Por si no se acuerda aviso ahora, capitulo lemon ;)
Epílogo
La noche ya estaba instalada; las estrellas brillaban con intensidad sobre el santuario de Athena y en este lugar sus habitantes se hallaban descansando con tranquilidad.
Algunos solos, otros acompañados; como era el caso del caballero de capricornio quien después de entender las razones de su león finalmente decidieron intentarlo empezando por compartir el lecho esa noche.
A diferencia de ellos, en el templo de acuario sus dos ocupantes se encontraban bastante despiertos. En la habitación de Camus, las ropas que cubrían los cuerpos de ambos caballeros habían desaparecido hace rato ya y recostados uno junto al otro se repartían besos y caricias por cada rincón de sus cuerpos.
Todo era lento y pausado, como queriendo grabar cada tacto a fuego en sus memorias.
El calor se intensifico y el deseo aumento haciendo que en medio de un pasional beso, Milo tomara impulso y se posicionara sobre la cadera del acuariano.
- ¿Qué haces?- Cuestiono Camus agitado cuando sus labios fueron abandonados
-Te dije que te mostraría lo que aprendí- respondió el escorpión con una sonrisa lasciva mientras se dirigía al cuello de Camus.
Comenzó un camino de besos desde la clavícula hasta detrás de la oreja disfrutando de sobre manera los suspiros que escapaban del otro.
Volvió a sonreír para si y descendió lentamente de igual forma hacia la zona de los pectorales mientras sus manos pasaban ida y vuelta por las largas y bien torneadas piernas del acuariano.
Camus acariciaba la espalda de Milo, ejerciendo algo de presión de vez en cuando y mordiéndose los labios para no emitir demasiados ruidos.
-Quiero escucharte- solo Milo en su oído al notar que los labios casi le sangraban por la presión ejercida
-No…no voy a darte ese gusto bicho
Milo fijo su vista en aquellos zafiros y alzando una ceja tomo aquella frase como un reto.
En un instante, el peliazul ya se encontraba entre las piernas de Camus masajeando el miembro de este y apunto de introducirlo su boca. Continúo con el masaje en la base y comenzó a lamerlo con algo de ímpetu para alcanzar su objetivo luego de unos momentos.
-Mi…Milo- soltó en un gemido intentando tomarlo de los hombros para alejarlo
Fue en vano inténtalo porque las manos del peliazul interceptaron las suyas y las alejaron mientras aumentaba la intensidad de la felación y con ellos el volumen de los gemidos.
Eso era lo que quería, ver una nueva faceta en el caballero de los hielos una que ni el conocía hasta el momento pero que se aseguraría de explorarla a fondo y de que nadie mas la encontrara así como tantos otros secretos que Camus solo le confeso a él.
Decidió que la tortura ya había sido suficiente por lo que lo libero y comenzó a repartir besos por la parte interna de muslo al tiempo que sus dedos se introducían con delicadeza en la boca de Camus.
Este no se negó a la intromisión y pensó que seria una buena idea mordisquear a los intrusos a modo de "venganza" pero no contaba con que eso excitara mas al escorpiano; antes de poder notarlo, Milo lo había persuadido por medio de roces y besos para girarse y quedas de frente a la almohada.
La espalda del acuariano era recorrida por una infinidad de besos que era imposible contar al tiempo que una de las manos de Milo se redirigía a la zona baja de Camus aprovecho la distracción para llevar uno de sus dedos hasta la entrada de su compañero e introducirlo lentamente.
Un gemido de incomodidad fue ahogado en aquella habitación seguido por un gesto de preocupación por parte del escorpión
- ¿Estas bien?-pregunto mientras repartía besos en la nuca del aguamarina
-Si, pero necesitas mas clases.
-Me encantaría- sonrió y mordisqueo el lóbulo de la oreja que tenia cerca.
Unos momentos después, un segundo digito fue introducido con mayor delicadeza y al poco tiempo un tercero.
Camus ya no reprimía sus gemidos, al contrario se oían cada vez con mayor claridad, lo que aumentaba aun más la excitación de Milo si es que eso era posible.
Llegado ese punto ya no pudo mas, quería tener mas cuidado ser mas amoroso como lo había sido Camus con él pero ya estaba en su limite por lo que se acerco lo más posible a la boca del acuariano y en un rápido movimiento quito los dedos, introdujo su miembro de una estocada y atrapo los labios del otro antes de que el sonido saliera.
Camus le mordió el labio inferior indicando así su inconformidad, a lo que Milo permaneció estático solo continuando el beso.
Un movimiento, minutos después, le indico al escorpión que podía comenzar con las estocadas. Al principio eran lentas y algo pausadas al igual que los movimientos de su mano izquierda sobre el miembro de su compañero pero la necesidad fue en aumento y rápidamente la velocidad de ambos movimientos se incremento.
-Ca…-su confesión fue cortada por un beso demandante por parte del otro que le hizo perder la concentración.
El clímax llego a ambos cuerpos a la vez, dejando tras de si una sensación de satisfacción y plenitud en ambos caballeros.
Querían permanecer en ese beso perfecto pero el oxigeno comenzaba a hacer falta; lentamente se separaron. Camus se dejo caer por completo sobre las sabanas y Milo sobre su espalda.
-Te amo- soltó lo mas cerca del oído de Camus una vez recuperado.
-También te amo Milo-sonrió de lado.
-Lo siento-agrego abrazándolo con fuerza en la misma posición.
Camus intento verlo pero el escorpión había escondido su rostro al apoyar la mejilla por completo en su espalda. Ante esto, el acuariano se movió indicándole que podía salir. Acto seguido quedaron uno frente al otro.
- ¿Por qué?
-Por no darme cuenta antes… la pasaste mal por mi culpa -bajo la cabeza con remordimiento en sus ojos.
-Eso no importa-le dijo tomándolo del mentón obligándolo a verlo a los ojos- todo esta bien ahora
Se besaron de una forma tan dulce que parecían estar sellando una promesa, una que estaba implícita: siempre estar juntos.
Se abrazaron y así durmieron el resto de la noche.
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El sueño me invada, los parpados me pesaban y faltaba poco para que Morfeo se apoderara por completo de mi.
Tal era mi ensoñación que no note la presencia que se había colado a mi templo hasta que estuvo en mi lecho, abrazándome por la espalda.
-Hola-dijo depositando un beso en mi mejilla
- ¿Qué haces aquí Milo?
- ¿No puedo querer simplemente visitar a mi novio y permanecer algo de tiempo con el? -contesto sonriendo, a esta altura podía saberlo sin tener que verlo.
- ¿Te parecen horarios de visitas?
- ¿Te desperté?- evito el tema
-Se podría decir que si. Estaba apunto de dormirme.
-Ah-fue su única pronunciación antes de comenzar a repartir besos a lo largo de mis hombros.
-Milo ¿Qué quieres?
- ¿Qué te parece que quiero?- sonreí ante su contestación a mi tonta pregunta-… que no duermas todavía. ¿No sabes que fecha es hoy?
-Mmm… sinceramente no.- era cierto no tenia idea de a que se refería.
-Hoy-se acerco lentamente a mi oído-hace un mes comenzaron mis clases de este tipo y quería que evalúes que tanto he mejorado- sentencio para después tomar el lóbulo de mi oreja.
-Ah- me di vuelta y lo bese- ¿Y si mejor primero hacemos un repaso?-dijo apenas separándome de sus labios
-Me parece perfecto.
Milo sonrió de una manera lasciva que solo a mí me dedicaba en estos momentos o cuando insinuaba algo y nadie lo veía; eso solo significaba una cosa: adiós a mi sueño, esta noche no dormiré.
Un poquito pasado del viernes y algo corto pero ahora si puedo dar por terminada estas historia. Espero que les haya gustado y nos leernos prontito en la próxima que ya estoy pensando ;) :D
