Comprensión.
-38,2-Dijo para si mismo en un suspiro el caballero de escorpión mientras leía el termómetro que acaba de sacar de debajo de su brazo y lo dejaba en la mesa junto a la cama.
Hacia tres días que no salía de su templo a causa de la fiebre que había invadido su cuerpo repentinamente.
- ¿Qué me estará pasando? Si yo nunca me enfermo-volvió a suspirar-estoy así desde que volví de acuario aquel día… el día que…-los colores se le subieron a la cara al recordar lo que había echo aquel día-¡¿En que rayos estaba pensando?! – Se había preguntado a si mismo por enésima vez mientras bajaba la cabeza.
Ni siquiera él sabía que fue lo que paso por su mente en aquel instante; fue un momento en el que solo se dejo llevar y su cuerpo actuó por sí solo.
¿Y ahora? Ahora estaba en su cama con fiebre; estaba somatizando, lo sabía pero al mismo tiempo le servía ya que si en ese tiempo Camus aun no lo visitaba es porque estaba molesto con él. ¿No?
Si hubiese sido a la inversa ¿Estaría molesto con Camus?
Probablemente no, se sentiría mal por ocultárselo a Aioria pero no seria la primera vez pero la circunstancia era distinta antes era por el bien de su relación pero esta vez ¿Que fin tuvo?
¿Lo extrañaba?... Es cierto que sus besos no se parecían en nada pero no había tenido la necesidad de tomarlo nuevamente.. No hasta después de aquella noche. Esa que cambio su vida.
Aun no entendía porque en ese instante final había dejado escapar el nombre del acuariano. Es cierto que por más que se suponía debía imaginar que era su novio quien lo tocaba la verdad es que una parte de el tenia presente que en realidad quien lo hacia era la persona a quien estimaba mas que nada en el mundo. Quien estuvo con el siempre. A quien amaba como un hermano... Pero los hermanos no se besan y mucho menos tenían la necesidad de tocarse porque eso era lo que hacia siempre que podía lo abrazaba era algo natural de su parte pero solo con Camus así como este solo se dejaba tocar por el.
O al menos así era antes. Apretó los puños al recordar como Shura y Camus estaban tomados de la mano mientras conversaban.
Ellos no tenían una relación, ¿O si? No, Camus se lo había negado y el jamás le mentiría
Entonces porque le permitía tocarlo y mas importante… ¿Por que le molestaba?
-Milo… Milo
La pronunciación de su nombre lo trajo de nuevo de sus cavilaciones
-Perdona. ¿Decías Aioria?
- ¿Qué temperatura tienes?
-38,2
-Aun tienes fiebre. Tendrás que permanecer en la cama-dijo sentándose en la cama cerca del escorpión.
-Ya estoy cansado
-Lo siento pero es la única forma en que te cures
-Han pasado tres días, hasta tu debes estar cansado de estar aquí cuidándome
-Para nada. Si no quisiera hacerlo no estaría a tu lado- el león mostro una linda sonrisa que ilumino su rostro
Milo imito el gesto pero este se desvaneció rápidamente; Aioria lo noto por lo que inmediatamente cuestiono
-Oye Milo. ¿Puedo hacerte una pregunta?
-C…claro
- ¿Esta todo bien? ¿Hay algo que quieras decirme?
- ¿A que viene esa pregunta?
-Es que… desde que volví de aquella misión me da la impresión de que algo ha cambiado entre nosotros
- ¿Algo como que?
-No sabría especificarlo. Solo es una sensación que tengo
- ¿Q... Qué? claro que no. Todo es igual que siempre -se apresuró a decir con una sonrisa falsa.
-Milo-dijo en un tono de reproche que luego suavizo al no haber una nueva respuesta-…escucha yo te quiero mucho por eso quiero que seas honesto conmigo. ¿Por que estas tan raro? Ni siquiera dejas que te toque y no creo que sea solo indisposición.
Milo se lo quedo viendo en silencio. Tenia que sincerarse no solo con Aioria si no con el mismo.
Llevaba varios días pensándolo y finalmente se atrevió a decirlo
-Yo... Yo creo que estoy confundido
- ¿Como crees? ¿Lo estas o no lo estas?- su vos no era de regaño más bien todo lo contrario se oía dulce hasta se podía decir que comprensivo.
-Es que yo... Yo... ¡bese a alguien mas!- admitió cerrando los ojos con fuerza
Un nuevo silencio se hizo presente en la habitación que fue interrumpido por la estrepitosa risa del caballero de Leo
-Jajajaja ¿En serio? ¿Eso es todo? ¿Por eso andabas tan preocupado estos días?
-Es que...-no estaba muy seguro de que debía decir aquella reacción lo había tomado por sorpresa
Ante esto el leonino sonrió de lado dejando ver que nada de eso lo molestaba
-¿Fue Camus verdad?
Los ojos de Milo parecían platos; si creía que nada en ese momento podía ser mas extraño, el caballero frente a el lo sorprendía cada vez mas
- ¿Como lo sabes?
-Me lo imagine...siempre crei que tu y camus eran pareja o al menos había algo entre ustedes... Por eso estaba tan sorprendido cuando te me confesaste-volvió a sonreír
- Pero eso no es cierto siempre fuimos solo amigos
- ¿Por que lo besaste entonces?
-No se
- ¿Nunca te planteaste tus sentimientos?
- ¿Qué quieres decir?
-Que tal vez estos cambiaron y estabas tan acostumbrado a tenerlo cerca que no notaste la diferencia
- ¿Eso es posible?
-Nunca se sabe. Milo yo te quiero mucho y no voy a enojarme si decides que a quien amas es a él solo te pido que seas sincero conmigo
-…Puedo pensarlo
-Por supuesto. Solo recuerda que no tienes ninguna obligación conmigo ¿Si? Solo la tendrás con la persona que ames. ¿De acuerdo?
Milo solo asintió con la cabeza y a cambio recibió un abrazo de parte del leonino que correspondió con fuerza
-Te quiero mucho Milo.
-También te quiero.
Aioria se alejo después de unos instantes y beso la frente del escorpión con delicadeza.
Cerca, muy cerca de ahí una persona que recién llegaba al octavo tempo observaba la escena desde la puerta a penas abierta.
No hacia mucho que estaba allí solo había logrado ver el abrazo y el último diálogo pero eso fue suficiente para querer abandonar el recinto lo más rápido posible.
Tenía tantas ganas de llorar pero su orgullo no lo dejaba.
Subió lo más rápido posible, necesitaba desahogarse pero con quien si su mejor amigo era quien lo estaba lastimando.
- Si tienes ganas de hablar puedes buscarme –aquellas palabras resonaron en su mente cuando entro en el templo de capricornio por lo que decidió entrar en la parte privada de la casa - ¿Shura?... Shura ¿Estas aquí?
-Hey hola Camus. –Dijo al verlo entrar en su sala- ¿Cómo…? ¿Qué paso Camus? ¿Por qué tienes esa cara?
- ¿Es… es cierto lo que dijiste el otro día? Sobre… lo de hablar
-Por supuesto. ¿Quieres sentarte?-le indico un sillón frente a él
El caballero de acuario solo asintió y tomo asiento.
Después de un largo mutismo finalmente Shura lo rompió
- ¿Y bien? ¿Qué paso?
-Milo… Milo me beso y no he hablado con el desde entonces
- ¡¿Como que no?! Ve a buscarlo
-Ya fui. He ido cada día desde que entendí lo que paso. Pero siempre estaba con Aioria. No he hablado con él en tres días.
- ¿Y por que crees que lo hizo?
-Esperaba que me pudieras responder eso.
Shura no sabia que decir; a que estaba jugando Milo: le hace una escena de celos a Camus, lo besa y luego pasa tres días con Aioria como si nada.
Eso no era justo, Camus no se merecía eso el de verdad amaba a Milo
- ¿Y bien? ¿Qué piensas?- volvió a preguntar Camus
Sus ojos expresaban claramente estar buscando un consuelo que claramente el capricorniano no podía darle
-Camus yo no quiero que sufras y lo que creo es que deberías tener cuidado
-¿Cuidado de que?
- No digo que Milo sea una mala persona. Pero tal vez no esta teniendo en cuenta a nadie mas que el y eso no esta bien. No puede usarte y no debes dejar que lo haga…
-¡Milo jamás jugaría con una persona! ¡Y mucho menos conmigo!- alzo la voz como nunca lo había echo interrumpiendo al de capricornio- tal vez fue un error venir aquí- se levanto y sin esperar nada mas emprendió su partida.
-Camus espera
Pero no hubo respuesta solo pudo ver como el caballero de acuario se alejaba a paso firme hacia su templo.
Eso no podía ser cierto, Milo no era así. Milo era una persona buena, alegre, divertida, tal vez algo infantil e ingenua pero no era egoísta. Jamás le haría daño a conciencia. Su Milo no era así… ¿Su? ¿Era suyo?... por supuesto siempre lo seria y él seria siempre de Milo aunque este no lo supiera.
