DISCLAIMER: Todo lo reconocible pertenece a J.K. Rowling, el resto es mío.

AVISO: Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.

¡Segundo capítulo, yay! Quien no esté ya enamorado de Sirius Black, miente o no tiene corazón. Siento que no me quede tan bien como cuando narro desde la perspectiva de Remus, pero Sirius es demasiado único y yo no sé plasmarlo al 100%. Aun así, hago lo que puedo.

Número de palabras: 1000 (1004 con el título).

[Segundo aroma: whisky de fuego]


A PESAR DE LOS AÑOS


II. Whisky de fuego

Finalmente, Sirius abrió la puerta.

El hombre que tenía delante difería mucho del joven que había conocido una vez. Tenía el pelo rubio oscuro lleno de canas y una cicatriz que le cruzaba el ojo izquierdo.

―Supongo que después de tantos años de abstinencia, te apetecerá tomar un trago.

Remus se sacó una botella de whisky de fuego del interior de la chaqueta. La mirada de Sirius viajó del líquido dorado oscuro al verde de sus ojos.

Se equivocaba. En muchos aspectos, Remus Lupin seguía siendo el mismo.

―Vamos, Remus, por favor ―suplicó James por enésima vez.

Sirius observaba la escena, divertido. A James y a él se les había ocurrido celebrar el casi-fin de exámenes de sexto en el Lago, aprovechando las cálidas noches de mayo. Lo habían aprobado por unanimidad. O casi, porque de otro modo James no estaría mirando a Remus de forma tan lastimera.

―Yo voy si vosotros estudiáis por mí para el examen de Pociones ―replicó Remus sin levantar la mirada del libro.

James rio.

―A ninguno nos conviene ese trato, a no ser que quieras suspender de forma espectacular.

Sirius se sentó en la cama de Remus y se quedó mirándolo. El otro le lanzó una mirada de soslayo.

―Solo se es joven una vez, Lunático. Vamos a divertirnos un poco antes de que Peter se ponga a comer compulsivamente por el estrés, James persiga a Lily para que le dé clases particulares y tú desaparezcas en la biblioteca.

Cuando quería, podía ser muy convincente. Remus cerró los ojos un momento antes de suspirar y dejar el libro a un lado.

―Está bien, una hora y me vuelvo ―dijo.

Dos horas después, los cuatro seguían sentados a orillas del lago, riendo y bebiendo el whisky que James había conseguido Merlín sabe cómo. Ya se habían terminado una botella y todavía quedaba otra sin abrir.

―Ahora sinceramente, chicos… ―empezó James.

Sirius sonrió. Desde que habían probado el alcohol, James siempre terminaba hablando de Lily cuando se emborrachaban.

―Sí, todos creemos que algún día te casarás con Lily y tendréis hijos tan guapos como ella que jugarán al Quidditch tan bien como tú ―proclamó.

James cerró la boca lentamente y lo miró con ojos ilusionados, pero torció el gesto.

―Remus.

El chico lo miró con una ceja enarcada.

―Sí, yo también creo que os casaréis y todo eso.

Sirius puso expresión dolida mientras se llevaba una mano al pecho.

―¿Es que no te fías de mí?

James se levantó y se sacudió los pantalones.

―Te quiero, tío, pero no confío en tu buen juicio.

Sirius esbozó una sonrisa ladeada.

―Oh, sí, Remus lo sabe todo. O casi todo ―añadió. Remus lo miró de reojo, pero no dijo nada―. ¿Adónde vas, por cierto? ―preguntó al ver que James se alejaba.

―¡A buscar a Lily! ―gritó James mientras subía la colina.

Los tres que quedaban rieron. Aquello había sucedido dos veces y en las dos Lily había jurado solemnemente que mataría a James si volvía a despertarla a las dos de la mañana. Por supuesto, nunca cumplía su amenaza; Sirius sospechaba que en el fondo le gustaba James, pero era demasiado orgullosa como para admitirlo.

‹‹Mira, yo conozco a alguien así…››, pensó.

Un silencio espeso se posó entre Sirius, Remus y Peter. Sirius miró a Peter y le indicó con la cabeza que se fuera, pero aquel, como siempre, estaba en su propio mundo.

―¿Por qué mueves la cabeza así? ¿Qué pasa? ―preguntó Peter con una ingenuidad exasperante.

Sirius soltó un suspiro exasperado.

―Te estoy pidiendo disimuladamente que te vayas. Remus y yo tenemos que hablar de cosas importantes.

Peter los observó, desconcertado, pero Sirius se limitó a sonreír apáticamente hasta que su amigo se hubo ido. Entonces, se giró hacia Remus.

―¿Se puede saber qué te pasa? Llevas días ignorándome ―lo acusó.

Remus alargó la mano hacia la botella sin abrir de whisky, desenroscó el tapón y echó un trago bien largo.

―Es que no sé qué decirte ―musitó.

Sirius se acercó a él. Para ser tan inteligente, a veces Remus podía ser muy, muy tonto. Se acercó a él, le quitó la botella de las manos y echó un trago. Necesitaría alcohol si iban a tener aquella conversación entonces.

―¿Es porque te besé? ―preguntó sin tapujos.

Desde que Sirius había decidido lanzarse y besarlo en el bosque, Remus había estado actuando raro y evitando quedarse a solas con él.

―Es que no entiendo… ―empezó Remus. Calló. Alargó una mano hacía él, pidiendo la botella.

Sirius experimentó algo que no había sentido nunca: inseguridad. Él era el atrevido, el que siempre bromeaba sobre todo e iba por la vida con una sonrisa que gritaba: ‹‹Miradme, soy el rey del mundo››. Tenía a sus amigos, los profesores lo apreciaban (aunque Minnie no quisiera admitirlo) y era odiado, admirado u amado por todos.

Al parecer, se equivocaba en lo del amor.

―Mira, si no… ―Intentó parecer tan despreocupado como siempre, pero en realidad estaba muriendo lentamente por dentro―. Si no sientes lo mismo, no pasa nada. ―Se tumbó en la hierba y cerró los ojos―. Lo olvidaré. Ya me conoces, tengo el talento innato de obviar todo aquello que no me hace feliz.

Oyó cómo Remus echaba otro trago antes de tumbarse a su lado. Estaban tan cerca que si Sirius moviera su mano dos centímetros, se encontraría con la de Remus.

―El problema no es que no sienta lo mismo por ti. ―Sirius contuvo el aliento y abrió los ojos. Giró la cabeza hacia Remus―. Sino que no entiendo el por qué.

Sirius respiró con alivio. Al final, todo se reducía a la estúpida manía de Remus de menospreciarse.

―No todo en esta vida tiene un porqué, Lunático. ―Remus se acercó a él inconscientemente―. Lo importante es todo el tiempo que nos queda para que puedas presumir del novio tan guapo que tienes.

Remus soltó una carcajada. Se inclinó hacia él y lo besó. Sirius nunca había probado algo más delicioso que el whisky de sus labios.


Supongo que este capítulo podría ser la continuación del Capítulo II. Bosque de El tiempo no todo lo cura. Aunque bueno, supongo que no. Todo queda a interpretación de quien lo lea ;)

Cada día me enamoro más del Wolfstar, creo que está superando al Dramione #SorryNotSorry. Shippeo a cuatro parejas gays (llámese gay, llámese bisexual, a mí me da igual xD) y ninguna es canon :( #PrayForDarfoy.

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MrsDarfoy