De a poco, Hermione había logrado calmar las emociones que se disputaban territorio en su interior. Mientras Hermione Black quería llorar el rechazo de su mellizo, Hermione Granger estaba mucho más versada en autocontrol.
Poco antes de llegar a destino, Hermione se disculpó y se dirigió al tocador femenino. Tras lavarse la cara, asegurarse de que su túnica estuviese prístina y recuperar completo control de sus emociones, Lady Black emergió del baño con el aire de tranquila dignidad que la caracterizaba. Bueno, eso fue hasta que, de la puerta contigua, salió un niño que, ensimismado, chocó contra ella, lanzándolos a ambos al suelo.
-Lo siento!- chilló, casi aterrado. Ella se levantó, pensando que estaba asustado porque sabía quién era y era uno de esos fanáticos puristas que creían que los Black bajaban del Olimpo, pero al extenderle la mano para ayudarle a levantarse y ver al castaño retroceder un poco, antes de levantarse por sí mismo, sin atreverse a tocarla, lo entendió.
Frente a ella estaba Remus Lupin. Un Remus Lupin abusado por la ignorancia de sus padres, que había sido encerrado en una jaula cada luna llena, y aislado del mundo el resto del tiempo. Un Remus Lupin que claramente temía que el tocarla pudiera de alguna manera convertirla en lo mismo que él. Un Remus Lupin que, aparentemente, había viajado todo el camino encerrado en el tocador para hombres, y aun no había conocido a los Merodeadores, porque éstos habían estado muy ocupados molestando en su cabina, para encontrar la propia al comienzo del viaje. Lupin habría pasado frente a una cabina llena, y ni siquiera les habría dado un segundo pensamiento.
Un pensamiento absolutamente slytherin la hizo sonreír casi maliciosamente. Esta era su oportunidad, si ella lograba acercarse a Remus antes de que se uniera a los Merodeadores, tal vez nunca lo haría. Veríamos que tal les iba con sus tonterías sin la voz de la razón cuidando sus traseros.
-No te preocupes, no fue nada- le aseguró rápidamente al chico frente a ella, sonriéndole- Soy Hermione, Hermione Black, y tú?- le extendió la mano, fingiendo no notar su aterrada expresión.
-R-Remus L-Lupin- lenta, oh muy, muy lentamente él acercó su mano a la de Hermione, como si esperara que ella se retirara, o que su mano se convirtiera en una serpiente y lo mordiera. Al fin, estrecharon la mano del otro, antes de soltarse.
-Es un placer, Remus, tengo esta sensación de que seremos grandes amigos- él la miró, asombrado e incrédulo, pero ella solo sonrió más- Ven, ven, acompáñame a mi compartimento, te presentare a Lily y a Severus- Sin darle tiempo a contestar, lo tomó de la mano y lo arrastró hasta la cabina que compartía con sus otros acompañantes.
-Miren, Lily, Severus, les presento a Remus Lupin. Nos conocimos en el pasillo- dijo la pelinegra. Severus notó, con alivio, que el humor melancólico la había abandonado.
El joven de cabellos castaños sonrió nervioso, casi una mueca. Severus conocía la incomodidad del chico muy bien. Ineptitud social y práctica nula. Con cierta empatía, haciendo uso de sus también inexpertas habilidades sociales, le tendió la mano y se presentó. Lily decidió que ese era el momento para unirse a la conversación, y todo fluyó naturalmente entre los cuatro, hasta que el tren llegó a destino.
"Que grupo hacemos", pensó Hermione, observando a sus tres acompañantes, que tímidos y nerviosos miraban maravillados todo a su alrededor. Aunque Severus era mucho más reservado con sus expresiones, mucho más cauto. No podía disimular la fascinación infantil que brillaba en sus ojos.
La voz gritando a los recién llegados que lo acompañaran a las barcas la hizo girar sobre si misma rápidamente. La decepción fue instantánea. Hagrid aún no estaba a cargo de llevar a los recién llegados a Hogwarts.
El resto del recorrido paso rápidamente, mientras ella se perdía en sus memorias pasadas, cuando había hecho ese mismo recorrido como Hermione Granger.
De pronto, se encontró a si misma frente al sombrero seleccionador.
McGonagall no llegó a rozar sus cabellos cuando el sombrero grito "SLYTHERIN!". La pelinegra sonrió, para nada sorprendida. Mientras la parte de ella que mantenía la conciencia de quien una vez había sido estaba horrorizada de ir a la casa de las serpientes, Hermione Walburga Black había sido nacida y criada para ser una Slytherin, y estaba muy satisfecha de hacer orgulloso a su padre.
La mesa entera aplaudió su bienvenida, encantados de tener a un miembro de la más antigua y noble casa de los Black. Apenas estaba sentándose cuando el sombrero grito "GRYFFINDOR!", y ella se giró para ver como su hermano trotaba alegremente hacia la mesa de su nueva Casa. Sintió una opresión en el pecho, el lazo que la unía a su mellizo quebrándose un poco más. Sentía su magia, tan parecida a la de él, rechazar la perdida.
"SLYTHERIN!"
La niña se giró, agradeciendo la distracción, solo para ver a Severus caminando hacia ella. Se había perdido la selección de Lily y Remus.
Una vez el pelinegro llegó junto a ella, sin pensarlo dos veces, lo abrazó brevemente, sintiéndolo tensarse inmediatamente, pero al soltarlo, él tenía una pequeña, diminuta, sonrisa al sentarse junto a ella.
-Sabía que serias un Slytherin, estoy tan feliz de que estemos en la misma Casa- el chico se sonrojó ante la brillante sonrisa que la pequeña Black le ofrecía.
-Yo también…- murmuró, avergonzado y totalmente fuera de su zona de confort.
Hermione decidió darle un poco de paz, y se giró a sonreír a sus dos nuevos Gryffindors favoritos. La hiperactiva pelirroja casi salto de su asiento moviendo su mano tan alto al saludarla que toda la casa Gryffindor la miraba como si fuese un extraño ser de otro planeta, mientras que Remus le ofreció una tímida, pero honesta, sonrisa. Como esperaba que ninguno de los dos pasara por el curso express de "Odiamos a todos los Slytherin" que de seguro darían en la sala común de los leones esa noche.
Ella sabía que lo mismo pasaría en su propia sala común, si el doppelganger de Draco Malfoy que la miraba ceñudo desde el otro lado de la mesa era una pista.
xoXoxoXox
Severus:
Sabes mejor que enviar una lechuza a casa. Esta vez tuvimos suerte, y Tobías no estaba presente.
¿Hermione Black, dices? Su nombre particularmente no me es familiar, pero es miembro de la antigua y noble Casa Black. Los Black entran dentro de la categoría de las sagradas 28 familias de Gran Bretaña. En simples palabras, son como la versión del mundo mágico de la realeza. Tan sangre pura como pueden serlo.
El gesto que mencionaste, si, es pensado para proteger. Estar bajo la protección de una de las 28 familias puede abrirte muchas puertas, darte la protección que yo nunca he podido.
La familia Potter, por otro lado, es antigua y sangre pura, también. Pero fueron eliminados de los, anteriormente, 29 familias. Como tal, también deben respeto a la Casa Black. Lo que aconteció frente a ti fue una lucha de poder, y Black marcándole su lugar claramente.
Es extraña la aceptación de mestizos e hijos de muggles por parte de estas familias. Cuenta tus bendiciones y sé precavido. Llámala Lady Black en situaciones sociales, aun si ella te dio permiso de utilizar su primer nombre el resto del tiempo. No te preocupes, el jefe de la casa Slytherin siempre da un pequeño curso, para evitar problemas internos, en algún momento de la primera semana. No la avergüences, mantente a su lado, y en Slytherin encontraras a tus verdaderos amigos.
Felicitaciones por haber sido seleccionado en Slytherin.
Eileen
xoXoxoXox
Hola! Primero que nada quiero agradecer todos los reviews! Estaba tan sorprendida cuando los leí, no esperaba recibirlos en estos primeros capítulos. Traté de escribir un poco más de lo usual en este capítulo, espero que les guste. Saludos!
Lady Black Snape
