Ann: "Hacia Belén va una burra, rin,rin. Yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité °¬°…"
(Turba enfurecida: "…María, María, ven acá corriendo, que el chocolatillo, se lo están comiendo °¬°)
Ro: oÔ…o.o… ¿Qué les hiciste? Y la presión psicológica oÔ?
Ann: Es navidad °¬°, y la presión psicológica la estuve recibiendo durante meses ¬¬, merezco ser feliz en este momento TT¬TT! Además la turba enfurecida se ira de vacaciones a sus casas o.o, luego regresan u¬uUU
Ro: Oh entiendo, eso tiene sentido xDD. Pero por si cualquier cosa oO, para las turbas enfurecidas que no se van a vacaciones ni en diciembre xD, en verdad lamentamos la demora u.u. Ya saben que no soy yo quien escribe oO, soy más bien una acompañante xD, así que cualquier atentado por favor diríjanse a Ann n-n.
Ann: ¬¬, por favor no te molestes, tú ayuda me abruma ¬¬
Ro: Cuando quieras ñ¬n.
Ann (suspiro): como sea u¬uU. Esta vez tenemos una dedicatoria °¬°, esto va por ti Otori-Ayame °¬°, sin ti no hubiera podido n-n
Ro: Te agradecemos Ne n—n. Si no hubieras perseguido a Ann con el palito, quien sabe cuándo hubiera actualizado ¬¬
Ann: ¡Hey ¬/¬!
Ro: No es cierto xDD, Ok he aquí la actualización n-n, les recuerdo que esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes Ne o.o, esta es la primera vez que Ann intenta algo así o.o.
Ann: También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque "digo" que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u. Además, queremos darle un especial agradecimiento a SANGO HIWATARI º¬º que amablemente reviso el Fic antes de ser subido º¬º
De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
CAPITULO SIETE: SEÑALES.
Hay muchas cosas que Kai no entiende, entre ellas está la facilidad con que el destino parece fastidiar su vida. Quizás ahora no estaba precisamente mal, pero tampoco era la mejor de las situaciones. Y sin dejar de mirar el techo, resopló por lo bajo.
Hace mucho anocheció, y la habitación se cubrió con sombras y silencio. Apático, permaneció en la misma posición que mantuvo durante dos horas. Su espalda comenzaba a doler, pero no es como si pudiera hacer algo para evitarlo. En realidad todo el día fue una absurda parodia, y mientras estaba boca arriba en el suelo, se preguntó que hizo en su vida pasada para verse inmiscuido en situaciones tan extrañas.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Entre los días soleados existe un momento donde tienes tanto sueño, que incluso la luz te lastima los ojos. Porque los parpados que luchan por mantenerse abiertos, ahora tienen un enemigo; el cual produce una molesta sensación, que viene acompañada por un irritante desasosiego y el fastidio de querer dormir y no poder hacerlo.
—Nh.
Por ello, cierto bicolor que mantenía los ojos entreabiertos, se preguntó dónde demonios estaba. Descuidado, le dio un escueto vistazo al entorno sin entender que estaba ocurriendo. Vagamente identificó algunas risitas, conversaciones de fondo, y el lejano sonido de máquinas y gritos entremezclados; que sólo forzó a sus pensamientos a ponerle orden a la situación.
—Uh.
De acuerdo, lo primero que supo es que estaba sentado bajo la sombra de un árbol, con un obento en las piernas.
—¿Quieres Kai?
…lo segundo que noto, fue a los demás Blade luchadores que lo acompañaban. Hilary le sonrió luego de extender una bebida, y en ese momento fue realmente consciente de lo que sucedía. Los recuerdos parecieron encajar, y le mostraron que esa mañana fue arrastrado fuera de la posada hacia un parque de diversiones. Siendo honesto, no tenía ni idea de la ubicación, pero ese parecía el menor de sus problemas.
Durante medio segundo mantuvo el pensamiento, hasta que se distrajo por quienes lo acompañaban. Aparentemente era la hora del almuerzo, porque se encontraba con Ray, Max y la BBA-Revolution. Los demás equipos permanecían cerca, pero no quiso en reparar en ellos; así que con desdén, bajó la mirada hacia su almuerzo.
No recordaba mucho de esa mañana, lo cual es comprensible considerando los tres relajantes musculares que se tomó el día anterior (los cuales además dan sueño) Todavía se sentía adormecido, y distraerse resultaba increíblemente fácil; sin embargo miró su ropa, donde la ausencia de la bufanda y la chaqueta le hizo suspirar. Ahora llevaba una camisa negra, y a Dranzer con el lanzador, en el cinturón del pantalón en sus respectivos estuches.
—Hn.
Esta vez gruñó entre dientes. Se sentía casi mareado, y le dolía la cabeza por el sueño. Pero de todas maneras bostezó. Podía haber dormido mucho, pero eso no quería decir que se sintiera completamente descansado.
—¿Estás bien?
La pregunta lo tomó desprevenido, sin embargo aparento indiferencia una vez miró a los demás. Ray fue quien hablo, y al igual que el resto, lucia algo preocupado.
—S…si- bostezó de nuevo.
—¿Seguro estas bien viejo?- insistió Tyson tras acercarse- Has estado durmiendo mucho, ¿No estarás enfermo?
—Estoy bien- repitió con un gesto que le restaba importancia al asunto- Voy al baño.
Como no quería ser el centro de atención (y necesitaba aclarar un poco la mente), se puso de pie y caminó sin rumbo. No saber adónde iba no le molestaba, ya que ser traído (básicamente) a la fuerza y despertar en un lugar como este, no le hacía gracia. Tal vez Mariam pueda darle una mejor explicación, por lo que la busco con la mirada cuando estuvo lo suficientemente lejos.
PUM
Aunque no mirar el camino no suele ser recomendable. Por eso no fue extraño que chocara con alguien. Descolocado en un principio, sintió un par de brazos alrededor de la cintura, mientras su rostro quedo contra el pecho ajeno.
—Te ves terrible.
La voz conocida logro que alzara la mirada. Ahí los profundos ojos azules de Yuriy Ivanov lo hicieron parpadear, pero no cambio su expresión neutra e indiferente, ni siquiera cuando el ruso lo sujetó para evitar una caída. Kai no se movió, sólo se acomodó un poco, con la intención de no recargarse demasiado en él.
En cuanto lo consiguió, no dio señales de importarle los brazos que seguían en su cintura, ni la escasa distancia que los separaba. Quizás porque toda su atención recayó en el suelo, donde había algo que resulto sumamente interesante. Dudoso en un principio, enarcó una ceja como si necesitara un par de minutos más para que su cerebro procesara la información.
—¿Uh?- masculló Yuriy curioso del mutismo.
Sabía que parte de su comportamiento tenía que ver con la droga del día anterior, pero eso no evito que siguiera con la mirada lo que le llamaba tanto la atención al otro. Claro que antes de siquiera moverse, Hiwatari lo empujo (no muy duro) y se alejó. El gesto no fue anormal, pero no fue tras él. Aunque admitía que verlo recoger una foto del suelo, logro que abriera un poco más grandes los ojos.
Por otro lado, Kai caminó sin prisa hasta que fue realmente consciente de la imagen. Ahí supo que efectivamente se trataba de su foto, donde lo único que pudo hacer fue preguntarse cómo demonios se le cayó si la tenía en la… ¿chaqueta?…en ese momento no la llevaba, y francamente no recordaba haberla traído mientras fue forzado a arreglarse esa mañana, entonces… ¿De dónde vino?
—Hey.
Sin embargo, una vez Yuriy se la arrebato, sólo pudo girar molesto para recuperarla. El pelirrojo frunció un poco el ceño, por lo que Kai se mostró mucho más despierto que antes.
—Tks…- chasqueó Ivanov antes de señalar la foto que el más bajito sostenía.
—Es mío- respondió el bicolor. El ruso pareció analizar la respuesta, así que se vio obligado a desviar un poco la mirada, para cerciorarse que la imagen era suya.
—¿Sabes lo que es? Porque no parece tener sentido- dijo tras tomar la foto, pero esta vez con más gentileza para que no se pusiera a la defensiva.
—No.
Bastó con escuchar la pregunta, para despertar por completo. Porque fue como si apenas recordara, que lo que había en esa foto eran los dos…abrazándose (según Mariam) Incluso se turbo hasta el punto en el que debió luchar por no sonrojarse. Y en un intento por distraerse, volvió su atención en lo que su "Taicho" (capitán) aun sostenía.
—Es interesante- comentó analítico, como si buscara algo; cosa que logro que su ex-compañero se sintiera un poco nervioso- ¿De dónde la sacaste?
—Apareció- respondió luego de tomar la imagen.
Darle más información podría ser peligroso, pues cosas como que Mariam se la dio, desencadenarían un sinfín de preguntas que posiblemente lleven al pelirrojo a deducir (sin mucho esfuerzo), sus sentimientos hacia él. Así que por el bien de su salud, lo mejor era fingir demencia; porque tener a su corazón agitado no podía ser bueno. Estaba a un paso de sufrir un ataque cardiaco.
—¿Apareció?- repitió escéptico mientras volvió a quitarle la foto, sólo para tener toda su atención.
—Sí, apareció- dijo Kai con firmeza- ¿Por qué te importa?
—No me importa.
Justo cuando el viento sopló, el bicolor mantuvo una mirada curiosa; pues con la brisa la imagen salió volando. Ellos estaban en una zona verde, cerca de una baranda blanca que evitaba que los niños (o algún distraído) callera de la pequeña colina. Más, con la intención de ir tras el objeto, Kai encontró que la baranda estorbaba, ya que saltar no sonaba tan alentador cuando se está aturdido. Por ello, sólo pudo ver la foto caer cerca de las bancas, donde una bonita muchacha leía.
—¡Oye!- gritó Hiwatari, pero el ruido de las maquinas lo opacó.
Frustrado, vio a la niña recoger eso que apareció a su lado. Por su expresión, supo que tampoco le encontró sentido. Ella incluso la movió de un lado a otro, como si buscara el ángulo correcto. Pero nunca pudo lograrlo, especialmente cuando un grupo de chicas sele acerco. Desde la distancia, el ruso-japonés la vio sonreír y usar la foto como separador de páginas; luego guardo el libro en su bolso y se alejó con sus amigas.
—Oh bueno, ¿Qué se le puede hacer?- dijo Yuriy a su lado. Desinteresado, se encogió de hombros dispuesto a alejarse del lugar. Claro, eso fue hasta que el bicolor sujetara su mano y lo obligara a moverse.
—Vamos- ordenó Kai.
—O…oye- se quejó cuando terminó corriendo tras la muchacha. Aun así no intentó soltarse, porque tras bajar levemente la mirada pudo ver sus manos juntas.
El agradable calor que trasmitía gracias a la ausencia de los guantes, le mostró que esta era la primera vez que se tocaban directamente. Quizás algo tan pobre e insignificante no resultaba realmente importante, pero de todas maneras consiguió que mirara a otro lado. Al final se dio cuenta que su ex-compañero de equipo lo había arrastrado a la montaña rusa.
—¡Oigan, esos puestos están ocupados!
…aunque al encargado del juego no le hizo gracia que se colaran en la fila, y además intentaran llegar a la parte de adelante (donde estaba la niña con sus amigas) Las pocas personas que esperaban su turno tampoco se mostraron precisamente alegres.
—Nosotros sólo…-dijo Kai intentando sobrepasar al hombre, sin tener que recurrir a la fuerza.
—Por favor tomen asiento.
Considerando la confusión que estaban creando, y los problemas entre las demás personas; los encargados dela atracción los empujaron hacia los asientos más cercanos. Ahí fueron obligados a acomodarse mientras forcejeaban un poco, hasta que los cinturones de seguridad bajaron para quedar contra el pecho.
—…
Confundidos, ambos vieron el carrito moverse por una empinada subida. Después se miraron entre sí, donde Yuriy fue el primero en reaccionar al rodar los ojos.
—Todo esto es tú culpa, estúpido Hiwatari.
Eso fue lo único que alcanzo a decir, ya que los gritos eufóricos resonaron entre cada curva y las tétricas bajadas. En un par de ocasiones quedaron de cabeza, y el asiento se ladeo de tal manera, que tuvieron la impresión que iba a desprenderse. Sin embargo, entre la euforia de la velocidad, la atracción finalmente se detuvo. Eso sí, terminaron despeinados, y con el corazón un poco acelerado, pero jamás lo dirían en voz alta; así como tampoco admitirían que se sentía lo suficientemente desorientados, como para perder de vista a la muchacha.
—Ahí está- señaló Kai, cuando recordó lo que estaba buscando.
Antes que el pelirrojo pudiera decir algo, su mano fue apresada de nuevo. Esta vez iban a los carritos chocones, y Yuriy apenas pudo parpadear algo desubicado mientras se dejaba guiar entre las personas, y los pequeños puestos. Esto era extraño, pero esa faceta impulsiva (que no conocía del todo) le hizo sonreír.
…inconscientemente sujetó la mano de Hiwatari un poco más fuerte, porque contrario a lo que se pensaba y esperaba, estaba dispuesto a ver hasta dónde llegaba este curioso evento. Por ello terminaron subiendo al susodicho juego; luego fueron a las Tasitas de Té, a la rueda, y a un sin fin de máquinas donde quedaron de cabeza, mareados, mucho más despeinados que al principio, y con el corazón bombeando con fuerza por los golpes de adrenalina. Pero tal vez fue esa mezcla de emociones las que los hicieron perder de vista a la muchacha, porque nunca pudieron estar lo suficientemente cerca de ella, y ahora no sabían a donde ir.
—Hn- resopló el bicolor mientras la buscaba con la mirada.
Por el momento se encontraban cerca de unas bancas, en las que el pelirrojo encontró cómodo sentarse. Su expresión era de completa indiferencia, ante el fastidio ajeno.
—Ya olvídalo, perdimos a la chica, no hay nada que podamos hacer- dijo Yuriy.
—La habría alcanzado, si me hubieras dejado subir a la montaña rusa.
Con un fuerte suspiro, Ivanov colocó los brazos en el respaldo de la banca, y tiró la cabeza hacia atrás, como si estuviera cansado y tal vez algo harto de la acusación.
—Ya te lo dije, no íbamos a subirnos ahí cuatro vez- respondió sin mirarlo.
—Nh.
No es como si Kai estuviera precisamente entusiasmado con la idea de ir a ese juego en particular; porque siendo honesto como era, la atracción perdía encanto cada vez que se subía a ella. Además, había muchas otras cosas que se veían igual o más emocionantes. Pero como quería recuperar su foto, necesitaba hacer sacrificios. Ahora no podía hacer mucho, así que se sentó junto a su "capitán.
El ruso lo miró sólo un momento, porque no necesito de más para saber que el bicolor no estaba precisamente conforme con la situación. Él podía leer algunos de sus silencios, y descubrir lo que ocurría bajo las estoicas facciones; claro que no era un experto en ello, pero se vio obligado a aprender ya que el estúpido Hiwatari era de pocas palabras.
Aunque con la intención de distraerse, su mirada viajó por el lugar hasta que se centró en un punto en particular que le hizo sonreír ligeramente.
—Vamos allá- dijo con la mirada fija en la máquina que los alzaba en el aire, y los dejaba de cabeza.
El bicolor se asomó un poco hacia adelante, ya que Yuriy le bloqueaba la vista. Durante unos segundos realizó un rápido análisis, donde no tuvo que esforzarse demasiado para notar que la chica no estaba en el juego, por ello volvió a enderezarse con una mirada de curiosa confusión.
—Ella no está ahí- dijo con obviedad. Más, su comentario logro que el pelirrojo arrugara la nariz en un gracioso gesto.
—Ya se.
Considerando que Kai fue tomado con la guardia baja, tardo un momento en responder. Cuando no encontró una respuesta que justificara la situación, se dio cuenta de un detalle que hasta ahora había pasado por alto; él lo acompañó casi toda la tarde sin ningún un motivo en particular, y en vez de irse apenas tuvo la oportunidad, le proponía seguir con el extraño contexto.
…eso es…raro ¿cierto? O al menos inusual, y sumamente anormal. Pero como tampoco veía una buena razón para negarse, al final terminó incorporándose. Durante un momento más, analizó la desinteresada actitud del otro, para convencerse que esto no era tan inverosímil como su cabeza lo hacía parecer, ni tampoco significaba lo que su agitado corazón quería creer.
—Vamos- accedió con sencillez. Donde Yuriy sonrió levemente antes de incorporarse, y caminar a su lado.
—No vas a gritar otra vez ¿verdad?
—No he gritado- áspero el ruso-japonés- Creo que me estas confundiendo contigo Ivanov, si te dan miedo las alturas siempre podemos ir a los juegos de niños.
—Tks, para alguien que casi se cae por estar mareado, suenas muy confiado.
Mientras seguían "hablando" llegaron a la fila. En ningún momento dejaron de insultarse y en un par de ocasiones tropezaron, y causaron un par de accidentes (hicieron que una niña tirara su helado, que otro soltara su globo, e incluso provocaron que una pareja distraída terminara peleando) Pero todo esto, es la manera inusual que conocían para entablar una conversación. Por lo que envueltos en esa "normal" atmosfera, olvidaron por completo que el motivo inicial era encontrar a la muchacha.
Claro que en la cafetería todo cambio. Algunas personas los observaban con mal disimulado interés, pero era la misma expresión que adoptaban los fanáticos tras reconocerlos, así que no le prestaron mucha atención. Mientras bebía su gaseosa, Kai dio un indiferente vistazo del lugar, hasta que se centró en un punto en particular.
—Es ella- comentó lo suficientemente alto para que Ivanov lo escuchara.
El pelirrojo lo miró primero sin entender, así que debió moverse en la silla para ver al grupo de chicas tras la espalda. Ellas estaban a dos mesas de distancia, y en realidad sería difícil no verlas considerando todo el ruido que estaban haciendo.
—Ve a pedirle la foto- indicó despreocupado, mientras se acomodó de nuevo y tomó su gaseosa.
—Da (si)- musitó Kai antes de incorporarse.
Había olvidado por completo la imagen, tanto así, que hacía mucho dejó de buscarla. Por ello, se pateó mentalmente, e intentó no sonrojarse por pensar que el motivo de su distracción era ese estúpido ruso. Aceptar que Yuriy lo volvía increíblemente torpe y despistado, resultaba molesto. Y aunque también sabía que era culpa de la droga que experimentara ese grado de desasosiego, eso no lo hacía sentirse ni medianamente mejor.
—¿Uh?
Más, al sentirse observado frenó aun cuando sólo había dado un par de pasos. Por instinto buscó el origen de la inusual sensación; y admitía que encontrar a la niña que tenía su foto y a su grupo de amigas mirándolo fijamente, fue algo extraño. Ellas cuchichearon entre sí mientras reían, cosa que empeoró una vez él se mostró notablemente confundido.
Quizás eso fue lo que atrajo la atención de Ivanov, y lo hizo girar de nuevo. Ahí vio al bicolor abandonar todo porte estoico, gracias al grupo femenino que ahora caminaba hacia ellos.
—Disculpen…-dijo la bonita pelinegra, que de hecho era quien tenía la imagen- Ustedes son de los Blitzkrieg Boys ¿Cierto? Ivanov-Kun y Hiwatari-Kun.
El ruso-japonés asintió el silencio, y en respuesta ellas chillaron de emoción. Pero dejando eso de lado y con la intención de aprovechar la oportunidad, Kai entreabrió los labios. Las palabras no salieron, ya que la muchacha que estuvo persiguiendo (como si fuera algún acosador), se acercó tanto que tuvo que irse hacia atrás.
—Yo soy una GRAN fan tuya Hiwatari-Kun- dijo con voz sexy- ¿Les molestaría si nos sentamos?
—Nh…no.
Concentrado en ganar distancia, pero sin intenciones de hacerla enojar (porque todavía la necesitaba) contestó algo dudoso.
—¡Genial! Iremos por algo de beber, y ya volvemos- dijo una de ellas luego de jalar a su amiga, para que dejara de hostigar al blade luchador.
Hiwatari agradeció el gesto, y con un suspiro volvió a sentarse. Aunque, la momentánea tranquilidad se deshizo apenas sintió una fría mirada encima.
—¿Qué?- le preguntó a Yuriy. Sin embargo cualquier emoción que su "taicho" (capitán) pudiera tener, quedo enterrada bajo ese estoico semblante.
—¿Por qué es importante la foto?- dijo luego de tomar su gaseosa, como si así le restara importancia al asunto.
—….
—No sabes lo que es ¿Por qué tomarse tantas molestias en recuperarla?
Esta vez Ivanov afiló la mirada, y sus ojos tuvieron un tinte de fastidio que los hizo brillar. Pero el mutismo ajeno le hizo ver que el más bajito no iba a hablar. Sencillamente porque no se le ocurría que decir.
—Hn.
Molesto, colocó la gaseosa en la mesa, y lo jaló por el cuello de la camisa. El bicolor se tensó en alerta, pero no mostro ninguna expresión, ni intenciones de separarse por el momento.
—¿Qué harás si a cambio te pide algo?
—¿Cómo qué?- preguntó Kai tras enarcar una ceja, sin entender a donde quería llegar.
Eventualmente quiso alejarse, pero la mano que lo sostuvo con brusquedad lo impidió. Ahora estaba tan cerca, que fue imposible no estremecerse. Comenzaba a sentirse nervioso, e inevitablemente remarcó en los delgados labios que estaban a escasos centímetros. Si se movía un poco, podría alcanzarlos; aunque pensar en eso logro que un tenue nacarado acariciara sus mejillas.
—Ella estaba así de cerca- comenzó Yuriy al sujetar su rostro con una mano. Su voz bajo sutilmente, y sus palabras dejaron de ser frías y acidas. Porque cuando quiso darse cuenta, sus ojos bajaron hacia esos suaves contornos.
—Eso no quiere decir que la deje acercarse más- dijo con el mismo tono de voz.
—¿Vas a jugar con los sentimientos de una niña, por una estúpida foto?
En este punto, Kai prácticamente podía oír el bombeo irregular de su corazón en los oídos; así que frunció el ceño para responder un firme "No" que le ayudara a deshacerse de ese molesto calor en el pecho, y la maldita presión que no eran nada agradables. No obstante, en cuanto entreabrió los labios noto algo curioso… ¿Desde el comienzo habían estado tan cerca? Pues ahora podía sentir que rozaba los labios contrarios cada vez que respiraba.
—¿Qué…?- masculló al borde de un ataque cardiaco.
—Awwww
—Te dije que estaban juntos Amy, pero nunca escuchas.
Ese sonidito lastimero que rayaba en desilusión, logro que ambos se pusieran de pie. Ahí vieron a las chicas, pero no fue hasta que pudieron "descifrar" sus palabras, que sintieron un fiero rubor en las mejillas.
—No estamos juntos- reclamaron ambos a la defensiva.
—Aja- dijo una de ellas con escepticismo.
En respuesta el bicolor chasqueó la lengua, y giró sobre los talones para irse. Todavía sentía el rostro caliente, y el corazón palpitando tan fuerte que apretó la camisa como si le doliera el pecho. Esas estúpidas emociones lo iban a enloquecer ¿Qué demonios estuvo a punto de hacer? Mejor aún, ¿En qué momento terminó tan cerca sin notarlo? Dejarse arrastrar por sus sentimientos no era bueno, aparentemente si se descuidaba iba a cometer una estupidez.
Con un suspiro, se dio cuenta que esta era la primera vez que extrañaba Mariam. A su lado este tipo de cosas no sucedían. Pero pensar en la integrante de los Saint Shields, le hizo ver que estuvo haciendo todo esto por recuperar algo que ella le había dado. Después de todo, la peliazul se había esforzado tanto en conseguir la foto (Incluso ahora estaba enferma y a un paso de una neumonía por ello), y él sólo la perdió.
Enfurruñado gruñó, y caminó hacia el grupo de Blade luchadores que le hacía señas.
—¡Kai!- llamó Hilary en cuanto agitó un brazo- ¡Ya nos vamos!
Ni siquiera la radiante sonrisa femenina logro espabilarlo. Por el momento el bicolor únicamente maldecía entre dientes.
—Espera estúpido Hiwatari.
Detrás de él, Yuriy se acercó corriendo para sujetarle el brazo. Así logro que se detuviera, y girara de mala gana. Lo siguiente que Kai supo, es que tenía la foto tan cerca de los ojos que debió irse un poco hacia atrás. Tal vez por eso no fue extraño que su porte inquebrantable se rompiera en incomprensión.
—No fue difícil- comentó el pelirrojo, cuando el otro no dijo nada. Parecía tan concentrado en la imagen, que al principio la sostuvo algo dudoso.
Hubiera sido fácil burlarse de la situación, de hecho iba a hacerlo, pero cuando Kai lo observo fijamente, olvido las palabras. Porque él sonrió un poco, con ese tipo de sincera expresión que lo descoloco. Al principio se observaron fijamente, pero apenas Ivanov reaccionó, miró a otro lado sintiéndose extrañamente incómodo.
—¿Te pido algo a cambio?- preguntó Kai sin ese porte neutro. Su expresión era casi… ¿Alegre? Y despreocupada.
—No.
Yuriy comenzó a sentirse inquieto, y sin ser consiente, un tenue rubor cubrió sus mejillas aun mientras intentaba lucir apático. Claro que el bicolor era completamente ajeno a la situación. En ese momento se sentía lo suficientemente aliviado como para no importarle nada más; Mariam lo hubiera matado si perdía la foto.
—…
Momento. ¿Dónde estaba ella? Sin pensar miró a los demás Blade luchadores que empezaron a reunirse. No veía a su amiga, ni a ninguno de los Saint Shields, así que instintivamente buscó su celular. Cuando no lo encontró, se preguntó si acaso lo había perdido o nunca lo trajo consigo. Por dentro maldijo no haber notado algo tan importante en un principio…
…lo siguiente que hizo fue echarle la culpa a su "ex-capitán" Porque si él no se hubiera atravesado en su camino, no hubiera interrumpido su búsqueda y por ende, se habría dado cuenta antes de la ausencia de la peliazul. No es como si lamentara haber pasado la tarde a su lado, pero aun así era su culpa.
—Ivanov, préstame tú celular- dijo con voz firme. Esta vez con un gesto más acorde a su personalidad, porque esto no era una pregunta, sencillamente le estaba exigiendo que le entregara el aparato.
—¿Por qué?- indagó dudoso, pero con las manos en los bolsillos para buscarlo.
—No traje el mío.
Inconforme con la explicación, el ruso le entregó el teléfono mientras retomaron su camino. Ahí lo vio marcar sin mirar por donde iba. Últimamente había notado que Kai hacia mucho eso, por lo que no era extraño que tropezaran con tanta frecuencia. Ese día en particular estuvo preparado para atraparlo ya que se iba a estrellar contra una banca, pero normalmente no resultaba tan sencillo. La mayoría de las veces ambos terminaban en el suelo.
—Mariam…-dijo luego de unos segundos.
…Oh, hubo algo increíblemente mal con ese nombre, que incluso hizo que Ivanov dejara de caminar. El hecho que el estúpido ruso-japonés se supiera de memoria el número de la muchacha no mejoro el asunto, en realidad lo empeoro.
—¡Yuriy!- cantó alegre Julia al prenderse de su brazo, justo cuando vio a la pareja llegar con los demás- Mira lo que compre.
Señaló contenta su bolsa de dulces, que el más alto ni siquiera miró, ya que su atención estaba puesta en el bicolor que se alejó. Los equipos también comenzaron a moverse, por lo que Kai se perdió entre ellos. Eso bastó para que Yuriy frunciera el ceño, y le arrebatara los dulces a la rubia.
—¡Hey!
Por otro lado, y ajeno a la discusión que se formó atrás, Kai siguió sin mirar a nadie en particular. No podía alejarse demasiado de ellos porque no sabía regresar a la posada, pero tampoco permaneció tan cerca como para que pudieran escucharlo mientras hablaba.
—Soy Ozuma-corrigió la voz del otro lado, lo cual fue suficiente para centrarse sólo en eso. Así que enarcó una ceja en duda.
—¿Dónde está Mariam?- preguntó luego de un corto silencio. Era ese tipo de gestos, los que le mostraban que el bajito no tenía intenciones de soltar información fácilmente.
—Enferma.
—¿Puedo hablar con ella?
—…
Ambos conservaban un tono neutro y cortante, donde a pesar de la extraña situación, Kai no se vio muy afectado o interesado por ello. Por ello aguardo hasta escuchar que el Blade luchador dejó de moverse por lo que suponía, era el cuarto de la peliazul.
—Está dormida.
—¿Cómo sigue?- dijo mientras vio de reojo el bonito paisaje.
Desde ese lugar junto a la carretera, tenía una vista panorámica del inmenso bosque. El atardecer no demoraría en extender su manto carmesí, ni el sol en ocultarse entre las montañas. Además, el viento sopló con especial fuerza, y las ramas crujieron bajo su tacto.
—Mejor, la fiebre ya bajo.
—¿Necesita que le lleve algo?
Preguntó antes de internarse en la vía despavimentada; los árboles que la cercaban parecían servir como barrera contra el viento, pero intensificó el ruidoso traqueteo. Por el momento esperó la respuesta del líder de los Saint Shields, ya que creía ver un mini-supermercado si seguía por la carretera.
—No, estamos bien- dijo Ozuma antes de suspirar- Puedes venir después, seguro se alegrara.
—De acuerdo. Iré más tarde.
—¡Waaaaa!
—¡YURIY, BRYAN!
—¿Qué fue eso?
—No estoy seguro- confesó Kai en cuanto giró sobre los talones, hacia donde escuchó los gritos- Adiós.
Sin esperar otra cosa, Hiwatari colgó y guardo el celular en el bolsillo del pantalón. Ahí vio a los demás reunidos en el borde de la carretera. Todos miraban hacia abajo, así que cuando se acercó, pudo ver a sus dos compañeros de equipo a una considerable distancia. No podía escuchar lo que decían, pero Bryan no se veía precisamente feliz; le gritaba al pelirrojo, e intentaba incorporarse entre los arbustos y el cuerpo que cayó cerca al suyo.
Eso era extraño, porque ellos no eran despistados como para no notar que había una caída de más de 30 metros a su lado. Suerte que esa pequeña saliente estuviera ahí, o de lo contrario habrían experimentado una dolorosa muerte.
Por ahora, Tyson y los demás estaban buscando una manera para ayudarles a subir, por lo que cuando los vio traer unas cuerdas del mini-supermercado, decidió moverse. Primero les dio un último vistazo para cerciorarse que estaban bien, luego sólo se acercó a Hilary (que era la persona más cercana)
—Acompáñame- dijo en cuanto la chica giró.
—¿Qué vas a comprar?- preguntó ella una vez vio el local que le fue señalado. Claro que una boba sonrisa curvó sus labios por ser capaz de hacer algo con Kai, que no implicara el Beyblade.
—Todavía no se- repuso indiferente tras darle la espalda a los demás.
La castaña lo siguió casi de inmediato, mientras ambos caminaron en silencio. Hiwatari no era muy emotivo, pero suponía que era bonito llevarle algo a la peliazul. Considerando que era (en teoría) su culpa que estuviera enferma, y porque la muchacha también merecía un detalle por todo lo que había hecho por él.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cuando volvieron a la posada, los demás equipos ya se habían adelantado. Era casi hora de la cena cuando finalmente se dirigió a su propia habitación, porque visitar a Mariam le tomó más tiempo del debido. Ella lo estuvo regañando luego de darle un "informe" detallado de todo lo sucedido ese día; cosas como "¡¿Por qué demonios desaprovechaste las oportunidades?", resonaron constantemente con voz ronca. Claro que la loca blade luchadora se repuso rápidamente, mientras mascullaba planes incongruentes que realmente no entendió. Sólo cuando Ozuma anuncio que era hora de su medicina, vio la oportunidad de escapar.
El regalo que Hilary le ayudo a escoger, fueron unos chocolates y un peluche. Él no sabía que darle, por lo que buscar la opinión femenina fue lo más lógico que se le pudo ocurrir. Aunque al principio estuvo algo renuente en comprar eso, porque le parecía un detalle extrañamente romántico, y lo que menos quería era darle al líder de los Saint Shields una idea equivocada, considerando que su amiga tenía intenciones de acercarse a él. Pero Hilary insistió al decir que era un regalo perfectamente normal, y que de hecho ella también estaría encantada de recibir un presente igual de parte suya. Kai no lo entendió muy bien, así que terminó restándole importancia. Después de todo, las mujeres son extrañas.
Por el momento deshizo sus pensamientos mientras caminaba por el pasillo. Aun llevaba una bolsa que se balanceaba con sus pasos. Había comprado otras cosas además del regalo de Mariam, pero pensar en ello hacia que se sintiera inquieto.
—…
Mas, una vez llegó a su habitación y abrió con descuido, se quedó con la perilla en la mano, porque todo su sistema decidió quedarse en blanco gracias a la imagen que lo pateo con tanta fuerza, que sólo atino a cerrar de nuevo. Después retrocedió hasta la pared, y se quedó quieto tratando de procesar la información.
Lo que había en el interior era Tyson Kinomiya sobre Yuriy; las piernas estaban a cada lado de la cadera del pelirrojo, y sus manos permanecían a los costados de la cabeza. Casi estuvo tentado a abrir de nuevo para asegurarse que vio bien, pero no se movió ni un centímetro. Simplemente miró la puerta como si ella guardara el secreto de la vida, o fuera a salir el mismísimo Voltair. Aunque pasados unos segundos afiló la mirada y gruñó por lo bajo. Por dentro maldijo lo rápido que se estrujo su corazón, y la manera como creció el vacío en la boca del estómago. Además de eso, se enojó en cuestión de segundos, donde lo único que quería era entrar y separarlos. Sin embargo esa indecisión de irse y quedarse, solamente aumentaron la presión en el pecho.
—Tks.
Enfadado hizo un amague de irse, pero no alcanzó ni a moverse cuando la puerta se abrió con atropellada rapidez. Ahí, Yuiry Ivanov parecía haber corrido para abrir; cosa que el bicolor hubiera notado de no haber estado perdido en sus pensamientos.
—¡Kai!- jadeó el ruso por el esfuerzo, lucia aliviado de encontrarlo, así que sonrió sólo un poco. No obstante, el alivio duro poco ya que el ruso-japonés lo fulminó con la mirada, y arisco le entregó la bolsa que llevaba. Prácticamente se la arrojó contra el pecho.
Kai estuvo tentado a decir algo, como preguntar qué demonios estaban haciendo, pero sólo frunció los labios y giró con la intención de irse…al menos ese era el plan, pero Ivanov sujetó su muñeca y lo jaló para ponerlo tras la espalda. Hiwatari no entendió que demonios hacía, pero todo fue mucho más claro una vez Tyson salió de la habitación.
El movimiento fue fríamente calculado, ya que el peliazul terminó junto a un espacio vacío, y un intento fallido por querer sujetar a su amigo. Después, el ruso se mostró adusto, y Kinomiya frunció el ceño.
—Viejo- se quejó de mala gana- ¡¿Por qué tienes que ser tan agresivo?
—¿Agresivo yo?- repitió el capitán de los Blitzkrieg Boys con escepticismo- Hace un momento fuiste tú quien me atacó.
—Hombre, no era mi intención quedar encima. Además no te quejaste en ese momento.
…esto se estaba volviendo un poco raro. Yuriy le había dicho que no estaban juntos, pero sinceramente le estaba costando trabajo creerle. Kai incluso comenzó a pensar que esto SI era un secreto, y por eso le mintió.
—Hubiera dicho algo, pero me estaba aplastando el…
—¡Wow! ¿Saben qué? No necesito escuchar esto. Arreglen sus problemas a solas, y la próxima vez cierren la puerta- dijo Hiwatari luego de soltarse. Porque reiteraba su posición de no querer estar en la mitad de una pelea de amantes.
—Hn- bufó el ruso al rodar los ojos, y tomar de nuevo su muñeca- Deja de pensar cosas extrañas, ya te dije que no estamos juntos.
Leer entre líneas y entender lo que quiso decir no fue difícil. Sin embargo, la expresión de Yuriy tenía un deje de exasperación, por no ser capaz de hacer que su ex-compañero comprendiera que no tenía ninguna relación con Kinomiya. Aunque, por el momento Kai no pareció notar ese sentimiento, puesto que frunció el ceño algo mosqueado.
—Momento…-intervino Tyson- ¿Quiénes están juntos?
El pelirrojo volvió a mirarlo, ya que el otro se había acercado para poder hablar sin problemas.
—Nosotros- áspero de mala gana, como si el sólo hecho de pensarlo le fastidiara. Quizás por eso no fue extraño que a cambio obtuviera una graciosa expresión de terror por parte del capitán japonés.
—¿Juntos como "juntos"?- pregunto el peliazul bajo el mudo asentimiento del ruso; lo cual sólo avivo el horror en su rostro- ¡Dios no! ¿Por qué piensas eso?
Hiwatari hizo un gesto escueto con la mano, para señalar la habitación. Tyson al principio no dio señales de entender, pero apenas lo hizo se sonrojo de inmediato. Y el detalle en verdad no mejor la situación.
—No-estamos-juntos- deletreó Ivanov al ver su expresión escéptica.
—Mira, está bien. No le diré nada a nadie, (a quien se lo contaría de todas maneras)- masculló el bicolor. Eventualmente quiso soltarse, pero lo único que consiguió fue ser jalado más cerca.
—¿Por qué demonios eres tan testarudo?- gruñó Yuriy ahora enojado- ¿Por qué diablos te mentiría?
Él tenía un punto, pues en toda su extraña relación jamás se habían mentido. No se decían toda la verdad (porque tienen serios problemas de comunicación), pero aun así, nunca se mentían.
—Disculpen…-dijo Tyson a modo de llamar su atención; porque era como si hubiera desaparecido mágicamente del lugar- Yo también tengo voz aquí, y puedo asegurarte que de ninguna manera en el infierno, somos pareja.
Esa era una graciosa manera de negar su relación, también era algo ofensiva, pero Kai recordó que Yuriy se expresó de manera similar, así que renuente en un principio terminó accediendo. No se había dado cuenta que había estado tan tenso, hasta que relajó los músculos y aflojó su mano prisionera. A cambio, también logro que el ruso recobrara su indiferencia; se dio cuenta de ello, porque la presión en su muñeca disminuyo.
—Entonces… ¿Qué haces aquí Tyson?
—Venía a hablar contigo.
—Ahora no, vete- dijo Yuriy, y sin delicadeza arrastro al bicolor hacia la habitación, con el otro tras la espalda.
—Debes estar bromeando, ¿Por qué no puedo hablar con él ahora?
Dispuesto a detener a su amigo, Tyson apresó de la extremidad libre, así que de nuevo ahí estaba Kai Hiwatari, en la mitad de un par de idiotas que lo sujetaban de los brazos. Si alguno de los dos comenzaba a jalarlo de un lado a otro (como en el festival), iba a golpearlos.
—¿De qué se trata?- preguntó Kai con un tono de aburrida indiferencia. Era lo único que podía hacer frente a la ridícula situación, porque de soltarse lograría que comenzaran a pelear, y en ese momento de verdad quería saber qué demonios ocurría.
—Es sobre volver al equipo- dijo Tyson, impasible a la fría mirada que Ivanov le dedico- Sé que Hiro lo mencionó, pero también sé que no te gusta ser suplente, así que creí que sería mucho más emocionante si realizamos un pequeño torneo.
Cuando su amigo enarcó una ceja, supo que tenía toda su atención, por lo que sonrió autosuficiente una vez fue el turno de Yuriy de desaparecer. Al pelirrojo en realidad no le gusto la sensación, mucho menos cuando el bastardo jaló a Kai mas cerca, seguramente para llevárselo a un lugar donde pudieran hablar con calma.
—¡Tyson!
Sin embargo gracias a esa exclamación, Kinomiya se vio obligado a girar un poco para ver a la bonita rubia de la Dinastia F, y a Kuznetzov a su lado. Donde aprovechando la oportunidad, Yuriy haló la muñeca contraria, y dejó a su ex-compañero tan cerca que debió colocar la mano libre sobre su pecho.
—Tyson, Hilary te está buscando- dijo Julia al acercarse con el pelilavanda.
—No se veía muy contenta- secundo Bryan.
—¿Qué? Pero si no he hecho nada.
—Si fuera tú, no esperaría que el problema se agrande. Ve a preguntarle qué quiere- aconsejó la blade luchadora.
—Sí, ya sabes cómo son las mujeres ¡Ay!- se quejó Bryan por el codazo en las costillas, que la muchacha le dio- Aun estoy herido ¿Sabes?
—Son sólo rasguños.
Mientras "discutían" guiaron al peliazul por el pasillo. Ninguno de ellos, pareció siquiera notar a los dos rusos que prácticamente se estaban abrazando. Aunque la situación fue lo suficientemente extraña, como para que Kai se alejara despacio. La mano en su muñeca también lo soltó lentamente, por lo que sintió un agradable ronce. Pero además de eso, ninguno habló o se miró, de hecho el bicolor le dio la espalda y entró finalmente en el cuarto, con la intención de alejarse del inusual ambiente.
—¿Compraste esto para mí?
…hasta que esa pregunta lo detuvo de golpe. Dudoso en un principio, giró un poco para mirar a Ivanov sobre el hombro, porque olvido por completo que había traído del mini-supermercado algunas vendas, curas, algodón y algo de alcohol (a carencia de otra cosa) La expresión incrédula del otro dificulto las cosas, ya que consiguió que apretara disimuladamente los puños en un intento por no sonrojarse.
—Algo así- masculló por lo bajo, pero el ruso lo escuchó. Por ello lo único que pudo hacer fue seguirlo al interior de la habitación, donde cerró la puerta tras la espalda- Siéntate, y quítate la camisa.
Ordenó Hiwatari una vez se dirigió al baño. El más alto mascullo un "no me des órdenes" que no supo si fue atendido, pero de todas maneras hizo lo que se le pidió. Ahí aguardo hasta que Kai salió con una toalla húmeda, y un vasito con agua en la mano.
—Dame la bolsa- dijo y el pelirrojo se la entregó sin decir nada- Eres un idiota, ¿Cómo te caíste?
—Tks, no necesito un sermón- áspero mientras lo vio sacar las cosas de la bolsa y dejarlas a un lado- Además, eso no tiene nada que ver contigo así que metete en tus propios asuntos.
Esa era una actitud inusualmente agresiva hacia la persona que estaba cuidando sus heridas, pero lejos de tomárselo como algo personal, Kai colocó la toalla sobre el pecho ajeno y comenzó a limpiar antes de aplicar el alcohol. Claro que ese tipo de indiferencia no le gusto a Yuriy, por lo que frunció el ceño y miró a otro lado. No quería pensar en el motivo por el cual casi pierde la vida porque era estúpido, y tenía que ver con ese bastardo. Por eso afiló la mirada y respiró hondo, mientras intentaba ignorar el leve rubor que amenazaba con cubrir sus mejillas.
—Ten cuidado idiota.
Por fortuna pudo distraerse cuando Hiwatari presionó el algodón con más fuerza de la debida. La herida ardió, así que encaro a ese par de infiernos; los cuales seguían indiferentes.
—No seas llorón- dijo el ruso-japonés al volver de nuevo su atención en las heridas, donde en realidad no tomó mucho tiempo, y lo siguiente que el ruso sintió fue la presión de una curita en la mejilla- Date la vuelta.
—Hn.
¿Por qué demonios le hacía caso? Enfurruñado, Yuriy se movió un poco. Le dolía terriblemente la pierna, el brazo y la espalda, pero no dio señales de incomodidad mientras giraba.
Una vez cumplió la orden, sintió el suave roce de la toalla y en algunas esporádicas ocasiones, la leve caricia de sus dedos sobre la piel. Eso era sin culpa, pero no evitaba que su corazón palpitara con fuerza. Así que en un intento por recobrar la compostura, bufó por lo bajo y frunció el ceño. Todo esto era extraño, sin embargo el hecho de sentirse tan bien no le divertía. Mas, antes de siquiera notarlo, ya se había perdido en algún punto de la nada, donde una ligera sonrisa curvó sus labios. Él se había lastimado muchas veces en las Blade batallas, y aunque Hiwatari se mostraba interesado a su ruda y tosca manera, esta es la primera vez que hacia algo como esto.
Quizás por ello no podía reprimir ese sentimiento, aun cuando el alcohol ardía como el infierno, y la toalla húmeda lo hacía estremecer. Pero sólo cuando Kai dejó de tocarlo, se permitió recobrar su porte inquebrantable, y volteó para verlo. El más bajito estaba guardando las cosas de nuevo en la bolsa, pero después alzó una mano con la palma hacia arriba, como si pidiera sin hablar que le entregara algo.
Saber lo que era no fue difícil debido a la venda que sostenía en la otra mano, por ello Yuriy rodó los ojos una vez le entregó su propia mano. Eso le permitió al bicolor vendar la parte que sabía se había lastimado. Kai era buen observador, y no era extraño que supiera cuales eran los daños. Pero eso no hacía que se sintiera más cómodo.
—Kai…
…así que guiado por ese sentimiento, Yuriy lo llamó por su nombre, y a cambio los bonitos ojos carmín mostraron un deje de sorpresa al encontrar los contrarios.
—¡Es hora de cenar!
Aunque, tan rápido como surgió el extraño ambiente, Daichi lo rompió al entrar sin llamar. El niño no se quedó para ver lo que había interrumpido, sólo dejó la puerta abierta y salió corriendo hacia la próxima habitación. Eso fue suficiente para que Kai terminara de vendar a su "Taicho" (capitán) y se pudiera de pie.
—Voy por hielo- dijo con calma.
—Hn.
Cuando comenzó a caminar por el pasillo, y estuvo lejos del lugar, se permitió respirar hondo. Esto había sido mucho más complicado de lo que pensó en un principio; Mariam le había dicho que enviar señales era la mejor manera de tantear el terreno y saber en qué posición estaba. Por eso estaba haciendo algo "amable" por el ruso, o eso suponía. Él definitivamente no era bueno en estas cosas, y en realidad no sabía si lo estaba haciendo bien.
—Nh.
Eso sin mencionar que durante esos largos minutos lucho contra el impulso de sonrojarse, y esa molesta sensación que lo hacía sentir torpe y estúpido. Con un suspiro agachó la mirada, no había caso, sencillamente no sabía cómo acercarse al idiota. Tal vez algo más directo le ayude, porque aunque los rodeos no le gustaban, era difícil encontrar las palabras adecuadas.
Como fuera, cuando tuvo una bolsa de hielo, regresó a la habitación sumido en extraños pensamientos. Cosa que en realidad logro que se sintiera más inquieto que antes.
—Hn- gruñó harisco mientras abrió la puerta. En el interior tres pares de ojos giraron para verlo fijamente, por lo que se sintió algo desubicado.
—Hola Kai- sonrió Julia, que junto a Bryan y Yuriy, formaron un círculo en el que parecía haber interrumpido algo.
Lo más extraño del asunto, fue la mirada ligeramente perdida que el pelirrojo mantenía. Curioso por ello, Kai dio un rápido vistazo para encontrar su mochila; ella estaba entreabierta, y pudo ver la cajita de relajantes musculares asomarse. Eso le dio más sentido al asunto, por lo que cerró la puerta tras la espalda. Aparentemente el ruso se había lastimado más de lo que calculo, pero le restó importancia una vez caminó hacia él, y le colocó la bolsa de hielo sobre la rodilla.
Yuriy sonrió un poco, y eso bastó para frenarlo sin aviso.
—Hey, sabes? Se me acaba de ocurrir una idea genial, ¿Por qué no hacemos una pijamada?- dijo Julia con entusiasmo- Sólo los tres, para que Yuriy descanse.
—No estoy interesado- dijo al mirarla desde arriba. Y sin nada más que agregar, ignoró el extraño planteamiento para darles la espalda, y caminar hacia su mochila. Después de todo, comenzaba a acostumbrarse a esa efusividad femenina, y a las invitaciones fuera de lugar.
Sin embargo el leve "Pero…" que la rubia mascullo, lo detuvo, porque sintió que había algo fuera de lugar, ¿Acaso lo estaba presionando? Receloso, miró sobre el hombro a la pareja. La blade luchadora sonrió un poco, pero Bryan se puso de pie y la jaló consigo.
—Nos vamos- dijo Kuznetzov. Sin dudar sujetó la mano femenina, y la llevo hasta la puerta que se cerró en anuncio de su partida.
Eso fue suficiente para que Kai enarcara una ceja en duda. El pelilavanda era lo suficientemente listo (y retorcido en los juegos psicológicos), como para saber que debía retirarse. Cosa que lo llevo a pensar que esos dos tramaba algo.
—Hn.
Pero como no tenía pruebas, ni pistas, debió encogerse de hombros para restarle importancia. Después reanudo su marcha hacia la mochila, donde tuvo que sentarse en el suelo. De reojo vio a su capitán, pero él seguía perdido en sus pensamientos. Se había cambiado de ropa, y únicamente se movió para acomodar el hielo.
Como vio que estaba bien, el bicolor comenzó a buscar su billetera. Hilary le había prestado dinero, porque no traía consigo (eso también le hizo recordar que Ivanov pago todo en el parque de diversiones) Pero ignorando eso último, encontró su celular, aunque sólo pudo mirarlo con desdén antes de dejarlo a un lado.
Únicamente cuando encontró la billetera respiró hondo en alivio. Por un momento pensó que la había perdido en alguna parte, y eso en verdad resultaría muy problemático.
—Nh.
Más, con el objeto en la mano, viró para ver a su adormilado compañero. Parecía que iba a estar bien sin él, así que guardo la billetera en el bolsillo y se acercó sin incorporarse. Su expresión fue de aburrida indiferencia mientras lo veía, hasta que sonrió.
El idiota le ayudo mucho hoy, aparentemente sin ningún motivo en particular. Sólo estuvieron juntos sin darse cuenta; como si hacerlo fuera muy normal. Y ahora que lo pensaba, tampoco habían discutido (no en serio) por lo que esto es un avance ¿cierto? Aunque el bicolor tuvo que frenar sus pensamientos cuando una tonta sonrisa curvó sus labios, por ello se vio obligado a negar con la cabeza como si de esa manera pudiera pensar en otra cosa. Luego sólo pudo resoplar.
La sonrisa no desapareció, porque debía admitir, que por primera vez encontraba divertida esta absurda situación. Pero con el fin de salvaguardar los pocos pensamientos coherentes que aún le quedaban, miró fijamente al ruso que parecía lo suficientemente adormecido como para no notar lo que ocurría.
—Ivanov…-llamó suavecito a modo de atraer su atención- ¿Estas bien? ¿Cuántas pastas te tomaste?
—¿Nh?
—Concéntrate, ¿cuantas te tomaste?
—Nié znáyu (No sé)- masculló sin ganas. Su voz sonaba torpe y perezosa, y esos intentos de palabra consiguieron que Hiwatari frunciera un poco el ceño.
—¿Como que no sabes?- dijo más para sí mismo que para el capitán ruso. De todas formas no valía la pena seguir insistiendo, era inútil, y en realidad no era tan importante, sólo quería estar seguro que podría irse y el pelirrojo estaría bien. En este estado no se lastimaría más de lo debido, y gracias a la droga no sentía dolor- Voy a salir, descansa Yuriy.
—….
Apenas terminó de hablar Ivanov apoyó la cabeza en su hombro. El gesto aunque inesperado, no logro alterarlo demasiado, lo único que consiguió fue que colocara las manos en los brazos contrarios para mantener el peso. Después lo empujó un poco para apartarlo.
—¿Eh?
Aunque hubo algo curioso una vez Yuriy se recargó más en él. Incluso sus brazos lo rodearon de la cintura, donde el peso inesperado y la posición lograron que se fuera hacia atrás. El golpecito contra el suelo no fue agradable, pero después de quejarse entre dientes, Kai miró al culpable del asunto.
—Oye…-dijo en cuanto sujetó sus hombros- …si vas a dormir ve a tu futon.
Él estaba casi sobre su cuerpo, mantenía los brazos alrededor de la cintura, por lo que el bicolor tenía la espalda ligeramente arqueada. Sinceramente no era la mejor posición del mundo, especialmente cuando el pelirrojo escondió el rostro entre la curvatura del cuello y el hombro. El hecho de sentir su respiración tan cerca lo erizó de inmediato. Además, la presión del cuerpo contrario, logro que su corazón saltara en impresión.
En otras circunstancias, el ruso-japonés hubiera podido evitar todo esto, pero el molesto detalle de sentirse atontado por la droga del día anterior, lo pateo con tanta fuerza que sólo pudo maldecir entre dientes.
—Cállate, eres muy ruidoso- susurró Yuriy tan cerca de la piel del cuello, que Kai afiló la mirada.
—No soy una almohada Ivanov, suéltame.
Cuando sintió la respiración acompasada y el cuerpo relajado del ruso, supo que se había dormido, y aunque intentó quitárselo de encima, el otro era notablemente más alto y pesado, así que al final terminó resoplando por lo bajo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
De acuerdo, había que verle el lado amable, ahora estaba con la persona que le gustaba. Básicamente se estaban abrazando, sin embargo todo sería mejor si no lo estuviera casi aplastando, y el otro supiera lo que hacía. Si se despertaba seguramente lo apartaría sin dudar, y eso no sería bueno.
—Hn.
Cansado, y con ganas de ir al otro futon, Kai se removió entre los brazos contrarios. Cada tanto se sonrojaba por la vergonzosa posición, y la escasa distancia entre ambos. Mas en algún momento logro girar entre los brazos ajenos. Claro que hubo algo mal aquí, porque su intención era soltarse, no quedar con el rostro contra el pecho contrario.
Para alguien "dormido" Yuriy en verdad tenía mucha fuerza. Los brazos en su cintura lo dejaron moverse, pero no aflojaron la presión, de hecho lo jalaron más cerca; lo cual comenzaba a ser sumamente incomodo, especialmente porque él no era una almohada. Pero mientras luchaba contra un furioso rubor, Kai se dio por vencido. Por ello intentó ignorar las manos que encontraron cómodo perderse entre su espalda y la cadera.
El roce sobre la ropa empeoró una vez las piernas contrarias terminaron enredándose entre las suyas. Es cierto que los movimientos de Ivanov eran torpes por la inconciencia, pero se sentían tan suaves, que sólo pudo erizarse. La tensión regresó con más fuerza que antes, y el bicolor estaba tan quieto que casi ni respiraba; afortunadamente, luego de unos agónicos minutos recordó que el oxígeno es importante para vivir.
—Nh.
Inseguro y algo cohibido en un principio, intentó alzar la mirada pero Yuriy lo trajo más cerca. Ahí terminó envuelto en una apretada cercanía donde el más alto colocó una mano en su nuca, y sus dedos acariciaron las hebras de cabello.
El ruso-japonés parpadeo confundido, pero no fue capaz de moverse; de todas maneras no es como si pudiera soltarse. Al final cerró los ojos y respiró hondo; después sencillamente frunció el ceño. Porque fue la respuesta más honesta que pudo dar, mientras movió una mano para abrazar al idiota. En el proceso dudo y casi se detiene, incluso la extremidad tembló en indecisión, pero luego colocó un brazo contra su espalda, y apretó la camisa a manera de sobrellevar la situación (la mano contraria estaba atrapada entre ambos cuerpos, por lo que no podía moverla)
—…
Ivanov apoyó la cabeza contra la suya, y no volvió a moverse, así que Hiwatari se sintió casi aliviado que no despertara. Debería estar pensando en alguna manera de soltarse, pero su subconsciente lo traicionó al dejarse arrastrar por esa agradable calidez, y la manera como terminó acomodándose en los brazos contrarios. Se sentía tan malditamente bien, que cuando quiso darse cuenta, sonrió ligeramente mientras escuchaba el corazón contrario palpitan con suavidad.
…claro que todo eso seguía siendo molesto. Pero pensó que más tarde, quizás buscaría una manera de soltarse.
Séptima parte: Señales.
Éxito en la misión: 85% º¬º (Hubiera sido más, pero aún no sé si las indirectas fueron entendidas oO)
Misión exitosa TT¬TT (Comienza a asustarme ese repentino progreso o.o)
*Nota adicional: Hay algo curioso en la manera como se comunican oO, es como si tuviera su propio dialecto secreto xD. Uno brusco y tosco pero si está bien para ellos no veo el problema (además es como si compartieran una extraña intimidad xD) A este paso sólo es necesario un empujoncito ñ-ñ, quizás una trampa para Ivanov?
CONTINUARA:
Ann: "Pero mira como beben, los peces en el río, pero mira como beben, por ver al Dios nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río, por ver a Dios nacer °¬°"
(Turba enfurecida: "La Virgen se está peinando, entre cortina y cortina, sus cabellos son de oro, el peine de plata fina °¬°")
Ro: Esto comienza a asustarme oO. Es como ver a dos enemigos naturales, no sé si reírme o echar a correr
Ann: Shhh, no vez que al fin logre que se unieran a mi TT¬TT, acaso quieres que nos persigan por los milenarios meses de espera o.ó
Ro: Oh, las estas distrayendo, eso suena más como algo que tú harías xDDD, ya me siento más tranquila Ne xD
Ann: Shhhh TT-TT, ahora retrocede despacio y lentamente.
Ro: Hai u¬uUU. Pero antes de irnos, les recomendamos darse una pasadita por el Blog de Ann ya que posiblemente publicara sus nuevos doujinshis n-n.
Ann: También miren mi cuenta en Youtube, próximamente publicare mi nuevo video YuriyxKai °¬°
(Turba enfurecida: oÔ… ¡oigan, vuelvan ¬¬XXXX)
Ro: ¡Sálvese quien pueda TT¬TT!
Ann: ¡Kyyyyyaaaa no me dejes sola TT¬TT!
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /
Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
NOTA: PERSONAS QUE ESTAN REGISTRADAS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR!
Para dejarme un Reviewer presionan el rectángulo de letras verdes que dice: "Reviewer this histoy/chapter" no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n
Se despiden:
Ann y Ro: ¡Les deseamos una feliz navidad y próspero año nuevo n0n! ¡Que todos sus deseos de año nuevo se cumplan °¬°!
