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No debió haber tardado tanto, seguía avanzando rápidamente por Snowdin, odiaba su trabajo, siempre consumiendo su precioso tiempo, ambos lo detestan, pero alguien tenía que hacerlo, esa voz constante y cercana le decía si cometía un error, sugerencias y le gritaba la hora.
Realmente quería saber su origen, por mucho buscar en todo el Underground, no sabe a quién le pertenece la voz, la familiaridad con la misma era tranquilizante, además Papyrus también le comentaba sucesos similares; al menos no estaba enloqueciendo.
Llego a casa, siendo recibido por su único hijo con una expresión preocupada, recibiendo regaños por llegar tarde, agarrándole del cuello del suéter, agitándolo y preguntando muchas cosas, que seguramente ni terminaba una pregunta y ya decía la siguiente.
"Lo siento Papyrus, ya sabes"
"¡No! ¡No sé!" exclamo con preocupación.
"El trabajo" respondió.
"Odio tu trabajo, ¿No puedes dejarlo?"
"No creo…" hizo una pausa, buscando por la casa. "¿Y dónde está tu nuevo amigo?"
"Eh, ¿Si escuchaste?" dijo apenado por sus acciones.
"Claro que lo hice" dijo sonriendo, "También Alphys y todos los que trabajan en el laboratorio"
El humano salió por detrás de Papyrus, con una sonrisa, extendiendo su mano, mirando al tercer esqueleto del día, era solo un poco más alto que su hijo, pero no importaba, este le dio la mano, cubierta por un guante blanco, la razón es desconocida.
"Hola humano" no se veía molesto, "Mi nombre es Gaster y es bueno verte"
La mirada de su padre, le indicaba salir.
"Bien, iré a buscar la cena"
Gaster se le quedo mirando, analizando las intenciones de Frisk.
"Gracias Frisk", el humano se quedó confundido. "Por no hacerle daño a mi hijo" termino de decir. "No podría soportar perder otro" murmuro.
Gaster se sorprendió, sin entender porque dijo tal cosa, y Frisk lo noto, hubo cosas extrañas en el mundo, ambos se dirigieron a la cocina, en el comedor, Papyrus había puesto cuatro platos, y solo hubo tres en la casa.
Esas cosas seguían pasando, hablando en plural, cuando hablaba Gaster o Papyrus, mencionaban a un tercero, y ninguno de ellos entendía la razón. Frisk ya sospechaba a quien se refieren, pero valía la pena mencionarle.
El humano dejo la casa al día siguiente, buscando a Sans, regreso al puesto en la salida de las Ruinas, encontrándolo allí.
"Supongo que quieres respuestas"
"Si, me gustaría saber que pasa" contesto.
No solo con ellos, solo estuvo en Snowdin, pero hacen referencia a alguien más, y hacen notar su ausencia.
"Hay cosas, las cuales no se borran tan fácil"
Algo estaba mal en el mundo, y era su culpa, no pueden cambiarlo, se encargó de ello, Sans desapareció, con el humano gritándole para volver a aparecer. Y lo hizo, manteniéndose detrás, y constantemente con intentos de agárrale, pero no pudo.
"Déjalo Frisk, no puedes tocarme"
"¿Por qué?"
"Eso no importa"
"Entonces preguntare a alguien más" dijo marchándose.
"Nadie más lo sabe, ninguno recuerda" con esto le detuvo, "Me encargue de eso"
Hubo una sombría expresión en Sans, luego suspiro, manteniéndose tranquilo, no quería decirle, pero supuso que algún día tendrá la necesidad de hablar, se dispuso a extender ese tiempo, se desvaneció sin dejar rastro a donde había ido, Frisk quería seguirle, la sensación en su alma fue suficiente para no hacerlo.
Por alguna razón, sabe que a donde fue Sans, no hay forma para seguirlo.
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