¿Nada cambio?
A la mañana siguiente, Milo se despertó un poco mas tarde que de costumbre. Estiro todo su cuerpo sin abrir los ojos y sintió una pequeña punzada en la parte baja de la espalda.
Abrió por completo los ojos y notó que estaba solo en aquella enorme habitación. Una extraña sensación de soledad se apodero de él, como si se sintiera abandonado.
Negó fuertemente con la cabeza, no había razón para sentirse así.
Como pudo se levantó y con paso lento se dirigió a la cocina mas por costumbre que por una acción consiente.
Al entrar a la habitación se encontró con un completo desayuno en la mesa y Camus de espaldas a el sacando algo de la heladera
-Ah...buenos días ¿Ya te levantaste?-dijo algo sorprendido el acuariano cuando se volteo y encontró a su compañero ahí-estaba por llevarte el desayuno-agrego dejando una pequeña pastilla blanca junto a los alimentos
-Bu... Buenos días...no...No era necesario -busco la mirada del otro como esperando una respuesta. Camus sonrió cálidamente de lado y Milo supo que todo estaba bien.
-¿Dormiste bien?- cuestiono una vez que se sentó indicándole al peliazul que hiciera lo mismo
-Bastante. No quería levantarme
Camus volvió a sonreír y la conversación siguió su curso como cualquier otra. Nada de lo sucedido la noche anterior se mencionó pero los recuerdos estarían ahí siempre sobretodo el susurro de su nombre por parte del escorpiano
Después de aquella noche Milo se sentía mas seguro de si mismo. A pesar de solo a ver sido una vez tenía una idea de que hacer y como. Eso lo hacia feliz, tal vez no seria el mejor amante que su novio tendría pero sabia como empezar a practicar para serlo.
En un par de días cuando Aioria regresara se lo demostraría.
Los días pasaron con rapidez, la amistad entre Camus y Milo no se vio afectada por lo que paso. Milo seguía yendo al templo de acuario para hablar o solo pasar el rato y Camus seguía escuchándolo o simplemente disfrutando de su presencia... Solo que a veces al observarlo por algunos momentos el recuerdo de sus cálidos besos sobre su piel lo asaltaban y las ganas de volver a probar ese cuerpo se apoderaban de él; aun así jamás lo hizo nunca haría nada que lastimara a su hermoso escorpión por mas que eso lo destrozara por dentro.
Aquel día, Milo estaba en su templo recostado en el sillón de la sala pensando que hacer esa noche para que el regreso de Aioria sea especial; tan distraído estaba que se quedo dormido. No supo cuanto tiempo durmió pero se despertó al sentir una mano acariciando sus cabellos
-Mmm...Este tacto… no es igual
-Milo...Milo despierta
-... ¿Aioria?-cuestiono intentando reconocer aquella voz
-No deberías dormir ahí-le dijo con una sonrisa cuando el escorpión dorado logro despertarse
-No se en que momento me dormí- se tallo un ojo mientras se sentaba para dejarle lugar a su pareja
El otro solo sonrió al darse cuenta que su novio estaba tan dormido que no había reparado en su presencia
-...espera ¡¿Que?! ¡¿Aioria?!¡¿Que haces aquí?!
-Jajajaja-rompió en carcajada el leonino-¿Que no puedo visitar a mi novio en su templo?
-Pe...Pero se supone que volverías esta noche
-Si pero termine antes la misión. Ahora ¿Me vas a saludar como corresponde o vas a seguir haciendo preguntas? -interrogó con una sonrisa
-Lo siento-se acercó lentamente y lo beso- bienvenido- dijo cerca de sus labios.
Aioria esta vez mostro una sonrisa mas amplia y sin dar tiempo a nada capturo los labios del escorpión en un beso apasionado y demandante.
Mordisqueó el labio inferior mientras empujaba a Milo suavemente para que volviera a acostarse quedando atrapado por los brazos de Aioria
-Te extrañe-articulo cuando la falta de aire le obligó a soltarlo solo para volver a atacar su boca con igual intensidad
Sus manos se dirigieron a la cintura del peli azul y comenzaron a levantar su remera acariciando su abdomen.
Milo abrió los ojos al sentir la intromisión y se sobresalto
-A...Aioria-logro articular entre besos
-¿mmm…?-fue la respuesta del otro mientras descendía por su cuello
-¿No tienes que ir con el patriarca?
-Uh si tienes razón-se separo y sentó frente al escorpiano-será mejor que suba-le dio un beso rápido pero profundo-¿Cenamos esta noche?
-Claro-contesto con una tenue sonrisa
Aioria le devolvió el gesto y se levanto para emprender su camino
-A las nueve en mi templo- dijo mientras se retiraba alzando una mano a modo de saludo
Milo solo asintió con la cabeza como si el otro pudiera verlo
No entendía que había pasado. ¿Por que aquellas palabras habían salido de su boca? ¿Lo había echo para alejarlo o solo fue un reflejo? ¿Por que no sintió nada con aquel tacto?
Toco tus mejillas con ambas manos: Ni siquiera estaba sonrojado. ¿Como era posible? La última vez que alguien lo había tocado así una corriente eléctrica lo recorrió aumentando su temperatura corporal considerablemente
Pero ahora nada...absolutamente nada como si no sintiera las caricias de Aioria
-Bah estoy pensando tonterías- se dijo a si mismo en voz alta para convencerse mientras se dejaba caer en el sillón-seguro estaba nervioso porque Aioria me tomo por sorpresa y todavía estaba algo dormido. Espere tanto por esto que de seguro entre en shock... Si eso debe ser mis ganas me están jugando una mala pasada pero esta noche será distinto me iré mentalizado y pasare la mejor noche de todas con la persona que quiero… mi novio
Así el día paso con rapidez dando paso la noche.
Milo permaneció en su templo hasta último momento prestando especial atención a cada detalle. Quería que todo fuera perfecto esa noche. Se sentía nervioso. No era la primera vez que cenaban solos en el templo del león pero la situación era diferente: sabia como iba a terminar y eso le daba algo de… ¿Miedo? ¿Ansiedad? No estaba seguro probablemente era una mezcla de esos y muchos mas sentimientos que no lo abandonaron en todo el transcurso de la velada.
Ahora ambos caballeros se encontraban en a sala repartiéndose besos. Ya se habían puesto al día respecto a lo ocurrido durante la ausencia del de leo y no quedaba nada más que decir solo actuar.
Aioria devoraba con intensidad los labios del escorpiano. Llevaba mucho tiempo aguantando y ahora que estaba de vuelta quería aprovecharlo.
Rápidamente sus manos tocaron la bronceada piel de su compañero por debajo de la remera repartiendo leves caricias.
Milo hacia lo mismo pero en su espalda, levantando la prenda hasta lograr que Aioria se la quitara. Comenzó a formar un camino de besos por su cuello
-a…ahora que debería…-sus pensamientos se detuvieron al sentir una mano sobre su miembro por encima de la ropa
-Mi…Milo-emitió ahogando gemidos
Una extraña sensación en su estomago se hizo presente un revoltijo que le causaba gran malestar provocando que sus caricias aminoraran su intensidad
-Milo ¿Esta todo bien? – cuestiono al sentir el repentino cambio de actitud en su pareja
-Si todo perfecto- lo beso pero volvió a sentirse extraño
-Escucha si no quieres…
- No es eso- se apresuro a decir- sabes que esto no es nada nuevo para mi… pero de repente mi estomago molesta
- Tal vez te cayó mal la cena
- ¿Tu crees?
- Es perfectamente valido… no soy bueno cocinando-sonrió abiertamente
-Pero estaba rico
Aioria sonrió nuevamente y busco su remera para volver a ponérsela
- ¿Por qué no lo dejamos por hoy? Aun estoy algo cansado por el viaje
- ¿Estas seguro?
-Claro- sonrió cálidamente- ¿Quieres que te acompañe a tu templo?
-No… no es necesario. Mejor ve a descansar-le sonrió con dulzura- ¿Te veo mañana?
-Si- le dio un dulce beso- hasta mañana. Toma algo para el estomago antes de acostarte
Milo asintió y emprendió su camino hacia su casa.
Mientras tanto, en el templo de acuario, su guardián ya se encontraba descansando ya que hace unas horas comenzó a sentirse mal sin razón por lo que decidió recostarse.
Su sueño comenzó tranquilo y apaciguado pero rápidamente imágenes de una de las noches anteriores asaltaban su memoria trayendo consigo recuerdos de cálidos besos en sus labios y dulces caricias esparcidas por todo su cuerpo.
Su respiración comenzó a agitarse como si estuviera viviendo de nuevo todo aquello. Cada suspiro que escapaba de sus labios era tan real. Recordaba cada detalle de esa noche y a la perfección aquella sensación de plenitud en su ser.
Esa misma que ahora lo traía desde los brazos de Morfeo devuelta a la realidad donde se encontraba a mitad de la noche, solo en aquella habitación.
-...a esta hora ellos deben estar juntos-fue su primer pensamiento al despertar.
Emitió un sonoro suspiro para luego posar su vista en el otro lado de la cama. Ese que en estos momentos estaba tan frio como se decía era su corazón... Tal vez... tal vez ese era su castigo por ocultar sus sentimientos: Estar condenado a solo vivir de recuerdos.
