Capítulo 6: Visitas.
Para cuando llegó al café Alicia ya lo estaba esperando. Esta vez la chica llevaba puesto un vestido con falda y blusa marcadas en diferentes tonos de gris y con botines de tacón también grises que hacían juego perfecto con su ropa. Un anillo de oro adornaba en su mano derecha mientras en la siniestra se enroscaba una pulsera con forma de serpiente y con algo de maquillaje había logrado disimular el tono excepcionalmente pálido de su piel. Su cabello estaba recogido de tal forma que las puntas magentas quedaban ocultas a la vista y sus uñas habían sido coloreadas de un gris platinado que jugaba exactamente a los tonos de su ropa.
-¡Yugi hola! – Ella fue la primera en saludar una vez que él se sentó frente a ella – ¿cómo te encuentras?
-Estoy bien… tal vez un poco cansado pero eso es todo – añadió sabiendo que las gruesas ojeras bajo sus ojos no podían ser fácilmente pasadas por alto.
-No luces muy bien que digamos ¿hay alguna forma en que yo podría ayudarte, Yugi?
Él negó amablemente con la cabeza.
-Gracias pero desde que pasó lo del abuelo Yami y los demás se han encargado de casi todo.
-Cuando tú y yo éramos niños te costaba mucho trabajo relacionarte con otras personas. En agradable ver que por fin tienes los buenos amigos que mereces.
-Gracias Alicia.
-No se trata de un cumplido. Ahora dime ¿qué vas a pedir?
Yugi hizo un pequeño mohín porque se sentía totalmente inapetente a cualquier cosa que figurara en el menú, pero puso la mejor cara que pudo ante la mención de una copa de helado.
…
Podía culpar de la dificultad de su trabajo al hecho de que Yugi estaba con esa hechicera llamada Alicia, pero en realidad nunca en su vida – inclusive en su vida en el antiguo Egipto – había sido bueno en el manejo de inventarios, así que después de todo no era de extrañar que el inventario de la tienda de juegos le molestara a tal grado.
Soltó un suspiro exagerado. Sí, realizar el inventario era una labor molesta en cualquier día, pero en las circunstancias actuales verdaderamente rogaba porque los cinco grandes encontraran un modo de escapar del mundo virtual y trataran de enfrentarlo… cualquier cosa para no sentarse en ese incómodo sitio y no tener que pensar en las ganancias, fondos y necesidades mercantes de la tienda.
Pero bueno… la frase "cuidado con lo que deseas" llegó a él de forma tal vez un poco molesta cuando dos sujetos occidentales vestidos con abrigos largos y sombreros que casi alcanzaban a ocultar su rosto penetraron en la tienda sosteniendo cada uno de ellos un portafolios casi tan costoso como el que generalmente utilizaba Kaiba.
La ropa, los portafolios o las expresiones en los rostros de esos sujetos… cualquiera de esas habría sido una razón válida para despertar la desconfianza en el corazón de Yami, pero en realidad la razón porque su sentido del peligro despertó se debió a las presencias que irradiaban esos sujetos; presencias que quedaban muy lejos de ser ni la mitad de poderosas que la de Alicia Kingnight pero que eran extrañamente parecidas a la de ella.
-Muy buenos días – saludó uno de los extraños hombres con un poco de acento extranjero.
-Buenos días – saludó Yami a cambio fingiendo no reconocer lo que esos tipos despedían – díganme ¿en qué puedo servirlos, caballeros?
-Verá, mi compañero y yo – habló el otro hombre con un acento mucho más marcado que el del primer hombre – buscamos la dirección de un hotel pero estamos algo perdidos… ¿podría ser tan amable de indicarnos la dirección correcta?
-Sería un placer – respondió analizando la dirección que el otro sujeto le mostraba en una tarjeta – bien, el hotel que buscan está a eso de cuatro kilómetros de aquí, sólo tienen que seguir cuatro cuadras derecho hasta la carretera principal y posteriormente son dos kilómetros y medio con dirección a la gran torre.
-Muchas gracias – agradeció el sujeto con una sonrisa que parecía sincera.
-No hay de qué.
-Ah, por cierto – se interrumpió el primer sujeto cuando ya ambos habían dado media vuelta y se dirigían a la salida de la tienda sacó repentinamente de su saco una fotografía – de casualidad ¿ha visto a este hombre por aquí cerca?
Yami estudió un par de segundos la fotografía que se le ofrecía antes de volver su vista hacia el sujeto frente a él con una sonrisa de disculpa.
-Lo siento, pero nunca antes he visto a esta persona – respondió con sinceridad.
-Muchas gracias. En fin, hasta luego.
Y en cuanto ellos atravesaron las puertas de la tienda los ojos de Yami se estrecharon con peligrosidad.
El antiguo faraón no había mentido al decir que no conocía antes al sujeto de la fotografía que se le había mostrado, pero eso no quiere decir que no sabía su identidad, pues entre las fotos que el abuelo Motou conservaba de su juventud, la apariencia del propio Yugi y los ojos y cabello verdaderamente fuera de lo común no era difícil deducir que ese hombre que aparecía en la fotografía no era otro que el padre de Yugi…
Y sin embargo, el padre de Yugi había muerto hacía varios años… qué alguien se detuviera a buscarlo justo ahora y con una foto que evidentemente era de su juventud era algo realmente sospechoso ¿verdad?
Más aún: desde que tenía memoria nunca antes había sentido una presencia activa parecida a la de esa mujer llamada Alicia, pero esos sujetos si bien resultaban diferentes tenían una firma de energía muy similar… tres presencias con una firma que nunca antes había conocido se presentaban ahora en espacio de sólo tres días y los tres de una forma u otra parecían estar ligados con el pasado de Yugi… demasiado para ser coincidencia.
Repentinamente alarmado Atem buscó en su agenda el número del celular que Kaiba había regalado a Yugi justo tras la muerte del abuelo.
Uno, dos… fue hasta el tercer timbre que la voz de Yugi respondió.
-¿Hola?
-Yugi ¿puedes decirme dónde estás?
-Sigo en la cafetería con Alicia ¿Pasa algo?
-Nada de lo que debas preocuparte. ¿De casualidad Alicia está ahí contigo? Necesito hablar un par de cosas con ella – hizo una mueca ante sus propias palabras… a la fecha no confiaba plenamente en esa mujer pero su presencia le parecía menos amenazante que la de esos dos sujetos que acababan de estar en la tienda.
-¿Quieres hablar con Alicia? – La voz de Yugi denotaba su incredulidad – sí, no hay problema. Te la comunico.
-¿Hola? – la voz de Alicia Kingnight sustituyó a la de Yugi al otro lado de la línea.
-Alicia, hace apenas un momento dos sujetos vinieron a la tienda preguntando por una persona… estoy casi seguro que la fotografía que me mostraron pertenecía al padre de Yugi aunque no tengo la seguridad, pero los dos sujetos tenían una presencia que me pareció muy similar a la tuya… no les hablé de Yugi pero hay algo en ellos que no me dio buena espina – por algunos momentos la línea permaneció en silencio - ¿Alicia estás ahí?
-¿Qué? Sí, yo… Atem, tenemos que hablar urgentemente.
-¿Te espero con Yugi aquí en la tienda?
-No, si llegaron a casa del señor Motou es riesgoso volver ahí. Escucha te daré una dirección: apúntala y nos vemos ahí en treinta minutos ¿de acuerdo?
-¿Qué es lo que quieres decir con "riesgoso"?
-Te lo explicaré en cuanto nos veamos, ahora, es importante que no permitas que nadie trate de seguirte ¿queda claro?
Y aunque Atem tenía realmente muchas ganas de cuestionar a esa extraña mujer que tan de pronto intentaba ordenarle, el tono de voz de Alicia le indicaba que lo que sea que estuviera sucediendo era algo realmente grave, por lo que en lugar de intentar discutir tomó un bolígrafo del mostrador y anotó en perfecta caligrafía la dirección que ella le estaba dictando.
