Disclaimer: Los personajes de CdM (Amour Sucré o My Candy Love) pertenecen a su creadora, ChiNoMiko.


Capítulo 2

The Plan of Caliope

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Nadie impidió que Castiel estrellara su puño contra la mejilla de Armin, haciéndolo caer al suelo entre las miradas de desprecio del resto, y la confusa de Memory, encogida en un rincón.

—Eres un cabrón-aclaró el muchacho pelirrojo, sin ningún pudor, mientras se colocaba sobre el chico y le pegaba nuevamente, provocando que el trozo de carne golpeado adquiriera de inmediato un color rosado; impropio del sonrojo-. ¡Pensabas salvarte tú con esa desgraciada y dejarnos morir a nosotros!

Ante aquellas palabras, Armin no hizo más que sonreír de forma sarcástica, evitando la mirada con furia de Castiel sobre él a medida que murmuraba palabras inteligibles, de manera que nadie pudiese entenderle y poniendo más nervioso a su agresor.

—¡Habla claro!-Castiel regresó a atizarle, pero el sonoro "¡Para!" de Calíope Lauridsen—a la que todos habían ignorado hasta el momento—le hizo detenerse veloz, causando que las miradas ahora se centraran en la figura femenina; incluido Castiel, todavía irritado y razón por la que la chica se estremeció un instante sobre su sitio. Por eso (dada la intimidación natural del muchacho en el mundo en el que vivían), y porqué llevaba demasiado tiempo ocultado su atracción amorosa hacia él.

—No es momento para esto-dijo de la forma más tranquila posible, sintiendo el pecho estremecérsele con cada pestañeo del chico-. Sé que estás enfadado, todos los estamos-dirigió un vistazo de desaprobación hacia Armin sin que este se inmutara, deseando que el otro se alzara de él para continuar lo que había venido hacer aquí desde un principio, sabiendo de buenas que se estaba retrasando en su misión y que, si eso llegaba a ocurrir más de lo previsto, tanto él como su familia estarían perdidos-. Lo que has hecho es tremendamente egoísta y repugnante, por no decir de lo más asqueroso que he visto en mi vida, pero no tenemos idea de lo que ha pasado ahí dentro—la chica apenas señaló la puerta que yacía tras su espalda, causando escalofríos en los que se atrevieron a mirarla nuevamente—. Estamos asustados, y lo más importante ahora-pausó un segundo, procurando sonar lo fuerte que realmente era y que su clan le había enseñado desde que nació; tenía que hacer llegar su lógica moral a los corazones del resto-es tener la cabeza fría y buscar una salida.

—¿Una salida?-Juliette, recogida de nuevo entre los brazos de Grace, la miró con faz sorprendida, al igual que la mayoría de pacientes a su alrededor.

—¿No lo entendéis aún?-Calíope les ofreció su rostro más serio pero, que al tiempo, mostraba la brillante y luminosa felicidad que ninguno había sentido desde su encierro, produciéndose de pronto, una mueca extraña en su faz (quizá intentando desquitarla por no ser el momento adecuado)-Esta es nuestra oportunidad de ser libres. ¡De escapar!

Algunos de ellos se quedaron con la boca abierta. Debido a lo sucedido, ni siquiera habían prestado atención a ese detalle, y ahora que lo hacían—gracias a Calíope—, no podían evitar que los ojos se les llenasen de brillo esperanzador.

¡Podían ser libres al fin, después de tantos años!

De repente, el sonido de la cabeza de Armin chocando contra el suelo volvió a sobresaltarlos, observando (todos) a Castiel levantarse con media sonrisa en sus labios, enganchando su mirada grisácea contra la joven mestiza.

—Bueno, bueno, esto ya se pone más interesante-una de sus manos fue a parar a su cadera, acentuando su posición de rebelde-. Y, ¿Cuál es tú plan, niñita?

Calíope le devolvió la sonrisa con fiereza, posicionándose con los brazos cruzados y las piernas abiertas en un intento de seguir manteniendo la atención del mundo sobre ella.

—Escuchadme con atención-se giró hacia Memory, que no parecía tener intenciones de moverse de su sitio jamás, apegando la oreja al frío acero de las puertas cerradas-. Tú también-carraspeó un segundo, inacostumbrada a decir su nombre-…, Memory-la aludida la vio sin creérselo. ¿Le hablaba a ella?-. Necesitamos a todo el mundo, pues dudo mucho que por separado y sin nuestra "ayuda"—sus ojos se dirigieron de inmediato hacia aquellos brazaletes en sus muñecas, profundizando el gesto en el resto—, podamos hacer algo. ¡Cuanta más gente mejor!

Y eso iba directamente por Armin. Que sin que se dieran cuenta, se había alzado del lugar donde había sido reprendido, y estaba a punto de desaparecer al fondo del pasillo.

Este solo los maldijo por dentro, antes de acercase, resignando (por no encontrar una mejor forma de hacer las cosas, y por temor de fastidiarla otra vez; ya que no podía permitírselo) y con la misma duda que rondaba por la cabeza de todos: ¿cómo iban a salir de allí si esas criaturas no solo estaban por el comedor?

Si agudizaban el oído, los sonidos de estas tras la entrada bloqueada podían llegar a invadirles por completo con el miedo y la incertidumbre de lo que sucedería después. Querían ser libres, por supuesto, pero, ¿Qué pasaría cuando lograran su objetivo? ¿Podrían vivir como personas normales?

Los que se planteaba estas cuestiones decidieron no darle más vueltas al asunto. Podían escapar. Eso era lo único que importaba ahora aparte de sobrevivir a lo que fuera que estuviese sucediendo.

Sí, no había más que eso en las mentes de algunos.


Boris era capaz de ver todo lo que sucedía como si estuviera allí mismo. Sentando, jadeante, y exasperado dentro de la sala de vigilancia, a la que se había colado tras el repentino caos para comprobar las posibles salidas del lugar que conocía. Además de refugiarse de la muerte (que lo había perseguido hasta allí).

A su alrededor, un hedor a muerto comenzaba a aglomerarse en su napia de forma desagradable; no era de extrañar, teniendo en cuenta que estaba a oscuras, rodeado de cadáveres de militares, trabajadores e incluso amigos suyos a los que conocía de toda la vida. También, el propio monstruo que los había aniquilado junto a dos dedos suyos. Encastado, no muy lejos, en el interior de varios tubos del aire acondicionado, a los que había resbalado por la falta de cuencas y demasiados jugos gástricos que resbalaban por los poros semi-abiertos de su espalda curvada; después de que estos (los tubos) se hubiesen desenganchado por lo mismo.

Al recordarlo, tragó saliva; seguía teniendo miedo, pero al mismo tiempo, se alegraba de que la mirada de Armin estuviese puesta en la figura de Memory a cada segundo, rezando porqué a partir de ese punto él la protegiese tal y cómo lo había hecho hasta ahora. Aunque fuera con su vida.

Bueno, tenía que hacerlo, lo había jurado, pactado y prometido sin rechistar (para asombro de todos). Si no, no habría recompensa. Y esta—pues no tenía ni idea de que se trataba—tenía que ser muy importante, ya que por eso y por muchas razones se había dejado hacer sin protestar. Incluso cuando le implantaron aquella cámara microscópica en el ojo y gritó tanto; por dónde ahora Boris veía la situación peliaguda en la que estaban metidos: al parecer, buscaban desesperadamente una de las salas de vigilancia, donde estarían las llaves que dejarían salir sus magníficos e impresionantes poderes.

Cuidadosamente, colocó la mano infectada de sangre y dolor sobre la pantalla—que producía la única luz en el sitio—, acariciando la figura pálida y de ojos grandes de la niña número uno. Porqué sí, aunque hubiera pasado ya esa etapa infantil, Memory siempre sería la niña de sus ojos; La niña de papá, pensó.

Fue a esbozar una sonrisa por las sensaciones cálidas que ella siempre le había hecho sentir en su mente, pero el mero hecho de escuchar la puerta de entrada abrirse, le hizo cambiar de opinión; temblando.


Dos criaturas de aspecto viscoso y sin ojos, se estaban repartiendo el cadáver de uno de los de los militares que habían quedado esparcidos por diversas partes de la planta, siendo vigiladas de reojo por Nathaniel, quién daría la señal de salir corriendo—con sigilo—hacia el otro lado en cuanto estas se hubieran disipado; o, al menos, estuvieran distraídas (aunque esto era una idea pésima, en opinión de varios y suya, especialmente, siendo siempre alguien tan quisquilloso en lo que ha supervivencia o asuntos varios y peliagudos se refiere).

La verdad es que el espectáculo era digno de verse para los amantes del gore, pero no para él, a quién una gota de sudor recorría el pecho con el ferviente temor de que algo ocurriese y fuesen descubiertos. E, igualmente, por la simple idea de pensar que no estaban solo aquellos seres en el lugar. Sino también los guardias que normalmente solían apaciguarlos de la manera más ruda posible. O los arrastraban a la fuerza hacia aquellos experimentos, y que de seguro los regresarían a sus celdas para mantenerlos por la eternidad como los anormales que eran.

Se habían planteado—antes de partir—que esto pudiese ocurrir (que una vez corriesen hacia la esquina, surgiera de ella un monstruo (si es que podían llamarse así) que impidiese su escape, pero al final habían decidido arriesgarse. Y aunque Nathaniel había aceptado sin rechistar ser el vigía y exponerse a aquella solución (pues habían querido que Armin o Memory, los más odiados de allí, lo hiciesen), estaba empezando a dudar. Realmente no eran nada sin sus poderes sobrenaturales y quizá no tendría que haberse negado a que alguno de ellos dos lo hiciese… No. Negó completamente esa idea otra vez pues, a sabiendas de que ambos son una suicida y un egoísta, la señal sería un completo desastre y más de uno—incluyéndose—moriría. Y él quería volver a ver a su familia de nuevo. Aunque ellos hubieran sido los que le encerraron allí. Con el tiempo la gente cambia, ¿no?

De repente, unos disparos atacaron a las criaturas, alertándolas y milagrosamente alejándolas de allí sin un rasguño, dispuestas a atacar a sus agresores (Nathaniel suponía que eran más de uno, pero no podía estar del todo seguro…).

—¡Ahora!-chilló Nathaniel de inmediato, haciendo que el grupo se moviese raudal por las paredes hasta desaparecer por la esquina con suspiros en los labios.

Miraron de un lado a otro. Ningún monstruo a la vista y el vigía fue el primero en confirmarlo, provocando que Calíope resurgiera como la líder nata que era.

—Muy bien. Si seguimos así conseguiremos llegar hasta la sala de los guardias-aclaró, atendida por todos-. De seguro allí encontraremos algo que nos libre de esto-señaló el brazalete de su cuello que todos llevaban, a quienes la mayoría se quedaron tocando o viendo en sus muñecas con ligera pena por segunda vez. Los habían reprimido a la fuerza tanto tiempo que temían no saber utilizar sus habilidades con precisión en el peor momento…

Pero el primer paso era librarse de las cadenas que los convertían en presas para volverse los cazadores. Y eso pensaban hacer, siguiendo así la fortaleza que inspiraba Calíope con un solo gesto.

—¡Quietos!-se escuchó desde su espalda de pronto, provocando que algunos alzaran las manos al observar el arma que empuñaba uno de sus continuos carceleros; un tanto joven y probablemente un novato de tres al cuarto al que más de uno habría ignorado, acostumbrados a los golpes y gritos de los más ancianos (dentro del trabajo, por supuesto)-¡No mováis ni un músculo, engendros u os vuelo la cabe-!

Pero antes de que pudiera siquiera amenazarlos con más fuerza, una zarpa enganchó su cabeza y la separó de su cuerpo enclenque, que cayó al suelo junto a un chorreón de sangre que impactó en el suelo azulado de toda la instalación.

El grupo alzó su mirada hasta el techo de donde provenía la salvación, aterrándolos al descubrir que, efectivamente, se había cumplido la profecía que tanto temían: había un monstruo frente a ellos y no podían continuar el camino sin salir heridos o, peor: muertos.

—No puede ser-susurró Calíope, dando pasos ligeros hacia atrás ante los ojos atentos de la criatura, que repentinamente se abalanzó hacia ellos junto a un rugido feroz.


Sí, lo sé, un tanto corto y bastante tarde, pero espero que eso no moleste al público e igualmente no pienso poner ninguna excusa. Simplemente he tenido un tiempo de descanso o de vaguería, como queráis llamarlo… Aún así lo siento de verdad, lo cierto es que me sabe bastante mal cuando pasan estas cosas, perdón. Pero bueno, lo más importante es que disfrutéis del capítulo y comentéis, pues me ánima a seguir escribiendo o, al menos, me indica que os gusta lo que hago.

Espero que os haya gustado, siento la tardanza y nos vemos :)