Disclaimer Glee ni sus personajes me pertenecen


Capítulo 3

20 minutos.

Veinte minutos llevaba aquella morena sentada en medio de su camerino con la vista fija en la puerta, esperando…

Si había algo que ella odiaba era la impuntualidad y por ende que la hagan esperar o hacer esperar a alguien y estos no eran aires de ¨Nueva Diva¨ como decían algunos (la mayoría de revistas, aunque eso era de esperarse así que lo único que hacía era rodar lo ojos cada vez que veía un chisme sobre ella que siempre era mentira) esta era su manera de ser, una cualidad con la que contaba desde pequeña porque sus padres se lo habían inculcado así y si algo caracterizaba a Rachel Berry (entre otras cosas) era que se mantenía fiel a como la habían criado, la morena no dejo que la fama la cambiara continuo con humildad hasta la cima por que le había costado mucho llegar a ser la nueva estrella de Broadway, tan duro fue el camino hacia arriba que ella nunca lo olvidaría y aquellos recuerdos de su pasado la tenían con los pies en la tierra.

Aquel pasado que a veces se negaba a recordar pero que no siempre podía esconder, no todo en el era malo eso era cierto, hubo momentos en que de verdad fue feliz y creyó que lo seria para siempre pero el destino jugo en su contra. Ese pasado le había quitado tantas cosas y le había dado algunas otras, si le dijeran que podría cambiar algo de su pasado ella no lo pensaría dos veces y se negaría en rotundo porque todo lo que vivió y todo lo que sufrió le dieron el mayor de los regalos que ella pudiera pedir o imaginar, le dio una razón para vivir cuando quería morir, le dio una razón para seguir adelante cuando quería retroceder y encerrarse, le dio una razón para pararse cuando alguien la hacía caer, le dio la luz de sus ojos cuando estos perdieron el brillo, le dio una razón por la que ahora luchaba día con día, le dio un hijo.

Un hijo por el que daría todo lo que posee y todo lo que gano, por el que recorrería hasta el fin del mundo solo para abrazarlo una vez más, su hijo lo era todo y ella lo sabía, todos los caminos la llevaron a él, no se imaginaba su vida de otra manera y tampoco quería hacerlo. Aquel hijo que extrañaba como loca a pesar de haberlo visto en menos de 5 horas y que ya llevaba retrasado 28 minutos según el reloj que colgaba en la puerta de su camerino.

Pensar en su hijo la hizo recordar el día que se entero que estaba embarazada, el solo recuerdo la hizo sonreír.

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FLASHBACK

Nerviosa.

Así es como se encontraba Rachel Berry en esa clínica, nerviosa y ansiosa, pensando en los peores escenarios para explicar el porqué de sus constantes vómitos y mareos. Esta era una de las cualidades de las que no se sentía orgullosa y era que siempre tendía a exagerar las cosas en forma negativa imaginándose los peores escenarios que existieran.

No quería ser negativa pero no lo podía controlar, el drama corría por sus venas y en ese momento no ayudaba mucho, estaba tan ansiosa que golpeaba sus pies contra el suelo por el solo hecho de hacer algo con toda la adrenalina corriendo por su cuerpo. Estaba a punto de cantar en plena sala de espera para calmar sus nervios, pero la enfermera la distrajo.

En: ¿Rachel Berry? – llamo con la vista en la carpeta que llevaba en las manos -

R: Aquí –levanto la mano la morena -

En: El doctor la vera ahora – respondió dando la vuelta - sígame por favor.

Rachel se puso de pie con un poco de torpeza y siguió a la enfermera al consultorio de su doctor, mientras caminaba no pudo evitar llenarse de miedo por conocer los resultados de sus análisis. Ella le había insistido al enfermero que la atendió el día anterior que le hicieran todos los análisis posibles, quería descartar todo tipo de enfermedad y si alguna daba positivo quería saberlo con tiempo por si algo se podía hacer. Ahora temblaba por esos resultados.

¿Y si es un tumor? – se preguntó a si misma- y si es cáncer? ¡Oh dios, tengo cáncer!... no, no puede ser. Estos no son los síntomas… pero ¿puede ser un tumor cierto? ¡DIOS! ¡Tengo un tumor en la cabeza! Voy a morir, ¡VOY A MORIR!... CALLATE LOCA! ¡No vas a morir – exclamo su parte racional- NO ME LLAMES LOCA! – Amenazo su parte dramática- pues eso es lo que eres pensando en que te vas a morir. Ni siquiera has visto los resultados ni hablado con el doctor... Pero es mi cuerpo, lo puedo sentir… ¿Qué? ¿Acaso sientes un tumor en tu cabeza?... ¡SI! Te lo estoy diciendo… pues yo estoy en tu cabeza y ¿sabes qué?... ¿Qué?... ¡NO VEO UN PUTO TUMOR AQUÍ ADENTRO! ¡ESTAS LOCA! LOCAAA!... ¡DEJA DE DECIR ESO!... pues es cierto! No tienes un tumor, ni tienes cáncer… tu no lo sabes! Aun no has hablado con el doctor… pues lo tienes en frente mirándote con miedo porque no has escuchado lo que te ha preguntado por estar hablando con tu subconsciente, ¡LOCA!...

Doc: ¿Srt Berry se encuentra bien? – pregunto nuevamente al notar a la morena con una mirada perdida -

R: si – respondió sentándose - lo siento.

Doc: bueno – dijo sin creer en la respuesta de la morena - aquí tengo sus análisis y…

R: ¿tengo un tumor cierto? – Interrumpió - Lo sabía! – exclamo a punto de llorar.

Doc: ¿qué? – pregunto confundido.

R: que tengo un tumor, ¡no se haga el tonto! ¡Usted tienes mis análisis en su mano, como no es capaz de ver ese tumor! ¿Qué clase de medico es usted? – preguntó molesta y con los ojos lagrimosos -

Doc: ¿un tumor? ¿Pero de que está hablando? - el doctor seguía confundido mirando a la morena por algún tipo de respuesta -

R: ¡del tumor que tengo en la cabeza!

Doc: ¿tiene un tumor? – pregunto aún más confundido -

R: pues dígamelo usted que es el doctor y para eso le pago – exclamo la morena a punto de perder la poca calma que le quedaba -

Doc: haber - contesto tratando de mantener la calma - ¿porque dice que tiene un tumor?

R: pues por los síntomas – explico la diva - cuando estaba en la escuela leí que el vomito y los mareos son causados por tumores que están creciendo en la cabeza de alguien, y es lo que yo tengo – explico bajando la mirada derramando algunas lágrimas -

Doc: en primera – hablo el doctor levantando ambas manos en lo que él creía era un gesto apaciguador - los vómitos y mareos pueden ser por otra cosa no solo tiene que ver con un tumor – explicó – en segunda, usted no tiene ningún tumor, sus síntomas son por otra cosa.

R: ¿Otra cosa? – pregunto levantando la cabeza - Oh dios! ¿Tengo cáncer?

Doc: ¿qué? – pregunto sorprendido nuevamente -

R: ¡tengo cáncer! – exclamo con nuevas lágrimas en el rostro - Por eso usted no me dice nada y está dando vueltas al asunto – dijo mirando al techo -

Doc: señorita… - intento el doctor -

R: ¡VOY A MORIR! – exclamo llevándose las manos a la cara -

Doc: ¡NO SE VA A MORIR! – grito el doctor perdiendo los papeles - USTED ESTA EMBARAZADA!

Y el mundo de Rachel se detuvo.

¿Embarazada? Embarazada ¡EMBARAZADA!

Muchas emociones pasaban por su cabeza, sorpresa, temor, emoción, curiosidad, felicidad. Todo en un segundo, sentía que se iba a desmayar en ese mismo instante de tantas emociones corriendo por su pequeño cuerpo.

R: ¿en serio? – pregunto al doctor desconcertada -

Doc: si, usted está embarazada de 4 semanas – explico el doctor ya calmado -

R: no puede ser, yo me cuido – explico con un sonrojo -

Doc: bueno a veces los métodos anticonceptivos no son cien por ciento seguros.

R: voy a ser mama – cayó en cuenta- ¡VOY A SER MAMÁ!

Doc: así es, le recetare algunas vitaminas para que no haya problema alguno con el bebe o con usted ¿de acuerdo? – pregunto apuntando en su recetario -

R: De acuerdo – aceptó - ¿hay algo que no pueda hacer o comer ahora? – preguntó con miedo.

Doc: bueno – hablo enfocando su vista en los papeles delante de el – por lo que dicen estos análisis usted ya tiene un mes de embarazo así que yo le aconsejo que nada de emociones fuertes, trabajo pesado o agotamiento extremo ya que los tres primeros meses son de riesgo

R: pero yo estudio en NYADA y practico baile.

Doc: pues me temo que no podrá esforzarse mucho, ¿quizá pueda renunciar a esa clase? – dijo en modo de pregunta -

R: no lo sé – respondió - pero lo solucionare, mi hijo estará bien – aseguró.

Doc: me alegro que piense así señorita Berry, bueno aquí está su receta – le dijo entregándole el papel -

R: gracias. – respondió poniéndose de pie -

Doc: no hay de que señorita Berry, esta es mi profesión – sonrió -

R: he… le pido disculpas por lo de hace rato – dijo ruborizándose- suelo ser un poco intensa.

Doc: lo he notado – dijo sonriendo-

R: nos vemos - se despidió volviéndose para salir del consultorio -

Ese fue uno de los días más loco que vivió Rachel Berry, entro a esa clínica con un miedo atroz por no saber lo que le ocurría y salió con una sonrisa gigante y una felicidad que no alcanzaban en su propio corazón ni en su pequeño cuerpo. Debía compartirlo con alguien y Rachel sabía muy bien con quien, estaba segurísima que ella también estaría feliz con esta noticia. Saco el celular de su cartera, busco el primer número celular de su lista de contactos que descansaba con el nombre ¨Amor¨ y marco.

Un tono

Dos tonos

Tres tonos

-Princesa! – respondieron al otro lado.

R: ¡Amor! ¿Dónde estás? – preguntó emocionada sin poder ocultarlo -

-estoy en la universidad, aun me queda una clase – se lamentó- ¿tu dónde estás?

R: estoy camino al departamento, salí a dar una vuelta – mintió.

-quien como tu –se quejó.

R: Te tengo una sorpresa – dijo mientras caminaba -

-en serio? –pregunto emocionada.

R: sí.

-y que es? ¿Me lo darás ahora? ¿Vendrás a recogerme amor?

R: no te diré, y no, tampoco iré a recogerte. Te espero en el departamento.

-no puedo esperar tanto, faltan horas para eso rach –se quejó con tristeza.

R: pues entonces tendrás que correr cuando acaben tus clases cielo.

-uhg! Está bien, te veo en el departamento – contesto derrotada.

R: Te amo Quinn – se despidió la morena -

Q: Te amo rach – contesto la rubia.

Y con esa respuesta por parte de la rubia Rachel empezó el camino hacia su departamento para preparar algo especial para Quinn, poner un ambiente súper romántico y darle la noticia de que serian madres.

La mejor noticia del mundo si se lo preguntaban a Rachel.

R: conocerás a mama bebe – acaricio su vientre aun plano- y la amaras, así como lo hace mami.

FIN FLASHBACK

Sin duda fue la mejor noticia para Rachel, saber que estaba embarazada le cambio el mundo, no de la forma que esperaba, pero lo hizo, al fin y al cabo y no podía imaginarlo de alguna otra manera. Rachel no podía quejarse, tenía un hijo hermoso, la carrera que siempre quiso, una amiga que se convirtió en su hermana y un cuñado que la cuidaba a ella tanto como a su hijo. No eran una familia normal pero eran familia al final de día.

-Mami! –grito un pequeño rubio abriendo la puerta del camerino y saltando encima de Rachel.

R: Ian! – lo llamo abrazándolo- te extrañe tanto cielo!

Ia: pero te vi en el desayuno mami – dijo sentándose en sus piernas.

R: pues igual te eh extrañado, ¿tú a mí no? – pregunto con una mueca de tristeza -

Ia: claro que si mami.

R: eso me gusta – aseguró besándole los cabellos -

-Claro – exclamo una pelirroja para en el marco de la puerta del camerino- métanse en su burbuja y excluyan a la tía Jenn. – dijo fingiendo sentirse ofendida con una mano en el pecho -

R: Hola Jenn – saludo Rachel desde la silla con Ian en sus piernas-

Je: Hola y Chau. Llego tarde al restaurant – explicó mirando el reloj en su muñeca - Thomas me mando un mensaje llegara en 10 min o quizá menos.

R: si fueras puntual conmigo lo serias en todos lados – recrimino la morena sin quitar la mirada de su hijo -

Je: no empieces Rachel – pidió la pelirroja - por cierto, debo hablar contigo ¿me esperas en la noche?

R: Claro – dijo con el ceño fruncido, debía ser importante si Jenn le pedía que la esperara despierta por la noche – ¿paso algo?

Jenn la miro con un poco de duda porque no sabía si contarlo lo sucedido ahora o esperar a que ambas estén en casa tranquilas para poder calmar a Rachel porque después de todo ese tiempo Jenn sabía que Rachel iba a asustarse por si algo le había pasado a Ian incluso teniéndolo entre sus brazos sin daño alguno.

Je: hmm – empezó la pelirroja – no es nada malo, mejor lo hablamos en casa.

R: está bien… - acepto con algo de duda la morena -

Je: entonces me voy – anuncio la pelirroja sin mirar a Rachel a los ojos -

R: despídete de la tía cariño – le dijo Rachel al pequeño en su regazo -

Je: ¡ven aquí pequeño taz! – le dijo a ian alzándolo para darle un beso - dame un abrazo de oso! - pidió

Ia: Grrr – gruño el pequeño abrazando a Jenn -

Je: Grrr - imito al pelirroja enseñando los dientes -

R: JENN! – advirtió la morena- no le enseñes eso, ¿cuantas veces te lo he dicho?

Je: tranquila rach, solo lo hace conmigo. Verdad taz? – preguntó a Ian mientras lo bajaba al suelo -

Ian asintió a la pregunta de Jenn

Je: ¿ves? Lo tengo todo controlado – aseguró -

R: pues no todo, aun llegas tarde al restaurant –informo Rachel viendo el reloj en la pared -

Je: Ugh! – se quejó- bien! Me voy. - dijo dejando revolviendo el cabello del pequeño rubio -

R: Te veo por la noche Jenn.

Je: ¡hasta la noche! – grito cuando salía del camerino -

Cuando Jenn salió Rachel enfoco toda su atención en su hijo que ahora jugaba en el pequeño sofá del camerino con algunos juguetes que la morena tenía ahí para casos como ese cuando Ian se quedaba con ella y no podía salir de la habitación por los paparazzi que siempre encontraban alguna forma de entrar al teatro y sacar algunas fotos. Rachel odiaba que fotografíen a su hijo sin su permiso, y mucho más si esas fotos iban a parar a alguna revista o algún programa de chismes que trataban de averiguar quién era su padre.

Si supieran

pensó Rachel, admirando el rostro de su hijo como tantas veces lo hacía noto que el parecido con Quinn era cada vez más evidente, tenía su cabello rubio, aunque ian lo un tono más claro y un poco ondulado eso lo había sacado de su abuelo Hiram, uno de los padres de Rachel. Tenía el color de los ojos de Quinn, verdes, aunque la mirada de ian era diferente tenía un brillo cálido que te llamaba a abrazarlo mientras que los de Quinn casi siempre eran fríos, solo se mostraban tiernos con pocas personas y Rachel había visto ambas miradas en la rubia, la de amor y la odio.

También estaban las facciones de su rostro, eran finas y un tanto delicadas como las de Quinn, los movimientos de su cuerpo eran igual de elegantes que los de la rubia como si flotaran en vez de caminar o tuvieran el mundo a sus pies. Y por ultimo estaban sus gustos, Ian adoraba pintar y leer, bueno aunque esto último no sabía hacerlo por si solo pero siempre pedía un cuento antes de dormir, y últimamente estaba demostrando su gusto por la fotografía justo igual que Quinn.

Tenían tantas cosas en común que para Rachel odiar a la rubia por lo que le hizo se le hacía imposible porque sería como odiar una parte de su hijo y eso la morena no podía ni imaginarlo. Es cierto, Quinn se fue sin importarle nada más que la verdad que ella creía dejándola sola y destrozada en ese departamento aquel sábado por la tarde, pero también le dejo el mejor de los regalos sin saberlo. Rachel no podía odiar a alguien que se parecía tanto a la persona que amaba con todo su alma. No podía aunque lo intentara.

Un toque en la puerta y luego abriéndose la saco de sus pensamientos. Dejando ver a un chico rubio con traje dándole un aire serio que nada tenía que ver con su rostro aniñado.

Ia: ¡TIO THOMAS! – grito ian saltando a los pies del chico rubio -

Th: ¡Hey buddy! –lo saludo tomándolo en brazos - ¿cómo te has portado hoy?

Ia: muy bien, ¿cierto mami? – buscó apoyo en Rachel -

R: cierto cariño –aseguro la morena- Hola Thommy – saludo la morena -

Th: Hola rach, ¿esta lista? ¿Nos vamos ya? - preguntó -

R: claro, solo te estábamos esperando - respondió tomando su cartera -

Th: no he podido dejar el auto detrás, había un camión montado ahí – comento molesto - tuve que estacionar al frente. Lo siento rach – le dijo a la morena con un gesto decaído -

R: -suspiró- no te preocupes thommy, supongo que habrá reporteros afuera no? –pregunto mientras ambos se encaminaban a la salida -

Th: sí, he visto a algunos en la puerta y al frente - respondió con Ian en brazos y caminado a la salida -

R: bueno, yo salgo primera y nos metemos rápido al coche ¿de acuerdo? – dijo poniéndose las gafas negras que llevaba en la mano -

Th: de acuerdo, toma –dijo acercándole una casaca suya a Rachel- ponla encima de Ian, para las fotos ya sabes.

R: amor –llamo Rachel a su hijo- debes cubrirte tu rostro con esto un momento ¿sí? –pidió la morena.

Ia: ¿jugaremos a las escondidas? –pregunto inocente.

Th: algo así amiguito, solo que te la quitaras cuando estemos dentro del auto ¿de acuerdo?

Ia: hmmm – acepto distraído el pequeño -

R: será solo un momento cariño.

Ian solo le sonrió a la morena apegando su cabezo en el hombro de Thomas con la casaca encima de él tapándolo casi por completo.

Y así lograron salir del teatro, Thomas llevo cargado a Ian en todo el camino al auto tapando su rostro con la casaca para que ninguna cámara le sacara una foto y asegurando su peso con una de sus manos en la espalda del pequeño rubio para que no llevara ningún daño con tantos paparazzi empujándolos… A veces era tan frustrante que los reporteros no entendieran el concepto de privacidad. Quince minutos después ya estaban los tres en la casa de la morena, casa que compartía con Jenn y algunos días con Thomas también, eran una familia y estaban juntos la mayoría de los días.

Al llegar a casas Thomas se llevó a Ian a la sala a jugar un momento mientras Rachel tomaba una ducha, esta era la rutina que habían formado después de tanto tiempo viviendo juntos, uno cuidada a Ian mientras el otro se duchaba y luego la segunda persona calentaba la cena y cuidaba a Ian mientras la primera se duchaba; funcionaba para todos los involucrados. Luego de ducharse y ponerse el pijama los tres, se sentaron a comer la cena que Jenn como todas las noches que debía trabajar preparaba para ellos, era el bonus de tener una hermana chef pensaba Rachel. Después de la cena y jugar un rato con Ian, Thomas se fue a la habitación que compartía con Jenn, debía levantarse temprano al día siguiente.

R: ¿qué te parece si vemos una película en mi cuarto mientras esperamos a la tía Jenn? – le pregunto la morena a su hijo -

Ia: siii! –Festejo el pequeño rubio- pero yo escojo la película.

R: de acuerdo, vamos –se dirigió a su habitación con su hijo en brazos -

Por su puesto la película elegida fue El rey león de Disney, Ian adoraba esa película y ¿porque negarlo? A Rachel también le gustaba. Después de una hora de película Ian cayo rendido al sueño en la cama de su madre, Rachel lo acomodo en esa enorme cama para que durmiera con ella, la morena decidió terminar de ver la película para que no cayera al sueño mientras esperaba a Jenn para hablar de ese tema tan importante.

Y así se quedo.

Esperando.