xoXoxoXox

Madre:

He quedado en Slytherin, igual que tú, y el resto de tu familia. Lily ha sido seleccionada en Gryffindor, pero prometimos que seguiríamos siendo amigos de todos modos.

Pero no te escribo por eso. En el tren conocimos a una niña; se llama Hermione Black. Ella se ve diferente al resto, no sé cómo explicarlo. Se ve como una de esas muñecas de porcelana que una vez me mostraste en una tienda, como las que dijiste solías tener de niña, y su forma de hablar y moverse la hacen verse como… no lo sé, siento como si estuviese perdiéndome de algo, como si ella fuera realeza y no supiera cómo comportarme a su alrededor. En la cena, todos la trataron con sumo respeto, a pesar de ser mayores y ella una recién llegada, ¿podrías explicarme eso?

A pesar de todo lo dicho, Hermione me ha ofrecido su amistad casi al instante en que nos conocimos, y tiene una actitud mucho más relajada y casual cuando habla conmigo. En el tren, unos niños (James Potter y otro que no recuerdo) comenzaron a molestarme por querer ser seleccionado en Slytherin, y Hermione puso su mano en mi hombro. Pareció tener algún tipo de significado especial para ellos, si puedes, quisiera que me explicaras eso también.

Saludos

Severus.

xoXoxoXox

Eileen se sentó en su cama, disfrutando del silencio que proporcionaba la ausencia de su esposo. Releyó la carta de su hijo una vez más, acariciando con la punta de sus dedos esa palabra, esa que le había devuelto cierta calidez en el pecho, esa calidez que poco a poco la vida con Tobías le había arrebatado.

Black.

Recostada en la cama, con la carta contra su corazón, recordó.

Unos ojos grises llenos de calidez y dulzura. Protectores.

Una mano que, una vez, también en su primer año, había rozado su hombro. Brindándole protección. La protección de la más antigua y honorable Casa Black.

"Orion…"

Su primer amigo, su mejor amigo. Su primer amor.

No había sido su culpa. Un matrimonio arreglado.

El nunca había adivinado, nunca supo cuánto ella lo quiso, su mejor amigo. Su todo.

El buscó a su mejor amiga, busco consuelo ante su inminente e indeseada boda. Ella no podía mirarlo a los ojos.

Lo abandonó, a él, que nunca la había abandonado. A su amigo, su protector.

La primera vez que él era el que la necesitaba a ella.

Pero el siguió cuidando de ella, a pesar de la distancia impuesta. A pesar de tener ahora una esposa por la que velar. El nunca desertaría a su mejor amiga.

Tan leal, Orion Black.

Y ella no podía mirarlo a los ojos.

El nunca había adivinado porqué.

Y ella lo había encontrado, esos ojos grises.

Unos tonos más oscuros, pero la misma mirada. Calidez y dulzura.

Ella huyó, rompió lazos con su familia y con ÉL, y desapareció en la oscuridad de un barrio muggle.

La puerta del dormitorio se abrió de golpe, chocando contra la pared. La calidez y la dulzura no habían durado más que unos meses en los ojos de Tobías.

Horas más tarde, Eileen logró juntar fuerzas para levantarse del suelo. Su ropa destrozada, su cuerpo ultrajado una vez más y su rostro pegajoso con su sangre.

El único sonido en la habitación era el ronquido ebrio de su esposo, que yacía en la cama, con sus pantalones aun a medio camino de sus piernas.

La carta ahora no era más que jirones de papel en el suelo y, en el primer acto de magia en años, Eileen extendió su mano temblorosa y coaccionó a su magia a una vez más cumplir su voluntad. La carta se reparó en su mano. No era perfecto, suficiente para ser leíble. Lentamente, se acurrucó en una esquina de la habitación.

Su caricia dejó un rastro sanguinolento sobre el papel.

Black.

Había pensado en irse. Rogar perdón a la familia Prince y dejar atrás el horror de su matrimonio.

Y luego, el descubrimiento. Estaba embarazada.

Su familia no la quiso de regreso. Desheredada y llena de vergüenza, no pudo ir en busca de aquel que, sabia, no iba a desertarla.

En el callejón Diagon, esa última vez que estuvo ahí, escuchó las buenas nuevas: Orion y Walburga Black esperaban mellizos. Herederos dignos de la Casa Black.

No podía, no podía ir y verlo feliz por el embarazo de su esposa. No podía ir y decirle que se había casado con un hombre que la golpeaba, la forzaba, bebía y volvía a comenzar. No podía decirle que Tobías tenía ojos grises como un día nublado, también.

Su hijo había pagado las consecuencias de esa decisión. Once años viviendo bajo el mismo techo que el hombre que había hecho miserables sus vidas. Viendo y sufriendo horrores que ningún niño debería experimentar.

Y tras unos minutos de camino a Hogwarts, una niña (podía imaginarla en su mente a la perfección: cabellera negra, amables ojos grises y pálida piel de porcelana), la hija de Orion había prometido su protección a su hijo. Sin saber que seguía los pasos de su padre.

"aférrate a esa calidez, Severus" murmuró la mujer, antes de perder la conciencia en el húmedo rincón de su infierno personal "no dejes ir tu esperanza…como yo…"

Buenas tardes! Cómo están? el capitulo de hoy fue mas que nada para dar un poco de background a la historia, y prometo que va a tener relevancia en el futuro, asi que no desesperen que si les parecio un poco corto y/o aburrido, ok?
Como siempre, mil gracias por los reviews, me ayudan un montón a la hora de saber en que enfocarme a la hora de escribir e inspirarme.

Respuesta a Yetsave: Hola! Si, lo sé, fue una expresión. Hermione le llama "Doppelganger de Draco Malfoy". Un doppelganger es el vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa «doble» y gänger: «andante». Es decir, Hermione los ve y son tan similares fisicamente que es un poco creepy xD Espero haberme explicado mejor =)

Saludos.

Lady Black Snape