ciao

¡por fin he vuelto! no saben lo que me ha costado volver a escribir.

he tenido pruebas todas las benditas semanas y no he tenido ni un minuto de descanzo.

pero igual, voy a terminar no me olvides, continuare mi nueva vida en america y pondre el segundo capitulo de mi two short.

tambien hare el fic donde todos matan a javi, no se preocupen no me he olvidado.

muy bien

¡miau! a leer


Solo sonríe

(Rusia)

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11:20 de la mañana del día 20 de septiembre de 2016. La sala es blanca y deprimente, la silla en donde estoy sentado es de metal, el sicólogo Yerik Sacha me mira con esos ojos fríos y calculadores.

¿Pero eso a quien le importa ahora?, ir a los siquiatras ya es parte de mi rutina y estoy acostumbrado a ser tratado con cuidado.

-¿Eres feliz?-

Ellos siempre me preguntan eso, obviamente son ciegos porque no ven que por dentro sufro. Sufro porque siempre estoy solo, toda la vida lo estuve.

Pero simplemente le respondo que si con una infantil sonrisa, como me enseñaron, así el doctor queda feliz y no me pregunta nada.

Odio esa sonrisa con toda mi alma, odio que me conozcan por ella, odió ocultar mis sentimientos con esa máscara de niño pequeño.

Ya no soy un niño, tengo 17 años. Pero si dejara mi mascara, ¿cómo me verían?, ¿cómo sabrían quién soy?, ¿me reconocerían?... ¿me querrían?

Por eso y por mucho más prefiero actuar como alguien pequeño e infantil, por eso prefiero sonreír como si fuera un niño pequeño, por eso prefiero hacerme el inocente. Porque si no, no tendré nada.

-¿en qué estás pensando Iván?-

-¿eh?... ¡ah! En nada, no se preocupe, Da-

-...muy bien- me dice el doctor con una sonrisa -ya puede irse, nos vemos la próxima semana-

-gracias, Da- le digo inocentemente.

Ojala pudiera sonreír de forma natural y así tener amigos. Pero lo único que queda de mi es mi sonrisa, mi inútil e infantil sonrisa.

Porque sonreír hace que te veas feliz y ser feliz es importante, aunque ya olvide lo que es felicidad.

Vuelvo al instituto caminando y entonces me encuentro con Gilbert. El siempre me molesta, al igual que Alfred con su "comie esto, comie aquello", él es muy insoportable

-miren quien es- dijo burlonamente a sus amigos.

-pero si es mon amour Iván- dijo Francis mientras me rodeaba junto a Gilbert. Su mirada no denotaba nada bueno.

Lástima que no estaba Antonio, él era el único de BFT que no me molestaba. De hecho era uno de los pocos, aparte de Yao y Feliks, que no me temían tanto.

Entonces hice lo único que me quedaba por hacer: huir. No quería pelear otra vez. Entonces en el pasillo choque con alguien.

-disculpa aru- me dice una voz conocida, cuando levanto la vista este se sorprende -¡Iván que…!-yo solo huyo, odio cuando alguien me ve llorar.

Llego a mi casa con mis dos hermanas, Yekaterina y Natalya. La mayor está cocinando esa espantosa leche cocida de cabra mientras que mi hermana menor lee un libro.

En la noche no puedo dormir, los pensamientos suicidas siguen en mi mente. Pero esta vez no tratare de detenerlos, esta vez les hare caso. Mañana será un gran día.

Y por primera vez sonrío de verdad en mucho tiempo.

Antes de que el bus me recoja guardo mis herramientas en mi mochila y con una infantil sonrisa voy al instituto, me toco el asiento de la ventana así que mi inseparable bufanda (regalo de mi hermana mayor) ondea con el viento.

Llego al instituto y veo a Gilbert a, Francis y a Antonio conversando junto a Alfred y Arthur. Están solos en el pasillo así que era mi oportunidad. Alfred entonces me ve y me saluda.

-hey comie ¿cómo te va?-

-si idiota- me grita Gilbert -¿cómo te va? kesesese-

Yo entonces meto la mano en mi mochila mientras sonrío infantilmente.

-¿qué tienes ahí comie?- me pregunta Alfred.

Entonces saco una tubería. Me voy acercando a ellos lentamente, sonriendo maniaticamente, como a mi me gusta. Ellos retroceden preguntándome que estaba pasando a medida que me acercaba. Todos excepto Gilbert.

-¿qué te pasa eh? ¿Quieres meterte conmigo? Kesesese-

-gil-gilbo- le dice Antonio –creo que no es buena idea…-

El no alcanza a terminar cuando golpeo a Gilbert en la cabeza con mi tubería. Él se queja pero luego lo sigo golpeando hasta que empieza a salir sangre.

Cuando termino el ya no se movía. Todos me miraron aterrados y luego al cadáver de Gilbert, estaban en estado de shock.

Entonces Alfred reacciona toma la mano de Arthur y les grita a todos que corran. Entonces empieza la verdadera diversión.

Francis no respondió lo suficientemente rápido así que lo alcance con facilidad. Mi uniforme está manchado de rojo pero no me había sentido tan feliz en toda mi vida.

Entonces persigo a Alfred y a Arthur, ellos tratan de escapar por la puerta trasera al final del pasillo, pero esta no se abría.

Entonces con un dedo les enseñe el manojo de llaves que tenía, las llaves del colegio que había robado de los auxiliares. Eso es lo último que ven antes de que los dejara sobre un charco de sangre.

Luego voy tras el último que me falta, yo no quería matar a Antonio pero como él era el único testigo tenía que eliminarlo de alguna manera.

El ruido atrajo personas de diferentes aulas, entonces voy a hacia ellas con mi tubería. Estos huyen, golpeo a algunos en diferentes partes del cuerpo hasta sacarles sangre.

Al final unos oficiales de traje uniformado me agarraron por los brazos, forcejeo, sé que será inútil, son demasiados y además sus golpizas duelen.

Al final me dejaron en el suelo semiinconsciente, cuando desperté me estaban llevando hacia un auto. Vi múltiples camillas donde había gente herida y muerta, sonreí pro eso.

Me había desecho de ellos.

Lástima que no podría volver a casa, pues me llevaron ante un jurado. Me declararon culpable y, con naturalidad, me llevaron a un auto gris con ventanas negras. Yo estaba esposado así que no podía hacer gran cosa más que subir a este.

Me llevaron a un edificio que parecía un cubo gris gigante. Yo sólo sonreí cuando llegamos y me presente cuando un señor con bata de doctor me guió a una sala acolchonada.

Sólo sonreí mientras ellos me hablaban, me amarraban con una camisa rara y me tomaban exámenes, la mayoría dolían un poco pero no me queje.

-¿Eres feliz?- Me preguntaron.

-¿usted qué cree?- le respondí riendo como siempre, como un niño pequeño.

Después de un tiempo en esa sala con colchones los doctores me llevaron por un pasillo obscuro a una puerta de metal que decía "prohibido el paso" en letras grandes. Yo veía a muchos presos, porque eso éramos, entrar ahí, pero no salían nunca. Hoy era mi turno y la curiosidad me embriagaba.

Me acostaron en una camilla de metal y me amarraron a esta con unas correas, yo sólo pregunte que hacían, ellos no me respondieron. Me preguntaron si quería algo antes de marcharme. Yo dije que no gracias.

Me pidieron que me acostara y un papa empezó a rezar por mí, de seguro se debe estar despidiendo en nombre de todos. Qué triste. Había hecho amistad con un par de personas en ese lugar.

Un doctor se acercó con una aguja a mi lado. A mí me daban miedo las inyecciones, pero solo solté un quejido cuando el líquido atravesó mi piel.

El me explico que tenía que inyectarme para poder ser libre. En el fondo se veía triste pero sonreía como tratando de que me calmara o tratando de calmarse así mismo, así que solo me deje llevar.

Me dejaron ahí esperando, me empezó a doler el estómago, tenía sueño pero no quería dormirme todavía. Todos me observaban detrás de esos lentes obscuros y esas batas blancas

Aunque me doliera mucho el pecho, aunque quizás no volvería a ver a mi familia y aunque sabía que no iba a volver a casa les dedique las más sincera de las sonrisas a esos doctores de mirada fría.

Antes de cerrar los ojos y dejarme llevar, sonreí, porque nunca fui feliz, porque fingí toda mi vida, porque no era nada, porque era mi doctrina más sagrada y la tenía que obedecer sin falta.

Sonríe...sólo sonríe.


esta historia la hice en un periodo de depresion que tuve, pero como esta muy buena se las muestro con uno de mis personajes favoritos de hetalia (o sea Rusia)

espero le haya gustado

hasta la pasta