Ways to be Wicked.


Disclaimer.

Dove Cameron es preciosa, lamentablemente no me pertenece, ni el personaje que interpreta así como toda la película Descendants.

(Enserio, es bastante obvio).


Capítulo 5.- La historia de un cautivo.


Traición.

Eso fue lo que sintió el día de su coronación. Mal había robado la varita del Hada Madrina arrebatándosela de entre las manos.

Había tratado de detenerla, de razonar con ella…

"-¿Acaso eres iluso?"

Aquello le había roto el corazón.

Ella ni siquiera se molestó con él, lo había congelado en su lugar, sin palabras, con la varita que había robado y con toda la expresión de traición que su cara mostraba.

Fue mudo testigo de ver a su novia aplastar la voluntad de todos a su alrededor.

Primero apareció Maléfica, envuelta en humo verde y vanagloriándose de su supuesta victoria. El horror descendió sobre él al pensar en Mal aliándose a su madre y en ambas convirtiendo el reino que amaba en un infierno sobre la tierra. Mal misma destruyó esa posibilidad. Ella se enfrentó a su madre, haciéndole creer por un momento que aún había esperanza para ella, pero solo fueron ilusiones. La vio arrebatarle el cedro y un confuso discurso sobre el poder para sostenerlo.

Lo que siguió fue aún más espeluznante.

En una mano sostenía el cetro y en la otra la varita mágica, con un solo movimiento las unió en el centro, creando un destello de luz tan cegador que casi lo deja ciego. (Debido a que no podía taparse los ojos con las manos, por obvias razones.)

Cuando la luz dejó paso a la claridad Mal sostenía un cetro de cristal y adornos de oro, además de desprender una luz verdosa intoxicante. El terror creció en la habitación mientras los cuatro amigos tenían sendas sonrisas de satisfacción. Maléfica retrocedió un paso, como dándose cuenta por primera vez del peligro que corría, pero Mal fue más veloz. Agitó el venenoso cetro y Maléfica fue convertida en una lagartija.

El impacto fue suficiente.

Ella aterrorizó al resto de la audiencia, quienes rápidamente se rindieron a su voluntad. Todos, incluso sus padres después de un tiempo.

Ben no lo entendía, cuanto más tiempo pasaba bajo aquel encantó sus sentidos parecían más lejos. Todo tenía eco y le costaba comprender que decían.

Mal convirtió al Hada Madrina en una lagartija también.

Después de eso ya no recuerda nada más.

Cuando despierta se encuentra en una habitación que le resulta extraña.

Tiene un aire familiar pero es oscura y sombría. Se levanta con un dolor de cabeza tremendo, no recuerda cómo llegó ahí, además está usando una camisa y pantalones oscuros que no recuerda haberse puesto y está descalzo.

Camina hasta el baño, (¿Cómo sabe que el baño está ahí?), su reflejo le regresa la mirada, está despeinado y la mirada de confusión es latente en su rostro. No entiende que ocurre ¿Por qué está tan confundido? ¿Qué fue lo que ocurrió?

Escucha una puerta abrirse y sale del baño en busca de respuestas.

Mal está de pie en esa habitación oscura, tiene algo extraño en la mano, un centro de cristal que desprende una luz verdosa. El único punto de luz en el cuarto.

Ella lo mira y entonces recuerda. Maléfica, el Hada Madrina, su varita, su pueblo…

-Mal…- su voz duele por la falta de uso. ¿Cuánto tiempo ha pasado? se preguntó vagamente pero eso no es lo importante ahora.

-¿Qué has hecho?

Ella sonríe maliciosamente y Ben se sabe perdido.

-Oh querido Ben, me he apropiado del mundo.


Ben nunca deja el cuarto. No puede, no importa cuántas veces lo intente. Mal intento explicarle una vez que lo encontró intentándolo.

-Es un hechizo.- le dijo. -No puedo dejar que te vayas, después de todo.

Pero Ben no se rinde, aún hay una bestia dentro de él que se siente enjaulada y anhela la libertad.

A veces se despierta bañado en sudor, sus pesadillas son cada vez más frecuentes. Hay un monstruo que lo persigue y Ben sabe que cuando lo alcance desgarrara su carne y sus huesos. Así que corre y corre pero no es lo bastante rápido y justo cuando está delante de la puerta tropieza y esa cosa va atraparlo. Entonces, cuando ya se ha rendido, la bestia salta por encima de él y se estrella contra la puerta, él tampoco puede salir, está atrapado, así que suelta un rugido de frustración y entonces despierta.


Mal no lo visita más que unas pocas veces, la comida llega sola. Al parecer la chica está muy ocupada con su nuevo puesto de "Reina"

¿Quién lo hubiera imaginado? Bueno, ciertamente no es así como Ben esperaba que Mal consiguiera la corona.

Cada que se baña un nuevo conjunto de ropa negra y sencilla se encuentra cuando sale, lo sucio desaparece.

-¿Es está mi ropa de carcelero?- le pregunta un día en que ella entra. Parece cansada y solo resopla antes de desaparecer tras la puerta de baño.

Cuando sale aún tiene el cabello húmedo y viste una sencilla bata morada.

-Más bien es tu ropa de preso.- le dice con una sonrisa ladeada. -La carcelera soy yo.

-¿Por qué haces esto?- le pregunta ya desesperado. De verdad desea saber, ¿no le dio acaso toda su confianza? ¿Por qué traicionarlo?

Mal lo mira fijamente, su ceño está fruncido, parece como si buscara respuestas que no encuentra.

-Porque es justo.- le dice con un tono duro. -Nunca nos dieron ninguna oportunidad, fuimos abandonados a merced de nuestros padres. Nunca les importamos, ni nosotros ni el resto de los otros chicos ahí. No sabes cómo es, la decadencia en la que vivíamos. Este es nuestro pago justo.

Ni siquiera escucha todo su discurso.

-¡No Mal! Yo me di cuenta, por eso os saqué de ahí. Quería darles una oportunidad ¿pero esto? Esto no es un pago justo.

Ella se ríe. Una carcajada seca y sin nada de gracia.

-¿Eso crees Ben? ¿Cómo fue que nos trataron cuando llegamos? ¿Una clase de bondad correctiva iba a ser suficiente? Dime, ¿nos aceptaron?

Cada pregunta es una cuchillada bien dada, Ben solo quiere taparse los oídos pero sabe que ni así podrá detener sus palabras.

-Nos aislaron incluso más, al menos en nuestra isla éramos respetados por nuestra propia fuerza. Aquí ni siquiera nos dieron una cálida bienvenida. Todo fue basura.- ella casi escupe la última palabra y sus ojos brillan con peligro. Ben no retrocede, no cede, porque él cree que está en lo correcto y que el bien vence al mal siempre.

Ninguno gana esa pelea, tampoco las siguientes.


-¿Cuánto tiempo ha pasado?- se pregunta en voz alta un día. Se siente como si llevara años encerrado en esa habitación, en realidad es el cuarto de sus padres (ahora lo sabe) y aunque ha tenido libros y todo a su disposición para entretenerse no tiene ni idea de que ocurre detrás de esas paredes.

Hay ventanas en la habitación pero tienen gruesas cortinas que impiden el paso del sol y que son imposibles de quitar, ya lo ha intentado. Su única compañía es Mal pero incluso ella desaparece durante días. (Los cuenta según sus comidas).

Finalmente ella regresa cuando su cena ha desaparecido, está diferente. Lo nota a la primera.

Mal está vestida mucho más elegante de lo que la ha visto jamás, incluso más que aquella vez en su coronación. (Todavía le duele recordar el día). Trae un vestido oscuro, parece negro pero al verlo mejor con aquella luz verdosa del cetro se da cuenta de que es un púrpura muy apagado. La tela se pega a su cuerpo abrazando sus curvas y su cabello ha crecido y está peinado elegantemente.

Aparta la vista de ella enojado consigo mismo. Ella es hermosa pero también es su carcelera. Se siente mal por extrañar su compañía cuando es culpa de ella que esté ahí en primer lugar.

-Así que viniste.- dice amargamente. Mal sonríe y se le acerca con movimientos lentos y sensuales. Aparta de nuevo la vista y aprieta las manos sobre su regazo.

-Lo siento.- musita ella sarcástica. -Te deje solo mucho tiempo ¿no? ¿Me extrañaste?

Molesto por ser tratado como un perro levanta la mirada para confrontarla pero ella está demasiado cerca. Se echa hacia atrás de forma instintiva apoyándose en la cama pero no hay lugar para huir. No de su mirada.

-Tendré que recompensarte entonces.- susurra antes de besarlo.

Mentiría si dijera que trato de apartarse, que se alejó bruscamente y se enfureció con ella.

Pero la amarga verdad es que ha pasado demasiado tiempo solo, que Mal es la única a la que ha visto en meses y que no ha olvidado en ningún momento sus labios y su suave piel. Cede con una facilidad vergonzosa y humillante, puede sentir la sonrisa sardónica sobre sus labios y convierte el beso en algo más feroz. Su propio enojo acercando a la Bestia. No es amable ni cuidadoso. Está furioso y cansado de ser prisionero, no tiene tiempo de tratar con ternura a alguien que no la quiere en primer lugar. Mal se sube a su regazo y sujeta su cabello con una fuerza que lo lastima. Ben la sostiene de la cintura y muerde su cuello. Después podrá arrepentirse.

Lo hace.


Despierta sin camisa y con mordidas en todo el cuello y torso. Afortunadamente sus pantalones siguen en su lugar y sabe que de ahí no se han movido.

Aun así no evita sentir asco de sí mismo, toma una ducha en la que parece que se quiere arrancar la piel en lugar de lavarla. Al salir hay otro conjunto de impersonal ropa negra que lo pone furioso instantáneamente. No tiene sentido, nada lo tiene. Lo único que le queda en esa elegante celda son sus ideales. Su intachable moral. No puede dejar que Mal le quite eso también, solo no puede.

Pero sabe que el juego acaba de empezar.


Hoola gente. Sé que me he tardado años con esta continuación pero se me secó el cerebro a la mitad de este capítulo y tuve que reescribirlo. Además la vida real me ha reclamado con fuerza y apenas escribí dos líneas en vacaciones. Sorry por eso, ustedes no se lo merecen.

Hoy se trato de Ben, o al menos un poco, hay más que contar aquí pero para eso ocupo a Mal y ella no era el centro de este cap (los engañe vedah?) sino que quería ponerlos un poco en Ben quien es prisionero de Mal, no ve a nadie más que a ella y esta enojado y confundido. Además de apegarme a la idea original. Ben no puede ser corrompido, no en sus ideales, él no luchara por Mal aquí, esta totalmente en contra. Sin embargo, Mal tiene otras maneras de hacerlo doblegarse.

(Que es por lo que puede o no conventirse este fic en rated M, dependerá del rumbo que tome)

Espero que no estén muy decepcionados, ya pronto saldremos de la línea del pasado, solo falta MAL ahora sí y volveremos a los Rebeldes. Besos y gracias por seguir con este loco fic. Los amo!