Disclaimer: Los personajes pertenecen a la excelente escritora JK Rowling, yo solo juego con ellos.
Summary: Draco Malfoy es el soltero de oro del mundo mágico. Un engreído insoportable, caprichoso, mujeriego y narcisista, que junto con Blaise Zabini y Theodore Nott está dispuesto a todo. Su nuevo capricho ya tiene nombre y apellido: Hermione Granger.
Capítulo revisado por Liliana Galadriel
La chica del pañuelo verde
Capítulo once:
Why?.
"Detrás de cada mujer enfadada, hay un hombre que no tiene ni puta idea de lo que ha hecho mal"
.
Hermione se encontraba envuelta en sus finas sábanas, de costado y de cara al ventanal de su habitación, intentó abrir sus adormecidos ojos sin mucho éxito, los rayos del sol de mediodía que se filtraban entre las cortinas, le molestaban.
Desistió en su cometido, y dejó escapar un suspiro débil mientras se acurrucaba en posición fetal, pero ya no podía dormir. Su cerebro poco a poco comenzó a trabajar de nuevo, recordando vagamente los acontecimientos de la noche anterior, su corazón se aceleró bombeando con fuerza en su pecho y sus labios se estiraron en una amplia sonrisa.
Inhaló su delicada fragancia y rodó sobre la cama para descubrir que estaba vacía, las sábanas junto a ella llevaban bastante tiempo frías. Frunció el ceño.
La castaña parpadeó con esfuerzo hasta conseguir abrir los ojos, y miró con confusión el espacio vacío.
Echó una rápida mirada a su alrededor, no había ni rastro del joven, aunque sí que vio el paquete de galletas de Malfoy en el suelo. Se ruborizó al instante por las imágenes que volaron por su cabeza.
Decidida a ir a buscarlo, se enrolló la sábana a su alrededor, y se puso de pie con dificultad.
– Maldito. Esa serpiente me ha partido en dos – Maldijo, poniendo en marcha sus piernas adoloridas por las actividades nocturnas, en dirección al salón.
Tras cruzar el marco de la puerta de su habitación, le recibió un silencio sepulcral.
– ¿Malfoy? – Le llamó mientras se encaminaba a la cocina, todo estaba igual que la noche anterior – ¿Draco, estás ahí? – La puerta del baño estaba entre abierta, Hermione pensó que el chico podría estar dándose una ducha, pero al empujar la puerta se encontró la habitación también vacía.
La chica frunció el ceño desconcertada, y una pequeña opresión comenzó a generarse en su pecho. Volvió sobre sus pisadas al salón, y allí sobre el mismo sillón donde la noche anterior había comenzado todo, se encontró su vestido bien doblado y en la cima de éste, un pequeño bote con lo que parecía una poción y un trozo de pergamino.
Caminó con pasos vacilantes y tomó entre sus temblorosos dedos la nota.
'Una noche inolvidable, pero evitemos las sorpresas. ¡Tómame!'
Uno, dos, tres…La cólera inundó a Hermione, como una marea ardiente recorriéndole las venas.
Cuando Ginny apareció mediante la Red Flu en casa de Hermione, ya estaba desapareciendo el sol por el horizonte.
Se topó con una castaña de rostro inexpresivo, rizos despeinados y salvajes cayendo sobre los hombros desnudos y por vestimenta, una arrugada sábana turquesa. Estaba acurrucada en el sillón de doble plaza y tenía sobre sus piernas ese aparato muggle, cuyo nombre no recordaba, con el que solía trabajar en sus columnas para la revista.
– Joder, Hermione. Tienes una pinta horrible, ¿alguien está otra vez de resaca? – Comentó pícara haciendo alusión a la fiesta de anoche.
– Hola Ginny – Respondió con parsimonia cerrando el portátil y dejándolo sobre la mesa – ¿Qué haces aquí?.
– Me aburría. Blaise está medio muerto en la cama después de todo el alcohol que bebió ayer, y seminconsciente no me sirve para follar, así que pensé en venir a verte – Concluyó encogiéndose de hombros y dejándose caer en el sofá libre.
Hermione asintió en respuesta, estaba contenta de que Ginny no hubiese abusado del pobre Zabini, aunque siendo sincera, tampoco creía que al moreno le hubiera importado. Era aterradora la normalidad con la que aceptaba todo lo que esos dos hacían.
– ¿Por qué hay dos copas de whisky de fuego en la mesa? – Preguntó mirando con recelo a la castaña – ¿Interrumpo algo? – Volvió a preguntar divertida buscando al ligue de su amiga por la sala – ¿Está el sexy Sanador Malfoy encadenado en tu habitación?, ¡Dime que habéis estrenado la bata que te regalé! – Suplicó extasiada.
La castaña apretó los dientes.
– Estoy sola.
– Pero si hay dos copas – Cuestionó alzando una ceja.
– Y yo tengo dos manos – Comunicó irónica mientras agitaba sus muñecas frente a su rostro – Y un problemilla – Dijo guiñándole un ojo con lo que pretendía ser picardía.
– Vale. ¿Y la pizza? – Volvió a cuestionar sin creerle una palabra.
– ¿Es un pecado alimentarse? – Respondió ácida.
– No, pero siempre das el coñazo sobre la importancia de hacer comidas saludables – Rebatió mirándole mal, ella misma había sufrido en sus carnes los sermones de la castaña.
– Pues me equivocaba. Que la pirámide nutricional tenga forma de porción de pizza no puede ser casualidad – Dijo como toda respuesta.
– No te hagas la listilla conmigo, Mione. ¡Tú no cambiarias tus mierdas sanas por una pizza! – Aseguró Ginny acusándole con un dedo, le gustaba dramatizar.
– Algunas veces puedo flaquear – Dijo molesta por la insistencia.
– Claro, pero eso solo pasa cuando te ocurre algo – Afirmó la pelirroja y Hermione hizo una mueca de disgusto.
– ¿Sabes cuál es la diferencia entre la pizza y tu opinión?, que la pizza la he pedido – Soltó a bocajarro y enfurruñándose en el sofá.
– Luego dicen que de las tres, yo soy la inmadura – Respondió Ginny hundiéndose también en su sitio.
Tras unos segundos en silencio, en los que ninguna quiso dar su brazo a torcer, la castaña resopló y decidió cortar por lo sano.
– Malfoy ha estado aquí – Dijo al fin.
– Dime algo que no sepa.
– Ha pasado aquí la noche – Moduló despacio – conmigo – Aclaró Hermione haciendo hincapié en esa última palabra.
Ginny solo tuvo que sumar dos más dos para entender sus palabras, le brillaron los ojos de emoción y rodeó a su amiga en un fuerte abrazo, Hermione tuve que sujetar con fuerza la sábana para no quedar desnuda.
– ¡Por fin! – Chilló con júbilo la pelirroja – Sabía que pasaría, cuando Draco se ofreció anoche acompañarte, ¡sabía que ese rubio lascivo no perdería tal oportunidad!
– El maldito bastardo no la desaprovechó, créeme – Añadió enfadada Hermione.
Ginny la miró sin comprender.
– Y cuando te he visto aparecer por la chimenea… me ha dado rabia no haberlo mandado por ahí a su casa o al puñetero nido de víboras donde se haya criado – Agregó echando chispas por los ojos.
– Creo que no estoy entendiendo nada – Interrumpió Ginny – ¿Qué ha pasado? ¿Tuvo un gatillazo?. No, espera. ¿No me digas que la tiene tan pequeña como la punta de una pluma? – Preguntó horrorizada – ¡Eso sería terrible!, siempre pensé que Draco sería un polvazo, ¿lo he idealizado? – Volvió a cuestionar con seriedad.
– Malfoy utilizó la trillada táctica de 'estoy demasiado bebido para aparecerme' y yo estaba demasiado idiotizada por él para eludirlo. Ni si quiera pensé en mandarlo por la Red Flu, ¡arg! – Comenzó con exasperación llevándose las manos a la cabeza – Y después de una noche increíble, ¡increíble Ginny! – Aclaró mirándole con los ojos desorbitados y sujetándola por los hombros para enfatizar que de verdad había sido increíble – Él muy desgraciado no tiene la decencia de despertarme antes de marcharse, y me deja como despedida una maldita poción anticonceptiva con una estúpida y ridícula nota, ¡como si fuera un puñetero polvo de una noche!, ¡una más de sus putas! – Finalizó gritando como una posesa y dejando a Ginny hundida en el sofá por miedo a que dirigiera su ira hacia ella.
– Está bien, eso fue intenso. Vamos a calmarnos – Propuso.
– ¡No puedo calmarme!, maldita sea. Sabía que esto pasaría, es Draco Jodido Malfoy, el mismo sangrepura elitista que me jodía en Hogwarts, que me jodió en la guerra y que me ha vuelto a joder diez años después, aunque ahora si fue de forma literal – Aclaró con ironía y sonrojándose como una amapola. Odiaba que a pesar de estar enfadada con él, su cuerpo reaccionara de esa forma con simplemente nombrarlo – Me ha engañado con su jodida apariencia de oveja inofensiva ocultando así, su piel de zorro astuto – Hermione siguió con su verborrea animalista y Ginny no quiso interrumpirla. Parecía que la chica necesitaba de verdad desahogarse y ella no quería morir a manos de la castaña, estaba bastante alterada – Parece que al final he tenido un final digno de una novela muggle, donde las grandes historias de amor, acaban con tragedia y lágrimas – Sentenció con fastidio.
– Espera, espera. ¿Has dicho amor? – La castaña asintió torpemente una vez – La última vez, sentadas en este mismo sillón, nos confesaste que Malfoy te gustaba mucho, sólo eso.
– Pues ya no, he cruzado la línea. Creo que estoy enamorada de ese maldito idiota – Confesó mirando fijamente las copas de whisky de fuego, Ginny supuso que estaba recordando.
– Oh, Merlín. Voy a llamar a Luna. Necesitas terapia de chicas, ahora mismo estás hecha un desastre y si es necesario mataremos a ese hurón oxigenado.
– ¿Ya no es el Sanador Malfoy? – Preguntó entre enfadada y divertida la castaña.
– ¿Te has golpeado la cabeza?, ha dañado a mi amiga, y tú misma reconoces estar idiotizada por su culpa, ¡Merlín sabe que eras inteligente antes de enamorarte! – Dramatizó Ginny haciendo sonreír un poco a la chica.
– ¡Los bullebys nunca mienten! – Gritó alarmada Luna.
– Créeme, no son de fiar – Afirmó Hermione rodando los ojos.
– Y ese trozo de pergamino que dejó, apesta – Apoyó la pelirroja.
Luna llegó a casa de la castaña escasamente una hora atrás, Ginny le contó lo que había pasado con Malfoy, pero la rubia se negaba a creer que el chico hubiera actuado de mala fe y que los bullebys, que hacían acto de presencia entre enamorados según ella, se hubieran equivocado sobre lo que sentían esos dos.
– P-pero…¡erais perfectos!. Juntos formabais un equilibrio – Explicaba Luna consternada.
– Dicen que los polos opuestos se atraen, y ahora me explico porque atraigo a tanto gilipollas – Afirmó con vehemencia la castaña, Ginny se carcajeó y chocó los cinco con Hermione.
– Tienes que luchar por él, todo tiene que tener una explicación – Volvió a la carga.
– Sí, que los hombres piensan con la polla.
– ¡Ginny! – Gritó horrorizada por el vocabulario la rubia.
– ¿Pene?, ¿reproductor masculino? – Intentó la pelirroja con una sonrisa pícara.
– Luna, ¿qué más pruebas necesitas? – Preguntó Hermione haciendo una mueca con sus labios – El chico ha cambiado, reconozco que no es el mismo gilipollas de Hogwarts y ha dejado atrás todos aquellos ideales de pureza de sangre, pero sigue siendo el mujeriego y engreído Draco Malfoy, y yo solo he sido un capricho – Dijo mientras atusaba su pelo hacía atrás con irritación despejando su rostro – Se propuso seducirme, se propuso enamorarme, y se propuso llevarme a la cama. Lo ha conseguido, cada uno de esos puntos. Ya me puede tirar a la basura e ir a por su próxima víctima – Susurró con hastío, tras decir todo eso en voz alta, tenía un mal sabor de boca.
Luna le miraba apenada, tenía sentimientos encontrados. Por una parte, se sentía culpable de la desdicha de Hermione, porque por su relación con Theo y su insistencia en hacerles ver a sus amigas que los tres ex–Slytherin eran buenos chicos, Hermione se había visto envuelta en los brazos de Draco. Y por otro lado, no creía que el rubio quisiera burlarse de la castaña, ella había presenciado como el chico la miraba, como los bullebys estaban inquietos alrededor de la pareja, y no creía que para Draco la chica no significara nada.
La rubia metió la mano en su bolso y sacó una tableta de chocolate blanco, la preferida de Hermione.
– Genial. Atibórrala a porquerías – Argumentó Ginny regañando a Luna. Parecían un matrimonio discutiendo por la educación de su hija.
– El chocolate es el mejor remedio para corazones rotos – Sonrió débilmente la chica entregándoselo a Hermione.
– Sí, pero ya ha arrasado con una pizza tamaño familiar y un bote de helado – Manifestó la pelirroja.
– El chocolate viene del cacao, que sale de un árbol. Eso lo hace una planta. Por lo tanto, el chocolate cuenta como ensalada. Fin – Razonó Hermione saboreando una onza de chocolate con deleite.
– ¿De verdad no pasó nada anoche que provocara que Draco se marchara? – Insistió Luna.
– ¿Crees que no lo he pensado?. Prácticamente estuvimos mitad de la noche en la fiesta y la otra mitad…ocupados – Carraspeó incomoda Hermione, no le gustaba airear demasiado su vida sexual – En algún momento de la madrugada, entablamos una breve conversación sobre la guerra – Dijo desviando la mirada hacia su antebrazo marcado por esa palabra que hacía muchos años, el mismo rubio era el que la pronunciaba para dañarla. Fantasmas del pasado – Yo había visto su cicatriz y él la mía, ninguno de los dos le dio mayor importancia, ninguno quería hondar en el tema. Eso era pasado. Después de eso, volvimos a la comodidad anterior – Finalizó comiendo un poco más de chocolate.
– Puedo preguntarle a Theo, seguro que él sabe algo…
– No. Esto es entre Malfoy y yo, no quiero que ninguna de las dos meta su naricilla en este asunto, ¿entendido? – Ordenó Hermione apuntando a sus amigas con un dedo para enfatizar el mensaje.
– Pero estoy segura de que Draco ha podido contarle algo y…
– No – Volvió a repetir – Y esto también va para ti Ginny, siempre tiendes a hacer lo que te da la gana – Moduló despacio con la intención de intimidarla, aunque no creyó tener mucho éxito por la forma en que la pelirroja rodó los ojos con exasperación.
– ¿Y hasta cuando pretendes estar lamentándote? – Dijo con rudeza Ginny.
– ¡El tiempo que me apetezca! – Respondió agresiva.
– Definitivamente ese hurón te ha idiotizado.
– Se necesita el doble de tiempo que has estado saliendo con una persona para olvidarla – Aportó Luna a la discusión, aunque se arrepintió rápidamente al ser el objetivo de las miradas enfurecidas de las chicas.
– ¡Genial!, hace un mes que me topé con Malfoy, ¿significa eso que voy a tardar dos meses en sacármelo de la maldita cabeza? – Resopló Hermione.
– Bueno, no es una ciencia exacta – Intentó arreglarlo la rubia.
– Luna, cállate bonita – Pidió con una sonrisa siniestra Ginny.
– Voy a morir sola entre estas cuatro paredes – Se lamentó la castaña – No soy capaz de tener una relación, ¿qué hay mal conmigo?. Me arriesgué con Ron y todo fue un desastre y ahora me arriesgo con Malfoy, y vuelvo a la casilla de salida.
– El noventa y nueve por ciento de mis calcetines no tienen pareja y son felices. ¡No dramatices! – Comentó Ginny robándole chocolate a Hermione, la chica le gruñó en respuesta y la pelirroja dejó la onza, alzó las manos y se apartó de la bestia con sigilo. Luna rio por lo absurdas que eran sus amigas.
– Todo se va a solucionar, estoy segura de que todo es un error – Sonrió dulcemente la rubia.
– Mione, vas a estar bien. Eres preciosa, tan inteligente que roza lo brillante, con un futuro prometedor y próspero, ¡y tienes tu propio apartamento! – Enumeró Ginny con entusiasmo.
– No sabía que yo te gustaba – Puntualizó Hermione divertida, guiñándole un ojo y haciendo reír a las chicas.
– No, ahora en serio. Estoy haciendo un gran esfuerzo para comportarme como la amiga que necesitas en estos momentos, ¡y no lo estás valorando! – Se quejó Ginny como una niña pequeña.
Luna y Hermione tenían que reconocer que la siempre jovial y lasciva pelirroja, estaba haciendo su mejor esfuerzo.
– Estoy a una desgracia más de mudarme del país, ¡no me dejéis cometer otra estupidez! – Comunicó la castaña con una amplia sonrisa mientras abrazaba a sus amigas por el apoyo recibido – Gracias por estar aquí – Las chicas le correspondieron con un abrazo amoroso.
– Creo que necesitamos salir a tomar el aire – Propuso Luna.
– Eso estaría bien. Pero necesito primero enviar la columna de esta semana a mi jefa – Pidió la joven.
– ¿Podemos echadle un vistazo a lo que has escrito? – Preguntó Luna con timidez.
– Claro, de todos modos lo ibais a poder leer a partir de mañana – Dijo pasándole el portátil a las chicas mientras se levantaba para ir a vestirse – Lo acabé justo cuando Ginny vino a verme.
Las chicas comenzaron a leer con avidez, y unas muecas de resignación aparecieron en sus bocas al terminar.
– Vaya, das una de cal y otra de arena. Que alentador – Ironizó – Esperemos que muchas de tus seguidoras no se suiciden por tus cambios bruscos de opinión. Una semana estás derrochando amor y a la siguiente, quieres castrar a todos los hombres de la tierra – Apuntó Ginny mientras se sobaba el brazo donde la castaña acababa de golpearla.
– Cállate y mueve el culo – Ordenó Hermione.
-.-.-.-.-.-.-
Estar soltera solía significar que nadie te quería. Ahora significa que eres guapa, sexy y te tomas tu tiempo para decidir cómo quieres que sea tu vida y junto a quién quieres pasarla.
¡Pero cuidado! No todo es un camino de rosas.
Desde que el sexo se volvió fácil de conseguir…el amor se volvió difícil de encontrar y como te despistes, amaneces en una cama sola y con una pastilla anticonceptiva como despedida.
La chica del pañuelo verde.
-.-.-.-.-.-.-
Era ya entrada la tarde cuando Hermione volvió de una reunión a su despacho, ya apenas quedaba alguien en el Ministerio, pero necesitaba recoger unos pergaminos y entregárselos a su superior antes de poder marcharse a casa.
Lo que no esperaba la castaña, después de estar todo el día evitándolo, era encontrarse con Draco Malfoy ocupando su despacho como si fuera el amo y señor de la estancia. Observó esas manos grandes y pálidas que se apoyaban sobre el escritorio. Ella sabía que eran tan fuertes y a la vez tan tiernas. Le encantaba su modo de acariciarla, así como el sabor de esos dedos al mordisquearlos.
Sacudió su cabeza con violencia. No podían caérsele las bragas nada más verlo, él no lo había hecho bien con ella. Pero es que estaba simplemente para comérselo, desde la punta de ese pelo rubio platino hasta la suela de sus carísimos zapatos.
Draco esbozó una sonrisa descarada. Se había dado cuenta que se lo estaba comiendo con los ojos, y eso enfureció a Hermione, no le iba a demostrar que estaba comiendo de sus manos. Iba a pagarle con la misma moneda.
Su corazón en cambio parecía extasiado por el reencuentro, parecía que iba a salirse de su pecho, y miles de recuerdos de la danza de sus cuerpos sudorosos pasaron a cámara lenta por su mente. Volvió a sacudir la cabeza. Recordó la maldita cama vacía, la poción y el pergamino y consiguió domar a sus sentimientos.
Tenía que hablar, parecía una retrasada mental. ¡Por Merlín!.
– ¿Cómo has entrado?
– Por la puerta, pensaba que sabias cómo funcionaba – Respondió irónico echándole un vistazos de pies a cabeza.
Hermione se sonrojó por la mirada lasciva que le dirigió. Contrólate.
– ¿Qué sucede? – Preguntó la castaña sintiéndose incomoda con el exhaustivo escáner que le estaba haciendo.
– Nada. Solo me gusta mirarte – Dijo dulcemente.
La respuesta hizo que se le disparará el corazón. Como le gustaba ese hombre, ¡por las barbas de Merlín!.
– ¿Redescubriendo tu lado humano, Malfoy? – Moduló con ironía intentando desenfocar sus pensamientos.
Ahora fue el turno de Draco de fruncir el ceño por sus palabras.
– ¿Qué te pasa?
– Día largo – Mintió descaradamente.
– Y una mierda – Habló enfadándose – Pensé que lo habíamos pasado bien, o al menos eso me pareció al sentir tu cuerpo estremecerse por mis caricias.
Hermione se sonrojó violentamente, por la arrogancia que destilaban sus palabras, no entendía que tenía ese bastardo que tanto le gustaba, pero había tomado una decisión, iba a darle de su propia medicina.
Se acercó lentamente a él y giró la silla donde estaba sentado para que quedaran de frente. El rubio le miraba con expectación desde su posición, Hermione se fue acuclillando frente al chico sin dejar de mirarle, hasta quedar de rodillas, en el proceso fue pasando las palmas de sus manos sobre los hombros, pecho y muslos del chico haciéndolo suspirar.
– Lo pasé muy bien – Afirmó en un susurró la castaña regalándole una preciosa sonrisa.
Draco se relamió los labios de anticipación, y cerró los ojos con desesperación cuando sintió a la castaña palpar sobre sus pantalones su serpiente. La erección no tardó en aparecer en todo su esplendor.
– ¿Qué me estás haciendo? – Moduló con esfuerzo mientras abría en pequeñas rendijas sus ojos para mirarla intensamente
– ¿Tú que crees?
Hermione comenzó a masajear su erección sobre los pantalones y el rubio no pudo evitar soltar un gruñido de excitación, se agarró con fuerza a los reposabrazos volviendo sus nudillos aún más pálidos y echó la cabeza hacía atrás. La castaña comenzó a desabrochar el pantalón y bajar la cremallera.
– ¿Quieres que siga? – Preguntó con inocencia Hermione.
– Me encantan tus pequeñas manos, y estoy deseando sentir tu boca – Dijo mordisqueándose los labios y volviendo loca por un momento a Hermione.
Céntrate.
Sin previo aviso, Hermione le subió la cremallera de un tirón, él dejó escapar un siseo de dolor, le había hecho daño y había estado a punto de pillarle la serpiente con la cremallera. Se incorporó con rapidez a la misma vez que lo hacia la castaña, Draco había recuperado toda la sangre en su cabeza de golpe.
– ¿Pero qué demonios te pasa? – Le gritó mientras agarraba de las muñecas a la joven.
Ella intentó liberarse violentamente, pero el rubio la asía con fuerza, aunque sin llegar hacerle daño. Sin siquiera pensar en lo que hacía, la chica le golpeó en la cara, arañándole la mejilla, y él se echó hacia atrás sorprendido.
– Será mejor que vayas a darte una ducha fría, Malfoy – Pronunció como despedida saliendo del despacho.
Draco se quedó pasmado allí de pie, sin saber muy bien que debía hacer ahora. Hermione pasó junto a su secretaria echa una furia.
– El jefe quiere saber cuándo vas a llevarle los pergaminos – Pronunció la pobre mujer.
– Pues mira. Dile que a las vete a tomar por el culo y tres minutos, ¿vale? y eso si no hay tráfico – Contestó mordaz mientras desaparecía de dos zancadas por el pasillo.
Blaise pasaba por allí por casualidad, no es que estuviera cotilleando, y escuchó a la joven gritándole a su secretaria. Se acercó al despacho de Hermione con curiosidad y encontró a su amigo saliendo muy cabreado.
– ¿Qué le has hecho a Hermione?, ha salido hecha un basilisco.
– ¡No sé qué mierda le pasa! – Pateó la pared enfadado ahogando un siseo de dolor, el moreno era consciente de que Draco era un niño berrinchudo cuando perdía los papeles.
– Detrás de cada mujer enfadada, siempre hay un hombre que no tiene ni puta idea de lo que ha hecho mal – Dijo sabiamente Blaise – ¿Te la has follado? – Preguntó el moreno tocándole un hombro.
– Sí – Afirmó – ¡Y ahora me rechaza!
– Oh, colega. Qué pena me das – Draco le frunció el ceño sin entender – Debes ser terrible en la cama – Agregó con mofa.
Draco le lanzó lo primero que alcanzó con su mano libre, resultó ser un tintero del escritorio de la secretaria de Granger, la pobre mujer les miraba asustada, pero Blaise lo esquivó por los pelos con diversión.
– No dudes de mi virilidad, idiota – Siseó el rubio iracundo mirando al moreno que le sonrió con sorna.
– Algo habrás hecho mal, créeme – Volvió a la carga Blaise – Las mujeres nunca se equivocan, incluso cuando se equivocan, llega un momento en la discusión que sorprendentemente vuelven a tener la razón – Filosofó con dramatismo.
Continuará…
¡Hola queridas! (no sé si tenemos algún chico por aquí)
¡Wow!, la cosa se pone tensa. ¡No me odien!, yo no fui la que metió la pata, lo hizo Draco (?)
¿Qué les pareció?, Draco no ha estado muy fino a la hora de escribir esa nota…y Hermione ha reconocido por fin, que de verdad está enamorada de Draco. Ahora está algo enfadada, ya veremos cómo se arreglan esos dos. ¡Y qué final!, Hermione ha jugado con el pobre Draco, que no se entera de nada,¡ y a Blaise lo amo!. Y no se alarmen, al fin y al cabo, esta historia siempre ha sido humorística y he intentado que se mantenga así a pesar de los conflictos entre este par.
Una pequeña aclaración, recientemente me releí los capítulos y cambié un par de cosas (insignificantes tranquilas!) que no me cuadraban mucho, cómo llamar a Draco, Doctor Malfoy en el mundo mágico, lo cambié por Sanador o Medimago. Ya está, quería decíroslo por si lo utilizo de aquí en adelante ;)
Ya sólo quedan dos o tres capítulos más (no sé exactamente cuánto ocupará lo que tengo planeado) y un epilogo. Son tan pocos capítulos, que voy a intentar subirlos todos en este mes de Marzo.
Sí quieren que suba el próximo capítulo en los próximos días, demuéstrenmelo con sus hermosos reviews, y haré mi mayor esfuerzo para publicarlo cuanto antes :D
Decidí meterme en los reviews de La chica del pañuelo verde publicada en mi otro cuenta Eishel, y enviarle un correo a todas aquellas lectoras que me habían seguido cuando comencé la historia y no sabían que la estaba publicando de nuevo en esta cuenta de Eishel Panakos, ¡siento mucho si a algunas lectoras que ya la estaban leyendo aquí les llegó el mensaje!, me consta que a algunas fue así, sois tantas que a veces no recuerdo exactamente los nombres :/ ¡SORRY!
Muchas gracias por todos los reviews, alertas y favoritos y por supuesto, mil gracias a Liliana Galadriel por hacer de beta en el capítulo ;) ¡Perdonadme si olvide contestarle a alguien!, creo que lo hice con todas las lectoras, pero por si acaso me curo en salud y pido perdón.
SALESIA: ¡Hola guapa! :D que contenta me ponga cada vez que me llega un mensajito tuyo, ¡eres un amor!, sí, Luna es una suertuda porque conoce a todos sus bichitos y sabe que cometido tiene cada uno de ellos ;) ¡mira como sabía que Hermione y Draco iban a ceder esa noche!. El alemán no tiene muchos seguidores, todas lo odiáis, siento decirte que puede que vuelva aparecer :/ sí, todas nos quedamos con ganas de galletas después de esa escena jajajajajajjajajajaja ¡espero que te guste este capítulo y nos vemos muy pronto! ¡un abrazo fuerte!
Morimalfoy21: Hola! Muchísimas gracias por el review, me alegro que disfrutaras y que te encante la historia! :D ya queda poquito así que disfruta! Un abrazo!
GUEST: siento mucho si no te gusto que incluyera la escena de Burlesque, pensé que quedaría genial entre esos dos, tras tu comentario, lo incluí en el capítulo para que se supiera, error mío por no aclararlo, pero claramente no planeaba otorgármelo como mío porque cualquiera que vea la película lo sabría. No me lucro con esto, solo pensé que sería divertido. Siento si te decepcionó, un saludo!.
Eishel Panakos.
