Disclaimer: Los personajes pertenecen a la excelente escritora JK Rowling, yo solo juego con ellos.

Summary: Draco Malfoy es el soltero de oro del mundo mágico. Un engreído insoportable, caprichoso, mujeriego y narcisista, que junto con Blaise Zabini y Theodore Nott está dispuesto a todo. Su nuevo capricho ya tiene nombre y apellido: Hermione Granger.


Capítulo revisado por Liliana Galadriel


La chica del pañuelo verde

Capítulo doce:

Jealousy.

"Todos los hombres deberían aprender ajedrez, así sabrán que con un mal movimiento pueden perder a su reina"

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'Y' y 'sí', son dos palabras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza. Pero si las colocamos una al lado de la otra, podría atormentarnos el resto de nuestras vidas, Y sí… Y sí… Y sí….

Probablemente ya nunca sabremos lo que pasaría, si las cosas se hubiesen dado de otra manera en aquella relación que no vimos florecer, pero hay algo que sí podemos saber y es que la más grande estupidez humana, es valorar a quien no vale la pena y lastimar a quien da todo por uno.

La chica del pañuelo verde.

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Era miércoles. Ya habían pasado casi dos semanas desde la operación cremallera con Malfoy en su despacho, él había ido a buscarla en un par de ocasiones más, pero su secretaria muy amablemente siempre le decía que se encontraba reunida o fuera en ese momento, obviamente todo era mentira, y el chico pareció captar el mensaje. No volvió a intentar hablar con ella, aunque sí que hubo una vez que se vieron de lejos en un pasillo del Ministerio, pero él no hizo ningún tipo de acercamiento y ella tampoco, aunque era muy consciente, de sus acerados ojos fijos en su nuca cuando continuó su camino sin dirigirle ni una mirada.

Eventualmente, Hermione sabía que tendría que enfrentarlo, pero aún estaba algo cabreada por lo sucedido y necesitaba pensar bien las cosas y lo que le iba a decir, ella era consciente de que muchas veces se le iba la fuerza por la boca, y hablaba más de la cuenta por estar enfadada, y no quería empeorar la situación.

Se había dado cuenta que lo quería, y no debía salir más herida de lo que ya estaba.

Durante aquellos largos días, se sentía muy rara sin el rubio rondándole con sus conversaciones con doble sentido y visitas inesperadas, Hermione se había metido de lleno en su trabajo, visitaba más a menudo a sus padres, el fin de semana pasado hizo planes con las chicas por insistencia de éstas, y comían juntas todos los días en un restaurante muy coqueto que habían descubierto entre el Ministerio, y los baños donde se aparecía Luna desde su trabajo.

La castaña se sentía un poco mal, sus amigas se desvivían por no dejarla sola y mantenerla ocupada. Por culpa de Malfoy y ella, no habían vuelto a reunirse en grupo, y aunque ninguna lo decía en voz alta, las cosas no eran lo mismo si faltaba uno de los seis. Juntos eran el equilibrio.

En realidad, Hermione los echaba muchísimo de menos, a todos.

Estaba tan perdida en sus cavilaciones que no notó cuando Magda, su secretaria, carraspeó incomoda desde el marco de la puerta, desde el arrebato que tuvo su jefa la semana pasada, no se atrevía hablarle hasta comprobar que no iba a saltarle a yugular como un vampiro sediento.

– Oh, buenos días, Magda. ¿Necesitas algo? – Preguntó Hermione educadamente mirando a la mujer retorcerse las manos.

– Señorita Granger, el Ministro Shacklebolt querría verla en su despacho.

La castaña frunció el ceño contrariada.

– ¿Dijo para qué?

– No, sólo que debía ir en cuanto le fuera posible – Respondió.

– Está bien, iré enseguida. Gracias – Sonrió Hermione en su dirección, era consciente de que la mujer estaba un poco vacilante en su presencia desde que le gritó. Magda le devolvió la sonrisa débilmente y se fue a su escritorio.

Hermione suspiró preguntándose que sería tan importante para que Kingsley le llamara, decidió no hacerlo esperar, por lo que terminó de firmar unos pergaminos y se encaminó al despacho del Ministro.

Cuando llegó allí, la secretaría del mago la invitó a pasar, Hermione le dedicó una sonrisa de agradecimiento que murió rápidamente en sus labios al percatarse de quién estaba junto a Kingsley, y devolvía una mirada burlona.

No esperaba volver a verlo.

Herman Bemberg.

Alias el cavernícola alemán.

– ¿Q-qué haces tú aquí? – Preguntó anonadada.

– Hola preciosa – Respondió con soberbia.

– Ya veo que Herman no mentía, se conocen. Eso lo hace mucho más fácil – Dijo complacido el Ministro – Herman está de vuelta en Inglaterra supervisando por iniciativa propia unas irregularidades. Lleva aquí una semana y se marchará mañana a Alemania – Aclaró el hombre.

– ¿Y…? – Siempre hay un 'y'.

– Bueno, como buen anfitrión, pensaba invitarlo esta noche a cenar para agradecerle su ayuda y colaboración con el Ministerio Inglés, pero me ha surgido un imprevisto. Estaba bastante apenado disculpándome con Herman por este hecho, ¡pero jamás dejaré de ser cortés con nuestros aliados!, por lo que le dije que podía poner a su disposición a cualquier otro trabajador del Ministerio – Hermione comenzó a unir cabos y no le gustó nada lo que se avecinaba – Y cuál fue mi sorpresa cuando él me comentó que te conocía – Sonrió encantado, el hombre la tenía en muy alta estima, al fin y al cabo eran amigos – Yo no habría elegido a nadie mejor que tú para ocupar mi lugar – Informó el mago mayor.

La castaña palideció por lo que estaba sugiriendo el Ministro.

– P-pero Kingsley… aprecio la confianza que depositas en mí pero… esto le corresponde a alguien del departamento de Aurores al fin y al cabo. Estoy segura que Harry como jefe de Aurores, estaría encantado de acompañarlo – Sugirió Hermione con una sonrisa vacilante, no tardó en escuchar una risilla petulante de parte del rubio grandote.

Imbécil.

– Pensé en él, pero lleva un par de días fuera del país en una misión – Reconoció el hombre frunciendo el ceño – ¿Existe algún motivo por el que no quieras acompañar al señor Herman a cenar, Hermione?

Hermione volvió a escuchar reír al Auror, y sintió hervir la sangre en sus venas. Maldita su suerte.

– No, Kingsley. Todo está bien – Aseguró forzandose a mostrar un rostro sereno.

– Perfecto entonces. La cena correrá a cargo del Ministerio, no tienes que preocuparte por nada. Te enviaré los detalles del lugar y hora a tu despacho antes de que finalice el día laboral – Comunicó – Confió en que pasaran una agradable velada – Afirmó el Ministro sonriéndoles a los dos.

– Oh, sí. Estoy pletórica – Murmuró entre dientes la castaña – Si ya no se requiere más de mi presencia me retiro, tengo trabajo que hacer.

Kingsley asintió con la cabeza, la chica salió de allí rápidamente sin dirigirle ni una mirada al energúmeno alemán.

Pulsó el botón del ascensor y esperó pacientemente a que llegara.

Merlín, ¿por qué a mí?.

– Como Auror experimentado, no he podido evitar percatarme, que parecías necesitar escapar del interregotario del Ministro – Dijo un marcado acento alemán a su espalda.

Hermione ni si quiera se giró para saber de quién se trataba.

– Pues como Auror experimentado – Comenzó repitiendo sus palabras Hermione – Debes saber que nada más hay una cosa que necesito y que sólo tú me puedes dar – El hombre aguardó expectante por sus palabras – Tu ausencia – Soltó con crudeza.

– Uh, nena. Directa al corazón – Dramatizó. Hermione rodó los ojos justo cuando el ascensor abría las puertas, ambos ingresaron y se sujetaron de los tiradores para no caer cuando se pusiera en marcha.

– Y dime, ¿con quién preferirías quedarte encerrada aquí? – Preguntó con picardía mirando el pequeño espacio que compartían.

– Con un técnico del Ministerio – Contestó Hermione sin rodeos.

– Ah – Dijo sin saber que más decir por la respuesta tan cortante de la chica, ya tendría tiempo esta noche de presionarla – Definitivamente vamos a tener una agradable velada – Confirmó con ironía.

– Estoy segura, no quepo en mí de gozo – Agregó en el mismo tono.

El alemán no volvió hablar hasta que las puertas del ascensor se volvieron abrir, y vio a la amiga pelirroja de la bruja acompañada del mismo Mortífago con el que acudió a la fiesta del Ministerio hace dos fines de semanas – Vaya, parece que ya ha venido a recogerte tu escolta, Señorita Velluda – Apuntó dirigiéndole una mirada de desagrado a Blaise, el cual afianzó el agarre a la cintura de la pelirroja y le devolvió una mirada dura. Herman sonrió petulante – Estamos atrapados en una cita, no lo olvides Hermione.

La castaña salió del ascensor sin dirigirle una palabra, y hasta que no escuchó las puertas volver a cerrarse y desaparecer con Herman, Hermione no enfrentó las miradas inquisitorias de sus amigos.

– ¿Qué? – Bufó con brusquedad poniéndose en marcha hacía su despacho.

– ¿Una cita?, me estás jodiendo – Preguntó sarcástica Ginny.

– Ese Auros es un completo gilipollas, Hermione. ¿No recuerdas lo que pasó la útlima vez que lo vimos? – Apoyó en tono serio Blaise.

Hermione jamás pensó que el moreno tuviera la capacidad de no bromear por cinco minutos, por eso cuando lo escuchó reprocharle lo que había insinuado Herman, la castaña lo miró anonadada por unos segundos, pero pronto se le pasó al recordar ese día. Ese maldito día.

– Sí, lo recuerdo. Créeme – Respondió ácida.

– Draco se va a poner como loco cuando se entere – Añadió el moreno, pero calló abruptamente cuando su novia, ligue o lo que fuera Ginny, lo golpeó en la nuca con un golpe seco y recibió la mirada más helada por parte de la castaña.

– ¿Ya olvidaste lo que hablamos?, ¡nada de nombrarle al hurón! – Siseó la pelirroja. Blaise asintió como si fuera un niño sermoneado por su madre – ¿Entonces? – Cuestionó Ginny volviendo al tema principal cuando ya estaban llegando a su despacho.

Hermione se giró para enfrentarlos.

– No es una puñetera cita como os hizo ese energúmeno creer – Confirmó, la pareja pareció relajarse un poco por la aclaración – Ha estado trabajando de nuevo para el Ministerio y Kingsley me pidió que lo sacará de paseo por Londres como agradecimiento por sus servicios, punto – Reveló sin demasiado interés.

– Espero que tenga sus vacunas puestas y una correa del más fuerte acero para controlarlo, ¿no? – Preguntó divertida Ginny.

– Sabré manejarlo bien – Dijo guiñándole un ojo a su amiga.

– ¿Y por qué a ti? – Cuestionó el moreno algo desconfiado. Tenía que recabar información para su amigo. No iba a permitir que ese inútil le levantara la bruja a Draco.

– Porque cuando Kigsley le dijo que no podría ser el mismo el que lo acompañara, el muy estúpido sugirió mi nombre, y dijo que me conocía – Respondió con hastío – ¡No lo soporto!

– Con la gente que te cae mal la única opción es tener paciencia – Dijo Ginny para calmarla palmeándole un hombro – O un asesino a sueldo, eso también suele funcionar – Dijo guiñándole un ojo – Este de aquí, estaría deseoso de hacerlo incluso gratis – Comentó divertida señalando a Blaise, que sonrió de forma siniestra afirmando lo dicho.

– Lo tendré en cuenta – Aseguró la castaña riendo – Espero sobrevivir al tiempo que pase con él, porque cualquier gesto que hace ya me irrita.

– Una vez que te cae mal alguien, todo lo que haga te parecerá ofensivo. Como cuando odiábamos a Lavender y a la mínima la criticábamos con frases como, mira esa guarra comiéndose un bocadillo, se cree algo – Añadió riendo a carcajadas Ginny y haciendo a los otros dos seguirlas con sus propias risas.


Theo se encontraba con Draco en su despacho, trabajaban en diferentes Departamentos, pero les gustaba hacer las cosas juntos como cuando estaban en Hogwarts y se reunían para estudiar.

Buenos tiempos aquellos.

Theo estaba enfrascado en sus pergaminos pero su cabeza estaba muy lejos de allí, pensando en Luna, su amor. Estaba regodeandose en la suerte que había tenido de encontrarla, lo completo que se sentía. Dirigió una mirada de soslayo a Draco, estaba con los codos hincados en el escritorio revisando los últimos documentos que le había llevado esa secretaria tan eficiente que le consiguió Hermione, y que el rubio no era capaz ni de mirar, porque le recordaba a los buenos momentos que pasaron él y la castaña cuando ella fue su secretaria temporal.

El ojiazul suspiró. La cosa se había complicado demasiado para su amigo. Luna no había querido contarle nada de lo que había sucedido con Hermione, pero era consciente de que le afectaba a su chica, y no sabía cómo ayudarla. Volvió a suspirar con resignación.

– ¿Quieres dejar de suspirar como una nenaza enamorada? – Siseó con fastidio el rubio sin levantar los ojos de su lectura – Estás colmando mi paciencia.

Theo rodó los ojos, culpaba a Hermione por el mal humor de Draco. Llevaba esas dos semanas insoportable. Ambos volvieron a sumirse en sus pergaminos, pero tras veinte minutos de un cómodo silencio, el huracán Blaise apareció creando alboroto.

– Hey , tío. Tengo algo que contarte – Comenzó el moreno sentándose en el escritorio con una pierna colgando, y apoyándose con los brazos sobre la superficie del escritorio para estar a la altura de las cabezas de sus amigos.

– ¿Qué más puede pasar? – Preguntó desconcertado el rubio dejandose caer sobre el respaldo de su asiento.

– Agárrate a donde puedas, la mesa preferiblemente antes que mi garganta – Aclaró Blaise señalándole con un dedo – Porque vas a querer estrangular a alguien.

– Habla de una vez – Insistió el rubio poniéndose en guardia.

– Hay dos noticias. Una mala y una muy mala, ¿Cuál quieres primero? – Preguntó con voz siniestra el chico.

– La mala – Dijo con brusquedad Draco.

– Hermione tiene una cita – Soltó con rapidez Blaise apartándose del alcance del rubio cuando vio, el color fantasmagórico que adquirieron los nudillos del chico al apretar los reposabrazos con fuerza.

– ¿Y qué mierda es peor que eso? – Cuestionó el joven rubio con falsa tranquilidad. Sentía a su corazón martillear con fuerza en el pecho. Esto era una pesadilla. Iba sufrir un microinfarto. Demasiada tensión.

– Su cita es Herman Bemberg, el puto Auror alemán.

La tensión era palpable en el ambiente, Theo estaba seguro que podría cortarla con su propia respiración.

Por unos minutos nadie dijo nada.

– Cuéntame todo lo que sepas – Aulló Draco.

Y así, Blaise puso al tanto a su amigo de todo, con pelos y señales, hasta le recitó los diálogos. Que el moreno fuera un vago, no quería decir que no tuviera una mente prodigiosa. También aclaró, que Hermione no lo llamó cita, sino que para ella era trabajo ya que fueron órdenes del Ministro, pero Herman pareció extasiado por el futuro encuentro.

Draco comenzó a pasearse como león enjaulado por el despacho, sus amigos lo miraban ir y venir mientras pronunciaban palabras de aliento que el rubio ni se molestó en escuchar.

Estaba muy cabreado, muchísimo. Nunca ninguna mujer le había rechazado, nunca tuvo que buscar a ninguna mujer después de haberse acostado con ella, y nunca una mujer se había metido tan hondo en su cabeza y porque no decirlo, en su corazón, como lo había hecho la castaña. Y por eso estaba tan rabioso, se había rebajado a buscarla en dos ocasiones después de que estuviera a punto de amputarle la polla con la maldita cremallera, y su secretaria le había despachado con excusas absurdas. Había cavilado la posibilidad de abordarla en la calle o incluso ir a su casa, pero no quería convertirse en un maldito acosador, un Malfoy nunca se rebajaba, y él ya lo había hecho bastante.

Su orgullo Malfoy estaba dañado y no pensaba pisotearlo más. Estaba seguro que tarde o temprano ella volvería a él. Era Draco Jodio Malfoy.

Hasta ahora.

Cuando esas palabras salieron de los labios de Blaise, una furia se extendió por todas su extremidades y vio rojo. Odiaba a ese puto albino alemán, sólo quería ir a buscar a Hermione, llevársela a su casa y no salir de allí jamás.

– ¡Maldita sea!, todos se están confabulando contra mí – Siseó el chico.

– No, Draco. Nosotros aún estamos contigo – Aseguró Theo mirándole seriamente - ¡Hermanos Slytherin hasta la muerte! – Vociferó con ímpetu, inflando el pecho y dándose un golpe seco sobre el corazón.

– Joder, Theo. Estás tan chiflado como tu novia – Dijo Blaise a la vez que recibía un puñetazo amistosos del ojiazul en el hombro. Sabía que no lo decía con maldad.

– Tenéis que ayudarme, tengo que saber porque Granger me evita – Pidió Draco cerrando los ojos y presionando el puente de su nariz con los dedos índice y pulgar – ¿No os han dicho nada las chicas? – Era la pregunta que más repetía en los últimos días el rubio.

– Ginny no ha querido decirme nada – Dijo Blaise frunciendo el ceño.

– Luna tampoco, aunque se muestra bastante triste al respecto – Agregó Theo recordando la carita apenada de su chica.

– Entre Granger y yo estaban las cosas bien, más que bien me atrevería a decir. No sé qué ha podido pasar, ¡tenéis que ayudarme a descubrirlo! – Rogó entre desesperado y enfadado.

– Lo siento amigo, mi pequeña Weasley amenazó con dejarme una semana sin sexo si volvía a preguntar – Objetó el moreno haciendo gruñir al rubio.

– Te tiene bien agarrado por los huevos la pelirroja – Afirmó el joven rubio.

– Ya lo creo. Me encanta que me los sujete – Insinuó el moreno mordiéndose el labio con lujuria.

– Merlín, llévame pronto de este calvario al que llamas vida. No puedo estar ni un minuto más con Blaise – Suplicó Theo de broma y los tres amigos rieron con ganas – Volvamos al principio, a lo mejor sacamos algo en claro – Propuso el chico.

– Os lo he contado mil veces. Hablamos, bebimos y bromeamos. Luego nos acostamos, repetidas veces, al día siguiente me fui y cuando volvimos a vernos el lunes, quiso dejarme una bonita cicatriz en la polla – Contó Draco mirando a sus amigos.

– Cada vez que recuerdo la historia de la cremallera y tu pequeño Draco, no puedo parar de reír – Aseguró Blaise sujetándose la barriga de las carcajadas.

– Te puedo decir que no era tan divertido desde mi posición – Comunicó el rubio fulminándolo con la mirada.

– No os desviéis, vamos a lo importante – Habló Theo calmando el ambiente – Estás seguro que no hiciste nada más.

– Bueno, hice por ella más de lo que he hecho por cualquier otra chica.

– ¿Y eso qué quiere decir? – Preguntó Theo afilando la mirada.

– Yo normalmente, me marcho sin más después de una noche de sexo – Dijo Draco mientras apoyaba los codos sobre los muslos – A ella le dejé una nota.

– ¿No amaneciste con ella? – Preguntó de vuelta Blaise con espanto.

– No pude. A primera hora de la mañana llegó una lechuza a casa de Hermione para mí, era mi madre pidiéndome que fuera a casa, estaba muy alterada, tuve que irme – Se defendió Draco, él hubiera deseado quedarse todo el domingo pegado al cálido cuerpo de la castaña. Maldita sea.

– Joder, Draco. Esa es la primera regla cuando te acuestas con una chica que te importa, ¡no largarse! – Gritó alarmado el moreno.

– ¡Fue una causa de fuerza mayor! – Le gritó en respuesta.

– ¿Qué le pusiste en la nota? – Atacó ahora Theo – Supongo que le explicaste por qué te ibas.

– No exactamente – Theo y Blaise le miraron horrorizado, el rubio se apresuró a explicarse – Iba hacerlo, pero ni si quiera sabia en ese momento para que me requería mi madre, podría ser desde que se había roto una uña, hasta que la mansión estaba en llamas, no quería preocupar a Granger – Los rostros de sus amigos no cambiaban, suspiró con fastidio – Pensaba explicárselo el lunes, pero cuando fui a verla, se puso toda seductora y… bueno soy un hombre, me dejé llevar y luego intentó castrarme. No tuve más tiempo – Concluyó.

– Esto nos lleva de nuevo a preguntarte otra vez, ¿qué le pusiste en la nota?

– ¡Yo qué sé!, no lo recuerdo bien. Quise ser divertido y engreído como siempre soy con ella. Lo qué si sé, es que le aseguré que fue fantástico – Comentó rascándose una ceja e intentando acordarse de exactamente qué fue lo que puso.

– Está bien. ¿Algo más que confesar? – Dijo con ironía Theo.

– Nada importante – Aunque pronto se corrigió – Bueno, estábamos tan deseosos por irnos a la cama, que ninguno de los dos reparó en hacer un hechizo anticonceptivo, así que junto a la nota le dejé una poción – Dijo como si nada.

Theo lo miró con ojos de espanto y la boca levemente desencajada. Blaise se acercó lentamente a Draco, y le palmeó el muslo repetidas veces mientras negaba con la cabeza.

– La has jodido bien, pero que muy bien tío. Ni si quiera sé cómo aún estás vivo y con la polla intacta – Se sinceró con crudeza.


Continuará…


¡Chan, chan, chan, chaaaaaaan! (introduzcan sonido vía youtbe!)

¡Hola! No esperabais que actualizara tan rápido, ¿verdad?, en realidad miento, se lo chivatee a algunas chicas al contestar los review :P ¡tenía que esclarecer un poco lo que pasaba con Draco!, no os podía dejar mucho tiempo pensando que Draco era lo peor, algunas me habéis pedido hasta crucios para castigarlo :O necesitaba romper una lanza a su favor, en este capítulo al menos, ya ha tenido una conversación con Theo y Blaise (Grr!), no puedo evitar incluir ese sonido es que Blaise es mi Blaise y lo amor, en fin… volviendo a lo que iba a decir, que ya se conoce un poco lo que pensaba y lo que pasó, no todo todo lo que paso, pero ya tenéis una idea, ¡más adelante sabréis más!,

¿Qué les pareció?, ¿les gusta tener de vuelta al Auror alemán?, ¿qué pensáis que pasará en la esperada cita? ¿y Draco hará algo?, se admiten apuestas :D

Sí también he actualizado tan rápido, ha sido por los reviews que he recibido que me han animado muchísimo, ¡GRACIAS CHICAS, SOIS GENIALES, ASÍ DA GUSTO ESCRIBIR! :D :D :D

Hoy estoy pletórica, como podéis ver en el entusiasmo con el que escribo, ¡hoy uno de marzo he comenzado un nuevo trabajo ( de becaria explotada, pero bueno) en un sector que me gusta mucho más que donde estaba antes :D :D estaréis preguntándoos porque os cuento mi vida, pero es que mi día a día también influye en que actualice mis fics o no. Y nada, me voy rápido que tengo que almorzar y coger el metro para llegar a la universidad a tiempo ¡estoy mañana y tarde sin parar! :/

SALESIA: jajajajajjajajajajja me rio mucho contigo, eres genial! Tú lo has dicho, ni a Blaise se le ocurría hacer algo así! Aquí tienes la charla con Theo y Blaise espero no haber decepcionado en este primer encuentro :D jajajajajajjaja sí, Luna y Ginny son como el ángel y el demonio de Hermione, una le incita y la otra la retrae, ¡son geniales! Ya veremos más adelante si alguna de las otras dos parejas decide o no meter sus naricillas para unir a esos dos de nuevo, ¡no me tires de la lengua! Jajajajjaja si hubiese castrado a Draco con la cremallera obviamente ella iba a ser la más perjudicada, pero en esos momentos no estaba pensando con claridad la castaña. ¡Pues aquí tienes el capítulo con el rapapolvo que le han dado sus amigos a Draco!, a ver qué pasa ahora ;) ¡UNA ABRAZO!

DEJEN UN REVIEW si aman a Blaise (Grr!), están más ansiosas que Theo porque los bullebys le den la señal de una maldita vez a Luna y quieren que Draco le suplique de rodillas clemencia a Hermione :D

Aprovechen para dejar una opinión que ya sólo quedan dos capítulos y el epílogo (confirmado!).

Eishel Panakos.