Disclaimer: Invasor Zim no me pertenece la obra de animación de culto es propiedad de la autoría intelectiva del indiscutible genio, caricaturista y humorista negro: El genio Johnen Vásquez.
ADN
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Puerto de Salida de Naves Crusier: Planeta Meeckrob.
Apenas habían pasado quince minutos para Dib luego de la reunión con el consejo de contra-inteligencia y este ya estaba alistando su Combat Crusier Motorized, los Combat Crusier de Meeckrob se habían tenido que modificar durante la guerra para albergar a las distintas especies rebeldes que se estaban uniendo a la causa. Al pasar de los años comenzaron a salir diseños personalizados. Dib Membrana se había encargado de diseñar su propio sistema de transporte, contaba con una docena de Combat Crusier's cada de uno de los doce con modificaciones precisas ya sea para viajes largos, o simples naves de combate y exterminio. Era un gran armamentista después de todo. El Crusier el cual iba a abordar era el más rápido que tenía, media cuatro metros de envergadura, perfecto para dos pasajeros únicamente, tenía cierta similitud con una motocicleta Harley Davidson Mv Agusta F4 solo que era una nave que podía alcanzar la velocidad de la luz en un tiempo de cinco segundos y estaba hecha del mejor metal Meeckrobersiano, era capaz de dar saltos por agujeros de gusano estaba reforzada con un portentoso armamento y la protección atmosférica era completamente invisible (nada mejor que conducir sin que nada te privara la vista del espacio) era de un brillante negro metálico y cromada.
Sin dudas era una nave envidiable pero, por primera vez Dib no estaba feliz de usar su Crusier favorito, todo por el simple hecho de que si regresaba a Meeckrob acompañado en ese Crusier seria con…mejor no pensar en eso. Sacudió la cabeza quitándose de encima esa impertinencia, tenía que ser profesional. Era cierto que no tuvo ningún intercambio de palabras con su familia cuando partió del planeta tierra cuando intercepto el mensaje de Los Terribles Mas Altos destinado a todos los invasores registrados, Zim no era invasor pero para desgracia de su gente el Invasor Skoodge estaba escondido en la base de del megalómano de ojos rojos que tanto había combatido y el sí recibió el mensaje. Como consecuencia un joven Dib Membrana tomo la recién formateada y reparada nave de Tak (que mucho le costó hacer que recobrara la cordura) y partió. Solo alcanzo a decirle a Gaz que tenía que ayudar a salvar al universo. Esta solo le dijo que su voz la estaba irritando y hasta ahí llegaba su memoria. Los meses en el campo de batalla ciertamente habían hecho que se olvidara de nimiedades. No volvió a la tierra porque había encontrado el lugar al cual pertenecía, podía ser el mismo sin que lo odiaran y rechazaran y además había salvado a la tierra y derrotado a Zim y a todo un Imperio en el proceso. Así que se daba por bien servido.
Sin mencionar que no era estúpido. Si, le costó lo suyo pero comprendió que no era nadie para su especie, ni siquiera para su propia familia. Así que se concentró en forjar una nueva vida y le estaba yendo de maravilla. Pero no podía huir del pasado por siempre, y ahora irónicamente necesitaba de una pieza fundamental de su pasado para salvaguardar el destino del universo que tanto amaba.
Ya no había tiempo que estar perdiendo. Estaba a setenta años luz de la tierra, pero con la preciosidad que conducía esto solo se traduciría a setenta minutos si iba a velocidad moderada. El tiempo era oro y a él le gustaba ahorrar. Subió al vehículo no sin antes colocarse el pertinente casco negro y asegurarse de lucir bien el emblema del C.C.E.M en su pecho el recurso de activación de su placa estaba injertada en su ser a nivel celular haciendo a esta brillar cual energía hecha de neón azul eléctrico por encima de cualquier vestimenta que usara, literalmente cualquiera. Pero la ventaja era que la podía desactivar, aun había uno que otro Irken moribundo y rezagado en el espacio buscando venganza y no era que fuera difícil para el derrotarlos. Pero tampoco quería andar con un cartel que dijera ''Dispárenme con un láser soy el responsable de la caída de Irk'' Eso se lo dejaba a los Kallarianos, adoraban pavonearse por todo el espacio presumiendo.
Sin más activo la ignición y salió literalmente disparado del planeta en un haz negro de luz. Apenas las compuertas se abrieron todos los técnicos y mecánicos del puerto hicieron un saludo militar. Reconocían cada nave de su Primer Embajador.
Uso la velocidad de su nave casi al 80% estuvo cruzando la atmosfera terrestre cinco minutos después de haber despegado. Arqueo las cejas y sus preciosos orbes ambarinos vieron con nostalgia al planeta azul.
―Ha pasado el tiempo ¿Eh? ― dijo para sí mismo.
Planeta Tierra. Estados Unidos de Norte America. Estado de Virginia.
Ningún radar en la tierra pudo detectar el Combat Crusier Motorized de Dib Membrana entrando en la atmosfera y posteriormente aterrizando sin levantar una sola mota de polvo. Aun recordaba las coordenadas de la antigua ciudad donde creció, llego justo al centro de la misma, su Crusier podía adaptarse para viajar por cualquier terreno imaginable así que activo el modo de moto-tracción terrestre y su nave adquirió la forma de la más increíble motocicleta jamás vista. Se disponía a llegar a su antigua casa pero lo freno en seco la visión que le llego de golpe. Sin dudas su ciudad siempre fue la más moderna del mundo con su padre como líder en ella y porque residía ahí, pero lo que estaba viendo se parecía mucho al futuro digitalizado de la ciudad de New York de la película The Five Element.
Pero no era tanto el avance de la ciudad…sino lo que estaba proyectando las enormes pantallas de plasma empotradas en los edificios más lujosos que alguna vez haya tenido la suerte de ver.
―/ ¡LES PROMETO LA VICTORIA!/ ― había cerca de tres docenas de pantallas del noticiero líder en el mundo (CNN) transmitiendo su imagen en el C.C.E.M.
― ¡¿AH?! ― ¡¿Qué carajo hacia EL en la televisión internacional terrícola?! ¡¿Cómo se había filtrado ese video hasta la tierra?! Pero lo más importante era… ¿Desde hace cuánto tiempo el planeta tierra estaba enterado de las operaciones de la embajada? No pudo continuar sus cavilaciones inconexas cuando la figura holográfica del Presidente Ag-rotk salió del comunicador de su Combat Crusier.
―Veo que ya llego a su destino Vice-presidente Membrana― el tono ambiguo de la voz de su líder lo dejo con un tic en la ceja.
― ¿Puedo preguntarle señor, desde cuando la tierra está enterada de nuestras operaciones? ― el tono severo de la voz de Dib acompañado a su semblante oscurecido hicieron reír al Meeckrober lo suficientemente alto para que el pelinegro lo notara y se cabreara― ¡Presidente Ag-rotk! ¡PENSE QUE TENIAMOS UN ACUERDO!
―Así es, lo tenemos pero nunca formo parte de la cláusula dejar desinformada a la tierra. Digo es parte de nuestra jurisdicción después de todo…― Ag-rotk se estaba haciendo el que la virgen le hablaba.
―Aun así ¿Por qué información MIA debe ser transmitida aquí? Acordamos que no me comprometería más con este planeta después de…― Dib no pudo continuar con la frase. Ciertamente en la cumbre que definiría la caída de Irk, se necesitó enviar a muchos aliens heridos a su pronta recuperación a un sistema solar que no estuviera ni cerca de los planes de conquista de los Irkens. Dib sabía perfectamente que la Vía Láctea era la mejor opción. Luego de que se enteró de que los regentes de Irk habían mandado a Zim a la tierra como una broma para ver si se moría. Era más bien una garantía que la Armada Irken nunca tocaría su planeta con Zim ahí. Es decir, el alíen nunca fue una amenaza, más bien era un seguro. Ningún otro planeta en el universo estaba más seguro que el planeta tierra gracias a que tenían al desquiciado genocida de su propia raza ahí abandonado. La vida era muy satírica e irónica a veces, finalmente Dib tuvo que guiar a las naves con los heridos pues era el único que sabía cómo llegar y por desgracia tuvo que ver a su gente de nuevo. Lo culparon a el de una ''supuesta invasión alienígena'' cuando en realidad solo los estaba salvando. Fue un duro golpe. Abandono la tierra inmediatamente después de eso.
―Ya lo sé Dib― espeto firmemente el Meeckrober― ¿En serio creíste que iba a dejar a esa cuerda de malagradecidos desinformados de quien les salvo sus inútiles vidas? Dib creo que eres el único de tu especie que vale la pena y hacer justicia es parte integral de la naturaleza de mi raza y siendo su líder más todavía. Además técnicamente nunca dijiste que no podía transmitirles las emisiones de las reuniones…solo acordamos que no te enviaríamos más a la tierra ni te obligaríamos a defenderla…pero te fuiste por tus propios medios…
― ¡Eso me suena a vacío legal!
―Son solo tecnicismos― Dib iba a decirle algo mas (probablemente una palabrota) cuando escucho y vio algo que lo dejo tieso y mudo.
― ¡Wow! ¡El Embajador Membrana es realmente genial! ¡MIRA QUE DESCUBRIR TAL CONSPIRACION Y HACERSE CARGO CASI EL SOLO! ― ese había sido un muchacho de aparentes quince años recargado de un auto levitante junto a otro joven un poco más mayor, quien asentía con aprobación.
―Yo solo tenía tres años cuando llego con esos aliens…recuerdo que mis padres armaron tremendo escándalo y no me dejaron salir de casa por meses…no recuerdo mucho pero si me consterna esa tontería de que El Embajador Membrana había vendido a nuestro planeta…― el tono de voz del muchacho más alto era de reproche e indignación.
― ¡Yo he leído rumores en internet acerca de que paso mucho tiempo advirtiendo que había un alíen escondido en esta misma ciudad! ¡Y no cualquier alíen! ¡UN IRKEN!
― ¡Yo oí de mi prima mayor que estudio con el que es cierto! Zita nunca suele mentir…no después de que vio el cielo plagado de naves y desde que podemos ver las transmisiones del C.C.E.M…
Dib no soporto la incredulidad y el violento sonrojo marca diablo en su cara, daba gracias a Dios que traía puesto el casco o si no lo descubrirían inmediatamente. Al parecer era una especie de celebridad en la tierra y esa era la cosa más loca que pudo haber oído jamás. Para cuando se dio cuenta el Presidente Ag-rotk había cortado la transmisión hace bastante tiempo…
―Ya me las pagara ese hijo de…― Dib sentía mucho respeto hacia el Meeckrober y también mucho cariño. Irónicamente este había sido una figura paterna para el luego de acogerlo en Meeckrob cuando llego en la nave de Tak y…― ¡Casi lo olvido! ― Dib recordó para qué rayos había ido a la tierra. Puso su Crusier en marcha y casi despego vía a su antigua casa. Solo esperaba que su padre siguiera teniendo el título de propiedad. Dudaba que hubiera alguien ahí. Si no era así, bueno ciertamente no sería difícil ubicarlo…toda la tecnología que veía por todos lados tenían la insignia de la Corporación C.I.E.N.C.I.A.R.E.A.L.
Quince segundos después estaba frente a su antiguo vecindario…aunque la palabra antiguo solo era para sus memorias pues el condenado barrio parecía sacado de una película de ciencia ficción, todas las casas estaban realmente modernizadas…todas excepto una. La que llamo suya alguna vez.
―Terminemos con esto…― se bajó de la nave con parsimonia y sin ninguna gana de tocar la puerta, aunque si no mal recordaba los cables que despedían energía en su patio estaban configurados para identificar su código genético apenas pusiera un pie dentro del territorio de la propiedad. Y como no estaban desactivados era más que obvio que la casa le seguía perteneciendo a su padre. Apenas cruzo los cables electrificados no lo electrocutaron, así que seguía su código registrado. Se sumió de hombros y finalmente toco el timbre de la puerta. Escucho un lejano ''Un momento'' del otro lado de la puerta dicho por una voz masculina…una voz que reconocería hasta el fin de los tiempos.
― ¡Gaz! ¡Querida que bueno que lograste llegar a tiempo…!― el Profesor Membrana había abierto la puerta, creyendo que quien estaba detrás era su hija menor, obviamente no se esperaba encontrar a un hombre forrado de negro de exactamente su misma altura y con las manos en los bolsillos de su gabardina. Dib no se había quitado el casco― ¿Q-que…?― el hombre estaba tal cual Dib lo recordaba. Los mismos googles, la misma bata de laboratorio de cuello alto, la única peripecia era un par de canas brillando con la fuerte luz del día que se reflejaba en los edificios que habían reemplazado a las casas. El Profesor Membrana lo detallo de arriba para abajo con una rapidez digna de la velocidad del sonido y Dib pudo jurar que había una expresión de asombro marca registrada en su cara que normalmente era un misterio para el espectador―… ¿Dib?... ― la incredulidad en su voz era casi palpable.
―Lamento no haber llamado antes, pero es de suma urgencia que hable contigo…papá― con lo último dicho Dib se quitó el casco dejando libre su rebelde cabello y la larga guadaña negra que ahora era idéntica a la de su padre, pero no era lo único idéntico su voz y la de su padre se podrían confundir fácilmente, solo que la de Dib era aún menos rasposa.
― ¿R-realmente eres tú? ― por primera vez en la historia de su vida Dib Membrana estaba oyendo el tono asustado de la voz de su padre.
―Pues no soy un holograma… ¿Puedo pasar? Si alguien me ve se armara un alboroto― no espero la invitación y entro como Pedro por su casa…y técnicamente era o bueno fue su casa. El Profesor, seguía bastante aturdido pero cerró la puerta en el acto apenas su primogénito entro. Noto como Dib escudriñaba todo con la mirada y también noto como ya no usaba lentes.
―Nada ha cambiado aquí…― se giró a su padre luego de ver en rededor como si fuera la primera vez que pisaba esa estancia― Padre vengo por una misión urgente del C.C.E.M. Sé que no eres ajeno a la embajada como nadie en este planeta al parecer…― el tono de voz de Dib era seco, tácito y firme. Como un coronel dando una estricta orden― Requiero de tu breve asistencia en una operación de alto riesgo…
―… ¡¿Qué?! ― el Profesor no daba crédito a lo que oía― Espera, es la primera vez que no vemos en catorce años y…
―Luego habrá tiempo de ponernos al corriente. Debo informarte que estoy autorizado a llevarte a la fuerza si es necesario. Tengo la autoridad suficiente al ser el Vice-presidente del C.C.E.M sobre este y quintillones de galaxias― lo miro severo, esperaba un no directo de su padre, después de todo. No era un secreto que el científico cuyo lema era ''La Ciencia Real ante todo'' odiaba cualquier cosa concerniente a los ovnis― Espero que no haya sonado como amenaza pero si es necesario la convertiré en una…
―Y-yo…― el mayor de los pelinegros solo suspiro y rio por lo bajo para tomarse de la frente y frotársela con cansancio― De acuerdo…iré― Dib no iba a mostrar la enorme y aterradora sorpresa que sentía en ese momento. Pero era ventajoso que tantos años tratando con aliens que literalmente lo podían vaporizar con la mirada lo habían hecho un ser impertérrito y de nervios de carburo de tungsteno.
―Gracias por tu colaboración…― dijo haciéndole una leve inclinación con la cabeza― No es necesario que recojas o lleves nada, toda indumentaria, vestimenta y alimentos te serán proporcionados en el Planeta Meeckrob. No tenemos tiempo que perder…debemos partir ahor- ― no pudo continuar cuando de súbito alguien pateo la puerta principal con estrepito rebelando una melena de cabello purpura ondeando furiosa como su dueña.
― ¡DIIIIIIIIIIIIIIIIIIIB!
― ¡¿Gazlene?! ― bramaron al unísono ambos varones Membrana.
To Be Continued.
