Summary: El invierno se ha ido y la alegría de la primavera ya se ha asomado por todos los rincones de Mobius. Las mariposas revolotean, los niños juegan en la calle sin miedo a resfriarse y los árboles, después de tantos meses, comienzan a recuperar sus verdes hojas. ¿Cuál será la opinión de cierto zorro ante el cambio de estación?

Disclaimer: Los personajes de Sonic no me pertenecen a mí, sino a Sega.

N/A: Espero que les guste n.n


Número de palabras: 315

Tema: Hierba fresca


Aterrorizado y sabiendo que no podría esquivar el golpe, cerró los ojos fuertemente, esperando a que llegara el impacto, el cual para su desgracia no tardó mucho en llegar. Cuando volvió a abrirlos, pudo ver perfectamente a varios de sus amigos sonriéndole de manera burlona. Suspiró, sabiendo el significado oculto de aquellas sonrisas cómplices, y se apartó de allí rápidamente, permitiendo que los demás pudieran seguir con su juego. Después de todo, él ya había sido eliminado al no haber podido evitado aquel pelotazo y no quería ser un estorbo.

Con esos pensamientos en su cabeza, empezó a caminar para pasar el rato, pues ver como jugaban los demás de siempre le había resultado bastante aburrido y más si estaba solo. Porque sí, había sido el primero en ser descalificado.

Tras andar por varios minutos el cansancio empezó a apoderarse de él y, cuando menos se lo esperaba, ya tenía su mirada fija sobre el fresco césped que estaba al lado del camino por el que estaba pasando.

Unas enormes ganas de tumbarse sobre él lo invadieron y el ver que a pocos metros había un alto árbol no le ayudó en absoluto. Tal vez por esa razón no tardó mucho en dirigirse hacia el robusto manzano y acostarse sobre la refrescante hierba que crecía en su enorme sombra.

Inconscientemente, inhaló profundamente el agradable olor que desprendían las plantas a su alrededor y una sensación muy placentera le recorrió el cuerpo por completo. Se sentía tranquilo y no había ninguna preocupación que alterara esa tranquilidad en la que se encontraba, ni siquiera el dolor de espalda que le había dado al tumbarse tenía importancia. Solo era él y la paz de aquel momento, solo un chico normal de su edad disfrutando de su tiempo libre.

Despacio comenzó a cerrar los ojos, dejando que esa serenidad se apoderara completamente de él. Al menos por unos minutos.