Disclaimer: Invasor Zim no me pertenece la obra de animación de culto es propiedad de la autoría intelectiva del indiscutible genio, caricaturista y humorista negro: El genio Johnen Vásquez.

Debo agregar que las demás especies de distintos universos que se citaran de ahora en adelante tampoco son mí de mi autoría.

N/A: Presentando a los guerreros procedentes de Los Doce Universos. Quiero hacer una corrección, que vergonzoso de mi parte, cometí un error con el nombre del Sumo Gran Sacerdote, no es ''Daishinkai'' sino ''Daishinkan'' sin más comienza el cap y me disculpo de nuevo por la confusión jeje.

ADN

Cede del Torneo de los Doce Universos. Palanquín del Rey de Todo. Mundo de la Nada. Dimensión Ki.

Dib se ofreció a ir con Daishinkan-sama al encuentro de Zeno-sama como representante, alegándole a Ag-rotk que el Emperador de Meeckrob no debía exponerse a tal peligro. Le habían explicado que estaba literalmente en sus manos la posibilidad de que si fastidiaba o incomodaba remotamente al Rey De Todo este destruiría toda la Dimensión J-V con solo mover un dedo, obvio luego de ''Borrarlo'' a él primero. Estaba de más decir que se sentía completamente amedrentado y sumamente preocupado. Ciertamente el siempre creyó en Dios, y sabía que este ser supremo y Todopoderoso había creado a otros Dioses y estos a su vez a otras deidades y universos completos, al tener pleno conocimientos de lugares como la Dimensión Ki, el simple hecho de que estaba por ver cara a cara a un ser con la categoría de un Dios entre dioses era más que irreal. El Ángel de piel azul cielo hizo el favor de tele-transportarlo a la Dimensión Ki en menos de una billonésima de segundo apenas tocando su hombro.

― ¿Sabes? Deberías pensar en juegos infantiles en lugar de tácticas de combate― dijo de repente el Ángel azul cielo sin motivo aparente, Dib iba a preguntarle a que se refería, no obstante. Pronto el pelinegro de ojos ambarinos escucho la ''bienvenida'' a esa dimensión en la forma de explosiones y alaridos de batalla. Por un momento pensó que se estaba librando una guerra de proporciones más que bíblicas y titánicas, no obstante cuando miro alrededor noto que había efectivamente una plataforma de artes marciales y había dos seres en combate uno era un sujeto extraordinariamente musculoso, casi rayando en la hipertrofia, parecía humano, traía puesto un doji de batalla japonés anaranjado y tenía el cabello azul cobalto en puntas que parecía desafiar la gravedad, logro apreciarlo a él y al otro alíen de cabeza blanca y un traje negro entallado con rayas rojas solo porque se detuvieron un segundo en sus ataques, y gracias a los implantes de rastreo en sus ojos los capto, pero un instante después desaparecieron y volvieron a oírse las detonaciones y las ráfagas de energía chocando y volando por doquier (las explosiones que estaba escuchado eran los asestos que se daban mutuamente ambos peleadores al chocar puños, codazos y rodillazos, y no estaban yendo enserio ninguno de los dos, según Daishinkan-sama. Dib estaba por demás…cagado del miedo) ahora mismo estaba siendo guiado al palanquín de Zeno-sama. Apenas llegaron, noto como Daishinkan-sama hacia una reverencia muy respetuosa y Dib termino pegando la frente del piso en una inclinación, estaba temblando como un condenado a muerte. Logro ver a dos aliens de casi seis metros de altura con pinta de guardias, tenían un uniforme rosa-purpura con aditamentos cual caballeros Ingleses, sus pieles eran azules y estaban atentos a todo movimiento con las manos tras la espalda.

―Zeno-sama, eh traído a un oriundo de la Dimensión J-V― comenzó a hablar melodiosamente con esa voz grave el Sumo Gran Sacerdote y Dib se tensó― Al parecer el ultimo combate le provoco incordios a su dimensión y casualmente vienen necesitando ayuda con suma urgencia de nuestros Sexto y Séptimo Universos respectivamente…― soltó una risilla al final.

― ¿En serio? ― Dib se sorprendió al escuchar dos vocecitas melosas y dulces a coro, se atrevió a subir un grado la vista y vio a dos seres muy pequeños no debían llegar a los 60cm de altura. Su apariencia era bastante tierna, ambos era exactamente iguales, tenían la cabeza ovalada de colores azules claros y oscuros, ojos que no parpadeaban en lo absoluto grandes y negros y vestían túnicas de colores rosas suaves y fuertes con aditamentos dorados― ¿Quién eres? ― preguntaron ambos Reyes De Todo. Dib no entendía se supone que solo había un Zeno-sama pero no era momento para eso.

―S-soy David Membrana. Representante de mi dimensión…Rey De Todo…Eh…Reyes De Todo sus magnánimos Creadores de Los Doce Universos…humildemente pido su…permiso para entrar a sus dominios y buscar a cinco guerreros ya seleccionados― se envalentono y espeto fuertemente tomando muchísimo aire: ― ¡No habrá interrupciones en su torneo! L-les prometo que no haremos nada para incomodarles…― estaba a punto de llorar de los nervios―…mi dimensión entera…muchos universos….están por perecer…en una guerra sin cuartel les ruego, les suplico en su piedad…nos presten auxilio― termino sin aliento alguno.

―Eso suena terrible― argumento el Zeno-sama de la izquierda, pero su tono de voz aniñado era tan neutro que parecía no importarle, es decir destruir universos era su pan diario, no era como si realmente le impresionara― ¿Crees que deberíamos permitírselo? ― le cuestiono a su igual.

―No sé― ladeo la cabeza el Zeno-sama de la derecha― ¿Tu qué opinas?

―No sé― dijo su igual.

―Este joven salvo a su dimensión entera de una raza de conquistadores. Se le conoce como un héroe…― sonrió y cerró los ojos al mismo tiempo Daishinkan-sama― Él puede ofrecerles entretenimiento a cambio de que lo dejen estar diez minutos en cada universo mencionado.

― ¡¿Enserio?! ― dijeron muy alegres ambos Zeno-sama's.

―Eh…― Dib pensó rápido, recordó de súbito lo que le dijo Daishinkan-sama antes de llegar a ese lugar, algo sobre que sería buena idea pensar en juegos infantiles y no en tácticas de combate― ¿Les gustan los juegos Reyes de Todo? ― pregunto tragando duro, supo que podía elevar un poco la cabeza cuando vio los pies de ambos Zeno-sama's delante de sus narices.

― ¡SI! ― corearon y comenzaron a flotar.

―E-en mi dimensión hay una raza de seres que manipulan energía como aquí y que…son excelentes compañeros de juegos, además de poder materializar infinitas cosas, todo lo inimaginable, y-ya que son de otra dimensión probablemente sepan muchas formas de entretenimiento que no se den aquí…― La Embajadora Akoya lo iba a matar pero le debía un favor después de todo― ¡S-son muy lindos, adorables y divertidos les garantizo que serán perfectos compañeros de juegos!

― ¡Genial! ― dijo el Zeno-sama original― Yo creo que está bien dejarlo ¿Y tú? ― le pregunto al Zeno-sama que venía de la línea temporal de Mirai Trunks.

― ¡Yo también! ¡Solo promete que traerás a esos seres!

― ¡Lo juro Reyes De Todo! A-apenas termine la guerra en mi dimensión…los traeré― sonrió de forma nerviosa. Ya con luz verde pudo respirar de nuevo cuando salió fuera del palanquín de Zeno-sama. Y su aparente hermano gemelo, lo que el pelinegro ignoraba y nadie le iba a decir es que cierto Sayán criado en la tierra había traído al Zeno-sama de la línea temporal del hijo mayor del Príncipe de los Sayiajins para traerle un ''amigo'' a Zeno, quien resulto ser él mismo.

―Le pediré al Kaio-shin del Séptimo Universo que te lleve a la tierra. Ahí encontraras a los primeros dos, son los Sayiajins Híbridos― le dijo escuetamente el Sumo Gran Sacerdote.

― ¿Híbridos? ― Dib se vio asustado ¿Y si no eran tan fuertes como los de sangre pura?

―Los únicos dos Sayiajins de los tres existentes de sangre pura del Universo Siete están participando en el torneo― afilo la mirada el Ángel azul cielo― ¿Algún problema?

― ¡Ninguno su excelencia! ― Dib negó muchas veces.

―Bien― sonrió el Ángel―Ten esto entonces― le dijo amablemente y materializo de la nada un cofre, lo abrió y en su interior había cinco botones de emergencia que parecían medallas, del tamaño de una moneda― Dale uno a cada peleador, cuando comience el conflicto en tu dimensión solo aprieta este― materializo otro y se lo entrego a Dib― Esto los alertara y transportara directamente a donde tu estés, el tiempo transcurre diferente en ambas dimensiones por lógica pero lo necesitaras.

― ¡Muchas gracias su altísima excelencia! ― Dib hizo una reverencia y tomo el cofre que le era ofrecido.

Minutos más tarde Dib estaba frente a un ser de apariencia humanoide y rasgos muy finos y atractivos de piel color lavanda y ojos negros, apenas le llegaba a la mitad del torso, eso si ese peinado mohicano en su blanca cabellera le parecía de lo más genial. Traía un juego de zarcillos esféricos color naranja y su atuendo era muy peculiar, hombreras acampanadas, botas, sotana etc.

―Kaio-shin-san: Por favor lleve al Joven Membrana a la tierra y no tarden más de diez minutos, tienen que encontrar a los hijos de Son Goku-san y de Vegeta-san.

― ¡Hai, Daishinkan-sama! ― Dib se sorprendió. Tenía entendido que los Kaio-shin eran Dioses Creadores y al parecer este le tenía muchísimo miedo y respeto al Ángel azul― Toque mi hombro por favor― se dirigió a Dib y este le obedeció en el acto― ¡Kai, Kai!

Planeta Tierra del Séptimo Universo. Residencia Brief. Capital del Oeste.

Aparecieron súbitamente en el patio de un lugar que se suponía era la tierra de ese universo. Estaba muy modernizado el lugar y había amplios jardines con abundante vegetación y coronando todo además había una ENORME casa en forma de domo que decía ''Capsule Corp. ''

― ¡Oí, Kaio-shin! ― Una voz infantil se dejó escuchar. Dos niños se apersonaron volando para sorpresa de Dib. Uno tenía un doji verde de combate con un obi, botas y muñequeras anaranjadas tenía el cabello lila y una mirada azul muy altanera, junto a él un niño un poco más pequeño en altura, de cabello intensamente negro en siete picos, ojos negros como la obsidiana y un doji de combate naranja con botas azules y una camisa manga larga azul bajo el doji. Dib se impresiono de la musculatura de ambos ¡No debían tener ni diez años y dejarían pendejo a un físico-culturista! ― ¿Eh, y este quién es? ― pregunto el niño de cabello lila muy groseramente y apuntando despectivamente a Dib con el índice.

―Trunks, él es Dib, viene de otra dimensión donde se librara una guerra y los pidieron especialmente a ti y a Goten para ir a luchar y apoyarles― dijo serio y al punto la deidad presente― Fue una orden de Zeno-sa- ― no termino la frase pues los chillidos de excitación de ambos niños casi los dejan sordos a los dos.

― ¡¿LUCHAR EN OTRA DIMENSIÓN?! ¡YO ME APUNTO! ¡VAMOS TRUNKS! ― Los brincos del niño de cabello negro llegaban a los diez metros de altura y volvía a bajar a una velocidad impresionante.

― ¡CLARO QUE IREMOS GOTEN! ¡DESPUES DE TODO NOS DEJARON FUERA DEL TORNEO! ― bramo el niño de cabello lila.

―No irán todavía. La guerra allá empieza en unos meses aunque no sé si sea el mismo tiempo aquí― dijo la deidad presente los niños se vieron desilusionados.

― ¡Pero yo quiero pelear yaaaaaaaaaaaaaa! ― El niño de cabello negro ahora conocido como Goten se soltó a llorar a moco suelto.

― ¡Hmp! ― con la típica actitud de heredada de Vegeta Trunks se cruzó fuertemente de brazos, estaba con un humor de perros ahora.

―N-no se preocupen los llamare apenas empiece el combate― dijo Dib ya creyendo que todo era posible en la vida― Yo también fui a una gran guerra en el espacio que duro muchísimo tiempo. Tenía diez años ¿Qué edad tienen ustedes? ― sonrió amable.

― ¡Yo cumpliré ocho! ― espeto Goten muy animado.

―Y yo tengo nueve― dijo Trunks muy tranquilo.

― ¿En serio son tan fuertes? ― pregunto Dib al Kaio-shin, este lo miro y rio por lo bajo.

―En su nivel actual podrían destruir uno o dos sistemas solares y estando fusionados se incrementa su fuerza…¿No abrieron un portal inter-dimensional en el estómago de Súper Buu siendo Gotenks? ― pregunto Kaio-shin como si no fuera nada.

―Sí, ¡Pero hemos entrenado mucho eso fue hace casi dos años Kaio-shin no sea menso!

―Recuerde que nos hacemos más fuertes con cada entrenamiento― Goten con las manos tras la nuca y una sonrisa demasiado inocente dijo esto sin pensar en que los estaba escuchando alguien de OTRA MALDITA DIMENSION. Dib estaba tan pálido que casi estaba transparente.

― ¿B-Buu? ¿N-no será M-Majin Buu o sí? ― Dib sabía que se iba a arrepentir de haber preguntado.

―Si él. Pero no te preocupes ahora es un buen amigo― Goten le contesto pelando los dientes en una gran sonrisa.

Dib sintió que se iba a desmayar en cualquier momento. Luego de respirar BASTANTE les entrego a los dos los dispositivos para que aparecieran en su dimensión. Los niños solo se habían asustado al pensar en donde esconder esos artefactos de sus respectivas madres… ¿Podían destruir sistemas solares y les tenían miedo a sus mamás? Oh tenían la crianza de un niño común y corriente o sus madres daban más miedo que el propio diablo…

Como le habían prometido a Daishinkan-sama estuvieron de vuelta en el Mundo de la Nada antes de que pasaran los diez minutos dejando atrás a unos muy ansiosos Goten y Trunks.

―Tendrás que llevarlo al Universo Seis también…el Kaio-shin de este universo esta noqueado momentáneamente. Hakaishin Champa lo golpeo sin querer en un arrebato de ira que tuvo cuando Hakaishin Bills le grito algo sobre que era un gordo mediocre…― Daishinkan-sama estaba avergonzado del comportamientos de ambos Hakaishin's gemelos, Kaio-shin y Dib no hicieron más que descomponer el gesto.

―Bueno…será tome mi hombro por favor.

―Claro― Dib ironizo al cielo. Que dimensión tan loca.

― ¡Kai, Kai!

Planeta Namekusei. Sexto Universo. Palacio del Gran Patriarca.

El planeta Namekusei del Sexto Universo no había padecido del cataclismo atmosférico que casi extinguió a la raza entera como en el Séptimo Universo, por lo cual la cavilación ahí era abundante, influyente y armoniosa. Dib se impresiono hasta taimarse y sudar frio. En ese planeta el cielo y el agua eran verdes, el pasto hermoso y azul junto a millares de árboles de pétalos azules, lilas y rosados, el aire era demasiado puro al punto de estar perfumado. En ese momento estaban enfrente de una construcción muy peculiar. Era enorme blanca y parecía una casa extraña con picos. Frente a ella había tres aliens haciendo guardia, su aspecto era sencillamente impresionante. El más bajo de ellos debía medir 2mtrs de altura y los otros dos al menos 3mtrs. Tenían la piel verde esmeralda, ningún tipo de vello corporal, antenas sobresaliendo de sus lóbulos frótales, miradas duras, severas y de un intenso negro. Ostentaban fibrosidades anatómicas rosadas en los brazos y abdomen. Vestían de forma sencilla y humilde casi monástica pero eso solo dejaba ver su exuberante musculatura extremadamente trabajada. Las filosas garras negras los hacían ver más intimidantes. Uno de ellos se acero y les sonrió revelando blancos y perfectos colmillos muy prominentes.

― ¿Quiénes son y que quieren? ― Su voz era bastante grave, se cruzó de brazos mostrando mucha imponencia. Dib no tuvo la suerte de conocer a Picoro Daimaku Jr. del Séptimo Universo, de lo contrario sabría que estaba viendo a su alter-ego, al ser el Sexto y Séptimo Universos, gemelos al igual que sus Hakaishin's, existían versiones de una misma persona en ambos solo que con algunas diferencias.

―Nail, no estés tan a la defensiva. El Gran Patriarca ya nos había dicho que tuvo una premonición sobre la llegada de foráneos en busca de ayuda― hablo otro de los Namekianos, su expresión era más suave pero no menos intimidante era el más bajo de los tres― Un placer conocerlos. Soy Virgata, ellos son mis hermanos: Nail y Cargo. ― el tercer alíen de la altura de Nail apenas si volteo a verlos, a leguas se notaba que mucho más arisco y reacio que el primero que les dirigió la palabra― Somos los Guardianes del Gran Patriarca de este planeta― les sonrió.

― ¿De casualidad de la raza guerrera de Namekusei? ― pregunto Dib esperanzado, después de todo ya había oído los tres nombres que había previsto Sapphire.

―Así es― sonrió el más bajo.

― ¡Virgata no seas indulgente con completos extraños! ― regaño duramente Cargo desde su posición en la puerta cruzado de brazos― Puede que el Gran Patriarca haya previsto que llegarían foráneos pero yo no voy a fiarme de ellos― los penetrantes ojos negros de Cargo perforaron a Dib de lado a lado.

―Cargo…por si no lo has notado este ser de pelaje negro en la cabeza viene acompañado de una deidad… ¿Es un Kaio-shin cierto? ― espeto inteligentemente Nail viéndolos fijo.

―Así es― hablo la deidad presente.

― ¡No me importa quienes sean…!― Cargo se tensó en su sitio y sus antenas se arquearon al igual que las de sus hermanos, solo que a él le habían llamado la atención― Genial…otro regaño.

―Bien merecido te lo tienes― Virgata lo vio reprobando su actitud.

―Si El Gran Patriarca quiere verlos no tenemos opción más que llevarlos dentro― espeto Nail disminuyendo su guardia que tenía en alto― Muévanse.

Fueron guiados al interior del palacio, ahí tenían que volar hasta la siguiente planta, Dib incapaz de controlar Ki tuvo que ser llevado por Kaio-shin. Se sintió apenado por esa acción no obstante se le quito el sonrojo apenas vio a un Namekiano ENORME realmente, enorme sentado en un trono. Parecía bastante viejo por las arrugas en toda su cara, vestía mucho más ceremonial que los otros tres, tenía los ojos cerrados y la respiración se le dificultaba. Los tres guardianes se arrodillaron ante él. Dib hizo una reverencia y Kaio-shin permaneció callado en su sitio.

―Bienvenido su excelencia Kaio-shin y bienvenido foráneo de otras dimensiones…― hablo el anciano Namekiano sorprendiendo a Dib, no obstante la grave y cansada voz del anciano logro calmarlo: ― No se alarme, ya había previsto su llegada…perdone el comportamiento de mis hijos…y me refiero a ti Cargo.

― ¡Pero Gran Patriarca! ― tuvo que callarse la boca Ipso Facto cuando su padre y padre del planeta entero entre-abrió un ojo y lo vio serio― Perdonen mi comportamiento…― dijo a regañadientes. Sus hermanos se rieron de él.

―N-no es problema― Dib hizo amagos de calma con las manos― Eh, ¿Gran Patriarca no? Muchas gracias por el recibimiento… ¿Disculpe es usted vidente? ― Aunque lo negara la curiosidad de científico si estaba en él.

―Jejejeje…tienes un Ki muy puro y una inteligencia abismal jovencito― rio y tosió un poco el anciano presente― Cuando la raza espiritista de mi planeta de la cual soy parte llega a cierta y muy avanzada edad…podemos ver acontecimientos futuros…― hizo una pausa y prosiguió― Mis hijos sesenta millones uno, sesenta millones diecisiete y ochenta millones cuarenta y dos aquí presentes son los más poderosos de Clan de La Familia del Dragón, son de la raza guerrera de Namekusei…solo los más fuertes tienen el deber de cuidar a este anciano que no puede hacerlo por si solo Jejejeje…― Dib estaba pálido ¡¿Era padre de TODO un planeta?! Ciertamente había razas que se reproducían de forma asexual en su dimensión pero que alguien tuviera tanta descendencia de CUALQUIER manera imaginable impresionaba a cualquiera― Acércate muchacho…― el enorme y viejo Namekiano estiro como pudo la mano instándole a acercarse, Dib se colocó a su lado y el Gran Patriarca puso su mano en su cabeza luego de varios segundos el anciano soltó un alarido de horror, asombro y tristeza entremezclados― Pobre criatura…has sufrido tanto y ayudado a billones de manera desinteresada…tu mundo es un lugar oscuro y horrido…algo que nunca se vería en Namekusei ni en una plaga de locura total― algunas delicadas lagrimas desfilaron por las mejillas verdes del anciano alarmando a sus hijos― Vienes por ayuda…y te será concedida…Nail, Cargo, Virgata― hablo firme y estos se incorporaron cual militares serios y con brazos tras la espalda esperando ordenes― Asistirán como refuerzos en la guerra que se librara en la dimensión del Joven Membrana…

― ¡Si Gran Patriarca! ― corearon los tres en tono firme.

―Debes retirarte chico…falta un minuto― le sonrió el anciano y Dib se espabilo. Rápidamente procedió a explicarles a los tres seleccionados cómo funcionaba el botón de emergencias y que serían llamados cuando el momento llegara. Se despidió cortésmente de todos y agradeció infinitamente la ayuda de esa raza.

―Vamos Kaio-shin-san― articulo nervioso y el otro asintió.

― ¡Kai, Kai!

Mundo de la Nada. Cede del Torneo de Los Doce Universos.

― ¿Misión cumplida? ― Daishinkan-sama los esperaba ciertamente― Bien espero que todo resultara bien. Se le acabó el tiempo aquí joven Héroe― le sonrió el Ángel de piel azul cielo― Por favor recuerde el trato que hizo con Zeno-sama― abrió los ojos sonriendo algo perverso― Es por el bien suyo y de su dimensión entera…

― ¡No lo olvidare lo prometo! ― bramo Dib nervioso.

―Muy bien es hora de que se retire― aun con la sonrisa en sus labios. Daishinkan-sama lo apunto con un dedo y de un disparo de energía transporto a Dib a su dimensión.

Estación Espacial de Operaciones de Contra-Inteligencia Beta. Sector 8-9-6-5 Cuadrante Omega al Sur de la Galaxia Neridax.

― ¡Se excelencia! ― Crisia intentaba hacer reaccionar a Dib quien se había materializado de la nada en medio de la estación y tenía aproximadamente cinco minutos inconsciente en el suelo.

― ¡Aaaah! ― el pelinegro despertó en un grito y cuando vio a su Jefa de Secretarios y todas las caras que conocía casi llora del alivio, se le fue encima a Crisia en un abrazo muy fuerte y esta se sonrojo de un rojo nuclear― ¡ESTOY VIVO! ― bramo soltándola y tomándose fuertemente el pecho― ¿C-CUANTO TIEMPO ME FUI? ― pregunto y todos lo vieron raro.

―Solo han pasado cincuenta segundos terrícolas…― dijo la Cripner.

― ¿E-en serio? Allá fueron veinte minutos…más los cinco minutos que estuve frente al Rey de Todo…o bueno…no importa― alaridos de asombro se escucharon por doquier, pronto Dib sintió como los tentáculos blancos de Ag-rotk lo rodeaban en un fuerte abrazo.

― ¡DIB! ¡POR LA ANTI-MATERIA ESTAS VIVO! ― Ag-rotk estaba con uno de sus melodramas armados― ¡CREI QUE TE ASESINARIAN LARVA MIA!

― ¡Presidente Ag-rotk! ― Dib estaba muy sonrojado― Eh, voy a necesitar una audiencia urgente con la Embajadora del Planeta Amazits― se puso algo azul y le tirito una ceja.

― ¿Puedo preguntar para qué? ― Liroy no iba a admitir que se había desmayado apenas vio cómo se abría el portal por donde había salido Daishinkan-sama y luego se volvió a desvanecer cuando supo que Dib iría solo.

―Comprometí a su raza en algo grande…era la única forma de que Zeno-sama accediera a dejarme buscar a los cinco peleadores y no destruyera nuestra dimensión entera…― todos perdieron la compostura.