Hermione tardó en dormirse esa noche. Sabiendo por lo que Remus pasaría en pocos días la atormentaba al punto de quitarle el sueño. Revolviéndose de un lado a otro en su cama, buscaba alguna manera de ayudar a su amigo.
Hermione Granger había visualizado una nutria, cuando investigaba para convertirse en animaga. Con la guerra en auge, nunca había probado su teoría. Pero Hermione Black tenía todos sus recuerdos, y la convicción de que lo lograría.
Un animago podría hacerle compañía al hombre lobo sin resultar herido, los Merodeadores lo había hecho.
Antes de, al fin, conciliar el sueño Hermione se prometió a si misma que usaría su sábado para retomar los estudios que su contraparte no había terminado, ¿sería ella también una nutria, o eso habría cambiado también?
Eran las tres de la mañana cuando un grito la despertó. Solo le tomó un segundo darse cuenta de que la fuente del sonido era ella. Agradeció los hechizos de protección y a prueba de sonido que había colocado en su cama, sus compañeras seguían dormidas.
Su pesadilla volvió a ella unos instantes después. Solo que no era una pesadilla. Eran recuerdos, recuerdos de otra vida.
Todo como lo recordaba desde los ojos de Hermione Granger, excepto el final.
"El murió por mí", sollozó Hermione Granger en las profundidades de la mente de la niña.
-Fawkes- la boca infantil probó el sonido del nombre del fénix que su contraparte lloraba.
El recuerdo comenzaba igual, la casa de los gritos, la versión adulta de su amigo yaciendo en el suelo, la versión castaña y adolescente de ella misma abrazando el cuerpo, y la luz verde de la maldición imperdonable a sus espaldas. Pero ahí era donde algo nuevo había salido a flote en su inconsciente: un peso en su espalda y un canto musical, sublime y mágico. Sacrificio y valor. Esos eran los sentimientos que despertaron en ella antes de que todo desapareciera.
Antes de que la pelinegra lo notase, las lágrimas habían comenzado a caer por sus mejillas, un duelo por un amigo que no había conocido. Un duelo por Fawkes que, sin ser su deber, había sacrificado su vida para salvar a una joven y darle lo que deseaba.
No se sabía, a fin de cuentas, mucho sobre las habilidades del fénix, siendo un ave tan poco común; ¿sería posible que Fawkes hubiese… sacrificado su vida y su posibilidad de renacer para otorgarle a ella esa posibilidad?, ¿no había ella renacido exactamente donde había deseado?
Sin poder volver a dormir, Hermione decidió escribir todo lo que había recordado en sus sueños, y luego volcó toda su atención en meditar para encontrar su forma como animaga, para alejar los funestos pensamientos.
Eran las once de la mañana cuando dos cosas sucedieron: primero, su estómago rugió en ferviente protesta a la falta de alimentos, y segundo, en su mente algo muy diferente a una nutria se abrió paso, como pequeñas columnas de humo que lentamente se unían y entrelazaban, dejándole ver por primera vez su nueva forma.
"Fawkes"
Un fénix, era un fénix.
"Aquellos que nos aman no nos abandonan jamás", un Sirius mayor y más sabio le había dicho eso una vez a Harry.
Fawkes estaba con ella. Seria parte de ella para siempre.
Tras unos minutos de gratitud y felicidad por el nuevo descubrimiento, Hermione se levantó de su posición en la cama, secó los rastros de lágrimas en sus mejillas y se vistió a toda prisa, antes de dirigirse al Gran Comedor, donde pronto se serviría el almuerzo. Era una suerte que durante los fines de semana los horarios fuesen más laxos.
Severus la esperaba, nervioso, en la puerta del Gran Comedor.
-Hermione! ¿Estás bien? Hoy no estuviste en el desayuno…- él se veía increíblemente incómodo y vulnerable. La joven sabía que demostrarle su preocupación sería algo que el chico consideraría una debilidad, y sin duda le había costado poner esa simple pregunta en palabras.
-Estoy bien, solo me quedé dormida- Severus se sonrojó y utilizó su cabello como un escudo para su vergüenza cuando la ojigris recompensó su preocupación con una brillante sonrisa y tomo su mano casualmente para entrar juntos al Gran Comedor- me quedé hasta tarde leyendo este libros sobre…- no se enteró sobre qué, estaba mirando de reojo la mano que sujetaba la suya. Nunca había tenido tanto contacto físico con alguien como en las semanas que llevaba en Hogwarts. Lily a veces había tomado su mano también, pero eran en ocasiones en las que él no quería hacer algo que ella deseaba, y ella se tomaba el trabajo de arrastrarlo tras ella. Y solo habían sido unas cuantas ocasiones.
Pero Hermione parecía disfrutar del contacto. A diferencia de él, ella era una persona increíblemente táctil, lo que no le sorprendía tras haber oído tanto sobre su hermano Regulus, quien tenía la tendencia a abrazar a su hermana favorita hasta que no pudiese respirar, o quedarse dormido en su cama cuando se podía salir con la suya. Hermione había tomado un gusto por tomar su mano de esa forma tan casual todos los días, así como también acomodar su cabello distraídamente cuando éste caía en su rostro durante pociones, o besarle la mejilla en agradecimiento cuando él hacia alguna pequeña cosa por ella (como guardarle lugar en la mesa, o pasarle uno de sus sándwiches preferidos durante la cena, o recomendarle un libro para ampliar información para alguna clase); últimamente, había tomado la costumbre de usar su hombro por almohada cuando se sentaban a leer junto al lago con Remus y Lily.
Severus entendía suficiente de sí mismo como para comprender que los nervios que sentía alrededor de la niña y la ansiedad cuando no la veía eran síntomas de un enamoramiento, tal como lo que había sentido por Lily cuando la había conocido (tal vez más potente, por la complacencia con la que la joven Black disfrutaba tiempo en su compañía).
-Severus?...Severus!- el pelinegro salió de su ensoñación solo para observar esos dos orbes nubosos mirarlo con una mezcla de preocupación y diversión- no escuchaste ni una palabra de lo que dije, verdad?- él sintió su rostro arder, y ella rió, tomándolo como un "si"- no importa, no importa- sus pequeños deditos se entrelazaron con los suyos, mientras ambos tomaban asiento en la mesa de Slytherin, la sensación tomó a Severus tan por sorpresa que terminó por caer en su sitio de forma poco elegante. Avergonzado una vez más, el pelinegro dirigió su vista a la mesa, pero le dio un vacilante apretón a la mano de la chica, para que no malinterpretara sus acciones. Justo entonces, en su lado de la mesa apareció una fuente llena de los sándwiches de pavo, tomate y albahaca que su amiga disfrutaba tanto; rápidamente, el ojinegro tomo uno en una servilleta y lo acomodó en el plato de Hermione, antes de tomar uno para sí mismo.
Segundos después, justo cuando tomaba el primer mordisco, los pequeños labios de la niña junto a él encontraron su camino a su mejilla antes de que ella también concentrara su atención en su almuerzo.
Severus Snape se permitió sonreír, aun con las mejillas levemente sonrojadas, cuando supo que la joven ya no lo miraba.
Y en la mesa de Gryffindor, tres pares de ojos observaban la interacción entre los dos Slytherin.
Ojos grises con preocupación y tristeza.
Ojos castaños con calidez y diversión.
Ojos verdes observaban con envidia y enojo.
¡Buenas noches! ¿Cómo están? Aquí les dejó un nuevo capítulo y espero que lo disfruten.
Como verán, traté que avanzar un poco con la historia, pero también quería escribir lo que está pasando por la mentecita del pequeño Severus con toda esta situación.
Por ahora es este enamoramiento infantil, casi adoración, que es lo mismo que solía sentir por Lily. Es la necesidad de afecto y aprobación que un niño que proviene de un ambiente emocional tan precario como el suyo tendría.
Por otro lado, Hermione (Black) también tiene este "crush" infantil por su nuevo amigo, pero está de cierta forma seriamente condicionado por los sentimientos más serios y profundos que Hermione (Granger) tuvo durante su vida, y sus últimos momentos, por el profesor Snape. Esto hace que, si bien ahora mismo sus emociones no son tan profundas y son de índole más infantil, ella sabe hacia dónde se dirigen y cual fue, a fin de cuentas, el propósito que la hizo renacer en ese momento en el tiempo, lo cual puede ahorrarles muchos problemas a futuro a estos dos (lo único que SI puedo prometer en el futuro de esta historia: nada de sentimientos confusos para nuestra protagonista, ni versiones de James Potter lográndose robar la chica de Sev).
Bueno, l s dejo. Ya saben, comentarios y críticas son siempre bienvenidos; es mi primer fanfiction y todo ayuda jaja.
¡Saludos!
Lady Black Snape
