Ann: ~(=¬=)~

Ro: oO

Ann: ~(=¬=)~

Ro: Aquí falta algo o.ô ¿Y la turba enfurecida o.o?

Ann: De vacaciones xDDD

Ro: Oh, eso tiene sentido n¬n. Tus actualizaciones comienzan a coincidir con las vacaciones xDDDD

Ann: ¬/¬. Es culpa de mi imaginación que se va sin avisar, ni decir cuando piensa volver ¬¬UUU

Ro: Hai, hai xD. Pero bueno, esta vez Ann hizo una actualización masiva de varios Fics, porque se va de vacaciones n-n

Ann: ¡Wiiiiiiii °¬°! Sol, arena y mar °-° ¡Ahí les vamos xDDD!

Ro: xDDD

Ann: De todas maneras Gomen Nasai por la demora o.o, no es intencional, sin embargo espero que disfruten del fic n-n

Ro: De acuerdo BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann dice que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u.

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO OCHO: SEXY.

Los días lluviosos suelen tener cierto encanto, en especial cuando el frio crea un leve manto de niebla que tamiza el ambiente. Por eso el clima, es sencillamente perfecto para estar acostado sin hacer nada. Aunque, lastimosamente este no era el caso.

—Hn.

En el centro comercial, un bicolor de ojos carmín apoyó el codo en esa mesa de la plazoleta de comidas, y el rostro en la mano. Su expresión fue de aburrida indiferencia mientras miró a su compañera. Cada uno tenía una soda, pero ambos compartían una porción de papas que sencillamente ignoró.

—¿Qué estamos haciendo aquí?- preguntó por primera vez, desde que fue forzado a venir al lugar.

No es como si no hubiera intentado hablar antes, pero es difícil hacerse oír mientras caminan bajo la lluvia (con un solo y desdichado paraguas, que de todas maneras los mojo, gracias) Además, Mariam le restó importancia al hablar de cosas que no entendió. Culpaba de ello al ruido de la lluvia, y a los automóviles que pasaron por su lado.

—Es mi nuevo plan- sonrió ella contenta tras vaciar su bolso en la mesa.

—¿Leer basura?- indagó apático luego de tomar una revista para chicas, que ni siquiera se molesto en abrir.

—No, pero según esto, y esto…-completó al sacar unas copias-… una de las mejores maneras de llamar la atención de alguien es por los ojos, así que vamos a darte una apariencia más sexy.

—¿Qué?

—Buscaremos algo sutil, las cosas llamativas no son de mi gusto.

Kai enarcó una ceja, e hizo un gracioso mohín de disgusto al arrugar la nariz, pero antes de poder objetar algo, la peliazul saltó de su puesto para sentarse a su lado. El mueble era de esos cuadrados que permitía varias personas, por lo que debió hacerle espacio.

—¿Cómo tienes tiempo para hacer todo esto?- preguntó el bicolor sin mostrarse interesado, ni particularmente asombrado- Ayer seguías enferma.

—Soy asombrosa- sonrió Mariam- Oh mira, que tal un estilo así.

Señaló una revista, mientras sostuvo la camisa del ruso-japonés antes que se pusiera de pie. Después de todo, a los hombres no les gusta ir de compras, mucho menos por un motivo tan molesto como el que ella planteaba.

—¿Qué hacemos aquí?

Sin embargo, a una considerable distancia, un grupo espiaba a la "feliz pareja" con métodos poco factibles, donde incluso tenían binoculares y se escondían en un mueblesimilar al de Kai y Mariam. Pero como nadie respondió, la rubia terminó resoplando por lo bajo, para luego cruzarse de brazos.

—Nadie te obliga a quedarte- dijo Ian sin mirarla- Puedes irte cuando quieras.

—Tks, en verdad necesitan mejores pasatiempos- áspero Julia- Están a un paso de ir presos por acoso.

Dos de los tres Blitzkrieg Boyz hicieron mala cara, pero antes de poder agregar algo más, Bryan se sentó junto a la chica y le entregó un refresco. Claro que, sus compañeros lo hicieron acomodarse rápido antes que Mariam o Kai lo vieran. No porque estuvieran cerca, pero era mejor prevenir.

—Entonces… ¿Qué estamos haciendo?- repitió Julia tras darle un sorbo a su bebida.

—Ya te lo explicamos- dijo Spencer.

—Si, pero no entiendo, ¿Cómo ayuda esto a que Kai vuelva al equipo?

—Tenemos que separarlos, así volverá.

La chica se encogió en su puesto en busca de una posición más cómoda, ya que debían "ocultarse". Por ello todos estaban doblados, así que subió los pies en el asiento, y colocó las rodillas contra el pecho.

—Ya…-dijo escéptica- ¿Y como van a hacer eso desde aquí?

—Muy fácil- indicó Ian.

Curiosa, la blade luchadora se asomó para ver a Kai. Él iba a tomar su soda, pero apenas hizo el amague, el vaso se fue hacia adelante.

Tal vez porque Spencer llevaba (lo que parecía) una cerbatana, y acaba de disparar. El grandote definitivamente tenía buena puntería, porque Mariam se puso de pie en cuanto el líquido mojó sus pantalones, y parte de la camisa.

—¡Kai!- se quejó la peliazul.

—¿Nh?

Hiwatari se mostró notablemente descolocado, por lo que miró sin comprender lo que acababa de ocurrir. Estaba casi seguro que no tocó el vaso, y… ¿esa piedrita siempre había estado ahí?

—Hn- gimoteó Mariam por la notable mancha en la entrepierna.

Eso impidió que el bicolor pudiera pensar en cualquier otra cosa, porque ella no estaba feliz. Además el grupo que los espiaba, debió esconderse detrás del mueble cuando el ruso-japonés dio un rápido vistazo del lugar.

—¿Esta es su brillante idea para que vuelva?- preguntó Julia sobre Bryan. Ahora estaban unos encima de otros, pero en medio del caos, miró incrédula a Yuriy que se encogió de hombros —¿Enserio piensan que tirarle la soda a Mariam hará que Kai regrese? Les diré que eso es estúpido, y lo más ridículo que jamás haya escuchado, además, ¿saben lo importante que es para una chica su ropa?

—Cállate- dijo Ian en voz baja. De hecho habían comenzado a susurrar como si alguien pudiera escucharlos. También estaban incomodos, pero nadie se movió- Claro que sé lo importante que es, por eso le tiramos la soda encima. Si comienzan a discutir, pronto se cansaran y Kai regresara.

—Parece que va a hacer más difícil que eso- dijo Bryan tras asomarse. Por ello Julia también terminó moviéndose, y pronto los demás los imitaron.

Ahí vieron a Mariam con la bufanda del bicolor, y eso los hizo abrir grandes los ojos por la sorpresa. Porque Kai Hiwatari acababa de darle la prenda, y como si eso fuera una prueba de amor, se encontraron tan quietos que parecían haberse desdibujado.

—Ellos no están juntos- señaló Julia sin dejar de ver a la pareja. Porque, incluso a ella le parecía extraño que su amiga tuviera la bufanda. La integrante de los Saint Shields la había acomodado de tal manera que cubría la humedad, y en la distancia lucía mucho mas calmada.

—…

Sin embargo las palabras sencillamente murieron cuando Kai se acercó, y acunó el rostro femenino con las manos. Mariam se movió, así que ahora les daba la espalda. Claro que nada de eso importó cuando el muchacho se inclinó, y Yuriy involuntariamente se puso de pie para ver mejor. Por eso los demás tuvieron que jalarlo hacia abajo, para que volviera a sentarse.

—¡WWWAAA QUITENSE!

…no obstante, no pudieron ver lo que sucedió gracias a las personas que se plantaron al frente. Los pobres idiotas fueron obligados a moverse, una vez esos extraños rusos los empujaron entre insultos y maldiciones. Mas, cuando tuvieron el camino libre, la pareja ya había desaparecido.

—¿Dónde están?- preguntó Spencer luego de un breve silencio.

Como todo buen grupo de acosadores que se respete, los Blitzkrieg Boyz (y Julia) comenzaron a buscar en los alrededores, hasta que alguien gritó "Ahí, en el segundo piso" Y no dudaron en salir corriendo tras ellos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El centro comercial no estaba particularmente concurrido, pero habían suficientes personas como para que el bicolor quisiera irse. Después de todo, las multitudes por pequeñas que fueran, no era de su agrado. Aunque, sus intentos de fuga disminuyeron cuando vio a Mariam de reojo. Ella se estaba rascando el ojo con una expresión incomoda, por lo que rodó los ojos y tomó su mano para que dejara de hacerlo.

—Te vas a lastimar- aseguró indiferente.

—Te digo que tengo algo en el ojo.

—No tienes nada.

—Que tú no hayas visto nada, no significa que no tenga nada- áspero Mariam- Hn, espera ya vengo.

Aun cuando la había revisado, la muchacha sentía como si tuviera una basurita, una pestaña, o en su defecto: una hormiga. Pero como fuera, gruñó mientras caminó hacia el baño.

Por otro lado, Kai se apoyó en la baranda del pasillo. Desde ahí podía observar el primer piso, sin embargo giró cuando le pareció ver a cierta rubia de la Dinastía F. Cuando no encontró nada, debió enarcar una ceja. Eso fue curioso, pero no particularmente extraño, así que suspiró para luego recargarse en la baranda.

Sabía que esta era su oportunidad para irse, pero dejar a su amiga no sonaba tan fácil como parecía. Incomodo chasqueó la lengua, porque no quería comprar ropa, de hecho no necesitaba. Y pensar en el motivo por el que iba a hacerlo, lo hizo sentir inquieto, así que maldijo por lo bajo una vez agachó la cabeza.

Habían pasado tres días desde que regresaron a la ciudad, aunque nada había cambiado en su relación con Ivanov. No hablaron del porque a la mañana siguiente despertaron abrazados, o el motivo por el que Yuriy se lastimo (básicamente, porque el ruso no dio señales de querer decir algo). Así que todo transcurrió como se supone…con tediosa, y aburrida normalidad. Hiwatari incluso comenzó a sentirse cansado, y la idea de dejar las cosas como estaban, rondaba cada vez con más frecuencia en su cabeza. Aunque por el momento, sus pensamientos se deshicieron apenas vio a la peliazul acercarse con una ligera sonrisa.

—Listo, vamos- dijo Mariam al tomar su mano para guiarlo. Se había hecho una costumbre hacerlo, porque de esta manera él tendría que usar la fuerza si quería escapar.

No obstante, los rusos y Julia que estaban escondidos tras unas plantas, se asomaron entre las hojas para mirar atónitos la escena.

—¿Van a comprar ropa juntos?- masculló la rubia sin poderlo creer.

Es normal ir de compras con las amigas. Las niñas hacen eso, pero ir con un hombre es otra cosa, principalmente porque la mayoría no disfruta el aburrimiento de estar sentados, sin hacer nada más que esperar. Por eso, sólo cierto tipo de hombres (con algún rango en una relación familiar o afectiva) lo hacen.

—¡Muévanse!- ordenó curiosa, y con el tono de voz de un miliar- Oh por Dios.

Desde la entrada, vio a Mariam entregarle la ropa que ella escogió y que se sumaba al montoncito que Kai llevaba en los brazos. Los otros Blade luchadores también vieron sorprendidos la escena, porque esto era mucho peor de lo que pensaron ¡Estaban enamorados!

—¿Listos? Andando- guío Ian, y todos se escabulleron por los mostradores, con la habilidad sigilosa de un ladrón.

Quizás por eso los guardias los vieron, y los sacaron (casi a patadas) del lugar. Así que luego de 10 minutos de explicarle y mentirle descaradamente, al decir que Julia estaba persiguiendo a su novio que la engañaba, dejaron entrar sólo a dos.

Por eso la rubia arrastró a Yuriy consigo. No dudo, ni le preguntó a nadie mas, y aunque eso fue curioso para Ian y a Spencer, Bryan sólo se encogió de hombros antes de ir a sentarse a una banca.

—¡Ahí están!- exclamó Julia por lo bajo. Por eso, obligó al pelirrojo a agacharse en cuanto le colocó una mano en la cabeza.

—Me muestras ¿de acuerdo?- dijo Mariam fuera del mostrador- Kai- llamó cuando no obtuvo respuesta.

—Si, si, ya se- dijo Hiwatari luego de un corto silencio.

Cuando salió la peliazul sonrió, pero Julia y Yuriy que estaban tras su espalda casi se sonrojaron; porque él tenía unos pantalones negros y una camisa azul oscura de mangas blancas, que le quedaban jodidamente bien. Sin la chaqueta, la bufanda, y el cinturón donde llevaba a Dranzer, se podía ver apreciar esa delgada figura. La ropa no le quedaba ajustada, pero tenía el toque perfecto para verse endemoniadamente sexy.

—¡Nerd!

Kai estaba esperando que Mariam digiera algo, pero eso definitivamente hirió su orgullo. Después de todo fue obligado a hacer esto, y encima lo insultan. Ya esta, se largaba ahora mismo.

—Hn.

—¡No!- exclamó la peliazul al prenderse de su brazo- Yo no dije nada.

—¿Quién mas lo haría?- bufó el bicolor con el ceño fruncido.

—¡¿Cómo voy a saberlo?- dijo- Además, ¡Te ves genial!

Sabía que se había enojado, pero ella en verdad no había hablado, y aunque quería saber de donde provino el insulto, primero tenía que detener al ruso-japonés.

—Aunque…si te arreglaras aquí- dijo mientras le acomodaba un mechón de cabello rebelde.

Kai de inmediato intentó detenerla, porque su cabello estaba bien, pero mientras surgía un breve y amigable forcejeo, Yuriy y Julia se mostraron especialmente descolocados por esa animada, y asquerosa intimidad.

—Hn.

El pelirrojo frunció el ceño, y le dedicó una mirada inquisitiva a la muchacha a su lado. Como si le reprochara por algo.

—De acuerdo, tal vez exista una pequeñísima, minúscula, y poco probable posibilidad de que estén juntos- concedió aun insegura- ¡Pero esto todavía no prueba nada!

Reclamó cuando vio que Yuriy iba a decir algo. Claro que después de eso ambos guardaron silencio, porque cuando Mariam convenció a Kai de probarse otra cosa, Julia masculló un "Oh demonios, muévete" mientras jaló a Ivanov consigo.

La rubia definitivamente conocía a su amiga, porque apenas la muchacha se encontró "sola", desdibujo su amable sonrisa por una mirada cazadora. Y como buena integrante de los Saint Shields, hizo un paneo del local sin notar nada extraño hasta que vio entres los separadores, (donde esta la ropa), dos pares de piernas cuyas cabezas no sobresalían. Así que tenia dos opciones, o se traba de persona muy bajitas o… ¡Momento! Ella conocía esos zapatos ¡Julia!

—Mariam…-llamó Kai tras su espalda, por lo que la chica maldijo entre dientes antes de girar.

Sus planes de ir a perseguir a la rubia fueron momentáneamente frustrados. Sin embargo cuando miró al bicolor, su cara de: "Voy a asesinar a alguien en cuanto sepa que esta sucediendo", se perdió para sonreírle, ya que él tenía una camisa blanca, y unos jeans oscuros y algo gastados.

—Demonios, se ve tan bien- gruñó Julia al morderse los labios- Rápido, insúltalo.

—¿Qué?

—Así se cansara y saldrá mas rápido de la tienda- instruyó la blade luchadora. Porque no había nada peor que recibir críticas mientras se busca ropa- Siempre lo insultas, vamos, muévete.

—¿Qué le digo?

—¡Lo que sea!

—¡No se insultos de ropa!

—¡Debes estar bromeando!

—Eh…Uh… ¿Gordo?

—¿Gor…? ¡Escóndete!

Julia había enarcado una ceja, porque si Kai bajaba más de peso iba a desaparecer, pero no pudo decir nada ya que debieron escabullirse apenas los otros dos Blade luchadores voltearon. Después de eso, prácticamente debieron salir corriendo del lugar. La rubia incluso pasó "llorando" junto a uno de los guardias para corroborar su historia de ser engañada, y así no creyera que se habían robado algo.

Luego les hicieron señas a los demás rusos para que se movieran. Fueron gestos exagerados, como si Voltaire los viniera persiguiendo, así que terminaron todos ocultos tras unas materas y sus enormes hojas. Lo cual fue sensato porque Mariam salió con una mirada predadora.

Molesta, la peliazul revisó el perímetro sin encontrar nada, así que resopló y se cruzó de brazos. Mas, cuando el bicolor salió de la tienda con las bolsas (porque se había quedado pagando), se quedo en silencio.

—¿Cuál es la prisa?- preguntó Kai.

—Nh, no es nada, creí ver algo- dijo Mariam. Le tomó un par de segundos pensar que tal vez se había equivocado, así que suspiró antes de sonreír- Ya no importa, quería mostrarte ¡Esto!

—Esperó que no sea lo que pienso- dijo el bicolor mientras sujetó el celular que ella extendió con emoción, y alegría- Comienzo a creer que tú cleptomanía esta fuera de control.

—No lo robe- bufó al tomar el aparato que el otro veía de un lado a otro, como si así pudiera reconocer a su dueño- Lo tome prestado.

Aseguró con un mohín al inflar las mejillas, mientras caminaron hasta tenerse junto a unas plantas. Hiwatari porque no sabía a donde ir, y Mariam porque comenzó a husmear el celular, así que el ruso-japonés se lo quitó para que le prestara atención.

—Eres como esa chica de la película, tú nivel de concentración es como el de un roedor- regañó.

—La película del…- dijo la pelizul con unos ademanes, que parecieron tener sentido para el muchacho.

—No, la otra, la de la casa.

—Oh si, esa película me gusto- sonrió ella.

En toda su extraña y ruda relación, habían aprendido a hablar sin muchas palabras, pero ese nivel de intimidad y amistad, paso por alto cuando Mariam miró la hora y jaló a Kai de la mano.

—Vamos, todavía hay cosas que tenemos que hacer- dijo- Mientras tanto te explicare mi nuevo, y maravilloso plan.

—No creo tener otra opción- dijo Kai tan apático y tranquilo, que incluso lucia relajado.

Ser llevado de esta manera comenzaba a ser costumbre, así que aprendió (a su tosca manera) a sentirse cómodo con la compañía. Por ello adoptó esa expresión de aburrida indiferencia, mientras caminó a su lado. En respuesta, la blade luchadora se prendió de su brazo para que no fuera a escapar, aunque él desde hace mucho tiempo dejó de intentarlo.

—Es peor de lo que pensaba- dijo Ian al salir detrás de las plantas. Había sido todo un problema para cinco personas esconderse en el lugar, incluso debieron amenazar con la mirada a quienes los señalaban.

—¿De quien fue la grandiosa idea de ocultarse aquí?- gruñó Spencer con dolor en el cuello.

—De Ian- respondió Bryan tras quitarse unas hojitas de la cabeza, y unas cuantas hormigas que decidieron subírsele encima.

—No se porque sigo juntándome con ustedes- áspero Julia, que también estaba toda entumida.

—Se escapan- señaló Ian- ¡Muévanse!

Eso en realidad no era cierto, porque la "pareja" iba a una tienda de música. Claro que las cosas se pusieron raras a partir de ese momento, tanto que Kai y Mariam debieron salir del centro comercial. Primero porque alguien en la tienda de música gritó "¡Hey! ¡Ellos no pagaron ese CD!" Así que fueron registrados, e interrogados durante media hora en la oficina de seguridad. Después, cuando los liberaron, la peliazul se arriesgó a entrar a otra tienda de ropa (esta vez para ella), sin embargo cada vez que tomaban una prenda, alguien misteriosamente los insultaba. Incluso fue por un bonito vestido, y alguien dijo "Tobillos gordos", así que soltó el vestido como si estuviera caliente.

Pero armándose de valor, (y porque no iba a perder la ida al centro comercial) tomó varias prendas y se encerró en el mostrador. Kai sólo pudo verla, cuando fue obligado a entrar en el reducido espacio. Claro que eso ocasionó que un anciano al otro lado comenzara a quejarse, "Esta juventud de hoy en día ya no tiene decencia", "¡Este es un sitio público!" y "¡Búsquense un hotel!" La voz le pareció extrañamente familiar, pero no pudo asegurarlo ya que cumplió su cometido y atrajo la atención de una de los guardias, así que ella tuvo que comprar sin mostrarle más. Luego, cuando entraron en una juguetería, la alarma de incendios sonó y comenzó a llover adentro.

Claro que en la calle, las cosas definitivamente no mejoraron. Al menos había dejado de llover, pero no era una diferencia muy significativa si ellos estaban mojados. Además pasaron cerca de una protesta vegetariana y alguien gritó "¡Que viva la carne!" por lo que debieron salir corriendo.

En algún punto del asunto terminaron separándose. Y en cuanto perdió a quienes lo seguían, Kai se detuvo agitado en el parque. Dios, ¿Qué estaba pasando hoy? Él no era estúpido, sabía que alguien estaba detrás de esto, porque había sentido que los seguían desde el centro comercial. Mas, sus acosadores permanecieron a una distancia prudente, que les ayudo a resguardar su identidad, así que podía asegurar que no eran novatos.

—Hn.

Como sea, al final Kai respiró hondo al intentar regular su respiración, para luego comenzar a caminar. El parque estaba casi desértico, sólo vio algunas parejas, dueños con sus mascotas, y un par de vendedores. Los cuales fueron mas frecuentes conforme se acercaba al pequeño puente, por donde atravesaba parte del lago.

—¡Kai!- llamó Mariam desde la distancia, así que debió girar para verla.

Ella tenía una sonrisa alegre por haberlo encontrado, así que Kai volvió sobre sus pasos. A su derecha había un hombre que vendía globos y rosas, por lo que la pareja que paseaba a su perro, se detuvo. Además, en ese preciso e insignificante momento, un par de trabajadores llevaban cada uno, un enorme tubo plástico.

BOM

Y sólo ese detalle, hizo que el pequeño grupo de personas que no tenían relación entre si, se asustaran, cuando el globo que los novios iban a comprar estalló. Por ello el Golden Retriever se soltó del amarre de su dueño y pateó las flores, para luego chocar contra los trabajadores. Todo pasó tan rápido que nadie pudo reaccionar. Por esos, los bonitos ojos carmín sólo necesitaron estudiar la escena un mísero segundo antes de moverse. Porque los tubos iban a golpear al vendedor, y el hombre posiblemente se rompería algo debido a la edad.

Sólo lo empujó, no tan suave como le hubiera gustado porque no tenía tiempo para eso. Pero por increíble que parezca, todo ese efecto cadena hizo que se fuera a un lado. El muro que bordeaba el puente no era tan alto, así que lo siguiente que supo, fue que el agua del lago lo recibió con los brazos abiertos.

—Eso no salió bien- dijo Julia al salir entre unos matorrales, junto a los rusos. Todos vieron como uno de los tubos golpeó al ruso-japonés, que apenas y había podido colocar los brazos a modo de escudo.

—Ehhhh, no seré un experto, pero ¿no debió haber salido ya?- señaló Spencer. Mientras que en el puente, todos esperaban lo mismo.

—…

Ellos estaban a un costado del lago, observando con los binoculares; mas, por el momento nadie dijo nada, porque quedaron absortos en las hondas del agua que fueron desapareciendo gradualmente. Y aun cuando casi dejaron de respirar, como si esperaran que el bicolor saliera, eso no ocurrió.

—Yeb (maldición)- gruñó Yuriy en cuanto comenzó a correr hacia la orilla. Hay se sumergió sin dudar.

Vagamente noto que los demás lo siguieron, así como Mariam que se unió a ellos en cuanto corrió por el puente. Pero no pudo distraerse con nada ya que sus ojos debieron acostumbrarse al tórrido ambiente. No sabía que sucedió para que Hiwatari no saliera, pero una vez salió a respirar, se sintió inquieto por no encontrarlo.

Ahora estaba lejos de su equipo y las chicas. Sin embargo debió dar un rápido vistazo para asegurarse que Kai no salió por su cuenta, para luego de tomar aire y sumergirse. Esta vez tuvo más suerte, y en cuanto vio a su ex-compañero, lo jaló hacia la superficie. Después nadó a la orilla, y salió con torpeza por la ropa mojada, y el peso de llevar un cuerpo inconsciente.

—Hiwatari- llamó cuando lo tendió en el pasto, pero no obtuvo respuesta - Kai.

Dijo en cuanto lo movió un par de veces, pero ya sin dudar se inclinó para aplicarle primeros auxilios. Primero tiró su cabeza hacia atrás, y le tapó la nariz para darle respiración boca a boca. Después se apartó, para presionar su pecho hasta que el otro comenzó a toser. Por fortuna respondió rápido.

El bicolor escupió agua, y se movió de lado en busca de una posición más cómoda para respirar. Y sólo cuando se calmo, volvió a acostarse en la espalda, donde respiró con pesadez.

—¿Y-Yuriy?- musitó aun atontado y sin poder enfocarlo bien- ¿Qué…?

Lo último que recordaba era haber caído al lago, donde se golpeó la cabeza, pero nada de eso importó ya que sus palabras fueron cortadas por unos suaves labios que sellaron los suyos. Ellos acariciaron su boca con suavidad, hasta que una húmeda intrusa se abrió paso.

La reacción natural fue temblar, y sujetar al pelirrojo por los brazos, porque fue tomado con la guardia baja. Pero la mano que se colocó en su nuca le impido moverse; además la otra extremidad sujetó su rostro para hacer del beso algo mas profundo. Por ello debió tirar la cabeza hacia atrás, aunque eso no significaba que no se moviera aun sin saber que ocurría.

Claro que, todo se vio entorpecido cuando la lengua contraria no dudo en acariciar la suya. Primero la rozó tímida, luego sencillamente aplicó mas presión, hasta que un delgado hilo de saliva de deslizó por los finos labios. Ahí el ruso encontró fascinante el gemido que murió en su garganta. Además le gustó sentir a Kai moverse aun inseguro, mientras le permitía explorar como quisiera.

—¡Yuriy!- exclamó Julia tras su espalda, mientras corría con los demás.

Eso…casi hace que el pelirrojo salte, por lo que soltó al más bajito que lo miraba con los ojos entreabiertos. Quizás porque el poco oxigeno que había recuperado, le fue robado sin aviso. Así que ahora tenía ese rebelde muchacho tendido en el pasto, con los labios deliciosamente entreabiertos.

La imagen turbo a Ivanov. Porque todo ese semblante dócil, y adormecido, estaba sensualmente sonrojado. Así que fue normal que al final Yuriy se erizara, y que el rubor en sus mejillas creciera de manera alarmante. Además su corazón no dejaba de latir como si quiera salirse de su pecho, y su respiración se descompuso sin explicación. Claro que cuando sus ojos se encontraron, debió morderse los labios.

No le importó que los demás se acercaran corriendo, que Mariam soltara las bolsas a medio camino, para ayudar a Kai a sentarse. O que Julia recogiera las mismas bolsas, antes que alguien tropezara con ellas; ni siquiera le importó cuando sus amigos se acercaron por detrás, y lo sujetaron por los hombros para preguntarle si estaba bien.

Porque alguien le puso mute a la vida, y el silencio vino en forma de voces lejanas y distorsionadas. Ahí vio que el bicolor se llevó una mano a la cabeza, y cerró los ojos para intentar ponerle orden a la situación. Apenas estaba reaccionando, y eso no era bueno.

Tal vez porque Yuriy sabe que el RCP no funciona si el paciente en cuestión esta despierto, y respirando por si mismo. Además, casi lo deja inconsciente por robarle el aire.

Séptima parte: Sexy.

Éxito en la misión: … ¿?

¡¿Qué demonios sucedió?

CONTINUARA:

Ann: Tatatatatraratatararatatatata CIRCO tatatattaa AFRO ! CIRCO AFRO CIRCO AFRO MOTAS MOTAS MOTAS AFRO xDDDDD

Ro: Hahahahahaha xDDD

Ann: ¡Wiiii actualización antes de ir a vacaciones °¬°! Sé que el capitulo esta algo raro u¬uUUU, sin embargo igual espero lo disfruten Ne n-n

Ro: Ahora sólo faltan dos capítulos para que el Fic termine n-n

Ann: Hai TT-TT

Ro: xDDD. De acuerdo, de momento nos despedimos :3

De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n

NOTA: QUIENES ESTAN REGISTRADOS EN EL FANFICTION, LES ENVIE LAS RESPUESTAS A SUS RESPECTIVAS CUENTAS oO, SI ALGUIEN NO LA RECIBIÓ POR FAVOR AVISAR! (Aunque si tienen bloqueada la opción para enviar mensajes o.o, entonces lo pongo en mi profil)

Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que esta aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para hacerlo u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.

Se despiden:

Ann: Visiten mi cuenta de Youtube °¬°

Ro: Tatatatatraratatararatatatata CIRCO tatatattaa AFRO! CIRCO AFRO CIRCO AFRO MOTAS MOTAS MOTAS AFRO Hahahahahahaha

Ann y Ro: We're so freaking happy in vacations xDD