Capítulo 1

Aquella noche en el hospital psiquiátrico fue distinta y a partir de esa todas las siguientes fueron exactamente iguales.

Zelena había sido llevada a la fuerza de regreso a aquella habitación en el sótano del hospital por su hermana, la cual estaba dispuesta a toda costa a alejarla lo más posible de su vida, lo cual también implicaba que Zelena no tendría contacto alguno con su hija, la primera vez que llego a ese lugar no opuso resistencia pero esta vez había sido distinto, ambas hermanas forcejearon y toda la escena terminó en gritos, solo hasta que Regina aseguró la puerta de la habitación y se alejó de aquel lugar.

El aire de Storybrooke era frío lleno de misterios y magia, provocaba gran variedad de sentimientos en toda persona, a excepción de algunos individuos, la enfermera Ratched estaba bebiendo él té mientras observaba con aburrimiento los documentos dispersos en su escritorio, el hombre de la limpieza tenía la vista fija en el trapeador con el cual Fregaba una y otra vez el suelo.

Esa misma noche algo inusual azoto la calma que gobernaba aquel lugar, todo el espacio fue invadido por llantos y lamentos, la enfermera y el hombre de la limpieza cruzaron miradas de sorpresa y terror, todos los ruidos provenientes venían nada más y nada menos que de la habitación a unas cuántas puertas de la bruja Del Oeste, en todo el tiempo de su estancia no hacía ni el menor ruido, pero esta noche fue todo lo contrario, ambos sujetos se miraron una vez más entre si sin cruzar palabra alguna, y esto solo fue el inicio de los que vendrían siendo unas tormentosas noches de dolor para Zelena.

••Punto de vista de Zelena••

Había sido arrastrada por mi hermana de nuevo a lo que ella llamaba mi hogar, la furia y el dolor me estaban consumiendo y tenía un llanto atorado en la garganta, hacia tiempo desde que solté una lagrima de tristeza, ni siquiera recuerdo la última vez que llore con sentimiento, Regina me había prohibido salir de nuevo, cosa que realmente no me importaría si no tuviera una parte de mi vida allá afuera, soy una villana si, pero ¿a caso no merezco compartir el amor de mi hija?, al parecer no, camine por toda la habitación arrastrando los pies golpeando la puerta y la pared.

-"¡Maldita sea!",-chille furiosa.

Al darme por vencida me recosté en la cama Mientras jugaba con las cintas de la bata color rosa, deje a mi cabello caer sobre mi cara y estuve en silencio observando a la nada hasta que la habitación se volvió oscura, la soledad no me habría importando días atrás pero mi hija estaba en manos de mi hermana y lo que más me dolía era que no la podría ver nunca, lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas, tanto tiempo sin llorar había olvidado la sensación, las lágrimas eran tibias, corrían despacio mojándome el rostro, trate de pararlas en constantes ocasiones pero me fue imposible, termine acurrucada en el rincón del cuarto abrazando mis rodillas, no lo soporte más y solté en llanto, por lo que entendí mis lloriqueos se escuchaba a más allá de estas cuatro paredes, y esta noche de lamentos transcurrió a pasar exactamente igual a las siguientes hasta perder la cuenta de los días que llevaba ahí.

Una tarde la enfermera entro para dejarme el desayuno, o la cena, no estaba segura, la ignore completamente y ella salió asegurando la puerta, me acerqué a la comida para examinarla, como sospeche era el mismo platillo que me llevaban sirviendo desde que llegue. El tiempo había pasaba volando cada vez oscurecía y amanecía más rápido, el tiempo estaba jugando conmigo, con mi mente, no hablaba, y no es que no pudiera, solamente lo veía innecesario, no había dicho ninguna palabra desde que Regina y yo nos habíamos gritado y desde entonces ella no había vuelto, y no esperaba que lo hiciera, al poco tiempo de dejar de hablar, deje de dormir, y me la pasaba dando vueltas y vueltas en aquella habitación, observaba por los pequeños huecos como oscurecía y conforme pasaban las horas como la luz empezaba a apropiarse del lugar, cada segundo que pasaba pensaba en mi hija, en su vida, en su rostro, y en lo más importante, ¿necesitaría a su mami?, ¿me extrañaba?, ¿sabría de mi existencia?, esas preguntas rebotaban una y otra vez en mi cabeza, sabría con exactitud que nadie me las respondería.

•••

Era verdad que Regina no había mostrado interés alguno desde que había encerrado a Zelena, sin embargo la enfermera Ratched no estaba segura de la estabilidad mental de la bruja, los lloriqueos, lamentos y golpes habían empezado a pasar a un grado mayor, así como también otros elementos habían aparecido, algunos ejemplos de ello eran el insomnio, el silencio, y sobre todo el apetito, Zelena había dejado de comer desde hace Dos días, era una villana si, pero después de todo era un ser humano el cual no mostraba interés alguno en la vida, lo que para Regina suponía que era perfecto, la enfermera volvió a cruzar miradas con el hombre del aseo, por un instante su rostro se tornó más serio y pensativo, sin considerarlo de nuevo tomó el teléfono y marcó el número de la antigua Reina Malvada, el teléfono sonó un par de veces hasta que después de un instante alguien contesto al otro lado de la línea.

-"Alcaldesa Mills",-soltó un largo suspiro,-"Hablo del hospital, tenemos un problema, es su hermana...",-dijo la enfermera sin más, para después escuchar un silencio profundo por parte de Regina, la enfermera escucho unas cuantas palabras y después la llamada fue cortada, colocó el teléfono en su lugar y volvió a tomar asiento frente al gran desorden de documentos y en las manos sostenía la taza de té caliente.