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La primera semana para Yuri fue...difícil.
A pesar de que él y Viktor no se vieron mucho en la escuela durante los recesos a causa del proyecto en equipo de Viktor, ni en las tardes porque éste tenía trabajo de medio tiempo y Yuri debía entrenar, el peliplateado se las arreglaba para todo el día enviarle mensajes de textos llenos de amor que le hacían bajar la guardia. Además, éste también se aseguraba de darle un beso de buenos días antes de iniciar las clases, y al terminar, acompañarlo a su casa, sin olvidarse de besarlo mientras se despedían (tras el moreno haberse asegurado de que no había nadie de su familia cerca).
Se regañaba a sí mismo por sentirse tan feliz. Se suponía que no tenía que enamorarse de Viktor, pero gradualmente comenzaba a acostumbrarse a su compañía y a sus platicas tan amenas. Incluso le resultaba divertido ver que el peliplateado no era tan perfecto como todos lo pintaban; era bastante torpe, despistado y olvidadizo.
No obstante, siempre podía sentir las miradas amenazantes de algunas chicas. Y sabía por terceros que en la escuela rondaban chismes sobre él que buscaban arruinar su reputación, los cuales quiso, mas no eran tan sencillos de ignorar. Lo único no 'tan malo' es que estaba seguro que no se trataba de homofobia sino que simplemente era odiado por ser pareja de Viktor.
Para su suerte, tenía el apoyo de Phichit y de sus compañeros de aula.
"No les hagas caso, Yuri." Dijo Sara después de que ella y su hermano sacaran a la fuerza a un grupo de chicas de otra clase que habían ido a molestarlo. "Esas harpías sólo te tienen envidia. ¡Viktor y tú hacen una pareja estupenda!"
"...Gracias, Sara." Dijo, aunque no muy convencido. Tanta negatividad a su alrededor comenzaba a afectarle y hacerlo sentir enfadado.
El resto de esa jornada no contestó los mensajes de Viktor, y cuando se reunieron al término de las clases, le pidió hablar en privado en la parte trasera de la escuela, lejos de las miradas indiscretas.
"Viktor. No creo que esta relación pueda funcionar. Hay demasiada gente en contra... No puedo con esto."
Yuri toda su vida había intentado pasar desapercibido, odiaba la atención, pero ahora, por culpa de Viktor, no pasaba ni un solo día en que alguna chica que no conocía le hablaba para mofarse de él o preguntarle si ya habían tenido sexo... Esperaba a que el peliplateado se diera cuenta de su error y entonces podrían cortar por lo sano.
Viktor bajó la mirada y torció la boca. Por un instante, creyó que el peliplateado iba a llorar e intentar cambiar su opinión con eso, mas no lo hizo, en cambio, lo abrazó, apoyando su frente contra la suya. El viento hizo que hilos de su cabello de plata golpearan sus mejillas.
"Por favor, no digas eso, Yuri. Me sentiría muy solo sin ti." Dijo cuando al fin se atrevió a mirar a sus ojos ámbar. "A mí también me molestan porque no están de acuerdo con nuestra relación, pero no me importa lo que digan otros. Yo quiero estar contigo. Tú eres el que me hace feliz. Y... lamento si estar conmigo te hace daño. Pero hicimos un trato, ¿recuerdas?" Sonrió débilmente. "Si para cuando termine el mes no quieres seguir a mi lado, entonces lo entenderé..."
... Ahora el que quería llorar era Yuri. Sus palabras le cayeron como un balde de agua fría y su corazón dio un vuelco. Por estar pensando en sí mismo no se preocupó por los sentimientos de Viktor, quién ya se había percatado que se trataba de un hombre sensible, y que éste también sufría de acoso simplemente por querer estar con la persona que ama... Oh. La persona que ama era él.
Él, quién también pretendía sabotear su relación. Él, quien había intentado de todo, desde tardar en contestar sus mensajes, no responder a sus llamadas, y hasta actuar frío cuando se encontraban en los pasillos. No obstante, el peliplateado siempre encontraba la manera de hacerlo reír y arruinar sus planes.
Pudo ver que Viktor luchaba por no llorar. El blanco de sus ojos se había enrojecido y su sonrisa temblaba. Fue una expresión dolorosa de ver, tenía que arreglarla. Lo rodeó con sus brazos y se alzó de puntitas para juntar sus labios.
Era la primera vez que Yuri iniciaba el beso. Viktor al principio se paralizó debido a que no se lo esperaba, entonces su rostro se ruborizó y mostró una sonrisa más genuina.
Eso estaba mejor.
En su primer fin de semana como pareja no hicieron planes para verse. Ambos tenían otros exámenes que preparar, además de que Yuri solía salir a patinar con Phichit sin la presión del entrenamiento, el cual era sólo entre semana. Aún así, siguieron hablando por mensajes.
Los primeros días de la segunda semana fueron parecidos al primero, con la diferencia que al tercer día Viktor terminó su proyecto de equipo y le pidió a Yuri encontrarse en el jardín durante el receso.
Mientras el moreno esperaba sentando en una banca, mirando videos variados en su celular, escuchó el ladrido de un perro. Intrigado, quitó la vista de la pantalla y miró hacia abajo. A sus pies se encontraba un perro de raza poodle de color café, que posó sus patas en sus rodillas y comenzó a olerlo. Por su tamaño, se imaginó que todavía era un cachorro. También llevaba un collar, así que supuso que el dueño estaría cerca.
Yuri sonrió y acarició sus orejas. Le gustaba mucho los perros. El cachorro, encantado por recibir amor, se le subió encima y le lamió la cara mientras agitaba la cola.
"¡Makkachin!" Escuchó la voz de Viktor, quien se acercó corriendo de inmediato hasta ellos. "¡Makkachin, te he dicho que no salgas de casa!"
El perro, que evidentemente no comprendía su lenguaje humano, saltó alegre sobre Viktor para también lamerlo.
"Oh, con que este es Makkachin." Dijo Yuri, recordando que ya le había comentado varias veces sobre su mascota. "¿Qué está haciendo aquí?" Ahora preguntó confundido. Dudaba que Viktor lo hubiese llevado a propósito a la escuela.
"No le gusta quedarse solo en casa, así que veces me sigue." Respondió sentándose a su lado, con Makkachin en brazos. "Lo que no sé es cómo le hace para salirse. Siempre me aseguro de bloquear la puerta para mascotas."
"¿Tus padres no lo vigilan?"
"Uhm... No vivo con mis padres. Sólo somos Makkachin y yo." Dijo con una sonrisa, pero el de ojos ámbar pudo darse cuenta que lo decía con tristeza.
"¿Por qué?" Quiso saber.
Viktor ya conocía a su familia, lo había presentado ante ellos como 'un nuevo amigo'. Sin embargo, él no sabía nada sobre la familia de Viktor, de hecho, era la primera vez que los mencionaban, por tanto su curiosidad estaba al máximo.
"Es... es una larga historia. Me gustaría mucho contártela, pero no creo que este sea el momento indicado. Es decir, seguimos en la escuela." Al decir esto parecía más animado. "Prometo que te lo diré después. Por ahora, debo ir a casa para regresar a Makkachin."
El peliplateado se levantó de la banca y el moreno lo siguió.
"¿Puedo acompañarte?" Se sorprendió a sí mismo de haber preguntado, no quería admitirlo pero, esperaba pasar más tiempo con Viktor desde que le llegó su mensaje. También era porque quería saber dónde estaba su departamento. Conocía la dirección pero aún no había estado allí.
"¿Oh? ¿Estás seguro, Yuri? Si vienes conmigo llegarás tarde a la siguiente clase." Advirtió con tono juguetón, aunque era más que obvio que a éste también le agradaba la idea.
"Estoy seguro que no habrá problema si llego tarde una vez." Respondió a la vez que acariciaba a Makkachin y éste le lamía la mano. Viktor sonrió complacido y comenzaron a caminar.
"¿Sabes, Yuri? Makkachin es muy tímido con los extraños, pero tú le agradas." Comentó luego de un rato. "Supongo que dejé mi olor impregnado en ti y te confundió conmigo."
"Ah..." Se ruborizó. En la mañana el peliplateado lo había abrazado y besado como de costumbre, por lo que no sería raro que su aroma se le haya quedado en la ropa.
Luego de ese comentario cambiaron de tema, y entonces Yuri recordó la conversación que sostuvieron en la escuela, cuando le dijo que vivía solo. Ató cabos y recordó que Viktor trabajaba medio tiempo durante toda la semana, y era seguramente porque él mismo era su sustento económico y el de Makkachin.
"Viktor... ¿te gustaría comer hoy en mi casa?" Preguntó con cierta timidez. Tratándose de dinero no había mucho que pudiera hacer para ayudarlo, pero quizás podría evitarle gastar en comidas.
Al escuchar aquello, Viktor se detuvo, con sus ojos azules bien abiertos. Yuri paró unos centímetros después.
"¿Lo...Lo dices en serio? ¿Comer contigo y tu familia?"
"Por supuesto." Afirmó con una sonrisa. "Estoy seguro de que a mi madre no le molestará poner un plato más en la mesa."
"En ese caso..., me encantaría." Ver la sonrisa radiante de Viktor le resultó más gratificaste de lo que esperaba. De ese día en tarde en adelante, lo invitaría a comer cada día.
Un par de días después. Yuri y Phichit conversaban en la pista de patinaje luego de su entrenamiento.
"¿Y cómo te van las cosas con Viktor, eh?" Ah. Esa era la pregunta quería que su amigo se guardara y nunca hiciera. "Últimamente lo veo muy feliz, y a ti también."
"... Sí. Las cosas van muy bien, de maravilla." Dijo, pues no era mentira. Las cosas 'por desgracia' iban bien. Demasiado bien. Yuri no tenía quejas sobre Viktor y aún no lograba hacer que éste se desencantara de él, aunque ya ni siquiera hacía esfuerzos por intentarlo.
"Oh, eso es bueno." Phichit aplaudió. "Pero te conozco, Yuri Katsuki." Dijo entornando la mirada. "De seguro aún piensas que Viktor sólo está perdiendo el tiempo contigo, cuando es obvio para todos que tira corazones cada vez que te ve. Deberías valorarte más."
"Phichit, gracias... Creo que tienes razón." Sabía que su mejor amigo no le diría una mentira así sólo por hacerlo sentir bien. Incluso cada vez menos chicas los molestaban en la escuela.
"Oi, ustedes. En vez de ponerse a platicar como niñas deberían enseñarme más movimientos." Exigió un niño rubio que se acercó deslizando hasta ellos.
Yuri Plisetsky, de nueve años, era su compañero de pista más joven. Lo llamaban cariñosamente 'Yurio' para distinguirlo de Yuri. Y a diferencia de ellos, él sí entrenaba para ser profesional, por lo que después de clases iba todos los días a practicar a la pista. Literalmente todos los días.
Yurio era pequeño, con un rostro verdaderamente lindo, sumando sus ojos azules y cabello dorado, mismo que en ese momento llevaba amarrado en una cola de caballo. Sin embargo, su actitud era demasiado fuerte y rebelde para su edad. La única razón por lo que la instructora Yuko le soportaba sus berrinches era porque lo encontraba adorable, como un gatito sin garras intentando arañar.
"¡Oh! Yurio, disculpa por quitarte a Yuri." Phichit le dio palmaditas en cabeza y el rubio gruñó haciéndose a un lado. "Ya debo ir a casa. ¡Nos vemos después!"
"De acuerdo, adiós." Yuri agitó una mano como despedida y entonces se deslizó hasta el menor. "¿Qué quieres que te enseñe ahora?"
"Saltos triples." Contestó cortante.
"Yurio...Ni siquiera yo puedo hacer eso." Rió nervioso.
"Ah. ¡Qué inútil eres! Y se supone que tú eres el adulto aquí." Bufó e hizo un ademán de resignación moviendo la cabeza. Yuri ya estaba acostumbrado a su rudeza, así que no se molestó. "En ese caso, ayúdame a ensayar mi rutina. Yuko dice que tú lo hiciste en un festival hace unos meses."
"¿¡Eh!? ¿Te refieres a Agape?" Inquirió sorprendido y el niño asintió. "Sí..., es verdad, hice esa rutina hace tres meses, pero le tuve que bajar la dificultad."
"Sí, a mí igual me dijo que bajara la dificultad. Me quitó los saltos y algunos giros. Yuko dijo que sería demasiado pesado para mi edad, o una tontería así. No sé, me aburrí de escucharla." Bostezó. "Muéstrame como la hiciste tú y ya sabré yo qué movimientos puedo hacer y cuales que no."
"Uhm...Está bien." Dijo tras pensarlo un poco. El rubio sería pequeño, pero dominaba los saltos base y tenía técnica, era un prodigio. "Pero será nuestro secreto, ¿de acuerdo? No quiero que Yuko se enfade conmigo."
"¡Sí! ¡Lo juro!" Sonrió animado y dio pequeños aplausos.
"Muy bien. Sigue mis movimientos." Dijo mientras se quitaba los lentes y los guardaba en su funda para no romperlos.
La visión normal de Yuri no era muy buena, pero siendo que la pista de patinaje era blanca, podía saber con relativa facilidad si estaba por chocar contra algo o alguien. Además, a esa hora de la tarde había muy poca gente patinado.
El moreno comenzó a tararear una melodía dulce, la cual acompañó con movimientos lentos de sus brazos y piernas, deslizándose de a poco sobre el hielo. Pudo distinguir de reojo a Yurio siguiendo sus pasos.
Agape era un programa avanzado, no sólo tenía dificultad técnica sino también de performance. Hablaba sobre el 'Amor puro', el cual abarcaba cualquier posibilidad de interpretación. Cuando Yuri la mostró en público, lo único que se le ocurrió fue pensar en cuánto amaba a su familia. Tuvo fallos, sí, pero recordaba los aplauso encantados de la gente.
En ese momento quiso repetir la misma emoción para mostrarle a Yurio exactamente lo que hizo, pero algo cambió. En su mente saltó la imagen de un Viktor sonriente, lo que provocó que sus músculos se tensaran por un momento, pero pronto se dejó llevar y cuerpo se sintió más ligero.
Y cuando estaba por terminar la rutina, se detuvo abruptamente debido a las manitas de Yurio aferrándose a su cintura.
"¡Yuri! Hay un pervertido mirando hacia acá" Musitó el rubio con algo de temor y Yuri enseguida se puso sus lentes de vuelta y miró hacia donde señalaba.
Detrás de las vallas de protección estaba Viktor, la persona a la que hacía unos segundos dedicó su rutina. El peliplateado, al darse cuenta que Yuri lo miraba, se ruborizó y levantó una mano para saludarlo. El rostro de Yuri también se encendió.
¡Hola, otra vez! Me gustaría mucho que en sus comentarios me dejaran algún prompt/sugerencia para futuros fics Viktuuri. No sé, algo sobre lo que les gustaría leer con mi estilo de humor (o si quieren pueden sugerirme escribir algo serio.) Lo que sea está bien, el chiste es conocer sus opiniones ;D
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