He recibido un par de reviews desde la ultima vez subí capitulo qvq! Según yo he respondido ya, pero con los cambios en la pagina no tengo idea de como revisar si se ha enviado mi mensaje o no.
Sea como sea, agradezco mucho los faves y mensajitos me dejan (っ˘ω˘ς )
.03 Permisos.
—¿Qué es eso?
La voz de su acompañante le sacó de su ensimismamiento, siendo en poco su brazo sujetado por él para moverlo a su gusto. Blue no podía hacer mucho, más que fingir una sonrisa esperaba Green creyera sincera, pero le miraba ya de manera severa y ella buscaba alejarse un poco de él.
—Tan solo me caí, querido. No seas tan dramático.
Comenzaba a hacerse una especie de costumbre mentir y excusar una torpeza inexistente cada vez alguien le señalaba los moretones en sus brazos. Sabía bien nadie le creería su marido le haría daño, o solamente la culparían a ella por "no haberle obedecido como era debido"; había pasado ya más de una vez, habiendo sido la primera Chermaine en regañarle por no obedecer a Pryce al pie de la regla. Sin embargo, era incomodo cuando Green lo mencionaba, y peor se volvía las veces cuando Red miraba fijamente sus heridas y murmuraba cosas ella no comprendía, aunque sabía bien él notaba eran todo, menos golpes se habría dado en base a accidentes.
Era mucho más cómodo mentir de todas formas.
—Te caíste-, repitió Green, siendo bastante clara la incredulidad en su voz. —Si sigues cayéndote de la nada, tendré que decirle a Pryce es peligroso seguirte enseñando a cabalgar- amenazó, dándole la espalda para seguir atendiendo al caballo a su lado.
A pesar de los problemas y contratiempos, Pryce había aceptado la petición de Blue de permitirle aprender equitación, aunque había indicado a Green le avisara sobre cualquier errata ella tuviera y si le causaba demasiadas molestias. Todo ello era con el fin de quitarle esa pequeña libertad a Blue para volverla a tener encerrada en casa como "la buena esposa debía de ser".
Por suerte, Green había resultado ser más paciente de lo esperado, o notaria su desesperación de necesitar estar fuera al menos los tres días por semana que le había permitido para sus clases.
—Entonces podrías enseñarme chino-, comentó ella, queriendo molestar a Green solo un poquito en venganza de haber puesto a la vista sus moretones.
—Es mucho más fácil para mi enseñarle a Red hablar español, cosa que mi abuelo y yo ya nos estamos encargando-, respondió, Blue alzando una ceja en obvio interés sobre ello. No negaba era divertido escuchar el idioma en labios de Green y Red, pero poder comunicarse con Red sin necesidad de un traductor sería muchísimo más cómodo.
—¿En serio? Eres un encanto, querido.
—Deja de llamarme así-, gruñó para verle fastidiado, aunque Blue no podía evitar reír ante su reacción.
Llevaba ya cuatro meses de haberse casado con Pryce, y solo hasta conocer a la familia Oak había sido cuando realmente se había sentido feliz y por, sobre todo, segura. Aún seguía siendo la muñequita de muestra de su esposo, y no había podido ver ni a sus padres ni a su hermano después de tanto, pero Samuel y sus nietos se habían vuelto una enorme ayuda para ella, a la vez que una familia secundaria.
Se había vuelto también más cercana a Green, o al menos él había dejado de llamarla "mujer fastidiosa", quizá por qué el insulto había perdido su efecto la primera semana.
—Deberías divorciarte-, soltó de la nada mientras seguía cepillando la crin del caballo. Blue, por su parte, sentía se tensaba al comprender que era lo que había dicho, siendo su mejor reacción el reírse. —Hablo en serio- agregó.
—Divorciarme-, fue su turno de repetir, recargándose en la pared. —Green, sé que tu abuelo es muy… "diferente" al igual que tu familia, pero así no sirven las cosas. Es mi marido y en el altar dije que estaría con él, hasta que la muerte nos separe- le recordó, aunque decir esas palabras de nuevo le causaba un escalofrió desagradable.
—Y en el altar él prometió "amarte y respetarte", ¿no? – respondió él, —que yo sepa, gritarte y golpearte no es parte de todo eso.
—Green…- comenzó a hablar, pero las palabras ya se le atoraban en la garganta. Inhalando largamente esa vez para poder exhalar con calma. Él parecía entender su queja, tomando su caballo y otro más por las riendas para sacarles del establo, Blue yendo tras ellos.
—Es viejo-, volvió a hablar Blue después Green le ayudara a subir en el caballo. Era hermoso en verdad, de pelaje y crin tan negra parecía dar destellos azules con la luz del sol, aunque era más pequeño y menos energético que el caballo pinto que Green montaba. —Pryce-, agregó cuando Green volteaba a verla a la expectativa, —quiero pensar que en cualquier momento la muerte decida separarnos.
—¿Y si vive más años? No me dirás toleraras sus tratos.
—Green Oak, ¿acaso me está ofreciendo escapar con usted?
—…mujer fastidiosa.
Una risa de su parte fue casi inmediata, y más al ver que las mejillas pálidas de Green se teñían ligeramente de un color rosado. Fuese por su risa o por qué en verdad sugería eso, no tenía idea en verdad.
Cabalgar por los valles era su segunda cosa favorita después de molestar a Green. La propiedad de la familia Oak era enorme, y tenía a su disposición valles llenos de flores multicolores, bordeados por arboleadas que escondían un rio de agua clara por la que en veces se detenían cuando Gary les acompañaba.
El trotar del caballo hacía ignorara sus preocupaciones por al menos un tiempo, dejándole solo tener que preocuparse por ver el paisaje y mantener el ritmo de Green. En veces incluso fantaseaba en dejarse caer del caballo y dejar que el rio le llevara lejos de ahí, tan lejos pudiese o que la ahogara al fin y la alejara de Pryce.
Era odioso en verdad descubrirse pensando esas cosas, como si simplemente ella fuese Ofelia.
—Es molesto-, le escuchó hablar, dejando su vista escapar del arroyo para volver a ver a Green, que miraba hacía en frente, —todo esto.
—¿El paseo? -preguntó, aunque recibía una simple negación a manera de respuesta.
No se había atrevido a buscar explicaciones, y aunque lo hubiese intentado, había sido cuestión de minutos en lo que Green hacia a su caballo andar más rápido, obligándola a hacer el mismo movimiento y ordenar a su caballo acelerar el paso también.
A veces odiaba no comprender que pasaba por la mente de Green, o que fuese tan difícil de entender que lo único podía exigir eran un par de palabras para poder entender al menos lo mínimo de lo que le pasaba por la mente.
Después de aquel comentario no habían dicho mucho más, habían cabalgado un par de minutos más hasta que tuvieron que volver al saber que su carruaje llegaría por ella. Podría buscar engatusar al cochero, pero con tanta gente presente y chismosa, sería cuestión de segundos para que se formara alguna especie de rumor.
Viendo a Daisy despedirse de ella desde la puerta de su casa, un pequeño arrepentimiento tuvo de no haber intentado hacer algo para pasar más tiempo en la casa Oak.
En un par de días volvería, se repetía una y otra vez. No era no le gustara la presencia de Lenora y los demás trabajadores de la casa, pero volver significaba estar encerrada de nueva cuenta.
—¡Blue!- exclamó Chermaine al verla entrar, de manera demasiado emocionada lo cual chocaba bastante en su actitud sería y reservada. Siendo tomada de los hombros, le apresuró dentro para ofrecerle una sonrisa amplia.
Ella comenzaba a preocuparse Chermaine tuviese fiebre o algo por el estilo.
—¿Su-sucede algo? -logró formular, aunque la mujer ya le guiaba escaleras arriba en dirección a su habitación.
No había recibido explicación alguna sino hasta entrar en su habitación, sintiendo la garganta seca al ver que en ella no estaba su esposo, sino una persona muchísimo más joven.
En cuestión de segundos Blue se había lanzado a sus brazos, escondiendo el rostro entre el cabello rojo amarrado en una simple coleta. Que él al fin le hubiese hecho caso sobre sujetarse el cabello le causaba bastante gracia, a la par de un nudo en la garganta.
—También me alegra verte-, escuchó la voz de Silver mientras le correspondía al abrazo. Blue por su parte ya le soltaba para inspeccionarlo minuciosamente. Las cejas, los ojos plateados, hasta las pecas en sus mejillas; todo seguía en su sitio y tal cual como lo había dejado meses antes.
Era un sentimiento extraño, probablemente porque ella había creído nunca le volvería a ver.
—Ha-haz crecido- logró articular, riendo torpemente para separarse un par de pasos y poderle ver mejor. —Y tu cabello- agregó, parpadeando al ver que su pelo, a pesar de llevarlo amarrado, casi llegaba a la altura de su cintura.
—Insisten me lo corte- comentó, haciendo obvia referencia a sus padres.
—Yo pienso te ves encantador- dijo ella, y en cuestión de minutos volvía a abrazarse a él con una sonrisa en los labios.
Definitivamente era una sensación diferente. No era que los Oak no le fuesen suficiente, pero estar cerca de su querido hermano era una sensación mucho más liberadora que incluso montar a caballo. Era como si lo de Pryce nunca hubiese sucedido, aunque se tratara de simple negación en un intento de mantener cierta cordura.
—¿Saben viniste? -preguntó, comenzando a caer en la cuenta de los hechos. Su hermano estaba en casa de Pryce, y se suponía esa clase de visitas debían estar programadas por cuestiones de cortesía.
Una larga queja de Silver era clara señal de que no sabían, ni mucho menos Pryce estaba enterado.
—Está bien, puedo aguantar sus quejas- le aseguró, ofreciendo una pequeña sonrisa a su hermana. —¿Cómo has estado? Solo he podido enterarme de ti por los periódicos y chismes.
—Obvio, esa es la vida de una celebridad como yo- bromeó, aunque la seriedad de su hermano daba a entender quizá sabía demasiado de lo que sucedía. —Ha sido difícil- admitió, soltándolo para ofrecerle sentarse, —pero he sobrevivido, y mira, vivo en todo un palacio- agregó entre risas mientras señalaba a su alrededor.
Los muebles caros, las telas finas y los adornos de oro podrían ser tan lujosos como quisieran, pero era claro para ambos una cosa, y es que la casa era sumamente fría.
—No sonríes como antes-, habló Silver, ladeando un poco el rostro, —he visto fotos tuyas con ese hombre, no te ves feliz- eso ultimo no era una pregunta, y ella sabía bien tenía toda la razón.
Silver era quien mejor la conocía, y Blue era quien mejor lo conocía.
—Esto es horrendo-, admitió, hablando en voz baja para que solo él le escuchara, —no puedo salir, no puedo hablar con nadie Pryce no crea conveniente, no puedo visitar tiendas, ni siquiera puedo vestirme como quiero-, enumeró, la angustia yendo en aumento mientras más y más hablaba, —además él… me toca, y si, sé que soy su mujer y es obvio querrá tener relaciones sexuales conmigo, pero es tan asqueroso.
Silencio hubo tras la avalancha de quejas había dejado escapar, viendo con cierto terror como Silver abría y cerraba la boca, sin saber que responder a todo eso. Comprendía en gran parte porque de su reacción, si las posiciones estuviesen invertidas, seguramente querría matar a quien le hiciera daño a su hermanito.
—¿Nuestros padres saben de esto? – cuestionó cuando recupero su capacidad de habla, aunque Blue hacía una mueca al ser bastante obvia la respuesta. —Eres su esposa, no su esclava.
—Sí, y no me sorprende una de ellas se halla suicidado- dijo ella con sorna.
Ambos sabían no había una manera de solucionarlo. Sus padres no harían absolutamente nada por ella, les habían pagado muy bien por su mano, además que a quien originalmente había pedido era a Silver después de enterarse que su sexo biológico era diferente al que aparentaba.
Si lo pensaba, Blue prefería las cosas así. Mejor ella a que despojara a su hermano hasta de su libertad de ser él.
—Lo lamento- escuchó a Silver hablar, manteniendo la cabeza baja sin poder sostenerle la mirada a su hermana. Era peor para ella descubrir que no podía simplemente decirle que no debía de preocuparse por eso.
—Nada de esto es tu responsabilidad-, y eso era bastante obvio. Si buscaban culpables, esos serían sus padres, o Pryce, pero Silver no había sido más que una posible cifra. —Veré como solucionar todo esto, debe haber una manera para controlarlo, ¿no? Siempre hay alguna.
—¿Pero si esta vez no la hay? -cuestionó, sintiendo el peso de sus ojos plateados caer sobre ella, —Esto no es nuestra casa, y a él no le interesa el hacerte daño.
Recordar eso era ciertamente deprimente.
Bufando largamente, se abrazó a si misma al saber la realidad de las palabras de su hermano. Iba ya a cumplir medio año en esa casa, y aun no tenía idea de cómo manejar a Pryce; sabía ciertas cosas le daban gusto, y que evitar usualmente para no provocar su mal humor, pero estaba lejos de poder manipularlo a su antojo como había esperado meses atrás.
De hecho, parecía volverse lo contrario, por cada día pasaba, Pryce ganaba más control sobre ella, y eso causaba clara ira en ella.
—Hay un trabajador nuevo-, escuchó a Silver hablar, notando ella estaba con la mirada clavada en el suelo, alzándola tan rápido podía, -alto, moreno…terriblemente escandaloso, seguramente te habría encantado tenerlo cerca.
—¿En verdad? - preguntó ella, agradeciendo el cambio de tema por uno más digerible. —¿Es guapo? -prosiguió, encantada de escuchar la queja de Silver. Eso era más como ellos dos.
— Esta en los límites de tolerancia- respondió, girando un poco el rostro, —pero hace bien su trabajo, quizá al fin les dé gusto a nuestros padres y decida hacerlo mi lacayo.
— ¿Hablas en serio?- cuestionó, bastante sorprendida de ello. Siempre se había negado a esa clase de sistema, y lo único permitía hicieran por él era la comida; el vestir, baño, habitación e incluso su ropa lo hacía él, Silver era demasiado receloso o irritable como para dejar le ayudaran. —¿Tanto confías en este nuevo sirviente?
El silencio retornó entre ambos, y la inquietud de su hermano le causaba cierta curiosidad. No parecía molesto por su pregunta, ni mucho menos parecía negar que sentía cierta conexión con el sirviente.
—¿Silver? ¿Acaso él…?
Quedando su pregunta al aire, brincó en su asiento cuando la puerta se abrió de manera tan repentina, viendo horrorizada a su marido parado en el marco de esta. Tan solo su mirada pasaba de ella a su hermano, y Blue se levantaba de su asiento para recibirle con su mejor sonrisa, rezando porque su rostro pálido no fuese a delatarla.
—¡Cariño! Volviste más temprano de lo usual- le saludó, aunque era detenida en seco cuando Pryce alzó una mano y detuvo en seco sus intentos de mimos.
—¿Ella que hace aquí?- preguntó, y Blue tuvo que controlar su intento de corregirlo o golpearlo por llamar a su hermano de esa manera. Ver a Silver no era mucho mejor, se había levantado de su asiento y parecía querer golpearlo también.
—Venía solo a visitar a mi hermana- explicó, aunque el énfasis en aquel "mi" podría ser fácilmente interpretado como una provocación.
—No sé cómo funcionen las cosas en su casa, pero aquí avisamos sobre visitas- habló Pryce, ignorando ya la existencia de su esposa para ver con fijeza al menor, —si quiere ver a su hermana, le recomiendo la siguiente vez avise, y no solo llegue a este lugar como si fuese un simple hotel.
—Entendido- dijo Silver, con la quijada tan tensa Blue temía lo atacara en cualquier instante, sin embargo, solo hizo una breve reverencia a este. Debía estar orgullosa, su hermano lograba mantener la compostura a pesar de todo. —Lamento las molestias- agregó, viendo a Blue una última vez para darse la media vuelta y salir de ahí.
Blue sentía solo un gemido atorado en su garganta, queriendo llamarlo y pedirle la llevara con él, pero solo podía quedarse en esa habitación, con su esposo que comenzaba a maldecir incoherencias en voz baja.
—Bajas ahora mismo y vas por el teléfono- habló en voz grave, aunque seguía viendo en dirección por donde Silver se había ido,— discúlpate con Green Oak y avisa no iras a visitarles hasta que yo lo vea prudente- ordenó.
Paralizada, le miró con incredulidad ante lo que le pedía. Sabía lo que era eso, un castigo por haber ido contra sus órdenes, pero haber echado a Silver de su casa habría sido una falta de respeto y una falla como anfitriona que era. Fuese como lo pensara, todo eso era una simple excusa para poder quitarle la única libertad le quedaba.
Pryce tenía más y más control sobre ella cada día.
—Sí, querido-, aceptó a su orden, bajando escaleras abajo para obedecer su orden. Serían solo unos pocos meses, eso se pasaría volando, unos cuantos días sin Green ni Red, podría estar en casa y aprender algunos platillos que Lenora preparaba, o jugar ajedrez con Keane o cualquier cosa parecida.
"Tan solo será un mes", seguía repitiéndose, pero el hueco en su estómago y el temblor en su voz señalaban no había logrado convencerse de ello.
Ha veces siento Green me queda muy dulce, y otras veces muy amargo Bv no se balancear a ese muchacho. Fue un tanto flojito este episodio, pero he tenido ciertos problemas para quedarme en paz y escribir.
En fin, espero verles en el proximo uwu
