holi
¿como estan?
yo estoy enferma, con fiebre y con un dolor de gargata espantoso :D
asi que para entretenerme voy a escribir historias.
escribire una historia sobre pascua para el domingo, asi que dingame en los comentarios que parejas les gustaria que estuvieran en esa historia.
la pareja ganadora sera la protagonista de la historia.
muy bien, basta de chacharasç
¡a leer!
2º) hambre
(Estados Unidos)
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Alfred tenía hambre. Siempre tenía hambre. Por eso comía siempre en el colegio o en su casa, no podías verlo nunca sin un plato de comida al lado suyo (normalmente hamburguesas).
Todas las mañanas desayunaba unas tostadas con mantequilla con una leche con chocolate. Todas las tardes almorzaba en el McDonald's una hamburguesa con queso antes de ir a casa a almorzar. Y todas las noches cenaba lo que sobraba del almuerzo antes de acostarse a dormir.
Pero ese día había sido diferente, se le había olvidado la colación en casa antes de ir al instituto. Cuando se dio cuenta casi se desmaya.
-¿Alfred, pasa algo?- le pregunto su hermano Matthew.
Alfred cerró su mochila rápidamente y con nerviosismo respondió.
-n-nada, ¿p-porque preguntas?-
-tienes algo de comer ¿verdad?-
-¡s-si! Por supuesto Matt-
Mathew solo se fue observando a su hermano con detenimiento justo cuando la clase de matemáticas comenzó. El profesor llegó a la sala, saludo al curso y les dio unos ejercicios para hacer el día de hoy.
Alfred tenía hambre. Siempre tenía hambre, sobretodo en clase de matemáticas. Su hermano Mathew lo observaba preocupado, Alfred sin comer podría hacer cualquier cosa por comida y sinceramente… daba miedo.
Alfred observaba a todos lados tratando de concentrarse e ignorar su hambre. Su estómago rugía y una voz le gritaba que quería comer ahora. Trato de taparse los oídos pero fue inútil, la voz seguía ahí.
De repente el rubio de ojos azules observaba a sus compañeros de clase con una mirada que sólo denotaba problemas. Pareciera como un depredador observando a su presa.
Cuando su mirada se posó en Matthew, este supo que algo pasaba. Le pregunto con gestos que pasaba pero Alfred solo lo ignoro. Mathew juro ver un chispazo rojo en esos ojos azules por un segundo
-Mon petit Mathew- llamo su amigo Francis, un rubio de ojos azul claro que venía de intercambio de Francia.
-¿sí?-
-¿pasa algo?- pregunto con su acento afrancesado.
-¿eh?... No, no pasa nada- Dijo con una sonrisa.
Mientras tanto en la mente de Alfred no pasaba ningún pensamiento feliz. Tenía hambre, y mucha. Vendería su alma por un pan con queso. Si no comía pronto estaba seguro que se volvería loco.
Esa voz en su interior le estaba gritando por comida.
-Alfred-san- llamo su amigo Kiku, un japonés de pelo negro y de ojos castaños.
-¿sí?, ¿Qué quieres Kiku?- le pregunto de forma amigable.
Entonces este le mostró los problemas de matemáticas que debía hacer. Mientras Kiku le explicaba su duda en la mente de Alfred pasaban un millón de imágenes de platillos y más platillos.
El rubio se preguntaba como sabría Kiku en sí, como sabría besarlo, morderlo, hincarle el diente. Porque a él le gustaba y no podía dejar de pensar que su amigo sabría delicioso.
-Kiku- le dijo interrumpiendo sus explicaciones
-¿Si? ¿Qué pasa Alfred-san?
-veme en el árbol de cerezas al toqué de timbre-
Y como si fuera una señal el timbre sonó y rápidamente Alfred salió corriendo hacia el gran árbol de cerezas en el jardín. Kiku se sorprendió, ¿que querría Alfred esta vez?
Rápidamente fue donde estaba Alfred no se esperó lo que él iba a hacer. Este lo acorralo bruscamente contra el árbol y lo beso apasionadamente. Al principio Kiku se sorprendió pero correspondió al beso, total él estaba enamorado de Alfred desde hace tiempo.
Las lenguas jugaban y en un momento Alfred le mordió el labio, Kiku soltó un gemido antes de sentir un dolor espantoso en su abdomen.
Ambos se separaron y Kiku iba a gritar pero Alfred le tapo al boca, tenía una sonrisa sádica en el rostro y un cuchillo en mano.
-ahora por fin sabré lo delicioso que puedes llegar a ser... mi Kiku-
El japonés lo observo asustado entes de que todo se volviera negro, el rojo de su sangre mancho su polera blanca mientras él era acallado por la mano de Alfred.
Cuando Alfred llego a casa, su hermano estaba preocupado.
-¿dónde estabas?-
-sólo fui a comer un poco- le dijo inocentemente con una de sus típicas sonrisas. Mathew lo observo con reproche mientras se iba por la puerta.
-Por cierto- dijo Alfred observando su mochila relamiendose los labios -traje carne para la cena-
bien
¿les gusto?
espero que si.
acepto tomatasos, criticas e ideas.
bye
