Disclaimer |©Shingeki no Kyojin/進撃の巨人, sus personajes y trama son propiedad de su autor, Hajime Isayama. La trama de este Fic pertenece a©Coorp. CharlyLand. Creación sin fines de lucro sólo recreativos.
Advertencia | AU. BL. Ereri. Ligeramente melancólico.
&Palabras: 1755
Al Fic.
Faunúnculo
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Sabía que me había enamorado de Lolita para siempre;
Pero también sabía que ella no sería siempre Lolita.
Aunque seguiría «para siempre» a mi pasión, mi Lolita eterna reflejada en mi sangre.
Siempre mía. Siempre Lolita.
—Vladimir Nabokov—
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Había sido una total causalidad, de esas que pasan cuando la vida se quiere reír de uno para recordarle que ella no es más que una porquería tras otra. De verdad que la muy perra se lo había cogido de pie y sin saliva. Tres años, tres años de vacío, de culpabilidad, de amor marchito reducidos a un encuentro tan turbio como aquel. Pero ahora ahí estaban, él bajando del auto, cerrando la puerta mientras Levi le veía desde el pórtico de aquel bar en ese olvidado pueblucho de paso.
Un par de centímetros más alto. Anteojos gruesos de armazón oscuro. Los cabellos más largos y desperdigados en la frente, orejas nuevas. Los mismos ojos. Solo transcurrieron dos segundos, en realidad, pero para Eren, en su alma tuvo la duración como puede sobrellevar la vida misma. Y nuevamente ahí estaba, él, a unos pasos, frente a sus ojos…su Levi, con sus pálidas mejillas hundidas y sus piernas y brazos desnudos. Llevaba una camisa ancha de algodón sin mangas, color pardo, unos short oscuros y zapatillas de paño empolvadas y gastadas y en sus brazos una cajilla grande de botellas multicolor.
«¡Al fin te he encontrado mi niño!»
—¡Tú! —exclamó Levi después de una pausa, con todo el énfasis de la sorpresa.
A Eren le temblaron los labios y antes de que alguna palabra pudiera salir de ellos en un graznido herido, alguien llamó desde el fondo a su niño.
—¡Hey, Levi!¡¿Por qué tardas tanto?!
Un muchacho alto de ojos avellanas y cálidos, pelo castaño claro, mejillas bronceadas y mentón lampiño apareció y se quedó justo detrás de Levi, a unos centímetros, respirándole en la nuca, secreteándole algo que hizo reír a su niño. Había en ellos una complicidad extraña. Y él chirrió los dientes achicando los ojos.
«¿Ya no eres mío, verdad?»
—Entonces se amable, hazle pasar—dijo el hombre con la sonrisa pintada en los labios, marchándose puertas adentro.
Levi le hizo un gesto con la cabeza, pegándose a la madera, sacudiendo los hombros delgados para aligerar la carga que llevaba. Eren caminó los pasos que los separaban y cuando estuvo a solo un palmo le vio una y dos veces, luego entró, sentándose en la mesa del rincón, alejado de las miradas de los otros clientes, todos ellos hombres simples, con manzanas de Adán prominentes y barbas sin afeitar.
—¿Quieres una cerveza o un trago de ron?—le dijo Levi con tono aburrido, de pie a su lado.
Eren negó.
—Quiero que te sientes conmigo, que hablemos—la voz le salió un tanto ahogada.
—Pide algo o Farlan va a preguntar y no quiero que él sepa de eso.
—Yaaa—largó la palabra, y ambos se miraron llenos de ira, pero Levi, su muchacho sensato, se dominó.
—Una cerveza, será—le respondió para alejarse de él, e ir hacia aquel hombre «Farlan». Su amante o su marido seguramente.
Cuando volvió hacía él y puso la cerveza en su mesa, las palabras que pugnaron por salir desde que lo vio y que estaban hechas desde hace tres años y se encontró con que él había escapado y le costaron noches y días de dolor, brotaron como un torrente.
—Levi, ven conmigo, deja a este Farlan transitorio, este horrible agujero, vente a vivir conmigo, a morir conmigo, a hacer todo conmigo.
—Estás loco —dijo con los rasgos crispados.
—Piénsalo, Levi. Nada te ata. Salvo, quizá... bueno—le tomó de la mano, apretándola entre sus dedos, aunque Levi hizo un ademán de zafarse—. ¿Lo amas?
El azabache sacudió la cabeza con firme resolución. Le dijo en susurros que era demasiado tarde, sugirió que olvidara el asunto. Le pidió que no fuera insistente. El pasado era el pasado. En sus ojos lavados y grises, tras los extraños anteojos, se reflejó durante un instante y su pobre amor fue valorado y repudiado como lo es el cuchillo que causó una herida profunda.
Comprendió todo y entonces le liberó la mano, dejándolo ir a él y a su corazón.
Porque Levi había sido un todo para él, aunque pareciera más como una obsesión o un capricho, realmente lo había amado. Su búsqueda había acabado en eso, en darse cuenta que algunos pequeños errores traen consecuencias eternas.
Lo había perdido. Y no había más que hacer.
Un pensamiento bailó en su mente antes de subir al auto «Qué distinto habría sido sí...» Y giró el rostro hacia el local, una mirada antes de acabar con todo. Durante un largo par de minutos se quedó ahí, tieso como un árbol, solo contemplando el lugar en donde dejaba su alma misma. Pero entonces vio emerger a Farlan, con esos ojos suyos llenos de calidez, le hizo un gesto que no entendió y luego desapareció. Un minuto después apareció Levi, con otros zapatos, igual de gastados que los anteriores, los brazos cruzados en el pecho y un suéter color azul, con pasos medio arrastrados se acercó hasta él.
Eren lo notó. Tenía los ojos ligeramente enrojecidos y estaba temblando, ocultaba sus manos entre sus costillas y brazos.
—Farlan necesita algo ¿puedes llevarme?
—Levi.
—¿Puedes? Si no, yo puedo caminar.
El castaño negó repetidamente y le abrió la puerta para arrancar e irse de ahí. Durante los minutos que trascurrieron hubo un silencio tenso que Eren quiso romper pero no tuvo el valor de hacerlo, así que prefirió encender un cigarrillo, despacio, con la vista al frente. Un cigarrillo que fue arrebatado por los deditos de Levi. Eren giró hacia él y ahí estaba esa sonrisa extraña, tan lejana, la misma de aquella noche.
—Sigues siendo un idiota, Eren y Farlan es peor que tú.
—¿De verdad?—detuvo el auto y vio como Levi le daba una calada al cigarrillo, con un ademán tan espontaneo, que supo al instante que era una costumbre suya ahora. Eren no sentía rencor, no, sentía dolor. Sus sospechas habían sido ciertas. Lo había perdido—. ¿Dónde necesitas que te lleve?
Levi levantó los hombros, volviéndose a llevar el cigarrillo a los labios.
—¿Adónde ibas a llevarme, Eren?
—¿Y Farlan?—le regresó de golpe.
—Farlan no era y eres tú.
Palabras simples pero que su mente interpretó en un devastador « Farlan no me destrozó la vida como tú y no es mi amante, tan solo es alguien»
—Eres cruel, Levi—y apartó la cara, pero al sentir el golpe del pie de Levi volvió el rostro y en ese instante, ese glorioso instante sus labios fueron tomados por los delgados de su niño, atrapado entre sus brazos, con su cuerpo sobre el suyo.
Una suave brisa empezó a caer mientras el día moribundo caía en su ciclo sin final e igual que las gotas de agua que impactaban en el parabrisas, de los ojos de ambos, lágrimas diminutas rodaron por sus mejillas, dejándoles un sabor agridulce en aquel contacto, pero es que así era y así sería su amor. Agridulce.
—No me vuelvas a dejar—le dijo Levi, pegado a sus labios.
—Nunca. Se solo mío.
Levi se echó a reír antes de volverlo a besar, no le diría jamás que era y sería siempre suyo, que lo había sido desde que tenía siete años, cuando lo había sentado en sus piernas delante de todo el mundo y le había besado la boca para que dejara de llorar porque su madre había muerto y él estaba cansado de sonreír para esas cámaras estúpidas. Eren le había dicho que fuese fuerte, que las cosas dolorosas sirven para traer la felicidad. Aquel hombre le había dado un motivo de vida, el pilar al que se aferró en el peor de los momentos y por eso le pertenecía. Porque lo había salvado sin saberlo.
—Eternamente, mi viejito—nuevamente se echó a reír y esta vez, Eren le acompañó en su risa que se ahogó en nuevo beso, este más apretado y cargado de todos los sentimientos pasados y venideros. Una mezcla completa como lo eran ellos dos, un lazo que unía dos corazones.
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Cuando Eren salió del baño, escurriendo agua y con la toalla anudada en su cintura, se encontró con Levi despierto. Estaba sentado al borde de la cama, vestido con su blusa —denudo bajo aquella tela—, y su sonrisa chiquita de niño tramposo, y sus ojos grises misteriosos que lo recorrieron detenidamente antes de que se levantara de su lugar y fuera a la mesa donde él había dejado las bananas y las revistas que le había comprado cuando llegaron a aquel hotel.
—Cómelas si tienes hambre—le dijo consentidor y los ojos de Levi se volvieron a él, aún sonreía y levantó los hombros tomando una banana para arrancarle la piel y pegarle un mordisco—. Cuando termines puedes lavarte, yo iré a comprarte algo de ropa—le ofreció sentándose en la gastada mecedora que había en la habitación.
Levi negó y se sentó sobre su pelvis abriendo la revista que tenía entre las manos. Las bananas quedaron olvidadas en el suelo.
Eren sintió que su cuerpo hervía cuando el azabache empezó a mecerse, impulsándose con su blanco pie, restregando su espalda contra su pecho y ahogando unos soniditos dulces que lo alentaron a cubrir los muslos delgados con sus grandes manos morenas. Lo acomodó a su cuerpo y él también empezó a balancearse, en una búsqueda de ese calor que le brindaba placer casi alcanzó el orgasmo pero entonces Levi se levantó de golpe, riéndose de él.
—Ese es mi cobro por hacerme sentir un idiota—y le sacó la lengua.
Y el calor placentero se convirtió en una ira tonta que lo llevó a perseguir a Levi por todo el cuarto mientras el muchacho pegaba alaridos y llamaba la atención de la gente que se paseaba afuera, en el enorme patio de aquel hotel. Después de unos minutos, él reía siguiéndole el paso a aquel tramposo y mientras lo hacía, se dio cuenta que deseaba fervientemente mantener a su lado a su Levi, envolverle entre sus brazos y seguirle como si de un perro se tratase.
Lo quería, lo sabía con la misma certeza que se sabe que algún día se va a morir, que lo quería más que a nada imaginado o visto en la tierra, más que a nada anhelado en este mundo.
Era su amado, su Levi, su Faunúnculo eterno.
Notas finales|
—Inhala y exhala varias veces— ¡¿Khé pazó aki Dr. García?!
La explicación está implícita. Lamento si parece que fue un salto brusco, era necesario, no quiero cansarlas con este Fic. Agradezco mucho todo su apoyo. Realmente amé todos su review, favorite, y folow que me dieron. Muchas, muchas gracias. Les adoro y en especial a mi x-VaneYaAckerman-x; ElisaM2331 y tokiyasyo que comentaron el feazo Lemon que hice. Son unas nenas hermosas que me dieron aliento en mis cositas raras.
Gracias por todo corazones bellos.
Con amor
Charly*
