¡Hola, amiguitos! Si les gusta el fic, recuerden dejar reviews, así sabré qué les gusta y podré mejorar la historia ;D

Pd: porque algunos lo pidieron, metí a Otabek en el fic.


Antes de que siguiera su turno de usar la ducha, Yuri buscó entre su ropa lo más holgado que tuviera, puesto que el peliplateado era más alto que él seguro que no cualquiera de sus camisas le quedaría. Y, sin atreverse a mirarlo, agradeciendo que la puerta del baño los separaba, le entregó una camisa y un pantalón de pijama.

Luego de aceptar la ropa, Viktor le rozó el brazo con cariño, sonriéndole con gentileza y algo de timidez. Yuri no supo qué se suponía que debía responder, pero de alguna manera eso le hizo sentirse menos incómodo sobre lo que había tenido que hacer momentos antes para calmar su erección. Por lo que le sonrió igualmente.

Tras salir de la ducha, escuchó risas en el comedor. Cuando fue a ver qué sucedía, se encontró con que su madre y Viktor miraban un álbum familiar, específicamente fotografías suyas de la infancia.

"¡Aww! ¡Pero qué ternura!" Comentaba el de cabello plateado con ojos brillantes, señalando a un Yuri de cinco año que abrazaba a un perro de peluche, y con su celular capturó la página entera. "¿Tiene más fotos así, señora Katsuki?"

"Oh, Vicchan. Por favor, llámame Hiroko. Me hace sentir vieja que me llame por el apellido. Y por supuesto que tengo más fotos." Dijo al tiempo que sacaba otra tanda desde una caja de cartón.

"¡Yuri!" Exclamó Viktor al percatarse de su presencia. "Ven. Mira tus fotos con nosotros. ¡No puedo creer que desde pequeñito ya eras tan lindo!"

"¿Verdad que sí?" Apoyó la mujer con una sonrisa. "Mi Yuri siempre ha sido un chico lindo."

"Mamá..." Musitó avergonzado. Pero al mismo tiempo se sentía aliviado de saber que su madre se divertía con eso, que no encontraba nada raro o desagradable el comportamiento de Viktor. De hecho, comenzaba a sospechar que ella ya sabía qué clase de relación tenían. "¡Ah! Viktor, aún tienes el cabello mojado." Le amonestó yendo hacia él y colocándole su toalla encima.

"¡Oh, es verdad! Vicchan, lo siento. Por mostrarte las fotos no te dejé secarte el cabello." Dijo apenada.

"No hay problema. Al menos ahora tengo fotos de Yuri bebé." Besó con cariño la pantalla de su celular.

"Me alegra haber ayudado en algo." Rió mientras se levantaba de la mesa para ir a la cocina. "Chicos, iré a hacer la cena. Siéntete como en tu casa, Vicchan."

"Gracias, Señora Hiroko." Contestó sonriente. Tuvo la intención de continuar mirando las imágenes pero Yuri comenzó a guardarlas. "¡Yuri!" Dijo con el cejo fruncido, pero el moreno lo ignoró.

"Tu cabello primero. Ven, vayamos a mi habitación."

Todavía con algo de vergüenza por lo que hizo minutos atrás en su habitación, llevó a Viktor allí para ayudarle con su cabello. Al entrar, buscó una toalla seca entre los cajones, se sentó al borde de su cama y le indicó al de ojos azules que se sentara en el piso, dándole la espalda, para tener un mejor acceso a sus mechones plateados que comenzó a frotar suavemente entre la tela.

"Yuri... Me masturbé pensando en ti en la ducha." Debido a que no se esperaba tal comentario, el moreno hizo presión de más con la toalla. "¡Ouch!"

"¡A-ah! Lo siento..."

"No. Es culpa mía... Supongo que te he ofendido." Dijo desanimado, pensando que Yuri se había molestado con él. Temió a que en ese momento, si se volteaba a mirarlo, podría toparse con unos ojos ámbar furiosos.

"¡No! Yo..." Dio un suspiro de derrota, apoyando su frente contra su nuca y sintiéndose un poco contrariado por lo que estaba a punto de decir. "También lo hice pensando en ti..."

"Lo sé." Rió y lo miró de soslayo, con sus mejillas ruborizadas por haber sentido su respiración en el cuello. "Me di cuenta porque no me has mirado a los ojos desde que salí de la ducha." Entonces se giró hacia él y le plantó un rápido beso en los labios, dejando al moreno pasmado por su declaración. "Pero quiero que sepas que no me molesta en absoluto que te toques pensando en mí, porque yo también lo haré pensando en ti." Dicho aquello, mostró una sonrisa radiante al tiempo que Yuri se ruborizaba de pura vergüenza.

"Vi-Viktor." Intentó decir algo para afear su comentario, mas terminó por rendirse al recordar que a veces el peliplateado hablaba sin pensar bien en sus palabras. Lo que le hizo preguntarse cómo es que siendo éste tan tímido para algunas cosas, otras las decía sin ningún reparo. Por otra parte, debió admitir que gracias a ese comentario se rompió la tensión que se había formado entre ellos. "Está bien, es bueno saberlo..." Dijo con algo de sarcasmo para zanjar el tema, entonces cambió a otro, regresando sus manos a su cabello. "Parece que mamá hizo planes por nosotros, ¿no? ¿Estás seguro que quieres quedarte a cenar?"

"¡Por supuesto, Yuri! Tu papá y tu mamá son muy amables, y tu hermana es muy divertida. Hacía tanto que no me sentía en familia..." El moreno pudo escuchar algo de nostalgia en su voz, lo que lo hizo recordar que aún no sabía nada sobre su familia, y cuando estuvo por preguntarle, el peliplateado siguió hablando. "Por cierto, ¿qué haces para pasar el tiempo después de patinar?"

"Oh... " Esa era la parte aburrida que Yuri no quería que Viktor supiera de él, pero a esas alturas no tenía sentido intentar esconderlo. "En realidad no hago mucho. A veces veo la tele... o escucho música."

"¿Qué clase de música?" Preguntó curioso. Viktor realmente quería saber más cosas sobre su novio, y por su tono de voz tan infantil supo que preguntaba con genuino interés. Fue difícil negarse a eso.

En vez de contestar, se levantó de la cama y fue por su celular sobre el estante de la ropa, y de paso tomó un peine. Se sentó de nuevo y activó su lista de reproducción para dejar sonar la música de fondo en un volumen no muy alto.

El moreno no tenía un gusto en partícula en la música, simplemente guardaba las canciones que le gustaran al momento para escucharlas luego mientras hacía nada. Ambos chicos se mantuvieron callados, mas no fue un silencio incomodo, era uno agradable en el Viktor tiritaba de gusto al sentir los dedos de Yuri pasearse por sus hebras. Y cuando el moreno usó el peine para desenredar sus mechones, se había relajado tanto que comenzó a cabecear.

"¿Viktor? ¿Te encuentras bien?" Inquirió al ver como su cabeza oscilaba y luchaba por mantenerse alzada. Después de dar un gran bostezo, el peliplateado se levantó del piso sólo para acostarse sobre la cama, jalando al moreno consigo.

"Préstame un rato tu cama." Pidió, con sus ojos azules cerrados, al tiempo que se acomodaba en la almohada. La cama no era muy espaciosa, pues era para una sola persona, así que rodeó a Yuri con sus brazos para que cupieran los dos, también aprovechándose de la situación para estar lo más pegados posible.

Yuri pensó en protestar porque su cabello seguía algo húmedo, no obstante, recordó que Viktor ya le había dicho que se sentía cansado luego del entrenamiento de patinaje, del cual no estaba acostumbrado, por lo que sería obvio que iba a tener sueño. Suspiró. Ya lo despertaría cuando estuviera la cena.

Dejó caer el peine al piso y buscó su celular entre las cobijas para bajar el volumen de la música, luego lo colocó cerca de la almohada, sin olvidarse de quitarse los lentes para no romperlos. Aquello... no era tan malo. Estaba escuchando su música favorita sobre su cama, como normalmente haría, con la diferencia de que frente a él estaba un ya dormido Viktor, quien roncaba ligeramente de manera no muy galante, aún así sonrió y llevó sus manos a su espalda, arrullándose con el calor de su cuerpo.

Cuando Viktor abrió los ojos vio que todo estaba a oscuras, que alguien había apagado la luz del cuarto y la música del celular, además de que tenían una frazada encima. Aún sentía al moreno entre sus brazos, y se habría dado cuenta si éste se hubiese levantado a hacer esas cosas. Lo más raro de todo es que sentía un peso extra sobre ellos...

"¿Makkachin?" Murmuró todavía adormilado. Quizás lo estaría soñando.

El cachorro, al escuchar su nombre, se arrojó contra su rostro para lamerlo animadamente. No queriendo despertar a Yuri, trató de calmar a su mascota acariciándolo. No necesitó pensarlo mucho para saber que Makkachin había escapado de casa y salido en su búsqueda, pero la pregunta era, ¿quién lo había dejado entrar en la habitación?

Por la luz azulada que entraba por la ventana supo que era de madrugada. Se habían perdido la cena. Esperaba que los padres de Yuri no se hubieran molestado con ellos por eso. Aún recordaba con cierto pudor como Hiroko le pidió ver el álbum familiar con ella, mostrándole a propósito las fotografías más tiernas del moreno.

Al principio se contuvo de hacer comentarios, no quería incomodarla si decía algo que sonase sospechoso, y se mantuvo firme hasta que vio una foto de Yuri todavía en pañales. A eso no pudo evitar decir lo adorable que se veía.

"Oh, Vicchan. Me haces recordar el día que mi suegra me mostró fotografías viejas de mi esposo por primera vez. Yo reaccioné de la misma manera que tú." Dijo riendo, y el peliplateado la miró un momento en shock. ¿Es que ella ya se había dado cuenta?

Entendía que Yuri aún no le hablará a sus padres sobre su relación. Aún era pronto para eso. Él mismo tampoco podía hacerlo con los suyos... Aunque su razón era más bien porque hacía años que no cruzaban palabras.

No. No quería pensar en cosas tristes en ese momento, menos teniendo a Yuri y a Makkachin a su lado. El moreno se veía tan adorable dormido que tuvo que tocar su mejilla para confirmar que no era un sueño.

"Viktor..." Murmuró el moreno, por lo que creyó haberlo despertado, no obstante, seguía con los ojos cerrados y respirando muy tranquilo. El peliplateado sintió su rostro ardiendo, Yuri estaba soñando con él.

"Despierten, bellos durmientes. Ya está el desayuno."

Yuri escuchó la voz de su hermana decirles. Se sentó en la cama y buscó sus lentes, notando después al cachorro dormido sobre el rostro de Viktor.

"¿Makkachin?" Inquirió sorprendido. "¿Qué hace aquí?" Se volvió hacia Mari buscando una explicación y ésta en cambio rió.

"Podría preguntarte lo mismo. Tú y Vicchan durmiendo en la misma cama. Por favor, dime que aún eres virgen de 'allí atrás'."

"¡Mari!" Exclamó en voz baja y con su cara completamente roja vergüenza. Su hermana era mayor que él y se tenían mucha confianza, por lo que ella no tenía problemas con preguntarle ese tipo de cosas y tan directamente.

"Oye, sólo te estoy preguntando si se gustan o es tu novio, o qué. Eso es todo." Dijo con rostro aburrido. "No es como si mamá y papá no se hubiesen dado cuenta ya."

"Sí, yo también creo que sospechan algo...Viktor es...mi novio." Admitió entre suspiros, sabía que con su hermana era más fácil decirlo.

"Sí, me lo imaginé." Rió y le revolvió el cabello. "Ah. Sobre lo del perro, ¿es de Viktor?" Yuri asintió. "Ayer, cuando ustedes ya estaban dormidos, mamá y yo escuchamos que algo rasgaba la puerta, y nada más abrirla el perro vino corriendo a tu habitación. Fue muy divertido, hasta les tomamos fotos."

Yuri dio un suspiro de resignación. Nunca le había gustado que le tomaran fotografías. Maldijo mentalmente la tecnología y sus celulares con cámara. Cuando terminó de hablar con su hermana despertó al peliplateado. Desayunaron en el comedor junto con su padres (habían improvisado un plato para Makkachin en un tazón viejo). La conversación fue amena y llena de risas, tanto que Yuri comenzó a hacer planes mentales para decirle formalmente a sus padres sobre su novio. Luego de un par de horas Viktor recuperó su ropa y se despidió.

"Yuri, ¿qué tal si el próximo fin de semana...te quedas a dormir a mi casa?" Preguntó antes de marcharse, con evidente nerviosismo y sus mejillas ligeramente ruborizadas.

"Oh, no veo por qué no." Yuri había contestado con simpleza, pero los ojos de Viktor se iluminaron y lo besó un par de veces antes de separarse. Ambos tenían tareas y otras cosas qué hacer, pero se siguieron enviado mensajes el resto del fin de semana.

La mañana de ese lunes fue igual a los otros días desde hacía dos semanas. Un animado Viktor, con su cabello recogido, corrió hasta él para abrazarlo y besarlo, con la diferencia que esta vez estaba más amoroso que de costumbre, seguramente porque ahora se tenían más confianza uno al otro.

"¡Mira, Michele! ¡Son tan monos!" Decía Sara sacudiendo violentamente a su hermano con una mano, en la otra sostenía su celular dirigido hacia la pareja.

Yuri se divertía de ver a Sara tan emocionada con ellos, sin embargo, no era tan divertido ver los rostros molesto de las otras chicas de la escuela, quienes obviamente estaban celosas de él por tener al peliplateado para él sólo. Decidió que era mejor ignorarlas.

"¡Buenos días a mis tortolitos favoritos!" Exclamó Phichit abrazando a ambos. "Los veo más amorosos que otros días. ¿Acaso ya consumaron su amor?"

"¡Phichit!" Gritó con la cara roja. Jamás pensó que su amigo de tantos años pudiese decir algo así y en público.

"¡Lo siento! Solamente estaba bromeando." Se disculpó riendo, juntando las manos en plegaria. El moreno negó con la cabeza, dándole a entender que no hubo problema.

Al terminar las clases, Yuri y Viktor se encontraron en la puerta de salida para ir a comer a casa del primero. Lo que no se esperaron era encontrarse al pequeño Yurio esperándolos afuera.

"¿Yurio?" Inquirió no muy seguro, pues estaba de espaldas y no había razón para que el menor estuviese allí, o eso creyó hasta que el rubio se giró y dejó ver que uno de sus ojos verdes estaba morado.

El niño, al percatarse de ellos, corrió hasta el moreno para abrazarse a su cintura y comenzó a gimotear. Yuri miró a Viktor y éste lo miró de vuelta con la misma confusión. Lo único que se les ocurrió en ese momento fue llevar a Yurio al jardín, esperando que ya estuviese vacío de alumnos.

"Yurio, ¿qué haces aquí? ¿Qué le pasó a tu ojo?" Preguntó lo más gentil posible que pudo luego de que se sentaran en una banca, poniendo al niño en medio de ellos.

Yurio trató de limpiarse las lágrimas con sus manitas, pero el moreno le ofreció un pañuelo que siempre llevaba consigo (por si el peliplateado lloraba). No estaba listo para hablar, pero sentir la mano de Viktor sobre su hombro lo hizo sentirse más seguro.

"Yo... tuve una pelea en la escuela." Dijo, y se sonó la nariz con el pañuelo. "Me suspendieron tres días. Temo que... mi abuelo se...se vaya a enojar conmigo y ya no me deje patinar." Lloró de nuevo y Yuri acarició su cabello como consuelo.

Recordó de pronto el día que Yurio había entrado a su grupo de patinaje. La entrenadora Yuko había reunido a los mayores para advertirles sobre el comportamiento explosivo del rubio, el cual era debido a que sus padres habían muerto hacía poco y vivía con su abuelo. Y si había recurrido a él primero antes que a su abuelo era porque seguramente lo consideraba su amigo.

"¿Puedes decirnos qué sucedió?" Pidió el peliplateado.

"Uh...Unos chicos de mi clases...estaban molestado a otro niño mayor que nosotros de otra clase. No estoy seguro de por qué lo hacían, pero lo hicieron llorar y yo me enojé. ¿Sabes lo injusto qué es una pelea tres contra uno?"

"Yu-Yurio...¿te peleaste con tres niños?" Dijo Yuri incrédulo, preguntándose ahora cómo es que había salido sólo con un ojo morado y no con otras lesiones más graves.

"Sí, ¡pero los cobardes huyeron y dijeron que yo había empezado la pelea!" Frunció el ceño y se cruzó de brazos.

"No es bueno que tus compañeros hayan echo llorar a ese niño, pero tampoco está bien que los hayas golpeado tú. Lo mejor es hablar."

"Ah. Eso mismo dijo el directo..." Comento con sorpresa, como si no le hubiese creído a éste pero sí a Yuri.

"¿Y por qué lo estaban molestando?"

"Mmh... La verdad no tengo idea, ni siquiera lo conozco."

"Yurio, ayudaste a un niño desconocido. Eso es muy lindo de tu parte." Dijo Viktor dándole palmaditas como premio y el pequeño se ruborizó. "Seguro que si se lo explicas a tu abuelo te dará un castigo no tan severo."

"Eso espero...¡Oh! Aún tienes la liga que te dí."

"¡Por supuesto! Me la regaló un patinador profesional. Siempre la conservaré." Sonrió y Yurio hizo lo mismo.

"Hablando de tu abuelo, debe estar preocupado por ti." El moreno se levantó de la banca y le ofreció una mano. "Ven, te llevaremos a tu casa."

Yurio miró su mano un momento, con sus ojos todavía derramando algunas gotas, y la estrechó con la propia. Y antes de bajar de la banca, también tomó la mano de Viktor.


Sugerencias, quejas, amenazas de muerte, halagos, contrabando de ositos de gomita, compra-venta de pokémons ilegales; dejen reviews.