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Yuri alternaba su mirada nerviosa entre la pista, el público y la pantalla de su celular.
Algunos de sus compañeros seguían calentando en el hielo, entre ellos Yurio, quien a ratos se detenía contra la valla de protección para conversar animadamente con su abuelo y su amigo Otabek. Era la primera vez que el rubio ejecutaría un programa frente a un público y parecía estar emocionado.
"Yuri, ¿estás bien?" Escuchó la voz de Phichit tras él, y al volverse, pudo ver que lo miraba con preocupación, además de que éste ya se había cambiando a su atuendo rojo con motivos dorados. "Estás muy pálido."
"... Phichit. Sabes que me muero de nervios..." Contestó mientras abría y cerraba la cremallera de su chamarra, eso evitaba que se mordiera las uñas. "Además... No estoy seguro, pero... creo que hay chicas de nuestra universidad entre el público."
"Oh, ¡por supuesto que las hay! Eres el novio de Viktor, ¿acaso esperabas a que nadie te acosara? Seguro que están esperando a que falles un salto para subirlo en las redes." Rió.
"Gracias por el apoyo, Phichit. ¿Ya puedo dejar que me trague la tierra?" Dijo llevándose las manos a la cara.
"Oh. Vamos, Yuri. Ya te lo dije, ¡lo harás genial! ¡Todos te amarán, ya lo verás!" Se abalanzó sobre su amigo para abrazarlo y darle palmaditas en la espalda. " Ve a cambiarte ya. El espectáculo comenzará en unos minutos."
Yuri dio un suspiro y devolvió el abrazo, entonces se dirigió hacia los vestidores para ponerse su traje de exhibición, mirando a ratos su celular durante el trayecto por si su novio contestaba.
Al entrar, no se le hizo raro que el lugar estuviera vacío, pues varios de sus compañeros ya se habían cambiado u otros seguían en la pista calentando. Buscó su mochila y de ella sacó un traje negro, el cual tenía una especie de media falda a la altura de la cintura y cristales de bisutería pegados.
Extendió el traje, y tembló. ¡No podía creer que Yuko insistiera en que lo usara!
Se suponía que fue diseñado en base a su programa para resaltar sus atributos físico y ensalzar su sensualidad, pero en esos momentos Yuri no se sentía de ese modo. Le dolía la cabeza, e incluso un par de veces creyó que estuvo a punto de vomitar. No obstante, no había vuelta atrás.
Se quitó la chamarra, y cuando estuvo por quitarse la camisa, escuchó que la puerta se abría tan fuerte que la perilla chocó contra la pared, lo que lo hizo sobresaltarse y mirar hacia Yurio con preocupación.
"¿Sucede algo?" Caminó hasta él tras percatarse de que éste no se movía, con sus manos dentro de sus bolsillos y sus ojos verdes mirando al piso.
"Yu-Yuri...tengo miedo." Murmuró, entonces varias gotas de agua resbalaron por sus mejillas. "¿Q-qué hay si lo hago mal? ¡¿Y si me resbalo y todos se ríen de mí?!"
El corazón de Yuri se contrajo al verlo llorar. Enseguida se puso de rodillas y lo rodeo con sus brazos, dándose cuenta que, a pesar de su actitud confiada, el rubio seguía siendo tan sólo un niño.
"Yurio, estarás bien." Le dijo mientras acariciaba sus brazos. "Es normal sentirse nervioso en tu primera exhibición. Sin embargo, tú eres un gran patinador y has practicado esa rutina durante semanas. No tienes nada de qué preocuparte."
"¿E-en serio?..." Se deshizo del abrazo, pero sólo para secarse con sus propias mangas. "¿Y tú por qué estás nervioso entonces? Tú también eres un gran patinador..." Comentó en voz baja, con timidez, pero lo suficientemente alto para que el moreno lo escuchara.
Aquella pregunta lo tomó desprevenido. ¿Tan mal se veía? ¿Tanto se le notaba? ¿Sería acaso que verlo nervioso hizo que Yurio también se pusiera nervioso? Tenía sentido, siendo que para Yurio él era su modelo a seguir.
"Yurio. Yo..." El moreno tomó aire por la nariz hasta llenarse los pulmones y luego lo soltó por la boca. Después sonrió más tranquilo. "Lo siento. A veces me pongo nervioso, pero sólo por un momento." Dijo, pues no era del todo mentira. Pensar estar frente a un público lo ponía inquieto, pero al entrar a la pista se sentía mejor, como si todas sus preocupación desaparecieran por arte de magia. "Estaremos bien. Confía en mí y confía en ti." Puso una mano sobre la cabeza del niño y éste asintió más animado. "Ven, te ayudaré a peinarte."
Yurio se puso su traje para interpretar Agape, el cual era bastante parecido al que Yuri usó meses atrás para esa misma rutina. El moreno tomó un peine y lo pasó por sus cabellos dorados, teniendo sumo cuidado de no jalarlo porque se le había enredado durante el calentamiento.
"Yurio, ¡pareces un ángel!" No pudo evitar exclamar a la vez que sacaba su celular para tomarle una fotografía, tal cual mamá emocionada en el recital de su hijo.
"¡He-hey! ¡Claro que no!" Exclamó ruborizado, golpeando el suelo con un pie para protestar. Terminó de ponerse los patines y caminó hacia la puerta. "¡Ni se te ocurra subirla a Internet o te mato!" Gritó cerrando la puerta y Yuri rió, alegre de que el rubio regresara a la normalidad.
Antes de guardar su celular para comenzar a cambiarse, escuchó un silbido y vio que Viktor le preguntaba dónde se encontraba, con lo que supo que ya había llegado con sus padres. Rápidamente le contestó que en los vestidores.
Yuri ya había metido las piernas y los brazos en el traje, el problema era que la cremallera estaba en la parte trasera y por más que estiraba los brazos no podía alcanzarla. Quizás debía llamar a Phichit...
"¡Wow! Yuri, ¿acaso intentas seducirme tan temprano?" Escuchó la voz juguetona de Viktor y enseguida se volvió hacia la puerta, con su cara extremadamente roja al darse cuenta que su novio miraba hacia su espalda desnuda.
Aunque no era como si no la hubiera visto antes...
"¡Vi-Viktor!" Tomó su chamarra de la banca para taparse. Realmente le daba vergüenza llevar ese traje. "¿Q-qué haces aquí?"
"¡Yuri! ¡Déjame verte!" Se quejó. Le quitó la chamarra, la dejó de vuelta en la banca, y después posó sus manos sobre sus caderas, acercando sus frentes. "Phichit me dijo que estabas algo nervioso..."
"Uhm...Sí, un poco." Admitió con pena, rodeando su cuello y escondiendo el rostro en su cuello. No quería que el peliplateado lo viera de esa manera, pero tenerlo entre sus brazos lo hizo sentirse considerablemente mejor.
"Está bien, Yuri. Ya te dije que mis padres están encantados contigo, te lo juro." Levantó su rostro tomándolo de la barbilla, pero Yuri seguía mirando al piso. "Es sólo que no saben cómo lidiar con esto. A ellos los educaron de otra manera allá en Rusia. Pero sé que lo están intentado; intentan comprendernos." Deslizó una mano por su espalda, y el moreno tuvo escalofríos al sentir la calidez contrastando con el frío de la atmósfera.
"Sí, tienes razón..." Bufó y cerró los ojos. "Soy un idiota. Me preocupo demasiado."
"Hey, no insultes a mi novio." Rió.
"¿No puedo insultarme a mí mismo?" Alzó una ceja con incredulidad.
"No en mi presencia." Juntó sus labios para un beso rápido. "Yuri, yo sé que tú puedes hacerlo. Pero no importa lo que suceda, no importa si fallas estrepitosamente, te seguiré amando de todas maneras."
"... Tú y Phichit sí que saben como animarme, eh." Comentó sarcástico, pero rió. Aún sin separarse, Viktor quitó la mano de su espalda y le subió la cremallera.
"Te ves muy sexy. El traje resalta tu cintura." Dijo mientras acariciaba dicha parte, y el moreno continuó riendo.
"¡B-basta! ¡Me haces cosquillas!" Tomó a Viktor de las mejillas y lo besó de nuevo, logrando que pararan las cosquillas. Entonces miró a sus ojos azules con profundo afecto. "Te amo."
"Yo también te amo." Sonrió. Y continuaron abrazados, con sus frentes apoyadas una a la otra. Estaban tan perdidos en su propio mundo que no escucharon la puerta abrirse, y no fue hasta que escucharon un flash y una risita que voltearon.
"Mis papás amarán esta foto." Dijo Mari riendo, y Yuri enrojeció.
"¡Qué buena idea! También muéstrasela a mis padres." Pidió el peliplateado y la muchacha respondiendo haciendo una 'v' con los dedos.
"¿Mari, qué haces aquí?" Se separó de su novio y se sentó para tomar sus patines.
"Te veías preocupado y vine a ver si querías hablar, pero veo que mi cuñado me ganó." Guiñó un ojo. "Y ugh, Yuri. Tenías razón. Los padres de Viktor parecen estrictos, dan miedo. Sin ofender." Viktor hizo un ademán despreocupado con una mano. "Están con papá y mamá. Hasta ahora las cosas parecen ir bien. Mamá no para de decirles lo feliz que está de que sean novios."
"Ugh, mamá..." Dijo avergonzado, mas estaba agradecido de que sus padres lo apoyaran de esa manera, pues sabía que ellos lo hacían por amor y no sólo por intentar ser buenos padres.
"Por cierto, qué bonito tu traje. No sabía que querías ser dominatrix." Dijo burlona y Yuri le lanzó una mirada de desprecio, en broma.
Continuaron hablando sobre los padres del peliplateado, pero pronto sus compañeros de pista que faltaban entraron para también a cambiarse, así que Mari y Viktor regresaron al público, no sin antes el último besar a su novio de nuevo para desearle buena suerte.
Yuri se peinó el cabello hacia atrás y se ató los patines.
Conforme pasaban las rutinas Yuri no podía evitar sentirse cada vez más ansioso porque terminara ya el evento. La parte positiva es que no se sentía tan nervioso como antes, y a su vez, creció su esperanza de que de que todo saldría bien, pues de donde se encontraba podía visualizar a sus padres conversando de manera amena con los Nikiforov. Incluso el abuelo y el amigo de Yurio se habían acercado a hablar con ellos.
Aunque también podía ver como sus compañeras de clases, siempre tan inoportunas, intentaban robar la atención de Viktor, muy a pesar de que éste las rechazaba de la manera más amable posible.
"¿Quieres que me deshaga de ellas?" Preguntó Phichit en voz baja, fingiendo cargar un pistola.
"Sí. Pero que no haya pruebas." Contestó y ambos rieron. Después miró al rubio, quien había estado extrañamente callado desde que salieron de los vestidores. "Yurio, ¿aún estás nervioso?"
"No. Sólo estoy pensando" Cabeceó, y sonrió. Pero su rostro rápidamente cambió a uno molesto. "Por cierto, ¿por qué Viktor se cortó el cabello? ¡Dile que me devuelva mi liga!"
Yuri y Phichit continuaron riendo, pero dejaron de hacerlo cuando se percataron que seguía el turno del de ojos grises. Phichit levantó un pulgar hacia sus amigos y entró a la pista.
Su rutina era bastante animada y el público la coreaba la música con aplausos. Cuando terminó, siguió el turno de Yurio, que después de él seguiría Yuri para cerrar el evento. Siendo que Agape y Eros eran 'rutinas hermanas' debían ser expuestas una detrás de la otra.
Yurio se deslizó por el hielo hasta llegar al centro de la pista. Dio un suspiro y tomó la posición inicial, esperando a que sonara la música. Una melodía angelical llenó el domo y entonces comenzó a moverse.
Como el moreno lo esperaba, todo fue perfecto. Yurio hizo cada movimiento de manera delicada e inocente, justo como se los había enseñado, aunque añadió saltos que Yuko le dijo que no hiciera, aún así los clavó y su interpretación dejó a los presentes maravillados, quienes murmuraban que Yurio parecían un querubín.
"Yurio, ¡eso fue hermoso!" Yuri lo abrazó y el niño hizo mismo. "Te dije que podías hacerlo."
"Si yo pude, tú también puedes..." Respondió con su carita ruborizada, y el moreno sonrió.
Yuri se quitó la chamarra y le pidió a Phichit que le sostuviera los lentes, entonces entró a la pista.
Por primera vez en su vida Yuri agradeció que su visión fuera un desastre, así se pudo evitar acrecentar la tensión que ya tenía de sólo imaginarse los rostros molestos de sus compañeros de la universidad y la mirada inquisitiva que los Nikiforov seguramente le dirigían.
Al llegar al centro de la pista dio un suspiro para intentar relajarse y destensar sus músculos. Todo estaba en silencio, aunque por algún motivo se escucharon silbidos de coqueteo desde diferentes partes de la audiencia. No eran para él, ¿...o sí?
Ugh, qué vergüenza, pensó.
Cerró los ojos un momento y acompasó su respiración. Sabía que no tenía nada que temer. Eros era una rutina que hablaba sobre el amor, y a su alrededor estaban las personas que más amaba en el mundo. Sus padres, su hermana, Phichit, Yurio; pero para quien estaba dedicada enteramente la pieza era a Viktor.
Los acordes de una guitarra flamenca llegaron a sus oídos y comenzó a mover los brazos de manera sugerente, lanzando un beso hacia donde (creía) que estaba Viktor, el cual abrió los ojos con sorpresa y se ruborizó. El público silbó de nuevo.
Yuri continuó la rutina intentando dejar su mente casi en blanco, solamente preocupándose por recordar cada detalle de su amante. La suavidad de su cabello, sus ojos azules tan enigmáticos pero expresivos; su sonrisa radiante, sus labios finos sobre los suyos; sus manos cálidas, las mismas con las que había recorrido su piel de manera gentil pero posesiva; su olor, el como exhalar su mismo aire sólo lo dejaba con más ganas de él, que sea suyo para siempre y de nadie más.
Estaba tan concentrado que ni siquiera supo en que momento su cuerpo se había destensando por completo, clavando cada salto a la perfección y rotando a la velocidad adecuada, y en sus labios formándose una sonrisa confiada.
Fueron los aplausos y silbidos de la audiencia lo que lo sacaron del trance.
Yuri, con la respiración agitada, hizo una reverencia y se dirigió a la salida, donde Viktor ya lo estaba esperando con ojos brillantes, las mejillas encendidas y brazos extendidos. El moreno entonces se deslizó con prisa para su encuentro.
Sin prestarle atención a lo que sucedía a su alrededor, lo primero que hicieron fue juntar sus labios y abrazarse. Viktor apoyó su cabeza en su hombro, y Yuri en su cuello. Realmente no querían soltarse, pero tuvieron que hacerlo cuando Phichit y sus compañeros de pista se acercaron para felicitarlos por tan sensual ejecución.
Yuri incluso se sorprendió cuando algunas chicas de su universidad se acercaron para también felicitarlo, y entre tantos gritos apenas si pudo distinguir que le decían cosas como...
"¡Eres muy sexy!"
"¡Ahora entiendo porque le gustas a Vitya!"
"¡Llámame!"
"¡Quiero un hijo tuyo!" Ok. El moreno estaba seguro de que esa última voz fue la de un hombre.
Antes de terminar la exhibición, la instructora Yuko llamó a los patinadores a la pista para una última ovación. Entonces regresaron a los vestidores.
"¡Yuri, eso fue genial!" Decía Phichit tomándolo de las manos. "¡Por favor, dime que pensabas en Viktor mientras lanzabas esas miradas tan sensuales!"
"Ah...yo..." El moreno agachó la cabeza para esconder su rostro ruborizado. "Oh, Phichit, ¡¿qué dirán mis padres?! ¡¿Qué dirán los padres de Viktor?! ¿¡Por qué Yuko me hizo usar ese traje! ¡Me siento tan avergonzado! ¡Voy a morir!"
"¡¿De qué hablas?!" Rió. "A todos les encantó. Sé que no te diste cuenta, pero mucha gente del público te tomó video y fotografías. Seguramente las usarán esta noche con fines personales." Le guiñó un ojo y el moreno le dio un manotazo en el hombro.
"Otabek, ¿qué tal lo hice?" Preguntaba Yurio con una gran sonrisa a su amigo mientras terminaba de atarse los tenis.
"B-bien. Estuviste genial. Me gustó." Contestó ruborizado.
"¡Genial! Porque pensaba en ti mientras patinaba." Dijo con sus mejillas también pintándose de rojo.
"¡¿E-en serio?!"
"¡Por supuesto! Agape es una rutina en la que tengo que pensar en mis seres queridos. ¡Y tú eres mi mejor amigo!" Los niños se abrazaron, y a Yuri y Phichit se les derritió el corazón al ver tanta ternura.
"Yuri, ¿crees que Otabek y Yurio...?"
"Phichit, no..." Le amonestó antes de terminar la frase. "Sólo son niños. Déjalos en paz."
"Está bien, está bien. Mi error." Rió.
Al salir el moreno a los corredores se encontró con que su familia y los Nikiforov ya lo estaban esperando. Enseguida su madre y su padre se turnaron para abrazarlo tan fuerte al punto de dejarlo sin aire mientras le decían lo maravilloso que había sido su actuación.
"Debiste ver el rostro de Vicchan. Estaba tan rojo como un tomate. Creí que se iba a desmayar." Bromeó su padre dándole palmadas al mencionado.
"Oh, Señor Toshiya, por favor no me avergüenza así delante de mi novio." Viktor siguió la broma.
"¡Deberíamos festejar tu actuación con tazones de cerdo! ¿Qué te parece, Yuri?" Dijo Hiroko juntando las manos en plegaría, mas Yuri asintió muchas veces seguida con la cabeza, obviamente complacido por idea y a su vez aliviado de que a sus padres les gustara su rutina. "Y sería encantador que pudieran acompañarnos." Agregó la mujer mirando hacia los padres de Viktor, quienes se miraron un momento uno al otro, contrariados.
Pero pronto la madre de Viktor asintió con una ligera sonrisa.
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