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"Aah... Mis padres... Ellos... dicen que quieren verme..." La voz de Viktor sonaba temblorosa mientras sostenía el teléfono.
Yuri no estaba seguro de haber oído bien. ¿Sus padres? ¿Los mismos que lo habían abandonado y sacado de sus vidas, y que por culpa de eso Viktor era tan tímido?
"Oh... ¿Y qué vas a hacer?" Preguntó al darse cuenta que éstos seguían al otro lado de la línea, por eso el peliplateado tapaba el comunicador.
"...No lo sé" Contestó con sinceridad, y su mirada comenzó a humedecerse. Hacía tanto tiempo que no sabía de ellos; y tantas las veces que había llorado por sentirse rechazado por ellos..., y ahora, de la nada, lo llamaban para verlo. "Yo...quiero verlos pero... No sé que es lo que pretendan."
El moreno asió sus mejillas y lo miró a los ojos.
"Acepta. Lo que sea que quieran, que lo digan, y si lo que te dicen te hace daño, entonces diles que te dejen en paz." Yuri no había querido sonar tan duro, pero ver a su novio así de vulnerable lo hizo sentirse molesto e impotente de no saber cómo ayudarlo.
"...Tienes razón... Es mejor saber lo que quieren..." Regresó la bocina a su oído y continuó hablando. "Está bien, papá. Dime la hora y el lugar... Y espero que no les moleste que lleve a mi novio conmigo."
El moreno abrió mucho los ojos. No esperaba a que Viktor intentara retarlos. Hubo un momento de silencio por ambas partes en el que las cejas del peliplateado se mantuvieron contraídas, pero se suavizaron luego de unos segundos, y se dibujó una leve sonrisa en sus labios.
"Ellos aceptaron conocerte." Anunció luego de despedirse y colgar la llamada, dando después un gran suspiro con las manos en el pecho, como si con eso evitara que se le saliera el alma.
"Pe-pero, Viktor... ¿no se supone que será un reencuentro entre tú y tus padres? Yo no debería..."
"Yuri." Tiró el celular al sofá y después tomó a su novio de las manos, recargando su barbilla en ellas. "Papá me dijo que me extrañan, que han recapacitado y quieren hacer las pases conmigo. Y yo le creo. Sé que lo que dice con sinceridad... Aunque también sé que es posible que intenten oponerse a nuestra relación. Pero quiero que ellos sepan que tú ahora eres parte de mi vida, y no pienso alejarme de ti sólo por complacerlos."
"Viktor...No quiero que tengas que elegir entre tu familia y yo..." Dijo, sintiendo una punzada en el pecho de sólo pensar que Viktor sufriría si sus padres lo abandonaban de nuevo.
"No te preocupes. Si eso sucediera... te tengo a ti y a Makkachin." Sonrió y besó sus manos para asegurarle que todo estaría bien; que él estaría bien.
El cachorro, al escuchar su nombre, corrió hasta ellos y ladró pidiendo caricias. Yuri se soltó del agarre pero sólo para cargar al cachorro, y sonrió. A pesar de que Viktor aún temblaba de nervios, éste había logrado mantenerse firme en sus palabras, apenas derramando algunas lágrimas. Eso lo enorgulleció.
"En ese caso, allí estaré." Dijo, y lo besó en las labios, cosa que Makkachin aprovechó para lamerle la cara a ambos y terminaron riendo. El moreno entonces devolvió al cachorro al piso, y le indicó a su novio que regresara al sofá para continuar secando su cabello.
Lo siguiente que hicieron fue dedicarse a disfrutar del fin de semana juntos, pues sin exámenes ni tareas, ya no tenían pendientes que los separaran, sumando que quedaban pocos días de clases para comenzar las vacaciones de verano.
Durante los siguientes días después de la llamada de teléfono el peliplateado parecía no estar de muy buen humor, o eso creían sus compañeros de clases, pues éste comenzó a ignorar a las chicas que lo seguían todo el tiempo y ya no sonreía para ellas. Sin embargo, Viktor lo hacía de manera inconsciente, pues ya no sentía la necesidad de sentirse aceptado por otros, no mientras Yuri estuviera a su lado.
Y al contrario de lo que el mismo pensó que pasaría, se sentía impaciente y animado porque llegara el fin de semana. ¡Volvería a ver a su familia! A pesar de la felicidad, estaba consciente de que cabía la posibilidad de que el encuentro resultara mal, con sus padres diciendo que aquello había sido un error y le dieran la espalda de nuevo...
Sin embargo, existían otras personas, además de su novio, que le importaban mucho y se sentía afortunado de considerarlas como de su familia, como los Katsuki, quienes lo recibieron con los brazos abiertos, y el pequeño Yurio, a quien le gustaba bromear con Yuri en decirle que parecía el hijo de ambos porque siempre estaba pegado a ellos como pollito. El 'Yuri' moreno reía y el rubio fingía molestarse.
"¡No es gracioso!" Decía con la cara roja de vergüenza mientras que el peliplateado, arrodillado frente a él, le picaba las mejillas divertido. "¡U-ustedes no son mis padres!"
"Viktor, no lo molestes." Le amonestó Yuri con mirada seria mientras se ataba los patines, aunque unos segundos antes también se estaba riendo.
"¡Pero Yurio es tan lindo cuando se enoja!" Dijo, pero le hizo caso y se puso de pie.
"¡Eres odioso!" El niño lo empujó y corrió a esconderse tras el moreno para después mostrarle la lengua al peliplateado, mas éste continuó riendo.
"Oh. Bueno... Si ese es el caso." Del bolsillo de su abrigo sacó una muñequera deportiva con dibujos de gatitos, y a Yurio le brillaron los ojos. "Supongo que tendré que dárselo a otra persona..."
"¡He-hey! Espera... Y-yo te di mi liga... Lo menos que puedes hacer es darme eso a cambio..."
"Sí. Eso pensé. Pero acabas de herir mis sentimientos." Se llevó una mano a la frente de manera dramática, obviamente fingiéndolo.
"Ugh..." El niño gruño. Entonces caminó hacia Viktor con la cabeza gacha. "L-lo siento..."
"¡Está bien! Quedas perdonado." Sonrió, y le tomó del brazo derecho para ponerle la muñequera.
"¡Gracias!" Exclamó Yurio con una gran sonrisa. Le dio un abrazó rápido a Viktor, y después corrió a buscar su celular para tomarle una foto a la muñequera y enviársela a Otabek.
"¡Yuri!" Le llamó Viktor con voz cantarina, con su boca formando un corazón. "¿Cuántos bebés adoptaremos cuando nos casemos?" Ante la pregunta el moreno rió.
"Viktor. Creo que somos muy jóvenes para pensar en eso. Además, las matrimonios entre hombres ni siquiera son legales..." Dijo lo último en voz baja, y la sonrisa del peliplateado se apagó un poco.
"Sí, lo sé...Pero algún día lo serán, ¿cierto?." Yuri sonrió para darle la razón, y tuvo ganas de besarlo, pero no lo hizo, pues la pista estaba repleta de personas. "Ya debo irme al trabajo. Te veré mañana."
Horas después.
"Viktor, ¿qué haces aquí?" Preguntó sorprendido al tiempo que se deslizaban hacia la valla de protección.
"No contestaste a mis mensajes y me preocupé." Sonrió ligeramente, apoyando los codos sobre la valla. "Imaginé que seguirías en la pista, y decidí venir a buscarte antes de ir a casa."
Yuuri enseguida buscó su celular y miró como saltaban las notificaciones en la pantalla.
"Oh. Lo siento... Estuve distraído. El domingo es la presentación y quería entrenar..." Dio un suspiró de frustración y se deslizó por el borde, con Viktor siguiéndolo por el otro lado, hasta llegar a la salida de la pista.
"Lo sé. Estás nervioso... Y yo también. Mañana veremos a mis padres."
"Sí, también estoy nervioso por eso..." Mientras que el peliplateado estaba animado por el encuentro, y se sentía feliz por él, no podía evitar preocuparse por lo que podría llegar a pasar si no le agradaba a su padres, los cuales ya tenía en contra por el simple hecho de ser el noviO de su hijo. "Yo...quiero causarles una buena impresión." Admitió con pena, y Viktor rió.
"¡Oh, Yuri! ¡Pero si tú eres el chico más adorable del mundo! Estoy seguro que mis padres te amaran incluso si intentaran separarnos." Dijo en broma y lo rodeó con sus brazos. Yuri correspondió pegándose a su cuerpo, apoyando su cabeza en su hombro. El peliplateado se ruborizó, pues amaba el hecho de que su novio objetaba cada vez menos cuando se mostraban afecto en público, y fue todavía más grata la sorpresa cuando fue Yuri el que lo besó en los labios segundos después.
Viktor se percató de varias miradas ajenas sobre ellos, pero nadie hizo mala cara y pronto los ignoraron.
"Ya que estás aquí, ¿vas a quedarte a cenar a mi casa?"
"¡Por supuesto! Contaba con que me invitaras." Sonrió, y después le ayudó a quitarse los patines.
Al día siguiente, Yuri estaba más que nervioso, con sus brazos y piernas temblando a ratos, contando las horas que faltaban para reunirse con los padres de su novio. Habían quedado reunirse en un restaurante. Hiroko quiso calmarlo dándole algunos consejos sobre cómo actuar delante de sus suegros, y Mari y Toshiya hacían bromas para intentar distraerlo. Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta que Viktor tenía un par de horas sin mandarle mensajes, y cuando lo hizo, le pareció extraño puesto que nunca pasaban más de una hora sin hablarse.
"Viktor, ¿estás bien?" Envió, y no recibió una respuesta hasta media hora después.
"¡Yuuuuuuuri, perdóoooooon!" Contestó con varios iconos de corazones y un emoticono triste. "Estaba ocupado con algo. Te veo en un rato en tu casa."
Yuri suspiró tranquilo, pues en su paranoia pensó en mil cosas terribles que le pudieran haber sucedido al peliplateado durante ese lapso de tiempo, desde un accidente domestico hasta algo imposible como que le cayera un meteorito. Entonces se dispuso a bañarse y a arreglarse, y fue su hermana quien le ayudó a decidir que ropa ponerse.
Yuri chateaba con Phichit y Sara en busca de apoyo moral cuando escuchó a su madre exclamar con sorpresa.
"¡Oh, Vicchan! ¡Pero qué apuesto te ves!"
Se despidió de sus amigos y salió de su habitación para ir a la sala. Y abrió mucho los ojos cuando se topó con Viktor, quien lo miraba de vuelta con pena y cierta culpa.
"Viktor, tu cabello..." Ahora entendió que es lo que estuvo haciendo durante el tiempo en que no se hablaron. Su cabello plateado, que antes le llegaba hasta la cintura, ahora estaba tan corto que apenas si le llegaba a la altura de sus orejas.
Viktor se veía diferente, más maduro. Y Yuri pudo sentir sus mejillas arder.
"¿Crees que...se ve raro?" Inquirió a la vez que se pasaban una mano por su cuello, temiendo la respuesta del moreno. "Esta mañana sentí de pronto la necesidad de cortarlo. Y como dijiste que te gustaría verme con cabello corto, no lo pensé mucho..." Su voz sonaba cada vez más arrepentida, pero Yuri caminó hasta él y peinó su flequillo hacía atrás con sus dedos, dejando ambos ojos azules descubiertos.
"Creo que te ves muy guapo. Me gusta. Sólo esperemos que Yurio no quiera su liga de vuelta."
"Aww, Yuri, ¡eres un amor! ¡Tú también te ves muy guapo!" Se abalanzó hacia él para abrazarlo, y sacó su celular para apuntarlo hacia ellos. "¡Selfie!" Viktor de inmediato subió la foto a sus redes sociales, y Yuri rió al ver que como en cuestión de segundos muchos de sus compañeros de la universidad le dieron al 'like' junto con el emoticono de la carita enojada, que sabía que eran dirigidas a él y no al corte de cabello.
Tras salir de su casa, callaron de pronto. No había necesidad de preguntarse lo que sucedía, ambos estaban nerviosos y temían por el futuro de su relación. Y sin importarle más la muchedumbre, Yuri tomó la mano de Viktor con firmeza. El peliplateado se sobresaltó un momento, pero sonrió y sus mejillas se ruborizaron. Entonces continuaron caminando hacia el restaurante donde habían quedado para verse con sus padres.
El encuentro con los Nikiforov no había resultado tan mal como Yuri esperaba. Claro, al principio fue incómodo. La madre de Viktor, de quien no se sorprendió que se tratase de una mujer hermosa de cabello plateado y vestimenta elegante, apenas si se dignó a mirarlo. Y su padre, de quien sacó sus ojos azules, le dio la mano con mucha fuerza, tanta que la suya dolió durante varios minutos.
Viktor, en cambio, abrazó a sus padres de manera efusiva y estos hicieron lo mismo, pero sin la sonrisa tan exagerada de éste. El moreno miró con relativo alivio como sus padres lo recibían con lágrimas retenidas y comenzaron a charlar con calma. Parecían que su intención de regresar a su vida era verdadera.
El peliplateado le resumió a sus padres todo lo que hizo durante los años que no se vieron, desde la carrera que había decidido cursar, sus altas calificaciones; Makkachin, y por supuesto, hizo especial hincapié en recordarles que Yuri estaba presente, pues era obvio incluso para él que lo ignoraban a propósito.
Yuri entonces se sintió intimidado, pues tan pronto tuvo la atención de éstos, quienes lo miraban sin especial interés, pudo ver sus gestos de desaprobación, pero se esforzaron en hacerle preguntas.
Sabía que, aunque Viktor había nacido en Japón, sus padres venían de Rusia, el cual era un país todavía más cerrado ante las relaciones entre el mismo sexo, por lo que hizo su mejor esfuerzo para que su voz sonara casual, apenas tartamudeando, con la mano derecha de Viktor entre las suyas bajo la mesa. Por los nervios no supo hasta después que la había usado como un juguete anti-estrés.
"L-lo siento, Viktor. No me di cuenta." Se disculpó en voz baja, incluso sin estar sus suegros en la mesa. Se habían excusado para ir al tocador, aunque lo más seguro era que en realidad se habían distanciado para hablar sobre Yuri entre ellos.
"No importa. Estoy bien." Le aseguró sonriente mientras agitaba su mano acalambrada. "¿Y? ¿Qué opinas sobre mis padres?" Inquirió con tono juguetón, tratando de restarle importancia a la situación para que Yuri se sintiese más cómodo.
"Parecen estrictos." Contestó con suma honestidad. "Pero, puedo darme cuenta que se preocupan por ti y eso me tranquiliza bastante. Y..., no debiste traerme. No se ven muy contentos conmigo aquí."
"Oh, Yuri, no digas eso." Le amonestó, pero todavía sonriendo. "Yo estoy feliz de que estés aquí." Volvió a tomar sus manos, dirigiendo su mirada azul a sus ojos ámbar con mucho afecto, tanto que Yuri terminó ruborizándose. "Sin ti a mi lado no hubiese tenido el valor de venir por mí mismo. Gracias por estar conmigo. Te amo."
La respiración de Yuri se detuvo un momento. Aún no se acostumbraba a ver a su novio con ese nuevo corte de cabello. Si ya de por si Viktor era atractivo, ahora irradiaba un aura de sensualidad que le hacía imposible apartar su mirada de él, sin mencionar que su actitud era más extrovertida que otros días. Eso lo fascinó.
"Viktor...No tienes que agradecerme nada. Yo también te amo." Sonrió, y soltó una mano para posar la suya sobre una de las mejillas coloradas de su novio. Se miraron un rato. Y olvidándose un poco de dónde se encontraban, estuvieron a punto de juntar sus labios, hasta que escucharon un carraspeo por parte del padre de Viktor antes de que él y su esposa se sentaran de nuevo en la mesa.
Los tórtolos separaron enseguida, sentándose derechos en sus sillas, ambos avergonzados. Viktor se aguantó la risa mientras que Yuri quería ser tragado por la tierra, pensando en que habían cometido un horrible descuido por actuar tan cariñosos y que la conversación se tensaría. No obstante, los Nikiforov fingieron no haber visto nada.
"¡¿Y?! ¡¿Qué sucedió con tus suegros?! ¡Cuéntamelo todo!" Decía Phichit animado por videollamada.
Yuri ya se había puesto su pijama, quitado los lentes y metido en la cama. Aunque aún era temprano y no tenía sueño. Se colocó boca abajo y puso el celular recargado en la almohada, lo suficientemente cerca de sus ojos para poder ver a su mejor amigo no tan borroso.
"Creo que...todo fue bien." Contestó con cierto tono de duda. "Es decir, quitando el hecho de que los padres de Viktor me ignoraron casi todo el tiempo, al menos no fueron groseros. Y... la señora Nikiforov se despidió de mí diciéndome que tenía bonitos ojos. ¿Eso es... bueno, no?"
"¡Oh! ¡Un halago de la suegra! A mí me suena a un avance positivo." Dijo riendo. "¿Y qué hay de su papá?"
"Se despidió con un apretón de manos, pero no dijo nada... Viktor dice que les agradé, aunque yo lo dudo mucho." Dejó caer su cara al colchón, sintiéndose derrotado.
"¡Vamos, Yuri! Si Viktor lo dice es que debe ser verdad. Por cierto, vi la selfie que subieron. Todos en los comentarios están muertos de envidia y diciendo lo afortunado que eres por tenerlo como novio. Hablando de Viktor, ¿dónde está?" Dijo acercando su rostro a la pantalla, recorriendo su mirada hacia todos lados. "Creí que estarían teniendo sexo por el éxito de su velada."
"¡Phi-Phichit!" Gritó con la cara roja, pero decidió ignorar el último comentario. "Viktor llevó a sus padres a su departamento para que conocieran a Makkachin. Y...también los invitó mañana a la pista para verme patinar...y ellos dijeron que sí... ¡Agh! ¡No puedo con la presión!" Gimió y se echó la sabana encima para esconderse del mundo. "¡¿Qué tal si fallo los saltos y me caigo y termino haciendo el ridículo frente de ellos?!"
"Tú y Viktor son igual de melodramáticos. Tal para cual..." Dijo Phichit con los párpados a medio cerrar después de dar un suspiro hondo, al la vez que uno de sus hamsters escalaba su cabeza. "Yuri. Haz trabajado muy duro toda la semana para perfeccionar esa coreografía. ¡Lo harás bien! Confía en ti. ¡Viktor confía en ti!"
"S-sí... Tienes razón." Se quitó la sábana de la cabeza y sonrió más tranquilo, recordando que había logrado aprenderse la secuencia de pasos de Eros y darle un contexto a su interpretación. Su programa sería la prueba de porque él y Viktor debían estar juntos.
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