-Disculpa, podemos sentarnos aquí? La mayoría de las cabinas están llenas…- dijo la pelirroja, tirando de la manga del niño para hacerlo acercarse más.

-Por supuesto, adelante- sonrió la pelinegra, utilizando la encantadora (y muy Slytherin) sonrisa Black, pensada para desarmar a sus interlocutores. Regulus la había llevado a otro nivel, por supuesto, y la había convertido en un arte.

-Gracias!- fue la respuesta de la niña, mientras ella y su acompañante se adentraban en el compartimiento y se sentaban frente a Hermione. Esta concentró su mirada en el niño, que miraba al suelo, utilizando su cabello como un escudo. Aun así, pudo notar un leve rubor en sus pálidas mejillas. Severus Snape, claramente, nunca había sido el epitome de aptitud en cuanto a interacción social. Hermione se sintió enternecida, y decidió sacarlo de su miseria. Extendió su mano hacia él, y el dio un pequeño salto en su sitio, mirándola extrañado.

-Soy Hermione Black, es un placer conocerte. Estoy segura de que seremos buenos amigos- colar la palabra "amigos" en la presentación era una pequeña forma de condicionar el desarrollo de sus interacciones, así como también, la forma en la que un miembro de alguna de las sagradas 28* familias podía extender su protección hacia otro individuo. Por la expresión de terror y confusión en el rostro del pequeño, él no tenía demasiados conocimientos sobre tradición.

Finalmente, el pelinegro restregó su repentinamente sudorosa mano contra su túnica, antes de tomar, tembloroso la mano de la niña frente a él. La ojigris se veía, en sus ojos, como una de esas frágiles muñecas de porcelana que una vez había visto en una vidriera, en una casa de antigüedades- Severus Snape- murmuro, tímido, estrechando la pálida mano en la suya. Temía que al tocarla pudiera romperla, que pudiese quebrarse en mil pedazos como una encantadora y muy muy frágil figura de porcelana de tamaño real.

-Yo soy Lily, Lily Evans- aportó la otra niña, sonriendo y extendiendo rápidamente su mano. Claramente, mucho más acostumbrada a interactuar con otros niños.

-Es un placer, Lily- sonrió Hermione, estrechando su mano, algo divertida ante la efervescente personalidad de la joven, que contrastaba tan espectacularmente con el sombrío muchacho a su lado.

La puerta volvió a abrirse, y Sirius apareció allí, acompañado de James Potter y Peter Pettigrew.

-Mía, me haces lugar?- Él y sus amigos ya estaban tomando los últimos lugares disponibles mientras el formulaba la pregunta- Deja que te presente, estos son mis nuevos amigos, James y Peter-

-Un placer, Hermione Black- dijo la niña, con fría y desinteresada cordialidad, sorprendiendo a sus acompañantes, quienes habían recibido una cálida bienvenida por parte de la pelinegra- Permítanme presentarles a Severus Snape y Lily Evans-

Todos se saludaron y hubo un momento de silencio. Hermione contemplaba las posibilidades de convertir esta situación en algo positivo. Aquí estaba ¾ de los Merodeadores, sentados en la misma cabina que Severus Snape, a quien luego tomarían como blanco de sus "bromas" y acoso. ¿Había algo que pudiera decir o hacer para modificar la naturaleza violenta de la futura relación?

-Así que…- comenzó Potter, recostándose contra su asiento, sus manos detrás su cabeza, sacándola de sus pensamientos- en que casa de Hogwarts creen que estarán? Yo seré Gryffindor, la casa de los valientes- ok, ese era el último tema que hubiese sido apropiado, pero tal vez, aún era salvable, pensaba la pelinegra.

-No conozco mucho acerca de las… casas de Hogwarts- admitió Lily. Y Hermione se lanzó a esa oportunidad.

-Oh, es bastante simple, en realidad. Cada casa busca cierto tipo de virtudes en sus estudiantes, y vas a una acorde con tu personalidad- Dijo, entusiasmada- Gryffindor busca las aptitudes de coraje, lealtad, valor y honor; Hufflepuff es la casa de los justos, leales y trabajadores; en Ravenclaw se busca inteligencia y sabiduría, una mente dispuesta; y en Slytherin se valora la ambición, la astucia y la capacidad de liderazgo. Nuestra familia ha pertenecido a Slytherin por siglos. Nuestro padre dice que allí encontraré verdaderos amigos, dispuestos proteger a los suyos por encima de todo- era raro para Hermione echar tantas flores a su futura casa, mientras memorias de su otra yo en rojo y dorado pasaban por su mente.

-Pues yo iré a Gryffindor- espetó Sirius, siempre dispuesto a rebelarse ante cualquier cosa relacionada con la familia. No estaba ayudando.

-Le darás a nuestra madre un ataque cardiaco- le dijo a su hermano con aire reprobador.

-Mi madre…- la voz de Severus fue suave y tímida- ella es Slytherin, crees que… tengo más posibilidades de estar ahí también?- no había podido cubrir su entusiasmo ante la idea, sus ojos brillaban con ilusión. Él era astuto, quería probarlo, quería que su madre estuviese orgullosa, y quería todo lo que Hermione había mencionado que encontraría en la casa de Salazar Slytherin.

-No tengo dudas, Severus- el muchacho se sonrojo al ver a la niña sonreírle tan dulcemente, como si fueran amigos de toda la vida- seria increíble si quedásemos en la misma casa! Ya tendría un amigo!- le seguía sorprendiendo la facilidad con la que Hermione Black lo había aceptado como un posible amigo, la única persona de su edad que lo toleraba y le había ofrecido amistad estaba sentada junto a él, aparentemente profundamente concentrada en sus pensamientos sobre las casas.

-por qué querrías estar en la casa de las serpientes?- rió Pettigrew, desdeñoso.

-Si- aportó James- si me pusieran en Slytherin, preferiría irme a casa de regreso- dijo con disgusto. Peter rió. Severus, acostumbrado a las burlas (las había recibido desde pequeño, de niños muggles del vecindario, por sus ropas, su nariz, su cabello y todo lo demás que era claramente defectuoso en el), apretó sus puños y se levantó, dispuesto a marcharse de allí con la frente en alto, antes de que pudieran humillarlo. Hermione se levantó de un salto, posando su mano en su hombro en un gesto que Sirius reconoció como una marca de que el chico ahora se encontraba bajo la protección de un miembro de la casa Black. James, siendo el heredero de una familia sangre pura que también apreciaba la tradición, también comprendió el gesto, pero continuo de todas formas-a pesar de tus palabras bonitas, todo el mundo sabe que Slytherin produce magos y brujas amantes de las artes oscuras que desprecian a los muggles- Hermione había invitado silenciosamente a Severus a que volviese a sentarse, y ahora giraba su varita entre sus dedos ausentemente, sus ojos pegados a los de James Potter, la aristocrática mascara de frialdad en su sitio.

-muggles, hijos de muggles, mestizos, sangre puras, no hace diferencia para mí, pero no tolero la arrogante ignorancia, ni la falta de respeto hacia las tradiciones ajenas. La familia Potter ha estado en Gryffindor por siglos, así como los Black hemos estado en Slytherin por siglos. Y solo tú te has encargado de insultar a mi familia entera y a la madre de Severus, mientras yo he sido tolerante a tus elecciones. Ahora, se me ha acabado la tolerancia para niños malcriados. Creo que deberían buscar otra cabina en la que alojarse por el resto del recorrido, y Potter- Severus miró, completamente asombrado por la fuerza detrás de la joven que le había parecido tan delicada solo momentos atrás- si crees que todos los Slytherin amamos las artes oscuras, tal vez deberías escoger tus palabras más cuidadosamente, en el futuro- su sonrisa se veía, peligrosa.

Potter parecía a punto de discutir, pero Sirius se levantó, diciéndole que salieran a buscar otro lugar. Hermione busco sus ojos, y ambos compartieron una mirada angustiada, se sentía como si hubiesen llegado a un punto más allá del cual no habría retorno. Sirius tenía dos caminos frente a él, quedarse con su hermana, su sangre, o irse junto a sus nuevos amigos. El niño acaricio la mejilla de su hermana, acomodándole el cabello, y sonrió tristemente. Un segundo después, la puerta se había cerrado, y solo Lily, Severus y Hermione estaban aun dentro del compartimento.

La joven se sentó, guardando su varita. Sus ojos estaban anegados de lágrimas, pero su orgullo le impediría derramarlas. Su hermano se había ido, con dos extraños que apenas acababa de conocer. Su mellizo, parte de sí misma, le había dado el ultimo rechazo del lazo que los unía, porque tenerla como hermana, significaba ser un Black.

Lily, que había presenciado todo con los ojos desorbitados, abrió la boca para decir algo, pero un gesto de Severus la mantuvo callada. Se giró hacia la ventana, intentando escapar de la incomodidad del momento.

El silencio se prolongó durante el resto del viaje, el niño observó a la joven que valientemente luchaba con su tristeza. Algo había sucedido, algo importante, la tensión del lugar había cambiado, se había intensificado, cuando ella lo había tocado. Había sido un acto deliberado, que claramente tenía un significado mayor para los tres que habían desaparecido de la cabina hacía ya una hora. Lo había protegido. Quería entender cómo.

"muggles, hijos de muggles, mestizos, sangre puras, no hace diferencia para mi…"

¿Podría ser verdad? Tendría que buscar alguna forma de saber más acerca de Hermione Black, y su familia.

Hola! Cómo están? Primero que nada quiero agradecerles a Yue Yuna, Aigo Snape y Phoenix1993 por sus reviews, me hizo muy feliz recibirlos, y espero que este capitulo les guste, aunque es mas un capitulo de presentacion de algunos personajes que cualquier otra cosa. Deje de lado a Lupin, de momento, pero todo tiene una razón de ser, lo prometo. Hasta la proxima!

Lady Black Snape

* wiki/Sacred_Twenty-Eight