Disclaimers: Todos los personajes de Naruto pertenecen en su totalidad a su autor Masashi Kishimoto.

Capítulo 5

Abriendo los ojos pesadamente encontrándose en la oscuridad de su habitación sintió un mareo muy fuerte, imaginando que era lo típico de una resaca trato de levantarse sintiendo un dolor muy fuerte cerca de sus costillas, tocándose ligeramente notó unas vendas que lo cubrían por completo, aguantando el dolor logro divisar una botella de whisky cerca suyo, tratando de alcanzarlo unas manos lo detuvieron, eran algo ásperas.

-¿Qué nunca te enseñaron que los enfermos no deben tomar Teme?- preguntó el joven de ojos azules que le alejaba la bebida.

-Callate, y puedes decirme ¿qué rayos haces aquí?- preguntó el Uchiha mirándolo receloso buscando por el rabillo del ojo a la dueña de los ojos perla.

-Vine hace dos horas, encontré la puerta sin seguro y me empecé a preocupar, tu normalmente la aseguras estés o no- respondió mientras se estiraba- encontré el lugar limpio, pero el basurero estaba repleto de cosas rotas, y luego tú estabas aquí vendado, ahhh es cierto había un plato de comida cerca de tuyo.

Sin creer que la joven Hyuuga fuera tan estúpida inicio a fruncir el ceño, él quería violarla, no iba a juzgarla si lo hubiera dejado tirado en el piso desangrándose, acaso que había sido tan idiota de curar a su atacante, limpiar el lugar y hacerle de comer.

Mirando el plato de comida que estaba tapado con una tapa de cristal para evitar que se enfriará inicio a sentir un frio en la espalda, mientras el joven rubio seguía dando explicaciones, no quería mirarlo, había estado a punto de acostarse con la novia del Uzumaki.

-¿Viste a alguien?- preguntó muy nervioso sentándose en la cama sintiendo el dolor más profundo mientras acercaba su plato de comida disponiéndose a comerlo

-Acabo de decírtelo, te encontré solo- le repitió el Uzumaki mirándolo preocupado- Ahora vas a contarme ¿que rayos te paso?

Comiendo la comida que la joven le había servido, noto que era la comida del restaurante, pero caliente, nunca se había servido la comida en un plato, siempre comía desde el envase plástico, sirviéndolo en el mismo con una hermosa presentación, sintiendo un dolor en el pecho al imaginar a una llorosa joven que lo miraba aterrada, ofreció su plato al joven rubio sin poder probar otro bocado.

-No es de tu incumbencia zorro, además ¿no deberías estar arreglando las cosas con tu noviecita?

-Ya las arregle- sonrió el joven de ojos azules mientras terminaba la comida que su amigo le había pasado- Fui a visitarla a ella primero, no te imaginas, vive al frente tuyo, quien lo hubiera imaginado, estaba algo nerviosa, pero se alegró mucho al verme, me abrazo durante mucho tiempo- suspirando lentamente continuo cerrando los ojos un momento- sus abrazos son tan cálidos como los de mi madre.

Era tan fácil olvidar, especialmente ese detalle; Naruto Uzumaki había quedado huérfano a los 4 años, después que los mismos fueran atacados por un zorro durante una excursión a un bosque cercano, en Naruto no dejo más que unas notorias marcas en el rostro, pero sus padres se llevaron la peor parte.

Él había estado presente cuando Naruto sostenía la mano de sus padres antes que estos murieran, su padre le dijo que siempre estaría muy orgulloso de él, mientras que su madre luego de abrazarlo le hizo jurar que nunca dejara de sonreír, desde ese momento se talló esa eterna sonrisa en el rostro del Uzumaki.

-…y me besó

Saliendo de sus pensamientos miró al joven Uzumaki que aun con los ojos cerrado sonreía, embriagándose de aquel recuerdo, toda la empatía que estaba sintiendo fue remplazada rápidamente por una ola de ira que inundaba su ser.

-Teme fue increíble, tiene unos labios tan suaves, dulces me costó despegarme de ellos, son tan…

-¿Ya le dijiste que te acostaste con Sakura?- replico el muy enfurecido Uchiha tratando de no imaginar a la joven Hyuuga dando algo que a él le negaba, sonriendo levemente al ver que la sonrisa del joven rubio desaparecía.

-No, iba a decírselo pero… luego de ese besó estoy ahora más seguro que nunca de que con quien quiero estar es con ella, mañana hablare con Sakura para decirle que no quiero nada con ella- afirmo el joven Uzumaki mostrándose muy decidido

-Me pregunto cómo lo tomara tu noviecita-sonrió en forma irónica, la idea de lastimar lo más posible al rubio lo satisfacía- Imagina que alguien se lo diga

-Solo lo saben tú y… acaso crees que ¿Sakura se atreva a hablar?- grito preocupado el joven Uzumaki sin que pasársele por la mente que el joven de mirada oscura fuera a decirle

-Una mujer despechada es capaz de todo-declaró el joven mirando por el rabillo del ojo el edificio de la muchacha mientras pensaba "excepto ella"

-¿Teme puedo quedarme a dormir aquí?- dijo el joven con el ánimo por los suelos

-No, vete a dormir con tu novia- le gritó el joven furioso

-No puedo, no creo me dejará. Ella recibió una llamada y se fue donde sus padres, supongo que luego los conoceré, espero caerles muy bien- dijo el joven mientras se ponía un abrigo y tras despedirse del joven se retiró dejando en la oscuridad al joven de mirada oscura.

La oscuridad nunca lo había molestado, pero era la primera vez que la soledad lo molestaba, los únicos recuerdos que le venían eran de la joven llorosa, al girar su vista la imagino a su lado, con su cuerpo desnudo pero con ese temblor que lo había sentido tan cerca, la imagino tocándolo, acariciándole su cabello y su rostro, besándolo, creyó sentir esos labios tan dulces, cuando se separó viéndola con esos ojos llenos de ilusión la escucho susurrar "Naruto".

Furioso trato de moverse bruscamente pero la herida lo volvió a destruir en la cama dejándolo completamente mareado, ¿Por qué no lo miraba de la misma manera? ¿Por qué esa mujer estaba en su cabeza?

Ninguna mujer se le había resistido, había tenido una aventura con cuanta chica conociera, con excepción de Sakura e Ino, a ambas muchachas había conocido desde temprana edad, ambas siempre atosigándolo, persiguiéndole, gritándole, mimándolo; de una forma muy expresiva, muy molesta.

Recordando esos momentos recordó vagamente a la muchacha de los ojos blanco, siempre persiguiendo y mirando al joven rubio, siempre de forma lejana, antes tenía ese brillo en los ojos de anhelar algo que es casi imposible, una mirada de alguien derrotado. Esa muchacha en algún momento le había inspirado lastima y ternura, era como ver un ave con el ala lastimada mirando al cielo, anhelando volar en él.

Esa muchacha siempre estaba presente, ¿como es que no lo había notado?, levantándose con mucho esfuerzo se acercó a una pequeña biblioteca, los libros estaban en orden, cosa muy extraña recordaba que la joven había hecho caer el librero cuando la arrastraba a su habitación.

-Que idiota eres Hyuuga

Riéndose de la estupidez de la muchacha, tomo un anuario muy viejo pero en buen estado, tenía dedicatorias por todas partes, cubriéndolo en absoluto, revisando una por una las dedicatorias no encontró ninguna de la muchacha, busco en las fotos y la encontró, ella había estado en la misma primaria que él, era una niña muy bonita, la fotografía daba la impresión que el fotógrafo la había sorprendido, pero no había ninguna dedicatoria, guardándolo muy fastidiado se dirigió a su cama nuevamente.

No estaba dispuesto a dormir con la duda, forzó su mente para recordar el momento, pero era tan difícil, el mareo y la debilidad producida por la herida eran demasiado para él, se abrigo un poco y empezó a quedarse dormido, era suficiente por un día, nada le había salido bien.

Inundado en sus sueños pudo verse como un niño de nuevo, se acercó a un niño de ojos azules sentado en un columpio completamente solo, tenía esa mirada de derrota.

-¿Qué te pasa?- le preguntó el pequeño Uchiha agarrando un pequeño anuario, mirando con mucha rabia al Uzumaki

-Nadie quiso ponerle dedicatoria al mío- dijo el niño de ojos azules tratando de balancearse para animarse un poco- ¿Será porque no tengo padre?

-Por eso y porque eres un tonto- se burló el Uchiha cuando vio acercarse a una pequeña niña, parecía muy débil acompañada de dos maestros, ella estaba detrás de la maestra temblando.

-Naruto dame tu anuario- le sonrió su maestro Iruka llenando de ilusión el rostro del pequeño niño, le paso su anuario para firmarlo para luego pasárselo a la maestra

-Jiraya nos encargó decirte que hoy vuelve de su viaje que mandes a la cocinera a preparar tu plato favorito- le sonrió la maestra Kurenai mientras firmaba una hermosa dedicatoria y luego se la paso a la pequeña Hyuuga que miraba el suelo aún.

-¡Qué bueno! Lo extrañaba mucho, oíste Sasuke comeré Ramen hoy- se balanceó más el joven rubio con una sonrisa muy grande en el rostro

En tanto Iruka balanceaba a Naruto noto que la maestra Kurenai le pasaba el lapicero a la niña mientras la animaba a escribir algo, la cual muy nerviosa empezó a escribir, tenía una caligrafía muy hermosa.

-Gracias maestra Kurenai- vio a la niña abrazar a su maestra mientras él se retiraba algo asqueado por la escena.

Despertando con una rabia fuera de sí, se tomó del pecho respirando entrecortado, lo había recordado, golpeando su cama furioso mientras se sentaba en su cama arrojo algunas almohadas. Ella siempre estaba allí, pero para Naruto. Antes de gritar escucho su celular, molesto de ver el numeró que lo llamaba tuvo el impulso de lanzar su celular, pero era mejor que su hermano cargue con su rabia.

-¿Qué quieres?- gritó Sasuke

-Tienes 30 minutos para arreglarte- respondió el mayor de los Uchiha mientras colgaba el celular y entraba a la habitación.

Continuara….

Notas de autor: No entiendo a veces que me pasa xD termine este capítulo y termine agregándole muchísimo, espero la historia este emocionante por que el próximo capítulo explicare porque Hinata y Sasuke no recuerdan el compromiso, espero leer sus comentarios xD, aquí o en Facebook, los quiero mucho gracias por leerme n.n y ser una inspiración. Atte. Hime Misora Yuki