V.

"Pelear por él fue como tratar de resolver un crucigrama para el que no hay respuesta. Arrepentirte de haberlo conocido fue como desear nunca haber descubierto que el amor podía ser tan fuerte."

Victor tuvo ganas de rendirse desde que la última de las palabras de Yuri había salido de su boca. Yuri, el Yuri que él había conocido no se parecía en nada a aquel hombre que parecía estar protegido detrás de un muro de hielo impenetrable, un muro que Victor estaba seguro de no poder pasar hiciera lo que hiciera para intentarlo.

Sin embargo, Yuri había aceptado escucharlo y aunque sus ojos marrones estaban gritándole que nada de lo que dijera le importaría de verdad, Victor tragó saliva intentando que el ordenado discurso que había planeado durante la ceremonia de premiación saliera de forma natural, de forma tranquila aunque el ruso sentía que estaba muriendo de dolor y de miedo.

-Primero, quisiera felicitarte de verdad por tu actuación de hoy, Yuri- dijo el ruso intentando sonreír a pesar del gesto glaciar con el que Yuri recibía sus palabras-. Haces que patinar luzca tan fácil, tu técnica es brillante, ya no tienes miedo de saltar…

-Una vez salté y me rompí en mil pedazos y después descubrí que algunas caídas no son mortales aunque te conviertan en un montón de escombros- dijo Yuri borrando en seguida la sonrisa de los labios de Victor-. Saltar sobre el hielo y saltar en la vida no es tan diferente ¿sabe? He aprendido que si me caigo, podré volver a levantarme, es más sencillo arriesgarte a saltar sin que te asuste la posibilidad de caer porque también existe la otra posibilidad: que todo salga bien, que te mantengas de pie sobre el hielo y ahora prefiero pensar en eso…

-¿Celestino te enseñó todo eso?- dijo Victor sin poder evitar sentir celos.

-La mayor parte- dijo Yuri con calma-. Lo demás me lo enseñó usted de forma nada ortodoxa, pero también se lo agradezco…

-¿Me odias, Yuri?- dijo el hombre de los ojos azules sin poder contenerse-. Me odias ahora ¿verdad?

-No- dijo Yuri encogiéndose de hombros-. Hay dolor en mi corazón cada vez que tengo que verlo, pero no hay odio…

-Eso quiere decir que me has perdonado- dijo Victor sintiéndose emocionado sin poder evitarlo.

-No, no puedo hacer eso- dijo Yuri con sinceridad-. Creo, señor Nikiforov, que es responsabilidad de cada uno de nosotros perdonarnos y seguir adelante…

Los labios de Victor se silenciaron con la frialdad de aquella respuesta. La verdad es que él había esperado escuchar algo distinto pero era más que evidente que estar junto a Yuri una vez más era imposible, él sabía que tenía que ser una persona madura y elocuente pero los ojos marrones de Yuri lo instaban también a hacer estupideces como un necio cualquiera que intenta resolver un acertijo o un crucigrama que no tiene respuesta correcta, que nunca la tendrá.

-No puedes perdonarme porque en realidad jamás te he pedido perdón por mi comportamiento después del mundial- dijo Victor con desesperación-. Yuri, perdóname por decir aquellas cosas, yo no quería…

-Claro que quería herirme, señor Nikiforov- dijo Yuri con una sonrisa algo divertida-. Creo que de todas las personas que conozco es usted quien más me ha odiado y ese odio es el que lo llevó a hacerme daño aunque ¿sabe algo? Siento que usted se lastimó a sí mismo más de lo que me hirió a mi…

-Yuri, soy un idiota- dijo Victor sin saber qué más decir-. Fui un estúpido, lo sé, pero ya no soy más esa persona, yo ya no te haré daño si me dejas estar a tu lado…

-La gente no cambia jamás, señor Nikiforov- dijo Yuri con una voz triste que rompió el corazón del ruso-. Puede que podamos modificar nuestro modo de actuar pero nuestra esencia no se altera. Usted ve en mí hoy a un campeón olímpico pero dentro de mí solo soy un chico que sigue sintiendo demasiado miedo y el mundo odia a las personas como yo, es como si sentir miedo te hiciera menos humano y cuando vas por la vida luchando a pesar de ese miedo, el mundo te odia aún más por mostrarles que es posible superarlo. Por eso me odiaba usted ¿no es verdad? Porque era más fácil amar a un inútil que a alguien quien estaba descubriendo su propia fuerza…

-Yuri, no…

-Usted tampoco ha cambiado- dijo Yuri mirándolo fijamente a los ojos-. Usted no me ama, quizá jamás me amó. Usted quería ganar el amor del mundo por medio de su obra de caridad ¿no es así? Sin duda alguna la historia del dios que baja de su trono a ayudar a un idiota cualquiera siempre será digna de alabanza. Usted quería triunfar a través de mí y cuando lo defraudé, cuando gané esa medalla de plata que usted no quiso besar, fue ahí cuando empezó su odio. Usted me lo gritó, sé que si estuviéramos juntos los dos una vez más usted no tardaría en volver a decirme que regresó a mí por lastima y ¿sabe algo? Puedo ser miserable a veces pero no necesito su lastima, ya no…

-¿Tú tampoco me amaste?- dijo Victor sintiéndose totalmente derrotado.

-No lo sé, sea lo que sea el amor estoy seguro de que no hace tanto daño- dijo Yuri con aire pensativo-. Y usted y yo nos hicimos mucho daño, tanto, que estoy seguro de que nadie podrá repararnos jamás y quizá esté bien así, quizá es lo único que pueda hacer que sigamos adelante y yo quiero seguir adelante…

-Sin mi…- dijo Victor intentando que el nudo en su garganta no estallara.

-Sin usted, pero conmigo…- dijo Yuri con una sonrisa un poco menos fría-. Usted debe intentar lo mismo, estoy seguro de que otra persona podrá amarlo como usted quiere, estoy seguro de que usted encontrará ese amor perfecto que siempre ha deseado. Usted siempre ha anhelado la perfección y yo no soy eso, jamás lo seré…

-Pero yo te amo…- dijo Victor- de verdad te amo, no he dejado de amarte desde que te fuiste. Intenté volver a ti tantas veces, intenté llegar a ti para pedirte perdón de rodillas y tú…

-Tú no me amas, Victor- dijo Yuri haciendo que el otro hombre sintiera un cosquilleo de excitación al escuchar al otro muchacho pronunciando su nombre y dejando de lado el tono formal-. Solo deseas lo que no puedes tener y cuando lo tienes te das cuenta de que eso no era lo que querías en realidad. Así que por favor, deja de hacerte daño y deja de mentirte. Tú y yo estamos mejor lejos, muy lejos el uno del otro y sé que tú lo sientes también. Somos una historia que no debe volver a repetirse, una historia cuyo final más digno será un "y vivieron felices y lejos el uno del otro para siempre".

-No puedo aceptar eso, no es tan fácil para mí- dijo Victor neciamente.

-Nadie dijo que es fácil- dijo Yuri con un suspiro profundo-. Debo irme ahora, por favor no me sigas, por favor respeta la promesa que me gritaste hace año y medio, no te acerques a mí de nuevo…

-¿Y por qué no debo acercarme?- dijo Victor apresando a Yuri entre sus brazos y la pared del túnel en el que estaban hablando- ¿Tienes miedo de descubrir que me deseas aun? ¿Tienes miedo de que mi cercanía te haga recordar que los dos sentimos amor, un amor poderoso e inevitable? ¿Te asusta saber que a pesar de todo tú tampoco has dejado de amarme?

Los ojos del chico japonés se abrieron de par en par al sentir aquella cercanía y sabiendo que de nada valía luchar, Yuri decidió liberarse de aquellos brazos tomando a Victor por el cuello para depositar un beso violento sobre los labios del ruso quien no tuvo tiempo de pensar en nada más.

Porque los labios de Yuri lo besaban y aunque sentía que el beso estaba lleno de desprecio, igualmente seguía siendo un beso de los labios de Yuri Katsuki y sabiendo que sin duda alguna sería el último, Victor se aferró a aquella boca como el náufrago se aferra a la orilla de la playa después de sentir que se ahogaba en medio de la bastedad del mar.

Aquel beso era más un golpe que una caricia, Victor sabía que Yuri estaba castigándolo con el contacto de sus labios, con el sabor de su saliva. Victor sabía que Yuri quería que aquel beso lo liberara aunque Victor deseaba que aquel beso se convirtiera en un lazo como aquel otro beso que los dos habían compartido sobre la superficie helada de una pista durante la Copa de China de hacía dos años.

Después de un rato y a pesar de que Victor parecía dispuesto a morir sin aire besando aquellos labios, Yuri se separó de él con las mejillas sonrojadas y los labios rojos. Él sabía que había hecho una locura pero había funcionado aunque ahora Victor lo miraba con sus ojos azules llenos de confusión.

-Si no sientes nada por mí ¿entonces por qué me besaste?- dijo el ruso respirando de forma entrecortada.

-Porque quería demostrarte que no siento nada- dijo Yuri con sinceridad-. Ese beso fue solo un beso ¿Recuerdas que me dijiste lo mismo cuando te descubrí con aquel chico en nuestro departamento? Él no significaba nada para ti ¿no es cierto? Bueno, también aprendí de ti que los besos y las caricias pueden estar vacíos. El beso que te di fue uno de esos besos. No significa nada, tú no significas nada para mí. Eres solo un recuerdo que jamás pondré en palabras, eres solo un dolor en el alma que siempre va a molestarme y yo debo ser lo mismo para ti…

-¡Pero para mí tú eres más que eso, Yuri!- dijo Victor siguiendo al muchacho de los cabellos oscuros una vez que éste había empezado a caminar- ¡Yo te amo, maldita sea! ¡Te amo!

- Yo ya no siento ese amor, Victor- dijo Yuri fulminando al ruso con la mirada-. Déjame en paz, por favor. Déjame en paz y sigue con tu vida.

-¡No puedo!- dijo Victor volviendo a tomar al chico de la mano-. No puedo, de verdad no puedo…

-Yo creí que mi corazón moriría de dolor cuando te dije adiós y no lo hizo- dijo Yuri con firmeza-. Si el corazón de un chico estúpido que solía amar a alguien más que a sí mismo sanó, para ti, una persona que siempre ha sido amada por el mundo entero, todo será más sencillo…

-No, no lo será…- dijo Victor deteniéndose de repente-. Al menos dime que vas a pensarlo, que vas a considerar darme otra oportunidad, por favor, Yuri…

-No puedo hacerlo- dijo Yuri negando suavemente con su cabeza-. Me prometí a mí mismo que jamás volvería a hacerle daño a alguien y aunque ciertamente mereces que use esa oportunidad para vengarme, no tengo la fuerza suficiente para hacerlo, así que Victor, no me pidas que te prometa algo que no podré cumplir.

-No voy a rendirme- dijo Victor con calma-. Hagamos un trato ¿quieres? Piensa todo unos meses, piénsalo detenidamente. Durante ese tiempo te demostraré que he cambiado, que puedo ser la persona que te prometió estar siempre a tu lado. Por favor, Yuri, por favor, quiero ser la persona que merezca tu amor…

-El amor no se trata de merecer o no a alguien- dijo Yuri con aire triste-. Si alguien te ama éste te acepta tal y como eres y tú no debes cambiar por mí, ni por nadie.

-Solo dime que vas a pensarlo…

-No puedo, Victor, no puedo prometer ni siquiera eso…

-Sé que lo harás, sé que sigues dolido pero vas a pensarlo ¿verdad?- dijo Victor neciamente-. Toma el tiempo que necesites, esperaré por ti ¿Recuerdas ese lugar en Barcelona, el lugar donde pusiste un anillo dorado en mi dedo?

-Sí…- dijo Yuri sintiendo que el filo de aquel recuerdo feliz se hundía en su alma.

-Te esperaré ahí cada invierno- dijo Victor con convicción-. Esperaré ahí por ti, esperaré el día en el que decidas volver a mi lado…

-No te hagas esto, Victor, por favor- dijo Yuri con tristeza-. Tú sabes que no me encontraré contigo, deja de actuar como un necio por favor…

-No me quites esa esperanza- dijo Victor con determinación-. Si estás decidido a irte de mi lado para siempre, no me digas que no volverás, déjame seguir teniendo esta esperanza…

-Victor…

-Si no tenemos más que decirnos, entonces solo quiero felicitarte de nuevo- dijo el ruso sabiendo que no habría palabras o acciones que pudieran hacerlo regresar a Yuri-. Eres mil veces mejor patinador de lo que yo fui, eres el mejor porque nadie ha trabajado más que tú para hacer realidad tu sueño. Sé que no quieres escucharlo pero te amo, Yuri Katsuki, te amaré siempre sin esperanza y no te preocupes por el daño que me haré. Merezco eso, merezco esto por haberme atrevido a dañar a la única persona que me ha amado de verdad en la vida…

Sonriendo sin que le importara el dolor de su corazón, sintiendo que él jamás podría decirle adiós a Yuri, Victor se alejó de él dejando al muchacho de los ojos marrones con una sensación fría en su interior y sin embargo, Yuri sabía que hubiera sido más cruel prometerle a Victor algo que no podría cumplir.

Así que el muchacho de los ojos marrones se dio la media vuelta. Se sentía tranquilo, él sabía que seguía siendo fiel a sí mismo y mientras caminaba a los vestidores con el sabor de los labios de Victor Nikiforov en su boca, el muchacho deseo que Victor pudiera olvidarlo. Yuri deseó con todo su corazón que Victor encontrara aquel amor perfecto que él no había podido darle y que Victor siempre estaría buscando.

Mientras tanto, el hombre de los ojos azules caminaba sintiendo el peso del mundo entero sobre sus hombros. Victor caminaba con la certeza de que se había condenado a una espera sin final pero de verdad no le importaba.

Sí, se arrepentía de muchas de las decisiones que había tomado en la vida pero no se arrepentía de haber amado a Yuri porque solamente de esa forma Victor se había dado cuenta de lo fuerte que un amor podía llegar a hacer porque Yuri Katsuki podía decirle que lo que sentía no era amor, pero sí lo era y aquel amor sin duda alguna estaba condenado a no volver a ser correspondido.

Y aunque Victor sabía eso, aunque él sabía que Yuri no le había mentido al decirle que no volvería a él, el hombre sabía que merecía sentir aquel frío que amenazaba con volverse parte de él.

No, Yuri no volvería a su lado jamás pero él estaba decidido a no dejar de esperarlo mientras hubiera vida en su corazón que empezaba a cubrirse del hielo de un amor que ha sido negado…