No ha quedado exactamente como me gustaría y la verdad es que tampoco tenía contemplado cambiar el narrador, pero decidí hacerlo en primera persona, por lo que ahora contaré la historia desde el punto de vista de Haruhi, espero les agrade. Admito que utilizaré de vez en cuando la narración del capítulo anterior porque hay cosas que la castaña desconoce y que quiero comunicarles. Perdonen las faltas de ortografía, las corrijo en un instante. También paso a dejarles un aviso al final del episodio.


Sentí unas manos firmes abrazarme por la espalda, ¿qué demonios estaba pasando allí? ¿Qué clase de pervertido retorcido se encontraba justo atrás de mí? Mis ojos se abrieron más allá de los límites permitidos a los humanos, un escalofrío recorrió mi espina dorsal debido al miedo que sentía, ¿y si el sujeto ése creía que era la tal Kaoru y me violaba allí mismo? Sentí a mi corazón latir con mayor fuerza que nunca, sin embargo, mi cuerpo se negaba a reaccionar, no podía moverme ni un milímetro, estaba completamente petrificada; podía sentir cómo unas gotas de sudor frío comenzaban a resbalar por mi frente pegando mi fleco a mi rostro y cómo mi ritmo cardíaco se elevaba cada vez más y más hasta límites insospechados. Sin embargo, y en contra de todo pronóstico, el desconocido se quedó dormido minutos después; noté claramente su respiración en mi cuello y cómo se tranquilizaba hasta alcanzar un ritmo acompasado, aprovechando ese momento para intentar zafarme de su agarre, mas los brazos masculinos sólo me asieron con mayor fuerza.

La luna salió detrás de las nubes en ese instante, iluminando la habitación en penumbras debido a que no había corrido las cortinas; esperé un poco más hasta calcular que ya habían pasado otros 15 minutos desde mi primer intento fallido, moviéndome con cuidado, logrando soltar los dedos que me mantenían prisionera. Con suavidad salí de entre las sábanas, deslizándome lo más lentamente posible, casi cortando mi respiración. Finalmente me vi libre de mi captor, girando detrás de mí para ver qué clase de pervertido era el chico.

La habitación estaba inundada en tonalidades azules producto de los rayos de luna llena, a la luz de los mismos pude contemplar a un chico de aproximadamente mi edad, sus ojos estaba cerrados con fuerza y en el borde de los mismos se distinguían unas lágrimas secas, su respiración era regular con algunos suspiros pesados de vez en cuando, sus cabellos caían sobre su frente dándole un aire de cachorro abandonado, de no ser por esto último le habría sacado rudamente de mi cama al tiempo que despertaba al resto de mis compañeros. No pudiendo hacerlo debido a un pequeño instinto de compasión decidí tomar una almohada y una sábana del ropero y marchar con las mismas a la sala dispuesta a recuperar un poco del sueño perdido.

–Ejem…

El carraspeo de Kyouya me despertó a las seis de la mañana, aun cuando sintiera que apenas había colocado la cabeza en la almohada; abrí los ojos con dificultad debido a los rayos matinales que me dieron de lleno en el rostro, llevando el dorso de mi mano frente al mismo para tratar de taparlos. Fue así como noté el seño fruncido del azabache, los brazos cruzados al nivel del pecho y los ojos clavados cual agujas de hielo, me enderecé rápidamente sintiendo que estaba en serios problemas por el simple hecho de despertar donde estaba.

–Buenos días –dijo seriamente–, ¿puedo saber por qué el sofá es más cómodo que la cama tamaño matrimonial de su recámara?

–No ha sido decisión mía –me enfadé ante esta acusación–, el pervertido de su compañero ha llegado en la madrugada y se ha metido en mi cuarto, puede imaginar que no ha sido una correcta bienvenida. He estado tentada a despertarlos gritando pero tengo escuela en unas horas y preferí descansar que agrandar el problema.

–¿Ha dicho usted que Hikaru entró a su recámara? –su tono de voz no cambió, por lo que no supe si estaba molesto o simplemente le daba igual.

–No sólo eso, se metió en mi cama… ahora entiendo por qué el precio era tan bajo –me paré del sofá al tiempo que recogía la almohada y sábana que había llevado conmigo–. Si debo soportar ese comportamiento todas las noches creo que lo mejor sería buscar otro departamento.

–¿Hizo qué? –ignoró mi último comentario.

–Ya le dije: llegó tomado y se metió en mi cama llamando a una tal Kaoru. Ootori-san, no dudo de usted, pero realmente desearía evitar ese tipo de presentaciones.

–Me encargaré de ello.

–Gracias.

Llevé lo tomado la noche anterior para colocarlo nuevamente en su lugar. En mi cuarto el mismo chico se encontraba durmiendo todavía, ahora sí pude apreciar que tenía el cabello de color negro como la noche y rasgos finos pero masculinos, guardé con rapidez las cosas al tiempo que sacaba lo necesario para meterme a duchar, así como mi pequeño portafolio con los trabajos y demás materiales para mi clase; esperaba que Kyouya se encargase de todo para cuando regresara, odiaría tener que lidiar con dicho problema.

oOo

«Me alegra saber que has conseguido apartamento tan pronto, ¡y a un precio tan bajo! Otou-san está muy orgulloso de ti, mi pequeña Haruhi, dentro de poco verás cumplido tu sueño. No creo poder ir a visitarte pronto, el trabajo me ha mantenido muy ocupado estos días, aunque creo que es lo mejor para evitar pensar todo el tiempo en ti, te extrañé desde el momento que cruzaste el marco de la puerta, queriendo retenerte por siempre a mi lado. Sé que eso no es posible y que Kotoko se enfadaría si lo hiciera… de cualquier forma iré para tu cumpleaños, seguro que nos divertimos tanto o más que los años pasados. Por favor, no se te olvide escribirme o llamarme de vez en cuando.

Otou-san»

Releí el mensaje de texto que papá enviase esa mañana. No sabía cuánto se había gastado en el mismo, ¿acaso no era más fácil que escribiese un WhatsApp? O incluso que llamara, sin embargo, mi padre no entiende mucho de tecnología, razón por la cual prefería un teléfono sencillo a los últimos modelos del mercado. Suspiré mientras recordaba que éste sería mi primer cumpleaños lejos de casa, lo cual me dio un poco de añoranza, los años pasados papá y yo visitábamos la tumba de mi madre mientras le contaba lo más importante que nos ocurriera en los doce meses previos. Me sentí mal por mi padre, era la primera vez que estaría completamente solo, a pesar de que el trabajo le mantenía distraído y de que algunos de sus buenos amigos le invitasen a divertirse por las noches, sabía que le dolería entrar en el pequeño departamento y verlo vacío. Quizás era egoísta de mi parte, pues en esta ocasión, aunque estaba segura de que mi padre me llevaría de compras ese día y luego a comer, yo sólo quería relajarme un poco mientras veía una película romántica en pijama y comía un bote enorme de helado de fresa.

Caminaba tranquilamente de regreso al departamento pensando qué hacer para la cena cuando me topé con Tamaki, el chico parecía estar también de regreso, llevaba consigo unas carpetas de colores y un pequeño portafolio, seguramente la tarea del día.

–Buenas tardes –dijo el rubio.

–Buenas tardes, Suou-san –saludé respetuosamente, realmente era un chico encantador.

–¿Ya a descansar?

–No del todo.

Tamaki pareció reparar por primera vez en la gran bolsa de compras que llevase conmigo, ofreciéndose inmediatamente a cargar con la misma, no pude evitar compararle con el resto de mis compañeros de piso, notando la gran diferencia que existía entre ellos, indudablemente él era el más agradable de los tres. Subimos juntos el elevador, llegando pronto a nuestro departamento. Como los brazos del rubio estaban ocupados me ofrecí a abrir.

Noté que en la sala se encontraba Kyouya con el misterioso tercer inquilino, el cual lucía realmente molesto; Tamaki sintió de inmediato que había cierta tensión en el ambiente, por lo cual dejó las cosas en el suelo sin preocuparse mucho por ello.

–Es idóneo ver que regresan juntos –habló Kyouya–, eso nos ahorrará mucho tiempo. Por favor, siéntense.

Ambos obedecimos, el rubio se sentó a la izquierda del sofá, quedando de frente a los tres chicos, haciéndome sentir de pronto víctima de su escrutinio, ¿de qué iba todo esto? Realmente me parecía un poco extraño, aunque me imaginaba un poco el por qué el otro chico estaba enfadado, antes de poder continuar con mis conjeturas Kyouya tomó la palabra.

–Mucho me temo que nuestras presentaciones no hayan sido las adecuadas, generando malas impresiones en usted. Por eso mismo aprovecharemos este pequeño espacio de tiempo para introducirnos como se debe –Kyouya hizo una pausa, Hikaru bufó ante esto–. Iniciaré yo: me llamo Ootori Kyouya y soy el más joven de cuatro hermanos, dos hombres y una mujer, estudio mi segundo año de Administración de empresas en la Universidad de Tokio.

Después de esas breves palabras (que a decir verdad no me decían mucho… mejor dicho, nada) Kyouya quedó mudo, supe allí que no hablaría más sobre su vida personal aun si alguien se lo pidiese encarecidamente. Viendo Tamaki que no interrumpía nada se atrevió a hablar.

–Soy Suou Tamaki. Como ya te dije ayer, Haruhi, soy hijo único, estudio mi segundo año de Psicología en la misma Universidad. Tengo 19 años. Soy mitad francés por parte de mi madre, mis padres se conocieron en un viaje que realizó mi padre a París cuando tenía mi edad, tengo una perrita Golden Retriver llamada Antoinette, toco el piano, mi color favorito es el dorado, amo la comida francesa, entre mis pasatiempos está hacer turismo y escuchar a Beethoven, Mozart, Vivaldi y Bach.

De no ser por el suave carraspeo de Kyouya, Tamaki podría haber realizado una perfecta autobiografía, callándose al notar que el de lentes no estaba muy complacido con que se extendiera. Fue el turno de Hikaru de presentarse, el chico parecía reacio a ello, mas bastó sólo una fría mirada del Ootori para entender que no tenía escapatoria, incluso si se paraba en ese instante y salía dando un portazo.

–Hitachiin, Hikaru. Primer año de Diseño gráfico.

Esperé por algo más, pero el chico quedó mudo, a decir verdad eso ya lo sabía por Tamaki, así que la información presentada eran simples palabras al aire para mí, sin embargo no estaba particularmente interesada en la vida del sujeto frente a mis ojos, por lo que tampoco me afectó de sobremanera el que no se abriera conmigo. Como Tamaki me miró con ojos de cachorro esperando por mi presentación supe que era mi turno.

–Mi nombre es Fujioka Haruhi, estudio el Primer año de Derecho en la Universidad de Tokio, soy hija única, tengo 19 años.

Kyouya clavó nuevamente sus gélidos ojos en el chico sentado a su izquierda, Hikaru fingió que no era consciente de esto, pasándose una mano por las hebras rebeldes de sus cabellos mientras miraba al techo con desinterés.

–Yo… lamento haberte ofendido.

Luego de eso se enderezó del asiento y salió de allí como quería hacerlo desde hace mucho tiempo. Kyouya le imitó con la diferencia de ir a su cuarto a continuar con sus estudios, nuevamente éramos sólo Tamaki y yo, el rubio disculpó a sus compañeros mientras pretextaba infantilmente que la Universidad les mantenía muy ocupados. Fingí creerle más por respeto que por otra cosa, recogiendo las cosas del suelo mientras me ofrecía a cocinar para él, a pesar de que era muy amable no creía poder comer pizza todos los días. Fui a la cocina y saqué lo necesario para hacer un poco de yakisoba, era realmente rápido de preparar por lo que no me tomaría mucho cocinarlo ya que debía ir a mi trabajo de medio tiempo en una hora.

Tamaki ofreció ayudarme con la comida, como no tenía grandes conocimientos culinarios le puse a picar las verduras del acompañamiento. El yakisoba no tardó mucho en estar listo, sirviéndonos a ambos y comiendo con tranquilidad, Tamaki pidió una disculpa por el comportamiento de Hikaru a pesar de que él no tenía culpa alguna en lo sucedido. Después de dejar recogido todo, lo cual no fue difícil debido a que no habíamos ensuciado en demasía, tomé mi pequeño bolso marrón donde guardaba las cosas indispensables para cada vez que salía y marché rumbo al trabajo.

No tuve que caminar mucho, uno de los mayores beneficios del apartamento y el motivo principal por el cual lo eligiera era su cercanía con mi trabajo y escuela. Llegué en apenas un par de minutos a la cafetería Sakura kiss, la cual era un gran sitio de reunión de adolescentes y algunos poetas, a pesar del título tan meloso. La paga era buena, el horario a medio tiempo y los clientes muy tranquilos, por lo cual me resultaba perfecto. Fui a la parte trasera a colocarme el uniforme, tomándolo de mi casillero marcado con el número 14, el mismo consistía en un simple vestido amarillo y un delantal blanco.

Mi horario empezó tranquilo, apenas algunos clientes que iban y venían detrás de otros, buenas propinas debido al trato cordial que les daba y un ambiente laboral agradable. En una de tantas vueltas que di a la cocina me topé con mi compañera Nakao.

–Fujioka-chan, esta noche no te salvas, lo has pospuesto miles de veces antes, pero finalmente hoy no tienes escapatoria –me sonrió ampliamente.

–¿Disculpa? –le miré confundida, no entendiendo nada de lo que decía.

–Me dijiste que el 18 estabas libre, que vendrías conmigo y los chicos a tomar unos tragos.

Recordé vagamente cómo prometía ello sólo para que dejara de insistir, además de que tenía cierto remordimiento por ser la quinta vez en la semana que la rechazaba. Sabía que sería muy grosero volver a negarme y, puesto que ella siempre era amable conmigo, acepté su ofrecimiento. Nakao lanzó un pequeño grito de felicidad al ver que su tenacidad finalmente había brindado frutos, corriendo a avisarle al cocinero que esta noche los cuatro saldríamos a despejarnos.

–Así que finalmente el tomatito te convenció.

Giré detrás de mí topándome con Jiro, el tercer mesero del Café, tenía largo cabello negro azabache, llevándole a los hombros, en su oreja izquierda había un pircing, hasta donde sabía era el baterista de una banda, por lo cual me extrañaba mucho que trabajase en un sitio como éste de no ser porque sus tíos eran los dueños. Jiro llamaba tomatito a Nakao porque su cabello era de un rojo brillante debido a que se lo teñía, aunque ellos siempre estuvieran peleando yo sabía perfectamente que ella estaba perdidamente enamorada de él aun cuando no lo reconociera, aprovechando cualquier oportunidad para pasar un poco de tiempo juntos.

–No creo que sea malo salir de vez en cuando –mentí.

En realidad prefería regresar a mi casa a continuar con mis deberes en el poco tiempo que tenía disponible, sin embargo no podía negarme en esta ocasión. Jiro sonrió al comprobar que verdaderamente iría con ellos, afortunadamente era fin de semana, por lo cual no tenía que preocuparme de la escuela al día siguiente. Cuando finalmente fue la hora de cerrar Jiro se encargó de recoger todo y limpiar mientras que Nakao me llevaba con ella a los casilleros traseros en donde guardaba un poco de ropa extra para casos de emergencia.

–No quiero que huyas –me dijo mientras sacaba un par de prendas–, tampoco que pongas de pretexto que no estás vestida apropiadamente, por eso mismo te prestaré un par de cosas.

Nakao me mostró una falda gris plisada y camiseta color naranja sin mangas con un estampado de tenis, así como unas botas café forradas. Sin dar tiempo a réplica alguna me recogió el cabello en una trenza de lado dejando algunos mechones sueltos sobre el rostro y maquilló suavemente con apenas algo de rubor y brillo. Colocó un pequeño espejo frente a mí para que lograse apreciar su obra.

–¿Qué te parece? –me miró entusiasmada.

–¿Era necesario esto? –le pregunté desanimada.

–Tus pantalones vaqueros y camiseta de hombre no serían mi primera opción –me sacó la lengua mientras guardaba su estuche de maquillaje–, además combina con tu bolso, así que no tendrás que dejarlo.

Nakao terminó de arreglarse y salimos por la puerta trasera del establecimiento en donde nos topamos con Jiro y Nozomi, el cocinero del Café, un rubio calmado y serio que a pesar de todo parecía volverse mucho más desinhibido cuando tomaba un trago. Mi amiga sugirió ir al Gato Negro, un antro de moda donde el ambiente no era tan pesado considerando que yo era más tranquila que el resto, así lo hicimos. El lugar no me pareció del todo desagradable, los meseros eran amables, la música no estaba tan fuerte y los tragos eran muy buenos. Estábamos en una mesa del fondo charlando un poco para desestresarnos cuando me dieron ganas de ir al baño, me disculpé un momento, parándome de inmediato y caminando en dirección a los sanitarios.

El sitio donde quedaban se hallaba del mismo lado que los privados, de uno de ellos salieron dos chicos, los cuales discutían enérgicamente. Ella era hermosa, de largo cabello rubio ondulado y ojos verdes hechizantes, aunque usaba mucho maquillaje para mi gusto, al parecer perseguía al chico, el cual tenía el cabello oscuro, grande fue mi asombro al reconocer en él a Hikaru, mi compañero de piso.

–¿Es todo? ¿Simplemente me botas? –preguntó realmente aireada.

–No puedo terminar algo que nunca existió, te lo he dicho ya –respondió a su vez, tratando de salir del sitio.

–¡Idiota! ¡Nadie me hace eso!

La chica le tomó del brazo izquierdo, tirando de él con fuerza logrando que voltease a verla, sus ojos estaban acuosos haciendo un esfuerzo sobre humano para no llorar, aunque creo que debido a orgullo propio herido y no por tristeza. Hikaru permaneció inmutable, mirándole fríamente, incluso más que la mirada que percibiera de Kyouya hace algunas horas. Por un momento la desconocida pareció flaquear, mas luego se irguió lo más que pudo sobre sí misma.

–Si sales por esa puerta te arrepentirás.

Hikaru salió de allí sin voltear a verme, casi chocando conmigo sin reparar realmente en mi presencia, indudablemente estaba molesto. La rubia golpeó con fuerza el piso con sus tacones para después dar media vuelta y regresar al sitio de donde saliera con lágrimas en los ojos sin poder retenerlas por más tiempo. Con todo ese drama ni siquiera me acordé del verdadero motivo por el cual me había levantado, entrando finalmente en el baño de mujeres.

Regresé a mi mesa poco después, aunque no podía evitar sentirme curiosa ante la escena suscitada. Nakao se encontró con una amiga en el antro, yendo a bailar juntas y dejándome a solas con Jiro y Nozomi. El chico de cabellos rubios llevaba su tercera cerveza y lucía mucho más relajado que antes, desabotonándose la camisa y aflojando la corbata que llevaba ese día.

–Así que finalmente te unes a la fiesta –rió cantarinamente, sorprendiéndome de ello, era realmente extraño verle en esa actitud desenfadada.

–Ya era hora de que lo hicieras –se inclinó sobre la mesa el azabache.

–No es que no quisiera, la escuela me mantiene ocupada –di un trago a mi piña colada.

–¿Y aprovechando esta noche libre, bailarías conmigo? –me tendió la mano seductoramente.

–No soy buena bailarina.

–Yo te guío –volvió a intentarlo.

–Realmente no tengo ganas…

–Jajajaja –la risa de Nozomi no se hizo esperar–. Haruhi, eres la primer chica que lo rechaza, jamás creí vivir lo suficiente para ver eso.

Jiro torció la boca molesto ante mi sutil rechazo, aunque lo cierto es que no tenía muchas ganas de bailar con él ni con nadie más. Justo en ese momento Nakao regresó acalorada y completamente sola, pues su amiga se había topado con su ex-novio y decidió no interrumpir lo que podría ser su reconciliación. Sin rendir explicación ni pedir permiso Jiro le tomó de la mano y arrastró consigo a la pista de baile, ante una mirada contrariada de la pelirroja, la cual no estaba acostumbrada a que él le prestase demasiada atención si no era para discutir.

–Él jamás cambiará… –murmuró mi acompañante.

–¿A qué te refieres? –le miré.

–No está acostumbrado a que le digan que "No", Haruhi. Si no ha intentado nada con Nakao es porque sabe que todo sería muy simple, por eso mismo después de tu rechazo se ha marchado con ella y dudo mucho que regresen en un tiempo…

Así que Jiro sabía de los sentimientos de la chica… aunque tampoco es que ella los escondiera muy bien. Pese a que Nozomi era más abierto y petulante cuando tomaba en esta ocasión se comportó para no dejarme sola, después de todo era mi primera vez en un sitio como ése. Calculé que las doce de la noche era una buena hora para retirarme a pesar de que Nakao insistía en que les acompañase un poco más, el rubio se ofreció a llevarme a mi departamento, por lo cual agradecí su ofrecimiento; me despedí de mis otros compañeros mas el azabache sólo bufó ante ello, al parecer todavía no me perdonaba mi rechazo.

Nozomi me dio mi abrigo café y salimos del sitio, fuera estaba fresco y la luna continuaba brillando en lo alto como la noche pasada, una suave brisa me pegó en el rostro, refrescándome. Caminamos tranquilamente platicando un poco del trabajo y nuestras carreras, nunca había tenido una plática tan larga con el chico, sorprendiéndome de los cambios que producía el alcohol en él, a pesar de eso sabía cuánto era lo que podía soportar, por lo cual nunca se emborrachaba. Faltaba solo una cuadra para llegar a mi departamento cuando tuve que sentarme en la parada del autobús cercana, pues al parecer mi sistema no toleraba tan bien los tragos degustados.

–¿Te encuentras bien? –preguntó preocupado el cocinero.

–Sí, sólo necesito descansar un poco.

–¿Quieres un poca de agua? Acabamos de pasar una tienda, iré por ella.

No pude decirle nada pues salió corriendo dejándome allí. A pesar de que no había tomado mucho mi vista comenzó a nublarse. Coloqué las manos en el asiento intentando ubicarme con las mismas para evitar caerme de allí mismo. No sé por qué en ese momento volteé a mi derecha, topándome con un hombre que avanzaba con paso decidido hacia mí. Quise llamar a Nozomi pero mi boca estaba seca, intenté pararme pero sólo me tambaleé, dejando en claro mi estado al desconocido.

–¡Qué linda niña! –le oí decir– ¿No es un poco tarde para que andes sola a estas horas?

–Váyase –le dije lo más segura que pude.

–Qué filosa gatita –me miró de arriba a abajo, causando un escalofrío en todo mi cuerpo.

–Mi novia le ha dicho que se fuera.

Reconocí esa voz de inmediato, el dueño de la misma salió detrás de mí, interponiéndose entre el sujeto y yo. Hikaru sonaba enfadado, quizá su molestia todavía no había desaparecido y veía una buena oportunidad para dejar salir un poco de estrés. Yo sentí que las imágenes giraban más rápido y pronto las voces se distorcionaron… mi bebida no podía hacerme eso, ahora me quedaba claro que alguien había puesto algo en la misma. Vagamente recordé a ese hombre mirándome desde la barra unos minutos atrás y entonces até cabos.

–¿Estás bien?

Vi el rostro de Hikaru muy cerca del mío, el chico palmeó suavemente mi rostro tratando de ubicarme, pero lo cierto era que mi cabeza estaba más revuelta a cada instante que pasaba, no podía pensar correctamente, no creía poder sostenerme por mucho tiempo, hubiera caído de no ser porque él me tomó de la cintura.

–¡Joder, si no sabes tomar entonces no lo hagas! –me riñó– Vamos, te llevo al departamento.

Lo último que recuerdo era que él me conducía por las calles de Tokio.


Espero les haya agradado, cualquier comentario es bien recibido, ya sea con una felicitación, una sugerencia, duda o crítica constructiva. Ahora sí, el aviso importante.

En esta ocasión les traigo una propuesta interesante, espero sea de su agrado. Estoy buscando un nuevo personaje para el fic "El lado oscuro de la luna", tengo unas ideas en mente, pero he decidido volver a abrir el registro tal y como ocurrió con "La novia del anfitrión", resultando elegido el personaje "Tsugumi" de Sarii.

Así, todo el que lo desee puede enviarme información para la creación de este personaje tomando en cuenta los siguientes aspectos:

1) El personaje que busco es femenino

2) La edad del mismo debe ser entre 17 y 19 años

3) El físico, nombre y status social no importa, descríbanlo como más les guste

4) Debe llevarse muy bien con Hikaru, pueden desarrollar la historia de cómo se conocieron, recuerden que en este fic el chico no es rico, así que tómenlo en cuenta

Pueden mandar la información de su personaje y un breve resumen del mismo en un correo a mi e-mail (la dirección está dada en mi perfil de FanFiction); un Mensaje privado al facebook "Uyulala Oráculo del Sur" (si no me tienen, agréguenme) con el archivo adjunto; un review en "El lado oscuro de la luna" o un Mensaje Privado a mi cuenta de FF.

Seleccionaré los 3 que más se adecuen a lo que tengo en mente para el desarrollo de la historia (la cual es un secreto) y haré un fanart de los mismos de acuerdo a las descripciones proporcionadas, posteriormente subiré la imagen con una breve reseña de cada uno de ellos y ustedes votarán por sus favoritos. El participante que resulte ganador entrará en mi fic como personaje y tendrá un papel vital en el mismo.

Premios: se premiará al primer lugar con una camiseta con la leyenda "Yo amo el anime", un cromo de Ouran High School y un fanart representativo del fic, así como un breve resumen del avance de la historia. Todo será enviado por correo postal al ganador sin ningún cargo, yo pagaré todo.

Fechas: la presente invitación abre hoy, se cierran las inscripciones el 31 de julio. Las imágenes a votar serán subidas a más tardar el 5 de agosto, se tomará en cuenta la ORIGINALIDAD del personaje para dicha selección. Los tres participantes finales pueden pedir a sus amigos que voten por ellos con un simple "Me gusta". Las votaciones se cierran el 10 de agosto y el 11 se da a conocer al ganador.

Espero les agrade esta propuesta. ¡Mucha suerte a todos los participantes! ¡Nos estamos leyendo!