Advertencia: Este cap contiene SMUT. Aviso acá porque no quiero cambiarle el rating a M ;D
Aviso: El fic tiene nueva portada. Dibujada por mí.
Para ver más dibujos míos y mis comics Viktuuri pueden entrar a mi tumblr (el cual el link está en mi perfil).
Y recuerden, si les gusta el fic dejen reviews, así sabré qué les gusta y podré mejorar la historia.
Viktor tardó un momento en entender lo que estaba pasando. Yuri, su queridísimo novio, no sólo le había dicho un día antes que lo amaba, sino que además, al llegar a casa de éste para comer juntos, como ya se estaba haciendo costumbre, se encontró con que sus padres los estaban esperando con los brazos abiertos..., literalmente.
"Oh, Vicchan, ¡qué alegría que tú y mi bebé sean novios!" Decía Hiroko mientras le daba un gran y afectuoso abrazo. Luego de ella siguió Toshiya, el padre de Yuri, quien hizo lo mismo. "¡Es tan bueno tenerte en la familia!" Continuó la mujer mientras lo tomaba del brazo. "Ven, ya está la comida. Preparé tazón de cerdo para festejar este momento. Es el platillo favorito de Yuri, pero espero que también te guste."
"No creí que tendría otro hijo en la familia, eh." Comentó Toshiya en tono de broma mientras le daba al peliplateado palmadas en la espalda de manera cómplice.
Viktor, todavía un poco perplejo, se giró hacia su novio sólo para encontrarse con que éste estaba igual de sorprendido que él por la efusividad de sus padres. No obstante, el moreno comenzó a reír y los siguió al comedor. Al sentarse en la silla que normalmente usaba, al lado de Yuri, Mari lo saludó sonriente aunque sin hacer tanto escandalo, pues de ella ya sabía que tenía su aprobación. Lo que le seguía sin terminar de sorprender era la manera tan casual con la que Hiroko y Toshiya lo acogieron en su familia, que incluso lo celebraran y pidieran una foto familiar con él.
Sabía que los padres de Yuri eran personas amables. Sin embargo, sus propios padres también lo eran..., pero eso no los detuvo al momento de rechazarlo, mientras que los de su novio... Quiso llorar, pero no de tristeza. Solamente logró contener las lágrimas gracias a que su novio lo tomó de la mano por debajo de la mesa al notarlo tan callado, entonces sonrió.
"Yuri, gracias." Dijo cuando se encontraba solos en su habitación. Yuri prepara su mochila con un cambio de ropa, su cepillo de dientes y demás cosas que necesitaría para cuando se quedara a dormir en su casa.
"¿Uh? ¿Por qué?" El moreno lo miró confundido un momento antes de continuar buscando calcetines en los cajones.
"Por contarle a tus padres de nuestra relación." Sonrió, se levantó de la cama y abrazó a Yuri por la espalda, plantándole un juguetón beso en el cuello. "Significa que logré enamorarte y gané. Ahora eres mi novio oficialmente. En unos años nos casaremos y adoptaremos muchos bebés. Y estaremos juntos por siempre, hasta que estemos viejos y arrugados, y muramos juntos de ancianos."
"Viktor, eso es muy melodramático..." Dijo con la mirada entornada, pero de igual manera rió. "Pero sí. Ganaste. Ahora soy todo tuyo." Se dio la vuelta y lo besó en los labios. Viktor, complacido, asió su cintura para acercar sus cuerpos y rozarlos uno contra otro, mas se detuvo, dándose cuenta que no era el lugar indicado para hacerlo. Soltó a Yuri y dejó que éste siguiera preparando su mochila.
Mientras observaba al moreno deslizarse por la pista de hielo recordó la primera vez que sus ojos azules se fijaron en él. Había sido... hacía casi cuatro meses atrás. Sus compañeras de clases lo habían obligado a ir con ellas a una especie de evento festivo en el domo deportivo, el cual la entrada era gratuita, por lo que no tuvo problemas en aceptar su invitación.
No obstante, ver las insípidas rutinas de los patinadores no era muy entretenido, al menos no para él, pues sus compañeras gritaban y se divertían. No era que los patinadores fuesen malos, simplemente ese día no se sentía muy animado, en realidad, hacía tiempo que no se sentía bien, y pensó que salir con aquellas chicas lo distraían un rato, mas fue un intento en vano. Lo único en lo que podía pensar era en que deseaba volver a casa y estar con el cachorro de poodle que encontró varios días atrás en la calle. Él le hacía olvidar la soledad y era la mejor compañía que había tenido nunca.
Incluso pensaba ya en qué excusa dar para retirarse cuando apareció un muchacho de cabello negro y ojos ámbar, el cual vestía un traje blanco con motivos plateados, quien enseguida llamó su atención de vuelta a la pista. Según alguien en un altavoz, su nombre era Yuri.
El movimiento de sus brazos paseándose por el aire, el movimiento de sus piernas y caderas al deslizarse sobre el hielo, todo en él desprendía pasión, seguridad y bastante sensualidad, tanto que Viktor miró la rutina entera casi sin parpadear a la vez que sentía sus mejillas arder y su corazón saltar enloquecido. A pesar de que estaba consciente de que le gustaban los hombres, jamás se había sentido de esa manera respecto a uno en especial.
Sin embargo, no tuvo el valor para acercarse a hablar con el muchacho, pensando en que lo que le había provocado no fue más que un sentimiento pasajero debido a su magnifica interpretación; una ilusión creada por una ninfa espontánea que danzó para él sólo por alegrarle el día. Aunque cambió de parecer unos días después, cuando reconoció al patinador moreno como un más de los alumno que asistía a su universidad.
Al principio no estaba seguro de que se tratara de la misma persona. Pues éste usaba gafas y su cabello sin peinar, además de que su actitud era más tranquila y no tan grácil..., sin embargo, su corazón latía de la misma manera al verlo.
Decidió observarlo un tiempo hasta asegurarse que se trataba del mismo. No le tomó mucho enterarse de que el nombre del chico era Yuri, el mismo que el del otro chico, además de que también patinaba... Entonces supo que tenía que hablarle y hacerle saber sus sentimientos hacia él... De lo único de lo que Viktor se arrepentía era de haber tardado tanto en hacerlo.
Pero ahora todo estaba bien entre ellos; estaban juntos y muy enamorados. Sin mencionar que ya tenían la bendición de al menos una de sus familias. Y ahora miraba divertido como es que su novio tenía problemas para entender los pasos de una nueva rutina mientras que el pequeño Yurio se reía de sus fallos y Phichit intentaba recordarle la secuencia de pasos mediante gritos.
Yuri sabía que Viktor lo estaba observando, éste se había tomado el día libre del trabajo para estar juntos el resto del día. Podía sentir sus insistentes ojos azules sobre él e imaginar su sonrisa melosa, lo cual lo único que hacía era ponerlo más nervioso. No era tanto el hecho de que el peliplateado lo mirara con tanta devoción lo que lo ponía de nervios, sino que le resultaba algo difícil recordar los pasos de su nueva rutina, pues ésta era poco...incómoda de ejecutar.
La instructora Yuko se la había asignado con la excusa de que cada día se miraba más 'coqueto' y sonriente, y que la interpretación de la misma se vería enriquecida por ello. Al principio no tuvo objeciones de aceptarla, no hasta que escuchó la explicación y la melodía. Se trataba de Eros, el amor carnal, cuando los amantes juguetean con un ir y venir desesperante hasta que sus cuerpos por fin se fusionan en uno; todo lo contrario de Agape.
Yuri se moría de vergüenza en sólo pensar en que tendría que hacerla en enfrente de muchos espectadores, peor aún, no estaba seguro de qué clase de emociones se suponía que debía mostrar. Él y Viktor aún no... Fue un gran alivio para cuando la clase terminó y pudo parar de ensayar.
"Viktor, ¿estás seguro que hoy no quieres patinar?" Le preguntó en tono algo burlón mientras se quitaba los patines sentado en una de las bancas, a lo que el peliplateado contestó con el cejo fruncido y fingida molestia.
"¡No! La semana pasada me quedé dormido por culpa del cansancio, no quiero que vuelva a pasar. Quiero estar despierto para ti." Dijo, y tomó al moreno de los hombros con la intención de besar sus labios, pero desistió al notar que desde la pista se encontraban dos pares de ojos furtivos, los del rubio, quien su cabeza apenas sobresalía de la valla de protección, y los del mejor amigo de Yuri, ambos mirándolos de manera expectante. "¿Ah? ¿Su-sucede algo?" Inquirió nervioso. Normalmente no le importaba que la gente los viera, pero con Yurio, siendo éste todavía menor, sintió algo de pudor.
"¿Ah? ¿Por qué te detienes? Quiero ver como dos hombre se besan." Dijo el niño con genuina inocencia, pues en verdad le picaba la curiosidad, muy a diferencia de Phichit, que éste más bien esperaba el beso para 'fanboyiar'.
"¡Yu-Yurio!" Gritó el moreno con su cara totalmente roja, no pudiendo creer lo que el niño había dicho. "Nosotros no...No..." Quiso insistirle en que 'no eran novios', pero ya no tenía caso ocultarlo de él, siendo que hasta su abuelo lo sabía. "No en público..." Dijo al fin, y Viktor lo abrazó para ayudarlo a esconder su rostro avergonzado mientras reía.
"Awww..." Se quejaron Yurio y Phichit en unísono.
Yuri se despidió de sus compañeros de pista y entonces se dirigieron a casa de Viktor. Durante el trayecto hablaron sobre lo que había hecho en la escuela y otros temas que derivaron de ese, aunque el moreno pensó por un instante en que sería lindo poderse tomar de las manos, como lo había visto en una película hacía poco, pero se contuvo de hacerlo, la calle estaba infestada de personas. No obstante, cuando doblaron a una calle poco concurrida, Viktor tomó su mano derecha con la excusa de que estuvo a punto de caerse. El moreno rió y asintió, estrechándola con fuerza.
Cuando llegaron a su destino, Viktor y Yuri fueron recibidos por un muy alegre Makkachin que se abalanzó sobre su dueño para lamerle la cara y posteriormente saludó al moreno de la misma manera. El peliplateado le indicó donde se encontraba la ducha y le dijo que pasaría por su ropa después de que le diera de comer a su mascota.
Apenas caer el agua Yuri buscó el jabón. Sin sus lentes no podía distinguir los cosméticos dentro de la ducha, aunque por el olor pudo reconocer el champú que Viktor usaba, hasta que sus manos tantearon algo que por poco se le resbala de los dedos, ese debía ser el jabón. Yuri se ruborizó un momento tras recordar lo que él y Viktor estuvieron a punto de hacer una semana atrás, cuando se encontraban en su ducha. De cierta manera agradeció que su madre los interrumpiera antes de que llegaran aún más lejos. Pues hubiera sido muy vergonzoso si su familia los atraparan justo en el acto.
Cuando comenzó a enjabonarse escuchó que la puerta se abría. Sabía que el peliplateado iría a buscar su ropa para lavarla, aunque le pareció un poco extraño que no hiciese ningún comentario mientras la recogía. Aunque no le dio mucha importancia, no hasta que la cortina de baño se recorrió y sintió unas manos posarse en sus caderas.
Por puro instinto Yuri se giró hacia 'su captor' al tiempo que dejaba caer el jabón, encontrándose con que los labios de Viktor se apoderaron rápidamente de los suyos. Yuri se sorprendió ante esto, mas no se resistió, de hecho, rodeó al peliplateado con su brazos y lo hizo entrar por completo a la ducha. Se había percatado que éste se encontraba desnudo por el roce caliente entre su piel y... por el bulto, que no era suyo, que golpeó contra su vientre.
"Yuri." Viktor pronunció su nombre con un tono más meloso de lo habitual, como si saboreara cada letra. "¿Qué tal si continuamos lo que hacíamos en tu casa?" Preguntó, mas no esperó a recibir una respuesta cuando atacó de nuevo sus labios, obligándolos a abrirse usando su lengua para invadir su boca.
El moreno de pronto se sintió más sensible, pudiendo advertir como la temperatura de sus cuerpos comenzaba a subir, y no era precisamente por el agua tibia que caía sobre ellos. Sus mejillas ardían, y su entrepierna palpitaba con el tacto de la otra. Las manos de Viktor comenzaron a bajar por sus caderas y se sobresaltó cuando tocaron su miembro.
"Viktor..." Suspiró apoyado su frente en su cuello, aferrándose a su amante con más fuerza con cada vaivén de su mano. El moreno tuvo un momento de conciencia y se dio cuenta que no era justo que se quedara sin hacer nada; por lo que deslizó una de sus manos por la espalda de su novio al tiempo que acariciaba su largo cabello de plata ya mojado, hasta bajarla por su cintura y hacer lo mismo que él, tiritando de gozo al escuchar sobre sus oídos sus tímidos gemidos.
Yuri hubiese deseado tener puestas sus gafas para poder ver qué clase de expresión tenía el rostro de Viktor en ese momento, pero de igual manera terminó por cerrar los ojos debido al placer que ambos se proporcionaban mutuamente.
"Yuri..., se siente tan...bien..." Decía el peliplateado casi en susurros. Entonces se detuvo un momento, pero sólo para juntar sus caderas y hacer que las manos del moreno fueran las que tomaran ambas erecciones a la vez, cubriéndolas después con las propias para ser él el que marcara el compás de las caricias.
Sintiéndose débil ante el placer, el moreno tuvo que apoyarse contra la pared de la ducha cuando Viktor aceleró el ritmo, provocando que ambos terminaran casi al mismo tiempo, con sus respiraciones agitadas mezclándose en un apasionado beso. Continuaron abrazados un rato, dejando que el agua limpiara el sudor de sus cuerpos, en ocasiones también plantando besos en sus hombros y cuellos como muestras de afecto.
Entonces Yuri por fin entendió lo que significaba Eros.
Sin decir nada, Viktor recogió el jabón y se asearon uno al otro. Yuri tuvo especial cuidado al momento de ayudar a Viktor al aplicarse champú, porque el vapor en serio le dificultaba más su ya casi nula visión.
Al salir de la ducha siguieron sin hablarse. No porque les ganara la vergüenza como aquella vez, más bien era que no encontraban las palabras exactas para describir lo bien que lo había pasado juntos, solamente se dedicaban uno al otro miradas que lo decían todo.
Fueron a la sala y se sentaron en un sillón a ver la televisión, y como la última vez, Viktor se sentó en el piso para darle a Yuri mejor acceso a sus hilos de plata. El moreno usó una toalla seca para acariciar su cabello desde la raíz y continuar por toda su extensión. Al percatarse de ellos, Makkachin corrió hacia su dueño y se acostó sobre sus piernas.
"Viktor... ¿alguna vez haz considerado cortarte el pelo" Preguntó Yuri de pronto, sin haberlo pensando realmente.
"¡¿Eeh?!" Viktor exclamó sonando realmente sorprendido, y miró a su novio de soslayo, con ojos de cachorro regañado. "¿A-acaso no te gusta mi cabello?"
"¡N-no! ¡Quiero decir, sí!" Rió nervioso, no sabía que eso se tratara de un tema tan delicado. "Yo... sólo me preguntaba si no es mucho trabajo mantenerlo... Además, me da curiosidad ver cómo te verías con el cabello corto."
"Oh, bueno... Me lo dejé crecer desde que era niño. La gente suele decirme que le gusta como me veo con él largo... Pero si tú quieres que me lo corte..."
"No. Sólo era un comentario." Se inclinó y besó su cabeza. "A mí no me importa cómo te veas. Me gustas tal y como estás."
"¿Pero... te gustaría más con el cabello corto?" Inquirió juguetón, acercando sus narices.
"Ya. Olvídalo." Rió y lo besó. Después continuó secando su cabello, aunque tuvo que detenerse un momento cuando el celular de Viktor comenzó a sonar y éste fue a buscarlo a su habitación.
Cuando el peliplateado regresó aún tenía el celular en la mano, tapándolo con la otra para evitar que le entraran sonidos. Su ojos azules parecían distantes, y rostro se veía más pálido de lo normal, tanto que Yuri se preocupó y enseguida se levantó del sillón para caminar hasta él.
"Viktor, ¿qué sucede?"
"Aah... Mis padres... Ellos... dicen que quieren verme..."
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