Ways to be Wicked.
Quiero agradecer a Silvers Astoria Malfoy y a Sonye-San por sus amorosos comentarios de lo capítulos pasados y de sus sugerencias.
También gracias especialmente a Aster quién me ha señalado un error que cometió fanfiction con un pedazo del capítulo pasado. Ya está solucionado.
Disclaimer.
Enserio, ya sabéis de qué va esto. Descendants no es mío.
Capítulo 3.- La Cueva del Ladrón.
Había una serpiente deslizándose a sus pies.
En realidad él nunca había estado en Agrabah pero no negaba el factor de intimidación que provocaban sus orígenes. El orgulloso hijo de Jafar, proveniente de la despiadada Agrabah, la ciudad que te asesinaba si no eras lo suficientemente fuerte o listo para sobrevivir.
Allí donde eran severamente rudos con las sucias ratas que rompían la ley.
Él lo sabía, pues su padre era el que solía encargarse de hacerla cumplir. Pero había caído tan bajo después de su derrota. Convertido en una de las "sucias ratas callejeras" que tanto despreciaba. Un patético ladrón de cuarta obsesionado con las lámparas mágicas.
Cuándo los antiguos reyes, Bella y Bestia mandaron a todos los malvados a la Isla de los Perdidos tuvieron en cuenta bloquear la magia de todos los que la tuvieran. Así, aunque la mamá de Mal conservaba su cetro le era imposible usarlo, o la madre de Evie, que aunque era claramente una bruja (y no lo digo metafóricamente) no podía usar su magia y hechizos, o su propio padre, que había sido engañado para desear ser un genio, pero nada de eso funcionaba en dicha isla.
Sin embargo, el destino es curioso, fue a los 21 años que descubrió el verdadero significado de en lo que su padre se había convertido. (Y en como eso lo afectaba a él.)
Jay era mitad genio.
Había sido en una fiesta estúpida que sus amigos le habían organizado. Pero como nunca antes las habían tenido, aprovechaban ahora que podían hacerlas por todo lo alto, en una compensación por la infancia perdida.
Desde que se había levantado aquella mañana había sentido un extraño hormigueo en la punta de sus dedos y en los vellos de su nuca. Parecía como si estuviera cargado de electricidad.
Cuando sopló las velas pidiendo su deseo la sensación aumentó terriblemente hasta volverse tan pesada que casi hacía que se doblara por la mitad. Pero se forzó a mantener su cara de siempre para no levantar sospechas que arruinaran la fiesta. Estaba tan concentrado manteniéndose bajo control que casi se pierde la conversación de sus amigos. Hablaban de deseos y se burlaban de como estos no habían hecho nada por ellos cuando eran niños y deseaban escapar del horror que el propio hogar les provocaba. Y como ahora que finalmente habían ganado y lo tenían todo finalmente no los necesitaban.
-No me importa que sean inútiles.- había dicho Carlos y su voz había flotado por la habitación atravesando el dolor insoportable que comenzaba a sentir en su estómago.
-De todas formas desearía que Dude pudiera quedarse conmigo todo lo que dure mi vida. Así nunca tendría que despedirme de él.
La sensación había explotado en ese momento, en una manifestación tan grande que incluso sus amigos pudieron sentir. La habitación se había llenado de una luz rojiza que envolvió a Carlos y a Dude, que estaba tirado a los pies de su amo, cuando desapareció Dude parecía estar perfectamente y con suficiente energía para sacar la lengua, ladrar y dar vueltas alrededor. Había estado sintiéndose mal los pasados días, motivo por el cual Carlos se había sentido lo suficientemente nostálgico para pedir ese deseo.
Jay, en cambio, estaba tirado en el suelo sintiéndose más cansado que nunca. Casi como si hubiera jugado diez partidos seguidos de Trunning*. Sin embargo, la sensación electrificante se había ido. Lástima que no pudiera disfrutarlo.
No podía recordar mucho después de eso.
Había despertado en su cama sintiéndose extrañamente renovado y desorientado, una extraña combinación. Mal estaba al lado de su cama de pie, con su cetro de cristal en la mano. Se enderezó inmediatamente, sabiendo que no estaba frente a una amiga sino frente a la reina Maligna.
-No te apresures.- le dijo ella con falsa suavidad. La luz verdosa de su cetro la iluminaba tenuemente en la oscuridad de la habitación, dándole un aspecto fantasmagórico.
-Todavía no sabemos lo que te paso. No queremos que te lastimes de pronto, ¿verdad?
Su estómago se revolvió al oírla hablar tal como lo hacía con los traidores a los que interrogaba. ¿Por qué estaba haciendo esto?
-¿Qué ha pasado?- preguntó con confusión. La desorientación ganándole rápidamente a la extrañeza de la actitud de Mal.
-Eso es lo que yo iba a preguntarte.- Ella acarició su cetro con mimo, ignorándolo por un momento, casi como si lo que fuera a preguntar a continuación no tuviera importancia. -¿Qué le hiciste a Dude?
-¿Dude?- poco a poco la claridad volvió a él, recordando a medias la espantosa sensación y el indescriptible dolor, seguidos de la explosión de luz y el ladrido alegre del perro de Carlos como últimos recuerdos.
Se tomo la cabeza con las manos en un intento por detener el torbellino que comenzaba a formarse en sus pensamientos. Algo había ocurrido y había sido su culpa. La sensación de hormigueo comenzaba a volver haciéndole gruñir. Mal se rompió en ese momento, incapaz de seguir actuando como la inquebrantable reina delante de un amigo que estaba sufriendo.
-¿Jay? ¡¿Jay, qué te sucede?!- el pánico subiendo como espuma por su garganta y reflejándose en su voz logró detener el ataque que Jay estaba sufriendo. La sensación retrocedió y pudo aclarar su mente lo suficiente como para mirar directo a los asustados ojos de Mal.
-Algo me ocurrió, Mal.- le susurro con el miedo arrastrándose en su voz. -Puedo sentirlo… dentro de mí.
Los días que siguieron fueron difíciles. Su don se había manifestado ahora que tenía la edad, pero él era diferente debido a la falta de un amo y al hecho de ser un híbrido. No tenía que obedecer las reglas ni cumplir el deseo de cualquiera. Lo que había sucedido era que el poder se había acumulado en su interior y había salido como agua por una manguera de presión al momento en que Carlos formuló su deseo. Siendo uno en el que se encontraba de acuerdo e, inconscientemente, deseaba ver cumplido él también, sus poderes tomaron la rienda por él y decidieron cumplirlo sin consultarle. La magia de Genio era un asunto completamente diferente a la hechicería normal, razón por la cual Mal no pudo entender que le había hecho a Dude cuando explotó la luz. De la misma forma, Jay seguía sin entender los hechizos comunes y sus componentes. Aquello era ciencia, lo que él hacía era el deseo y la fuerza de verlo cumplido. Ese era el secreto. La fuerza, un genio debe tener la fuerza suficiente para cumplir un deseo y, mientras más complicado el deseo, mayor debe ser la fuerza del genio. Era un concepto de poder no de cerebro, lo que lo hacía perfecto para él. Cuando vio a Carlos y a Dude pudo observar, por un momento, unos hilos rojizos que enredaban a uno con el otro de una forma extremadamente complicada antes de que estos desaparecieran. Dentro de sí, supo que había unido las vidas de esos dos permanentemente. Cuando uno de ellos se fuera, él otro lo seguiría. Tal y como Carlos había deseado.
Pero el pasado era el pasado. El ahora era lo importante, y ahora, tenía unos ladrones con los cuales tratar.
Se paseó delante de ellos mientras sus guardias los sujetaban a sus pies, obligándolos a inclinarse hacia él. Su serpiente se paseaba asustando aún más a los estúpidos hombres que había osado intentar robarle a *él*
Habían sido tan tontos como para colarse hasta una de sus bodegas de mercancías para intentar llevarse un candelabro de oro y diamante. Sus guardias los habían descubierto después de que una de sus serpientes hubiera mordido a los 7 hombres, dejándolos paralizados en espera de instrucciones para matar o vivir. Jay siempre tenía varias serpientes en cada almacén con órdenes de paralizar con su veneno a todo desconocido o guardia que entrara fuera de turno. Los guardias hacían ronda cada hora, pero él sabía que no eran infalibles, por eso tenía ese seguro, si un traidor estuviera en su filas tratando de robarle sería descubierto al instante. Entonces desearía que las serpientes lo hubieran matado en lugar de solo paralizarlo para poder llevarlo a su presencia.
Tal como ahora les sucedía a los 7 hombres retenidos contra el suelo.
-Habéis intentado llevaros una de mis cosas.- les hablo con una ligera voz, casi como si estuviera bromeando, mandando un escalofrío y sudor frío a los hombres a sus pies.
-Eso no estuvo bien. Robar es malo ¿No sabían? Y lo malo se castiga. ¿Cómo aprenderían sino?- Su tono mantuvo siempre su nota juguetona y ligera. Como si fuera un hermano mayor castigando a un niño que intentó robar un par de galletas más para el postre.
-¿Saben como se castiga a los ladrones en mi castillo?
Ninguno respondió, la habitación se sentía muchísimo más helada de lo que debería ser. Jay les mando una mirada de decepción, nada feliz de que ninguno tuviera la respuesta, su corona ladeándose con su movimiento.
-Es una lástima que lo aprenderán por las malas.
Solo se escucharon gritos después de eso.
Se ha revelado un poco de lo que es la vida de Jay ahora, también marque un par de puntos que serán importantes para la trama más adelante. Originalmente iba a poner lo que sucedió con Jafar después de la Isla de los Perdidos pero comencé de escribir acerca de Jay y las cosas surgieron solas, supongo que será la próxima vez.
También aclarar que me costó muchísimo meterme en la cabeza de este chico (ahora hombre). En la película solo vimos el típico bully fortachón, sin cerebro, que coquetea con todo lo que se mueve, juega deportes y vive la vida sin importarle nada. (ejem- ejem hola Chad ejem- ejem).
Pero Jay tiene mucho potencial que Disney no explotó, y siendo Aladín una de mis películas favoritas (excepto por Jasmín) eso era inaceptable.
Pronto veremos más de este chico rudo y de lo que ha sido su vida como Rey y dueño de la red de mercancías del país
Hay un montón de cosas que metí en este capítulo que serán importantes más adelante, a ver si podéis descubrir todas.
Otra cosa, ya pa irme alv. Quien logre adivinar cuantos años han pasado desde la coronación de Ben y cuantos años tienen los chicos ahora le daré un premio :D
Suerte y quiero oír sus teorías ;*
*Se llamaba Trunning, Tourning? No lo recuerdo, algún alma amable que me ayude?
