Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro. Poetry for the poisoned es propiedad intelectual del grupo de Power metal Kamelot, tomada de su álbum "Poetry for the poisoned" y fue inspiración para la elaboración de este FF.

Nota de la autora: los "~" son los versos con voz masculina. Los "« »" son los versos con voz femenina.


[Parte III: Todo ha terminado]

«Soy el hueco en tu corazón roto»

La cacería ha concluido, Alucard estaba en desventaja sin saberlo; como un zorro que corre entre las hojas secas del otoño, fue directo a la trampa del enemigo. Cincuenta años de planes frustrados y replanteados, de viajes constantes y silencio obligado... cincuenta años de ocultarse como ratas, vivir entre la escoria de las cloacas portuguesas, todo para vivir ese momento.

— Miau...

«Soy la razón por la que todos partimos»

Él era la causa de todo, el origen de las desgracias, la razón de su obsesión. "Hace cien años llegó a Londres y luchó solo, quinientos años atrás luchó solo contra el imperio Otomano... ¿cómo derrotar a un rey demente?" Max Montana tenía la respuesta y se alzaría victorioso entre los cadáveres de aliados y enemigos, sería recordado como el humano que logró destruir al peor monstruo que haya pisado el mundo... Una orden, la sangre derramada de un pequeño, veneno fluyendo a caudales, mezclándose con la esencia del no-muerto.

~Adiós, todo se terminó~

Algo no estaba bien, ellos tenían el triunfo en la bolsa, ¿porqué esa incertidumbre? Un escalofrío recorrió su cuerpo al ver esos ojos, llenos de regocijo, su sonrisa atascada en gozo; una imagen proyectada, el familiar rostro de su siervo, Integra sintió una punzada en el pecho.

— ¡No cierres los ojos! ¡Abre los ojos, Alucard! ¡Es una orden!

El dolor en sus ojos, la impotencia en sus gestos, sir Hellsing teme lo peor, su amado monstruo ha sido derrotado... El ave de Hermes perdió sus alas para servir a su familia, ahora le es imposible alzarse en vuelo para huir de los carroñeros que se abalanzan sobre el pequeño cuerpo de niña, uno de los tantos avatares que ocultan la apariencia del demonio.

~¿Qué si todo termina?~

La voz de su amada condesa lo distrajo, la sensación de vacío que adormecía sus sentidos desapareció un instante. Le dieron una orden directa, pero su cuerpo no respondía... La fuerza del sello lo obliga a responder al llamado, pero algo se lo impide, por primera vez en mucho tiempo la impotencia lo carcome, sus vidas se aletargan y poco a poco los cientos de ojos que adornan su aura se cierran.

— ¡No desaparezcas!

En la lejanía se hace presente el desesperado eco de su voz, una triste melodía de fondo, sabe que es el fin, pero una parte de ella se aferra a la esperanza. Ese fiel monstruo, el orgullo del apellido Hellsing, su amado conde, entona un himno de despedida.

~Adiós, todo se acabó~

Era la tercera vez que lo derrotaban... humillado y de rodillas, con la mirada fija en el horizonte, admirando la salida del sol. La escena en que moría siempre era así, repetida constantemente como un mal deja vú... un solo pensamiento cruzó su cabeza, una sola frase: "Que bella es la luz del día" Era un ser condenado, exiliado de la gracia divina; un hijo de la noche tiene que privarse de la belleza que trae la luz, la esperanza que se reaviva con un nuevo día... tendría que morir para sentir los rayos del sol en su rostro, la calidez en su pequeño y frío cuerpo, ver una vez más el amanecer... valía la pena.

— No... es el adiós... Integra, mi ama...