguramente lo encontrarían, en especial porque Ivanov lo vio, y él no tenía ninguna buena razón para cubrirlo. Pero, somnoliento como se sentía, terminó recargándose más de lo necesario en la puerta. Incluso sus ojos se cerraron, y pronto refunfuñó entre dientes por tener que soportar la agonía de querer dormir, y no poder hacerlo.

Yuriy…

A pesar del aturdimiento, el bicolor intentó prestar atención a lo que sucedía.

—…¿Has visto a Kai?- preguntó Tyson.

Con pereza, el aludido dio un escueto vistazo del armario. No había ninguna otra salida, así que básicamente estaba jodido.

No, ¿Por qué debería? Quizás esta con Mariam.

¡Oh cierto!- sonrió Max- Gracias, vamos chicos.

…eso fue extraño. Kai sonrió con los ojos cerrados, sin abandonar el soporte, mientras su corazón saltó en respuesta a la ayuda.

—¿Uh?

Aunque, no contó con que la puerta se abriera, así que inevitablemente se fue hacia adelante, donde un par de brazos lo recibieron.

—¿Qué demonios pasa contigo?- dijo Yuriy mientras el otro se acomodaba.

—Sólo estoy cansado.

—¿Qué?

Esa no era la respuesta que estaba esperando, de hecho, no esperaba ninguna. Pero antes de indagar en el asunto, debió sujetar a Kai con fuerza, porque tenía la impresión que si no lo hacía, se caería.

—¿Estás herido?

Se aventuró a preguntar, ya que la docilidad ajena no dejaba de ser sumamente llamativa. El ruso-japonés ni siquiera peleaba por espacio, ni mostraba algún indicio de disgusto por las manos en su cintura y la espalda.

—No- respondió desganado. Sus propias manos, yacían a cada lado de su cuerpo, porque no tenía ganas de moverse, o siquiera pensar en la posición.

Aun no miraba al pelirrojo, su cabeza permanecía a la altura del pecho contrario, y por un momento estuvo tentado en apoyarse en él, para dormir un poco. Pero cuando una mano le sujetó el rostro, debió tirar la cabeza hacia atrás y así encarar la fría mirada.

—¿Qué te pasa?- repitió Yuriy.

Ahí estaba esa expresión adormilada que lo hacía ver dócil y vulnerable. Esa que borra todo rastro de arrogancia e indiferencia, y que sólo podía ver durante esporádicos segundos cada cierto tiempo. Pero que ahora, no daba señales de desaparecer pronto.

—…

Sin embargo las palabras sencillamente murieron, cuando una pareja chocó con él. A penas fue un golpecito seguido de un "lo siento" Pero la posición, y el hecho de cargar con el peso extra, logró que se fuera hacia adelante.

—Nh.

En una maniobra rápida, Yuriy alcanzó a colocar un brazo en la pared, para mantener distancia; y aunque logró su cometido, eso no evitó que quedaran tan cerca, que sus labios se rozaron. Todavía no se tocaban, pero no ayudo que Kai se quejara por el golpe tras la cabeza.

Por ello, un suave gemidito surcó entre los leves centímetros que los separaban. Atónito, y con los ojos abiertos grandes por la impresión, a Yuriy se le fue el aire. Una cálida sensación abanico entre los labios entreabiertos, además su otra mano en la estrecha cintura, mantenía al ruso-japonés fuertemente asido, por lo que creó ese indirecto abrazo que lo erizo.

"¡WWAAAAAAA!"

…claro que lo que lo hizo saltar y gritar en su mente, fue cuando Kai se lamió los labios por sentirlos secos. Sinceramente no se había dado cuenta que había estado mirando los delgados contornos, hasta que su dueño los humedeció. Por eso, sintió el leve roce de su lengua, y en respuesta su corazón saltó y se sonrojó violentamente.

Por reflejo, se alejó para pegarse a la pared contraria, mientras se llevo una mano a la boca. Quizás era una reacción exagerada, considerando que no se habían besado (¡ni tampoco quería hacerlo!) Pero no era algo que pudiera evitar.

En ningún momento dejó de ver a Kai, pero el bicolor adormecido y atontado por el sueño, sólo se sonrojo un poco. Tal vez también se veía algo desubicado, pero no tanto como Yuriy. Además, considerando que estaba más dormido que despierto, al final le resto importancia.

—¡¿Uh?

…si a Ivanov le hubieran dicho que a Volter le gustaba disfrazarse de bailarina en su tiempo libre, no le hubiera impactado tanto como el desinterés de Hiwatari.

—¡¿Qué demo…?

Enfurruñado, debió tomarse un par de minutos donde vio a Hiwatari alejarse, para luego ir tras él.

Por otro lado, Kai se tambaleo un poco. Vagamente, una parte de su mente intentó hacerle reaccionar como es debido, pero cualquier esfuerzo fue inútil. Así que con torpeza, llego a la habitación. Necesitó un momento antes de abrir, porque debió enfocar el número. Una vez seguro que estaba en el lugar correcto, buscó las llaves en los bolsillos del pantalón, cuando las tuvo, y logro entrar, no contó con que alguien lo empujara al interior.

Fue un milagro que no se cayera, pero enojado, miró sobre el hombro, con una gélida expresión que perdía fuerza conforme el sueño lo vencía. Ahí vio a Yuriy cerrar la puerta, y acercarse con fieros pasos.

—…ya no más- musitó Kai en un suspiró. Necesitaba descansar, su cuerpo gritaba por ello, no quería lidiar con nada que no implicara un futón.

—Hn.

Pero el ruso no alcanzó a escuchar, sólo lo vio sentarse en el suelo. Curioso, pero sin dejar que su enojo se dispersara, dio un par de pasos. Quizás por eso, fue capaz de ver algo que llamó su atención en la mochila de Kai. Sin dudar rodeó al otro, y tomó la cajita que sobresalía.

—¿Cuántos de estos te tomaste?- preguntó luego de abrir el paquete, que estaba empezado, y sólo cuando examinó las pastas de un lado a otro, las dejo donde las encontró.

—¿Hoy? Tres- dijo el bicolor al alzar una mano. Así mostró tres dígitos, para apoyar sus palabras.

—¿Hoy?- repitió Yuriy luego de enarcar una ceja. Esta vez se acercó dudoso, y se sentó al frente- ¿Y ayer?

—Dos.

Esto era extraño. Él estaba siendo inusualmente accesible, por lo que Yuriy entrecerró los ojos con la intención de descubrir si le mentía. Sabía que tipo de medicamentos eran, también conocía los efectos, así que ahora entendía porque Hiwatari tenía esa expresión somnolienta, casi abandonada en falsa docilidad.

—¿Nh?

Pero, el ruso-japonés estaba lo suficientemente lúcido como para afilar la mirada, cuando el pelirrojo lo sujetó por la mandíbula. Su respuesta habitual fue alejarse y empujar la mano lejos, pero Ivanov terco como sólo él puede ser, volvió a sujetarlo. Incluso se acercó más, hasta casi quedar reflejado en sus ojos.

—Vas a decirme cual es tú maldito problema- exigió serio- ¿Por qué estas evitándome?

—No lo hago- susurró Kai. Por fortuna la cercanía le permitió ser oído. Sus palabras eran suaves y pausada, de hecho apenas y abrió los labios.

Él ya no peleaba por espacio, principalmente porque no se le ocurrió hacerlo. Tener a Yuriy cerca resultaba reconfortante, y lentamente comenzó a relajarse.

—¡Claro que lo haces!

—Estás equivocado- aseguró al negar lentamente con la cabeza.

El ruso sabía que era un truco sucio aprovecharse de su estado. Pero Hiwatari siempre lo sacaba de sus casillas; en ese momento estaba enojado, y lo único que ocupaba su mente era buscar una respuesta. Aunque una parte de su ser, le dijo que era bueno que Kai no quisiera una explicación por sus reclamos, porque sinceramente no sabría que decirle cuando él ni siquiera sabía.

—Mírame- ordenó Yuriy cuando lo vio cerrar los ojos. También sintió que se recargaba en su mano más de lo normal, pero una vez que los bonitos ojos carmín se abrieron, todo estuvo bien- Hn.

Pero ahora no sabía cómo abordar la pregunta. Hiwatari decía que no lo estaba ignorando, y en ese estado parecía incapaz de mentir.

—¿Por qué ya no discutes conmigo?

Sabía que era una pregunta estúpida, así que intentó no sonrojarse cuando comenzó a sentirse tan idiota.

—No quiero hacerlo- suspiró Kai.

—¿Por qué?- insistió impaciente.

—….

Esta vez hubo algo diferente, esos intentos ojos de fuego lo miraron fijamente durante un largo minuto, antes que su dueño resoplara. Fue como si el ruso-japonés recobrara la compostura por un momento, pero luego se vio tan cansado como antes.

—…porque eres un idiota.

Yuriy afiló la mirada en respuesta, y casi pudo jurar que tuvo un pequeño tic en la ceja, debido al enojo.

—Además…-dijo bajito, con los ojos cerrados- Tú…creo que, en verdad me g…

Con el corazón en la mano, Ivanov abrió un poco más los ojos. Estaba tan abstraído en ello, que se acercó hasta estar a un palmo de distancia.

—Dime- pidió suave al mover a Kai un poco, ya que había dejado de hablar.

—¿Uh?- musitó adormilado luego de abrir de nuevo los ojos.

—Termina lo que ibas a decir ¿Yo qué?

—Eres un idiota.

—Eso no. Lo otro.

—Nh…-suspiró- Tú me g…

Quizás el ruso pedía demasiado. Su vida siempre fue un poco complicada, así que esta situación no debía ser diferente, porque Kai Hiwatari se apoyó en su hombro (gracias a la cercanía) y se quedo dormido.

—Hey…-llamó despacito luego de moverlo un poco, pero era inútil, él no iba a despertar- Hn.

Levemente mosqueado por la cercanía, se vio a si mismo increíblemente molesto por no haber conseguido una respuesta.

—Hiwatari…-intentó otra vez, mientras lo empujaba hacia atrás, sin soltarlo. En esa posición parecía que lo abrazaba, pero lo único que pretendía era acostarlo para poder terminar con esa inexplicable ansiedad.

Con cuidado, trató de encontrar la mejor posición para poder realizar su tarea, aunque fue inevitable terminar sobre él. Y tal vez se debía a su ensimismamiento, pero antes de quiera advertirlo, sus labios volvieron a estar cerca.

Kai estaba dormido, su pecho subía y bajaba lentamente. Y mientras lo tenía bajo su cuerpo, pudo ver esa tranquila expresión que se escondía con una máscara de arrogancia. No obstante, en cuanto sintió su corazón latir como loco, se alejo sin dudar.

—Yuriy…

…si todavía seguía encima de él, era por culpa de esos delgados labios que recitaron su nombre de esa manera. Inquietó, e increíblemente nervioso, se sonrojo sin aviso.

¿Qué se supone que está pasando?

Sexta parte: Dialogo.

Éxito en la misión: -0% TT-TT

Misión fallida ù¬uXXX (¡Ellos no saben hablar! ¡NO HABLAN! Y aunque hubo un acercamiento inusual, ese no era el objetivo de la misión ¬¬)

*Nota adicional: Comienzo a preguntarme si en verdad está bien que estén juntos ¬¬XXX. Demonios, son tan tercos que no pueden dejar de discutir. ¡¿Los mataría ser más amables? ¡NO!... (Suspiro) Como sea, hay que solucionar esto, sino son capaces de hablar, no avanzaremos ¬¬. Aunque…pensar en una acción más directa no estaría mal.

CONTINUARA:

Ann: ¡Wiiii termine º¬º! De nuevo recibí tantos mensajes por el capitulo pasado que soy feliz como lombriz xDDD

Ro: Con 23 páginas, esperamos que el capitulo les guste n-n

Ann: ¡Happy º¬º!

Ro: xD…oh por cierto, Ann hizo un video n—n h t t p : / / w w w .y o u t u b e. c o m / w a t c h ? v = D u 9 P B o 6 0 Y 1 c

Ann: Sólo quiten los espacios Ne n/n, esta es una de las razones por las que estuve tan ocupada últimamente, y aunque es algo tonto y simple, igual fue divertido de hacer x/D

Ro: También hay imágenes nuevas en el Blog n-n, así que dense una pasadita. Y para quienes no saben o.o (porque Ann cambio la categoría del Fic, y la M no aparece a no ser que se coloque xD) la actualización de "Kiss Me Deadly" (cap 7) esta lista n—n

Ann: Hai =/=. De nuevo, gracias a las personas que me siguen por Twitter xD, esta vez cumplí con la actualización Ne xDDD.

Ro: Oks xD, hasta aquí llegamos n—n. Dentro de poco habrán actualizaciones en el Blog de Ann º¬º, así que dense una pasadita Ne n—n

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: PERSONAS QUE ESTAN REGISTRADAS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR!

Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Se despiden:

Ann: ¡Esperamos que hayan disfrutado las vacaciones º¬º!

Ro: ¡Nosotras si lo hicimos xDD!