Tomando una última mirada a su alrededor Yami entró con paso resuelto a la galería de arte y, tal cual lo habían acordado, se reunió frente a una pintura de Van Gogh con Alicia y Yugi.
-¿Te aseguraste que nadie te siguiera? – interrogó Alicia inmediatamente.
-Lo hice – respondió fingiendo por la pintura un interés que en verdad no sentía – ¿podemos hablar ahora?
-Sí… en cierta medida. Ahora – sus ojos se posaron en la figura de Yugi – antes de que saltes a conclusiones erróneas diré que la visita de esos hombres no está relacionada conmigo.
-¿No? – su tono dejaba en claro que no le creía – si no es contigo ¿entonces con quién?
-Están tras la pista de los padres de Yugi…
-¿Por qué? – interrumpió el aludido – es decir, mis padres murieron cuando yo era muy pequeño y…
-Antes de morir dejaron asuntos pendientes con varias personas… más específicamente hablamos de tu madre.
-¿Mi madre? – se sorprendió el chico – pero ¿por qué?
-Eso… no es una respuesta fácil.
-Pruébanos – retó Yami sintiendo que perdía la paciencia.
-Yugi… sé que tal vez esta pregunta te hará sentir incómodo pero ¿puedes recordar algo del tiempo cuando vivían tus padres?
-Recuerdo su cariño – respondió sin titubear – mi papá era una persona alegre con un don para tener siempre una sonrisa en los labios, y mi mamá era una mujer hermosa con voz profunda y un olor suave que me hacía sentir siempre seguro y protegido.
-Sí, los dos eran realmente bondadosos – coincidió Alicia – y tu madre bueno… creo que esto va a ser realmente difícil de explicar.
-Sólo habla Alicia.
-Yugi… Yami dijo cuando nos conocimos que la magia que sentía en mí era poderosa pero – una sonrisa nostálgica se dibujó en su rostro – lo cierto es, que todas mis habilidades ni siquiera pueden compararse a lo que ella… a lo que tu madre era capaz.
-¿Qué? – Exclamó Yugi perfectamente coreado por Yami - ¿acaso mi madre…?
-Ella era como yo… sólo que mucho más fuerte en varios sentidos.
-Pero…
Mientras que Yugi no podía terminar de creer lo que Alicia le decía, Atemu sacaba sus propias conclusiones, y es que para el antiguo faraón era algo con todo el sentido del mundo que alguien con una luz tan especial como la de Yugi descendiera de una persona con alguna clase de poder mágico.
-Es que es extraño… si mi madre tenía magia ¿por qué no evitó el accidente en que…?
-A veces un gran poder no lo es todo – replicó ella demasiado rápido para el gusto de Yami.
-¿Eh?
-Tu madre tenía absolutamente todo el poder que se esperaría que tuviera; sólo que no le gustaba usarlo.
-¿Qué se supone que significa eso?
-Sólo lo que escuchas: ella era una mujer que sostenía gran poder en la palma de su mano, pero no gustaba de utilizar sus habilidades y en lugar de eso prefería vivir una vida pacífica y feliz en compañía de sus seres amados. Sin embargo, cuando tienes algo que otros quieren no importa si lo utilizas o no, ellos simplemente vendrán por lo que quieren y no se detendrán ante nada para conseguirlo.
El muchacho más joven meditó las palabras de Alicia por algunos minutos.
-Antes de su muerte mis padres se comportaron extraño… era casi como si pensaran que alguien los estaba buscando ¿fue por algo relacionado con lo que estás diciendo?
-Sí – respondió sin rodeos.
-Pero entonces…
-Este no es el mejor lugar para tener una conversación tan delicada – interrumpió la chica.
-Coincido contigo – intervino Yami – entonces ¿dónde podemos hablar?
-Tal vez en mi habitación de hotel.
-Los hombres que fueron a la tienda preguntaron por tu hotel.
Una sonrisa desdeñosa iluminó el rostro de la chica.
-¿Tan rápido? Bueno, no creo que realmente den con mi verdadera habitación pero en todo caso es mejor mantenernos a una distancia prudente de ese sitio.
-¿Qué quieres decir con…? No, hablaremos de eso más tarde. En todo caso ¿Qué sugieres entonces?
-Vengan conmigo: conozco el sitio perfecto.
…
Seto Kaiba era el tipo de persona que podía jactarse de deber sus éxitos a su gran inteligencia, a sus instintos superiores y a sus grandes habilidades, por lo que cuando algo auténticamente le inquietaba ni todas las pruebas del mundo serían suficientes para obligarlo a ignorar el llamado de su instinto.
Ahora, el por qué esa mujer llamada Alicia Kingnight le había provocado una verdadera agitación no podría explicarlo, pero con o sin explicación racional para sus acciones lo primero que había hecho Kaiba después de conocer a Alicia había sido exigir a sus hombres de mayor confianza que investigasen absolutamente TODO sobre esa "amiga" que antes nunca había mencionado el pequeño Yugi. Sucede sin embargo que lo que sus hombres le entregaron no fue el archivo completo y claro al que tan acostumbrado estaba, sino más bien una especie de collage de documentos (no todos oficiales) escritos en una verdaderamente considerable cantidad de idiomas.
-¿Pueden explicarme lo que significa esto? – cuestionó el presidente de industrias Kaiba a sus (muy disimuladamente nerviosos) empleados, con la vista fija en el fajo de documentos.
-Temo señor que al parecer la señorita Kingnight ha conocido una muy considerable cantidad de países en los últimos años… jamás se ha quedado en uno de ellos por más de cinco meses seguidos así que no ha sido fácil seguir la pista de su paradero.
-¿Sabemos el motivo detrás de sus viajes?
-El nombre de la tutora legal mientras nuestra chica fue menor de edad era "Sephiria Walsh"… tía materna de Kingnight de acuerdo a nuestras investigaciones. La señorita Walsh era fotógrafa de naturaleza, así que sólo podemos asumir que los viajes continuos se debieron a su trabajo.
-¡Y sin embargo esta pila de papeles no me sirven para nada!
-Señor…
-¡Silencio! En lugar de estar aquí perdiendo el tiempo deberían estar buscando a un traductor que pueda dar sentido a todos estos estúpidos papeles.
Y es que aún Seto Kaiba – presidente de una empresa multinacional – se veía forzado a reconocer que no conocía siquiera la mitad de los idiomas en que estaban escritos los documentos.
-Le prometo señor que no demoraremos en conseguir a la persona correcta para realizar este trabajo.
-Eso espero.
Y como siempre que hablaba, Seto Kaiba en realidad no perdonaría que se le entregara cualquier otro resultado.
…
-Pasen por favor, y tengan cuidado con la alfombra, creo que está un poco arrugada.
Pero en ese mismo momento los dedos ágiles de Alicia movilizaron el apagador encendiendo todas las luces develando así las partes en que la alfombra definitivamente se abultaba en sitios específicos que llamaban a un accidente seguro para cualquier visitante despistado.
-Alicia…
Con pasos inusualmente elegantes y silenciados por la alfombra, la chica entró a la habitación de hotel y cruzó hasta el fondo para sentarse sobre la colcha amarillenta de la cama.
-Tomen asiento ¿les ofrezco algo de beber? Tengo agua y un refresco tibio pero puedo preparar algo de té si así lo desean.
-Ahórrate eso. Ahora responde ¿Quiénes son esos hombres y qué es lo que quieren de Yugi?
-¿Siempre te comportas tan protector con el pequeño Yugi, Atem?
-Sí. Ahora responde la pregunta.
Lejos de molestarse por la respuesta del antiguo faraón, una sonrisa floreció en los labios de Alicia, quien con tono calmado sacó de su bolso una barra de chocolate y se la ofreció a Yugi.
-Bien, supongo que es hora de empezar. Ahora ¿puedo contar la historia o hay alguna pregunta en especial que quieren que responda primero?
-Empieza a hablar ya.
-Seré breve entonces pero hay cosas que no pueden ser resumidas así que deben escuchar con atención:
"Por generaciones y generaciones los que somos como yo hemos permanecido ocultos a plena vista, y mientras que somos ciudadanos comunes y corrientes de los países en que vivimos, en nuestra sociedad la máxima autoridad a la que respondemos es representada por la familia real. Así, los miembros de la familia real fungieron siempre como autoridad absoluta en las decisiones y desarrollo de nuestra gente dictando que era nuestro deber el convivir pacifica y armónicamente con el resto del mundo… hasta que un día, algunos de los miembros inconformes decidieron que debíamos utilizar nuestro poder para reinar sobre otros y, cuando la familia real se opuso, los rebeldes los derrocaron con golpes certeros y planeados a traición.
-Cuando dicen derrocaron…
-Los rebeldes asesinaron a todos los integrantes de la realeza… o a casi todos, para el caso."
-¿Casi todos? – cuestionó Atem.
-La nieta mayor del rey y su marido consiguieron mantener el nacimiento de su hijo en secreto y se llevaron ese secreto a la tumba con ellos cuando los rebeldes los encontraron. Por desgracia, hace unos cuantos meses una pista los llevó a descubrir la existencia del bisnieto del rey y desde entonces lo han estado buscando para deshacerse de él.
-¿Qué? Pero ¿por qué?
-La sangre de la familia real significa un vínculo directo a nuestros ancestros y nuestros orígenes. El último heredero de la familia real es poseedor de un poder dormido que le permitiría recobrar el trono y arrebatárselo a los rebeldes usurpadores… para ellos, ese niño es lo único que podría interponerse en sus planes, cualquiera que estos sean.
-¿Cómo estás tú involucrada en todo esto? – cuestionó Yami.
-A diferencia de los rebeldes, otras personas y yo somos una resistencia de vam… personas totalmente fieles a la familia real. En su lucha los rebeldes también nos declararon sus enemigos y trataron por todos los medios de erradicarnos por completo, pero eso no quiere decir que vamos a permitirles hacer lo que quieren.
-¿Y mis padres? ¿Ellos también eran parte de la resistencia?
La reacción de Alicia fue casi imperceptible, pero para el ojo atento de Yami el estremecimiento leve de su piel no pasó desapercibido.
-Es que…
-Hay algo muy importante que no nos estás diciendo ¿no es cierto, Alicia?
-Sí bueno, en realidad son varias cosas más las que debo explicar, pero supongo que lo principal sería aclarar a quienes me refiero cuando hablo de "los nuestros" ¿verdad?
-Eso sería de ayuda.
-Creo que debo aclararlo – su rostro tomó una expresión aún más grave – Yugi dime ¿te has sentido extraño últimamente, verdad?
-¿Cómo sabes eso? – Yugi y Yami estaban igualmente sorprendidos por la afirmación de la chica.
-Eso es debido a tu madre. Te dije antes que ella era como yo, y tú como su hijo es natural que estés destinado a heredar la grandeza de su sangre.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Yugi, desde hace un tiempo tu cuerpo ha experimentado jaquecas, mareos y fiebres inexplicables ¿no es así?
-¿Sabes sobre eso?
-Una vez que los nuestros llegan a cierta edad el poder en nuestra sangre despierta y a consecuencia de eso nuestros cuerpos sufren algunos cambios físicos; descompensaciones, fiebre y otros síntomas parecidos son normales en ese periodo de cambio.
-¿Periodo de cambio?
-Sí, verás – sus manos se deslizaron tiernamente hacia la frente de Yugi – es que aún tengo que explicarme qué es lo que somos nosotros.
-Alicia…
-Yugi dime ¿antes alguna vez has escuchado algo acerca de los vampiros?
