Ann (voz nasal): ¡Bom Baby °¬°!
(Turba enfurecida por los meses de espera: ¬¬)
Ro: oO
Ann: Cof, cof, cof x-x. No tengo fuerzas para escapar x-x. Sálvate tú TT-TT!
Ro: De acuerdo n-n
Ann: !Hey ¬¬!... ay me muero x-x
(Turba enfurecida por los meses de espera: ¬¬XXX)
Ro: Deberías estar durmiendo u.u, pero… ¡oh que es eso OO!
(Turba enfurecida por los meses de espera: No somos idiotas ¬¬XXXXX)
Ro: Oh o.o…entonces… ¡CORRAN!
Ann: ¡Waaaaaaa!
Transmisión interrumpida.
BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos ni un peso con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann dice que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u.
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
CAPITULO NUEVE: PRIMER INTENTO (Boring- Pink)
Desayunar en un lugar diferente comenzaba a ser cada vez más frecuente, y también menos molesto. Tal vez porque se estaba acostumbrando a la idea de ser llevado a un lado a otro, o porque estaba aceptando que este concepto de "vacaciones" tenía implícito comer en restaurantes diferentes.
Como fuera, Kai no hizo ningún reclamo cuando fue secuestrado de nuevo por sus amigos. Así que sin ganas ni interés, movió el vaso de icopor que descansaba en la mesa, y dio un aburrido vistazo por la ventana
—¿Estas bien?- preguntó Mariam por la expresión meditabunda.
Normalmente Kai se quejaba por ser arrastrado a las 4:00 AM para viajar durante un par de horas hacia esa cafetería que estaba frente al zoológico. Un lugar que ni siquiera le gustaba, pero a cambio estaba tranquilo y aparentemente sereno. Lo cual no tenía mucho sentido.
—Hn- masculló el bicolor en afirmación.
—No has tocado tú desayuno- señaló la chica- ¿Seguro no estas enfermo?
—Estoy bien- resopló al ponerse de pie- Te espero afuera.
—De acuerdo- dijo Mariam con un deje de incomprensión, mientras lo analizó tan duro como pudo.
Pero si Hiwatari se dio cuenta de los intentos de su amiga por descubrir que estaba mal, sencillamente lo ignoró cuando tomó su café y salió sin mirar a nadie en particular. Claro que eso no significaba que no sintiera las miradas que lo siguieron hasta la puerta que se cerró tras su espalda.
Ahí, el frio aire de la mañana le hizo respirar hondo, antes de caminar hacia una banca cerca de algunas tiendas. A lo lejos distinguió la enorme pancarta que anunciaba un espectáculo de pingüinos en el zoológico, pero sin querer distraerse con trivialidades le dio un sorbo a su café, y se movió para sentarse. Mas, todo intentó fue interrumpido cuando se dio cuenta que estaba frente a una tienda de Beyblade a la que le dio una dudosa mirada, pero al final se encogió de hombros y decidió dar un vistazo.
—Buenos…- dijo el encargado cuando la campanita de la entrada sonó-…días.
El chico prácticamente enmudeció, y lo que debería ser una voz animada se opacó cuando reconoció a uno de los mejores Blade luchadores del mundo, tan cerca como jamás imagino.
Y Oh Por Dios.
De acuerdo, tranquilo, respira y actúa normal. Es sólo otro cliente, nada más que KAI HIWATARI. Se iba a hiperventilar. Lo que era patético y un poco extraño, como el tipo de cosas raras y anormales que seguramente asustaría al bicolor. Así que tomó aire y rezó por no tropezarse, porque estaba bien acercarse ¿cierto?
Bueno, no era realmente necesario. Pero de todas maneras lo hizo.
—Eh… ¿puedo ayudarte?- preguntó en cuanto salió detrás del mostrador (prácticamente corriendo), y llegó a su lado.
—Uh- masculló Kai al darle una mirada apática. Donde no reparo mucho en el castaño, ni en el brillo soñador de su mirada.
—Soy Ren- se apresuró a decir con una sonrisa antes de señalar su gafete- Si necesitas algo sólo dilo.
—¿Qué hay de nuevo?- indagó al moverse por la tienda, mientras veía los estantes y las vitrinas.
—Nada útil para Dranzer. Pero podría hacerle mantenimiento por ti.
Kai bebió de nuevo su café, antes de ver por primera vez al muchacho que lucía muy entusiasmado sin razón aparente. Quizás era un fan, o algo parecido. Pero cuando sus ojos se encontraron, Ren se movió incómodo probablemente porque no muchos soportaban esa fría mirada.
—Claro que si piensas mejorarlo ¿Quién soy yo para decirte que no lo hagas?- dijo tras ir rápidamente al mostrador, donde sacó algunas cajas— Uh…nos llegaron discos de ataque. Este tiene el poder y el equilibrio para aumentar la potencia en un 80% pero lo hace un poco lento, y este…
Era un poco gracioso, el ruso-japonés no había escuchado a otra persona que no fuera Kenny hablarle con tanta seguridad, y familiar sobre Dranzer. Aunque sabía que sus relaciones sociables no eran precisamente las mejores, así que omitió el pensamiento cuando dio un curioso parpadeo por la persona que hablaba con tanta pasión de un Blade que ni siquiera le pertenecía.
Pero Ren parecía feliz mostrándole los sistemas, los anillos, y las ventajas y desventajas de cada artículo así que lo dejó. Con descuido se apoyó en el mostrador para ver mejor, sin embargo la cercanía pareció perturbar al otro así que volvió a erguirse. Hasta ahora no había escuchado nada que ya no supiera, o no hubiera contemplado con anterioridad, así que jugó con el vaso que balanceó sobre la superficie.
—Hn.
Sin embargo, mientras el monologo seguía, la atención de Kai recayó en un disco que estaba en un estante en la pared. Donde tal vez estaba subestimando al encargado, porque Ren guardo silencio apenas vio que su mirada se desvió un poco hacia la izquierda.
—Lo siento, no dejo de hablar ¿hay algo que te interese?
—¿Qué tal ese?- señaló Kai.
—¿Este?- dijo Ren al estirarse un poco para tomar un paquetico cuadrado- Este anillo es algo grande para tú Blade.
El ruso-japonés lo sabía, pero de todas maneras recibió la pieza y la examinó con duda. Quizás algo inseguro de si funcionaria, así que se llevó dos dedos al puente de la nariz.
—P-pero si tú dices que te sirve, entonces así es- dijo Ren algo nervioso- Tú eres el profesional.
—Hn.
El adulador castaño (que comenzaba a parecerle demasiado amable) tenía razón, el anillo no le serviría a su blade, pero era perfecto para cierto lobo blanco que tenía el suyo desgastado, y le vendría bien el cambio. Al menos eso mejoraría a Wolborg y….
Esperen ¡¿Qué está haciendo?! ¿Por qué demonios le compraría algo a Ivanov?
—Tks.
Molesto, Kai dio un pasos hacia atrás dispuesto a irse porque se estaba enojando. Sin embargo mientras chasqueó la lengua y vio la salida con algo de indecisión, resopló. Esto definitivamente era estúpido, y algo cursi. Aunque no estaba seguro de porqué. Lo que en realidad únicamente consiguió que sus ojos tuviera un brillo homicida.
Tal vez no tenía ningún problema con Ivanov, pero desde que casi se ahoga Kai ha tenido una extra sensación que no podía descifrar, ya que estar al borde de la muerte no hacía de su memoria algo confiable. Por eso no sabía que era lo que incomodaba tanto. Lo único que sabía, es que todo esto de alguna amanera era culpa del ruso.
Cosa que probablemente no tenía mucho sentido, pero nunca dijo que lo tuviera. Después de todo el recuerdo del incidente era borroso, y extraño. Donde paso de estar parado en un puente, a respirar en el pasto como si jamás lo hubiera hecho… Luego vio a Yuriy, y ahí todo se convirtió en retazos de imágenes.
Casi podía jurar que sintió una suave presión, seguido de algo húmedo y caliente que lo sacudió sin aviso. Pero cuando intentó ponerle orden al asunto, la sensación se desvaneció, así que lo siguiente que supo fue que Julia, Mariam y sus compañeros de equipo lo rodearon. Ahí fue ayudado a sentarse mientras varias voces le preguntaban si estaba bien, incluso algunas manos lo tocaron para asegurarse que todo estaba en orden, y no tenía ninguna herida o en el peor de los casos: algo roto.
Claro que, ni siquiera cuando estuvo en todos sus sentidos comprendió lo que había sucedido en ese pequeño y breve tiempo. Y si había algo que le fastidiaba era tener lagunas mentales, así que gruñó enojado mientras su celular sonó con la llegada de un mensaje.
Su mirada hizo que Ren temblara. Pero sin darle importancia, sacó el celular.
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A veces no importa que tan bonito día sea, ni que tan agradable resulte la situación. Incluso todos pueden estar flotando y vomitando arcoíris a tú alrededor, pero todo eso será irrelevante mientras luchas con un celular y sus mensajes de texto.
Pues no hay nada más molesto que necesitar a alguien, y que no conteste el jodido aparato. ¿Acaso lo secuestraron? ¿Se le cayó el celular en la calle y lo aplasto un camión? ¡¿Alguien lo atraco y luego lo torturaron?! ¡¿Por qué maldita sea?! ¡¿Por qué no contesta el $%& celular?!
—¿Dónde estás? ¿Dónde estás?- cantaba Mariam de mal genio, mientras iba de un lado a otro.
Hace exactamente 20 minutos que entraron al zoológico, pero ella no había visto nada por estar peleando con estúpido aparato. Incluso lo miraba fijamente como si así pudiera comunicarse telepáticamente con el bicolor, y decirle: "¡Responde con un demonio!"
Dios.
Claro que la peliazul no pudo seguir con sus intentos homicidas hacia su amigo, ya que un coro de "Awwww" la hizo voltear a la derecha donde un oso pardo estaba nadando. El detalle le pareció algo extraño, porque ¿Cuándo llegó ahí exactamente?
Por eso debió girar sobre sí misma para finalmente reparar en el habitad de los osos. Sin embargo ese fue un fastidioso recordatorio, que constantemente le repetía se estaba perdiendo de esa linda y apapachable vista por estar bombardeando a Kai con mensajes de texto. Así que con un gracioso mohín de disgusto, piso con fuerza como si se desquitara con el suelo. El gesto fue extrañamente adorable, aunque no pareció notarlo.
—Él es imposible- se quejó.
Pero no era sólo por eso, la primera vez que le preguntó que estaba mal fue en el incidente del lago. Donde luego de llegar a la casa de Kinomiya y conseguir algo de ropa seca, ambos se sentaron en silencio en el pasillo que daba al patio.
Kai lucia meditabundo y lejano, por lo que masculló un inseguro "¿Paso algo extraño mientras estuve inconsciente?" Ella no supo que decir. Porque todo estuvo dentro de los parámetros de "normalidad" tratándose de los rusos, que Ivanov lo salvara no podía contar como algo inusual porque por más que se "odiaran", el pelirrojo no sería capaz de dejarlo morir. Después vino el RCP, pero eso tampoco era anormal dado que la idea es que el bicolor siga respirando, porque… ya saben, el aire es importante.
Así que Mariam no sabía que le resultaba tan sospechoso. Ni siquiera Kai lo sabía (y esas fueron sus palabras), pero aunque la blade luchadora desconociera que hizo el capitán ruso en ese corto periodo de tiempo, al parecer fue lo suficientemente importante como para ensimismar a Kai. Por eso, todo esto comenzaba a ser frustrante ya que no sabía cómo ayudarlo.
—Mariam- llamó alguien tras su espalda.
—¡¿Dónde demonios estabas?!- regañó la peliazul cuando giró bruscamente para encararlo- Te envié mil mensajes, ¡¿Por qué no respondes el maldito celular?!
Hubo algunas risitas a su alrededor debido al pleito de la joven pareja, sin embargo Kai apenas miró de soslayo, para luego pararse frente a la enfurruñada muchacha que incluso se cruzó de brazos. Se había dado cuenta que su propio estado había comenzado a afectar a Mariam, así que con una pequeña sonrisita sacó dos boletas y se las entrego.
—"El Show de los Pinguinos"– leyó Mariam luego de recibir lo ofrecido de mala gana- ¿Qué es esto?
—Te gustan los pingüinos ¿cierto?- señaló Kai con monotonía- Pensé que te ayudaría a relajarte. Y lamento haberme demorado, la fila era muy larga.
—No estoy estresada- dijo tercamente- Pero si lo estuviera es por tú culpa, ¿Por qué no me dijiste que ibas demorarte comprando esto?
—Uh… ¿Sorpresa?
—Hn.
Ella frunció el ceño, pero luchó contra la sonrisa que amenazaba con curvar sus labios, porque ese maldito bicolor no iba a comprarla con algo tan vulgar como un show lleno de adorables y completamente lindos pingüinos. No, la peliazul era más fuerte que eso.
—Es mi culpa, y lo entiendo- dijo Kai antes de señalar los boletos que su amiga miraba con inseguridad- Tómalos como una ofrenda de paz.
¡Uhhh gratis!
Mas, en un intento por mantener la compostura. Mariam lo observó con desconfianza, hasta que resopló y rodó los ojos. También debió morderse los labios porque estaba a punto de sonreír y no quería, así que respiró hondo para que un gesto altivo la mostrara más relajada
—De acuerdo, vamos- dijo en cuanto dio la vuelta, para seguir una de las señalizaciones del zoológico.
Sin embargo, ninguno de los dos alcanzó a dar el primer paso cuando dos figuras se plantaron al frente, para rodear los hombros de la chica. Después la alejaron disimuladamente del ruso-japonés, y sonrieron ampliamente.
—Mariam- cantó Joseph- Mi querida hermana.
—¿Qué quieren?- preguntó ella una vez entrecerró los ojos.
—Nada, nada- aseguró Dunga- Pensamos en pasar el día contigo, ya sabes, como equipo.
—Sí, hace mucho que no lo hacemos- apoyó el bajito, donde ambos miraron de mala gana a Kai, en un grosero gesto para que desapareciera. Aunque no es como si eso le importara demasiado.
—Lo siento, no se puede, tal vez otro día.
—Por mi está bien- intervino Kai con apático desinterés- Deberías salir con ellos.
Como si hubiera dicho que había una bomba en el lugar, los tres Saint Shield lo miraron con asombro. Pues no habían pensado que el bicolor accedería a dejarla sola, considerando que era obvio que estaban intentando sabotear la relación.
—¿Y las boletas?- preguntó Mariam sin entender qué demonios estaba sucediendo.
—Ve con Ozuma- señaló al encogerse de hombros, mientras el aludido (que siempre se mantenía al margen), se acercó tras escuchar su nombre.
…Oh, la peliazul ya veía a donde iba esto. Porque vio el brillo divertido en los ojos carmín, y como Kai se mantuvo imparcial al quitarle las boletas, y entregárselas al líder del equipo con aparente indiferencia. Pero Mariam sólo pudo abrir los labios sin saber que decir, mientras un lento pero notorio rubor comenzó a acariciar sus mejillas.
Porque esto era vergonzoso, y la cosa más obvia que se podría hacer ¡¿Por qué Kai no sólo dice que está enamorada de Ozuma y termina con este patético asunto?! Dios, ¿Dónde había un agujero donde esconderse? Incluso le bastaba una esquina bonita y oscura, donde podría ir a llorar en frustración.
—¿Por qué Ozuma?- preguntó Joseph al enarcar una ceja.
—Oh Dios- murmuró Mariam al llevarse una mano a la cara. Lo hizo tan bajito que nadie la escuchó, aunque no hizo falta porque Kai la miró de reojo sólo para mostrarse tan fresco como una lechuga.
—Porque ustedes no me caen bien- respondió con mordaz desenvoltura- Y si quieres ir a ver el espectáculo, por allá están vendiendo las boletas.
Mariam descubrió su rostro, porque esto pasó de ser increíblemente vergonzoso, a algo normal en menos de un segundo. Su expresión también se iluminó por lo que pudo relajarse, y a cambió soltó una pequeña risita que Kai compartió.
Fue agradable, un momento intimo entre los dos que la hizo sentir a gusto. Al parecer había catalogado mal a los hombres, ellos parecían capaces de tener tacto y delicadeza cuando querían (aunque no tanto, no íbamos a mentir, lo que hizo Kai dejaba algunas brechas, pero no tantas como para entrar en pánico) Y Mariam estaba complacida. Para cualquiera, la actitud del bicolor podría ser sólo la de un novio que quiere que su chica pase tiempo con sus amigos, así que Ozuma intentó no rodar los ojos una vez sujetó la muñeca de la peliazul.
—Nos vamos.
—¿Qué? Oh demonios- gruñó Joseph cuando su hermana y su capitán comenzaron a alejarse, por lo que debió salir corriendo con Dunga hacia la casetilla donde vendían las boletas.
Por eso, Hiwatari se quedó en la mitad de las parejas que tomaron caminos diferentes. Y por un momento miró a la chica, antes de centrarse en el rubio grandote y su amigo bajito. A esta hora debería ser demasiado tarde para que hubieran boletas, y aunque alcanzaran a comprarlas el número de personas impedirían que se sentaran con Mariam y Ozuma, por lo que al menos pasarían algo de tiempo juntos.
—¡Awww!
…aunque antes de poder girar y buscar la salida más cercana, ese coro femenino lo freno. Allí encontró a Mariah, Ming-Ming- y Matilda con ojos brillantes y amorosos. Hilary y Emily también estaban con ellas, pero la castaña parecía algo molesta y la estadounidense se mordía los labios como si luchara contra el impulso de sonreír de manera soñadora.
—Valla viejo, eso fue… muy cursi- se rio Tyson en cuanto jaló a su amigo, para rodear sus hombros con un brazo.
—No le hagas caso- sonrió Max, una vez se acercó con Ray a su lado- Es bonito que hagas cosas por tú novia.
—Ella no es…
—Las chicas aprecian los detalles- señaló el Neko.
—No estamos juntos- resopló Kai al soltarse con un gesto brusco.
—¿A dónde vas?- preguntó Tyson una vez Hiwatari comenzó a alejarse. Por eso tomó su mano y volvió a tirar de él— No me digas que pagaste la entrada sólo para darle las boletas a Mariam y luego irte.
—¡Awwwww!
Los antiguos Blade-Breakers casi saltaron por el inesperado gemidito tras la espalda, porque ¿Cuándo se acercaron tanto? Desconfiados miraron a ese grupo de chicas que tenía miradas dulces, y un fondo rosa alrededor. Por lo que retrocedieron antes que ese brillo cegador, y el arcoíris que acababa de salir los tocara.
—Hn, no me gustan los zoológicos- señaló Kai.
—¡AWWWW!
Era tan romántico. A Hiwatari no le importaba gastar de más, para complacer a su novia con algo que ni siquiera lo incluía. Su única motivación es que Marian estuviera feliz, y pasara un buen rato con sus amigos. Y eso era taaaaannnn lindo.
—Si…- divagó Tyson al darles una mirlada extraña- Como sea, vamos. Hace mucho que no estamos juntos.
Sin delicadeza, los tres lo empujaron hasta que terminaron envueltos en una pequeña multitud de equipos de beyblade, y turistas que seguían al guía.
—¡Waaa no empujen!
—¡Oigan! ¡¿Quién me tocó el trasero?!
—¡Qué asco! ¡¿Quién no se bañó hoy?!
Oh, los blade luchadores eran un grupo de gente con clase.
Mas, entre pequeños golpes accidentados y un colorido vocabulario, llegaron al acuario. Estaba algo oscuro, pero normalmente debía ser así. Sin embargo cuando todos se amontonaron cerca del virio, Kai debió apoyar las manos en la baranda que separaba el vidrio del tumulto de personas, o su cara terminaría contra el estanque.
Así que enojado, y sin saber que podía tener de interesante un montón de animales en cautiverio, el bicolor se abrió paso hasta que salió tropezando. Aunque ni bien salió del grupo, fue arrastrado a otro lugar. Esta vez había más blade luchadores a su lado, ya que casi todos los turistas se quedaron con el guía, por lo que parecía que fue succionado de un extremo a otro, y ahora terminó de nuevo frente a otro vidrio donde un banco de peces desfilaba.
—Hey- saludo Brooklyn a su lado, así que Kai hizo una mueca y retrocedió, ya que ahora no tenía ganas de lidiar con él
—Hn.
No obstante, apenas se movió le dio un suave golpecito a la persona que estaba a su derecha. Y cuando iba a mascullar un "lo siento" un par de ojos azules encontraron los suyos. Así que antes de pensar en cualquier cosa ambos desviaron la mirada, donde de un momento a otro el estanque era la cosa más interesante del mundo y… ¡Oh miren! Una estrella de mar, que bonito.
Maldición, ¿Por qué se sintió tan inquieto de repente? Debía ser todo ese estúpido asunto del lago, y lo que su mente calificaba como un "beso"… ¿Debería preguntarle sobre eso?
—Tks.
Francamente eso fue lo más estúpido que hubiera podido ocurrir, porque ¿Qué le decía? Y lo más importante ¿Cómo lo hacía? Después de todo, posiblemente todo sea un intento de su estropeada mente por atar cabos donde no había. De hecho pensar que todo era una alucinación no sonaba tan descabellado.
…estúpidos sentimientos.
De acuerdo, ¿de qué otra podía decirle?... Uh, esperen había algo curioso, pues sintió un suave roce del cuerpo contrario tan cerca, que comenzó a sonrojarse. Lo que en realidad después hizo que frunciera el ceño, pero no se movió.
Era culpa de la multitud que sus hombros se rozaran de manera casi infantil; así que luchó contra una boba sonrisa que amenazaba con curvar sus labios. Tal vez por eso se negó a alzar la mirada y buscar la de Ivanov, porque bueno…no había ninguna razón para hacerlo. Pero aun cuando la cercanía era proporcionada por causas externas, hubo otra cosa que lo erizo. Y es que de un momento a otro sus manos (que estaban sobre la baranda), de repente estaban muy cerca. Por eso el dorso de su mano estaba contra el de Yuriy, y no fue por su culpa… o al menos no lo creía. Aunque no es como si alguien tuviera la culpa, porque en verdad no había nada de malo en ello.
Sólo era algo casual y sin importancia. O al menos así quería pensar, porque se sentía algo inquieto, ya que la proximidad de repente era mucho más interesante que ver a un montón de medusas revoloteando en el agua. Aunque la escena le recordaba constantemente porque no le gustaban los zoológicos, en especial los lugares encerrados que estaban llenos de personas y… ¿Por qué demonios comenzó a divagar?
Necesitaba alejarse, pero no quería hacerlo ¿Ven el estúpido y ridículo problema? Se estaba enojando sólo porque se sentía tan bien, que la discordancia era algo a lo que no estaba acostumbrado. O tal vez se enloqueció, y este era un nivel que no conocía.
—Hn- resopló en cuanto aflojó los hombros. Sólo tenía que pensar con objetividad, y repetirse las veces que fuera necesarias que esto no significaba nada, que la única razón por la que el ruso estaba tan cerca era porque lo estaba empujado, y en realidad no tenía otra opción.
De acuerdo, eso ya sonó algo deprimente. Pero con la idea clara, Kai intentó centrarse en los peces mientras sentía un agradable calorcito por apoyarse con tanta suavidad contra el pelirrojo. Eso sin mencionar que ninguno de los dos retiró la mano, pero debía admitir que se estremeció cuando el meñique de Yuriy rozó el suyo.
… eso, ¿era casualidad?
—Y si me siguen por aquí- indicó el guía para que todos se movieran.
El flujo de gente volvió a surgir, pero cuando todos empezaron a seguir al hombre, Kai pensó por un momento que Ivanov iba a tomar su mano. Por eso lo miró de inmediato, donde la extremidad que supuso iba a tocarlo estaba ahora en la nuca del pelirrojo. Así que dudoso y desconfiado, le dio una mirada extraña al enarcar una ceja. Aunque al final se encogió de hombros, porque probablemente estaba imaginando cosas.
Más, antes de poder reparar completamente en la expresión contraria, fue empujado para seguir al grupo. Ahí se dio cuenta que no había ninguna buena razón para estar con ellos, así que intentó irse hasta que su mano volvió a rozar la de Yuriy sin querer. El toque lo tomó por sorpresa, y no iba a mentir se sintió estúpidamente inquieto, así que su primera reacción fue alejarse. Pero apenas lo hizo se fue a un lado y chocó contra otra persona, por lo que el efecto lo regresó con su ex-capitán.
Ambos se miraron durante un breve segundo, hasta que fueron guiados a otro estanque. En ese instante miraron los peces sin mediar con nada más. Aunque lucían algo graciosos, porque estaban tensos y tenían expresiones inquietas.
—¡Wow!
Pero antes que Kai pudiera analizar lo que sucedía, fue jalado. Así que entre algunos golpecitos, pisotones inintencionados y una que otra queja, trastabillo en el pasillo donde un par de brazos lo envolvieron de la cintura.
—Hey- dijo Tyson un poco sorprendido de la manera como terminaron, ya que no había sido su intención abrazarlo. Así que un suave rubor tiño sus mejillas, mientras su amigo se alejó.
—Hn ¿Qué sucede?
—Quería hablar contigo antes que saliéramos con los demás.
Comentó una vez lo soltó tan rápido como pudo, aunque eso no evitó que sus manos trazar inconscientemente la estrecha cintura. Así que avergonzado por ello, el peliazul carraspeó ruidosamente mientras comenzó a caminar fuera del acuario, junto con algunos blade luchadores que no querían estar atados a un montón de turistas.
—Uh, ¿Qué has pensando de volver al equipo?- preguntó Kinomiya mientras salía del lugar y caminaban sin rumbo fijo.
Hacia un bonito día, por lo que Kai alzó la mirada hacia ese cielo increíblemente azul, y medito un momento la pregunta que había rondando en su mente desde que le dijo a los rusos que no quería estar en su equipo. Sin embargo la respuesta no es tan fácil como parece, porque todavía quería derrotar a Tyson, pero jugar a su lado era igual de emocionante.
—No tengo una respuesta pero…
—¡Tyson! ¡Viejo vamos a ver a las suricatas!- dijo Bryan al pasarle un brazo sobre los hombros. A su lado, los demás Blitzkrieg Boyz lo empujaron para que caminara.
—No quiero ver a las suricatas, ¡Hey!
—Oigan… - dijo Kai en un intento por recuperarlo. Sin embargo antes de poder hacer algo chocó con alguien.
—Hn.
…
Sinceramente esto debería ser una broma, porque comenzaba a ser ridículo ya que el bicolor vio como Ivanov frunció el ceño, justo cuando ambos se pusieron a la defensiva.
—Ten cuidado Hiwatari- áspero- Has estado chocando conmigo desde que llegaste.
—No es como si lo hiciera a propósito- gruñó Kai- Más bien porque no… ¿Dónde está Tyson?
Como si se tratara de un golpe a su conciencia, el ruso-japonés lo buscó en los alrededores. Cuando no lo encontró decidió ir al habitad de las suricatas. Sin embargo, aun cuando digieran que irían a ese lugar no significaba que fuera verdad, donde la posibilidad que lo hubieran llevado a otra parte consiguió que mascullara una maldición entre dientes.
—¿Se te perdió tú amigo?- dijo Yuriy con apatía una vez llegó a su lado- ¿Ahora haces de niñera?
—Bryan se lo llevó- dijo Kai como si eso explicara todo.
Porque en serio, quien sabe para que lo querían. Después de todo aceptémoslo, los Blitzkrieg Boyz no eran muy fanáticos del actual campeón mundial, así que estaba algo preocupado por su seguridad. No iba a negarlo.
—No es como si lo fueran a arrojar a los animales- resopló el pelirrojo.
—…
¡¿Y si lo hacían?!
De acuerdo, para darles un poco de crédito, sabía que los rusos no cometerían un crimen con tantos testigos alrededor. Porque aunque lo hicieran parecer un "accidente" ellos serían los principales sospechosos, y si, era un poco discriminatorio y hasta injusto, pero era su culpa por tratar de conquistar el mundo y ser un grupo de locos psicópatas.
—Uh.
Sin embargo, cuando Hiwatari pretendía tomar el camino señalizado por una enorme flecha, se dio cuenta que Yuriy había dejado de caminar a su lado, lo cual no era extraño porque no tenía que acompañarlo, aunque eso hizo que se detuviera para mirarlo.
El capitán ruso estaba considerablemente lejos, con una expresión enfurruñada que no logro entender. Pero ignorando el gesto, Kai parpadeó un par de veces. No podía descubrir que le sucedía al otro, porque francamente podía ser muchas cosas y en realidad en ese momento estaba intentando entablar una conversación.
Debía darle las gracias ¿cierto? Es decir, el pelirrojo lo salvó de morir ahogado, así que era lo mínimo que podía hacer. Ewww, hasta pensarlo era molesto. Pero no quería estar en deuda con la persona que lo ayudo.
—Oye, sobre lo que paso el otro día en el lago, yo quería…- empezó Kai. Y hubo algo extraño como su ex-capitán cambio su expresión a medida que las palabras salían de sus labios, pues paso de estar enfurruñado ha sorprendido y tenso en menos de un segundo.
—Me largo- interrumpió al girar sobre los talones, sin interés en lo que el ruso-japonés fuera a decir.
—¿Qué?... Es- ¡Espera!
Extrañado por el asunto, Kai fue tras él sintiéndose repentinamente mosqueado por la ruda intromisión. Después de todo iba a hacer algo importante, porque dar las gracias no era fácil para él. Y así como si se tratara de un jodido eclipse solar, Yuriy debía callarse y observar. Gracias.
—Tengo que hablar contigo- dijo Hiwatari al trotar a su lado.
—Pues yo no- gruñó Ivanov con el ceño fruncido- Vete.
—No voy a ninguna parte, ¿Cuál es tú problema?
—¡Tú eres mi problema!
Así como el ruso empezó a caminar, igual se detuvo: sin aviso. Por eso Kai tropezó, pero se las arregló para hacerle frente y encararlo con el ceño fruncido. Aparentemente hizo algo para enojarlo, pero por más que intentara recordar no podía saber lo que era, no creía que fuera por haber tropezado un par de veces con él. Pero considerando que estaba tratando con una persona cuyo temperamento usualmente era volátil a su alrededor, no podía asegurarlo.
Por eso Kai se quedó dónde estaba, sin importar que estaba a punto de violar su espacio personal, ya que debió tirar un poco la cabeza hacia atrás para poder mirarlo a los ojos.
—¡Eres la persona más irritante que conozco! Eres terco, obstinado, no juegas en equipo a no ser que te obliguen, y francamente detesto que desaparezcas sin aviso. Porque enserio, ¿Qué clase de jugador poco confiable eres? No sé si un día voy a despertar para descubrir que cambiaste de equipo.
—¡Hey! Acordamos que si me iba, te avisa…
—¡Además!- prosiguió Yuriy- ¡Me sacas de quicio! ¡¿Entiendes eso?!
Kai frunció los labios, y su mirada se afiló porque se estaba enojando. Por ello apretó los puños y se negó a moverse.
—¿Qué si entiendo que te molesto? Creo que lo explicaste muy bien. Gracias- masculló con voz dura y áspera.
Su respuesta pareció exasperar al pelirrojo, porque dio una vuelta en su puesto antes de encararlo de nuevo. Luego se inclinó un poco para entrar a la altura de sus ojos, y alzó las manos como si ellas pudieran ayudarle a expresarse mejor. Aunque lo único que consiguió fue que Kai se enojara más, porque él no era idiota, no es como si entender que le caía mal fuera muy difícil.
—No entiendes. Nadie me saca de quicio como tú lo haces.
—Ya lo dijiste, no hay necesidad de repetirlo. No estoy sordo- masculló Hiwatari.
En respuesta, Yuriy abrió y cerró las manos como si quisiera tomarlo de los hombros y zarandearlo, pero Kai juraba que si lo tocaba iba a golpearlo. Por lo que quizás distinguiendo el brillo homicida de su mirada y la tensión de los hombros, el más alto se abstuvo.
—No… ¡Argh! ¡¿Por qué es tan difícil hablar contigo?!
—Tal vez porque soy irritante, terco, obstinado y…
—Yeb Hiwatari (Maldición Hiwatari)- reclamó Yuriy frustrado.
—¿Sabes qué? Estar contigo tampoco es fácil. Tú no eres precisamente la persona más amable del mundo y…
Discutir.
Tan fácil como respirar, y tan propio como cualquier otro proceso mecánico del cuerpo. Sin embargo como en todas las discusiones, cualquier instinto de supervivencia desaparece, porque cuando se enojan no les importa invadir el espacio contrario, donde el lenguaje corporal bastaba para advertir que estaban dispuestos a pelear.
Pero esto…
…bueno, esto no se parecía a una pelea. Aunque poseía el mismo principio básico de intimidación. Sin embargo cuando Yuriy sujetó su rostro, la línea de tiempo se desvaneció. Por instinto Kai colocó las manos sobre las muñecas contraria, seguramente para soltarse pero todo paso tan rápido que se le olvido lo que iba a hacer.
En ese momento lo único que supo es que un par de torpes labios presionaron lo suyos durante un breve instante antes de alejarse. Aparentemente fue un impulso, porque cuando se miraron los dos lucían tensos y hasta asustados. También se sonrojaron furiosamente, pero ninguno de dijo nada. Probablemente porque no sabían que decir.
Nervioso, Yuriy se lamió los labios por sentirlos repentinamente secos. Su cerebro era un caos, pero una parte (probablemente la más sensata) le dijo que Hiwatari no le había roto un brazo, y eso era bueno porque los necesitaba. Así que inseguro, pero impulsado por esa mezcla de adrenalina e incertidumbre, volvió a jalarlo.
Esta vez sus labios no chocaron, si no que se presionaron tímidamente, casi como si no quisieran hacerlo. Fue suave y efímero, donde Kai cerró los ojos y ahogó un patético sonido que amenazaba con escapar de su garganta, ya que sintió las piernas repentinamente débiles.
Pero mientras sentía el corazón haciéndole eco en los oídos, la boca contraria acarició la suya con extremada suavidad. Así que impulsado por la sensación, se vio a si mismo respondiendo la caricia. Sus labios se encontraron aun tímidos, mientras se movían sólo un poco para familiarizarse hasta que el beso concluyo.
—Quédate en el equipo- susurró Yuriy sobre sus labios, aun mientras sus manos sujetaban su rostro. Sin embargo maldijo mentalmente ese tono bajo y ronco, aunque lo omitió cuando vio a Kai ahogar un suspiro.
También lo vio estremecerse, así que se centró en ese muchacho que tenía los ojos entreabiertos, mientras un bonito rubor teñía sus pálidas mejillas. Yuriy también estaba sonrojado, pero Kai parecía más interesado en la leve distancia que los separaba, donde sus labios se rozaban con cada respiración. Así que entre esa tensa relajación, la respuesta vino sola cuando se deslizó con suavidad y salió un simple…
—No.
Incluso Kai abrió grandes los ojos por oírse hablar, así que Ivanov lo soltó de inmediato con el ceño fruncido. Aunque lucia extrañamente herido. Y el bicolor…bueno él no supo exactamente lo que había hecho. Demonios ¿acababa de rechazarlo?
Ni siquiera sabía que podía lastimarlo, ni ver una emoción tan fuerte salir de una palabra tan corta. Así que cuando lo vio darle la espalda para irse, entró en pánico.
—¡No, espera!- pidió al sujetar su muñeca.
—Hn.
El pelirrojo gruñó de mala gana al volver a encararlo. Su expresión había vuelto a endurecerse, así que ahí lo tenía, un terco y obstinado ruso que había dejado la cabeza de Kai hecha un lio, porque de verdad ¡¿Qué demonios?!
Ah maldición. Que confuso. Y aun así, esto significaba que sentía lo mismo ¿cierto?... ¡¿Cierto?!
Estúpidas emociones sin palabras.
—Ahmm yo…- divagó el ruso-japonés sin saber que decir. Porque admitía que esta era la primera vez que se sentía tan torpe y fuera de lugar— ¡Espera! —repitió cuando luego de un largo silencio, el otro se cansó de esperar e intentó irse, por ello volvió a sujetar su muñeca —Yo…Oh… ¡Toma!
Como si algo de inspiración divina lo hubiera golpeado, Kai recordó que tenía algo en el bolsillo del pantalón, así que buscó hasta que le extendió al pelirrojo un paquetico. Yuriy tardo un momento en alzar una mano para tomar lo que se le ofrecía, ya que durante ese tiempo observó al bajito con los ojos entrecerrados.
Al final bastó con hacer un gesto desdeñoso, para que Hiwatari soltara su muñeca. Luego abrió la bolsita sin ganas. De no sentirse tan estúpido hubiera notado la inquietud en los ojos carmín. Pero lo único que quería era alejarse lo más rápido posible, pues había cometido la idiotez de exponerse de esa manera.
De alguna manera todo esto era culpa de Julia.
—…
Sin embargo cuando abrió el paquetico, se quedó en blanco en cuanto sacó un anillo de ataque que ahora descansaba en su mano. No iba a decir que estuvo buscando uno porque era mentira. Después de todo últimamente ha estado algo ocupado, gracias a Julia y sus estúpidos planes. Pero lo extraño es que Kai se diera cuenta que lo necesitaba. Esto es sólo algo que el dueño de Blade o un técnico notarían. Un extraño no debería hacerlo a no ser que la situación sea muy grave y la bestia bit muestre señales de inestabilidad, y ese no era el caso. Wolborg estaba bien, su anillo todavía servía sólo tuvo una pequeña grieta después de un entrenamiento. Lo cual es perfectamente normal ya que las cosas se desgastan con el tiempo.
Este anillo era una versión más actualizada, justo lo que necesitaba para que el lobo blanco mejore su velocidad, pero Ivanov todavía no entendía porque se lo estaba dando. Así que dejó de examinar la pieza en sus dedos, y miró al bicolor.
Kai lo examinaba en silencio, con completo y atento cuidado, además tenía un deje de curiosidad y expectación que rompió esa mascara de indiferencia. Es como si intentara descubrir si el anillo le había gustado.
—Uh… ¿Gracias?
Yuriy tal vez divago un poco en su respuesta, pero eso arrancó una leve y bonita sonrisa de los finos labios. Donde el gesto lo hizo sonrojar, ya que jamás lo había visto así. Claro que eso no significaba que entendiera que demonios estaba sucediendo. Es decir, él lo beso, y además de recibir un rechazo también término con algo para su blade, así que…. ¿hay alguien que le explique? No le molesta si es con dibujos o plastilina.
Maldito bicolor ¡Siempre lo desespera!
—Nh… ¿quieres un café?- pregunto Kai.
—Da (si)- respondió mecánicamente, quizás todavía medio aturdido por lo que sucedía.
…y ahí estaba otra vez, esa suave sonrisa que lo sacudió sin aviso y le puso la piel de gallina.
Palabras. Necesitaba palabra. Algo que le indicara que estaba sucediendo, sin embargo cuando empezaron a caminar (a quien sabe dónde), Yuriy dejó de pensar cuando su manos volvieron a rozarse con torpeza, pero esta vez sus meniques se sujetaron casi con indecisión. Y fue gracioso porque aunque ambos tenían el ceño fruncido, e intentaban mostrar que esto no les afectaba un bonito rubor los traiciono.
Tampoco se miraban y estaban algo tensos, pero al final sonrieron.
…las palabras podían venir después.
Novena parte: Primer Intento.
Éxito en la misión: (sin palabras)
*Nota adicional: ¿Qué sucedió exactamente oÔ? ¿Ya están juntos o.o?
CONTINUARA:
Ann: "Iiiiiit's tasty, It's like a cupcake, It's cotton candy, It melts in your mouth" ~(°¬°)~… muero x-x
Ro: Chan, chan, chan, chan, chan, chaaaaaaaannnnnn al fin un acercamiento más directo °¬°, y el próximo capitulo posiblemente sera el final oO.
Ann: Todo depende de mi rebelde mente o.o. Por cierto, lamento muchisisisisisisisisimo la demora TT-TT, espero que el capítulo lo compensé e igual lo disfruten n-n
Ro: Por otro lado, como pueden ver Ann esta algo enferma, lo ha estado toda la semana u.u. Por eso aunque dijo que iba a actualizar antes no fue posible o.o
Ann: ¡Gomen Nasai Ne TT0TT! ... x.x
Ro (cubriéndola con una manta): En nombre de Ann les pido disculpas, pero esta vez se demorara en responder sus bonitos mensajes u.u. Ella pensó que si esperaba a ponerse mejor, la actualización tardaría más, así que Gomen Ne.
Ann: Haiiiii T-T
Ro: De acuerdo, de momento nos despedimos :3
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Se despiden:
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