Sinceramiento
-Y es fue lo que paso- decía un deprimido Milo apoyando la cabeza sobre la mesa.
- ¿Y simplemente te fuiste?- pregunto extrañado Aioria quien miraba con curiosidad al compañero que se lamentaba en su mesa del comedor.
- ¿Qué mas podía hacer? Camus estaba furioso. No se que hice mal- dejo escapar un suspiro.
-Y… para empezar lo besaste sin siquiera decirle que ya no estamos juntos. Camus debe pensar que me estabas engañando con él y dudo que le agrade la idea de ser de las personas que se prestan a eso.
- Camus jamás haría sufrir a alguien pero… si en verdad el no me quiere de esa forma.
- ¿Te correspondió el beso?
- Eso creo.
-Eso es lo único que debería importarte.
- Lo único que me importa ahora es que no me odie.
-El no te odia solo esta confundido.
-¿Y que puedo hacer?
- Que tal ser sincero con él. Intenta explicarle todo.
-¿Como?
-Eso deberías saberlo tu, eres quien mas lo conoce.
Milo permaneció sumido en sus pensamientos unos cuantos minutos hasta que una idea poco común atravesó su mente, era arriesgado pero no podía estar peor que ahora.
Aioria lo miro extrañado cuando aquella sonrisa surco el rostro del escorpión.
-Me estas dando algo de miedo ¿Sabias?
-No hare nada malo si es lo que piensas.
-¿Entonces?
-Es una sorpresa. Pero necesito un favor.
-Dime.
-Vi a Camus bajar hace rato si ves que vuelve retenlo hasta que yo te diga.
-Esta… bien.
-Bueno tengo que irme.
-Espera, ¿Vas a tu templo?.
-Si.
-Te acompaño, se me hace que será más fácil retenerlo en capricornio que aquí.
-Te pedí ayuda a ti no a Shura.
-No sabía que cayera mal.
-No me cae ni bien ni mal.
-Entonces ¿Cual es el problema con él?
-Yo no tengo ningún problema. Vamos- sentencio en tono duro mientras avanzaba a la salida.
La noche cayo en el santuario y el caballero de acuario aun no regresaba, después de lo que había pasado decidió que lo mejor era dar un paseo por la playa, eso siempre lo relajaba. Bajo evitando tanto el templo de Escorpión como el de Leo hasta llegar a una alejada playa en las afueras de Rodorio. El sonido de las olas golpeando le ayudaba a despejar su mente o eso pensaba porque lo único que había logrado era evocar cada recuerdo que tenia con Milo desde que eran pequeños.
¿Como habían llegado a eso? En que momento sus sentimientos mutaron y le permitían al escorpión jugar con su corazón. ¿Por que si sabia de cuanto lo quería se burlaba así de él?
¿Cuándo Milo se volvió una persona tan cruel? ¿Acaso siempre había sido así y su amor le impedía verlo?
Hiciera lo que hiciera, su mente iba a mil por hora y solo lograba una cosa: lastimarse mas
Decidió que ya era suficiente cuando las estrellas iluminaban por completo el firmamento después de todo, tarde o temprano debía volver a su templo y pasar por la octava casa aunque nada le garantizaba tener tanta suerte como en la tarde.
Probablemente se debía a las altas horas que eran el hecho de que no se cruzo con ninguno de sus compañeros de armas. Seguramente todos se encontraban descansando ya, todos a excepción del caballero del decimo templo que al parecer se encontraba muy a gusto tomando un café con Aioria después de cenar. De verdad que no entendía nada.
En la casa de Capricornio, sus dos ocupantes esperaron pacientemente hasta que su compañero atravesó el recinto.
-¿No debías retenerlo?- pregunto Shura con total normalidad luego de bajar su taza.
-Milo me aviso hace horas que ya estaba listo.
-Entonces ¿Por que sigues aquí?
-¿No puedo querer pasar tiempo contigo?
-Estas muy raro hoy y no creo que sea por tu separación. ¿Qué pasa?
-¿Sabes que? Tienes razón.- el león se cruzo de brazos y miro con decisión a la persona frente a él- Me pasa que me canse de fingir ya no me importa que pase seré directo.
Resuelto, se levanto y antes de que Shura pudiera reaccionar ya lo estaba besando de manera por demás apasionada.
La acción fue correspondida al instante a pesar de no entender bien lo que pasaba.
-Tal vez esto funcione mejor que tener una pareja estable para darte celos.- emitió apenas separándose de sus labios.
-Qui… quieres decir que…
-Me gustas-admitió fijando sus esmeraldas en las del otro
Shura entendió que esta vez lo mejor era actuar por lo que lo beso con una intensidad mayor a la anterior si es que eso era posible.
- ¿Eso significa "tu también"?
-¿Te parece?- le sonrió de forma cómplice pero esta se desvaneció en un instante-… espera significa que ¿Estuviste utilizando a Milo todo este tiempo?
- ¡¿Qué?! Claro que no. Siempre supe que esos dos se amaban, solo que parecía que Milo tenía problemas para aclarar sus sentimientos así que supuse que diciéndole que si se daría cuenta que en verdad a quien quiere es a Camus o bien Camus se le declararía. Y al parecer tan mal no me salió- concluyo con una sonrisa orgullosa.
-Están peleados
-Eso se arreglara muy pronto- su sonrisa se ensancho ampliamente.
En tanto, minutos antes, Camus había llegado a su templo completamente agotado solo quería ir a su cama, dormir y en lo posible que al despertar aquello no hubiese ocurrido.
No encendió ninguna luz, no era necesario sabia su recorrido de memoria. Llego a su cuarto pero cuando fue a girar el pomo de la puerta un sonido proveniente del comedor llamo su atención. Camino despacio hacia la dirección del ruido; le sorprendió que la puerta divisoria estuviese cerrada aun así no le dio importancia, giro el pomo y se adentro en la habitación
Parpadeo un par de veces ante la escena que se encontró: las luces apagadas y sobre la mesa una torre de helado con velas a cada lado iluminándola.
-¿Qué…?-la puerta se cerro detrás de él y se giro rápidamente - ¿Milo? ¿Qué significa esto?
-Yo…quería disculparme- Camus abrió la boca pero Milo no lo dejo hablar- Necesito que me escuches Camus por favor.
En respuesta, el acuariano suspiro.
-Que sea rápido, estoy cansado.
-Antes que nada tienes que saber que Aioria y yo terminamos antes de que viniera a hablar contigo hoy y que durante todos estos días el me estuvo ayudando a entender lo que sentía; se que debí darme cuenta solo y que también debería haber comida francesa en la mesa pero no creí que tardaras tanto así que pensé en algo que te gustaría y que tuviera a mano.
-Milo- lo llamo en tono de reproche.
-Lo siento, me fui de tema. Lo que quiero decir es que lamento haberte abordado de esa forma sin tenerte en cuenta. Esta es mi forma de disculparme y de… de decirte que…- suspiro cerrando los ojos por un instante y luego lo miro fijamente- estoy enamorado de ti Camus
Un fuerte sonrojo se apodero del rostro del acuariano al tiempo que no daba crédito a lo que acababa de escuchar.
-…No quiero que esto afecte nuestra amistad- continuo el escorpiano al ver que el onceavo guardián no decía nada- pero no creo que pueda estar peor que ahora… por eso quería que sepas lo que siento y que no tienes la obligación de corresponderme solo…
-En verdad-lo interrumpió - ¿Crees que me acostaría con alguien por quien no sintiera algo especial?
Esta vez fue Milo quien se sonrojo a más no poder.
-¿Entonces?
Camus asintió bajando la mirada. Acto seguido Milo se lanzo a sus brazos estrechándolo con fuerza. Busco sus labios y comenzaron una danza de ardientes besos entre los cuales apenas se separaban para respirar.
Las manos de Milo comenzaron a pasearse por la espalda de Camus por debajo de la remera, necesitaba tanto tocar nuevamente su piel.
Comenzó un camino de besos bajando por el cuello del acuariano y terminando cerca de su oreja
-Camus-lo llamo con suavidad para luego seguir con aquellas caricias.
-Mmm…
-Puedo demostrarte lo que aprendí de ti- volvió a susurrar en su oído.
Camus asintió con un gesto de la cabeza acompañado de un leve gemido que escapo de sus labios.
El tampoco podía estar más tiempo sin el calor del escorpión contra su cuerpo.
Entre besos y caricias se dirigieron a la habitación de Camus; esta vez no habría dudas ni malos entendidos entre ellos simplemente estarían con la persona que amaban en cuerpo y alma.
FIN
Gente linda como dije puede que haya un lemon como epílogo pero eso dependerá de lo que ustedes quieran así que háganme sabes su decisión.
Gracias por seguir esta historia.
Saludos.
Yuki.
