Se sintió preocupado por lo que Kohaku le había dicho. Todos esos datos podían bien ser coincidencias, algo fortuito, pero era probable que hubiera sido Naraku quien se atreviera a usar sus recursos para rastrear personas, puesto que lo había hecho ya en otras oportunidades sin mayores consecuencias. Después de todo, buscar personas y lugares, vigilarlos y saber cómo coaccionarlos a través de su información era uno de los motivos principales de la creación del software Nex que ellos estaban usando. Pero si la familia de Kohaku resultaba siendo víctima, aquello le acarrearía una serie de inconvenientes que no quería verse obligado a solucionar.
Dada la naturaleza de sus otros trabajos "no oficiales", no era extraño que muchos delos empleados de su corporación tarde o temprano se vieran de algún modo involucrados, pero si los damnificados eran nada menos que una familia cuyo miembro joven fuera reclutado de manera excepcional y Naraku se atreviera a hacerle algo a la chica o a sus hermanos… temía que eso levantara en las autoridades más sospechas de las necesarias y afectara su reputación ante los empleados.
─Es una probabilidad en un millón, pero debo preverlo ─razonó mientras llamaba al grupo de Jaken, para que le enviaran al joven Kohaku ante su presencia.
El muchacho entró bastante nervioso a la amplia oficina rectangular luego de que la secretaria le diera el paso.
─¿Sesshoumaru-sama, buenos días, mandó usted llamarme?
─Es bueno verte. Te has estado retirando temprano durante toda la semana para ir en busca de la nueva integrante de tu familia ¿no es así?
─En efecto, he estado cumpliendo con la petición de mi hermana, ya que su pareja y ella trabajan a tiempo completo y no les es posible ir a buscarla ─comenzó a sudar frío ¿sería acaso echado de la compañía por culpa de ese inconveniente?─ pero he estado trabajando tan eficientemente como e es posible para no producirle retrasos a nadie en la sección ─aclaró de antemano con un tono muy respetuoso e inclinándose a modo de disculpas, conteniendo la respiración ante un posible duro dictamen.
─Conviene que eso sea así, ya que los aspirantes prometedores deben dar siempre lo mejor de sí mismos. Sería una pena que, dadas tus nuevas obligaciones como "hermano mayor" debieras dejar tu puesto.
─Lo sé, lo lamento mucho, Sesshoumaru-sama ─volvió a inclinarse, tomando aquello como un despido.
─Sin embargo, me gustaría poder tener una conversación con tu familia.
─¿Con mi familia? ─balbuceó con ojos de plato y luego bajó la mirada, intentando no parecer irrespetuoso.
─Dime, tienen ellos libre este fin de semana.
─Sí, en efecto, no teníamos ningún plan ─la verdad era que pensaban acomodar las pertenencias recién llegadas de Rin del mejor modo posible, salir todos juntos para enseñarle un poco de la ciudad y ver si necesitaba algunas cosas extras para sus estudios, pero le parecía una falta de respeto responder algo tan trivial al presidente.
─¿Les parecería bien entonces concertar una cena en su hogar?
─¿E-en mi casa? ─esta vez, no pudo esconder su sorpresa─. Supongo… que debo preguntárselo a mis hermanos ─¿el presidente en su casa? ¿Cómo afrontar una situación de esa magnitud?
─Ofrecería con gusto mi casa, pero temo que tu familia llegase a ser ofendida por alguno de los sirvientes. Por eso, aunque suene un poco atrevido, me gustaría reunirme con ellos y de ese modo, conocer mejor el entorno de uno de nuestros mejores futuros empleados.
Kohaku tuvo que obligarse a cerrar la boca, que se le había abierto ante semejante sorpresa. ¿Era una buena idea promoverlo cuando ni siquiera podía del todo con las obligaciones sencillas que le daba Jaken?
Sin dudas, contratarlo era una buena idea, pensó Sesshoumaru, no simplemente porque de esa forma tendría un seguro. Si tenía a la familia dentro de la empresa, Naraku no podría deliberadamente hacer algo contra ellos, porque se metería en muchos líos. No quería presumirles su casa a estas personas para no contrariarlos y aunque le hubiera gustado ordenar una cena en su lugar predilecto, Naraku tenía ojos y oídos por doquier, no estaba seguro de que no sería seguido por su gente hasta ese restaurante. Suponiendo que aún no había encontrado la casa de Kohaku, eso la hacía más segura como sitio de reunión. Ahora sólo faltaba que la familia aceptara. Mentalmente, cruzó los dedos.
─Sería todo un honor, le informaré a mi hermana mayor al respecto.
El hombre de claros cabellos asintió asintió.
─Estaré esperando tu respuesta ─de un pequeño empaque en su bolsillo, extrajo una tarjeta de presentación negra con fuente blanca, en cuyo margen superior había un escudo rojo y blanco de tres hexágonos unidos por sus lados, conteniendo rosas.
El joven de pelo castaño caminó hasta el escritorio, tomó la tarjeta con ambas manos y volvió a retroceder unos pasos. Se despidió con formalidades y salió rápidamente, con la mitad de la cabeza en las nubes. Creyó que sería despedido, pero de repente estaba sucediendo todo lo contrario. Camino a la oficina del grupo, se pellizcó la mejilla para asegurarse de que estaba despierto. No comentó nada al respecto con ninguno de sus compañeros por temor a que empezaran a mirarlo feo y evadió las preguntas. Hasta donde sabía, Sesshoumaru era en extremo perfeccionista, pragmático y exigente, no aceptaba a cualquiera. Jaken, que era el de su mayor confianza era tratado con dureza, aún más lo era el resto. De hecho, el creía no estar a la altura y los demás pensarían lo mismo.
Cuando era tarde y acababa su trabajo, acostumbraba limpiar él mismo su oficina, de modo que nadie tuviera acceso a sus asuntos complicados ni siquiera por accidente, pero Sesshoumaru se sentía apurado aquel día, de modo que puso la contraseña en su computadora tras guardar en un dispositivo portable todos los documentos y programas importantes y todos los "sacos de azúcar" que tenía esparcidos en diferentes muebles los guardó en su portafolio también. Dejó a cargo del ordenamiento a Tsubaki, su secretaria y salió a toda prisa. Antes de subir al ascensor que lo dejaría en la planta baja del edificio, miró a la secretaria dirigiéndose a la oficina y suspiró. Kagura, una mujer exultante y llamativa había estado allí anteriormente y aunque no era totalmente eficiente, se esforzaba mucho por complacerlo. Se suponía que había aplicado al cargo tras unos años de trabajar en la compañía a efectos de hacer de espía e informante de Naraku, pero eventualmente él la descubrió, y también descubrió que hacía todo aquello por coacción y no por gusto, con temor y recelo de quienes la enviaran. Le ofreció una suerte de "inmunidad" contra su propia familia si accedía a ayudarlo. La inmunidad no le duró mucho, de algún modo fue asesinada por Naraku en una manera que pareció un accidente, una especie de shock anafiláctico relacionado a una planta doméstica decorativa muy perniciosa. Esa era la versión oficial presuntamente pagada por el que se dijera su padrastro. Tsubaki eran en esencia mucho más eficiente, pero no terminaba de sentirse satisfecho de su presencia.
Trató de quitarse eso de la cabeza mientras subía a su auto blindado y se dirigía a un lugar que prefería visitar más bien poco. Ya era de noche y las luces de la ciudad refulgían cuando finalmente llegó a aquella casa de dos plantas, emplazada en un caro distrito y con una fachada externa muy tradicional. Anunció su presencia frente al gran portón negro y éste le fue abierto. Entró por el arreglado camino y dejó el auto en el estacionamiento, para dirigirse a pie llevando consigo el portafolio, en caso de que un sirviente quisiera acomodar el vehículo en una mejor posición.
Cuando llamó a la puerta, nadie le atendió y era lo que esperaba. Entró sin más y caminó por el amplio vestíbulo decorado con algunas pinturas y algunos jarrones antiguos de tonos azules. Se preguntó si no se habría equivocado y había ingresado por error a una mansión fantasma. Pasó a la amplia sala de estar y miró hacia el pasillo que se dirigía a la cocina, pues de ella venían todo tipo de ruidos, in embargo, no se movió.
Al rato vio entrar al que consideraban su hermano menor, quien traía consigo una bandeja llena de comida. Se sobresaltó un poco al notar su presencia y se le quedó mirando.
─Vaya, ¿qué es esto? ¿El hijo pródigo finalmente regresa a la casa? ─"saludó" ladeando un poco la cabeza el muchacho, al ver a quienes sus padres daban por llamar "su hermano mayor". Para su desgracia, ambos se parecían, tenían ojos claros bonitos y cabello plateado, aunque Inuyasha daba gracias de parecerse un poco más a su propio padre que al sujeto que le estorbaba el camino, parado en medio de la alfombra de la sala.
─Calla ¿o es que acaso habla el hijo perfecto? Sólo porque eres el consentido de padre tienes todos estos beneficios ─respondió Sesshoumaru con cierto aire despectivo─. Vengo a hablar con padre, no contigo ─le contestó Sesshoumaru.
─Padre aún no ha regresado ─contestó de mala gana, dejando la comida en la mesa baja de la sala─, dijo que sufriría un retraso, pero imagino que no tardará. No te esperaba.
─Entonces, tendré que esperarlo yo…
Cuando iba a sentarse en uno de los sofás dorados, resbaló del bolsillo de su pantalón uno de los muchos paquetitos que traía en mayor cantidad que lo usual y cayó al suelo.
─¿Qué es esto? ─Inuyasha lo tomó antes de que pudiera recuperarlo, con cara de desconcierto ante lo que decía la etiqueta "azúcar" y lo abrió, derramando en su mano el contenido, un polvo rojo. Lo olió y miró a su hermano, que a su vez lo observaba con los ojos levemente abiertos por la sorpresa─. ¿Sesshoumaru?
El hermano mayor se reclinó tranquilamente sobre el sofá que había elegido, mientras una leve sonrisa se estiraba en su rostro.
─Es soma de la más alta calidad, adelante, pruébalo si quieres.
─¿Soma?
─Es una droga recreativa hecha con productos de importación de muy buena calidad. No encontrarás algo mejor en el mercado y se vende muy bien a compradores de muy alto poder adquisitivo. Las copias baratas, si es que las encuentras, traen más riesgo de matarte antes que darte placer y buena salud, pero no corres riesgo con esta ─se deleitó en cómo el muchacho miraba el polvo que teñía su mano, sostenía su mentón con los dedos mientras entrecerraba los ojos a la espera─. Aunque tampoco abuses de ella, porque es adictiva y bastante cara.
─¿Entonces levantaste tu enorme propiedad a expensas de la venta de sustancias ilegales? ¿Y cuál es el ingrediente secreto? ¿veneno para ratas, restos de petróleo? ¿Mierda de ruiseñor como el maquillaje antiguo?
Sesshoumaru puso su mano junto a sus labios y rió un poco.
─Tienes mucha imaginación, los ingredientes son plantas medicinales importadas, de ahí su alto precio.
─Te denunciaré con las autoridades por estar envenenando gente.
─"Envenenando gente" ─se burló─. ¿Crees que salgo por ahí a ofrecérsela a cualquiera? Los mismos que la consumen son aquellos que pagan por su elaboración, ya que no cualquier basura puede permitírselo, es un club bastante selecto, con la solvencia suficiente para callar cualquier boca que intente esparcir rumores. No estoy "envenenando gente" y es mejor que no intentes hacer algo ten estúpido como delatarme, a tu propio hermano.
─¿Me estás amenazando? ─Inuyasha cerró sus manos en puños y una de ellas se tiñó completamente de rojo.
─No te amenazo, más bien intento protegerte de aquellos que sí podrían hacerte algo. No creas que lo hago por gusto, padre así me lo exige. Aunque seas de nuestra familia eso no te salvaría. He visto gente mayor que tú sufrir por menos que esto.
Inuyasha frunció el ceño.
─Te estás equivocando al hacer esto.
─Vaya que no. O al menos yo no lo siento de ese modo. Mis compañías hacen filantropía varias veces al año junto a padre, el resto de mi dinero y tiempo lo gasto en lo que me place, no los meto a ustedes en esto ¿Qué es lo que te preocupa? ─miró su mano teñida─ ¿Qué el soma resulte más fuerte que tú? ¿Más atractivo y complaciente que una compañera universitaria?
Él soltó un resuello y se hizo hacia atrás, sin saber qué decirle.
─Me das asco ─murmuró mientras se dejaba caer en otro de los cuatro sofás dorados, frente a su bandeja de comida y del lado opuesto al asiento que había elegido su hermano, de modo que estaban frente a frente y sus miradas podían chocarse. Levantó la taza de café que se había preparado.
─¿No le darás algo de beber a tu hermano mayor?
Inuyasha giró los ojos suspirando de hastío, se puso de pie, le entregó la taza en mano y luego fue rápidamente a la cocina para servirse otra. Cuando regresó, vio que él estaba revolviendo con un palillo en la taza.
─No me digas que te atreves a usar esa cosa asquerosa en casa de padre ─le recriminó.
─Te sorprenderías…
─¿De qué hablas?
─De nada ─apuró un trago ─he trabajado arduamente y sin descanso durante los últimos días ¿es un crimen un poco de repso?
─Puedes reposar perfectamente sin esa cosa…
─Tal vez ─murmuró en un tono de desagrado, que sonaba a "métete en tus propios asuntos" y continuó bebiendo.
Inuyasha bufó y luego de mirar a su hermano por un rato, incomodándolo, bebió de su taza también. No volvieron a dirigirse las palabras en los minutos siguientes. Sesshoumaru aprovechó para planear un par de discursos que necesitaría en los días subsiguientes.
Algún tiempo después, oyó cómo un auto se aceraba a la propiedad, el portón se abría y el auto ingresaba, lo escuchó estacionarse y a su dueño bajar, oyó los pasos que desde la infancia le eran tan familiares y se abstrajo en su sonido mientras se acercaban, con los ojos cerrados. Oyó abrirse la puerta, los sirvientes saludando y los pasos en el vestíbulo. Se puso de pie dejando la taza de lado antes de que Inuyasha se diera cuenta de nada. Se quedó mirando hacia la entrada de la sala, cuando vio a su padre entrar.
─Buenas noches, Sesshoumaru, me avisaron de tu presencia ─le saludó Touga su padre, un hombre parecido a Inuyasha, con los mismos ojos ámbares, la misma tez morena y el mismo cabello largo, grisáceo y rebelde. Sólo que más serio y más alto y so ropa no era de desordenado jean, sino un pulcro traje azul oscuro─. Me gustaría decir que es un agrado verte en casa, pero presiento que no será así.
Inuyasha dejó su comida y empezó a ponerse lentamente de pie mientras lo escuchaba hablar, porque comenzó a sentirse incómodo, un poco por sentir el aire de extraña intimidad que había entre su padre y su hermano, otro poco por lo que acababa de descubrir de Sesshoumaru. Sentía que estaba sobrando.
─Necesito hablarte, padre.
─Inuyasha, ve a tu…
─Ya me iba ─soltó el aludido, corriendo a las escaleras que llevaban hacia la planta alta y hacia su habitación.
Sesshoumaru oyó sus pasos con toda la atención. Cuando estuvo seguro de que estaba encerrado, siguió hablando.
─Bien, señorito, de qué se trata esta vez.
─Iré directo al grano, necesito tu ayuda económica y tu influencia política porque, aunque no es seguro lanzar semejante acusación, creo que Naraku está pensando en afectar personas relacionadas a mi compañía y necesito un aliciente para detenerlo en su empresa.
Hubo un momento de silencio. Luego, Touga comenzó a dar palmadas, aplaudiendo muy lentamente.
─Te felicito, realmente te felicito por lograr meter un problema dentro de otro.
Sesshoumaru frunció la boca.
─¿Es que no has aprendido todavía?
─Vine a solicitar ayuda, no sermones inútiles.
─Realmente me gustaría ayudarte. Pero temo que si lo hiciera, la próxima vez vendrías con algo peor y nos dejarías a todos atados. ¿No es este el motivo por el cual renegaste de tu casa y de tu origen y te pusiste a hacer algo tan cruel? Te pido que te lleves tu sadismo, tus asociados y tus daños colaterales, que reveas tus acciones y, a menos que quieras cambiar realmente, no vengas pidiendo ayuda para algo que no tiene una solución tan simple ─vio que su hijo comenzaba a llenarse de ira, seguramente dispuesto a decirle algo desagradable o inclusive a lanzársele encima, pues aunque en algún tiempo fueron muy cercanos, no sería la primera vez que lo agrediría.
En efecto, Sesshoumaru se le fue encima dispuesto a golpearlo, pero él logró esquivarlo y trabarlo sujetándole los brazos tras la espalda para inmovilizarlo, pues seguía siendo su hijo mayor, su heredero y si le era posible, herirlo era lo último que deseaba, aunque en realidad a Sesshoumaru eso le importara más bien poco y siguiera exhibiendo un semblante totalmente iracundo.
─Sesshoumaru, eras oro, no estaño, no deberías estar haciéndonos y haciéndote esto. No necesitas esas personas, ni las cosas que haces. ¿Es que quieres terminar muerto o en prisión? Tienes que detenerte.
─Oblígame.
Hubo silencio. Momentos después, su padre lo soltó y eso le dio todavía más rabia, pues le hubiera gustado tener una excusa verdadera para atacarlo físicamente. Se sentía frustrado y en su mente apareció sólo un pensamiento: "Débil, mi padre es débil, no es capaz siquiera de dañar una mosca, no es posible que tenga todo lo que tiene y que haya llegado tan lejos con semejante debilidad. No merece todo su poder". Aquel pensamiento le dio un falso alivio, sonrió como si se burlara y se dirigió hacia la salida.
─Sesshoumaru ─lo llamó a sus espaldas.
─De nuevo no me eres de gran utilidad y no entiendes un carajo de nada, estimado padre ─lo miró por sobre el hombro─. Admiro todo lo que has conseguido, pero detesto tu patética debilidad y me voy para no tener que seguir viéndola ─salió de la casa tan rápido como podía, sin olvidarse su equipaje.
Su padre sabía todas las cosas que él hacía. Se lo ocultaba a Inuyasha para que el joven tuviera una vida tranquila y no tuviera que preocuparse por nada, pero él sí se preocupaba por Sesshoumaru o al menos lo fingía muy bien. No había encontrado todavía un modo de convencerlo de detenerse, por muchas propuestas que le había hecho. A Sesshoumaru ninguna se le hacía justa, tenía un ego demasiado grande y no le gustaba sentirse manipulado. Touga se lamentaba de que hubiera sido criado como una joya de la corona y no como alguien más consciente.
─Estás bromeando ─le dijo Sango a su hermano menor, al oír que Sesshoumaru, a quien no conocía personalmente, quería reunirse a cenar con ellos para una propuesta de empleo, pero asimismo, estaba viendo con sus propios ojos la tarjeta de presentación que el joven le extendía. "Sesshoumaru Inu, presidente ejecutivo" y otros datos─. Recibir a una persona tan importante en un lugar como este…
Miró las paredes de su casa, la amaba, le había costado trabajo conseguirla, era hermosa y ordenada pero de pronto le parecía más pequeña, más insignificante, impropia ara recibir a alguien así. Kohaku tragó saliva, porque se sentía igual. Rin, que estaba controlando el arroz, dejó su tarea de lado y fue hacia ellos con curiosidad, pues su atención había sido atraída hacia la conversación de los hermanos.
─Te lo dije, Kohaku-kun, eres brillante.
Pero sus palabras fueron ignoradas porque Sango seguía preocupada por todas las cosas que pensaba hacer antes de recibir al empresario.
─La casa es muy impropia, tal vez deberíamos escoger un restaurante para ir a cenar…
─¿Te parece apropiado? ─le hizo rever Miroku, acercándoseles─. No quiero sonar descortés, pero debido a los gastos que hemos tenido con la escuela de Rin tenemos algunos problemas con la economía, no estoy seguro de que podamos pagar un sitio acorde y hacerle pagar al señor sería muy desconsiderado de nuestra parte.
─Aún así, tenemos que hacer muchos preparativos para dar la mejor de las impresiones ─ella se sentó atribulada en uno de sus pequeños sofás, mirando a su pareja─, estamos hablando nada más y nada menos que del futuro profesional de mi hermano.
─Lo siento, hermana, esto ha sido mi culpa.
Con ambas manos, la joven mujer tomó una de las de él.
─No es tu culpa, lo has hecho todo estupendamente, pero ahora somos nosotros quienes tenemos que ayudarte del mejor modo posible.
─Me esforzaré en hacer una cena deliciosa ─lo alentó Rin sonriente, sin saber qué más decir pues ¿Qué tipo de aporte podía hacer alguien como ella, que acababa de llegar prácticamente con nada? Además se sentía algo intimidada, Kohaku hablaba más bien poco porque era muy tímido, pero en la noche a ella le costaba conciliar el sueño, por lo cual hablaban largo rato a través de la pared de madera que los separaba, hasta que venía alguno de sus hermanos mayores a golpearles la puerta para que se durmieran… y le había contado que "Sesshoumaru-sama" era esplendoroso, pero tremendamente exigente y duro en el trato. ¿Darían ellos la talla?
