Disclaimer: Los personajes pertenecen a la excelente escritora JK Rowling, yo solo juego con ellos.

Summary: Draco Malfoy es el soltero de oro del mundo mágico. Un engreído insoportable, caprichoso, mujeriego y narcisista, que junto con Blaise Zabini y Theodore Nott está dispuesto a todo. Su nuevo capricho ya tiene nombre y apellido: Hermione Granger.


La chica del pañuelo verde

Epílogo:

La chica del pañuelo verde

"Los amigos son como los buenos libros, no es necesario tener muchos sino tener los mejores"

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Hermione apareció a través de la Red Flu cogida de la mano del rubio.

– Llegáis pronto. ¡Pasad, pasad! – Invitó una muy embarazada Ginny abrazando a la pareja con entusiasmo – Luna y Theo también están aquí.

– ¡Por Merlín Ginny!, ¿Cuánto hace que no te veo?, ¿dos días? – Cuestionó sorprendida la castaña – Tu barriga no ha dejado de crecer, ¡estás enorme!.

– ¿Se supone que eso es un halago? – Inquirió la pelirroja mirándola mal.

– El embarazo te sienta fantástico – Dijo Draco como un perfecto caballero provocando que las chicas rodaran los ojos divertidas.

– Menos mal que tienes a Draco para salvarte el culo – Dijo guiñándole un ojo a su amiga.

– ¿Y dónde está la cumpleañera? – Preguntó Hermione.

En aquel momento dobló la esquina del pasillo una pequeña de piel achocolatada, grandes ojos castaños y salvajes rizos oscuros. A pesar de su herencia paterna, las facciones de su rostro eran idénticas a las de su madre. Melissa Zabini era toda una preciosidad para su corta edad.

– ¡Tía Mione, Tío Draco! – Chilló emocionada la niña lanzándose a los brazos de la pareja.

El rubio la cogió en brazos pegándola a su pecho y la niña dejó un sonoro beso en su mejilla.

– ¿Cuantos años cumples enana?.

– Pues uno, los demás ya los tenía – Respondió mirando ceñuda a su tío como si fuera tonto, dejando sin palabras al mago.

– Sí, esta niña es una combinación perfectamente aterradora de Blaise y Ginny – Rio Hermione ganándose un pequeño golpe en el brazo por parte de su amiga.

Se dirigieron aun riendo al salón donde encontraron a Blaise y Theo charlando animadamente sobre Quidditch, y a Luna colocando sobre la gran mesa de roble una enorme tarta de chocolate decorada con fresas. Cuando se percataron de la presencia de Hermione y Draco, se acercaron a saludarlos y se repartieron las tareas para terminar de preparar la mesa para cuando llegaran los invitados de la pequeña niña.

– ¿Para quién es la tarta, para Melissa o para ti? – Cuestionó cruzándose de brazos Hermione a la pelirroja.

La castaña sabía que su amiga amaba esa combinación. No debía ser casualidad.

– El chocolate no resolverá problemas, pero las manzanas tampoco – Dijo como toda respuesta.

– Ginny debes controlar tu alimentación – Habló con preocupación Luna.

– Cuando te quedes embarazada entenderás el significado de la palabra antojo – Dijo desafiante – Te perseguirá durante nueve meses.

El sonido de un vaso haciéndose añicos llamó la atención de los adultos, que dirigieron las miradas rápidamente hacia donde estaba Melissa cubierta de zumo de naranjas y rodeada de cristales.

– ¡Melissa! – Le regañó Blaise levantándola en volandas para que no se cortara – Te hemos repetido mil veces que cuando no alcances a coger algo avises a un adulto.

– Yo hago lo que me da la gana – Dijo enfurruñada en los brazos de su padre.

– Melissa, no desafíes a tu padre – También le regañó la pelirroja poniendo los brazos en jarras al puro estilo Molly Weasley.

– Vamos cariño, que te acompaño a cambiarte – Dijo Luna llevándose a la enrabietada niña del salón.

– Que mal hablada es esta niña, no sé a quién habrá salido – Siseó Ginny enfadada mientras a golpe de varita limpiaba el desastre.

– Creo que a ti – Soltó Blaise rodando los ojos.

– O a tu puta madre, que la genética es muy caprichosa – Vociferó la pelirroja malhumorada.

– Sí, mi amor – Respondió bobalicón el moreno frotando la espalda de su chica para tranquilizarla.

Cuando su humor volvía a ser agradable, la dejó charlando con Hermione y se fue con sus amigos al sofá.

– Este es el segundo embarazo que sufro. No es ella la que habla, son las hormonas – Aseguró Blaise en tono confidencial a sus amigos, miró sobre su hombro temeroso de que la pelirroja le hubiera escuchado, pero tuvo suerte – Sé por experiencia que lo mejor en estos momentos es darle siempre la razón. ¡Pero es que últimamente salta a la mínima!.

Theo tomó nota mental de todo aquello, su dulce Luna había sugerido en un par de ocasiones el deseo de formar una familia ahora que se habían comprometido y en seis meses se casarían. Todo consejo sobre embarazadas sería bienvenido. Era cierto que su chica no era tan temperamental como la pelirroja, pero había visto los cambios bruscos en Ginny y era muy probable que su Luna también los sufriera, aunque a una menor escala que los de la pelirroja.

– No puede ser tan malo – Dijo el rubio intentando aligerar el ambiente.

– Hablo, la cago. No hablo, la cago. Respiro, la cago. Es como una maldición – Reveló con indignación el moreno llevándose las manos a la cabeza.

– Ginny te quiere muchísimo – Aseguró Theo dándole unas palmaditas en el hombro para animarlo.

– Lo sé, ¡yo adoro a mi Pequeña Weasley!. Pero juro que como Alexandra no nazca pronto me voy a quedar calvo del estrés – Comunicó mientras se pasaba la mano entre los espesos rizos y reafirmaba sus palabras mostrando su mano repleta de hebras oscuras – ¡Veis!, ¡no son alucinaciones mías!

El broche de oro para el calvario de Blaise lo puso la pequeña morena cuando quiso mostrarle a su padre, las palabras que había preparado para declararse esa tarde a su amigo Henry cuando llegara al cumpleaños.

– Es un poema – Canturreó con una voz tan dulce que era imposible no mirarle con adoración – No juegues con vidrio porque te puedes cortar, no juegues conmigo ¡por qué te puedo matar! – El silencio que reinó tras sus palabras eran abrumador, pero nada borró la sonrisa de la niña que orgullosa y sonriente se giró buscando la aprobación de su padre – Se me ha ocurrido al romper el vaso, estoy aprendiendo de mis errores, ¿Te ha gustado papi?

– Ha sido precioso princesita – Dijo sonriendo con resignación y paciencia – Pero será mejor que hagamos unos ajustes en ese bonito poema. No queremos que los padres de tu amigo Henry nos denuncien por intimidación.

– Pobre Henry, la pequeña Melissa lo va a tener bien agarrado por los huevos – Murmuró Draco para que sólo fuera escuchado por el ojiazul.

– Ha sacado el carácter de su madre – Dijo divertido Theo.

– Blaise también ha hecho su aportación, sino espera a que tenga suficiente edad para ir a Hogwarts – Refutó Draco riendo con su amigo.

Blaise dejó a su hija con sus muñecas jugando, y caminó con parsimonia hacia sus amigos. Agarró a cada uno por un hombro, y alternando los ojos oscuros de uno al otro, habló con sabiduría.

– Pensaros muy bien el tener hijos. El problema de los niños, es que no se pueden devolver.

Los tres hombres se largaron a reír, pero tanto el rubio como el ojiazul, sabían que Blaise no lo decía en serio. Él adoraba a su hija Melissa y estaba deseando conocer a la pequeña Alexandra, estaba sufriendo en sus propias carnes lo que era tener una mezcla de los Zabini-Weasley, pero aun así, no las cambiaría por nada. También estaba loco de amor por Ginny, vivían juntos desde que la chica se embarazó de Melissa, pero no se habían casado por las paranoias del moreno sobre la supuesta maldición que se cernía sobre los varones de la familia Zabini, que solían fallecer tras contraer matrimonio. Y él amaba demasiado su pellejo.

El cumpleaños transcurrió sin altercados, y la sonrisa de Melissa fue radiante cuando el pequeño Henry aceptó ser su novio.


Draco observaba cruzado de brazos y apoyado contra el marco de la puerta, como la castaña colocaba con mimo sus libros en la estantería que había mandado a construir el rubio, a lo largo y ancho, de toda la pared de la derecha del salón.

Hermione y Draco decidieron ir despacio en su relación, no querían dar ningún paso en falso, eran conscientes de que ambos tenían personalidades fuertes y una vena dramática, por lo que prefirieron ir pasito a pasito para evitar futuros malentendidos como los ya vividos. Por ello, se tomaron las cosas con calma y estuvieron durante un par de años viviendo separados, tras ese tiempo prudencial se sintieron preparados para irse a vivir juntos. Hermione se fue a vivir a casa de Draco, aunque conservó su apartamento donde se escapaba de vez en cuando a trabajar o hacer pijamas con las chicas, por muy infantil que sonara. Después de casi cuatro años de convivencia, tomaron la decisión de vender sus apartamentos e invertir el dinero en una pequeña casa en las afueras de Londres Mágico.

Llevaban dos semanas instalados en la nueva casa, pero aún no habían terminado de organizar las habitaciones.

El rubio aun recordaba el escándalo que montó su madre cuando le dijeron que no ocuparían la Mansión. Narcissa Malfoy aceptó que su hijo se independizara cuando la guerra acabó, pero tenía la seguridad de que el día que asentara cabeza con una chica se mudaría a Malfoy Manor.

Pensar en su madre le hizo recordar a Herman Bemberg, hacía cuatro años que ganaron el juicio contra el Auror por injurias y prejuicios hacia la familia Malfoy, lo suspendieron de su puesto y tuvo que pagar una indemnización, luego se exilió al extranjero y ya no volvieron a saber de él. La justicia llegó un poco tarde para su padre, era cierto que ya estaba sentenciado a recibir el Beso del Dementor desde antes que Bemberg metiera sus manos, pero por culpa del hombre se fue antes de tiempo y ese hecho fue un duro golpe para la rubia bruja.

Sacudió la cabeza para no pensar en ello, todo era pasado, su madre estaba bien, el albino de mierda no se había salido con la suya y él estaba con Hermione.

– ¿Desde cuando estás ahí mirándome? – Preguntó la castaña con los brazos en jarras y una sonrisa bailando en sus sensuales labios.

Draco se recompuso irguiéndose sobre su altura, y se acercó para rodear la estrecha cintura de la bruja atrayéndola a su pecho.

– Me tengo que ir ya.

– ¿Tan pronto? – Dijo haciendo un pequeño puchero que hizo reír al rubio.

Draco tenía que marcharse durante una semana a Rusia por negocios, odiaba dejar a Hermione sola por tanto tiempo pero estaba seguro que tanto las chicas, como Blaise y Theo estarían con ella.

– Tendré que recurrir a mi juguete en tu ausencia – Comentó misteriosa la chica desabrochándole el primer botón de la camisa.

– ¿De qué hablas? – Respondió mirando hipnotizado los movimientos de la chica.

– Habló del Pene Mágico de repuesto que me regaló Ginny – Dijo socarrona.

– Esa pobre imitación no puede competir con el Sanador Malfoy – Refutó con los ojos oscurecidos por la pasión.

– Tus cuidados son únicos – Susurró la castaña terminando de desabrochar la camisa para luego acariciar todo su abdomen de arriba abajo. Draco suspiró con dificultad.

– Aún tengo tiempo para jugar a los Medimagos – Resolvió haciéndola reír.

Hermione se agarró como una garrapata al cuerpo del rubio y lo beso con ferocidad, el chico entre besos y risas la llevó hasta la mesa y la dejó sentada sobre la superficie. La castaña se mordió el labio mientras veía como Draco, con una sonrisa engreída se deshacía de su ropa haciéndole un baile ridículo, lo vio desaparecer en el dormitorio para reaparecer con la famosa bata de Medimago cerrada y en una de sus manos, el pañuelo verde que le regaló años atrás.

– El tiempo apremia, Señorita Granger. ¿Qué hace todavía vestida? – Le regañó cariñosamente.

Hermione riendo se quitó su ropa bajo la ardiente mirada del rubio que le hizo sonrojar, a pesar de los años esos ojos acerados seguían teniendo el mismo efecto en ella. Draco se acercó a su cuerpo y colocó el pañuelo sobre su cuello, la castaña notaba su interior en llamas.

Mi chica del pañuelo verde – Moduló seductor admirando su desnudo cuerpo tan solo adornada por el pañuelo de seda.

– Estoy muy, muy enferma – Dijo mientras volvía a sentarse sobre la mesa con ayuda del rubio y abría las piernas para que él pudiera colocarse entre ellas.

– Ya veo que tienes calentura – Masculló con la voz ronca al sentir el calor que desprendía su centro.

Hermione desabrochó con lentitud la bata, igual que había hecho con la camisa que vestía Draco hacía unos minutos. Cuando terminó de abrirla, volvió a morderse el labio con nerviosismo al encontrar el estado del rubio, allí abajo.

– Eres la encantadora de serpientes – Dijo juguetón dejando entrever su deseo – Y la mía no es inmune a tus encantos.

Sin más dilaciones, sucumbieron a sus más salvajes y pasionales deseos. Hermione enrolló sus piernas alrededor de la estrecha cintura del mago para darle un mejor acceso a las embestidas de Draco, apoyó sus manos sobre la mesa y arqueó su espalda hacía atrás, permitiendo que el rubio mordisqueará sus pezones.

Estaban en plena faena, cuando escucharon las exclamaciones de sorpresas y risas de sus amigos provenientes de la Red Flu. Hermione gritó abochornada, y se incorporó pegándose al pecho del rubio para ocultar su desnudez, Draco actuó con rapidez, envolviendo con su bata y brazos el cuerpo de Hermione para que no vieran ni un centímetro de su piel.

Gracias Merlín, la pareja se encontraba de espaldas a la chimenea, por lo que sus amigos solo tenían la visión de la bata y las piernas desnudas del rubio. La situación debería ser totalmente cómica.

– ¿No veis que estamos en plena cirugía? – Rugió molesto, y sin una pizca de vergüenza, el rubio dirigiéndoles una mirada iracundo sobre su hombro a las dos parejas.

Hermione no se atrevía a sacar el rostro de su pecho. Luna y Theo parecían mostrar algo de pudor y desviaron las miradas con disimulo, pero los descarados de Blaise y Ginny no paraban de reír y mirarles divertidos.

– Menos mal que dejamos a Melissa con mi madre – Decía riendo la pelirroja – Podría acabar traumatizada.

– Traumatizada tiene que estar de vivir con vosotros dos, ¡que sois unos salidos! – Bufó el rubio, pero solo provocó más risas.

– ¿Practicando para engendrar a vuestro primogénito? – Preguntó socarrón el moreno.

– No tengo pensado tener al diablo por hijo como en tu caso – Respondió mordaz Draco – De todos modos, ¿qué narices hacéis aquí?

– Pensamos que ya te habías marchado – Comentó Theo que parecía más avergonzado que la propia castaña.

– Y veníamos a invitar a Hermione a cenar – Terminó Luna con los ojos fuertemente cerrados.

– Pues volved en una hora – Rugió el rubio echándolos.

Las parejas se fueron entre risas sin sentirse en lo más mínimo molestos por las palabras del joven Malfoy.

– ¿Por dónde íbamos? – Preguntó de nuevo seductor mordiendo el labio de su chica.

– ¿No quieres tener niños? – Cuestionó alzando una ceja.

– Ya te he conseguido una casa, no presiones – Dijo haciéndola reír mientras ahuecaba el culo de la castaña entre sus manos, y volvía a retomar las embestidas interrumpidas por sus amigos – Y voy a mantener cerrada a partir de ahora la Red Flu.

Aquel día, el Sanador Malfoy llevo a cabo la intervención con éxito, tanto fue el éxtasis, que las palabras de Blaise las recordaría con una gran sonrisa en el futuro. Por qué aquel día, Draco y Hermione concibieron a su primer retoño: Scorpius Malfoy-Granger, y no tuvo nada que envidiarle a la pequeña Zabini.

Ya se sabe, de tal palo, tal astilla.


Fin.


¡Hola chicas! :D No he podido aguantarme las ganas de subiros el epílogo (soy una ansiosa!)

La chica del pañuelo verde ya llegó a su fin. Por mi parte, solo me queda agradecer el apoyo recibido durante todo este tiempo, sin vuestros reviews yo no estaría aquí hoy cerrando esta historia, son los que me han hecho sonreír y seguir escribiendo, ¡GRACIAS!. A las lectoras silenciosas y futuras les animo a que dejen sus impresiones en un comentario ;), las que pusieron la trama en favoritos y follows, ¡gracias de corazón!. A Liliana Galadriel gracias por hacerme de beta y aguantarme :)

SALESIA, muchas gracias también por tu apoyo incondicional, como no tienes cuenta te doy por aquí las gracias. Tus reviews son únicos y me sacan unas amplias sonrisas, un beso enorme y espero leerte de nuevo en mis futuras historias!

¡Este epílogo va dedicado a todas vosotras por acompañarme en esta aventura!

Me he divertido muchísimo escribiendo esta historia, espero haber contribuido con ella a que pasaran buenos momentos leyéndola y que ocupe ahora un bonito lugar en sus recuerdos. Si veía alguna película o leía algo que le iba bien al fic no dudaba en incluirlo y muchas habeis reconocido las películas y me lo pasé genial comentandolo con vosotras ;) Ya me contarán que les pareció el epílogo, y espero que todas AMEN a Melissa Zabini, porque yo le adoro :D

Próximamente, subiré el final alternativo de Todos los pétalos, dicen que sí y tengo otra noticia… se está horneando otra trama Draco&Hermione Blaise&Ginny Theo&Luna en la misma línea que esta: humorística y romántica. Espero traeros el primer capítulo muy pronto.

Sin más dilaciones, toca decir hasta pronto. Aquí me quedo mordiéndome las uñas y mirando cado dos minutos el correo para ver si llega algún review :D :D :D

Siempre vuestra,

La chica del pañuelo verde