Disclaimer Glee ni sus personajes me pertenecen
- CUIDADOOO! -grito alguien
Fue lo que escucho Quinn luego de dejar de rodar y caer de espaldas al lado de la pista con el pequeño rubio encima de ella, protegiendo el pequeño cuerpo entre sus brazos y aquella cabecita rubia entre su mentón y su pecho.
- Oh dios Oh dios! - exclamaba una pelirroja delgada de la estatura de Quinn, con un aire rebelde y al mismo tiempo tierno a juego con ojos azules corriendo hacia donde la rubia se encontraba en el suelo -
Q: ¿estás bien pequeño? - pregunto Quinn mientras se levantaba junto al niño, pero no lo dejaba aun alejarse de ella -
- CIELO! - exclamó la pelirroja arrodillándose junto al niño y Quinn - Oh dios mío! ¿Estás bien mi amor? ¿Te duele algo? -pregunto tocando la cara del pequeño y tomándolo entre sus brazos- oh dios santo! ¿Nunca vuelvas a correr lejos de mi entiendes cariño? - dijo mientras lo abrazaba - No lo vuelvas a hacer…
Quinn veía la escena un tanto petrificada queriendo tomar al pequeño en brazos de nuevo para asegurarse por sí misma que no tenía ni un rasguño, pero no estaba segura que la madre iba a reaccionar de buena manera o la iba a tachar de loca; en este caso la rubia no estaba segura cual sería la mejor reacción, pero tampoco se quiso arriesgar así que para dominar el instinto de tomar al niño entre sus brazos volteo a ver a la pista buscando al auto que casi los arrolla porque el segundo instinto luchando dentro de ella era rabia, rabia hacia la persona conduciendo el vehículo por casi dañar al pequeño. Volteando a ver hacia ambos lados Quinn noto que aquel auto ni siquiera había parado a ver como se encontraban solo siguió su camino y la rabia que la rubia sentía se convirtió en ira haciéndole apretar sus puños y rechinar los dientes con tanta fuerza que sentía que podría romperlos de tanta presión. quería encontrar y golpear al infeliz tras el volante con todas sus fuerzas.
Tratando de calmar la ira en su cuerpo Quinn opto por enfocarse en las personas a su lado y noto que la pelirroja aún seguía buscando por heridas en el pequeño; notando que ahora Quinn los miraba la pelirroja le hablo.
- ¡gracias! – dijo con volviendo a abrazar al niño -
Q: tranquila, no pasa nada - aseguró Quinn - ¿estás bien pequeño? – pregunto enfocándose en el niño -
Y con esa pregunta Quinn por fin pudo ver a detalle el rostro del niño que tenía enfrente y algo se removió dentro de ella, escaneo el pequeño rostro para saber que le llamaba la atención. El niño era rubio como ella quizá con un tono más amarillo, aunque a lo lejos se podría confundir por el mismo color, con el cabello ondeado y un tanto largo ya que aquellos pequeños risos le tapaban sus pequeñas orejas, pero no tanto como para taparle los ojos… aquellos ojos que eran verdes, grandes ojos verdes con un brillo cálido que derritió a Quinn por dentro porque le recordaban a alguien que en ese momento no podía recordar ya que seguía ensimismada en aquel perfecto rostro con una nariz pequeña y unos labios rosa ni tan delgados ni tan gruesos.
Aquel niño era hermoso a sus ojos.
-Cielo te estás preguntando algo, debes contestar - dijo la pelirroja alzando al pequeño en brazos- Lo siento – se dirigió a Quinn- es algo reservado con las personas que no conoce.
Lejos de contestar el niño enterró su rostro en el cuello de la pelirroja dando a entender que no tenía nada que decir, se veía triste y algo cansado ahora que Quinn lo notaba. El primer impulso del cuerpo de Quinn fue cargarlo y aliviar esa tristeza de su rostro, pero se contuvo, no sabía a qué se debía eso y tampoco los conocía así que no quería quedar como una loca que parecía querer robar a aquel niño de los brazos de la chica (por segunda vez en su mente) que si la rubia estaba en lo correcto no podría ser otra que su madre. Era cierto que Quinn amaba a los niños, pero nunca se había sentido capaz de hacer cualquier cosa por uno de ellos y mucho menos a uno que recién conoce por ultimo ¡que ni siquiera conoce!
Ambas estaban de pie de nuevo.
-Ian - llamó la pelirroja al rubio entre sus brazos - creo le debes un gracias a alguien -apunto a Quinn con la cabeza mientras ponía al niño en el suelo.
Ia: Gracias -murmuró en voz baja aferrándose a una de las manos de la pelirroja-.
Su voz, esa voz se le hacía tan familiar y ese nombre la hizo recordar una de sus tantas tardes en Lima.
Flashback
Eran cerca de las cuatro de la tarde y estaban en casa de quinn, en su habitación, abrazadas y desnudas envueltas en sábanas después de hacer el amor. Solo acariciándose y regalándose tiernos besos.
R: Quinn -llamó tímidamente la pequeña morena con un dedo jugando en el abdomen de la rubia -
Q: hmmm?
R: tu...tú has pensado en...en tener hijos? - pregunto Rachel sin dejar de mover sus dedos
Q: ¿hijos? -Preguntó y Rachel asintió desde su pecho- pues claro rach, es uno de mis sueños, ¿y sabes qué?
R: ¿qué? - preguntó Rachel apoyando su mentón en el pecho de Quinn para mirarla a los ojos
Q: los quiero tener contigo princesa - dijo acariciando el rostro de la morena.
R: ¿en serio? -la rubia asintió- también yo Quinn y quiero que el primero sea niño! - exclamó emocionada.
Q: también yo, hasta he pensado en su nombre, se llamara i...
R: ¡espera! - interrumpió la morena
Q: ¿qué?
R: yo también tengo un nombre, ¿lo decimos a la de tres ok?
Q: ok, Uno...
R: Dos...
Q/R: ¡IAN! - gritaron al mismo tiempo.
R: ¿de verdad? - Quinn asintió- no puedo creer que pensemos en el mismo nombre.
Q: eso es porque nos amamos mucho mucho y pensamos igual - dijo acercándola mas a su cuerpo.
R: eres una tierna- bromeó abrazándose más a la rubia- Te amo Quinn.
Q: Te amo Rachel.
Dijo la rubia antes de besarla demostrándole todo el amor que sentía por ella con ese acto porque para ellas su amor no era físico bastaba solo con tomarse de las manos, mirarse directamente a los ojos o con un pequeño rose de labios para saber cuánto la otra la amaba.
Fin de Flashback
-hmm... ¿Te encuentras bien? - preguntó la pelirroja notando que la rubia tenía una mirada algo distante -
Q: ¿oh?... – pregunto la rubia volviendo en si - Sí, estoy bien.
-Me llamo Jennifer -dijo la chica dándole la mano que no sostenía al pequeño a Quinn- de verdad, muchas gracias por lo que hiciste, si hay algo que pueda hacer por ti... – ofreció dejando incompleta la oración para Quinn -
Q: no, no te preocupes, tranquila. Lo que importa es que tu hijo esté bien -aseguro la rubia volviendo a enfocar su vista en el niño -
Je: ¿Ian no es...-pero el sonido de su celular la interrumpió- lo siento - le dijo a Quinn antes de contestar- Alo?
Donde estas? Llevo esperándote 10 min -inquirió la voz al otro lado del teléfono.
Je: Relájate, estamos por central park y nos entretuvimos un rato – hablo al teléfono y enfocando su vista al niño que tomaba de la mano -
Date prisa Jenn, quiero ver a Ian lo he extrañado toda la mañana. Y ten cuidado, hay paparazzis en las puertas del teatro, ya sabes por dónde entrar.
Je: de acuerdo de acuerdo- aseguro la pelirroja rodando un poco los ojos - estoy en camino.
Los espero- dijo antes de colgar.
Je: lo siento debemos irnos -informo a Quinn - pero de verdad muchas, muchas gracias por lo que hiciste.
Q: no te preocupes Jennifer, todo está bien -aseguró nuevamente.
Quinn no sabía porque, pero la pelirroja la miro con los ojos entrecerrados tratando de encontrar algo, la rubia no sabía qué aun así empezó a ponerse nerviosa con aquellos ojos azules enfocados tan duramente en su rostro.
Q: hmm –la ojiverde se aclaró la garganta moviendo su peso de un pie a otro nerviosa–
Al parecer Jenn encontró lo que sea que estaba buscando en el rostro de Quinn porque lo siguiente que hizo fue darle una pequeña sonrisa de lado.
Je: toma - la pelirroja saco una tarjeta del bolsillo de su chaqueta - es la dirección del restaurant donde soy chef, ve allí alguna noche y tu cena corre por mi cuenta ¿de acuerdo? – hablo la pelirroja agachándose para tomar a Ian entre sus brazos -
Q: no es necesario – empezó a negarse la rubia tratando de devolver la tarjeta -
Je: no es una pregunta -presionó la pelirroja haciendo un ademan de no retomar la tarjeta -
Q: de acuerdo - acepto la rubia -
Je: bueno tenemos que irnos ¿mami nos espera cierto campeón? - esta vez se dirigía a Ian -
Q: Oh – un tanto decepcionada - sí claro. Hasta luego Jennifer - miro hacia ian y le revolvió el cabello ya que por alguna razón sentía que tenía que tocar al pequeño niño antes de que se separaran - hasta luego pequeño.
I: hasta luego - respondió el pequeño en voz baja aferrando sus manos en el cuello de Jenn
Je: Adiós – dijo la pelirroja empezando a caminar de espaldas por el camino donde había llegado - espero verte en el restaurant y puedes llevar a alguien! -grito antes de perderse de vista con el niño en brazos -
Quinn no supo porque, pero después de perder de vista al rubio y la pelirroja entro a su auto un poco confundida por lo que estaba sintiendo ya que no tenía idea de que era lo que estaba pasando con sus emociones en esos momentos. Estando dentro de su auto esperando a Jackie no podía quitarse de la mente los ojos de aquel niño, su mirada era muy cálida y curiosa para un niño que parecía de no más de 4 años, y el color de sus ojos se parecía tanto al de ella que la hizo sonreír sin razón y ni que decir del nombre, la lleno de tantos recuerdos que no sabía cuánto tiempo llevaba en la misma posición ni noto que Jackie ya había llegado y estaba entrando al auto.
Ja: amor, estas bien? -pregunto apenas en al auto.
Q: si – respondió la rubia aun un poco ausente - ¿porque preguntas?
Ja: tienes la chamarra sucia – señalo sus brazos - y arañazos en las manos.
Q: estuve jugando con Josh y me caí -mintió.
No sabía porque pero no quería compartir la historia del encuentro de Ian y Jennifer con Jackie, no tenia sentido ocultar aquello pero algo dentro de ella queria mantener ese encuentro como un secreto.
Ja: se comportan como niños - aseguró molesta, no le gustaba el comportamiento infantil de la rubia cuando estaba con Josh -
Q: Nos vamos?- preguntó, no quería hablar ni pelear en esos momentos y mucho menos con Jackie, no quería arruinar lo que empezaba a ser un buen día -
Ja: sí, me han recomendado un restaurant cerca donde dicen que cocinan delicioso, y luego podemos ir a ver las tiendas en...
Quinn dejo de escucharla y suspiró, preparándose para la tarde de aquel día que empezó como extraño y que por alguna razón ahora parecía uno de sus mejores días en mucho tiempo. Una sonrisa se formó en el rostro de la rubia imaginando volver a ver Ian y a su madre.
Quizá acepte la invitación de Jennifer.
Quizá.
