Disclaimer: Invasor Zim no me pertenece la obra de animación de culto es propiedad de la autoría intelectiva del indiscutible genio, caricaturista y humorista negro: El genio Johnen Vásquez.

Debo agregar que las demás especies de distintos universos que se citaran de ahora en adelante tampoco son mí de mi autoría.

ADN

Residencia Membrana. Esa Noche.

Después del espectáculo del intento de exterminio de su esposo por parte del que alguna vez pensó era su molesto hermano. Gazlene Membrana no sabía a donde se había ido la puta lógica que ella conocía. El rumbo de las cosas había cambiado drásticamente. Primeramente aun sentía todas sus entrañas vibrar de la inconmensurable furia que sentía al haberse sentido intimidada por la mirada de Dib, aquel inútil optimista que nunca se atrevió a levantarle si quiera la voz, que siempre estaba parloteando solo sobre alguna pendejada para-normal por la cual sería reconocido mundialmente, el que le contaba sus planes de como desenmascararía al imbécil de Zim ante todos y verían que él tenía razón, ese mismo cabezón que nunca se quejaba de las palizas que le daba, o que siempre evitaba que ella mandara a sus infernales muñecos diseñados para torturar y digerir carne humana a matarlo por fastidiarla. Aquel que siempre le regalaba una perenne sonrisa y era un completo iluso que pecaba de inocente en ese mundo podrido…ese mismo idiota había muerto hace catorce años. El Dib Membrana que la enfrento en la sala a simple vista se apreciaba que había pasado por millones de torturas e infiernos peores de los que ella podía prometerle, que ya no había atisbo alguno de duda o ingenuidad en él ni de chiste, ahora era un hombre extremadamente peligroso: A tal punto que casi aniquilo al mismísimo anti-cristo en menos de un minuto alegando que solo era un fastidio, como si le interrumpieran la hora del té con una niñería…ese mismo hombre había logrado lo imposible. Asustarla. ¡ASUSTARLA A ELLA! Quería matarlo, destazarlo, hacerlo gritar por piedad pero…sabia y eso le daba ganas de dar furiosas arcadas, sabía que perdería la batalla contra él. ¡Maldita sea LE HABIA DISPARADO JUSTO A LA CABEZA CON LA INTENSION DE MATARLO Y EL MUY MALDITO SE BURLO DE ELLA! La reto y para más osadía dejo vivo a Pepito solo por consideración a su estado mostrando una madurez y una supremacía tales en su presencia que la estaba haciendo enloquecer. Una vez dejo a su marido recostado en su antigua cama al cuidado de sus muñecos, iba a bajar las escaleras solo para intentar consumar lo que la bala no hizo…no espero escuchar a ese mismo hombre que literalmente no conocía desmoronarse ante su creador en común, alegar que quedo en coma por su propia negligencia. Todo por querer hacer justicia. Gaz no podía sentir más impotencia, no dejaba de temblar, aun con todo el poder que ostentaba Dib ahora, el seguía haciendo todo por todos, no le importaba él mismo. Sus pensamientos estaba arrebolados y enrevesados de una forma que dejaba pendejo al peor galimatías alguna vez sufrido…pero todo se fue a la mierda cuando lo escucho llorar. Nunca en su vida lo había oído llorar, ni cuando eran infantes y se cayó del techo experimentando a ver si lograba llegar al espacio, o en las miles de ocasiones en las que Zim lo dejaba medio muerto y llegaba herido de gravedad a la casa a altas horas de la noche…ni siquiera mostraba melancolía alguna cuando toda la Eskuela y la sociedad en general se burlaban de él de sus ideales y asquerosas nobles acciones. No conocía a ese hombre de la gabardina negra sollozando en los brazos de Joseph en el sofá. No sabía quién era. Lo mejor sería ir a ver como estaba Pepito.

Dib abrió desmesuradamente los ojos y dejo su llanto atrás, adoptando una postura de alerta y con la guardia en alto comenzó a escudriñar cada rincón de la sala. Joe se sorprendió de que se apartara de esa forma.

― ¿Qué sucede? ― pregunto el mayor viendo a todos lados igual a ver qué era lo que tenía a Dib tan nervioso.

―Estoy registrando altos niveles de oxitócina…también estrógeno y noradrenalina…no son normales― se escuchó un golpe venir del segundo piso, ambos pelinegros se sobresaltaron― ¡ES GAZ! ― bramo y prácticamente salió disparado hacia las escaleras junto a Joe.

― ¡AAAAAAGH! ― la peli-morada cayó al suelo de rodillas súbitamente, sentía potentes contracciones, pronto comenzó a sentir como abundante líquido caliente mojaba el piso abriéndose paso desde su zona más sagrada, pasando por sus muslos y finalmente manchando todo su vestido y haciendo un gran charco. Había roto fuente― ¡AAAAAAAAAARRRG! ― se sostuvo la enorme masa de carne que era su vientre con la frente perlada en sudor, nunca había sentido una agonía tal. Intento levantarse pero sintió como un par de fuertes bazos forrados en cuero negro la cargaban en posición de novia.

― ¡¿Joe el sótano está debidamente desinfectado?! ― grito Dib mientras sostenía a Gaz. Su mirada estaba llena de convicción.

― ¡Tú sabes que si no seas imbécil! ― Le respondió el contrario tomando el pulso de Gaz― ¡Gazlene! ¿Cuántas contracciones sientes?!

― ¡S-Suelta…me! ― dijo enrabiada hacia el pelinegro menor este la vio como si le hubiera contado un mal chiste y ella volvió a odiarlo con toda su negra alma.

―Estas en plena labor de parto, por si no te estás dando cuenta― articulo rodando los ojos y ella se sonrojo de furia― ¡Vámonos de una vez al sótano!

― ¡AGUARDEN AHÍ! ― Pepito salió del cuarto de Gaz con al menos 80% de su integridad regenerada pero eso no evito que lanzara un escupitajo de sangre estaba sosteniéndose del marco de la puerta, luego paso a verlos con ojos encendidos en energía demoniaca― ¡No la llevaran a ningún lado sin mí!

―Lo que tú quieras engendro― Dib se estaba retirando muy campante con SU mujer en brazos y Pepito sintió que le cayó una enorme roca en la cabeza― Si nos disculpas…

¡DIB!

― ¡Gaz, gritar no le hará ningún bien a los fetos! ― Le callo la boca el pelinegro menor mirándola con apremio― ¡Oye idiota si de verdad quieres servir de algo baja con nosotros y dime lo que tenga que saber sobre partos de demonios! ― le grito al padre de las criaturas bajando las escaleras a toda velocidad. Este no demoro en seguirles el paso. No obstante ningún hombre (por mas mitad demonio y augurio del fin de los tiempos que sea) está preparado para estar en el mismo sitio de su mujer parturienta― ¡AAAAAAAAAH! ¡SAQUENLOS DE UNA MALDITA VEEEEZ! ― Mientras Gaz no dejaba de gritar postrada en una camilla, Joe y Dib se habían quitado la chaqueta marrón y la gabardina negra respectivamente, el primero se esterilizo las manos apenas dictamino que la menor del cuarto iba a requerir una cesárea y estaba midiendo el pulso de Gaz. El segundo estaba alistando la epidural y Pepito no hacía más que cagarse del miedo y estaba bastante azul.

― ¡¿Q-que vas a hacer con eso?! ― pregunto histérico cuando vio a Dib con una aguja hipodérmica en la mano.

― ¡Esto es anestesia general! ¿Qué estas sordo inútil? ¡Gaz no puede dar a luz de forma natural! ― se giró muy, pero muy molesto al ser mitad demonio― ¡Bien ya que viniste dime de una vez si esto dista de un parto normal!

― ¡Es como cualquier parto! ― casi le ladro a la cara― ¡Oigan! ¡Mi mujer es lo suficientemente fuerte para darlos a los tres a luz normalmente! ― Se indignó a puntos patológicos el demonio presente.

― ¡¿Tres?! Creí que mínimo iba a tener diez, un momento… ¡¿Cuántos meses tiene Gazlene?! ― le pregunto a Joe obviando al marido de la peli-morada.

―Cumplió seis meses hace poco― antes de que Dib gritara que debía ser un parto de alto riesgo el mayor lo calmo― Pepito me dijo que iban a nacer en el mes 6…― Dib descompuso el gesto.

― ¿6? ¿Por qué no me sorprende? ― El menor de los pelinegros rodo los ojos― Bien vamos a comenzar― Gaz sintió que todos los colores se le subían al rostro. Dib le cortó el vestido y la ropa interior con unas tijeras con la frialdad de un matemático.

¡ME TOCAS Y TE MATARE! ― grito la parturienta chica.

―Tranquila Gazlene no es el primer parto que atiendo y por favor eres mi versión femenina sin mencionar que Joe no podría con todo el procedimiento el solo― le refuto sin prestarle mucha atención, la chica se estaba hartando de él definitivamente― El espectro sobre-natural de los fetos debe ser la causa de que tu vientre tenga ese tamaño.

― ¡OIGAN PAR DE CABRONES CABEZAS DE GUADAÑA! ¡¿PARA EMPEZAR PORQUE MI MUJER NO PUEDE PARIR NATURALMENTE?! ¡NO ES DEBIL!

― ¡La cree sin matriz en primer lugar! ― grito el mayor.

― ¡No sabes cómo funciona el proceso de clonación maldito ignorante el cuello de su útero no podría aguantar la dimensión física de los niños, deben tener el tamaño de un infante de tres o cuatro meses de edad! ― grito el menor.

― ¡A menos que quieras que Gaz muera en el parto…!― comenzó el mayor.

― ¡CALLATE Y NO ESTORBES! ― completo el menor. Pepito se sintió como un verdadero inútil.

― ¡NO ME TOCARAS! ― Gaz comenzó a dar patadas y Joe tenía problemas en sostenerla. Dib le paso la hipodérmica para la epidural al mayor y sostuvo fuertemente a Gaz de los brazos logrando que se quedara quieta. Esta se impresiono con la fuerza del contrario y no quiso pero vio las gruesas cicatrices de los ante-brazos de Dib, quien se había arremangado la prenda negra que estaba bajo la gabardina.

―Gaz escúchame, sé que estamos en malos términos pero no te dejare en estos momentos― la obligo a verlo y esta no podía definir que sentía por el…lo odiaba pero él estaba ahí ayudándola a traer a sus hijos al mundo― Escucha me disculpo por casi dejarte viuda pero debes entender que temí por tu integridad, cuando conocí a Pepito no dejaba de hablar como le gustaría violar mujeres posesionando a malnacidos depravados en misas negras. Si no fuera por eso me daría igual quien sea tu pareja…pero si me juras que no te hizo nada malo confió en ti ¿Entiendes? ― la miro con apremio y esta volteo a ver a su marido quien estaba silbando haciéndose el loco. Luego lo mataría― Sé que lo amas ya que intentaste matarme con una calibre 38 y si él pudo lograr eso es mejor que se abstenga de hacerte ningún daño en el futuro ni a los niños tampoco o tendré que terminar lo que inicie en la sala― termino de hablar y Joe procedió a cortar para una cesárea segmentaria. Cabe mencionar que nadie reparo en que Pepito azoto contra el suelo desmayado cuando vio como abrían la carne del abdomen de su mujer. Gaz estaba más relajada y por algún motivo no dejaba de sorberse a nariz y luchaba porque ninguna lágrima saliera de sus ojos.

― ¡Muy bien! ¡Dib necesito ayuda aquí, sacare al primero! ¡¿Gaz puedes estar bien tú sola unos minutos?! ― pregunto nada nervioso el mayor de todos los presentes. No por nada era medico en todas las áreas de la medicina conocida.

― ¡¿Sola?! No en mi turno…― Dib se separó de Gaz un momento, no fueron más de cinco segundos cuando vio como el pelinegro menor le conectaba un golpe a un nervio en la espina a Pepito y este despertaba gritando― ¡ACTUA COMO SI TE IMPORTARA TU MUJER CRETINO DE MIERDA! ― le grito y lo puso a sostener a Gaz― ¡Y no le sueltes la mano!

― ¡J-Jamás! L-lo prometo…― Pepito estaba confundido y Gaz también. Joe logro sacar al primer niño del vientre de la menor, el cordón umbilical era negro y tenía venas rojas, el potente llanto del infante se escuchó, Dib lo tomo apresuradamente y lo envolvió en una manta, no se equivocó. La criaturita en sus brazos tenía el tamaño de un bebé de cuatro meses. Joe tuvo todo el cuidado del mundo en sacar al siguiente mientras Dib atendía al primero. Había varias camas de emergencias adaptables así que puso la función de una cuna y coloco dentro al primer bebé. Era un niño. Tras cinco minutos Joe tenía la frente perlada en sudor. Los últimos dos bebés venían curiosamente tomados de la mano y no se querían soltar así que le costó sacarlos a los dos. Cuando se oyeron los potentes llantos Dib se acercó e hizo lo mismo que con el primer niño de Gazlene, corto los cordones y las limpio debidamente. Eran dos niñas. Finalizada la labor el mayor retiro la placenta y procedió con el post-operatorio. Suturo el vientre a una velocidad impresionante y con una maestría digna de quien era. Dib estaba pesando a los bebes. Obviamente con el tamaño que tenían ya pesaban más de cinco kilos los tres. Pepito no reaccionaba por el shock y Gaz estaba dormida por el cansancio.

Pasadas siete horas la peli-morada abrió los ojos. Estaba en su cuarto. Bañada con una bata de quirófano puesta y por sobre todo escuchaba tres voces masculinas discutiendo a todo pulmón.

― ¡CLARO QUE NO LES VAS A PONER ASI!

― ¡CALLATE MISERIA HUMANA SON MIS HIJOS!

― ¡Pepito estás perdiendo el hilo de la conversación!

― ¡NO USTED QUEDO EN APOYAR LOS NOMBRES QUE GAZLENE Y YO ESCOGIERAMOS!

― ¡NO LES VAS A PONER ASI POR MUY PARTE DEMONIOS QUE SEAN! ¡SON 70% HUMANOS!

¡SUS NOMBRES SON: LILITH ASTARTEA Y AMON Y TE CALLAS!

― ¡SUS MALDITAS VOCES ME IRRITAN! ¡CALLENSEEEEEEE! ― bramo la única mujer presente haciendo cuadrar firmemente a dos de los presentes, en cuanto a Dib se le acerco con una radiante sonrisa y beso su frente la menor quiso matarlo pero…no pudo.

― ¡Felicidades Gaz! Un niño y dos niñas― el pelinegro menor no perdió tiempo y acerco la enorme cuna adaptable donde los tenían a los tres, estaban plácidamente dormidos. Gaz abrió sus ojos a todo lo que daban. Las dos niñas estaban vestidas con ropita morada con calaveritas negras, tenían el cabello intensamente negro y estaban tomadas de la mano. Sin embargo el único varón estaba alejado de ellas (tanto como lo podría estar un recién nacido) parecía hipar asustado de no sentir el calor del interior de su madre tenía el cabello morado como ella. Las niñas entre-abrieron los ojos cuando el niño empezó a llorar buscando a su mamá y la mirada de intenso odio en sus ojitos dorados era endemoniada, los tres tenían pequeños cuernitos negros y garritas del mismo color. Las niñas parecían ver a su hermano como si fuera un torpe y este sintió que lo veían, abrió los ojos y también eran color ámbar. Apenas la vio estiro sus manitas hacia ella, no tardo en agarrarlo con sumo amor y mecerlo. También pidió que le pasaran a las niñas, nadie supo cómo hizo pero cargo muy bien a los tres.

― ¡Diles que sus nombres son esos preciosa! ― bramo Pepito como un melindroso de primera.

―Si…excepto por el del varón― todos la vieron sin entender…pero solo ella entendía que el niño era ridículamente igual a Dib de bebe y las niñas a ella. Quizá porque eran clones, pero eso no le importaba― Su nombre es David…

― ¡¿Qué?! ― gritaron Dib y Pepito al mismo tiempo.

― ¡DAVID ES UN NOMBRE BIBLICO! ― Pepito sintió que había dicho una palabrota horrible― ¡GAZ!

― ¡ESE SERA SU NOMBRE! ¡¿ALGUNA OBJECION INUTIL?!

―No cariño…

―Wow…eso no lo espere― Joe estaba riendo por lo bajo ― ¿Y tú…? ¿Dib? ¡¿Dib?! ― el otro no estaba en la habitación. Apenas escucho como le quería poner Gaz al niño se largó de ahí. Estaba sentando al pie de las escaleras tallándose las lágrimas con el corazón encogido― ¿Dib? ― El mayor se sentó a su lado y lo abrazo― Buen trabajo…

―Solo…espero que no se arrepienta como siempre― dijo el sorbiéndose la nariz sin querer dar a conocer externamente lo feliz que se sentía.