descargo de responsabilidad ni glee ni sus personajes me pertenecen
Capitulo 6
14 de Febrero
Spruce St, Lower Manhattan, New York.
¨Es el día, nada puede salir mal¨ pensaba Jackie mientras llevaba a cabo el primer paso de su plan para el día de San Valentín, Prepararle el desayuno a Quinn.
Llevaba en la cocina alrededor de una hora preparando el desayuno perfecto para su novia, se había levantado muy temprano y en silencio para no despertarla y poder sorprenderla en especial ese día, día que Jackie precisamente no amaba, ¨el día de San Valentín es un evento creado por las empresas dominantes para hacer gastar dinero a las personas en cosas estúpidas¨ aquellas palabras eran las que siempre decía si alguien le preguntaba si celebraba el día pero este año en particular debía guardarse sus pensamientos. Llevaba un par de meses peleando con la rubia pero Jackie lo enlazaba al estrés de la mudanza aunque una semana antes de mudarse definitivamente a NY descarto esa opción pues las discusiones y desacuerdos seguían presentes en su relación aun cuando ambas ya tenían resueltos todos sus asuntos en LA es por ese descubrimiento que la castaña supo que su relación había llegado a un punto de quiebre que bien subía o bajaba y para Jackie Collins era obvia la respuesta, su relación debía subir. Ideo uno de sus tantos planes para hacer que su relación no decayera más y el 14 de febrero por única vez en su vida (hasta ahora) la iba a ayudar.
Miro el reloj de su muñeca, eran algo más de las 8am y su turno en el hospital empezaba a las 10am, no tenía mucho tiempo. Termino de arreglar la bandeja del desayuno y se encamino a la habitación que compartía con la rubia. El plan de Jackie era que desayunaran juntas en la habitación quizá algo más y luego se iría al hospital, pero para la noche le tenía una grata sorpresa a Quinn, con esa parte su plan habría terminado y era obvio que no fracasaría y por ende su relación seria estable otra vez.
Entro en silencio a la habitación ya que la rubia odiaba que la despierten, ese habito no había cambiado a pesar de los años, aunque era raro que Quinn no viera un amanecer ya había pasado algunas veces pero no era por decisión propia era porque estaba demasiado cansada que su alarma interna no bastaba para levantarla. Dejo la bandeja en la mesita de noche que había a su lado de la cama, se subió a la cama y se acerco al rostro de la rubia quitándole los mechones de cabello que caían en su rostro dejando suaves besos para despertarla despacio, Quinn se removía en la cama sin abrir los ojos y soltando algunos quejidos de molestia por la acción de Jackie pero esta última no paro en su propósito hasta que la rubia volteo su cuerpo quedando boca abajo enterrando su rostro entre la almohada y su cabello. La castaña soltó un suspiro de frustración pero segundos después noto que tenía otra área del cuerpo de la rubia a su disposición, su espalda, se puso a horcajadas encima del trasero de Quinn mientras le subía el polo con el que dormía dejando besos en su espalda y pasando las manos por sus costados para acariciar todo lo que pudiera. Le encantaba su cuerpo, la rubia tenía una piel muy suave, algunos músculos de la espalda y brazos marcados gracias a los ejercicios que hacía de vez en cuando, también estaba el miembro de la rubia que no tenía nada que envidiar a nadie y dejaba puro placer y deseo de más a su paso, aunque la parte que más le encantaba era su abdomen, ese abdomen marcado que dejaba a la vista cuatro cuadritos que eran la perdición de quien los mirara.
La rubia soltaba pequeños gruñidos y quejidos de molestia y frustración por no poder dormir, pero Jackie los tomo de forma contraria aumentando así el camino de sus besos y manos por el cuerpo de Quinn subiendo su polo hasta sus hombros para poder sacarlo y seguir con el recorrido de sus labios, pero la rubia tenía otros planes y estaba por hacérselo saber, aunque de una forma…
Q: basta – pidió la rubia aun con la cabeza en la almohada cosa que Jackie ignoro - BASTA JACKIE – exclamo la rubia tratando de levantarse ya que el cuerpo de la castaña encima suyo la estaba sofocando
J: ¿qué es lo que te pasa? – pregunto tratando de calmarse para no levantar la voz, eso no era lo que tenía planeado.
Q: ¿qué es lo que me pasa dices? – Pregunto con sorna – estoy tratando de dormir y no me dejas.
J: ¿dormir? ¿Estás hablando enserio? – se puso de pie después de que la rubia no le contesto – prefieres dormir a hacer el amor con tu novia? – cuestiono con los dientes apretados aun tratando de controlar su temperamento.
Q: no tengo ganas Jackie, no tenemos por qué hacerlo todos los días.
J: que dices Quinn, ¿todos los días? – Pregunto con ironía – desde que llegamos a NY no me has vuelto a tocar y en LA ya llevábamos días sin hacer el amor.
Al escuchar la última frase la rubia apretó los dientes e hizo un puño su mano derecha debajo de la sabana, ella no había vuelto a hacer el amor desde hacía 4 años es decir desde que termino con Rachel, lo que tenía con Jackie era puro y total sexo no había otra palabra para describirlo, aunque claro estaba que la castaña no compartía su opinión y punto de vista.
Q: no exageres.
J: no estoy exagerando, estoy diciendo la verdad.
Q: pues ya te lo dije – dijo volteando en la cama para ver a Jackie – no tenemos por qué hacerlo siempre.
J: ¿es que ya no te gusto? – Pregunto con nervios por saber la respuesta – dime Quinn, ¿ya no te atraigo físicamente?
Q: no es eso Jackie – respondió frotándose con ambas manos el rostro en señal de frustración - es solo que estoy cansada ¿ok? Todo esto de la mudanza, el alquiler y la remodelación del estudio me tiene estresada.
J: lo entiendo, lo siento amor – pidió sentándose al lado de la rubia en la cama.
Q: olvídalo.
J: te traje el desayuno – le dijo cambiando de tema, poniendo su plan en marcha de nuevo.
Q: ¿en serio? – pregunto confundida ya que Jackie no era una persona de detalles como esos – no tenías por qué.
J: ¿eres mi novia no? – Cuestiono con una sonrisa en su rostro - es tu favorito – hablaba mientras ponía la bandeja de desayuno en las piernas de la rubia – tocino, tostadas, jugo y café.
Q: woah! – Dijo aun confundida - Gracias Jacks
J: no tienes por qué agradecer amor – beso a la rubia – el cereal es para mí – agrego tomando el plato con cereal y leche.
Q: claro – respondió apoyándose en el cabecero de la cama y tomando una tostada de la bandeja.
Desayunaron tranquilas, hablando de lo que habían hecho el día anterior y lo que harían en el día. Cuando terminaron Jackie se terminó de cambiar para ir al hospital.
J: entonces, ¿no saldrás hoy? – pregunto mientras terminaba de abotonarse la blusa.
Q: hmmm – pensó su respuesta mientras masticaba otra tostada sentada en la cama - solo almorzare fuera.
J: ¿fuera? – entrecerró los ojos con intriga - te pasas por el hospital para almorzar juntas? – que la rubia le dijera que almorzaría fuera y sola no le daba buena espina, su novia era demasiado guapa para andar sola. Porque dijo Sola. ¿Cierto?
Q: almorzare con Joshie – mintió la rubia. No sabía porque, pero con quien iba a almorzar no quería que nadie supiera que se iban a ver.
J: Oh, bueno entonces te veo en la cena – dijo tomando su bolso antes de salir de la habitación.
Q: Claro – contesto distraída pensando en porque no debía decir con quien iba almorzar.
J: bueno – hablo mientras se acercaba a la rubia en la cama – te veo en la noche amor – le tomo el rostro a la rubia uniendo sus labios en un beso unilateral.
Q: adiós – contesto separándose de Jackie tomando su jugo.
J: adiós amor. Te quiero – se despidió saliendo por la puerta.
Q: si, yo también – dijo en voz baja y sin sentirlo
Ya no podía con ese sentimiento que la atormentaba desde hacía meses, culpa.
Culpa por no corresponder los sentimientos de su novia por más que lo intento no pudo, no pudo sentir los Te Quiero que le decía a Jackie y lo intento, por un demonio que lo intento de todas las formas que pudo, pero esas palabras no le llegaban al corazón. Quería a Jackie pero no de la forma en que se debe querer a una novia, la quería como amiga, como compañera, no podía decir como hermana porque no llegaba a eso y esa culpa la estaba matando.
Aparto la bandeja del desayuno de su cuerpo y volvió a recostarse en la cama tapando su rostro con ambas manos en frustración por no poder amar a la persona que quería y rabia por querer a la persona que no debía. Pensar en su relación desmoronándose recordó la llamada que la puso en alerta la noche anterior.
FLASHBACK
La rubia se encontraba descansando en la sala de su loft con su laptop sobre las piernas mientras miraba una página de muebles para su estudio cuando sonó su celular, apenas escucho la primera nota del ringtone supo de quien se trataba y sonrió.
Q: San! ¿Cuando llegas? – fue el saludo con el que recibió la llamada de su mejor amiga.
S: Necesito tu ayuda Quinn – respondió la latina al otro lado con un tono urgente que de inmediato preocupo a la rubia.
Q: ¿qué paso san? ¿Estás bien? ¿Está bien Brittany? – inquirió la rubia al mismo tiempo que se ponía de pie por los nervios.
S: si, estamos bien. En lo que cabe. – susurro esto último, pero Quinn logro escucharlo.
Q: ¿qué? ¿Cómo que en lo que cabe? – paseaba nerviosa por toda la sala, su mejor amiga y la novia de esta eran personas importantes en su vida como su familia, no concebía la idea de que algo malo les pasara – habla Santana! ¿Qué demonios está pasando?
S: tranquila Q, ahora no puedo hablar Brittany está por llegar y…
Q: ¿por llegar? – interrumpió a la latina – por llegar de dónde? ¿Dónde estás?
S: ¡deja de interrumpir rubia hueca! – grito la latina haciendo que Quinn apartara por unos segundos el celular de su oído – estamos en el aeropuerto, Britt acaba de ir al baño y no tengo mucho tiempo así que abre bien esos oídos y presiona la única neurona que queda en tu cabeza después de todos esos tintes que te metes y ¡escúchame!
Q: soy rubia natural san, no me pinto el cabello – respondió ya calmada por saber que Santana y Brittany estaban bien.
S: ¡CONCÉNTRATE! Llegare hoy en la noche a NY así que nos vemos mañana para almorzar, pero no quiero que le digas a tu novia enfermera que lo harás conmigo ¿de acuerdo? Y tampoco quiero que llames a Britt o contestes una de sus llamadas ni las mías después de que te cuelgue en unos minutos.
Q: ¿qué? ¿Porque?
S: no preguntes rubia, solo obedece.
Q: ¿qué está pasando san? - inquirió la ojiverde con duda y miedo - porque no quieres que hable con Britt o que Jackie sepa que ya están en NY?
S: Quinn – la rubia se puso seria al oir el tono de voz con el que la latina dijo su nombre – creo que Brittany me está engañando.
Q: ¿QUEEEEEEE? – grito sorprendida – eso es imposible san, como se te ocurre?
S: yo lo sé Q, la he escuchado.
Q: san no creo que…
S: ya viene Britt – interrumpió a la rubia – te veo mañana para almorzar, yo te mandare un mensaje luego – y sin más corto la llamada.
La rubia no sabía que pensar, ¿Brittany engañando a santana? Eso era imposible, que santana se lo imaginara era más probable. Decidió dejar de atormentarse con esas dudas al menos hasta el almuerzo con san así que decidió seguir con la elección de muebles para su estudio.
FIN FLASHBACK
Volteo el rostro hacia su derecha viendo el reloj despertador que tenía en su cómoda y noto que eran más de las 10:15 de la mañana, en cualquier momento le llegaría el mensaje de santana con la hora y el lugar de su encuentro, debía alistarse la latina aun no era muy paciente con una persona que no fuera su novia.
Se levantó de la cama y tomando un albornoz y una toalla de su ropero se encamino al baño. Se ducho con paciencia tratando de quitar todos los pensamientos contradictorios y todas las dudas que acechaban en su cabeza, ¨es el día¨ pensaba la rubia bajo el agua, ese día en especial la estaba hundiendo, San Valentín.
Que mala fecha para una persona que se da cuenta que no ama a su novia y aún tiene el corazón roto por el amor de su vida que años atrás la engaño rompiendo todos sus sueños. Termino su ducha y se puso de pie frente a su armario buscando que ponerse, no tenía ánimos de ir elegante pero tampoco estaba de acuerdo de andar sport por las calles, decidió vestir casual. Al terminar de cambiarse tomo su móvil y noto que tenía un mensaje de la latina.
¨143 Mulberry Street, restaurant Sofia´s. a la 1:30pm no llegues tarde rubia o te pateare el trasero - S
Miro de nuevo la hora, eran las 11:55, aún tenía tiempo. Se puso los audífonos y decidió arreglar la habitación y la toda la ropa que saco para probarse, cuando termino se encamino a la cocina con la bandeja de desayuno que Jackie le había llevado más temprano, lavo todo lo sucio que encontró ahí cuando termino esto miro el reloj 12:45pm aún tenía tiempo, no tardaría más de treinta minutos en llegar al restaurante donde la cito santana así que no saldría hasta la 1pm. Se fue a la sala y cogió su laptop revisando su correo y respondiendo los que le envió Jason esa misma mañana cuando termino se encamino a la puerta del loft tomando sus llaves, su móvil poniéndose el gorro de lana y salió de ahí.
Ya en su auto conecto el reproductor para no viajar en silencio, lo que menos quería en ese momento era escuchar sus pensamientos alborotados, llego al lugar con cinco minutos de retraso, pero no vio a la latina por ningún lado, suspiro tomando una mesa para dos al lado de las ventanas del restaurante sentando ella de espaldas a la puerta y se dispuso a esperar.
ME: Buenas tardes, Bienvenida a Sofia´s, puedo tomar su orden – hablo una mesera de pie al lado de Quinn arreglando cubiertos delante de ella y entregándole la carta.
Q: hmmm estoy esperando a alguien – contesto poniendo la carta a un lado – ¿podría traerme una limonada por ahora?
ME: claro – le regalo una sonrisa a la rubia mientras movía sus pestañas en señal de coqueteo- Ahora vuelvo.
La rubia volvió su mirada a la carta y la abrió pensando en que pedir mientras llegaba la latina; pensando en que se asustó cuando una mano le jalo el gorro hacia adelante tapándole los ojos por unos segundos iba a golpear a quien se atrevió a hacerlo, pero escucho que le hablaban.
- me extrañaste? – pregunto con una sonrisa una latina tomando asiento delante de ella.
Q: quisieras – respondió con una sonrisa en su rostro, si la había extrañado, aunque no pasaron muchas semanas sin verse.
S: quiero muchas cosas Q, y siempre consigo todas – respondió con arrogancia mientras le dirigía una mirada de curiosidad a la rubia.
Q: vale, te he extrañado, pero no mucho ¿de acuerdo?
S: lo ves – hablo con una sonrisa aún más grande.
Q: pfff ordenemos que tengo hambre – dijo volviendo su vista a la carta.
S: dime cuando no rubia, ¿que acaso tu novia enfermera no te da de comer?
Q: es doctor san, no enfermera. – explico sin levantar la vista de la carta.
S: ella no tiene pinta de doctora es más creo que ni de enfermera.
ME: aquí tiene su limonada – interrumpió su conversación la mesera – ¿lista para ordenar? – pregunto solo mirando a Quinn.
S: necesito una carta para eso y no la veo aquí, si no quieres que llame a tu superior dame una ahora mismo – hablo la latina enojando a la mesera que de mala gana le dio una carta – mejor.
Q: yo quiero una ensalada y un fettuccini alfredo por favor – hablo la rubia entregando la carta a la mesera – ¿tu san?
S: hmmm tráeme un funghi ripieni y un scarpariello – le entrego la carta – y una copa de vino.
ME: enseguida.
Q: ¿y bueno – empezó la rubia – que fue esa llamada de ayer? – pregunto, ya no podía con la curiosidad.
S: suspiro- pues lo que te dije Q, Britt me engaña.
Q: ¿pero tú te escuchas san? -le inquirió la rubia - ¿Oyes lo imposible que suena eso?
S: la escuche Quinn, no me lo estoy inventando, nade más que yo desea que esto fuera una equivocación.
Q: seguro escuchaste mal san, pudiste confundir las cosas – intento encontrar otra explicación.
S: ¿cuatro veces? – cuestiono la latina – pude escuchar mal cuatro veces?
Q: ¿cuatro? – la latina asintió – pero porque dices que te está engañando?
S: la primera vez que la escuche solo decía cosas como ¨te extraño¨ ¨confía en mi¨ ¨te quiero¨.
Q: pero eso no es nada malo –interrumpió a la latina.
S: hay más, la segunda vez estaban discutiendo, hablaban de igualdad en no sé qué – hablo moviendo las manos dando a entender a la rubia que estaba empezado a perder su calma - luego empezó lo de la confianza luego Britt empezó a llorar, ¡a llorar Quinn! ¡Sabes lo que quise decirle a ese idiota! …O a esa – añadió después de unos segundos.
Q: tranquila.
S: la tercera fue un día antes de venir aquí, Brittany hablaba de regalos, de tiempo y derechos. La verdad no entendí mucho pero tampoco dije nada. Y la última vez fue ayer.
Q: ¿ayer?
S: si, cuando llegamos aquí, nos quedamos en un hotel porque el departamento aún estaba vacío hoy recién llegas todas nuestras cosas, el punto es que hablaban de encontrarse mañana porque ya no podían aguantar más sin verse. ¿Así que dime tu, que piensas que debo creer?
Q: yo… - no decía más, se había quedado sin respuestas al parecer era cierto que Brittany la engañaba. – no lo sé san.
S: después de todo lo que he oído tengo derecho a dudar.
Q: todo el derecho – apoyo la rubia – pero y si no es lo que creemos.
S: eso es lo que quiero averiguar Q, y necesito tu ayuda.
Q: depende.
S: ¿depende de que rubia hueca?
Q: de lo que quieras hacer, no estamos en la secundaria más santana. No podemos hacer las cosas que solemos hacer.
S: ¡mi vida está en juego Quinn no me importa nada mas ahora! – Exclamo llamando la atención de las mesas del costado – mira Quinn iré con o sin tu ayuda solo quería que me apoyaras.
Q: ¿cálmate de acuerdo? – Suspiro frotando sus sienes con sus dedos – está bien, lo haré, que planeas
S: solo seguirla mañana, tampoco haré algo estúpido Quinn.
Q: bueno yo…
ME: su orden – interrumpió la mesera poniendo sus platos en la mesa.
Q: gracias – la mesera se retiró – ¿a qué hora lo haremos?
S: escuche que se encontrarían después del almuerzo, plan de dos a tres en central park.
Q: ¿entonces – hablo con su ensalada – solo la seguimos y ya?
S: si, primero quiero ver quién es y asegurarme de que Britt lo está haciendo si resulta cierto pues solo me queda encararla ¿no?
Q: veras que no es lo que estamos pensando.
S: espero Quinn, eso espero.
Después de acordar el plan continuaron almorzando, no en calma, pero era la forma de ser de ambas, hablaron del cambio de trabajo de santana la remodelación del lugar que sería el nuevo estudio de Quinn, de Jason, de Verónica, de Josh pero la rubia no menciono su encuentro con Jennifer y el pequeño Ian, no sabía porque pero era lo mismo que le paso con Jackie no quería compartir ese encuentro con nadie, al menos por ahora.
S: que te pasa rubia, ya suéltalo. –presiono la latina cuando estaban comiendo el postre.
Q: ¿de qué hablas?
S: no me mientas Quinn, te conozco muy bien es como si te hubiese parido.
Q: no necesito esa imagen en la cabeza justa ahora.
S: es un decir rubia hueca, pero ya habla o quieres que te saque las palabras pateando tu pálido trasero
Q: eres tan linda – ironizo la rubia – mi relación con Jackie no está en su mejor momento.
S: dime algo nuevo.
Q: no san, esto es diferente – la latina levanto la vista dándole más atención para que la rubia siguiera- ya no puedo, no la quiero no puedo quererla lo he intentado y tú lo sabes has sido testigo, pero no puedo mi esfuerzo no alcanza y ya no puedo seguir con eso, tengo culpa cuando la miro a la cara y no puedo decirle ¨te quiero¨ de verdad la estoy engañando y no quiero mentirle. Ella me ayudo a salir de mis sombras y simplemente yo no soy nada, no siento nada.
S: Quinn no debes sentirte obligada a quererla. Si, ella te ayudo a salir de tu depresión hace años, - acepto la latina - pero no por eso le debes amor por toda la vida, eso nace dentro de cada uno y si en este tiempo tus sentimientos por ella no crecieron pues no puedes hacer más, lo intentaste y no funciono, no debes martirizarte.
Q: yo…
S: no Quinn – interrumpió a la rubia – tu nada, ya lo dijiste ya lo aceptaste, no sientes nada por Jackie y no vas a poder sentir nada más, lo intentaste te diste una oportunidad le diste una oportunidad y no funciono. Se terminó.
Q: no sé qué hacer – dijo la rubia apoyando sus codos en la mesa y poniendo su cara en sus manos.
S: solo debes terminar con ella rubia, se irán las culpas y estarás libre para encontrar a alguien nuevo.
Q: no es tan fácil san, no solo puedo ir y decirle ¨sabes que Jackie, se terminó, no te quiero y no puedo mentirte, adiós. ¨
S; ¿porque no? Solo ve y díselo, así como me lo dijiste a mí. No es tan difícil rubia.
Q: no puedo solo ir y soltarle todo, la lastimare y no quiero eso.
S: ¿y qué vas a hacer? ¿Fingir que la quieres y seguir con ella? Eso es incluso más estúpido.
Q: no, no voy a fingir solo… necesito tiempo.
S: cómo digas rubia – le hizo un gesto con la mano restándole importancia – ¿tienes planes hoy? – cambio de tema.
Q: pues la verdad no, solo cena con Jackie – dijo encogiéndose de hombros – lo normal.
S: ¿no preparaste nada para hoy? –la rubia negó con la cabeza- Donde quedo tu romanticismo Fabray?
Q: sabes que no celebro el día – dijo la rubia mirando hacia la calle por la ventana.
Ya no hacia cosas románticas, ya no le nacía poner pétalos de rosa en su departamento por cada aniversario, no hacia cenas románticas por cada reconciliación, su relación carecía de romanticismo incluso ella misma, ya no era la misma chica cursi y dulce del instituto quien le daba a su novia un Bon Bon cada día por la mañana ni la despertaba con un ¨buenos días princesa¨ al celular. Esa Quinn Fabray quedo en el pasado.
La latina noto como Quinn se perdió en sus pensamientos, sabía lo que pensaba o al menos en quien pensaba, no podía creer como después de estos años ni de lo que hizo Quinn no dejaba de pensar en Rachel.
S: entonces cenemos juntas – le propuso a la rubia – ¿qué dices?
Q: ¿las cuatro? – La latina asintió – no lo sé San, no quiero peleas hoy y sé que tú y Jackie juntas en una habitación es sinónimo de discusión.
S: ella me provoca Q, esa enfermera se mete conmigo y hace que mi instinto Lima Heights brote.
Q: como sea, no me parece buena idea. Además, es San Valentín creí que lo pasarías con Britt a solas. ¿O te has olvidado de preparar algo?
S: no seas tonta rubia, bueno no más de lo que normalmente eres – Quinn chasqueo la lengua- acepta Q, no quiero estar a solas con Britt hoy o no poder contenerme y le diré que sé que me engaña y no quiero cometer algún error.
Q: está bien, ¿pero quiero una cena tranquila de acuerdo? Si peleas con Jackie no te acompañare mañana. – amenazo señalándola con el dedo
S: de acuerdo me portare bien – acepto la latina sonriendo.
Terminaron su reunión/almuerzo y quedaron en que la rubia las recogería a las siete para llevarlas al restaurante que ella misma había elegido. Se despidieron y Quinn ya en su auto saco de su billetera una tarjeta, llevaba días pensando en una excusa para ir a verlos y gracias a su suerte (o quizá el destino) su amiga latina le había dado una buena, muy buena. Vio la tarjeta en sus manos.
2 West Restaurant
2 West Street New York, NY 10004
No sabía porque, pero sentía que debía ir al restaurante donde trabajaba Jennifer, había algo que le insistía a ir esa noche y lo haría. Iría a ese lugar e invocaba a toda su suerte para que todo saliera bien y secretamente también para volver a ver a Ian, ese niño la había dejado impactada había algo en aquellos ojos verdes de mirada dulce y cariñosa que a Quinn la hicieron sentir diferente, querida, culpable, necesitada, feliz. Aquellos ojos.
Susojos.
