Capitulo 5. Reliquias centenarias.

Una vez que llegó a la habitación de hotel lo primero que hizo fue cerrar las cortinas y atrancar la puerta, no porque una puerta fuese un verdadero obstáculo para sus enemigos, sino porque sabía que en muchas ocasiones un segundo ganado podía significar una importante diferencia.

Cuando se encontró aislada de la luz del día y segura de que la puerta servía como elemento a su favor comenzó a desnudarse dejando caer en el piso el abrigo color marfil hasta la rodilla y el vestido coral con los que se había presentado en la tienda de juegos. Sobra decirlo, la piel de su cuerpo no era de menor palidez que la piel de su rostro pero llamaba la atención que no había en toda su anatomía absolutamente ni un solo rasguño o imperfección que enturbiaran la belleza de esa misteriosa joven, y el único accesorio que decoraba su figura era un dije de cristal que colgaba de una cadena de plata.

Con un solo movimiento fluido Alicia Kingnight llegó hasta el otro extremo de la habitación y de la maleta que estaba apoyada sobre la cama sacó un conjunto ajustado de un negro profundo y opaco que bien podría ser el disfraz de un ladrón que buscaba evadir a sus perseguidores en la confusión de la noche.

-Hoy fue un buen día – conversó con su mente mientras sus manos acariciaban el dije con delicadeza – pero siendo honesta que pasaron muchas cosas imprevistas. Yugi… me alegro que estés bien pero ¿cómo te relacionaste con alguien como ese tal Atem? Yo... no sé si a la hora de la verdad podré catalogarlo como amigo o enemigo, pero de momento mi única certeza es que ese tipo tiene un poder impresionante y su presencia no es nada parecido a lo que he conocido antes. Por otro lado pude sentir al estar cerca de ti que el momento del despertar está cerca. ¡Oh Yugi! ¿Será que tú y yo podremos salir de esta con bien?

Como queriendo aumentar la inquietud de la muchacha el dije comenzó a emitir un pálido resplandor amatista.

…..

-Yugi ¿te encuentras bien?

Fue Jounouchi el que expresó la pregunta en voz alta, aunque en realidad todos en la tienda tenían la misma preocupación.

-No se preocupen chicos – respondió el interpelado frotando ligeramente tres dedos contra su sien y disimulando la mueca de dolor – fue sólo una sensación pasajera pero ya estoy mejor.

-No es normal que de la nada te vengan jaquecas ni cosas por el estilo – protestó Honda – opino que debería volver al doctor y exigir que haga un mejor diagnóstico.

-Estos días no he dormido bien; estoy seguro que no es nada más que cansancio y seguramente se pasará en cuanto pueda descansar un poco mejor.

-Esperemos que así sea – coincidió Jounouchi – oye y dime ¿cómo has estado viejo? Venimos a ver si es que podíamos ayudarte con algo.

-Estoy bien Jou, muchas gracias. Pero no se queden aquí, pasen a la casa. Atem puede prepararles una botana mientras yo atiendo aquí…

-En realidad aibou ya que nuestros amigos vinieron a verte a ti me parece que sería mejor si me dejas a cargo de la tienda y tú los acompañas ¿no te parece?

-Pero…

-Pero nada. Atem tiene razón: si no has descansado correctamente después de todo lo que ha pasado estas semanas tu cuerpo no puede reponerse pronto. Aunque si te preocupa dejarle a Atem toda la carga de la tienda yo puedo ayudarle un rato mientras tú escuchas todo lo que Jounouchi y Kaiba quieren hablar contigo… sólo si los dos están de acuerdo, claro está.

-No quisiera darte más trabajo Honda.

-Es lo menos que puedo hacer después de todo lo que tú has hecho por mí y por Jou. Ahora ve adentro, descansa un poco y nosotros te llamamos en caso de necesitar algo.

-Muchas gracias Honda. Jou, Kaiba, entren por favor; justo ayer leí una receta para aperitivos fríos y estoy seguro que van a gustarles.

Sin embargo una vez que Yugi, Jounouchi y Kaiba desaparecieron en las entrañas del edificio la mirada de Honda se fijó en Atem mostrando sincera preocupación.

-No quise mencionar nada enfrente de Yugi, pero me pareció que tu reacción ante esa chica linda fue verdaderamente extraña.

-Esa muchacha es mucho más de lo que aparenta – respondió Atem mirando hacia un costado en gran concentración.

-¿Qué quieres decir?

-Digo que la presencia que irradia Alicia Kingnight es diferente a cualquier otra cosa que haya conocido antes… no me malentiendas, no pude sentir maldad en ella - aclaró al notar el sobresalto del que fue víctima Honda -, pero en cambio hay algo raro… algo poderoso en su espíritu, y eso me tomó por sorpresa.

-Atem no sé ¿no será que corremos peligro con ella cerca? es decir, después de todo lo que hemos pasado...

-Pude sentir la sinceridad de Alicia cuando llamó a Yugi su amigo, pero prefiero no confiarme.

-Bien dicho.

-Y por cierto ¿por qué están aquí? Tengo el presentimiento de que por esta vez no sólo se trata de preguntar por la salud de Yugi?

-Bueno sí y no. Lo que pasa es que en la escuela asignaron una tarea por equipos con un porcentaje muy alto de la calificación y ya que Yugi no ha asistido Jounouchi, Kaiba y Ryou se ofrecieron como sus compañeros. Anzu, Otogi y yo también estamos en otro equipo con Masaru Takaburi pero eso sólo porque la profesora Shunka dejó claro que bajo ninguna circunstancia permitiría que Jounouchi y yo estuviéramos en el mismo equipo después del desastre que hicimos cuando nos tocó el servicio de limpieza el mes pasado.

-Recuerdo que Yugi me habló de eso.

-Mejor no lo menciones que sigo sin poder ver a la cara al entrenador de gimnasia. ¡En fin! La graduación será en poco más de un mes y la verdad es que tengo muchas cosas en las que pensar.

-¿Honda?

-Yo… realmente mi única oportunidad de estudiar la universidad es aquí en Ciudad Domino y ya que Anzu irá a Nueva York a perseguir su sueño y que Jounouchi dijo que buscaría un empleo de tiempo completo en cuanto terminarán las clases la verdad es que comienzo ya a sentirme un poco solo.

-Hasta el año pasado los planes de Yugi eran para asistir a la capital en la carrera de arqueología y después viajar al extranjero hasta convertirse en un egiptólogo de la talla del señor Salomón… aunque para ser sinceros no estoy seguro de que tanto se mantienen los planes este año, es decir, sólo no hemos hablado de eso.

-Del modo en que sea parece que todos estamos tomando caminos distintos – murmuró Honda con pesar antes de recomponer su expresión a una más optimista – Aunque eso no importa. Es decir, nuestra amistad ha sobrevivido a cosas mucho más serias que un cambio de domicilio ¿no?

-Tienes mucha razón, Honda.

Y así su conversación se alargó hasta que llegó la hora de cerrar la tienda y aunque todos fueron invitados a cenar Kaiba se retiró argumentando una junta de negocios y Honda explicó que había quedado con su hermano a veinte minutos de ahí. De tal modo que la final en la cocina sólo quedaron Yugi, Jounouchi y Atem.

-Oye Jou por cierto – interrumpió Atem el relato sobre como el rubio había pateado el trasero" de un par de matones esa mañana – hoy Honda me comentó sobre los planes que tienes para después de la escuela.

-¿Ah sí?

-Sí… Jou ¿por qué no solicitaste tu entrada a la universidad?

El vaso de agua que Jounouchi llevaba hacia sus labios se detuvo en seco.

-La verdad es que no le vi caso, es decir, jamás he sido un estudiante destacado y además con todos los problemas económicos que tenemos mi padre y yo pues…

-No deberías dejar que eso te detenga – intervino Yugi – es decir, sé que tu situación es muy difícil Jou, pero si de verdad quieres estudiar la universidad no debes dejar que nada te lo impida; al contrario, muestra el mismo coraje con el que peleaste en los torneos de Kaiba y de Pegasus y estoy seguro de que conquistarás todo lo que se te ponga enfrente.

-En realidad puede que la cosa vaya más por ahí.

-¿Disculpa?

-En realidad nunca he sentido como que las instituciones educativas son sitio para mí ¿entiendes? Es decir, he pasado mi vida en empleos de medio tiempo y siempre los he desempeñado bien. Creo que puedo seguir por ahí.

-Si esa es tu decisión Jou entonces Yugi y yo te apoyaremos ¿verdad Aibou?

-Por supuesto que sí.

-Bien entonces no se hable más al respecto. Oye Yugi por cierto, he tenido curiosidad todo el día: esa chica linda… ¿Alicia se llama?

-Sí.

-No recuerdo que hayas mencionado su nombre en todo el tiempo que tenemos de conocernos.

-Supongo que nunca se presentó la oportunidad. Verán, antes de que mis padres murieran Alicia y yo vivíamos en el mismo complejo de edificios y además de que éramos vecinos mi mamá se llevaba muy bien con su tía, de modo que convivíamos mucho; lo mismo que yo a Alicia le encantaban los juegos y pasábamos el tiempo inventando y resolviendo rompecabezas y la verdad es que si bien yo lograba ganarle en muchas cosas jamás he conocido a otra persona con la misma habilidad para los laberintos que ella.

-Y ¿por qué nunca la mencionaste antes?

-Justo después de la muerte de mis padres Alicia y su tía se fueron a viajar por el mundo. Recibí algunas postales por algunos años pero la última llegó desde Rumania poco antes de que armara el rompecabezas del milenio y desde entonces no habíamos vuelto a tener contacto.

-Ya veo.

-Yugi ¿por casualidad no notaste algo extraño en ella hoy que volviste a verla? – cuestionó Atem.

-¿Algo extraño? – se sorprendió Jou.

-¿Lo dices por todo ese poder que la rodeaba? – Yugi no parecía sorprendido en lo absoluto – sí, lo noté.

-¿De qué hablan ustedes? – intervino Jounouchi algo molesto.

-Desde que volvimos de Egipto Atem ha comenzado a enseñarme algo de magia y una parte del entrenamiento es poder distinguir cierto tipo de presencias – explicó Yugi –. A decir verdad la presencia de Alicia fue impresionante desde el primer momento que entró en la tienda pero no noté nada de obscuridad en ella, así que simplemente asumí que no había problema.

-Yugi, debes tener cuidado con esa muchacha.

-No veo porqué.

-Aunque haya sido tu amiga en la infancia han pasado muchos años desde entonces. La verdad no me siento a gusto con una persona tan poderosa rondando cerca de ti.

-Gracias por preocuparte Atem, pero por favor no juzgues a Alicia sin darte la oportunidad de conocerla primero ¡quién sabe! Tal vez los dos terminen siendo excelentes amigos.

….

El hombre corrió y corrió sin detenerse atravesando el parque en una velocidad que sin duda alguna lo habría hecho acreedor a un record olímpico si alguien hubiese estado registrando el tiempo pero, por desgracia para él esa velocidad no sirvió de nada para perder la pista de su perseguidora.

-Vaya, vaya – murmuró Alicia Kingnight acercándose a él con paso gatuno a pesar de que su vestimenta negra se perdía en la obscuridad de la noche – tal parece ratoncito que perdiste tu guarida.

-¡Por favor! – Gimió él - ¡ten piedad! Te juro que no le diré a nadie sobre el príncipe.

-Por más que quiera no puedo creer en las palabras de la rata que ya en el pasado traicionó sus promesas. Pero descuida, puedo ser juez, jurado y verdugo si así lo quiero pero a diferencia de lo que hicieron con ellos en el pasado yo a ti te daré la oportunidad de salvar tu vida.

-¿Qué… qué debo hacer?

-Es sumamente sencillo: lo único que te pido es que me derrotes en un juego ¿puedes hacerlo?

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Lo siento que tardé tanto en actualizar pero entre mi tesis y el examen profesional estuve vuelta loca por un buen tiempo. Espero y hayan disfrutado leer esto tanto como yo disfruté de escribirlo. XD y hasta el próximo capítulo.